Buen día a todos!
Los saluda Lord Argilos
Para aquellos que sean nuevos, les explico algo detenidamente.
-Diálogos-
"Pensamientos o un pequeño flashback"
El resto es narración
Los personajes de Fairy Tail no son de mi propiedad, únicamente la trama y los OC lo son.
Sin más que decir, es un gusto estar de vuelta.
Continuamos!
El sol brillaba en lo alto mientras las blancas nubes se mecían tranquilas y el bosque permanecía en calma.
Dicha paz se transmitía también al sendero junto a este, en donde un carruaje impulsado por dos bellos corceles avanzaba a un pausado ritmo. El hombre que lo conducía vestía elegantemente. Un negro saco acompañado de unos pantalones a juego, un pequeño chaleco de color rojizo cubría gran parte de la grisácea camisa que usaba y una corbata negra anudada perfectamente como las ataduras de unos zapatos, los cuales, hay que resaltar, brillaban impecables.
Dicho caballero tenía un marcado bigote y uno puede decir, por la coloración de este, que ya debía tratarse de un hombre entrado en años. Quizá se sabría mejor si acaso presentara unas marcadas entradas en su cabellera, pero el caso es que no puede saberse debido a que usaba un sobrero de copa.
Con guantes blancos, perfectamente limpios, conducía a los caballos con una maestría y un porte muy dignos de las altas clases sociales. Lo que implicaría que quienes viajan dentro de tan ostentoso carruaje son personas de alguna importancia o, al menos, un destacable poder económico.
Y el hecho de que, a los lados del vehículo, dos hombres más montaran un caballo individual cada uno, tal como si resguardaran a las personas en el interior, solo confirmaba lo anterior. Quienes fueran los que viajaban allí, eran personas de riqueza, así que simplemente no debían detenerse pues seguramente serían asaltados por algún grupo de bandidos.
Sin embargo, todos ellos se detienen y cada uno mira a su alrededor con serenidad a pesar de que, desde hace unos momentos, han sido rodeados completamente. Los invasores traían una gran cantidad de armas, así como otros, mucho más alejados en la retaguardia, permanecían encapuchados con unas extrañas varas en sus manos.
Los caballeros en sus caballos, así como el conductor del carruaje, fueron derribados rápidamente por los bandidos siendo sujetados de sus hombros y cuellos mientras les colocaban unas navajas para amenazar sus vidas y que no intenten nada.
-Ni siquiera intenten hacer algo o les cortaremos el pescuezo como a un pavo- amenazó uno allí cuando sus hombres arrastraban a los aparentes guardaespaldas y al conductor, los cuales ni siquiera decían palabra alguna y solo se dejaban hacer sin oponer resistencia.
A los pocos segundos, los caballeros se encontraban de rodillas a un lado del sendero completamente atados y siendo vigilados por otros bandidos mientras el primer grupo se acercaba al carruaje con sus armas al frente.
-¡Salgan de allí, miserables ricachones!- exigieron al abrir la puerta de un golpe y sacar a la fuerza a una señorita de rubios cabellos en un gran vestido blanco sujetándola de un brazo y hombro – ¡Miren nada más! ¡Es una preciosura!-
Otros bandidos entraron por la segunda puerta y sacaron a los otros dos pasajeros, un varón de cabello azul obscuro vestido también en un traje formal negro y otra señorita con un vestido gris y un sombrero con velo que la cubría.
Los tres pasajeros terminaron también de rodillas amenazados por sus captores mientras los demás registraban el carruaje en búsqueda de objetos valiosos, sin embargo…
-¡Jefe! ¡Está vacío!- le informaron.
Un sujeto calvo de varios cortes en el rostro y un parche tapando su ojo izquierdo se vio sorprendido y frustrado – ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que vacío?!-
Otro de los ladrones emergió del carruaje para confirmar la noticia – ¡Es cierto, jefe! ¡Este carruaje no tiene absolutamente nada!-
El líder de aquellos bandidos apretó los dientes con fuerza y miró colérico a sus rehenes – ¡Malditos!- se acercó y jaló de los cabellos a la rubia para acercarla a él – ¡¿Dónde está el dinero?!-
-¡Ojou-sama!- llamó preocupado el conductor antes de ser silenciado y tirado al suelo con una fuerte patada en el rostro. Sin embargo, no se contentaron con eso y empezaron a patearlo una vez más.
