Buen día a todos
Los saluda Lord Argilos
Para aquellos que sean nuevos, les explico algo detenidamente.
-Diálogos-
-Diálogos del líder del consejo-
"Pensamientos o un pequeño flashback"
El resto es narración
Los personajes de Fairy Tail no son de mi propiedad, únicamente la trama y los OC lo son.
Sin más que decir, es un gusto estar de vuelta.
Continuamos!
Cada mago en el lugar permaneció en silencio durante unos segundos. Los suficientes para poder procesar correctamente las palabras del Dragon Slayer de fuego.
-Natsu, ¿Qué dijiste?- susurró Lisanna sin perderlo de vista.
El de cabellos rosas miró unos momentos a sus amigos y pudo notar perfectamente la sorpresa en sus rostros, así que respiró ligeramente y observó de nuevo al abuelo, quien no había cambiado su expresión anterior y lo seguía escuchando atentamente.
-Abuelo, yo quiero hacer la misión con Gildarts- confirmó con un tranquilo semblante.
-¡Natsu!- lo llamó Gray y este mismo lo sostuvo de su bufanda mientras le fruncía el ceño – ¡¿Hablas en serio?!-
-¡Sabes que es algo muy peligroso!- le reclamó Lucy.
Erza solo lo miró atónita "Natsu, ¿En qué estás pensando?"
Mientras tanto, en el consejo…
Los miembros se hallaban reunidos en una habitación obscura solamente iluminada por los sellos mágicos de distintos colores en el suelo. Cada uno ocupaba un asiento alrededor de una mesa ovalada, con su líder obviamente al extremo superior de todos ellos.
El más anciano, aquel que sugirió arrestar a todo Fairy Tail por los problemas que causan, habló hacia la cabeza.
-¿De verdad estás seguro de que no se negará?-
El líder del consejo dirigió su mirada hacia su compañero y sus ojos se entrecerraron ligeramente en lo que podía deducirse era una muestra de la repentina diversión que sentía.
-Puedo asegurarlo- dijo con calma – El Maestro Makarov ya debería de haberles hecho saber de la misión. Como podríamos esperar, sus magos reaccionarán mal y lo primero que harán será acusarnos de locos mientras intentan pensar en alguna manera legal de evitar que Natsu tenga que hacer este trabajo-
Otro miembro, de un rostro más ancho, con una ligera calvicie y una gruesa barba intervino en la conversación.
-Pero el único método al que pueden apelar es su derecho a negarse-
-Así es- concedió el líder – Por más que seamos el consejo mágico, la máxima autoridad, no podemos obrar como se nos plazca y abusar de nuestro poder. Pero eso no quiere decir que vamos a bajar la cabeza dócilmente ante cualquier petición de los gremios, por más valiosos que estos sean- se puso de pie - De nosotros depende mantener un sistema equilibrado que proporcione seguridad y prosperidad a los gremios y a la gente. Sin nuestra guía, el orden no existe. Sin nosotros, el caos es inminente. Lo quieran los demás gremios o no, somos necesarios-
Los demás miembros murmuraron en voz alta para darle la razón con efusividad y la calma regresó tan pronto la cabeza del consejo levantó una mano para devolverle la serenidad a su reunión.
-Lo que dices es verdad- dijo el anciano – No podemos dejarnos controlar por gremios que se valen de su reputación para trabajar como se les dé la gana, en lugar de hacerlo de la manera correcta y evitarnos más problemas. El Maestro Makarov y todos los demás tienen que aprender cuál es su lugar-
-Por eso fue que rechacé su oferta con argumentos válidos- dijo su líder – Él está en su derecho a pensar en las maneras de mantener a salvo a sus magos, pero también tiene que ver que él no es la autoridad aquí y que somos nosotros quienes toman las decisiones. Y has podido ver con tus propios ojos que la rebeldía la llevan en la sangre. Además, tal como dije antes, todos sabemos perfectamente que el equipo al que tenía pensado mandar no iba a serle de ayuda. Le moleste o no, el mismo Maestro sabe que esa es la realidad. Solo lo retrasarían-
El de la ligera calvicie volvió a intervenir.
-¿Qué sucederá ahora?-
-Fairy Tail intentará encontrar algún método para negarse. Como mencioné, sus magos reaccionarán mal y nos acusarán de ser los malos aquí. Se desesperarán. Seguramente empezarán a soltar sus preguntas y alternativas hacia Makarov con tanta impaciencia que el pobre Maestro no tendrá la oportunidad de explicarles la charla que ha tenido con nosotros. Una vez que se calmen, cada uno lo escuchará atentamente y será entonces que les será revelada la regla para apelar a su derecho de negarse- su voz sonó ligeramente divertida – Creerán que todo ya está resuelto pues deben suponer que tanto Natsu como Gildarts se negarán-
Una sonrisa se asomó por aquella sombra en su rostro.
