Los personajes de Ranma 1/2 no me pertenecen, son obra de la gran Rumiko Takahashi. Escribo sin fines de lucro, solamente con el fin de entretener.
Mi jefe me odia
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Me apresuro en peinar y secar mis cabellos con el secador rezando que con unos minutos alcance para dejarlo presentable, dejo de perder tiempo con el mismo y me dirijo hacia el vestidor donde tomo la primer falda y la primera blusa que encuentro sin importarme si combinan o no, me visto a toda prisa y coloco algunos maquillajes junto a mi celular y cartera en mi bolso, de reojo miro la hora en mi reloj y ya voy retrasada diez minutos, seguro tendré el peor día de mi vida gracias a mi adorado jefe.
Dejo de auto compadecerme y salgo disparada hacia mi auto rezando una vez más que el tráfico esté a mi favor.
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Como era de esperar llego a la oficina cuarenta y cinco minutos tarde, el joven de seguridad se apresura a darme paso en los molinetes y presiona los botones del elevador hacia el piso donde trabajo tratando no pierda el tiempo.
—Buenas días Akane, espero no se enfade demasiado esta vez.
—Gracias por tu ayuda Mousse aunque estoy segura que lo hará.
Me despido mientras las puertas se cierran y tomo de mi bolso el espejo de mano y alguno de los maquillajes para retocarme, voy distraída cuando la campanilla suena dando aviso que llegué a mi piso.
Desciendo y atravieso la puerta concentrada guardando los objetos cuando me topo con su fuerte pecho.
—Lo siento — susurro nerviosa aunque no sé si me estoy disculpando por chocar contra él o por mi llegada tarde.
—Llegas tarde — me observa de arriba abajo unas cuantas veces, frunce el ceño y se voltea sin más — estamos en la sala de reuniones esperándote para iniciar la misma.
Me pongo roja por la vergüenza.
—Lo siento, ya voy para allí pero primero pasaré por mi escritorio a dejar mi bolso y buscar mi anotador.
—Es tarde Akane ve a la sala de conferencias ahora mismo — ladra marchándose a la sala pisando fuerte a través del pasillo.
Suspiro y sonrío tontamente a Shampoo, la molesta recepcionista que se alegra cada vez que el jefe tiene ese mal genio conmigo.
—Me pregunto si también será así de mandón en la cama — dice en voz alta a la nada esperando que la oiga.
Sonrío con suficiencia antes de seguirle los pasos a través del pasillo.
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Luego de unas cuantas reuniones finalmente puedo establecerme en mi escritorio y acomodarme, mientras enciendo el portátil mi teléfono suena y atiendo al instante.
—Oficina de Ranma Saotome, en qué puedo ayudarlo?
—Akane ven a mi oficina en este instante — cuelga.
Me pongo en pie, acomodo mi falda y mi blusa, peino ligeramente mis cabellos y me preparo para sumergirme a la boca del lobo.
Golpeo tres veces antes de ingresar.
—Con permiso.
Está sentado detrás de su escritorio frente a la computadora, su cara irradia furia y aún no sé qué es lo que tengo que ver en todo esto.
—Siéntate.
Tomo asiento frente a él.
—¿Qué es lo que ocurrió la semana pasada? Los informes están a medio hacer, aplazaron todas las reuniones para el día de hoy, acabo de recibir un correo que el fotógrafo estará por aquí recién en la tarde. Creí haberte dejado a cargo.
—Hice todo lo que estuvo a mi alcance pero los empleados no responden ante mí como lo hacen contigo — intento justificarme.
—Eso es una tontería.
—No lo es, pero es que tú no quieres oírme.
Se levanta y se coloca frente a mí sentándose en su escritorio.
—Creo que fuiste lo suficientemente clara la otra vez que hablamos, ahora no puedes echarte atrás, arregla todo el lío atrasado Akane.
Retoma su lugar tras su escritorio y comprendo que quiere que desaparezca y arregle todo el desastre.
