Hago esto por mera diversión y porque me gusta mucho la serie Legacies y The Originals y The Vampire Diaries, además, de que Hope se veía mejor con Josie y debieron estar juntas.

Espero les agrade la idea como a mí me está justando hacerla.

Perdonen los posibles errores que se encuentren.

No podía creer lo que estaba pasando, era imposible. Es imposible que esté sucediendo aquello. ¿Qué paso exactamente?

Josie no podía explicarse el resultado qué estaba obteniendo de la prueba. Había comprado cuatro pruebas caseras y tres de ellas dieron positivo, y la única que no salió positivo fue por sus nervios.

Estaba asustada y nerviosa, esperaba aquella voz que le dijera que todo estará bien pero ni siquiera sabía cómo comenzar a explicar la situación. Ni ella misma sabía que había pasado.

—Dime, Josie, ¿qué es lo que sucede? —la voz preocupada de Freya se escuchó del otro lado del teléfono. Josie trago duro mientras sujetaba con fuerza el teléfono sin saber por dónde comenzar.

—Necesito... —calló en el instante en que sus ojos comenzaron a picar—. Necesito tu ayuda, Freya.

Un sollozo escapó de aquellos labios, los nervios y el miedo estaban consumiendo a la castaña.

—Estaré ahí por la noche, Josie —respondió Freya—, sea lo que sea, vamos a solucionarlo, cariño.

Josie asintió emitiendo una leve afirmación. Su voz se había perdido, su miedo se había apoderado de ella. Estaba viviendo un sueño mezclado con una pesadilla.

Estaba embarazada, embarazada de Hope Mikaelson, la trihíbrida qué había apagado su humanidad. La chica de la cual estaba enamorada en secreto desde sus trece años y la cual, hace mes y medio, se había acostado durante aquella noche de tormenta.

¿Cómo es que había sucedido aquello?

Josie no recordaba haber utilizado magia, aunque suponiendo que se trataba de Hope, ella asumió qué, como siempre, Hope había roto cualquier regla qué la naturaleza haya implantado.

Algo asombroso y aterrador.

Josie suspiró, sabía que tenía que decirle a su padre, a su madre y a Lizzie... Lizzie ha estado preguntado sobre su estado de salud, ella ha estado al pendiente de las náuseas de Josie, ella ha estado observando detenidamente a Josie.

¿Cómo le iba a decir? Y no solo a ella, ¿cómo le iba a decir a Finch? Se supone que ella es su novia... O era su novia.

Ellas dos dejaron de hablar desde que sucedió lo de Hope. Claro, Josie no podía dejar de preocuparse por Hope y no podía pensar en otra cosa que no fuera recuperar la humanidad de la cobriza.

Necesitaba de ella.

Una vez fuera de la oficina de su padre, Joise miró ambos lados con la esperanza de no encontrarse con nadie. Solo quería ir a su habitación y dormir, probablemente hasta que Freya Mikaelson llegara y pudiera ayudarle con lo que ahora mismo estaba pasando... ¿Pero qué le diría?

La morena se detuvo frente a su puerta con la incertidumbre de saber que decirle a Freya cuando la tuviera frente a ella.

¿Y si no le creía?

¿Y si la mandaba a encerrar?

Josie volvió a tragar duro. Estaba cayendo en una desesperación qué poco a poco la estaba consumiendo. El estrés de saber de su embarazo milagroso y el saber que Hope en cualquier rato se pueda enterrar y...

¿Hacer qué? Ella no sería capaz de hacerme daño, aún sin humanidad, ella no sería capaz de dañarme, no la creo capaz de hacerlo. Tuvo su oportunidad y no lo hizo, ella no lo haría; pensó tratando de despejar un poco sus miedos y temores.

Entró a su habitación y sus ojos se abrieron de golpe al darse cuenta de la presencia de su hermana. Ella estaba ahí, con una de las pruebas de embarazo de Josie, con esa mirada inquisitiva.

Mierda, pensó la morena cerrando por completo la puerta.

—Necesito una explicación a esto, Jo —pidió Lizzie mostrando aquella prueba de embarazo con el resultado en positivo.

Josie tragó mientras dejaba escapar un suspiro tembloroso. La habían descubierto.

