- ¿Por qué hiciste eso?
Danny entró en pánico y dio algunos pasos hacia atrás. La película mental que había elaborado donde Sam lo rodeaba con sus brazos y le devolvía el beso con mucha más intensidad se acababa de desmoronar frente a él.
- Danny…
- ¡Lo siento mucho Sam! Yo… no sé qué… ¡No debí hacer eso!
Sam se preocupó por su amigo pues parecía un completo desquiciado: se jalaba constantemente el cabello, tenía una cara de angustia y seguía hablando cosas que no podía entender. Si la palabra arrepentimiento tuviera un rostro, probablemente sería el de Danny en ese momento.
- Perdón, perdón… - Empezó a alejarse de la casa de la chica.
- Danny…
- No debí hacer eso. ¡No debí hacer eso!
Dándose media vuelta, él empezó a correr lejos de ahí. Ella solo pudo observarlo partir sin saber que hacer.
Revisó su celular nuevamente, específicamente la conversación con su hermanito, y notó que sus mensajes seguían sin ser leídos. Aventó su celular a la cama y se puso de pie. Salió de su cuarto y bajó las escaleras con rumbo a la cocina para prepararse un té. Estando allá, inspeccionó todas las gavetas y cajones, pero no encontró ni una sola bolsa de té. Colocó sus manos en su cintura mientras pensaba en que hacer ahora. Abrió el refrigerador y vio un cartón de leche.
"Bingo". Pensó mientras buscaba una taza en donde servirse. Colocó la taza con leche dentro del microondas y puso el cronómetro a 15 segundos, suficiente para calentar la leche hasta el punto exacto que ella quería. Para no esperar en la cocina, subió a buscar su celular y bajó nuevamente. Sacó la taza con cuidado y le sopló. Antes de que pudiera tomar un sorbo, escuchó un golpe proveniente de afuera y, aunque se le hizo extraño, no le dio importancia. Bebió el líquido y la calidez recorrió toda su garganta hasta llegar a su estómago. Sonrió y se dispuso a tomar otro sorbo, hasta que observó a su hermano caminar en la cocina, tomar asiento en una silla del comedor y dejar caer su cabeza sobre la mesa. Con fuerza.
- Estúpido… idiota… brillante idea Fenton…
Jazz, con su taza aun en las manos, se sorprendió no solo por el hecho de que su hermano aun no la haya visto en la cocina, sino también por la forma en la que se estaba insultando a sí mismo. Danny siguió insultándose en voz baja antes de que ella pudiera hablar.
- ¿Sabes? Mi jefa tendría un día de campo si llegara a psicoanalizarte en tus momentos de miseria. – Bromeó la mayor.
Danny giró su cabeza ligeramente hacia su izquierda, observando a su hermana con una taza en las manos.
- ¿Jazz? ¿Qué haces aquí? – Preguntó con la cabeza aún sobre la mesa.
Ella entrecerró los ojos y colocó la taza sobre la barra, a un costado de ella y se cruzó de brazos. Ella era quien debía estar enojada, no él.
- Vine a pasar las vacaciones con ustedes. Pero al parecer también olvidaste eso. – Dijo seria.
- ¿" También"? – Preguntó Danny después de unos segundos en silencio.
- Se supone que irías por mí al aeropuerto. Te esperé, te envié mensajes y te llamé, pero nunca contestaste.
- Oh… - Dijo relajando sus facciones. "Entonces era ella quien llamaba". – Lo siento.
Jazz se preocupó en ese momento. Danny parecía demasiado abstraído como para pelear con ella. Eso nunca pasaba. Era su deber como hermano menor pelear con ella.
- Danny, ¿qué sucede? – Preguntó sentándose en la silla junto a él.
Danny se mantuvo en silencio un rato hasta que gruñó y se enderezó en su lugar. Con su rostro visible, Jazz pudo apreciarlo mejor. Parecía atormentado, preocupado o molesto. O todas al mismo tiempo.
- Arruiné todo. – Dijo mirando hacia abajo.
- Tendrás que ser más específico hermanito. – Dijo colocando su mano sobre el hombro izquierdo del chico.
Danny miró a su hermana un segundo, antes de ocultar su cabeza entre sus brazos sobre la mesa.
- Besé a Sam.
Esperó unos segundos los gritos de su hermana, algún insulto o simplemente un golpe en su cabeza. Pero al no recibir ninguno, levantó su mirada hacia ella. Jazz lo miraba sin alguna expresión facial particular.
- ¿Y? – Añadió ella.
- ¿Cómo qué "y"? – Dijo empezando a enojarse.
- Bueno… no sería la primera vez que lo haces.
- ¡Pero ahora es distinto porque no fue un…! Espera. – En medio de su arrebató, un pensamiento cruzó su mente. - ¿Cómo sabes que no es la primera vez?
- Tucker. – Le contestó ella con obviedad.
"Judas". Pensó el ojiazul.
- Como sea. – Dijo relajándose. – No sé por qué lo hice, solo sé que perdí el control y la besé cuando se despidió de mí.
- ¿Eso significa que ya están juntos? – Preguntó su hermana con curiosidad.
- ¿Qué? ¡No!
- Pero dijiste que…
- ¡Ella me rechazó! – Gritó Danny haciendo que los ojos de su hermana se abrieran.
- ¿Qué? – Jazz estaba en shock.
Volvió a gruñir frustrado, frotándose la cara con ambas manos.
- Ella me empujó, y me preguntó porque lo había y… ¡Dios! Debiste ver su cara. Se veía… herida. Como si acabara de traicionarla o… ¡Argh! – Volvió a dejar caer su cabeza sobre la mesa con un sonoro golpe.
Jazz llevo una mano a su mentón, procesando todo lo que le acababa de decir su hermano. Y llegó a una conclusión: no tenía sentido. Sam estaba enamorada de Danny. Lo sabía desde hace tiempo, mucho antes de que Tucker se lo confirmara. Y ni hablar de los sentimientos de Danny hacia ella. Si Sam tuviese novio, habría evitado estar en una situación con Danny a solas por lo que podía descartar esa opción. Y le faltaba información para sacar conclusiones asertivas. Entonces solo le quedaba una carta por jugar: la de actuar como su hermana.
- Lo siento mucho hermanito. – Dijo sobándole la espalda. – Pero no dejes que esto te desanime. – Le sonrió.
- ¿Acaso escuchaste algo de lo que dije, Jazz? Ella… - Jazz lo interrumpió levantando una mano frente a él, para que guardara silencio y la dejara explicarse.
- Lo intentaste y fallaste. Si la ofendiste como crees que hiciste, deberías disculparte con ella mañana a primera hora. – Hizo una pausa para asegurarse que le estaba poniendo atención. – Y después, tienes que considerar si tu promesa seguirá en pie, dependiendo de cómo reaccione ella. Después de todo, dijiste qué harías todo para salir con ella.
- Pero Jazz…
- Por ahora solo discúlpate. Un paso a la vez, ¿sí?
Danny solo observó a su hermana para luego sonreír débilmente.
- Un paso a la vez. – Repitió.
- Ese es mi hermanito. – Le devolvió la sonrisa. – Por cierto, me debes 20 dólares.
Danny pasó de agradecimiento a sorpresa en cuestión de segundos. Siguió con la mirada a su hermana que se había levantado para tomar nuevamente su taza.
- ¿Es en serio Jazz? ¿Compartimos un momento fraternal y me quieres cobrar la consulta?
Jazz dio un sorbo a su leche antes de contestar.
- Te cobro por el taxi que tuve que pagar cuando estabas ocupado siendo un mal hermano. – Caminó hacia afuera de la cocina. – Porque no creo que pudieras pagar la consulta.
Danny sonrió ante el chiste de su hermana. Y antes de que pudiera ponerse en pie, escuchó a Jazz gritar desde las escaleras.
- ¡Y te toca a ti explicarles a papá y mamá el por qué no me fuiste a buscar!
Danny solo suspiró con resignación ante el comentario. Para su mala suerte, en ese momento escuchó la camioneta de sus padres estacionarse frente a su casa.
- Demonios.
- Sammy, querida. Llegas tarde. – Dijo Pamela mientras empezaba a preparar la mesa.
- Emmm... – Se apresuró a caminar hacia las escaleras. – Lo siento. Salí con mis amigos y perdí la noción del tiempo.
- ¿No vas a comer? – Preguntó su mamá.
- No, gracias. Comí fuera. – Antes de llegar al segundo piso, la voz de su papá la detuvo.
- Samantha. – La miró desde el piso de abajo. - ¿Por qué me pareció oír al joven Daniel gritarte? – Preguntó Jeremy.
"Maldición, Danny". Pensó Sam. Intentó tranquilizarse un poco y se dio media vuelta para encarar a su papá, quien ahora estaba al pie de la escalera, viéndola fijamente.
- Él… no me gritó. – Dijo por bajo.
- Perdona. Mi error. – Dijo sonriendo antes de ponerse más serio que de costumbre. - ¿Por qué se disculpaba contigo? ¿Qué fue lo que "no debió haber hecho"? – Agregó con comillas al aire.
Hizo uso de toda su fuerza de voluntad para evitar que el calor subiera a su rostro nuevamente al recordar el b… ¡No! No pienses en eso ahora. Controló el temblor en su mano e intentó no mostrar ninguna expresión
- Él… accidentalmente me pisó el pie.
Jeremy solo levantó una ceja y miró los pies de su hija. Sam lo imitó y notó sus botas. "Estúpida". Se recriminó.
- No te protegen tanto como aparentan. – Añadió rápidamente para intentar salvar su mentira y le sonrió a su papá.
- Seguro. – Dijo su papá después de una pausa eterna y empezó a caminar hacia el comedor.
Evidentemente no le había creído, pero tampoco se iba a quedar para facilitarle el interrogatorio. Rápidamente se dio vuelta y caminó lo más rápido que pudo hacia su cuarto. Una vez en la seguridad del interior, soltó el aliento que estaba conteniendo y todas sus emociones la golpearon al mismo tiempo. Empezó a hiperventilar, la cara le ardía e inconscientemente llevó una mano a su boca. Sus dedos acariciaron sus labios con lentitud, justo como los labios de Danny habían hecho minutos atrás. Corrió hacia el baño y se encerró en él. Se enjuagó la cara con agua fría y se miró en el espejo: sus mejillas seguían rojas y sus pupilas estaban dilatadas.
"Me besó". Su corazón latía fuertemente. Una sonrisa se dibujó en su rostro ante el recuerdo de aquel contacto, pero se borró cuando recordó su reacción. Llevó sus manos a su cabello y tiró de el en frustración. ¿Por qué no se había limitado a disfrutar del momento? Había esperado años para que algo así sucediera y cuando al fin pasó… su mente no dejaba de sobre analizar todo.
"¿Qué mantuvo a Danny tan distraído en todo el camino? ¿Por qué Danny quiso pasar toda la tarde conmigo? ¿Lo que pasó en la mañana con Tucker invitando a salir a esas chicas tenía algo que ver? ¿Qué habían estado hablando para que Danny se espantara de verla? ¿Por qué había evitado mirar su celular cuando recibía llamadas o mensajes? ¿Por qué la había besado? ¿Acaso Danny al fin la miraba con ella lo miraba a él?"
Intentó buscar una razón lógica que explicara esa acción. Su corazón rogaba que el ojiazul estuviera enamorado de ella. Y realmente quería creer eso. Pero su mente le decía otra cosa.
"Acababa de recibir noticias desagradables. Estaba furioso y tú lo ayudaste a calmarse. Probablemente solo estaba confundido y no supo cómo procesar todas esas emociones". Concluyó. "Debió ser eso, ¿por qué se habría disculpado con ella si no fuese así?
Lo había apartado de ella con la intención que le confirmara que sus sospechas eran ciertas, pero él había entrado en pánico apenas y esa pregunta salió de sus labios.
"Probablemente se dio cuenta de lo que había hecho y sintió asco". Dijo esa odiosa voz en su cabeza. La misma voz que por mucho tiempo le dijo que él jamás la querría como a Paulina, la misma que le aseguraba que Valerie era mejor que ella y la misma que la instigaba para hacerse a un lado cuando alguien mostraba algún interés romántico por el ojiazul.
Gruñó ante ese pensamiento. Ella no era así. Ella había derrotado a esa voz hace mucho y no pensaba dejarla regresar para arruinar su vida. Suspiró profundamente intentando relajarse. No iba a darle importancia, sería simplemente otro beso en los labios de mentira como los anteriores. Pretendería que no había sido la gran cosa, ignoraría el hecho de que sucedió y seguiría con su vida… por mucho que quisiera seguir pensando en eso. Después de todo, eso es lo que Danny haría, ¿no?
Cuando logró calmarse, tomó un largo baño y luego se metió en la cama. Decidió leer un poco para distraerse antes de dormir, así que tomó su libro favorito y…
"Danny me obsequió este libro". Pensó viendo la portada. "¡No! ¡No pienses en él!" Rápidamente lo volvió a colocar en su lugar y tomó otro. "Este lo compré después de ir al cine con…"
Como si tuviera carbón encendido en su mano, lo soltó y gruñó. Necesitaba encontrar algo que no le recordara a Danny. Buscó por toda su habitación algo con lo que no pudiera asociar al ojiazul y cuando falló, se aventó a su cama y enterró su cara en su almohada. Gritó para sacar toda su frustración. Incluso su cama le recordaba a él, a aquella vez que había recibido un gran corte en la espalda y, entre ella y Jazz, tuvieron que detener el sangrado y limpiar su herida mientras él estaba acostado boca abajo en ese mismo colchón.
- Sammykins, ¿estás bien?
Inundada de pánico, levantó la cara de la almohada y volteó hacia la puerta, en donde su mamá tenía medio cuerpo asomado al interior y la miraba preocupada.
- Te escuché gritar… - Explicó Pamela.
- Si, yo solo… - "Piensa, piensa". - … me golpee el dedo del pie.
- Oh. – Fue lo único que dijo ella.
- Pero ya se me está pasando… - Dijo fingiendo dolor. – Buenas noches.
- Buenas noches. – Dijo ella saliendo del cuarto.
Volvió a enterrar su cabeza en la almohada cuando estuvo sola. Se dio la vuelta y se quedó absorta mirando el techo. "Va a ser una noche muy larga". Pensó.
Probablemente era media noche y ella seguía sin poder conciliar el sueño. Un zumbido en su mesa de noche la hizo voltear hacia su derecha, tanteando un poco para encontrar su celular en medio de la oscuridad de su cuarto. La luz que emitió cuando lo desbloqueó la dejó cegada por unos segundos. Con los ojos entrecerrados, observó la barra de notificaciones para ver de quien era el mensaje sin tener que leerlo.
"Mañana. 7 am. Parque. Por favor." – Danny F.
"¿Ni unas buenas noches?" Pensó con sarcasmo, intentando ignorar el remolino de pensamientos que nuevamente se acumulaban en su cabeza. Abrió el cajón de la mesita para guardar su teléfono, lo aventó al interior e intentó dormir algo.
Como Danny no le había dicho en qué parte del parque se iban a reunir, empezó a caminar por el sendero de cemento mientras buscaba al ojiazul en alguna parte. Había decidido salir con lentes oscuros puestos, para evitar que viera las ojeras que adornaban su cara en esos momentos, además de un abrigo largo y grueso que cubría gran parte de su cuerpo. Lo encontró cerca de un árbol, caminando en círculos y frotándose las manos ansiosamente.
Suspiró y decidió ser pragmática. Simplemente le diría que no se preocupara, que no había pasado nada y seguirían siendo los mejores amigos que siempre habían sido, ella se tragaría sus sentimientos otra vez y todo regresaría a la normalidad.
- ¡Sam! – Le gritó cuando la vio.
Danny se acercó a ella algo nervioso. Cuando notó que tenía lentes puestos, pensó que los traía porque había llorado toda la noche y seguramente los tenía hinchados. El solo pensar en eso le causó una punzada en corazón.
- Buenos días. – Dijo ella algo tímida.
- Hola. – Se apresuró a responderle.
Silencio. Incómodo, pesado y tangible silencio.
- Emm… - Se rascó la nuca. – Entonces…
- Acerca de lo que pasó ayer... – Dijo ella incómoda.
- Antes de que digas algo... Por favor, déjame hablar a mi primero.
- No es necesario, