¡Hola! Soy la escritora, gracias por leer.

Murtilla, lamento haber tardado tanto en contestarte hace años que no uso fanfiction y desconozco como responderte directamente, la hoja de la que se habla en la historia es la hoja de mandrágora, es parte de la tranformacion animaga.

Tiene que ponerse la hoja en la boca y permanecer con ella de luna llena a luna llena, al final la tiene que poner en una pocion y tomarla (entre otras cosas para lograr su forma animaga).

¡Gracias por ser mi primer comentario en fanfiction! Espero te guste la historia.

1 de septiembre.

Draco se encontró con Harry hasta después de bajar de los barcos, cuando los reunieron a todos para esperar el momento de la elección.

Un suave empujón en su hombro lo hizo voltear y ver unos enormes esmeraldas.

—Harry—susurro.

—Hola Hedwig—sonrió y se acercó hasta estar uno frente al otro, Blaise y Pansy en su lado derecho observaron a Harry y simplemente se alejaron unos pasos, no queriendo ninguna asociación con alguien a quien no reconocieran como importante. El chico aun no era identificado como el grandioso bebe salvador.

Toda esa información vino y se fue de su cerebro, demasiado concentrado en lo que significaban las palabras de Harry.

Sus hombros se relajaron, miro al otro niño y el alivio lo lleno, por más que estaba cubriendo su espalda contándole de su familia en sus propios términos aun temía que Harry lo rechazara.

Tenía la incómoda sensación de que fue mas honesto de lo que quiso en la carta.

—Hola Sol—respondió alegre y Harry inclino su cabeza confundido hasta que hizo la conexión entre Helios y Hedwig. Entonces Harry le sonrió, igual de brillante que el astro que nombro.

Detrás de su amigo pudo ver a un niño que estaba haciendo muecas, cabello rojo, pecas y túnica vieja, un Weasley, por supuesto que Harry tuvo que hacerse amigo de la única familia con la que los Malfoy tenían una disputa de sangre.

El punto fijo era un maldito dolor de cabeza, porque si bien Harry era agradable su alrededor auguraba problemas.

Como el Weasley que tomaba del brazo a Harry y le preguntaba si estaba seguro de hablar con un Malfoy.

—Claro que si—le respondió sin dudar y se acercó un paso más a el—Es agradable.

—Permíteme dudar—murmuro inseguro ese niño, a su lado la misma niña greñuda que buscaba el sapo resoplo.

—Obviamente es un grosero.

—Merlín estoy de acuerdo con ella—exclamo con una mueca, la niña lo noto y empezó una discusión con el sobre lo grosero que era, Draco pensó en lo perfecto que era que esos dos pelearan y se olvidaran de él.

Antes de que Harry, que Merlín y Salazar no lo permitan entrara en su discusión la profesora McGonagall apareció, y con una severa mirada los tenía callados.

—Cuando llamen su nombre vengan, los empezaremos a sortear en sus casas.

Todos asintieron y sintió que Harry se acercaba más, Draco lo miro de reojo y noto que se veía incomodo.

—¿Harry, que pasa?

—No quiero estar en Slytherin—confeso en voz baja y Draco frunció el ceño, pero su amigo negó con la cabeza—Entiendo que no hay nada malo, solo no quiero estar en la misma casa que Voldemort.

Draco parpadeo y trato de ser comprensivo, de nada le serviría ponerse a la defensiva, porque sin quererlo o no, su amigo había dicho que en verdad pensaba que había algo mal en Slytherin.

Llamaron a la primera niña, pero Draco y Harry continuaron hablando.

—Vas a estar bien—le aseguro, podía recordar la túnica de Gryffindor del chico y si se esforzaba podía ver al sombrero llamando Gryffindor a Harry—Te pondrá donde quieres—dijo inconscientemente, su amigo se animó y Draco no pudo resistirse a decirle—Pero estoy seguro de que yo estaré en Slytherin.

—No me importa—respondió rápido e hizo una mueca cuando reconoció lo que antes dijo—Ser Slytherin no es malo.

—Tienes preferencia está bien—suspiro rindiéndose finalmente dejando ir a Harry, aun así, empujo levemente a su amigo—Pero si me tratas diferente hare que Hedwig y Helios te picoteen.

—Malvado—respondió divertido Harry, sus ojos brillando de alivio.

Continuaron llamando a más niños, hasta que la greñuda se fue.

—Gryffindor sin duda—dijo Draco y Harry alzo las cejas divertido.

—Podría ser una Ravenclaw—le contesto, pero Draco estaba seguro.

Granger estaba durando más que los demás.

—¿Apuestas?

—Porque no—se encogió de hombros Harry—¿Unos dulces?

—Me parece que tenemos un trato—le sonrió y poco después el sombrero grito Gryffindor—Y ahora una deuda—levanto una ceja, Harry se lamentó.

Siguieron observando y apostado por cada estudiante, al final quien adivinara más ganaría, Draco no se molestó en buscar alguna visión lucida, simplemente observo junto a Harry hasta que algo señalo la personalidad de la persona.

Fue divertido.

Aunque ambos se equivocaron a veces como con Longbottom, ninguno se esperó que fuera un Gryffindor, pero considerando que se tardó tanto debió pedírselo al sombrero.

Sabía que estaba a punto de ser llamado así que le hablo a su amigo.

—Dicen que entre más se tarde el sombrero en ponerte en una casa menos concentración del atributo tienes.

—¿Entonces si te ponen rápido en una casa significa que eres muy compatible?

—Si—sonrió Draco y fue llamado, antes de separarse vio a Harry—No me ignores.

—Nunca—aseguro.

Se dirigió hasta la silla de madera y se sentó, el sombrero solo fue puesto sobre su cabeza cuando grito—¡SLYTHERIN!

Su casa estallo en aplausos, Draco estaba seguro de que la mitad era por su reputación en la sociedad y la otra por la gran fortuna de su familia, de todas formas, esta era su casa, se sentó cómodamente y le dirigió una sonrisa arrogante a Harry, quien le aplaudía.

Poco después fue el turno de Harry, Draco no dudaba que estaba discutiendo con el sombrero, se preguntaba cómo se escucharía en su cabeza porque del sombrero no salía ningún sonido, en cambio Harry estaba susurrando y todo el gran salón se quedó callado para trata de escuchar.

Hubo un momento donde Harry lo miro y Draco asintió ¿a qué? No lo sabía, tal vez fue un presagio que lo poseyó, pero fue suficiente para que el de cabello oscuro se viera confiando.

—¡GRYFFINDOR!

Draco durmió en las mazmorras y eran justamente como imaginaba, elegante y antiguo como las casas de los más ancianos purasangre.

Imagino que el salón donde hablaba tanto con su abuelo estaba inspirado en esto, las sirenas nadaban sin pena contra las amplias y cristalinas ventanas con arcos, mientras que la sala común tenía sillones góticos azules y mesas de ébano.

La habitación tenía un color verde por el agua del lago negro y había muchísimos artefactos y esqueletos de criaturas mágicas.

El prefecto los llevo hasta sus dormitorios.

—Por la mañana encontraran sus túnicas en sus baúles—les dijo, sus pálidas cejas castañas se alzaron mientras explicaba brevemente—Los elfos las tendrán listas con los colores y escudo de la casa, acomódense y descansen—se despidió amablemente y se deslizo por el pasillo.

2 de septiembre.

Draco había desayunado tranquilamente, como su familia y el esperaban todos sus conocidos estaban en Slytherin, solo Harry del que sus padres no sabían fue su único amigo en otra casa.

Luego de desayunar subió hasta la lechuzería y les envió las noticias a sus padres y Ellie. Después se dirigió a su primera clase en Hogwarts.

Encontrar el salón de transformaciones le tomo unos minutos, pero llego a tiempo, tomo asiento del lado de Slytherin en una fila en medio con Blaise y Pansy.

Paso su mirada a través de los Gryffindor, Harry no estaba.

Tampoco había estado en el desayuno, Draco pensó que se había perdido en el castillo o se quedó dormido producto del alivio de no dormir bajo el mismo techo que su desagradable familia.

La profesora entro, saludándolos y colocándose entre el escritorio y el pizarrón.

—Buenos días estudiantes, soy Minerva McGonagall su maestra de transformaciones—les sonrió, su mirada se pasó de un lado a otro del salón y se detuvo en Gryffindor donde había una obvia falta de alumnos—Parece que muchos de sus compañeros aun no pueden encontrar la clase, tengan en cuenta que estas primeras semanas se les concederá unos minutos de gracia por ser nuevos.

Muchos asintieron y la profesora continúa hablando—Recuerden que detrás de sus horarios se encuentra marcado en que zonas están sus clases.

Conforme pasaron los minutos grupos d estudiantes llegaron, hasta que finalmente apareció Harry, su ceja subió y aguanto un suspiro decepcionado cuando no apareció solo, si no que Weasley estaba con él, viéndose tan desordenado como su amigo.