—No, mejor aún, ¿quién es el padre? —Lizzie estaba dispuesta a saber aquel secreto que su gemela estaba ocultando, pero la rubia no pretendía molestar a su hermana, quería apoyarla y cuando vio aquellos ojos cubiertos de lágrimas, solo pudo dejar la prueba a un lado y correr hasta su hermana.

Quería hacerle saber que todo estaría bien, sea quien sea el padre del bebé de Josie, ella estaría ahí para su hermana. Estaría ahí en todo momento, le brindaría el apoyo que siempre recibió, le daría abrazos, la consentiría todo el tiempo y vería por el bien de su sobrino.

Parecía un buen plan para Lizzie. Joise no necesitaba de ningún hombre para salir adelante con su bebé. Tenía a su familia y eso bastaba.

Además, la rubia sabía que nadie podría igualar a cierta cobriza sin humanidad.

—¿Y bien?

Josie suspiró, no podía ocultarlo más, no después de haber buscado a Freya.

—Es de Hope —susurró casi deseando que su voz no se hubiera escuchado, sus ojos miraban con intensidad al suelo mientras sentía que su corazón iba a salirse de su pecho.

Había pensado tanto en cómo decirle a su hermana, como hacer la noticia más ligera y pasable, pero ahora que lo confesaba, Josie deseaba con todas sus fuerzas desaparecer, perderse en el bosque y no volver. No quería enfrentar la mirada de decepción de su hermana, ni de sus padres cuando lo supieran.

No lo quería.

Y ahí es cuando sus ojos comenzaron a dejar caer las lágrimas qué luchaba por contener.

—¿Me estás...? ¿Firulais es la...? ¿Cómo? —cuestionó Lizzie con su ceño fruncido y con las dudas haciendo mella en su cabeza.

¿Cómo es posible que ocurriera eso? ¿Acaso Hope Mikaelson es una especie de...? ¿De qué? Ella es una trihíbrida, creo que ella es capaz de hacer eso y más; pensó Lizzie razonando un poco.

Se acercó a su hermana, quien ahora lucia más vulnerable qué antes. Y ahora podía entender un poco los malestares de su hermana.

Ella sabía que algo andaba mal con Josie.

—El maldito chucho se arrepentirá de haber tocado a mi hermanita —murmuró Lizzie en medio del abrazo—, siempre te voy a apoyar, Josie y ahora más.

Josie abrazó con fuerza a su hermana y no sabía cuándo es que necesitaba de un abrazo y de esas palabras hasta ese momento. Se dejó consentir por Lizzie, dejo que todo lo que había estado ocultando saliera.

Lloro como no lo había hecho, saco su temor a relucir, su miedo. Sabía que estaba segura con Lizzie, en sus brazos, estando ahí, se sentía capaz de soportar la realidad en la que estaba, era capaz de cargar con el peso de la verdad, de su verdad, podía estar segura de que podía con ese embarazo y con el pensamiento de que Hope quizá nunca lo pueda saber.

Ahí, en su habitación, Josie le contó toda la verdad a su hermana, le habló sobre aquella noche en la que Hope apareció en su habitación, donde, después de una acalorada discusión, ambas terminaron cediendo al deseo y a las ganas.

Lizzie mentiría si en ese mismo momento dijera que estaba sorprendida tras aquella confesión, ella sabía, aunque no quería admitirlo, qué su hermana no había superado aquel enamoramiento que tenía con Hope; imposible que Josie superara aquel enamoramiento con Hope cuidándola siempre, estando al pendiente de ella y claro, siempre protegiendo a la morena.

Lizzie prefería ignorar todo aquello, aunque hubo un tiempo donde realmente pensó que Hope no sentía ni sentiría nada por Josie, después de todo, estuvo saliendo con Landon, o como Lizzie prefiere llamarlo, el pajarraco qué se negaba a morir. Ahí, mientras miraba la interacción de los dos, realmente pensó que Hope sólo vería a Josie como una simple amiga; se equivocó, pero nunca lo admitiría.

Hasta MG pensó que nada ocurriría entre Hope y Josie, pero luego de saber cómo la cobriza protegía a Josie y cuidaba de ella, aún después de no tener su humanidad, ambos cayeron en cuenta de aquellos sentimientos.

—¿Ya pensaste en cómo decirle a Firulais sin que termine asesinando a medio mundo? —Josie negó, aún no sabía ni cómo se lo iba a decir a Freya cuando ella estuviera ahí.

—Tengo miedo —murmuró la castaña mirando por unos instantes a su hermana; Lizzie le sonrió con ternura, habían pasado por tantas cosas juntas y esa ocasión no sería la excepción.

Claro, estaba sorprendida de saber que sería tía y que su sobrino compartía lazos de sangre con la ahora despiadada trihíbrida Hope Mikaelson. No estaba segura cómo iba a reaccionar Hope cuando se enterase, ni siquiera sabía cómo iban a reaccionar sus padre, todo esto se estaba poniendo cada vez más tenso.

—Vamos a solucionar las cosas, Jo —afirmó Lizzie aplicando un poco más de fuerza a su abrazo, tan sólo para darle a entender a Josie que sola no estaba—, además, tenemos que leer mucho sobre un embarazo.

Josie afirmó, realmente no quería decir mucho. Estaba disfrutando del abrazo de su hermana, y el que ella supiera sobre su situación, le quitaba un peso de encima a la morena. Se sentía más ligera, ya no sentía tanto la carga sobre sus hombros, ahora podía recurrir a su hermana cada que tuviera una duda, ahora estaba segura que las cosas podían mejorar un poco.

—Freya vendrá —comentó de pronto Josie alejándose de Lizzie—, le pedí ayuda con lo... lo del bebé.

Lizzie miró con sorpresa a su hermana, ahora tendría a un original ahí con ellas y no sabía que tanto podía afectar el hecho de que Hope estuviera desaparecida por el momento.

—¿Ella lo sabe? —Josie negó tan rápido como Lizzie hizo aquella pregunta, se miraba asustada y nerviosa—, ¿crees que ella pueda ayudar con tu embarazo?

Josie tragó saliva y soltó aquel suspiro que había retenido; no estaba muy segura de lo que Freya Mikaelson pudiera hacer pero sí confiaba en ella. Después de todo, Hope confiaba con su vida en Freya y Josie llevaba ahora al hijo de Hope, ¿por qué no confiar en ella cuando se trata de su misma sangre?

—Estoy segura que sí —respondió dejando caer sus hombros—, ella es la única que me puede decir cómo paso. —Josie señaló a su vientre mientras su ceño se encontraba fruncido, había pasado casi dos semanas leyendo y releyendo libros antiguos, algo que le dijera como había pasado aquello pero nada parecía darle aquella respuesta.

Ni en los libros más antiguos que encontró en la biblioteca relataban algo así, pero entendía de cierta forma que era la primera vez que pasaba, después de todo, Hope es la única trihíbrida de su especie, nadie más se asemeja a ella ni se iguala.

—Bueno, creo que ambas sabemos cómo es que pasó eso —señalo Lizzie levantando ambas cejas y provocando un gran sonrojo en Josie—, sólo nos falta saber porque Firulais te dejó impregnada con sus genes.

Josie bajó su mirada, en un inútil intento de ocultar la pequeña sonrisa que se asomaba en sus labios; a pesar de todos los problemas que se le estaban comenzando a formar, el suceso que pasó con Hope le producía una especie de felicidad. Sólo recordar aquello hacía que su corazón saltara de felicidad.

Flashback.

La noche cayó y con ella el primer rayo de aquella tormenta que azotaba a Mystic Falls; era la primera noche de tormenta que se tenía que enfrentar Josie sola en su habitación. Lizzie había decidido ir a dormir con MG y dejarla ahí sola.

No tenía miedo, eso era algo que tenía claro, pero esa noche en particular le estaba costando permanecer calmada.

Había intentado de todo para tratar de encender la humanidad de Hope, se habían arriesgado, su padre ahora mismo estaba mal, ¿cómo habían llegado a todo aquello? Josie sabía que no se daría por vencida con Hope, ella no lo hizo, ella nunca se alejó de Josie, ella luchó, Hope luchó a cada segundo por recuperar a Josie, y la morena no podía dejar de luchar, aun sabiendo que estaba perdiendo a personas.

Perdía a Finch, lo supo en el instante en que ella decidió ir tras la cobriza pensando en recuperarla cuando tuvo la oportunidad. Lo perdió y le dolía pero no podía dejar a la cobriza, no podía.

—¿Problemas para dormir, cariño? —Josie saltó de su lugar llevando sus manos a su pecho. Aquello le había provocado un susto y un gran grito.