-Pero si creen eso, ninguno de ellos los conocen en verdad-
-¿Qué quieres decir?- cuestionó el anciano.
-Díganme, amigos. ¿Qué haría Gildarts por la seguridad de Natsu?-
Esa pregunta fue todo lo que necesitaron para comprender que incluso el mago más fuerte estaba atado.
-Si Natsu accede, no hay posibilidad de que Gildarts se niegue a estar allí para protegerlo porque bien sabemos que lo aprecia demasiado como para dejarlo a su suerte teniendo la chance de hacer algo. Por supuesto, también se encuentra la opción de que, en un intento de disuadirnos, Gildarts decida venir a vernos y se niegue a hacer la misión. En cuyo caso le diremos que ya tenemos preparados a otros posibles reemplazos para él y que cada uno tiene nuestra completa confianza para realizar la misma misión y ser un mentor para Natsu- sonrió nuevamente – Pero eso no le bastará, exigirá conocer a sus 'reemplazos', lo que no será posible pues, con la posibilidad de negarse, él ha dejado de tener derecho a conocer los detalles de la misión y estará obligado a confiar en nuestra decisión aun si no está de acuerdo-
Los demás miembros murmuraron entre ellos un momento.
-¿De verdad cree que Gildarts accederá tan sencillamente a dejarlo a nuestro juicio?- cuestionó el barbudo – Esto podría salirse de nuestras expectativas. Él es tan fuerte que puede causar un caos-
-Entiendo su preocupación- habló para los demás – Pero les recuerdo que estamos ubicados en una zona llena de civiles inocentes. Si no quiere causar estragos, tendrá que tragarse su amargura e incluso aunque decida negarse en un primer momento, todo lo que acabo de decirles es más que suficiente para que reconsidere sus acciones y decida hacer la misión. Pues puedo asegurarles que Gildarts no le confiará la seguridad y el futuro de Natsu a cualquiera-
El más anciano volvió a hablar – Él también puede negarse y después seguirlos en secreto a la misión. Incluso esos irritantes mocosos de Makarov podrían hacerlo. Hay demasiadas variables que pueden salir mal. Son capaces de revelarse ante nosotros- su ceño se frunció con cólera – Tenemos una bomba de tiempo en nuestros rostros-
El líder levantó una mano para tranquilizarlo – No te preocupes por eso, ya tenemos medidas para garantizar su privacidad en la misión y evitar que cualquiera de ellos se atreva a seguirlos-
En el mismo edificio, en una zona increíblemente amplia, cientos de soldados marchaban en distintas direcciones.
-Además…-
La presión en el lugar se incrementó para sorpresa de los miembros mientras veían cómo los ojos de su líder brillaban ligeramente y un sorprendente poder mágico rodeaba su cuerpo.
-Si llega a ser necesario, yo mismo me encargaré de todos ellos- la presión desapareció y todo volvió a la normalidad – Pero eso no sucederá, porque Natsu ya decidió hacer la misión y estoy seguro de que, antes que decidir venir aquí, Gildarts le cuestionaría su decisión pero luego lo apoyaría. No podría darle la espalda en algo así-
-Volvemos a lo de antes- dijo el anciano – ¿Cómo estás seguro de que Natsu accederá?-
-Porque aunque todos los magos de Fairy Tail piensen que estamos abusando de nuestro poder o simplemente sean demasiado orgullosos para comprender que ellos están por debajo de nosotros, Natsu ignora eso detalles y se centra en algo más importante-
Mira vio al mago de cabellos rosas – Esto no será como los trabajos que has hecho hasta ahora-
Happy se aferraba con fuerza a Natsu y lo miraba con ojos llorosos.
-¡No, Natsu! ¡Si algo sale mal realmente te podrías morir!-
-Lo sé- dijo él antes de darles una pequeña sonrisa – Por eso quiero hacerlo-
-¡¿Qué?!- exclamaron todos, completamente confundidos y sin poder seguir el hilo de pensamientos que ese explosivo mago tenía.
-Algo que ninguno de ellos quiere reconocer…-
-¡¿Acaso finalmente se te fundió el cerebro?!- Gray apretó su agarre y lo miró fijamente a los ojos – ¡Esto no se trata de ningún juego! ¡Estás haciendo lo que el consejo quiere y no tenemos idea de qué es lo que están buscando realmente con esto!-
Era la verdad. Ninguno de ellos podía decir con absoluta certeza cuál era el objetivo del consejo al estar tan cerrado en mandarlo a una misión de diez años con Gildarts. De hecho, ni siquiera le creían aquella mentira sobre que intentaba apoyar a Natsu al presentarle un reto verdadero que pudiera ayudarlo a explotar su potencial.