Ahí iba su esperanza de que Harry encontrara otro amigo, uno que le diera la sinceridad que él no podía darle y que no tuviera pecas en la cara.

Lo debió ver venir.

Harry camino rápidamente junto con Weasley a los únicos asientos libres atrás, la profesora McGonagall repitió que existía un mapa en la parte trasera de los horarios, luego por fin inicio la clase.

Draco lo encontró sencillo después de su práctica de verano, convirtió su botón en una aguja y recibió una felicitación de McGonagall.

Estaba satisfecho cuando sintió una mirada, miro a Granger que lo observaba desde el lado de Gryffindor luciendo frustrada, Draco desvió la mirada hacia su escritorio y sonrió sabiendo muy bien que sus hoyuelos se marcaron, cuando volvió a mirar hacia arriba la niña estaba frenéticamente transformando su botón en una aguja.

Levanto una ceja y desvío su atención a Pansy que le pedía consejos, mientras la ayudaba pensó brevemente que Granger podría ser otro dolor de cabeza.

Una vez que llego a las clases de vuelo, Rolanda Hooch su instructora de vuelo les dijo que se pusieran a lado de una escoba.

Draco se acomodó fácilmente, a sus lados Pansy y Gregory. Mientras que Harry le sonrió y tomo lugar enfrente de él.

—¿Nos vemos antes de la cena?—pregunto, Pansy a su lado alzo la mirada y la clavo con desdén en el chico, sin embargo sus modales la retuvieron al ver que era Potter y no cualquier Gryffindor.

—Claro—confirmo Draco—Encontrémonos enfrente del gran comedor.

Ambos notaron la tensión a su alrededor, era su segundo día en Hogwarts, pero la rivalidad entre Slytherin y Gryffindor era legendaria desde los fundadores.

A Draco no le importo, Harry era políticamente un excelente aliado. Por lo demás era agradable y divertido.

—Bien muchachos, quiero que sepan que no nos elevaremos mucho, dos metros máximos—señalo Madam Hooch y muchos quejidos se hicieron escuchar, pero permaneció firme—Sin discusiones, conforme pasen las lecciones aumentaremos la altura. Ahora coloquen su mano sobre la escoba.

Por costumbre Draco extendió fácilmente el brazo, frente el, Harry lo imito, mientras que alrededor había expresiones mixtas, desde la emoción por volar algo hasta el aburrimiento por el ritmo excesivamente lento.

La mayoría de los magos, montaban escobas desde que eran aún más pequeños, fue un antiguo medio de transporte mágico, actualmente rara vez veías a un mago viajar así, porque la red flu, los puntos de aparición y los trasladores eran más eficaces y cómodos para largos viajes.

Pero las escobas se mantuvieron como cultura y se absorbieron por el deporte, así que ningún niño mágico desconocía lo que era volar.

Escucho a Madam Hooch mientras explicaba que intención deberían usar para que la escoba fuera a sus manos, pero una visión le robo su momento tranquilo.

Un niño rubio subiendo sin control por los aires y luego cayendo estrepitosamente.

Draco inclino la cabeza y de reojo lo vio, Longbottom caería, que irritante era últimamente su visión prediciendo accidentes para un niño que no emanaba ninguna proeza.

Concentro su atención en Harry y lo vio ser feliz cuando a la primera orden el palo de su escoba se encontró con su mano.

Draco lo siguió perfectamente y compartió una mirada con su amigo emocionado.

Desde ahí solo hubo cuatro cosas notables.

1—Harry tenía un excelente equilibrio, fácilmente superando a varios mestizos y sangres puras que se tambalearon en las torcidas escobas de Hogwarts.

2—Granger no era instintiva, había sido la última en poder tomar la escoba con su mano y no pudo hacer que su escoba avanzara hacia ninguna dirección.

3—Longbottom aterrizando fue peor vista de lo que esperaba, su cuerpo choco duramente contra el piso, sin que Madam Hooch lo detuviera, cuando se levantó tenía la nariz torcida y sangrante, acunando un brazo que mostraba un hueso donde no debería estar.

4—Un objeto cayo de la túnica de Longbottom pero nadie lo noto al solo fijarse en el niño cayendo.

Ahora estaba perdido entre un pedazo de hierba crecido, invisible ante las miradas suaves, Draco respiro hondo y vio a su alrededor, solo quedaban unos Hufflepuff pero ya estaban en marcha.

Draco camino normalmente hasta el lugar y fingió notar que las cintas de su zapato estaban mal, tomo el pequeño objeto y se fue.

Tuvo un breve pensamiento acerca de cómo los Slytherin no lo esperaron y simplemente se fueron.

Llego al ala del hospital sin que nadie le prestara mucha atención, todos distraídos cruzando el enorme castillo hasta su próxima clase.

—Buenos días—saludo Draco a la sanadora, sobresalía de un lado del gran salón donde había una sábana de privacidad y lo que el suponía era el niño que buscaba—¿Esta Longbottom aquí?

—Lo está—lo miro con sospecha la mujer—¿Señor?

—Malfoy—dijo tranquilo, sus ojos y los de la mujer se movieron hacia el ruido que sonó como un chillido, se acercó lentamente y la enfermera no dejo de mirarlo—Se te cayo algo, Longbottom—dijo.

—¿Algo?—la voz nerviosa del niño sonó más cerca y por fin llego frente a él, le mostro el objeto y lo puso en la cama donde estaba acostado.

—No sé lo que sea, solo vi que se te cayo y lo traje.

—Yo, gracias, Malfoy—sorprendido Longbottom recogió su mandíbula y le inclino la cabeza, Draco lo imito brevemente y se dio la vuelta.

—Mejor de lo que esperaba—escucho decir a la enfermería antes de que saliera.

Frunció el ceño y luego lo alivio cuando se dio cuenta, devolverle ese objeto a Longbottom no era nada, pudo evitar que hiciera el ridículo enfrente de todos en el primer día, pudo prevenir que cayera y se lastimara.

Sus visiones no siempre eran importantes y él no tenía ningún deber en salir de su camino y complicarlo solo porque un idiota era demasiado nervioso.

Solo esperaba que con esto las visiones de ese niño desaparecieran. Porque él no iba a soportar la culpa de no interceder por alguien más, no cuando ya tenía a Harry.

Y Harry tenía muchos problemas. El profesor de turbarte, Quirell, tropezó al final del pasillo, varios estudiantes lo ayudaron a recoger sus papeles, Draco paso a su lado sin ayudarle. Sus ojos se fijaron brevemente en la nuca del hombre y continúo caminando.

Grandes problemas confirmo y apresuro su paso, iba tarde.

1 de septiembre.

Harry miro incrédulo como en un segundo el sombrero decidió la casa de su amigo.

—¡SLYTHERIN!

Había sido el más rápido hasta ahora, aplaudió queriendo mostrarle a su amigo que estaba feliz con su casa, Draco se veía presumido y Harry lo encontró divertido.

Pasaron unos cuantos delante de él y por fin lo llamaron.

—Potter, Harry—lo llamo McGonagall, los susurros se multiplicaron y Harry se acercó al sombrero intentando aplacar sus pensamientos, no quería que filtrara nada vergonzoso de su mente.

A, pero veras Harry, no hay nada de qué avergonzarse si eso puede definirte—La voz del sombrero estaba en su cabeza y fue muy extraño.

Bueno, veamos, veamos ¿Qué hay aquí?

Harry tuvo la sensación de que el sombrero se encontraba viendo sus recuerdos. Le molesto saber que alguien hurgara así en su mente.

Bien, bien veo una gran ambición por deshacerte de quienes te desagradan—le canto.

—Solo quiero estar tranquilo—murmuro y miro hacia el gran salón sin fijar su mirada en algo especifico, incómodamente consciente de las miradas.

Eso no es lo que veo—dijo divertido el sombrero—Eres muy valiente sin duda, pero ¿para qué lo utilizas? Hm, retas a tus tíos, dices cosas que pocos se atreverían en tu situación eso es muy Gryffindor.

Harry se alegró, pero su sonrisa a medio formar se desvaneció cuando siguió escuchando al sombrero.

Los Gryffindor son honorables, no intentas hacer daño, pero seguro que lo puedes provocar y eso no te incomoda, eres astuto, aunque tengas temperamento y tu ambición es grande, serias grandioso en Slytherin.

—No quiero estar ahí—Harry le susurro con fuerza, noto como el gran salón paro de hablar y se inclinaban como si sus susurros les fueran revelados solo por eso—Voldemort estuvo ahí.

El sombrero se comportó como nadie que haya conocido, indiferente, como si el nombre fuera nada—Tu amigo está ahí—dijo simplemente

Harry se ahogó un poco y vio a Draco quien lo miraba tranquilamente, parecía resignado. Se sintió culpable.

Slytherin te dará ese gran amigo que estás viendo, su ambición con la tuya los haría imparables.