Sus ojos viajaron hasta la ventana, que juraba haber cerrado por la tormenta, se encontró con Hope, con aquella sonrisa llena de ironía, de maldad y cuando sus ojos subieron, se encontró con ese mirar lleno de nada.

En sus ojos azules no había nada. Ni una pizca de emoción.

—¿Qué haces aquí? —cuestionó la morena retrocediendo, no le importaba estar cerca de Hope pero no quería sufrir un daño por parte de la cobriza.

Hope terminó de entrar por completo, llevaba aquella chaqueta que vio por una ocasión en el armario de la cobriza. Jeans negros ajustados a sus piernas y una camisa en tinto. Algo ruda pero ese patrón era el mismo que veía Josie cuando Hope estaba con humanidad.

—Pase a saludar, ¿acaso no puedo, love? —Josie afirmó sin siquiera pensar en lo que estaba haciendo. Hope había optado por usar esos apodos en ella. La primera vez que lo escuchó fue cuando estaban todos reunidos y listos para tratar de traer a Hope de regreso, ahí fue cuando Hope usó el love mirando a Josie y regalándole una sonrisa coqueta.

Luego de eso, Finch recibió un par de golpes por parte de Hope.

—¿Qué pasa, love? ¿Discutiste con tu noviecita? ¿Acaso ella no aprendió la lección la última vez? —Hope sonrió al notar el nerviosismo en Josie, estaba disfrutando aquello, la situación no tendría por qué salirse de control pero estaba comenzando a disfrutar el estar hablando con la morena y estarle picando con un tema delicado.

—Es algo que no te interesa, Hope —respondió Josie agarrando valor y dando varios pasos hacia Hope, quien la miraba divertida y sin borrar aquella sonrisa arrogante.

—Oh vamos, love, tú y yo sabemos que la lobita no te interesa en lo más mínimo —comentó la cobriza acercándose más a Josie, casi quedando a pocos centímetros de ella. Sus miradas se conectaron, Josie deseaba sostenerle la mirada a esos ojos que alguna vez brillaron con entusiasmo cuando estaban cerca, quería mantenerse firme ante Hope—, sabes perfectamente que ella no se compara a mí.

Un leve escalofrió recorrió el cuerpo de Josie, estaba comenzando a fallarle la respiración por tener tan cerca a Hope, por tenerla a tan pocos centímetros y no poder tocarla, no poder abrazarla, no poder decirle que vuelva, que ella la necesita.

Josie parpadeo y dio un paso pequeño hacia atrás, necesitaba alejarse de la cobriza para recobrar aquella calma que estaba perdiendo.

—¿Qué estás tratando de decir, Hope? —cuestionó regresando su mirada a aquellos ojos azules que la miraban con diversión pero había algo más, algo que Josie había captado como un pequeño destello de esperanza.

—Tú sabes bien qué, Josie —murmuro Hope con simpleza—, además, sabes que puedo quitarla del camino con solo una mano.

—Pero tú no lo harías, ¿verdad? No serías capaz de hacerme un daño así, ¿verdad, Hope? —La sonrisa de Hope vacilo y su mirada se mostró confundida y ella retrocedió mientras desviaba sus ojos de la morena—. No me harías daño, ¿verdad, Hop?

Hope negó mientras sus ojos se cerraban, ¿qué estaba pasando? ¿Por qué de pronto no podía negarse a nada que Josie pidiera?

—Basta —murmuró apretando sus puños, sus ojos se abrieron dejando ver aquel destello dorado que solía mostrar cuando Hope perdía el control. Josie dio un par de pasos más, quedando de nueva cuenta cerca de la cobriza.

—¿Qué pasa, Hope? —El color dorado seguía en los ojos de Hope pero tan pronto como apareció, en el momento en que la cobriza cerró sus ojos y los volvió a abrir, sus ojos regresaron a ese mismo azul tormentoso.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Hope, se acercó más a Josie y sin dejar de mirar aquellos ojos chocolate, un hechizo salió de sus labios, uno que Josie identificó en pocos segundos pero fue tardía su acción, ahora ella se encontraba en su cama con Hope encima de ella.

Su pecho subía y bajaba a gran velocidad, estaba impresionada por la velocidad y la fuerza de Hope y pronto se dio cuenta de aquella sonrisa, de aquella mirada llena de maldad y... ¿Lujuria? ¿Había lujuria en los ojos de Hope?