-Pero que, por más que quiera, jamás podrán negar…-
El mismo mago de fuego sabe muy bien que estaba haciendo lo que el consejo quería, sabía que algo tenían entre manos y entendía que eso del potencial era una mentira y que algo querían con él.
Pero incluso así…
-El consejo tiene razón- dijo Natsu y cada uno solo lo miró atónito, a excepción de Gajeel, quien bebía tranquilamente ignorando toda la escena, y Laxus, quien solo arqueó ligeramente una ceja mientras veía al de cabellos rosas – Aunque sea una mentira, esta misión es una oportunidad de verdad para aprender todo lo que pueda de Gildarts-
Y eso los golpeó. Porque era la verdad.
Por más que pudieran decir que desconfiaban del consejo y todo lo que dijo, también había una verdad irrefutable que en realidad no querían admitir.
Sucede que el líder del consejo tenía razón. Una misión de diez años en compañía del mago más fuerte de Fairy Tail y con este mismo como un mentor y guía era una chance excepcional de aprender y crecer como no lo había hecho hasta ahora. Era una oportunidad de oro que cualquiera de ellos, si tuvieran la opción, aceptaría sin dudar ni una sola vez y es con eso que pensaron detenidamente en algo.
Si acaso hubieran escogido a cualquiera de ellos en lugar de Natsu. ¿También se habrían negado tan efusivamente como ahora? ¿O preferirían asumir el hecho de que, por más que no les agradara el consejo, las palabras de su líder estaban repletas de verdad y ni siquiera ellos se atrevían a decir que dudarían en aprovechar semejante oportunidad?
Pero ahora lo seguían haciendo, a pesar de saber la verdad y cómo reaccionarían ellos mismos. Seguían negándose a dejarlo hacer esto.
-Y será en ese momento que se darán cuenta de lo hipócritas que son- la mirada del líder se vio claramente divertida – Así que se quedarán sin argumentos y no discutirán más, porque deben sentir vergüenza si tienen al menos algo de decencia. O al menos la deberían sentir aquellos que ya sabían desde un principio que la misión era una verdadera oportunidad-
Erza se quedó callada, al igual que los demás miembros de su equipo mientras bajaban ligeramente la cabeza y veían el suelo con algo de sorpresa pues habían comprendido lo que pasaría si cualquiera de ellos hubiera sido escogido.
-Natsu no se habría negado a dejarlos ir y en lugar de eso los hubiera animado a volverse más fuertes- le dejó saber a los demás miembros – Claro que seguramente armaría un escándalo para que lo dejaran ir también pues no quiere quedarse atrás. Pero, al negárselo, solo le quedará entrenar por su propia cuenta con una renovada rivalidad ante el amigo que se marchara. Es eso lo que los otros miembros de su equipo no vieron y la mayor razón por la que permanecer con ellos estanca a Natsu-
Makarov miró al mocoso – Natsu, ¿Estás seguro?-
El Dragon Slayer sonrió emocionado - ¡Claro que sí, abuelo! ¡Me haré más fuerte y luego volveré para patearle el culo al consejo por meterse con Fairy Tail!-
Los magos rieron, ese era Natsu.
-Y Makarov lo sabe-
El Maestro suspiró – De acuerdo. Gildarts también me ha enviado una carta hace unos días en donde aclara que estará llegando mañana- miró a todos los demás – ¡Mocosos, uno de nuestros preciados compañeros se irá mañana a una misión muy difícil! ¡Así que hay que despedirlo con una FIESTA!-
Los magos dieron un grito de guerra y los puñetazos empezaron a repartirse sin misericordia pues Natsu se va por unos años y no hay mejor manera de despedirse que dejarle un ojo morado como recuerdo.
Pasadas unas horas, finalmente había obscurecido y cada uno ya se había marchado a casa.
Iluminado ligeramente por varias velas, el Dragon Slayer, todavía con varias marcas de golpes en su rostro, colocaba en su cama la mochila de viaje y se decidía por acomodar más juegos de ropa mientras revisaba que algo no le faltara.
-Natsu- lo llamó una voz algo triste, por lo que se giró para ver al gato de pie en el colchón acercarle un pescado – Ten mucho cuidado-
El mago de fuego recibió el pez y lo miró detenidamente. Los favoritos de Happy. Acarició el alimento un instante y luego tomó a su Exceed en brazos, el cual rompió a llorar mientras se aferraba a sus ropas y sentía las cálidas manos de su mejor amigo, su compañero, su padre en muchos aspectos, acariciarle la cabeza con un cariño muy pocas veces visto en él.
-Te voy a extrañar mucho, Happy- sonrió triste por tener que dejarlo, pero algo así iba a ser demasiado peligroso para su apreciado compañero y no podría perdonarse si algo le ocurriera. Ahora que lo pensaba, seguramente así iba a sentirse Gildarts y él mismo ocuparía el lugar de Happy ahora queriendo hacer esto.
