Shizusumi x Hiiragi · · · Uenoyama x Mafuyu
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Moments
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— Tú y Hiiragi… — Uenoyama habló en alto y dejó la frase a medio terminar mientras fijaba su vista en Shizusumi.
— ¿Hmm? — Shizusumi dejó lo que estaba haciendo y prestó atención cuando escuchó pronunciar el nombre de Hiiragi.
— Bueno, ya sabes...tú y él estáis saliendo... — dijo sin saber muy bien cómo expresarse, ya que le costaba hablar de según qué temas y con Shizusumi no tenía esa clase de confianzas, pero necesitaba de una manera u otra indagar más o iba a explotar.
— Así es.
Hiiragi y Mafuyu en ese momento no estaban presentes. Habían salido ambos a comprar varios artículos en una tienda cercana mientras Shizusumi y Uenoyama repasaban varios temas.
— Y… Bueno...Lo nornal cuando dos personas están saliendo...Quiero decir….
Shizusumi al ver que se le atrancaban las palabras en la garganta decidió intervenir.
— ¿A dónde quieres llegar?
Uenoyama se exaltó y de repente, bajó la vista sintiéndose avergonzado sin saber muy bien el porqué. Era un tema natural y con el que no tenía porqué esconderse, ya que todo el mundo también sabía que él y Mafuyu estaban saliendo desde hacía semanas.
— ¡Que si ya lo habéis hecho! — exclamó repentinamente haciendo que Shizusumi abriese sus ojos entre sorprendido por cómo lo había soltado y de ver al otro cohibido.
— Así que era eso… — después de algunos segundos en el que Uenoyama pensó que se lo tragase la tierra Shizusumi respondió firme y sincero — Sí.
— Oh, entiendo…
Shizusumi le observo y al darse cuenta que era algo de lo que le costaba hablar quiso mostrarse receptivo.
— ¿Te preocupa algo?
— Yo no tengo ni idea… — afirmó siendo consciente de que así era.
No quería admitirlo pero le perturbaba pensar que Mafuyu tuviese experiencia, ya que había tenido novio con anterioridad. Aunque no conocía excesivos detalles de cómo había sido su relación, estaba claro que Mafuyu dominaba más del tema que él.
— ¿De sexo?
— Sí, de sexo… — comentó por lo bajo — . Mafuyu tiene más experiencia que yo. Y seguramente piense que soy un bobo, pero no dejo de darle vueltas a lo mismo. Soy un inseguro y me da miedo que vea lo inexperto que soy — se sinceró al máximo sacándolo todo de golpe.
— Nadie nace aprendido. Todos hemos tenido nuestra primera vez. Dudo que Mafuyu te juzgase por algo así — Shizusumi pudo comprobar de primera mano que aquello angustiaba mucho a Uenoyama y quiso reconfortarle — Si tanto te preocupa ¿por qué no lo hablas con él?
— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo iba a decírselo?! ¡Ni en broma! — negó rotundo.
— Dile lo mismo que me acabas de decir a mi. No tiene otra. Mafuyu te verá como alguien valiente, capaz de mostrarse tal y como es. Si por el contrario se lo ocultas a la larga se dará cuenta…
Uenoyama suspiró.
— Sí sé que tienes razón pero...No sé, supongo que me sigo comparando a ese novio suyo que tuvo…
Shizusumi no dijo nada hasta que pasaron varios segundos en silencio.
— Yuki…
— ¿Tú le conociste, verdad? ¿Cómo era? ¿Cómo fue su relación? -cuestionó como si necesitase inmediatamente resolver todas sus dudas para quedarse en paz.
— No debería ser yo quién te contase cosas sobre Yuki. ¿Mafuyu no te cuenta nada?
— Muy poco. Y no quiero atormentarle. Debe ser duro recordar esas cosas.
— Desde críos siempre estuvimos juntos. — rememoró pensado en el pasado — . Todos eramos una piña, pero Yuki y Mafuyu siempre fueron un mundo aparte. Yuki era un líder, no solo el líder de la banda — quiso remarcar — Él era un líder y creo que eso a Mafuyu le gustaba.
— Líder … — murmuró Uenoyama por lo bajo.
— No debí haberte dicho eso. Ahora no pararás de darle vueltas.
—¡No, no! ¡Está bien! Gracias… —se tomó su tiempo para reflexionar y finalmente dijo. —Le envidio…
De pronto sonó el teléfono de Uenoyama y este leyó el mensaje que estaba escrito en su pantalla.
—Es Mafuyu, dice que han encontrado una cafetería muy mona. Que vayamos allí. Mira, esta es la dirección —le enseñó su móvil.
—Buf paso —respondió en el acto —Ve tú.
—¿En serio no vienes? Hiiragi seguro que me pregunta por qué no has venido…
—Tengo cosas que hacer —dijo a modo de excusa empezando a recoger sus cosas —. Nos vemos.
—Claro. Nos vemos.
· · ·
—¡Idiota! —gruño una voz y Shizusumi se giró hacía él —¡Idiota, idiota! —Hiiragi se echó a sus brazos y Shizusumi inconscientemente le aceptó —Mafuyu ha estado comiendo pastelitos con su chico y yo no he podido. ¡Qué cruel! —sollozó y Shizusumi le abrazó —Era tan bonita... Si la hubieses visto, esa cafetería es genial. ¡Hay de todo y te lo has perdido!
—Phg… —Hiiragi le miró con ojos llorosos y Shizusumi que ya se conocía sus dramas simplemente se limitó a revolver su cabello —Me apetecía estar solo —admitió sincerándose.
—¡¿Qué?! —Hiiragi se alteró al escucharle decir eso y tomó distancia —¡No tienes ganas de pasar tiempo conmigo! —enseguida llegó a esa conclusión y Shizusumi quiso frenar de inmediato cualquier malentendido —¡No me tienes en cuenta!
—Contigo tengo ganas de cualquier cosa —contestó con una seriedad y un porte que hizo que Hiiragi se estremeciese de repente —. Solo contigo ¿Entiendes? —Hiiragi volvió a tirarse encima y otra vez Shizusumi lo acogió encantado y es que siempre era así —. Iremos a esa cafetería que tanto te gusta...otro día… —finalizó queriendo hacer sentir bien al de cabello rubio.
—¡Arghh! ¡Eres tan genial Shizu!
Y es que Hiiragi era capaz de cambiar tan repentinamente de estado de ánimo que a veces asustaba.
—¿Crees que hacen buena pareja? —inquirió poco después Hiiragi y tomó por sorpresa al otro —Mafuyu y Uenoyama…
Shizusumi se encogió de hombros.
—¿A qué viene esa pregunta ahora? —Hiiragi no dijo nada y empezó a caminar. Shizusumi le siguió —Está bien que después de todo este tiempo Mafuyu esté feliz —Hiiragi se giró hacía él.
—Lo sé. Me alegro tanto de verle bien otra vez…
Shizusumi le acarició el pelo.
—Está oscureciendo —pronunció el moreno fijándose en el cielo que tenía colores anaranjados.
Se habían cruzado en un parque cercano el cuál Shizusumi solía frecuentar cuando quería estar solo. Era un lugar bastante solitario que poca gente conocía. Cuando Hiiragi quería encontrarle era uno de los primeros lugares en dónde le buscaba.
—Me voy a casa.
—¡¿Ya?! ¡No! ¡Aún no! No quiero quedarme solo —Hiiragi enseguida se quejó ante tales palabras —Yo no quiero irme a casa.
—Entonces ven a la mía —contestó y consiguió volver a remover a Hiiragi, tanto como solo él sabía.
—¿A tu casa? Ah, Oh, vale ..sí…
¿Por qué se sentía de ese modo? Ya llevaba tiempo saliendo con Shizusumi y aún así todavía flaqueaba como la primera vez que se besaron o la primera vez que se le declaró. Sin poder evitarlo ejercía un poder tremendo sobre él y tan solo podía quedarse embobado.
· · ·
Hiiragi estaba tumbado de espaldas mientras Shizusumi encima de él estaba recorriendo su cuello con su lengua.
—Estás muy tenso —comentó y Hiiragi simplemente cerró los ojos frunciendo el ceño seguidamente —¿Ocurre algo?
—¡No! —Shizusumi tomó distancia y enseguida el rubio añoró su calor —. ¡¿Eh?! ¡¿Qué pasa?! ¿Te has enfadado? —quiso cerciorarse preocupado de que así fuese ya que en varias ocasiones Shizusumi simplemente se distanciaba por algo y no solía hablar sobre lo ocurrido —¡Contesta maldita sea! —se incorporó rápido.
El moreno seguía callado.
—¡Shizu! —Hiiragi cazó la boca de Shizusumi y le morreo con pasión haciendo que ahora fuese el moreno quién cayese de espaldas sobre el suelo —¡No seas frío! ¡Odio cuando lo eres!
—¿Frío? Casi siempre el témpano de hielo eres tú...Me basta una caricia tuya para que me ponga a mil. A veces ni eso, solo de verte me enciendo ¿Y dices que soy frío? —cuestionó dejando un tanto anonadado al otro.
—¡Ya..pero…! —quiso rechistar pero no supo qué decir. Lo cierto era que Shizusumi siempre había sido muy pasional y se lo demostraba con creces. En la intimidad era feroz y directo, aunque luego en lo ordinario fuese más ausente en según qué situaciones —¡Eres frío algunas veces y…!
—Te amo —dijo suavemente incorporándose interrumpiendo el pequeño griterío del rubio —Frío o no, eso nunca cambiará.
Aquellas frases lapidaban cualquier protesta, o intromisión que pudiese tener y Hiiragi lo sabía. Sabía que era tremendamente débil frente a Shizusumi, precisamente porque él tenía la misma clase de sentimientos.
—Te amo yo también….
Antes de que pudiese volver a replicar Shizusumi le recostó y él lo hizo a su lado.
—Venga duerme.
—Shizu…
—¿Qué?
—¿Crees que tú y yo hacemos buena pareja?
Ambos se miraron a los ojos y aunque Shizusumi pensó que ya estaba otra vez con lo mismo, quiso tomárselo en serio.
—Sí.
—¿Cómo lo sabes? ¿Por qué yo y no otro? —preguntó curioso.
—¿Otro quién?
—Yuki.
Los ojos de Shizusumi se abrieron al escuchar ese nombre de la boca de Hiiragi. ¿Por qué de repente sacaba a Yuki?
—Yuki no está —se limitó a decir mientras Hiiragi se incorporó tomando desprevenido a Shizusumi.
—¡Ya sé que no está! Pero hubieses podido fijarte en él o en Mafuyu y no en mi. Todos eramos amigos de la infancia. Desde siempre hemos estado juntos. ¿Por qué yo?
Shizusumi suspiró.
—Nunca me hubiese gustado alguien como Yuki.
—¡¿Por qué?!
A pesar de que Shizusumi trató de mantenerse sereno y hacer como si nada ante la insistencia del rubio, en cierta forma le irritaba que le sacase a Yuki, ya que por un tiempo creyó que Hiiragi mantenía sentimientos hacía él.
—Incompatibles. Cada uno teníamos una forma de ser que hubiese chocado. ¿A qué viene este interrogatorio y sacar a Yuki en esto? —preguntó finalmente.
—Solo tenía curiosidad —volvió a recostarse a su lado —Inseguridades supongo….—Shizusumi lo estrecho contra si con fuerza.
—Esa clase de inseguridades las he sentido yo también —dijo pensando en el pasado cuando tantas veces había imaginado ser el segundo, siempre el que se quedaba atrás—. Pero ahora estás aquí y se me olvida todo.
—Yuki fue un imbécil por dejarnos solos…Le echo de menos —los ojos de Hiiragi se cristalizaron —No quiero que me dejes —un par de lágrimas se le escaparon y Shizusumi se encargo de lamerías, despacio.
—Nunca voy a dejarte. Si eso es lo que quieres, nunca te dejaré.
Espero que Hiiragi se tranquilizase y descargase esa melancolía que a veces le inundaba y no era capaz de asimilar solo. Y Shizusumi ya estaba acostumbrado a consolarle y lo hacía encantado. Por supuesto que él también echaba de menos a Yuki aunque no lo evidenciase. Hiiragi siempre había sido más sentimental.
Cuando parecía que a Hiiragi ya no le quedaban más lágrimas que soltar Shizu en un movimiento rápido se quitó la camiseta y se quedó con su pecho descubierto.
—Ven… —le invitó a recostarse encima de su torso —Descansa.
La noche pasó y finalmente Hiiragi pudo dormirse en el pecho caliente de su amante hasta al día siguiente. El primero en despertarse fue Shizusumi y después de desayunar se fue directo a la ducha.
— ¿Ya te vas? — Hiiragi entreabrió sus ojos aún somnoliento al escucharle entrar en la habitación — Solo son las 7:10….
— Puedes quedarte y dormir más si quieres — anunció tirando la toalla encima de una silla y empezando a vestirse.
— Te lo estás tomando muy en serio.
— ¿Tú crees? Quiero dar lo mejor de mí, eso es todo. Si no ensayas no eres bueno. Cuanto más ensayas más bueno te vuelves — comentó aquello que sonaba tan lógico haciendo que Hiiragi echase una carcajada.
— ¡Yo no ensayo tanto y lo hago genial! — exclamó de forma un tanto arrogante. Comentario que lejos de caerle mal a Shizusumi aceptó, ya que era habitual en Hiiragi en ocasiones fardar de sus buenas cualidades — ¿No te parece que soy genial?
— No todos tenemos la misma suerte que tú — concluyó sin querer entrar en su juego agachándose seguidamente para besar su frente — Me voy.
Se le subieron los colores a Hiiragi y después de hacer un puchero volvió a hablar esta vez bajando su tono a uno que solía usar cuando estaba con el moreno, más tierno e infantil.
— Podemos ir a la cafetería esta tarde...— Shizusumi le observaba mientras terminaba de vestirse y recoger sus cosas — . Dí que sí, va….¡Va Shizu! ¡Va!
— Iremos.
Hiiragi sonrió ampliamente y Shizusumi salió, momento que Hiiragi aprovecho para acurrucarse encima de la parte donde había dormido su novio. Esa fragancia suya siempre quedaba impregnada donde sea que estuviese o tocase, incluso en su piel...Y lo adoraba.
· · ·
Uenoyama fue la primera persona que cruzo miradas con Shizusumi de buena mañana al entrar en el estudio.
— Buenos días — le saludó Uenoyama al verle entrar.
— ¿Tan madrugador? Buenos días.
— No tuve la mejor noche de mi vida...—pronunció por la bajo y sus ojeras evidenciaban lo obvio.
— ¿Mafuyu todavía no ha llegado? — Uenoyama negó — ¿Es por él? — no tuvo que reflexionar mucho para entender que si Uenoyama había pasado mala noche sería por culpa del castaño o por algo que tuviese que ver con ellos — ¿Pasó algo en la cafetería?
Uenoyama se tomó su tiempo para contestar.
— Cuando Hiiragi se fue y salimos de allí intenté lanzarme y salió fatal — resumió rápido ofuscado al volver a recordarlo —¡Soy un imbécil! Tenía una oportunidad de oro y era un buen momento y lo jodí.
Shizusumi suspiró.
—¡Sí, ya lo sé! Soy un imbécil… —repitió —Debí haberle invitado a ir a algún sitio o simplemente besarle. Aunque era lo que más me apetecía hacer. Sentirlo, tocarlo, besarlo...y….y...i siquiera me veo capaz de rozarle…
—El miedo te puede…. —concluyó Shizusumi queriendo entender a Uenoyama.
—¡¿Y qué hago?! ¡Por favor dime! —en su mirada podía notarse su desesperación —Soy demasiado inseguro cuando se trata de él.
—Lo seguirás siendo si no te lanzas —declaró y Uenoyama hizo una mueca sin entender —. Cuanto más lo retrases más te costará. Es como todo. Tu mente trata de protegerte para no salir herido…
—Tiene sentido —Uenoyama le escuchaba atentamente porque sabía que Shizusumi aunque pudiese parecer en apariencia que era distante o ajeno, realmente se preocupaba y daba buenos consejos —. Es que no sé...pienso que quizás no le guste. ¿Y si no le gusta cómo le toco? ¿Cómo le beso? ¿Y si piensa que su ex lo hacía mejor?
—Nunca vas a superar a Yuki —contestó tajante Shizusumi y aquello fue como una bala directa al corazón de Uenoyama quién de repente cambió su expresión por completo y su cara lo evidenció.
—¿Qué?...
Shizusumi negó con la cabeza.
—Siento ser yo quién te diga esto y siento ser tan directo pero si no eres capaz de darte cuenta ahora, siempre saldrás jodido. Estás luchando contra un fantasma.
El estómago de Uenoyama se había encogido de lo tenso que se había puesto de repente. Shizusumi prosiguió está vez acercándose hasta Uenoyama y depositando una de sus manos en su hombro.
—Mafuyu nunca olvidará a Yuki, eso es imposible. Y cuanto antes te des cuenta, antes lo aceptes, menos vas a sufrir. Cuando has estado tan pillado de alguien, es irremplazable. Por supuesto que los sentimientos pueden cambiar y Mafuyu ha encontrado en ti alguien a quién volver a amar. Eres esa luz que por tanto tiempo buscó, aprovechalo. Pero no intentes luchar contra Yuki, acabarás perdiendo.
Shizusumi sabía que aquello había sido duro escucharlo para Uenoyama.
—Es doloroso… —apretó sus puños y Shizusumi afirmó.
—Hiiragi volvió a hablarme de Yuki anoche —comentó queriendo sincerarse también —A veces yo también siento que aún sigo luchando contra un fantasma. Que nunca desaparecerá del todo. Yuki siempre estará presente, pero yo no voy a echarme a un lado a lloriquear mientras la persona a la que amo se olvida de mi.
—¿Cómo lo haces? —inquirió un tanto alucinado por todo lo que le estaba contando.
—¿Cómo? No hago nada. Estoy a su lado, eso es lo que hago. Y si él está triste y me habla de Yuki allí estaré yo para ofrecerle mis brazos. Porque de eso se trata.
—¡Me pongo celoso! ¡¿Acaso no es normal?!
—Normal o no tienes que controlarte y hacerle ver que da igual, sea lo que sea. Tú eres tú.
—Yo no soy un líder, como lo era Yuki… —aquel nombre lo pronunció como si el hacerlo pudiese traerle mala suerte o estuviese prohibido.
—Actúa como tal si hace falta. Haz lo que sea para no perderle —Shizusumi se sentó en su silla de la batería y empezó a ensayar —Es todo lo que puedo decirte.
Uenoyama pensó para si que aquel chico era extraño, pero a la vez sabio. Podía llegar a decir cosas con mucho sentido, aunque sonasen bruscas. En ese momento quiso parecerse más a él.
Cuando Hiiragi y Mafuyu aparecieron todo pareció volver a la normalidad. La mañana pasó sin contratiempos y Uenoyama aunque aún con el humor bastante bajo recobró fuerzas y todo el ensayo que tenían preparado salió perfecto.
—¡Y ya está! —concluyó Hiiragi —¡Yo me vooy! —anunció más que contento tarareando una canción.
—¿Qué mosca le ha picado? —dijo en voz alta Uenoyama al verle tan contento.
—Hoy estás de muy buen humor —le habló Mafuyu a Hiiragi.
—¡Es que tengo una cita! —Shizusumi se mantuvo serio empezando a recoger —¡Y….va a ser perfecta, lo intuyo!
—¿Una cita? —Mafuyu se giró hacía Shizusumi y todos se quedaron mirándole.
—¿Qué? —Shizusumi al verse observado y como si fuese ajeno a todo aquel ajetreo quiso pasar desapercibido.
— Me alegro Shizu-chan —le dijo Mafuyu y Hiiragi intervino.
—¿Y tú con ese qué? —se abalanzó sobre el castaño y quiso picarle pero Uenoyama enseguida se metió en la conversación.
—¡Oye deja a Mafuyu en paz!
—¡Qué celosito! —Hiiragi cuando se ponía en ese plan a veces llegaba a fastidiar, y a veces a propósito, a veces sin querer no llegaba a darse cuenta del todo que para Uenoyama todo era muy nuevo —¡No dejas que nadie se le acerque!
—Venga vamos —Shizusumi paso su brazo por entre la nuca de Hiiragi y lo atrajo hacía sí —Déjales.
Una palabra de Shizusumi bastaba para calmarle y así lo hizo. Hiiragi asintió.
—Nos vemos mañana —Shizusumi se despidió alzando la mano.
—Adiós parejita —Hiiragi poco después se echó a reír.
· · ·
Estaba nublado pero a pesar de eso no hacía frío y podían usar manga corta perfectamente. La brisa era agradable y Shizusumi y Hiiragi caminaban tranquilamente hacía la cafetería.
—¿Por qué me miras así? —preguntó Hiiragi al ver que Shizusumi le había enviado unas cuantas miradas un tanto furtivas.
—No te metas con Mafuyu.
—Haha. Me divierte.
—Irritas a Uenoyama y él ya tiene sus propios problemas.
—¡Qué aguafiestas eres! Tampoco es que les diga nada malo.
—Nunca sabes lo que puede estar en la cabeza de otra persona —declaró Shizusumi y aquello hizo reaccionar al rubio al recordar el evento trágico de cuando su amigo se quitó la vida.
—Tienes razón. Nunca podemos saberlo del todo… —contesto esta vez bajando el tono de voz
—Así que ¿Dónde está ese sitio tan especial?
Hiiragi volvió a ensanchar su sonrisa y cogiéndole de sopetón de la mano tiró de Shizusumi con fuerza.
· · ·
—Mafuyu.
—¿Hmm?
Uenoyama volvió a sentir esa ansiedad y esa incertidumbre como cada vez que tenía delante al castaño y tenía que lidiar con sus propias emociones y sentimientos. Pero si quería avanzar tenía que hacer caso a Shizusumi y lanzarse, no podía dudar más.
—¿Quieres que tengamos una cita también? —cuestionó visiblemente inseguro y casi trabándose pero finalmente lo dijo y se sintió satisfecho por ello.
Mafuyu le miró entre confuso y sorprendido.
—¿Una cita?
—Sí, como la de Shizusumi con Hiiragi. Quiero decir...ya sé que ayer estuvimos en esa cafetería. No me refiero a eso. Sino que salgamos juntos y… —se enredo con sus propias palabras y aunque nervioso finalmente lo soltó —¡Quiero estar contigo a solas!
Mafuyu que seguía callado se mantuvo en silencio y Uenoyama se desesperó.
—Pero dí algo. ¡Dios! —dio un largo suspiro —Si te quedas callado es como si estuviese haciendo el ridículo.
—Me parece bien —contestó neutro y esa simple frase ya logró que para Uenoyama fuese adrenalina pura.
—¡¿De verdad?! !Genial!
—Es la primera vez que hablas sobre tener una cita.
Y así era. A pesar de sus muchos encuentros, escapadas y sitios a los que habían ido, nunca lo habían catalogado como "tener una cita"
—Lo sé —se resacó la cabeza —. No sabía cómo pedírtelo.
—Entonces ¿Cuándo será esa cita?
· · ·
—¡¿Te gusta?! —Hiiragi le observaba esperando su respuesta expectante y emocionado al máximo —¡¿A qué es increíble?!
Shizusumi nada más entrar se fijo en cada detalle. Las paredes del local estaban adornadas con vegetación y el ambiente se parecía a estar en un sitio al are libre. Música suave y incluso sonidos de pájaros que imitaban a la perfección la naturaleza.
—¡Oh, y mira, en la carta la comida y la bebida tiene nombres de animales! —exclamó un Hiiragi el cuál no podía esconder sus ganas de enseñárselo todo.
—Es bonito —declaró finalmente el moreno y Hiiragi se sintió complacido.
—¡Sabía que te gustaría!
Se sentaron en una mesa al fondo y empezaron a pedir.
—Hemos tenido suerte, hoy no hay mucha gente. El día que vinimos con Mafuyu estaba a petar.
—Más tranquilo mejor.
Entre risas de Hiiragi pasaron más de tres cuartos de hora charlando y comiendo, sobre todo Hiiragi el cuál no se hartó de pedir varias bebidas y postres al ver los nombres curiosos de cada uno.
—¡¿Adónde vas?! —le preguntó intranquilo al ver que Shizusumi se levantaba
—Al lavabo.
Después de que pasasen diez minutos largos Hiiragi empezó a impacientarse y fue a echar un vistazo al servicio de los hombres. Al entrar estaba completamente desierto allí donde estaban las picas. Una de las puertas de los lavabos estaba cerrada y pico en ella.
—¡Shizu! ¿Estás bien? Llevas ya un buen rato allí y la camarera ya nos ha dejado la cuenta —comentó fijándose en los lavabos ya que la vez anterior no había entrado en ellos.
De pronto la puerta se abrió y Shizusumi agarrándole del brazo tiro de él hasta que entró dentro y cerró al puerta tras de si.
—¡¿Eh?! ¡¿Qué haces?! —gruño Hiiragi sin entender por qué le había empujado dentro.
Shizusumi se posicionó frente a él, sin casi pestañear, mirándole fijamente y al instante aquello hizo que Hiiragi se tensase.
—¿Pasa algo?
Shizusumi cogió con delicadeza una de sus manos y seguidamente levantó su brazo y lo empujo hacía la pared. Hiiragi quedó completamente a su mercez, ya que con un movimiento ágil Shizusumi hizo lo mismo con el otro brazo de Hiiragi y ya tenía ambos posicionados encima de su cabeza. Él los sujetaba con fuerza para que no pudiese zafarse.
—Shizu…. —su voz salió nerviosa y por supuesto para Shizusumi aquel detalle no pasó desapercibido —Podría venir alguien y …
—No hay nadie —se adelantó a decir acercándose peligrosamente hasta el cuello de su amante para lamerlo —Tranquilizate.
—¡Cómo quieres que me tranquilice! —sus piernas empezaron a flaquearle cuando Shizusumi bajo y rozo con su lengua su ombligo y ya casi estaba a punto de desabrochar sus pantalones —ahg...Shizu..hgm….
—¿Vas a empezar a gemir tan pronto? —quiso ser un poco burlón y provocarle.
—¡Yo no….!
Hiiragi quiso rechistar pero Shizusumi le calló rápidamente con un beso fugaz pero fogoso que hizo que un poco de saliva se resbalase de la boca del rubio. Poco después volvió a bajar para atender la ya gran abultada erección que había crecido y se notaba por encima de su pantalón. Shizusumi no tuvo manías y tan rápido como bajó los pantalones de Hiiragi tragó todo y Hiiragi jadeo de manera tan sonora al sentir la calidez de su boca que tuvo que taparse la suya para acallar sus gruñidos.
—Shi...zu...ah..mmhgh ahhh….ghm..mmh
Succionó, lamió y volvió a tragar hasta poco después que Hiiragi ya tembloroso estaba a punto de correrse.
—No puedo ahgh..más...ahh….
Shizusumi paró en seco y Hiiragi agitado, respirando con dificultad cogió una gran bocanada de aire. Shizusumi siempre se la mamaba tan bien. Desde la primera vez que se lo hizo lo supo, era un amante increíble. Sabía darle placer como jamás nadie hubiese podido. Shizusumi siempre acertaba, tanto en su forma de besar, de lamerle, de tocar cada zona sensible y por supuesto de embestirle. Podía decirle que era perfecto en su totalidad.
—Date la vuelta —habló Shizusumi con voz ronca y aunque hubiese podido sonar como una orden, para Hiiragi sonaba como un ruego y él era tan sensible a cada palabra de Shizusumi que la acataba con devoción.
La cara de Hiiragi rozaba la pared mientras Shizusumi le mantenía apretado contra ella, la vez que le penetraba. Algunos sonidos salían levemente de la boca de Shizusumi, no solo del esfuerzo sino porque de verdad Hiiragi conseguía darle mucho placer. Su suave piel, aquel estrecho agujero, su cabello empezando a aferrarse a causa del sudor, sus ojos cristalinos...Todo en conjunto hacían de Hiiragi un ángel para Shizusumi.
No paró en su juego pasional y solo de vez en cuando cambiaba el ritmo o se acercaba a la boca del rubio para besarle. Se lo folló con ganas y se lo demostró en cada movimiento. Hiiragi por su parte se corrió en dos ocasiones y dejó el suelo pintado de su esperma.
—¡Arghhh….! ¡Lo hemos dejado todo sucio! —se angustió al reparar en el estropicio.
Shizusumi cogió varios trozos de papel y empezó a limpiarlo ante la atenta mirada del otro.
—Quejica
—¡Shizu todo ha sido culpa tuya! —se quejó aún avergonzado por lo que acababa de ocurrir. Sin venir a cuento Shizusumi y él habían tenido sexo en el lavado de esa cafetería y ahora por mucho que quisiese, no iba a olvidarlo en la vida —¡Pervertido!
Cuando estuvo limpio y ellos terminaron de asearse y de colocarse la ropa apropiadamente salieron, pagaron la cuenta y volvieron a la calle. El día se había despejado y ahora lucía el sol a lo alto.
—No vuelvas a hacer eso —habló Hiiragi evitando mirar a Shizusumi.
—¿El qué?
—Eso, ya sabes. Lo que acaba de pasar —Shizusumi seguía sus pasos y no perdía detalle de su cara.
—¿Follarte en el baño?
La cara de Hiiragi se encendió como un tomate.
—¡Calla idiota!
—Me ha parecido que te ha gustado —se encogió de hombros y la cara de Hiiragi fue un poema.
—¡¿Si?! ¡Pues no te lo creas tanto!
—¿Cómo quieres que no me lo crea si no parabas de gritar? —señaló dejando perplejo al rubio que se enfadó por el comportamiento que estaba teniendo. Shizusumi al percibirlo se dio cuenta que había ido demasiado lejos con sus descarados comentarios —No aguantaba más —pronunció en voz baja y Hiiragi esta vez fue el que se giró hacía él.
—¿Eh?
—Llevo días a punto de explotar. Cada vez que intentaba acercarme a ti rehuías o te notaba rígido y hoy no aguantaba más —confesó sin avergonzarse por ello pero no demasiado contento de tener que exponerlo —. Cada vez que te tengo cerca me ….—dejó la frase a medias —. No es como si pudiese controlarlo.
Hiiragi tragó saliva después de escuchar aquello sin saber muy bien cómo responder.
—No me había dado cuenta.
—Ya lo sé. Tampoco quería decírtelo. No soy un pervertido como te piensas. Solo tengo mis impulsos como cualquiera y contigo me cuesta frenarme, eso es todo.
Sonó coherente para Hiiragi y de sobras sabía que cuando Shizusumi le hablaba en ese plan era porque de verdad se estaba sincerando y lo agradecía y le hacía sentirse bien que pudiese llegar a abrirse tanto.
Hiiragi se fue hasta él y lo abrazó.
—Eres un imbécil.
—Y te amo —Shizusumi estrechó el cuerpo de Hiiragi contra el suyo.
El sol brillaba y la felicidad de ambos también.
· · ·
Finalmente Uenoyama decidió llevar a Mafuyu a un sitio cerca del mar donde muchos pajaros aprovechaban para conseguir comida y descansar. El sitio era tranquilo y podían apreciarse una gran variedad de aves.
Mafuyu entusiasmado ante aquel espectáculo se quedó un buen rato observando como cada animal tenía su propio espacio pero en armonía todos compartían esa pequeña zona sin molestarse, ni atacarse entre ellos.
—Descubrí este sitio hace años pero no había vuelto aquí desde entonces.
—Me encanta —dijo Mafuyu aún absorto por el paisaje.
—Y a mí verte feliz.
Al escuchar aquello Mafuyu se giró hacía su compañero de banda.
—El mar me trae muchos recuerdos —comentó de forma nostálgica y Uenoyama acortó distancias.
—No ha sido buena idea traerte aquí —dudo por un instante.
—Ha sido la mejor idea —declaró Mafuyu mientras se sentaba encima de una roca plana. Uenyama le imitó y se sentó a su lado y Mafuyu recostó su cuerpo en el hombro de su novio —Es como si el viento del mar pudiese traerte recuerdos y a la vez borrarlos.
—En esta época del año la brisa es agradable.
—¿Crees que los recuerdos algún día desaparecerán? Si podemos vivir cientos, miles de vidas… ¿Crees que seguiríamos recordando? —preguntó y Uenoyama quiso tomarse su tiempo antes de contestar recapacitando sobre lo que acababa de preguntarle.
—Creo que siempre recordaremos lo que nos marcó —contestó sincero —. A ti voy a recordarte toda la vida. Todas mis vidas —concluyó.
—¿Lo dices en serio?
—Sí.
—Incluso si yo no estuviese.
—Siempre.
—Quizás ya nos conocimos en otra vida —Mafuyu seguía apoyado en Uenoyama y este lo atrajo aún más contra él.
—No me acuerdo.
—Yo tampoco.
—Bueno, suelen decir que si sientes mucha sintonía con alguien es porque ya lo conociste en una vida pasada.
Mafuyu se interesó.
—¿Y tú crees en eso?
—No estoy seguro, pero…es interesante ¿no te parece?
—Creo que sí.
Mafuyu levantó su cabeza y se miraron a los ojos. Uenoyama embriagado como ese momento de calma finalmente besó a Mafuyu tomándose su tiempo para sentirlo de verdad. Y fue tan increíble como se había imaginado, incluso mejor. Cálido, suave, delicado, así lo sintió y por primera vez podía admitir que el miedo que tanto temía se había esfumado.
—No sé si nos conocimos en otra vida pero en esta sí y me alegro —comentó haciendo que Mafuyu se estremeciese —Me alegro de tenerte conmigo.
—Uenoyama… —los ojos de Mafuyu se iluminaron y el moreno volvió a besarle —¡Hagamos más recuerdos juntos!
—¡Sí! —Uenoyame se incorporó y cogiéndole de la mano tiró de él para que se levantase —Ven conmigo…
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