—¿Quieres averiguar si soy capaz de hacerte daño, love? —susurró Hope bajando su rostro hasta el cuello de Josie—, ¿quieres averiguar de lo que soy capaz?

Besó la piel expuesta, esa piel que mando una corriente eléctrica a todo su cuerpo, esa piel que había soñado en poder besar, poder tocar y por el leve jadeo de sorpresa de Josie, Hope supo que iba por un buen camino.

—¿Quieres saber qué puedo hacer? —un beso más y un jadeo más por parte de Josie—, ¿quieres saber qué es lo que te haría, love? —Josie tragó con fuerza mientras se trataba de liberar de aquel agarre. Sus manos estaban sobre su cabeza y Hope sólo estaba usando una sola mano mientras que la otra sujetaba con fuerza la cadera de Josie, obligándola a mantenerse así.

—Hope —llamó Josie y se maldijo mentalmente porque su voz se escuchaba tan necesitada y no quería hacerle saber ese detalle a la cobriza pero fue tarde, Hope se encontraba sonriendo sobre la piel de Josie.

—¿Dime qué es lo que quieres que haga, Josie? Dímelo.

Final del flashback.

Esa noche, Josie había cedido a todos sus deseos reprimidos, había dejado a Hope que hiciera de ella lo que quisiera, pero estaba segura que la cobriza no lo hizo sin desearlo, sin quererlo.

En su mirada se notaba lo mucho que deseaba aquello, lo mucho que anhelaba tocar a Josie, besarla, probarla. En sus ojos dorados veía el deseo de posesión que sólo podía mostrar Hope Mikaelson. Era su lobo queriendo eso, era esa parte real de Hope.

Claro, Josie estaba segura que aún podía recuperar a Hope, aunque no sabía que tanto tenía que arriesgar y esa noche, no sólo arriesgó su vida, arriesgo algo más.

Freya Mikaelson cerraba sus ojos con fuerza después del fallido intento de localizar a su sobrina. Había hecho un gran esfuerzo pero su sobrina no quería ser localizada. Kol y Rebekah habían estado buscando por todos lados a Hope sin ningún resultado, era como si ella hubiera desaparecido del radar.

Estaba por llegar a la escuela Salvatore, cuando recibió la llamada de Josie su preocupación aumentó. Freya sabía que Josie era importante para Hope, tanto que ni su propia sobrina sabía. Por eso, cuando ella llamó, no dudo en dejar todo y acudir a su ayuda.

Keelin había accedido a acompañar a su esposa, después de todo, son familia y la familia es primero. Querían recuperar a su sobrina, tenían que hacer hasta lo imposible para traerla de regreso. Freya no sabía que tanto podía significar Josie para poder traer a Hope de regreso.

—Bienvenida —habló Lizzie en voz baja, había recibido el mensaje de Freya y en cuanto tuvo la oportunidad, bajó hasta la puerta de entrada de la escuela.

Su padre no tenía por qué enterarse, aún no. Josie necesitaba de todo su apoyo ahora mismo y un padre molesto no era el mejor plan.

—Ella se quedó dormida —explicó Lizzie ante la mirada confundida de Freya. La original afirmó y sin decir palabra alguna, comenzó a seguir a la gemela Saltzman.

—¿Cómo ha estado Josie? —preguntó Freya comenzando a sentir la magia qué desprendía la habitación de las gemelas, no era algo normal, quizá solo sea un hechizo de protección.

—Será mejor que ella se lo explique —murmuró Lizzie, se sentía extraña al tener a un original siguiendo sus pasos, acudiendo a la ayuda de su hermana, un sentimiento de rareza estaba creciendo en su interior, pero sabía que Freya era la única que podía ayudar a Josie o al menos eso era lo que ella quería pensar.

Freya se adentró a la habitación. La magia venía de Josie, como lo sintió cuando llegó a la escuela Salvatore. La morena se encontraba durmiendo, parecía tranquila, algo que Lizzie no había visto en semanas atrás. Lizzie sonrió solo un poco pero sabía que tenía que despertar a su hermana, lamentaba hacerlo, ella estaba tan tranquila, tan llena de calma, quizá después le prepararía un té de los que Josie acostumbra a preparar, quizás preguntarle a Freya qué sería bueno para ella en su estado.