La diferencia estaba en que el pequeño Exceed no era tan fuerte como el mago de fuego y eso el mismo gato lo entendía bien.
-No quiero que te vayas, Natsu- le susurró todavía entre lágrimas.
-Lo sé, pero yo quiero hacer esto. ¿Recuerdas?-
Happy asintió. Lo recordaba perfectamente, un día cualquiera pescando cerca de casa Natsu no se veía con los ánimos de siempre a pesar de estar concentrado en su actividad. Su exceed no tuvo mejor idea para alegrarlo que abofetearlo con un pescado en la cara, cosa que ciertamente provocó una respuesta del mago quejándose sobre porqué cojones le hacía eso, a lo que Happy fue honesto y le dijo que lo veía algo deprimido.
El gato era el único al que Natsu le dijo con sinceridad que no estaba conforme con su propia fuerza y que se sentía vacío porque no podía cumplir con sus propias expectativas. Es decir, sí, a él le gustaba la lucha y enfrentar a magos poderosos, pero también quería hacerse más fuerte pues siente que solo así podría enorgullecer a Ingeel. Es hijo del Dragón de Fuego, no podía conformarse con lo que tenía y la pelea con Acnologia en Tenroujima le dejaba en claro al nivel que debía aspirar. Un nivel que se alejaba de sus posibilidades con cada día que pasaba y él no podía encontrar una forma de ser más poderoso.
Así que el asunto de la misión con Gildarts era algo caído del cielo para él. Una oportunidad de oro. La manera perfecta de poder aprender porque sabía que, si se lo pedía, Gildarts lo ayudaría a ser más fuerte. Sus expectativas estaban por las nubes y eso era lo que más le emocionaba.
Pero ningún otro mago en Fairy Tail lo sabía, solo Happy. Así que en este momento se siente un poco mal por tener que dejar nuevamente al gato, quien ya se ha quedado dormido sobre su pecho.
Natsu lo acomoda de regreso en el colchón y puede ver las lágrimas secas en el rostro de su amigo, sus cejas se arquean con tristeza. Sabe que puede confiar en Happy, él se repondrá y estará mucho mejor con el tiempo. Pero, mientras tanto, necesita de alguien que pueda ayudarlo a sentirse querido.
Así que recuerda esas emociones y cómo conoció a Happy, intenta ver algo que lo ayude y el recuerdo de una linda albina que lo ayudó a criarlo viene a su mente. Ya sabe a quién necesita el Exceed.
Con la cabeza más tranquila puede volver a acomodar sus cosas. Coloca el pescado de Happy en un bolsillo solo para este, es un regalo preciado y se lo devolverá en perfecto estado. Aunque sea las espinas.
Mientras sigue acomodando sus ropas, algo llama su atención. Un pequeño medallón con el símbolo de su gremio en un intenso escarlata.
"Igual que su cabello"
La duda llega a su cabeza. No recuerda bien por qué sintió que debía hacerle un regalo. Solo sabe que en aquellos momentos le pareció una buena idea y que necesitaba darle algo, aunque tampoco recordaba las razones para ello.
Él no es de pensar mucho las cosas, pero ahora mismo sí que se encuentra intrigado por sus propias acciones. Recordaba que la idea de enfrentar a Erza era algo que tenía siempre entre ceja y ceja, daba igual el momento, siempre que lograba ver algo de progreso en sí mismo, lo que hacía era retarla pero Natsu no podría decir que lo hacía con la intención de medir su crecimiento, sino por algo más que lo llamaba a combatir contra ella y ese ferviente deseo de vencerla. Era algo extraño pues solo le sucedía con ella, no tenía ese mismo deseo de pelear a cada momento, por ejemplo, con Laxus o Gajeel aunque estos dos también fueran magos muy fuertes. No sentía ese empuje que los hacía retarlos como sí le sucedía con Titania.
Incluso recordaba que a veces lo tomaba una repentina amargura cuando la veía pelear con alguien más, pero se le pasaba apenas ella salía triunfante.
Vuelve a mirar el medallón y siente que debe dárselo.
¿Por qué? Realmente no lo entiende.
Quizá Gildarts sepa la razón. Ya le preguntará en medio de su viaje, porque, si lo hacía en el gremio, el muy gracioso capaz se burlaba o iba de chismoso con todos.
Natsu apaga las luces y se va a dormir, ha colocado el dije a un lado para no olvidarlo.
Mientras tanto, en Fairy Hills, la maga en la que estuvo pensando unos momentos seguía viendo el cielo.
Erza no puede creer que esto se fuera de sus manos.
Natsu en una misión de diez años, por más que fuera en compañía de Gildarts todavía sería algo muy peligroso, cosa que la ponía más tensa cuando recordaba bien la actitud de su compañero y también lo relajado que podía ser Gildarts para algunas cosas.
