Nota. Algunos sucesos del anime en cuestión de tiempo han sido ligeramente modificados.

Monkey D Garp había decidido tomarse unas vacaciones de su trabajo como Marin, pero a mitad del viaje, en una isla que se creía abandonada se encontró con Gold D Roger.

Después de un intercambio de palabras en las que ambos se aseguraron que no atacarían al otro y seguirían sus caminos, una sonrisa se creo en cada rostro.

—¿Me preguntó si te has vuelto más fuerte desde la última vez?— soltó Roger —aun puedo sentir aquel golpe que me diste— sujeto su barbilla.

—No lo sé, tal vez ahora pueda romper esa brillante espada tuya ¿deberíamos probar?— menciono Garp.

—Seria una lastima no aprovechar está oportunidad— inmediatamente inicio un combate entre ambos, con suspiros de parte de Rayleigh quién ya se temia que algo así podria pasar.

Mientras que los dos mayores luchaban, el resto se dedicaba a apostar y beber. Pero en ese momento Buggy noto algo que llamo la atención de todos.

—¡Una niña!— el peliazul señalo el lugar donde estaban las pertenencias del Marin, sentada sobre el equipaje y con cara de aburrimiento se encontraba una niña de cabello negro. Sin embargo, el más sorprendido fue cierto pelirrojo quién estaba seguro de que acababa de comprender lo que era el amor a primera vista.

—¿Quien es ella?— pregunto Shanks sin dejar de verte.

—Es la hija de Garp— respondió Rayleigh —segun escuché estaban en una especie de viaje familiar—

—¡Ire por ella!— soltó el pelirrojo antes de comenzar a correr en tu dirección, Buggy lo siguió y en cuestión de segundos se encontraban frente a ti.

—Si vienen a molestar mejor desaparezcan de mi vista— dijiste al verlos, el mal humor que tenías era demasiado como para querer más problemas.

—No venimos a molestarte— replicó rápidamente el pelirrojo —solo queríamos invitarte a acompañarnos pues te veías aburrida—

—Tenemos comida y bebida, podrías divertirte un rato— intervino Buggy al comprender un poco el por qué la actitud de su amigo.

—Supongo que cualquier cosa es mejor que eso— suspiraste resignada y cuando estabas por bajar el pelirrojo te extendió su mano pero en el momento en que lo tocaste una voz les heló la sangre.

—¡¿QUE LE HACEN A MI PRECIOSA HIJA?!— el puño de Garp se dirigió sin piedad hacia los dos menores.

—¡Papá!— te quejaste —¡Dijiste que sería divertido y solo me tienes aquí aburrida! ¡Al fin encuentro algo que hacer y lo arruinas!—

—¡Te daré razones para aburrirte!— dejo caer su puño en tu dirección pero el impacto nunca llegó pues un pelirrojo se interpuso entre ustedes, Garp levantó a un Shanks inconsciente y se lo mostró a Roger —Tu mocoso no es muy fuerte que digamos, te apuesto a que mi hija lo vencería fácilmente— se burló y por respuesta obtuvo una gran carcajada.

—¿Ahora vamos a combatir con niños?— sonrió Roger ante la idea.

—¡No voy a pelear con nadie!— gritaste —¡No me metan en sus tontas rivalidades!— entonces te dirigiste a tu padre —esperare con ellos y cuando termines nos iremos— sentenciaste mientras tomabas a Shanks y los arrastradas hacia el resto de la tripulación seguida de Buggy. Poco después los mayores continuaron con su combate.

El pelirrojo poco a poco empezó a recuperar la conciencia, Buggy y tú lo vigilaban mientras comían algo. Shanks sonrió al encontrarse con tu mirada al abrir los ojos.

—Vaya idiota que eres— le dijiste —¿por qué creíste que podrías resistir más de uno de sus golpes mientras usaba haki?—

—No queria que te hicieran daño por mi culpa— sonrió el pelirrojo mientras se sentaba a tu lado.

—¿Daño?— reíste al escucharlo —eso no me haría daño, deberías verlo entrenarme ahí si que podría morir—

—¿Para que entrenas?— pregunto Buggy.

—¿No es obvio?— sonreiste —voy a ser una mejor Marin que mi padre—

En ese momento el corazón de Shanks fue apuñalado por dos razones, la primera fue que amo tu sonrisa y la segunda es que sus caminos parecían destinados a convertirlos en enemigos.

Pasaste el resto del día en compañía de los dos menores, para tu sorpresa ambos te resultaron muy agradables. Finalmente poco después de media noche los mayores habían decidido terminar con el combate al ver qué se encontraban en un punto muerto pues sus fuerzas eran iguales.

Te despediste con una sonrisa de aquellos que en un futuro serían tus enemigos. Shanks sintió una opresión en el pecho al verte marchar, estaba por correr detrás de ti para decirte lo que sentía pero Rayleigh lo detuvo, mientras que Buggy le mencionaba lo mala idea que era decir eso enfrente de Garp.

Ese día sus caminos se separaron pero sus destinos los harían reencontrarse de nuevo.

Unos cuantos años después.

Una isla se había visto recientemente atacada por la guerra y la prioridad era evacuar a todos los civiles posible para evitar muertes innecesarias. Lo que menos se esperaba es que un combate entre piratas afectará la evacuación convirtiendo una misión sencilla en un completo caos.

Corrías de un lado a otro dando indicaciones, protegiendo a cuánta persona podías pero por desgracia un grupo de bandidos apareció con la clara intención de conseguir ganancias bajo el cobijo del caos.

Tus hombres habían comenzado a caer, maldijiste por dentro pues al inicio te habías negado a realizar esa misión con novatos pero como los informantes aseguraban que sería algo sencillo no te escucharon.

Si estuvieras sola sería más fácil encargarte de todo pero ahora no solo tenías que proteger a los civiles si no que también debías cuidar a tus hombres heridos. En ese momento luchabas con dos bandidos de los cuales reconociste sus rostros de los carteles de se busca, eran fuerte no debías descuidarte. Pero de un momento a otro tus enemigos cayeron junto a varios de los bandidos.

—Creí que un poco de ayuda te serviría— sonrió el pelirrojo frente a ti mientras que su tripulación empezaba a luchar a tu alrededor.

—No tengo tiempo para tonterías, debo salvar a esta gente— lo ignoraste mientras te dirigias a uno de los heridos para ayudarle.

—¿Nos reencontramos después de años y lo consideras una tontería?— Shanks esperaba que de algún modo tu corazón saltará de emoción como lo hizo el suyo al verte, así que no pudo evitar sentirse un poco desanimado.

—¡Quiero evitar tantas muertes como pueda!— soltaste —¡Así que si no vas a ayudar no molestes!— ayudaste a uno de tus hombres a ponerse de pie y lo apoyaste en tu hombro mientras lo llevabas rumbo al puerto hacia el barco preparado para zarpar.

Shanks tomo a otros dos heridos y con rapidez se coloco a tu lado.

—Ayudaremos— te dijo.

—Lo agradezco, pero esto no hace que dejes de ser mi enemigo—

—No es lo que quiero ser, pero hablaremos después de esto—

Con su ayuda en poco tiempo todos los civiles se encontraban en alta mar, el barco había zarpado sin ti pues aún tenías unos asuntos que resolver y sabías que otro barco te recogería pronto.

El lugar se encontraba en llamas, con enemigos ocultos en todos lados, Shanks no se había separado de tu lado. Una vez que obtuviste lo que habías venido a buscar, tu misión principal, volviste al puerto en espera de tu transporte.

—Dijiste que querías hablar— mencionaste —tienes 5 minutos— a lo lejos observaste un barco de la marina acercándose.

—¿Cinco minutos?— el pelirrojo suspiro —bien iré directo al grano—

—Te escuchó—

—Quiero que seas parte de mi— soltó mientras el sonrojo cubría su rostro, una risa se escuchó de parte de su tripulación pero es que Shanks no esperaba tener que ser tan directo y no encontraba las palabras adecuadas.