—Josie, despierta, Freya está aquí —murmuró Lizzie moviendo con cuidado a Josie, quien abría los ojos muy lentamente, estaba disfrutando de su sueño, por primera vez había logrado consolidar el sueño y no tener el miedo de ser descubierta.

Freya sonrió ante una Josie sonrojada y adormilada, podía sentir un cambió, algo inusual y no estaba segura pero esperaba confirmar sus sospechas cuando por fin pudiera hablar con la morena.

Había escuchado de ella tras aquellas conversaciones con su sobrina, sentía la felicidad en la voz de Hope cada que Josie era mencionada. Podía apreciar el brillo que se apoderaba en aquellos ojos azules, estaba segura que su sobrina aún no se daba cuenta de lo mucho que Josie significaba pero muy en el fondo, Freya ya era consciente de que nadie podía tocar a Josie sin recibir el castigo de Hope.

—Yo... —comenzó Josie pero calló en el instante en que sus ojos comenzaron a picar. No quería volver a llorar pero era algo que no podía evitar—. Necesito de tu ayuda, Freya.

—Cuéntame, ¿qué es lo que sucede? —Freya tomó asiento en la orilla de la cama, no dejaba de mirar a Josie, con esa mirada quería trasmitirle a la morena que podía confiar, que no debía sentirse con miedo ni mucho menos, quería hacer sentir segura a Josie.

—Yo iré por algo —murmuró Lizzie recibiendo una afirmación por parte de Freya quien no dejo de mirar a Josie.

Sabía que necesitaba tiempo, quizás la noticia era más impactante de lo que pensé o quizá su sobrina había hecho algo que sólo la morena conoce y por eso ella estaba reaccionando así.

Josie se remojó sus labios, sentía la intensa mirada de Freya sobre ella y por momentos se arrepentía de haberla llamado pero otra parte de ella, la parte que le pedía a gritos que le contara todo ya, estaba decidida a rebelar todo. Necesitaba toda la ayuda posible durante esa etapa de su vida.

—Es sobre Hope —murmuró tan bajó que realmente pensó que Freya ni siquiera la hubiera escuchado. Cerró sus ojos con fuerza volvió a hablar está vez con el miedo implantado ahí—, y estoy embarazada de ella.

Apretó sus puños, mantenía sus ojos cerrados, mantenía aún un poco de la tranquilidad que le quedaba pero al no recibir respuesta, al no escuchar ninguna exclamación por parte de Freya, sus lágrimas comenzaron a caer libremente, sintiéndose tonta y estúpida por lo que acaba de decir.

No quería ver la expresión de horror y de incredulidad que Freya pudiera tener, no quería saber que nadie le creía más que su hermana, no quería... Josie comenzó a negar varias veces llevando sus manos a su rostro, en un intento fallido de ocultar su llanto descontrolado.

Había cometido un error en recurrir a...

—Eso explica lo que sentí al entrar —la voz de Freya obliga a Josie a abrir un poco sus ojos. La imagen de Freya era borrosa debido a sus lágrimas pero podía notar una sonrisa, una leve sonrisa—, puedo hacer un hechizo para saber cómo están, ¿puedo?

Josie parpadeo un par de veces, no creía lo que estaba escuchando pero Freya creía en ella, en sus palabras. Ella creía en Josie.

La morena afirmó con entusiasmo. Al fin estaba sintiendo una ligereza sobre sus hombros, el peso sobre sus hombros ya no era el mismo. Sentía que al final podía estar tranquila sabiendo que no estaba sola y que nunca la dejarían. Comenzando por su hermana, ella siempre estaría ahí y ahora, ahí estaba Freya Mikaelson realizando un hechizo para saber cómo se encontraban Josie y su bebé.

No estaba sola.

Ya no más.

—Felicidades Josie —comentó Freya con felicidad genuina en su voz—, serás madre de dos pequeños.

Josie abrió su boca por completo, no esperaba tal información, claro que no. ¿Dos? Todo ese tiempo pensó que sólo era uno, sólo uno, ¿y ahora tendría a dos bebés de la cobriza?

—Debes tener muchoscuidados, ambos bebés estarán absorbiendo energía de ti —informó Freyasujetando las manos de Josie—, te daré un collar con la energía suficiente parael día a día, no estás sola.