¡Capaz y el primer lugar al que fueran sería un burdel!
Natsu lo seguiría inocentemente mientras el otro viejo le mostraba las mejores formas de 'conseguir información'.
¡¿Acaso eso sería aceptable?! ¡Claro que no! Iban a necesitar disciplina. ¡Ella tendría que estar allí para evitar que se pasen de la raya!
Pero el consejo ya mostró su absurda forma de pensar al cerrarse de aquella manera.
Erza está enojada. Con ella misma por no haber podido hacer más, con Natsu por dejarse usar de esa manera aunque tuviera razón en que era una grandiosa oportunidad y con Gildarts por atreverse a pensar en llevar al Dragon Slayer a un burdel. Debería castrarlos a ambos.
Pero lo que más le molestaba era el hecho de que iba a perderse del progreso de Natsu. Se conocían desde que eran niños y a ella, si bien le parecía un muchacho escandaloso, siempre le llamó la atención el potencial que veía en su compañero de fuego. Cosa que, con el pasar de los años, terminó por confirmarse cuando empezaron a hacer trabajos en equipo y lo vio hacerle frente a diversos oponentes.
Natsu tenía la capacidad de llegar lejos si se desarrollaba bien, pero es por eso que la desconcertaba a veces el darse cuenta de que sus progresos en el gremio no eran lo que esperaba.
¿De verdad el consejo tenía razón y estar aquí en Fairy Tail no le ha permitido explotar como debería?
No, se rehusaba a creer eso porque no le veía realmente el sentido.
¿De qué modo ellos perjudicarían su desarrollo?
Estaban a su lado como buenos amigos y lo apoyaban en sus misiones. ¿En qué forma eso le impide crecer?
Volvió a pensar en lo que pasó ese día. El consejo había dado la orden sobre la misión y cada uno de ellos se puso en contra, como sería lógico, hasta que el mismo Natsu dijo que quería hacerlo. De acuerdo, todos allí reconocían que sería una buena oportunidad con Gildarts de mentor, pero incluso así decidieron seguir negándose y tratando de hacerlo recapacitar.
Fue entonces que intercambió lugares con Natsu en su mente y entendió que el Dragon Slayer no estaría haciendo un escándalo para que no fueran, sino que haría el escándalo para que lo dejaran ir también.
Pero no lo haría por estar preocupado por sus amigos, al menos esa no sería su razón principal, sino que en realidad no quiere quedarse atrás mientras el resto progresa. Así que lo analiza neutralmente, Natsu los deja ir y ellos pueden hacer la misión y regresar con muchas cosas aprendidas.
Ellos se cierran y lo obligan a quedarse aquí, por lo que él tiene que volver a sus rutinas y a ese inesperadamente bajo desarrollo de sí mismo.
Erza abrió los ojos sorprendida.
No podía ser cierto.
"Nosotros…lo frenamos…"
Al negarse a dejarlo ir, ellos obraban pensando en el bienestar de su amigo, pero Natsu, al dejarles ir y aprovechar la oportunidad, estaba obrando como un amigo y mostrando su apoyo a que cualquiera de ellos creciera por más que tuviera que quedarse y entrenar mucho para que no lo dejen atrás.
La verdad la golpeó con fuerza. El consejo tenía razón.
Es ahora que entiende que todo lo que dijo su líder estaba perfectamente justificado. El líder del consejo habló con la verdad y era eso lo que molestaba al Maestro, pues no podía negarla.
¿Qué hacer ahora? Nada. No había nada que podían hacer, ella misma no tenía forma de poder incluirse en la misión.
Erza no lo dijo en su momento, pero, cuando le dejaron saber que no les dejarían mandar un equipo, ella estuvo a punto de sugerir que solo la mandaran a ella también. Suponía que no habría objeción alguna por parte de los demás miembros de su equipo pues, aunque sonara arrogante, ella es la más fuerte y la única que podría mantener el mismo ritmo de entrenamiento que seguiría Natsu.
Sí, sería algo muy egoísta aprovechar que no pueden mandarlos a todos para sugerirse a ella sola, pero nadie podía decir que no era una decisión acertada con tal de mantener al menos un poco más seguro a Natsu. Total, como dijeron antes, lo hacían para que Gildarts no estuviera obligado a cubrirlo si todo llegaba a ponerse demasiado peligroso, pues entre Natsu y Erza deberían ser capaces de proteger la espalda del otro. ¿No es verdad?
¿Entonces por qué no lo dijo?
Porque en ese momento ella misma se preguntó otra cosa. ¿Por qué estaba llegando tan lejos como para dejar su hogar por algunos años solo por velar por la seguridad de Natsu?