—¿Que?— lo observaste confundida —Si esperas que me convierta en pirata olvídalo, prefiero ser un Marin—

—¡No! ¡Quiero que tú seas mía!— tardaste unos segundos en comprender y pronto tu rostro estuvo de la misma tonalidad que el del pelirrojo.

—¿A caso esto es una especie de tonta confesión?— preguntaste incrédula y el pelirrojo asintió con seriedad —¡¿Eh?! ¡P... Pero si a penas nos hemos visto un par de veces en toda nuestra vida! ¡¿Que clase de idiota cree que eso es suficiente para querer a alguien?!—

—¡Quiero una vida a tu lado desde que te vi!— replicó.

—¡Ni si quiera te conozco!—

—¡Pues conóceme!—

—¡No quiero!—

—¡¿Por qué?!—

—¡Eres un pirata!—

—¡Y tú una Marin!—

—¡Exacto!—

—¡Eso no me importa!—

—¡Pero a mí sí!—

—¡Solo ámame!—

—¡No puedes solo decir esas tonterías!—

—¡Si puedo y las estoy diciendo!—

—¡Ni si quiera puedo pensar en un nosotros!—

—¡Entonces dame una oportunidad! ¡Déjame mostrarte que me puedes amar!— en ese momento el pelirrojo se quitó su sombrero y lo puso frente a él, entonces reparaste en aquello que no habías visto con atención.

—¿Ese sombrero es...?— no pudiste terminar la frase.

—Si, era de él—

—Lo siento, no debió ser facil— olvidaste por completo la discusión anterior para recordar la última vez que viste al rey de los piratas en aquella celda.

—No lo fue— el pelirrojo tenía una expresión de dolor así que sin pensarlo entendiste tu mano hacia su rostro para limpiar la lágrima que a penas se había formado, el coloco su mano sobre la tuya y te miro con determinación —lo que digo es enserio, desde la primera vez que te vi desee una vida a tu lado— rápidamente terminaste el contacto y diste un paso atrás.

—No puedo, ni siquiera me gustas— rechazaste y en ese momento el barco se acerco lo suficiente como para que saltaras —les agradezco por su ayuda pero la próxima vez que nos veamos probablemente sea un encuentro hostil— te despediste y corriste con tus compañeros.

Shanks se había quedado observandote con una sonrisa tonta en el rostro. Su tripulación no comprendía su reacción pues prácticamente acababa de ser rechazado, así que finalmente le preguntaron que era lo que pasaba.

—¡Ella dijo que no le gusto!— respondió feliz ante la confusión de sus compañeros —¡Pudo haber dicho que jamás estaría con un pirata! ¡Pudo haber dicho que éramos enemigos y jamas estaríamos juntos! ¡Pero solo dijo que no le gusto y eso tiene solución!—

Los siguientes meses el pelirrojo se empeño en interponerse en tu camino cuánta vez pudiera. Así que sin importar que misión te dieran ni el lugar al que te dirigieras terminabas encontrandote con aquella sonrisa.

En algún momento se vieron envueltos en una disputa por el territorio de una isla por lo que corrían de un lado a otros esquivando y atacando, pronto acabarían con el enemigo. Sin embargo algo salió mal y por azares del destino terminaron encerrados en medio de una edificación en ruinas que había caído debido al daño.

Al ver los escombros dirigirse hacia ustedes Shanks no lo pensó más y te trajo hacia él para protegerte, por suerte quedaron a salvo en un pequeño hueco que se formó en medio del derrumbe.

Estaban tan cerca que el pelirrojo podía sentir tu respiración en su pecho lo que solo le aceleraba el corazón al punto que temia que este se saliera de su lugar.