—Draco y yo continuaremos siendo amigos sin importar nuestras casas—le respondió.

¿Seguro? No tienes idea de lo divido que están los Slytherin y Gryffindor, no pasara mucho hasta que tu propia casa y la de él, los intenten separar.

Harry negó—No será así, porque no hay forma de que deje ir a Draco.

Eso es aún más Slytherin de tu parte—comento el sombrero, a Harry le dieron ganas de tirarlo de su cabeza.

Con seriedad le dijo—Ponme en Gryffindor, cuidare mi amistad y seguiremos juntos.

Miro a Draco quien nunca había apartado la mirada y busco algo en él, su amigo asintió y Harry se relajó, no había forma de que Draco supiera de que hablaba con el sombrero, pero la confianza de su amigo en él era un alivio.

Bueno, si vas a ser terco y en ambas te iría decentemente, por mi está bien—cedió el sombrero—Aunque tal vez este salvando al mundo al alejarte de ese chico, es un verdadero Slytherin.

Dicho eso, que mejor sea ¡GRYFFINDOR!

2 de septiembre.

Harry había pasado el día fenomenalmente, claro se quedó dormido, no desayuno y llego tarde a su primera clase de magia. ¡Pero estaba usando su varita, voló una escoba, y comió la mitad de un pollo en el almuerzo!

Lo mejor de todo es que Draco y el a pesar de estar en diferentes casas compartían clases, lo vio en transformaciones y luego en vuelo. Ahora estaba saliendo de herbología con Ron.

—Entonces ¿tú y Malfoy enserio son amigos?—le pregunto Ron mientras caminaban.

—Si—respondió Harry, vio a Ron ponerse inquieto—¿Es por su familia?

Ron hizo una mueca—¿Sabes de ellos?

—Draco me lo dijo.

—¿Y seguro que te dijo la verdad?—pregunto dudoso Ron, parecía incomodo y Harry levanto la ceja—Quiero decir, pudo suavizar las cosas, su familia es ampliamente conocida por ser oscura.

—Se de eso y confió en lo que me dijo.

—Bien compañero—asintió Ron, luego suspiro.

Harry estaba seguro de que Ron no estaba bien con eso, pero su amigo se dirigía arriba al dormitorio y el continúo caminando para reunirse con Draco.

—Nos vemos en la cena, Ron—se despidió.

Draco lo estaba esperando, Harry se acercó a él y le paso el brazo por los hombros, su amigo se veía sorprendido, pero no disgustado, Harry se alegró porque siempre quiso hacer esto con un amigo.

—Hola Draco—le sonrió, su amigo los empezó a mover hacia una dirección y él se dejó guiar—¿A dónde vamos?

—Con nuestras lechuzas—le respondió Draco—¿Platica pendiente, recuerdas?

—Ah—respondió, por un momento caminaron en silencio, Harry había estado intercambiado por un mes cartas con Draco, imagino que sería extraño hablar en persona, pero su amigo de alguna forma se sentía igual que las cartas.

Pronto subieron hacia la lechuzería y llamaron a sus aves.

Ambas aterrizaron en los nidos frente a ellos, parecieron molestar a otra lechuza, pero ambas aves lo ignoraron.

—Hola chicos—Harry se acercó y acaricio sus cabezas.

—Vaya Helios te dejas consentir por Harry—comento divertido Draco acerco su dedo para acariciar a su lechuza y recibió un picotazo suave—Bien, lo entiendo chico, no hay nada de malo.

Harry se rio.

—Ahora Hedwig—llamo Harry—Helios—ambas aves lo vieron fijamente y trato de parecer duro, a su lado Draco se cruzó de brazos—Necesitamos hablar con ustedes sobre su competencia.

—Harry y yo estamos preocupados de que se estén llevando mal—les dijo Draco, Helios grazno y movió sus alas, Draco alzo las cejas—¿Así que no están peleando?

—¿En serio?—Harry acerco su rostro a ambos y Hedwig le paso el pico por la frente sin causarle ningún daño, volteo a ver a Draco—Les creo.

—Yo igual—dijo extrañado, Helios por fin se dejó acariciar por él y Draco le paso los dedos por sus suaves plumas de la cabeza—¿Entonces que pasa con ustedes?

Sus aves parecían muy tranquilas y como era obvio no respondieron, Harry estaba decepcionado hasta ahora parecía que nadie había inventado algo que les permitiera entenderlos.

—Bueno, ya que arreglamos esto—dijo con sarcasmo Harry y volteo a ver a Draco—¿Qué tal te va con los Slytherin?