Erza intentó responderse en el mismo momento en que esa pregunta surgió y no fue capaz de hallar una respuesta hasta ahora. En lugar de eso, se hizo otra que, a su parecer era más importante.
¿Habría hecho lo mismo si hubieran escogido a Gray o a Lucy?
Sabe que si se hubiera tratado de Gray, sería Juvia quien moviera viento y marea, sobre todo marea, para acompañarlo. En cuanto a Lucy, era mucho más probable que la rubia se negara a realizar la misión al no sentirse preparada y no es que ellos fueran a intentar convencerla de lo contrario, porque, les guste o no, la maga estelar era justamente la que más atrás se estaba quedando.
Entonces, ¿Habría hecho lo mismo si los hubieran escogido?
No. Titania no se engaña, sabe bien que se habría negado en primera instancia, pero no hubiera llegado hasta el extremo de acompañarlos personalmente si ya contaban con Gildarts.
Y es con eso que Erza entiende que hay algo más, porque ella sabe perfectamente que la presencia del mago más fuerte de Fairy Tail bastaba y sobraba para mantener a salvo a Natsu. Pero incluso así insistió en evitar que vaya y surgió la idea de acompañarlo a su misión bajo una excusa que ahora comprende era realmente absurda.
Lo que quería en realidad era no perderse esos importantes momentos de la vida de Natsu, porque ella básicamente ha estado presente en todos desde que él llegó a Fairy Tail.
Así que, ¿Por qué estaba dispuesta a llegar tan lejos por Natsu?
Al ver todos sus pensamientos en retrospectiva, parece que tiene su respuesta.
Erza apaga las luces y se recuesta. Mañana tiene que despedirse.
Al día siguiente…
El gremio de Fairy Tail permanece en una inusual tranquilidad, cosa que parece incrementarse cuando se ve a un mago de fuego y cabellos rosados ingresar con una enorme mochila en sus espaldas que extrañamente huele a pescado.
Sus amigos más cercanos quieren preguntarle por el olor, pero la alarma suena y todos saben lo que significa eso.
Gildarts ha vuelto.
Los edificios se ocultan y un enorme sendero conduce la entrada de la ciudad hasta la entrada del gremio. Algunos magos van a la puerta para ver la silueta del mago más fuerte acercándose a la lejanía antes de empezar a caminar por el sendero que le han hecho.
No toma más de unos cuantos minutos para que todos reciban al padre de Cana, quien de inmediato se abalanza contra su hija en un abrazo de oso mientras suelta lágrimas dramáticas por el rechazo de esta.
Pasados los carraspeos por la vergüenza ajena, el ambiente regresa a la normalidad y el abuelo invita al mago más fuerte a su oficina.
-Es extraño- dijo Gildarts mientras se tomaba el mentón – No entiendo la razón por la que insistirían con Natsu para ser mi compañero en esta misión- miró seriamente al abuelo – El consejo tiene algo entre manos, ¿No es así?-
Makarov lo vio fijamente y eso era todo lo que necesitaba el otro para saber que sus sospechas estaban confirmadas, pero que al mismo tiempo no tenían idea de qué era lo que deseaba el consejo.
-¿Qué es lo que dijo Natsu?- preguntó – ¿Está de acuerdo con esto?-
-Él es el que más ha insistido en hacer este trabajo contigo- le comentó antes de mirar a sus mocosos a través de las persianas – Y, para serte honesto, es una buena oportunidad para él. Solo quería esperar un poco más, todavía es muy joven-
Gildarts asintió. No es ciego, sabe que Natsu necesita de una buena guía y él estaba complacido con la idea de tomarlo bajo su tutela pues ese mocoso explosivo era un gran amigo suyo y casi podría considerarlo como su propio hijo. Todavía recuerda bien cómo solía cargarlo en sus hombros.
Makarov lo miró seriamente – Gildarts, por favor cuida de Natsu-
El mago más fuerte de Fairy Tail asintió – Lo haré, abuelo, no voy a dejar que nada le pase- su mirada se hizo más seria – Y también averiguaré lo que pueda sobre el consejo-
El Maestro frunció ligeramente el ceño. El consejo le daba un mal presentimiento – Cuento contigo-
Gildarts regresó con los demás y se acomodó en la barra donde justamente estaba el mago de fuego, así que decidió sentarse a su lado mientras pedía una refrescante cerveza.
-Natsu, ¿Estás seguro de esto?- Gildarts no se fue con rodeos – Será peligroso y no será como los trabajos que has hecho hasta ahora-
El Dragon Slayer lo miró con emoción por el desafío – ¡Sí, viejo! ¡Me haré tan fuerte que el consejo no volverá a meterse con nosotros! ¡Y después te venceré!-
El mayor solo lo observó por unos momentos y después le dio una enorme sonrisa orgullosa.