—¿Estás bien?— te pregunto y asentiste mientras tratabas de librarte de sus brazos pero el lo impidió —no es seguro, quédate aquí—

—¿Es verdad o solo es una escusa para seguir abrazándome?— te burlaste pero no hubo respuesta, simplemente aquellos brazos te rodearon con más fuerza —¿Estás bien?—

—Solo quiero tenerte un poco más así— susurro en tu oreja provocando que tu piel se erizara—¿Realmente no te gusto?— el pelirrojo sabía que estos últimos meses se habían vuelto más cercanos pues incluso habías pasado una noche en compañía de su tripulación.

Por primera vez no pudiste responder, Shanks te hacía esa pregunta cada vez que se encontraban y siempre negabas pero ahora todo parecía diferente, por algún motivo ahora no podías pronunciar el no.

—Como no respondes supongo que no habrá problema si hago esto— con lentitud comenzó a acercar su rostro al tuyo, te tomo de la mejilla y poco a poco sus alientos comenzaron a mezclarse, cuando el contacto al fin llegó fue una explosión de emociones, sus labios comenzaron a jugar con los tuyos y pronto te uniste a su movimiento. Correspondiste hasta quedarte sin aliento.

—Esto no significa nada— dijiste una vez que se separaron pero la sonrisa del pelirrojo era inigualable.

—Entonces lo haré hasta que signifique algo— nuevamente unió sus labios a los tuyos.

Aquel día, en la oscuridad de aquel derrumbe Shanks por primera vez sintió que el futuro que quería contigo era totalmente posible. Tal vez era por la adrenalina del combate, o por que ambos aún eran jóvenes e incontrolables o simplemente porque hace un tiempo ambos lo deseaban. Poco a poco la temperatura e intensidad comenzo a aumentar y en medio de la oscuridad ambos se entregaron al deseo.

No podías negar que el pelirrojo era muy atractivo y en ese momento lo que menos te importaba era la cordura y la razón. Sus manos sobre tu cuerpo eran lo único en lo que podías pensar.

Cuando los encontraron fue bastante obvio para la tripulación del pelirrojo que algo había cambiado, la brillante sonrisa de su capitán era una prueba clara. Pero por desgracia para Shanks quién esperaba que al fin aceptaras estar a su lado, tu actitud seguía siendo la misma que antes.

Pero antes de que te pudiera preguntar algo fueron nuevamente atacados y el combate despejó tu mente. Shanks se acerco a ti mientras blandia su espada contra el enemigo.

—¿Que te parece ser llamada la chica del pelirrojo a partir de hoy?—

—¿Que? ¡Claro que no!—

—¡A mí me suena bastante bien! ¡Piénsalo!— sonrió.

—No gracias, si algún día decido unir mi vida a la de alguien me aseguraré de que sea él quien use mi apellido—

—¿Monkey D Shanks? No suena tan mal—

—No dije que fueras tu—

—¡¿Eh?! ¡Pero nosotros acabamos de...—

—¡Eso no significa nada!— replicaste con el rostro sonrojado —¡El deseo no es amor!—

—¡Para mí si! ¡¿A caso crees que lo haría con cualquiera?!—

—¿Por qué no? Dudo que alguien se te negara—

—Esa no es la cuestión ¡Yo sigo queriendo una vida contigo!— acabo con su enemigo al mismo tiempo que tú también quedabas libre.

—No es lo que busco— lo miraste fijamente —Admito que eres condenadamente atractivo pero no busco una relación—

—¿Entonces te gustó o no?—

—¡Claro que me gustas!— soltaste completamente sonrojada —¡Pero no quiero una relación contigo! ¿Es tan difícil de entender?—

—¡Si! ¡Creí que ese era el problema!— respiraste profundo para calmarte al ver lo complicado de la discusión.

—Escucha, me gustas ¿si?— te acercaste a él y colocaste tus manos en sus hombros para calmarlo —pero no puedo ver un futuro contigo, para empezar somos enemigos y estoy segura de que no tenemos las mismas metas—

—¡Eso no es importante!—

—¡Claro que lo es! ¡No puedo compartir mi vida con alguien que me va a impedir cumplir mis sueños!—

—¡Entonces dejaré de ser un pirata!— sonreiste con tristeza al escucharlo.

—Ambos sabemos que no puedes, y el hecho de que estés dispuesto a ser infeliz por forzar está relación es una prueba más de que no debemos estar juntos— observaste que no había más enemigos alrededor, tu misión había terminado —lo que paso hoy fue un error, tal vez en otras circunstancias nuestra historia sería diferente pero en esta vida nuestros caminos no podrán unirse— dijiste con tristeza —lo mejor será que no nos vemos de nuevo— te giraste y comenzaste a caminar sin mirar atrás dejando al pelirrojo con el corazón roto. Pero estabas segura de que era lo mejor, lo que te gustaba de él era algo que nunca cambiarías pero también era lo que los separaba.

Shanks se quedó inmóvil viendo como te alejabas, pues aún que quisiera negarlo tenías razón. Aceptar estar a su lado significaba que tendrías que dejar tus sueños, y el amor que él sentía por ti le impido correr para detenerte.

A partir de ese día no se volvieron a ver, cada uno siguió su camino.

Un par de años después.

Te encontrabas en una remota isla al norte, tu misión era asegúrate que un cargamento se entregará sin complicaciones. Estabas en lo alto de una torre observando todo cuando sentiste aquella presencia tan familiar.

—No esperaba verte aqui— Shanks se acerco y se sentó a tu lado —¿Cómo has estado?—

—Lo siento— fueron las primeras palabras que salieron de tu boca —lamento las cosas que te dije aquel día— no negarías que lo habías buscado para disculparte pero el pelirrojo se había esfumado por completo.

—No tienes que disculparte, tenías razón— Shanks suspiro —no importa cuanto te ame, no serías tú misma si te obligó a cambiar por mi—

—¿Realmente me amabas?—

—Aun lo hago— aquella frase te tomo por sorpresa provocando que te sonrojaras, en ese momento observaste al pelirrojo y viste algo diferente, ya no era el mismo ahora parecía más maduro.

—¿Por qué?—

—No creo que exista una verdadera explicación sobre por qué mi corazón se acelera cada vez que te ve, pero se que te amo por quién eres— sonrió.

—Si lo dices así supongo que tú también aún me gustas— miraste al cielo, observaste las estrellas —si después de morir renacemos ¿Crees que podríamos tener una oportunidad?—

—Dame una oportunidad de demostrarte que tan fuerte sigue mi amor por ti y tendrás tu respuesta— se acerco a tu rostro y te tomo de las mejillas para atraerte hacia él, te dejaste llevar y uniste tus labios a los suyos mientras pensabas en que solo por un instante deseabas que sus caminos no fueran tan diferentes. Cuando se separaron, Shanks te atrajo hacia él en un abrazo —No importa que suceda ni cuánto nos alejemos el amor que siento por ti jamás desaparecerá—

—Eso no está bien, mereces ser feliz— replicaste.

—¿Quién dijo que no soy feliz?—

—No puedes ser feliz con un amor no correspondido—

—¿Lo de hace unos momentos no fue correspondido?—

—Sabes a qué me refiero—

—Dame una oportunidad— soltó —tal vez aún hay algo que podamos hacer— negaste con la cabeza y te alejaste de él.

—Conoci a alguien— la expresión del pelirrojo se volvió de piedra al escucharte —aun no somos nada pero él comparte todos mis pensamientos, sueños y metas, quiero estar a su lado—

—Entiendo— fue su única respuesta.

—Quiero que tú también seas feliz, quiero que encuentres a alguien que te ame por lo que eres tanto como yo lo hice alguna vez— tu confesión hizo que el pelirrojo abriera los ojos de la impresión.

—¿Me amabas?—

—No planeaba decírtelo, pero lo hice en algún momento del pasado aún así sabía que no podríamos estar juntos por eso me arrepentí por todas aquella cosas horribles que te dije— suspiraste —espere que corrieras tras de mi y me dijeras que estaba equivocada— sonreiste con tristeza —ahora me doy cuenta de lo tonto que era eso ¿por qué correrías a buscarme despues de todo lo que dije? Yo soy la que debió haberse detenido y volver tras sus pasos, pero en el fondo sabía que si realmente te amaba no te obligaría a dejar tus sueños por mi—

—Parece ser que realmente no estábamos destinados a estar juntos— Shanks respondió con tristeza —solo sigamos así, nonecesitas desaparecer solo seamos amigos—

—¿Amigos? No suena tan mal— te pusiste de pie —bueno tengo que volver a trabajar después de todo no somos los mismos que antes pues mientras tú te convertiste en un yonko, yo ahora soy vicealmirante— sonreiste —reunamonos de nuevo— fue lo último que dijiste antes de saltar de aquella torre, sintiendo un peso menos al haber dicho la verdad de todo lo que sentías.

—Que seamos amigos no evitará que te ame— murmuró el pelirrojo una vez que se quedó a solas.

La próxima vez que se reunieron fue un año después, sonriente le informaste a Shanks que habías comenzado una relación con otro Marin al que llamaban Dragon, y le deseaste que pronto el también encontrará alguien con quién compartir su vida. El pelirrojo sonrió y te felicito ocultando el dolor que sentía al saber que le pertenecías a otro.

Un año después.

Shanks y tú habían vuelto a distanciarse así que para el pelirrojo fue una inmensa sorpresa recibir un mensaje de tu parte, en donde le pedías que te encontrara en la villa Foosha. Shanks no perdió más tiempo y con su tripulación se dirigió directo a tu encuentro.

Cuando llegó, siguió las instrucciones de tu mensaje y corrió a buscarte, llegó a la última casa de aquel lugar y para su sorpresa fue recibido por tu padre, Garp seguía manteniendo la misma aura intimidante que recordaba.

—Asi que el pelirrojo— murmuró el mayor —ella está dentro, esperándote— la actitud de tu padre inmediatamente le causó un mal presentimiento por lo que se apresuro a entrar.

Junto a una gran ventana con vista al mar se encontraba una cama. Sonreiste al sentir su presencia y el corrió hacia ti.

—Viniste— el pelirrojo se encontraba realmente preocupado al ver tu estado tan demacrado, tu piel estaba pálida y habías perdido mucho peso.

—¿Que sucedió?—

—Enferme ¿no es obvio?— te burlaste pero después tu expresión mostró un poco de tristeza —no quería estar sola y la única persona en la pude pensar fue en ti, soy bastante egoísta ¿cierto?—

—No lo eres, me necesitas y aquí estaré—

—¿Escucharías mi historia?— el pelirrojo asintió.

Poco a poco comenzaste a relatarle lo sucedido desde la última vez que se vieron. Dragón y tú habían planeado casarse cuando descubrieron algo importante dentro de la Marina y el Gobierno Mundial, lo mantuvieron en secreto el tiempo suficiente para poder fugarse y casarse a escondidas, reíste al mencionarle que el había aceptado tu apellido como suyo y en ese momento Shanks recordó un cartel de se busca con el nombre Monkey D Dragon escrito en él.

Por suerte para ti todos los altos mandos ignoraban lo que sabías y Dragon termino cargando con la responsabilidad de todo convirtiéndose en una amenaza para el gobierno.

—Él quería que ambos estuviéramos a salvó— mencionaste.

—¿Ambos?— entonces alejaste la manta que te cubria dejando ver una protuberancia en tu vientre.

—Nos enteramos pocos días antes de que se descubriera todo, asi que él se marchó y desapareció—

Le contaste como tú padre te había sacado de la Marina al enterarse de lo sucedido y había arreglado las cosas poniendo su reputación en riesgo para mantenerte con vida. Pero hace un mes habías enfermado de gravedad y no había nada que hacer, solo deseabas poder dar a luz antes de abandonar este mundo.

—Tengo miedo, no quiero morir sola— comenzaste a derramar lágrimas y el pelirrojo no dudo en atraerte y envolverte en sus brazos.

—Aqui estoy, no me iré de tu lado— dijo mientras te daba caricias en la espalda tratando de reconfortante, pero por más que lo intentará le era imposible ocultar el dolor que sintió al verte y escucharte decir tales cosas.

Desde ese momento Shanks no se apartaba de tu lado a menos que fuera indispensable, poco a poco la gente del pueblo comenzó a conocerlo y él se ganó la confianza de todos los que te conocían. Por las noches mientras dormías, había ocasiones en las que iba a la taberna local a calmar su dolor.

El tiempo parecía transcurrir algunos días con lentitud y otros con una rapidez vertiginosa, el momento del parto se acercaba cada vez más y tú salud empeoraba a cada segundo. Shanks hacia lo posible por animarte y mostrarte su sonrisa pero está cada vez se volvía más pequeña.

—Esta bien que llores— le dijiste una noche durante la cena —no necesitas fingir que estás bien por mi, de todos modos se que no lo estas—

—No quiero ser una carga para ti— respondió el pelirrojo.

—Estare mejor si me muestras que realmente me extrañaras— le tomaste la mano —ademas no quiero ser la única que derrame lagrimas— de un segundo a otro te viste envuelta en los brazos del pelirrojo.

—¡No quiero perderte!— soltó mientras finalmente cedía a las lágrimas —¡No puedo imaginar un mundo en el que no volveré a verte!— te abrazo con fuerza —puedo aceptar que no me ames, puedo aceptar que otros brazos te protejan pero perderte ¡Jamás!— en ese punto tu rostro también se encontraba envuelto en llanto.

—Shanks yo...—

—No digas nada— te interrumpió —se lo que piensas, pero dame una oportunidad de demostrar todo lo que siento por ti, al menos hasta que tu corazón deje de latir—

—No me dejes morir sola— fue lo único que lograste decir antes de que tu voz se ahogara por el llanto.

Shanks se quedó a tu lado hasta que derramaste todas tus lagrimas, hasta que te quedaste sin fuerzas. Te sostenía con fuerza mientras su sonrisa desaparecía pues al fin te mostraba su dolor.

A la mañana siguiente tu cuerpo se sentía un poco mejor por lo que pudiste salir a tomar un poco de aire fresco, tu padre te acompaño mientras el pelirrojo se mantenía a la distancia escoltandolos, sabía bien que necesitaban tiempo a solas para despedirse.

—Este lugar es muy bonito, tiene una hermosa vista— mencionaste mientras observabas el horizonte —me gustaría que mi hijo creciera aqui—

—¿Hijo?— pregunto Garp.

—Estoy segura de que será un niño— sonreiste y procediste a acariciar tu vientre —y algo me dice que será muy fuerte—

—¿Que es lo que quieres que haga?— aún que la expresión del mayor se había vuelto sería la tristeza era evidente en su mirada —Dime todo lo que deseas para ese niño y haré mi mayor esfuerzo para cumplirlo—

—No quiero que le digas quién es su padre— un nudo se formó en tu garganta —no al menos hasta que sea mayor, si no lo sabe estará a salvo, además Dragon prometió que lo buscaría en el momento indicado—

—Lo hare—

—Quiero que tenga una vida plena, que sea feliz— las lágrimas surgieron en tu mirada —amaria que se convirtiera en un Marin tan fuerte como su abuelo, pero quiero que el mismo escoja su destino por qué estoy segura de que le espera algo grande— el mar que corría por tu rostro solo se comparaba al que tenías frente a ti —desearia que tuviera hermanos, así estaría más tranquila, si tuviera un hermano mayor que viera por él— los brazos de tu padre te rodearon para consolarte —quiero verlo crecer, quiero ver sus primeros pasos, quiero escuchar su primera palabra... quiero...— tu voz se cortó por el llanto.

—Yo también quiero todo eso para él, para los dos pero como no es posible te prometo que haré lo imposible por qué sea feliz— te limpio las lágrimas del rostro —dime todas tus preocupaciones, no quiero que te vayas con ninguna de ellas—

Pasaron toda la tarde hablando y llorando, recordaron buenos momentos y derramaron lágrimas por los sueños y planes que no podrían hacer.

Después de ese día tu salud cayó en picada, te fue imposible volver a salir de la cama. A penas y podías mantener el alimento en tu estómago, imposible que pudieras siquiera sentarte en la cama.

El momento tan esperado y tenido llegó una madrugada, el dolor se hizo presente y comenzaste a llorar, no por las fuertes contracciones si no por que sabías que tu cuerpo no resistiría. Ese sería tu último día.

Shanks se mantuvo a tu lado sosteniendo tu manos y animandote cada vez que te quedabas sin fuerzas. En el momento en que el sol brillo por el horizonte un llanto inundó la habitación. Una nueva vida.

Estabas demasiado débil para sostenerte por ti misma así que Shanks se sentó detrás de ti para ser tu soporte y ayudarte a tomar a tu pequeño en brazos. Tu padre se acerco a conocer a su nieto sin poder contener el llanto al ver tu estado.

—Es hermoso— dijiste acariciando la pequeña cabellera negra.

—Lo es— Shanks había comenzado a derramar lágrimas al sentir como la fuerza abandonaba tu cuerpo —Si existe otra vida después de esta ¿Crees que podrías esperarme?— asentiste.

—¿Puedes prometerme que volverás a sonreír?— el pelirrojo asintió con un nudo en la garganta que le impido continuar hablando.

—Perdoname por no poder acompañarte— besaste la cabeza del pequeño —perdoname por abandonarte pero te prometo que desde donde esté te amare— tus lágrimas caían sin control —siempre te amare... mi niño... mi pequeño Luffy— una última exhalación y todas tus fuerzas cedieron, la vida abandono tu cuerpo.

Un grito desgarrador salió de la garganta del pelirrojo provocando el llanto del recién nacido, justo en ese momento una figura se quedaba inmóvil en la puerta de la habitación. Dragón había llegado tarde, a penas y podía comprender la escena frente a él, pero el llanto de su hijo lo hizo volver en si y con cuidado se acerco a tomar a su hijo de tus brazos.

—Su nombre es...— Shanks fue interrumpido.

—Luffy— completo Dragon —era el nombre que eligió desde que se enteró de su existencia—

El pelinegro abrazo al pequeño y lo observo con atención antes de entregarlo en brazos de su abuelo.

—Debo irme, es peligroso que sepan que es mi hijo— dijo sin despegar la mirada de Luffy, Grap asintió y Dragon desapareció tan rápido como había aparecido.

Te sepultaron a un lado de donde se encontraba tu difunta madre. Shanks desapareció poco después del funeral, pero sin importar que, cada año iba a tu tumba a visitarte, a llorarte. Sabía que nunca podría olvidarte pero tal y como te lo prometio se esforzaria por mantener la sonrisa que en algun momento te hizo feliz.

Pasaron varios años antes de que el pelirrojo volviera a poner un pie en aquel lugar donde se despidió de ti. Pero no sé atrevió a visitar la casa donde pasaron tus últimos momentos, no podía.

Pero al dirigirse a la taberna un pequeño niño paso corriendo chocando con él.

—¿Eres un pirata?— sonrió el pequeño emocionado —¡Yo también quiero ser un pirata! ¡Mi nombre es...—

—Luffy— completo el pelirrojo mientras sonreía, pues aunque el niño frente a él tenía un gran parecido con su padre, en sus ojos logro ver la misma vivacidad que portaba su madre. Ahí lo supo, tal vez habías abandonado este mundo pero dejaste una parte de ti para que todos aquellos que te amaron te recordarán. Pensaría en ti cada vez que viera aquella sonrisa heredada.

Gracias por haber leído está historia