—Supongo que bien—Draco se encogió de hombros y después de un momento explico—Los conozco a todos, simplemente no hablamos mucho.

Harry asintió recordando a todos los niños con los que estuvo años en el mismo salón y con lo que en realidad nunca interactuó, esperaba que en los siguientes días Draco pudiera encontrar a alguien interesante.

Ambos llevaron su conversación hacia unas bancas y Hedwig con Helios los siguieron y se pusieron sobre sus piernas mientras se acicalaban y recibían ocasionales caricias en sus plumas.

—¿Tu como estas en Gryffindor?—pregunto Draco, sus dedos tocando cada pluma café en la cabeza de Helios.

—Son agradables—respondió, Draco subió la mirada y ambos se miraron—Brevemente se deslumbraron por todo eso de "Harry Potter" pero se calmaron rápido.

—Es bueno—sonrió levemente Draco, Harry asintió—¿Y me contaras como te peleaste con el sombrero y cómo se siente que te hable? Nadie escucho lo que decía.

Harry suspiro recordando al desesperante sombrero—Tuviste suerte, Draco.

—¿La tuve?—levanto las cejas con fingida sorpresa—Solo soy un Slytherin natural.

—Eso dijo el sombrero—le dijo divertido Harry, observo como los ojos grises de su amigo brillaron con curiosidad y le conto—Me estaba ofreciendo Slytherin o Gryffindor, decía que con nuestras ambiciones juntas seriamos imparables.

Draco abrió la boca sorprendido e indignado por la oportunidad perdida, Harry se rio de su expresión.

—Calma, que estemos en distintas casas no significa que no seamos este equipo super imparable—se burló.

—Vaya—exclamo Draco y se pasó la mano por su liso cabello plateado, se reacomodo sin ningún problema sobre sus cejas—Que alivio, no quiero perder la oportunidad de dominar el mundo.

—Aw mira eso—Harry se acercó y lo empujo con el hombro, Hedwig y Helios solo aletearon y mantuvieron el equilibrio—Ya estas planeado la dominación mundial conmigo y nos conocemos desde hace cuánto ¿33 días?

—Que puedo decir—se encogió de hombros Draco y sonrió—Eres fácil de apreciar—bromeo.

Harry se rio, pasaron un rato más juntos hasta que la hora de la cena llego. Cuando salieron Harry por fin pensó en alguien que los pudiera ayudar a comprender a sus lechuzas.

—Hagrid nos podría ayudar—dijo en el camino hacia el gran comedor. Ambos se habían quitado sus túnicas y dejaron a la vista unos suéteres verde y gris, con pantalones oscuros, Harry noto con diversión que juntos formaban los colores de Slytherin—Puedo hablar con él o podemos ir juntos.

Draco lo miro por un momento e inclino la cabeza pensando.

—Tal vez sea mejor que tu hables con el primero—dijo y luego explico mientras entraban a un pasillo, los diversos cuadros tenían vida y los ignoraban o seguían con la mirada, mientras que las armaduras permanecían rígidas, Harry lo encontraba decepcionante, ojalá estuvieran haciendo guardia o algo—No tengo buena reputación.

—Tu familia no la tiene—lo corrigió Harry y Draco asintió.

—Si, pero su reputación es la mía. De cualquier forma, es mejor dejar que todos se acostumbren a vernos juntos primero.

Harry se lo concedió, parecía como si tan solo ser agradable entre si causara que todos se pusieran tensos, forzar eso a los demás podría llegar a lo que el sombrero sugirió, sus casas tratando de romper su amistad.

Se despidieron al entrar al gran salón, estaba medio lleno y parecía que estaban haciendo algo escandaloso por la forma en que todos los miraban, Harry los ignoro, no soporto ser el niño huérfano todos sus años escolares sin crearse una piel gruesa.

Se sentó a lado de Ron, evitando a Neville y Hermione.

Los Gryffindor lo miraron con curiosidad y mientras la mayoría volvió a comer, Seamus su compañero de habitación se acercó junto con los hermanos de Ron.

Fred y George tomaron asiento enfrente de él y le sonrieron.

—¿Conviviendo con el enemigo?—dijo uno, que estaba seguro debía ser George.

Su tono era ligero y Harry sonrió—¿De qué otra forma los convertirías en un aliado?

George y Fred se rieron sorprendidos, Ron a su lado lo veía como si estuviera loco.

—¿A un Malfoy?—Seamus entro en la conversación y negó con la cabeza—¿Sabes quiénes son los Malfoy?