Salgo disparada dispuesta a enmendar todos los atrasos y a no dejar que los empleados me pisoteen, en especial mi adorado jefe.
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La tarde está siendo prácticamente un caos, no logre que el resto de los empleados me entregaran sus informes completos ni los detalles de contabilidad, el fotógrafo llegó fuera de horario, los modelos tienen pinta de haber estado de fiesta antes de presentarse a la sesión.
Me acerco al fotógrafo para apresurarlo y dar inicio a la sesión.
—Tsubasa crees que pueden comenzar ya? Aún tenemos que enviar las fotos a edición y necesito que la campaña esté lista para el sábado.
Me observa unos cuantos minutos y sin responder pasa por mi lado hacia donde se encuentran los modelos sin hacerme el menor caso.
Me volteo y observo como juguetea presionando los músculos de Ryu y como tontean juntos con Ukyo.
Inspiro profundo buscando calmar mi enfado cuando una potente voz descoloca a todo el mundo.
—Qué ocurre aquí?
De pronto todo el mundo corre de lado a lado y se coloca en sus puestos, los modelos se ubican delante de la cámara que inicia a retratarlos utilizando la ropa deportiva que confeccionamos.
Todos responden ante el autoritario Ranma Saotome pero no ante la asistente Akane Tendo.
Siento su presencia detrás de mí.
—Akane ¿aún no habían iniciado? Son las seis de la tarde y ya vamos retrasados — grita con rabia justificada.
—Te dije que hacen caso omiso a mis indicaciones — le grito por la frustración.
—Debes imponerte, eres mi asistente — comenta apretando los dientes enfadados.
—Intento hacerlo pero quieren pisotearme constantemente.
Se acerca a donde se encuentran los empleados y con una mirada y dos indicaciones exige que todo esté terminado en una hora.
En cuanto a mí, masculla algo inentendible y se marcha no sin antes decirme que me quiere cuanto antes en la oficina.
Una de las chicas del catering se acerca
—Lamento estar en tu lugar Akane, nuestro jefe es un ogro — me tiende un vaso con agua que agradezco enormemente.
—Queda claro que a veces me odia. Gracias Azusa, será mejor que me marche.
Con lágrimas en los ojos llego hasta la puerta de su oficina donde ingreso sin dar aviso, seguramente se enojará pero ya estoy acostumbrada.
—Ranma lo siento, no sabes cuánto lo siento el día está siendo un caos.
Él se acerca rápidamente y cierra con el pestillo, me toma entre sus brazos y me abraza mientras besa mis cabellos con suavidad.
—No te disculpes tú Akane.
—Claro que debo hacerlo, quise que nuestra relación permanezca oculta para que no me traten de otra manera pero sin embargo es peor, no responden ante mí como deberían.
Toma mi rostro entre sus manos y me besa con suavidad.
—Siempre quise que contáramos a todo el mundo que estamos casados, jamás se atreverían a desafiar a la esposa del jefe — sonríe mientras me besa dulcemente.
Lo abrazo buscando calmar mis nervios.
—Yo lo lamento Ranma, por todo.
—Estás perdonada Akane, aunque tu día inició muy mal llegando tarde.
—Eso porque cierto esposo hizo que me desvele con esa charla de sexo virtual.
—Pero por la forma en que te corriste tu esposo lo hizo muy bien — me besa una vez más esta vez de manera voraz.
—Vámonos a casa — pido casi como una súplica.
—Primero iremos a cenar para tratar unos cuantos temas de negocios con mi atolondrada asistente, luego haré el amor como tanto deseo con mi esposa y mañana anunciaré que estamos casados y todo cambiará.
Entrelazamos nuestros dedos antes de salir de su oficina.
—Continuarás llamándome la atención si me equivoco?
—Siempre.
¡Hola! bueno esta historia al final tuvo otro desenlace no fue tanto el odio del jefe jajaja siempre imagino a Ranma como un ogro malo en los UA donde trabajan en una empresa :) pero quería que al final sea un dulce de leche por dentro.
¡Hasta mañana! :)