-¡Vamos, bastardos! ¡Hablen de una vez!- exigió el líder antes de sacar una navaja que colocó sobre el cuello del hombre – ¡¿Dónde está mi dinero?!-
Los pasajeros no hicieron gesto alguno y permanecieron en silencio.
-No quieren hablar, jefe-
-No, no lo harán- concedió – A este tipo de gente le interesa mucho más sus bienes porque creen que pueden comprar a quien se les antoje con su asqueroso dinero. Son escoria-
Luego sonrió.
-Sin embargo, si no piensan pagar por la vida de un miserable conductor- se acercó más – Estoy seguro de que este sujeto pagaría por recuperar a estas dos hermosuras- se relamió los labios al ver las proporciones de dichas señoritas – Después de todo, la carne es muy valiosa-
El sujeto chasqueó los dedos y sus hombres se reunieron para sujetar a las mujeres antes de patear al hombre y dejarlo en el suelo, preparándose para emprender la retirada. Mas, en aquel momento, el líder los detuvo al sonreír sádicamente.
-Esperen un momento, primero hay que dejarle un recuerdito a estos bastardos- comentó al sacar la navaja una vez más y acercarse al hombre más joven en el suelo para finalmente dar una estocada.
Sus subordinados simplemente rieron un momento, pero la risa se les acabó de inmediato cuando vieron a su líder ponerse de pie rápidamente y empezar a gritar adolorido.
-¡AAAAHHHHH! ¡AAAAHHHH! ¡¿QUÉ ES ESTÁ MIERDA?!-
Los demás bandidos se quedaron sorprendidos al ver al jefe retroceder y sujetarse el brazo derecho, el cual estaba completamente atrapado en hielo hasta el antebrazo.
-¡¿Q-Qué está pasando?!- preguntaron alarmados antes de ver cómo las sogas que sostenían a aquel joven se congelaban también hasta romperse y liberarlo – ¡Maldito! ¡Nos la pagarás!-
Varios se lanzaron al ataque, pero otros más se quedaron en su lugar cuando sintieron una mano en sus hombros, a lo que se giraron para ver la señorita en vestido gris quitándose el sombrero para mostrar una larga cabellera escarlata.
Ella solo sonrió tranquila – No se vayan, ¿No quieren bailar un poco conmigo?-
Los bandidos salían volando de un lugar a otro, cortesía de los potentes golpes de la pelirroja y algunas ventiscas heladas provenientes del otro joven.
La rubia del grupo aprovechó el momento para acercarse a los otros rehenes y empezar a desatarlos.
-Alfred, señor, ¿Se encuentran bien?- preguntó preocupada al ver bien las marcas de golpes que le dejaron al más anciano.
-Sí, Lucy-san, gracias- aseguró el mayor antes de verse sorprendido – ¡Cuidado!-
Otro bandido había intentado atacarla por la espalda, pero fue detenido por un castaño en traje negro y repelido con una potente patada.
El muchacho se acomodó los cabellos y el traje antes de dar una sonrisa seductora de dientes brillantes – No toques a mi Lucy-chan-
La mencionada solo sonrió – Gracias, Loke-
De la nada, el espíritu la sostuvo de la cintura, se inclinó sobre ella como en un baile de tango y sonrió seductor una vez más sin que las estrellas abandonaran su rostro – Oh, mi hermosa Lucy-chan, yo siempre estaré aquí para protegerte de esos pervertidos-
Lucy solo agradeció nerviosa el gesto con una gotita cayendo por su nuca – Gra-gracias…-
-No agradezcas, después de todo, el único que puede verte de esa forma, soy y…- la rubia lo mandó a volar de una cachetada – ¡NOOO! ¡¿Y AHORA POR QUÉEEE?!-
Erza y Gray vieron sorprendidos al espíritu salir volando como un proyectil hasta estrellarse con otros bandidos y provocar un estallido. Luego desviaron la mirada hacia su compañera y la notaron muy enrojecida mientras respiraba agitada y molesta.
Los minutos pasaron hasta que la batalla terminó con los bandidos derrotados y atados con sus propias cuerdas en una gigantesca bola humana. Luego de ellos, los magos simplemente se quedaron de pie hasta ver otro carruaje mucho más grande y ostentoso llegar por el mismo sendero.
El anciano conductor se acercó inmediatamente para abrir la puerta lateral – Ojou-sama, ¿Cómo se encuentra?-
Una mujer joven de cabellos negros asomó su cabeza para ver al anciano con tranquilidad – Estoy bien, Alfred- luego lo miró mejor y notó las marcas de golpes que tenía – ¡Por Dios! ¡¿Qué te hicieron?!-
-¡Oiga!- sonó la voz divertida de una mujer desde el interior del carruaje – Cálmese, reina de belleza… Hic…-
Lucy se tomó el rostro y a Gray le resbaló una gota por la nuca.
Cana asomó su cabeza también antes de pasarle un brazo por los hombros a la dueña del carruaje y mecer la botella de vino que traía en la mano – Por cierrrto… ¿No hay dóoonde recargar?~
La Ojou-sama suspiró y dijo – Hay otra botella en la maleta caoba-
-Gracias- sonrió alegre la castaña, pero a los pocos momentos se le vio curiosa – Oyee…-
Lucy se puso azul del miedo y Gray se sonrojó con fuerza cuando la hija de Gildarts le apretó los pechos a su clienta.
-¡Vaya! ¡Son bastante grandes!- se alegró – El vestido las camufla, ¡Pero estas niñas son impresionantes!-
Alfred solo se llevó un brazo a la frente y se desmayó.
Erza tuvo un tic en su ceja izquierda antes de carraspear – Ehem…-
-¿Eh?- Cana la miró confundida y luego sonrió – ¡No te preocupeeesh, Erza! ¡Los tuuyoos siguen siendo más grandes!~
La hija de Gildarts observó el ambiente y a los bandidos derrotados antes de ver a la rubia y relamerse los labios.
-¡Eeek!- Lucy se espantó y se abrazó a sí misma antes de esconderse detrás de la pelirroja, quien ya tenía una venita palpitante en la frente.
La reina de las hadas suspiró para calmarse, hace un momento ya que su clienta también se había desmayado cuando Cana empezó a masajearle los pechos.
Pasadas unas pocas horas, los cuatro magos ya caminaban de regreso por el mismo sendero. Habían terminado su trabajo de escoltar a su clienta de un lugar a otro y de paso, una vez llegados a su destino, entregar a los bandidos a las autoridades. Por lo que ahora todos ellos se veían tranquilos, con la excepción de una rubia quien se veía con unas cómicas lágrimas mientras volvía a contar su parte de la recompensa.
-Otra vez nos volvieron a recortar la paga- se lamentó – A este paso no voy a poder pagar la renta del mes que viene-
-Hic…Ah, vamos no te preocupes, Lucy- le pasó un brazo por los hombros y la atrajo hacia ella hasta que sus rostros quedaron a escasos milímetros. Acto seguido, Cana volvió a relamerse los labios y la miró coquetamente – Ya sabes que siempre puedes quedarte conmigo si quieres. No me molesta compartir mi cama, además…podríamos divertirnos mucho…-
Lucy sintió un escalofrío recorrerle la espalda mientras Gray veía al suelo mucho más rojo que antes cuando su imaginación lo traicionaba y empezaba a dibujar un escenario donde ambas 'se divertían'.
Erza simplemente sonrió divertida y dijo – Gray, límpiate la nariz-
El mago de hielo tembló con fuerza y se apresuró a pasarse un pañuelo por la nariz a la vez que Cana lo observaba interesa.
-Oh~…- sonrió coqueta - El niño de hielo está creciendo, ¿No?-
Gray se atoró con el aire mientras la pelirroja seguía sonriendo.
Lucy se vio confundida – ¿Eh? ¿Creciendo?-
La maga estelar observó al muchacho enrojecido, luego a Cana sonreír perversamente antes de hacerle un gesto para señalar a las niñas que se cargaba la rubia. Lucy abrió los ojos como platos, se estremeció con un fuerte escalofrío y se abrazó a sí misma una vez más.
"Uugh, ¿Qué ha pasado para que todos sean unos pervertidos?"
Tras varios minutos de caminata y un corto viaje en tren, los magos finalmente estaban de regreso en el gremio cuando algo más les llamó la atención.
Y es que, si bien era normal que todos se agarraran a golpes amistosamente, lo que no se veía tan seguido es que cada uno de sus compañeros parecía celebrar con tarros de cerveza como si hubieran ganado los juegos mágicos otra vez mientras seguían golpeándose como si no hubiera un mañana.
-¿Qué está pasando?- se preguntó el mago de hielo cuando una mesa lo golpeó en la cara y sin pensarlo un poco se metió a repartir puñetazos y patadas.
Lucy, por su parte, solo estaba sorprendida pues tampoco comprendía la razón por la cual todos en el lugar parecían estar festejando. Cuando se giró para revisar mejor, casi se cae de espaldas al ver la hija de Gildarts bebiendo otro barril en la barra donde la pelirroja ya se había acercado a la albina mayor.
-Ara, Erza- la saludó alegre – Bienvenida de vuelta. ¿Todo estuvo bien?-
-Sí, Mira, no hubo complicaciones- le dejó saber antes de mirar la batalla campal una vez más - ¿Qué está pasando?-
La mayor de las Strauss sonrió felizmente y parecía querer aguantarse la emoción, cosa que descolocaba a Erza y a Lucy, quien ya se había acercado para saludar y ver si le decían lo que sucedía.
Ambas vieron hacia un lado para notar a Lisanna y Wendy acercándose bastante alegres, así como Happy volaba de un lugar a otro mientras Charle trataba de darle en la cabeza con una sartén para calmarlo.
La hermana menor de las Strauss y la Dragon Slayer del Cielo irradiaban felicidad para mayor desconcierto de las recién llegadas.
-Mira, no comprendo, nada- se aclaró Erza – ¿Qué sucede?-
Su vieja rival de la infancia solo volvió a sonreír antes de apretar fuertemente un trozo de papel contra su pecho y finalmente entregárselo.
En dicha hoja solo había unas pocas palabras.
"Fairy Tail,
Misión cumplida
Natsu & Gildarts"
La pelirroja se quedó en silencio al procesar las palabras escritas allí.
Misión cumplida.
¿Habían terminado? ¿Finalmente había terminado su misión?
No, eso no podía ser cierto. Era una misión de diez años y hace apenas tres años y cuatro meses desde que ambos partieron con el trabajo que les encargó el consejo mágico.
No quería hacerse esperanzas porque haber hecho un trabajo en aquel tiempo le parecía irreal, y además aunque le doliera un poco, realmente no tenía una confirmación real de que ellos fueron quienes mandaron la carta. Podría haber sido un enemigo que logró sacarles algo de información, aunque eso fue mucho más descabellado al ser consciente de la fuerza que esos dos poseían.
Aun así, por más que no quisiera hacerlo, debía dudar.
En ese momento Mira le acercó un sobre y al ver el contenido, Titania se dio cuenta de que la carta había sido mandada directamente bajo la supervisión del consejo mágico.
La albina mayor comprendió la sorpresa de su amiga y dijo – El Maestro fue al consejo para asegurarse de que no estuvieran engañándonos. No es así, han recibido informes de contactos exteriores para verificar su veracidad-
Entonces no era mentira.
No podía serlo, no con la confirmación y la autorización del maestro para dejarles saber esto, ¿Verdad?
Todavía tenía razones para dudar, pero no era necesario, ¿Verdad?
Natsu iba a volver, ¿Sí?
No resistiría que esto fuera una cruel broma por parte del concejo y por eso era que no quería creerlo del todo.
Lisanna, quien todavía se abrazaba con Wendy por la alegría de la noticia, notó la incertidumbre en la pelirroja, así mismo lo hizo la menor, quien se vio algo preocupada – Erza-san…-
Titania se sobresaltó cuando sintió una mano en su hombro y vio a la menor de las Strauss observarla con algunas lágrimas asomándose en sus ojos.
-Lisanna…-
La albina menor solo sonrió – Va a volver, Erza-
Las magas se abrazaron allí con fuerza por la alegría, no sin un quejido espantado de Lucy cuando Cana se pasó de cariñosa con ella y la abrazó por la espalda.
Las demás solo rieron y los varones aclamaron la noticia.
Gray festejó congelando a sus amigos y peleando sin perder una sonrisa llena de confianza en su rostro.
"Así que al fin vuelves, fosforito"
Levy solo sonrió divertida al ver a Gajeel mantener una filosa sonrisa de dientes apretados mientras sujetaba su vaso con fuerza. Su mano libre se cerró inmediatamente en un puño y la diversión en su mirada se hizo cada vez más notoria.
"Por fin…llegó la hora, ¡Salamander!"
Lily observó a su compañero y se cruzó de brazos mientras recordaba la última foto que había podido ver del mago de fuego. "Me pregunto qué tan fuerte se habrá hecho"
Lisanna y Wendy seguían abrazadas con un Happy inconsciente en el suelo cortesía de una sartén en manos de Charle.
Mira solo se tomaba el rostro con una amable sonrisa mientras Lucy intentaba quitarse a Cana de encima, quien le decía a la rubia que deberían aprovechar la ocasión para tener una celebración privada en su casa.
Erza, por su parte, al levantar la mirada al segundo piso, fue capaz de notar al maestro observando toda la escena con una inusual alegría.
Makarov observó a su querida mocosa y asintió antes de sonreír.
Titania le devolvió el gesto, sujetó la hoja entre sus manos y la observó detenidamente antes de apretarla contra ella cuando una lágrima de felicidad se le escapaba.
-Natsu…-
…
…
…
En un amplio sendero, rodeado de grandes praderas florecidas, Gildarts Clive, el mago más fuerte de Fairy Tail, caminaba tranquilamente mientras cargaba su clásico costal de equipaje sobre la espalda. Sus pasos eran relajados, como los de alguien que disfruta de la calma por un trabajo bien realizado, y su sonrisa solo reflejaba que, lo que sea que estuviera pensando en esos momentos, le resultaba muy divertido o, cuando menos, interesante.
Gildarts continuó sus pasos, giró disimuladamente la cabeza para ver a Natsu, y sonrió un poco más al ver al mago de fuego caminar de la mano con su acompañante.
"Esto será muy interesante"
…
…
…
En algún lugar bastante lejos de allí, en un bosque y a las orillas del océano, seis personas observaban atentamente las costas de Fiore a la lejanía.
Un muchacho de cabellos grises y ojos violetas con una mirada que parecía reflejar aburrimiento y hastío.
Una señorita de largos cabellos y ojos rosáceos y dos coletas laterales sonreía divertida y confiada.
Un chico de cabellos castaños y ojos verdes miraba con seriedad hacia el frente, a su lado había una muchacha ligeramente más baja pero con un marcado parentesco a pesar de su largo cabello castaño rubio.
Un joven de corto cabello negro peinado hacia arriba. Se notaba más alto y fornido que sus compañeros.
Cada uno de ellos llevaba ropas distintas, mas resaltaba el hecho de que todos presentaban el mismo símbolo: Un dragón dentro de un hexágono.
Frente a ellos, liderándolos, se encontraba un hombre mayor y mucho más alto, el cual llevaba una larga capa de color obscuro, un cabello negro y con ligeros toques canos peinado hacia atrás y una amena barba.
Repentinamente, en la calma del consejo mágico, en la cámara superior y en completa soledad, el líder del consejo sonrió enormemente – Al fin-
El hombre de larga capa miró fijamente a Fiore y dijo.
-Living Hell- todos allí remarcaron la seriedad y decisión en sus rostros - Hemos llegado-