—Infames al parecer—bromeo Harry, Seamus frunció el ceño y Ron suspiro.

—¿Sabes que fueron acusados de ser mortífagos?—Ron pregunto pero su tono era plano como si pasara una lista.

Harry asintió—Sí.

—¿Qué su abuelo y su padre se dicen tuvieron la marca?—pregunto en voz baja Seamus.

—Si—dijo de nuevo. Vio a los gemelos y les hizo un gesto para que hablaran.

—¿Qué su tía y tío están en prisión?—pregunto Fred, su tono ligero pero había algo oculto que Harry identifico como preocupación.

—Si.

—¿Qué esos tíos, son maternos y la familia de su madre es igual de oscura?

—Si—respondió desafiante, la mesa quedo callada y los gemelos asintieron.

—Mientras sepas en que te metes—dijo George y se encogió de hombros, Fred lo imito.

—Avísanos como vas con la conversión. Los Slytherin son muy misteriosos.

Harry asintió y los gemelos se reubicaron con los de su año, Seamos aun lo veía muy dudoso y vio que buscaba la mirada de Ron, pero su nuevo amigo estaba comiendo, siguió su ejemplo y pronto estaban comiendo tranquilos y hablando de sus clases.

4 de septiembre.

Lunes y martes habían ido bien, transformaciones era su clase más difícil hasta ahora, tratar de convertir su botón en una aguja solo había hecho que el botón se volviera una pluma, lo que según McGonagall era más difícil de conseguir si lo intentabas, pero no era lo que tenía que hacer, así que estaba mal.

Historia fue la clase más aburrida, mientras que estaba emocionado por comprender el mundo mágico, su profesor que era un fantasma, lo que debería hacerlo genial pero simplemente provocaba que Harry perdiera su enfoque y se concentrara en cualquier cosa que estuviera detrás del fantasma, hacía de la clase lo más aburrido de todo Hogwarts.

Vuelo fue por mucho su clase favorita, no se elevaron mucho y Madam Hooch los tenía muy vigilados después del accidente de Neville, lo que fue un fastidio porque los dos metros de altura se cortaron a la mitad, aun así, manejar la escoba fue sencillo.

Ahora estaba entrando a su primera clase del miércoles, pociones, Draco ya estaba sentado junto con sus habituales compañeros, Parkinson y Zabini.

El tomo asiento con Ron y Seamus en la parte trasera del lado de Gryffindor, Harry encontró ridículo como todas las casas seguían una distribución tan limitante.

Una vez acomodados un hombre alto de cabello oscuro y vestimenta del mismo tono entro, Harry lo observo sabiendo que era el jefe de la casa de Slytherin y que verlo en la primera cena le había provocado un extraño dolor en su cicatriz, sin embargo, ahora mientras se presentaba no le dolía nada.

Harry sonrió cuando el profesor lo miro, seguro que no era tan malo como se veía.

Harry salió furioso de pociones, ese hombre, Severus Snape, era peor de lo que aparentaba, pregunta tras pregunta lo interrogo sin saber que, aunque hubiera querido estudiar sus libros estaban bajo llave por los Durley, solo había compartido lo que paso con Draco unos días antes de entrar y todavía no podía terminar las complicadas notas de su amigo.

También resulta que Seamus tiene un extraño talento con el fuego y de alguna manera exploto su poción, que termino alcanzándolo a él y manchándolo de hollín por la cara y el brazo.

—Compañero, reduce la velocidad—lo alcanzo Ron y camino a su ritmo rápido, Harry estaba molesto, pero se dirigía a encantamientos y Ron pareció notarlo porque no lo detuvo—Mira, es por eso por lo que Slytherin tiene mala reputación, la mayoría son así.

—¡Me dijo que soy un flojo e inepto!—soltó Harry y paso sus manos por su cara antes de recordar el hollín y usar su manga limpia para quitarlo.

—Mas bien le dijo inepto a Seamus—comento Ron y Harry lo miro, su nuevo amigo le sonrió— También hablo sobre Neville y Hermione, a Neville lo acaba de nombrar desastre numero 2 detrás de Seamus.

Harry se froto las mejillas y ambos empezaron a subir las escaleras—Recuerdo eso, después de la explosión, Neville derramo su poción.

—Suerte que estaba hasta el frente, creo que de alguna forma derritió los zapatos de Hermione—dijo Ron con una mueca.

—Supongo que si tomas en cuenta todo eso—Harry bajo su brazo y ambos se movieron hacia la siguiente escalera que paro enfrente de ambos—No esta tan mal.