-Muy bien, ahora dime qué pasa-
Natsu lo miró sorprendido – ¿De qué hablas?-
-Sabes de lo que hablo, Natsu- sonrió divertido – Este viejo ha experimentado tantas sabrosuras que sabe bien cuando alguien tiene un problema amoroso-
El mago de fuego se vio muy confundido "¿Amoroso?"
¿Él tenía un problema amoroso? No, claro que no. El viejo solo estaba confundiéndose.
A Gildarts le llamó la atención notar la duda en la mirada del joven, así que simplemente dejó las bromas a un lado y lo miró con más calma – Vamos, dime lo que sucede-
Minutos después ya todos se hallaban reunidos en la entrada del edificio, las demás construcciones de la ciudad seguían ocultas pues era el momento de partir.
Y Natsu pasó a despedirse de todos.
-Cuídate mucho, Natsu- dijo Mira al abrazarlo – Tráeme un recuerdo, ¿Sí?-
-Claro que sí, Mira- le aseguró antes de ver a Lucy.
-Es una lástima que no podamos hacer trabajos juntos por un tiempo-
Natsu sonrió - ¡No te preocupes, Lucy! ¡Cuando vuelva haremos muchos trabajos!-
La maga estelar sonrió y le deseó un buen viaje, por lo que fue el turno del de hielo.
-Bueno, bastardo helado, me voy-
Gray le frunció el ceño, pero sonrió igualmente – Intenta no quemar nada, fosforito-
-¡¿Qué quiere decir eso?!-
Todos rieron un momento y Natsu se giró para ver a Juvia, unos metros detrás de Gray – Juvia, no dejes que este imbécil congele el gremio-
La maga se acercó y sonrió amigable – No se preocupe, Natsu-san. Juvia vigilará muy de cerca a Gray-sama, le deseo un buen viaje-
Acto seguido, las manos de Juvia se movieron para apretar con fuerza la retaguardia del usuario de hielo, quien, irónicamente, se congeló en su lugar mientras Lucy se alejaba murmurando algo sobre acoso.
Natsu solo rio divertido por la reacción de su estúpido mejor amigo y se le acercó a Elfman, quien solo podía derramar varoniles lágrimas.
-Los hombres no lloran- dijo el de fuego con seriedad y el albino abrió los ojos con sorpresa – Se hacen más fuertes para proteger a los que aman. ¿Eres un hombre?-
Elfman soltó un grito de guerra – ¡SOY UN HOMBRE!- luego le dio un pulgar arriba a su amigo – ¡Buena suerte, Natsu!-
El Dragon Slayer se acercó a Lisanna, quien tenía en brazos a un Happy que intentaba contener las lágrimas. La albina le acarició la cabeza y dijo suavemente – Hace un tiempo nos separamos, ¿Recuerdan?-
Natsu bajó la mirada ligeramente, no le gustaba recordar esos momentos. Pero devolvió su mirada para ver la sonrisa de Lisanna.
-Esta vez dependerá de ti por cuánto tiempo será- dijo sin perder su semblante – Cuídate mucho, ¿Sí?-
El mago de fuego levantó sus manos y las apoyó en el hombro derecho de Lisanna y la cabeza de Happy mientras los veía con una repentina seguridad.
-Volveré pronto- prometió y miró al Exceed – Así que, mientras tanto, Happy, cuida bien de Lisanna-
-¡AYE SIR!- gritó con sus lágrimas cayendo.
Natsu se paró frente a Wendy y le habló a Charle – Mantén un ojo en Happy-
La compañera de Wendy se cruzó de brazos - Si no lo hago, ese gato causará problemas-
La Dragon Slayer del cielo le sonrió – Cuídate mucho, Natsu-san y buena suerte-
-Claro que sí- la miró divertido - ¡Cuando vuelva hagamos un trabajo todos juntos!-
Le acarició la cabeza y pasó a verse cara a cara con Gajeel.
-Salamander-
-Cabeza de tuercas-
Sus ojos se mantenían fijos en el otro y la tensión subía de nivel mientras algunos ya apostaban si acaso iban a agarrarse a golpes otra vez. Pero solo los vieron sonreír desafiantes ante el otro.
-Más vale que no te largues por mucho tiempo- dijo Redfox – O mis puños se enfriarán y no podré partirte la cara-
Natsu encendió ligeramente sus dedos – Ya veremos si puedes hacerlo-
El ambiente se calmó y es que solo faltaba alguien más.
Erza caminó para ser quien se acercara y Natsu no la perdió de vista en ningún momento. Realmente la iba a extrañar. Los iba a extrañar a todos.
Entonces recibió un ligero codazo de Gildarts para empujarlo al frente y terminar de pie ante la pelirroja.
-Erza…- Natsu no sabía cómo despedirse. No estaba realmente seguro de qué decirle, pero había algo que sí sabía – Quiero volver a pelear contigo cuando vuelva-
Titania sonrió, ese era Natsu. No importaba cuándo y dónde estuviera, siempre volvería a ella para retarla.