—No lo es—le aseguro con ánimo Ron y le sonrió—Nos detesta a todos.

—Que alivio—respondió Harry sarcásticamente, pero se sentía mejor así que le devolvió la sonrisa a su amigo.

Viernes 6 de septiembre.

Después de la cena, los profesores se dirigieron a su salón privado, amplio como todo en Hogwarts y de colores pasteles, Helga Hufflepuff siendo su original diseñador había hecho de la habitación lo más cómoda posible, su temperatura era perfecta cada día y las plantas que lo decoraban eran florales para relajarlos.

Estaban ahí, casi en su propia sala común de color crema y almendra, sentados en sofás estilos imperiales y levitando wiskhy de fuego con panecillos dulces.

Minerva McGonagall comenzó a charlar.

—Tengo este año el triple de trabajo que ustedes—les dijo específicamente a Filius Flitwick, Pomona Sprout y Severus Snape—Otro Weasley, Longbottom y Harry Potter—conto levantando un dedo por cada estudiante nombrado.

Filius que estaba en un sofá individual negó con la cabeza—Te estas olvidado de Finnigan, Minerva, ese chico estallo algo en pociones.

Severus asintió y bebió su wisky de fuego—¿No los abras puesto en la misma habitación, o sí?

Minerva levanto una ceja y tomo suavemente de su bebida, a su alrededor los profesores se rieron.

—Me alegro tanto de mis chicos—sonrió Pomona, su sombrero estaba colgado en un perchero y sus rizos grises caían sobre sus hombros—Los Hufflepuff son tranquilos por naturaleza.

—Igual mis Ravenclaw— Filius levanto su panecillo como en un brindis y lo comió.

Séptima Vector profesora de aritmancia hablo—Bueno, díganos ya, aparte de los pequeños Gryffindors que serán un dolor de cabeza, sin ofender Minerva—McGonagall se encogió de hombros, la mayoría de su casa era así—¿Quiénes son los nuevos Cedric Diggory y Cho Chang?

—Hermione Granger—dijo Minerva orgullosa—Hija de muggles y muy brillante, fácilmente la veo llegar a ser prefecta.

Severus comió un poco y se recostó en el sofá café en el que estaba, vio a Séptima y le hablo—Draco Malfoy.

—¿Malfoy?— Sybill Trelawney pregunto con sorpresa.

Minerva McGonagall asintió y suspiro—Es brillante, fue el primero en convertir correctamente su botón.

—¿No es muy pronto…?—llamo la atención Quirell, su voz baja se detuvo cuando los profesores le prestaron atención, continuo nervioso—¿Para saber si serán tan buenos?

—Claro que no—Silvanus Kettleburn profesor de cuidado de criaturas mágicas resoplo—La primera semana marca la pauta, hace años que hacemos esto y Percy Weasley, Cedric Diggory y Cho Chang fueron señalados aquí en su primera semana y míralos—bebió un poco, él no estaba estresado como sus compañeros así que su bebida era un chocolate con leche caliente—Los tres están en la cima de sus años, Percy es el más probable premio anual de su año y Cedric junto con Cho tienen asegurados ser prefectos con su comportamiento.

Filius asintió de acuerdo y se dirigió a Quirell—La personalidad de los niños no cambia mucho con los años, solo se definen más, en lo personal Hermione Granger y Draco Malfoy tienen mis votos para luchar por el primer puesto de su año.

Muchos asintieron. Quirell movió sus dedos en su pierna y pregunto.

—¿Qué hay de Harry Potter?

Sus compañeros parecieron pensarlo, pero Severus fue el que contesto con indiferencia.

—¿Qué hay que contar? El niño es más ignorante de lo que esperaba.

—Vuela bien—comenta Rolanda Hooch, Minerva la ve y la entrenadora asiente hacia la jefa de Gryffindor—Podrías tener un gran jugador de quidditch entre tus manos Minerva.

—Lo tendré en cuenta Rolanda —sonrió.

Gracias por leer y llegar hasta aquí.

Aun estoy descubriendo como lograr un formato mas agradable para fanfiction, estaré corrigiendo las escenas anteriores porque están demasiado juntas, si tienen algún consejo es sumamente bienvenido.

La sala común de Slytherin la pueden imaginar similar a la del videojuego, porque es muy linda y esta inspirada en eso y en mi mente que no dejaba de insinuarme que debería de parecerse a la guarida de un señor oscuro, de ahí los sillones estilo gótico.

¡Hasta el próximo martes! ╰(✿´⌣`✿)╯