-Aquí estaré, Natsu- le dijo y luego fue más sincera – Me hubiera gustado poder acompañarte-
-A mí también- admitió él para sorpresa de la pelirroja. Natsu entonces recordó las palabras que debía decir según Gildarts – Pero, mientras no estoy, toma esto para que me recuerdes-
Erza recibió el dije con el símbolo de su gremio y lo apretó entre sus manos. Un logo rojo de Fairy Tail, tal como el que Natsu traía en su hombro.
Gildarts caminó disimuladamente y volvió a darle un codazo a Natsu, quien frunció ligeramente el ceño antes de verlo sonreír divertido y a punto de reventar de risa. El mago de fuego suspiró y continuó con las palabras que Gildarts le ordenó decir para garantizar una buena despedida.
-"Es un colgante para que así me tengas siempre cerca de tu corazón"-
¡¿Cómo carajos lo convencía de decir algo así?! ¡¿Y qué demonios tenía que ver el corazón en una despedida?!
Estuvo a punto de decirle al viejo que sus consejos eran un asco cuando sintió que Titania lo abrazó con fuerza para su sorpresa y la del resto.
-Cuídate mucho, Natsu- sonrió sin dejar de abrazarlo – Pero no me hagas esperar demasiado-
El Dragon Slayer devolvió el gesto y se dijo que tal vez no entendiera qué demonios sucedía, pero al menos el viejo Gildarts tenía algo de credibilidad.
-Un momento- dijo Lisanna – ¿Qué quiere decir con que lo tenga cerca de su corazón?-
Gildarts sonrió divertido – Significa que tienes tiempo para prepararte para la batalla-
Erza y Lisanna se sonrojaron de inmediato al entender todo y ambas le fruncieron el ceño al mago más fuerte, quien tomó de la cabeza al mago de fuego y empezó a huir – ¡Corre, Natsu!-
El pobre Natsu no comprendía nada, pero como llovían espadas no se lo pensó en correr también.
Los magos se rieron por la escena, pero en cuanto Erza se giró para mirarlos todos huyeron de regreso al gremio.
Lisanna, por su parte, se veía también molesta – Esa fue una broma de mal gusto-
Mira la observó y sonrió para llamar su atención – Quizá no era una broma-
-¿Qué quieres decir, Mira-nee?-
Ambas vieron a la pelirroja emprender camino de regreso al edificio, pero en un momento determinado pudieron notar que Erza se había girado para mirar a la Strauss menor por unos segundos.
Mirajane estaba divertida – Parece que sí habrá una batalla-
Algunas horas después, dos magos caminaban por un sendero en el bosque.
-Eso fue divertido, ¿No, Natsu?-
-¡¿Qué cojones pasa contigo?!- le dio una patada en flamas que ni siquiera movió al otro – ¡¿Por qué quería matarnos?!-
-Ah, no te preocupes- le restó importancia – De hecho, deberías agradecerme porque tu vida será más interesante cuando regreses-
-¿Huh? ¿A qué te refieres?-
Gildarts sonrió muy divertido, cosa que no le agradó mucho a Natsu – Eso ya lo verás en su momento, pero ahora tenemos una misión que hacer-
Natsu se olvidó de todo lo demás y encendió los puños emocionado – ¡Sí!-
-Muy bien, escúchame. Este tipo de misiones requieren de tiempo porque el objetivo más importante al principio de cada trabajo es reunir la mayor cantidad de información posible- dijo con seriedad – Sin información, estaríamos caminando ciegamente en la obscuridad. Podemos averiguar los métodos con los que opera el enemigo y así saber en dónde atacarlos. ¿Entiendes?-
El mago de fuego escuchó con calma y asintió -Sí-
-¡De acuerdo, ya estás listo!- le dio un pulgar arriba – ¡Felicidades!-
-¡¿Es todo?!- dijo atónito.
-Así es. Para cumplir con las misiones requerimos de saber recolectar información y después de ello todo depende del tiempo que nos tome por la fuerza del mago encargado- le aclaró – Así que mientras buscamos información aprovecharemos esos momentos para hacerte más fuerte. ¿De acuerdo?-
-¡WAHAHAHAHAHA!- Natsu rio con sus puños encendidos en flamas.
-¡¿Estás listo Natsu?!-
-¡Sí!-
-¡No te oí! ¡¿ESTÁS LISTO?!-
-¡SÍII!-
-¡Muy bien!- Gildarts sonrió – ¡Nuestra primera parada en búsqueda de información será el Burdel de Hargeon! ¡Vamos!-
-¡Sí!-
Ambos empezaron a correr para llegar a su destino.
Espero que les haya gustado. Déjenme sus opiniones.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Un saludo!
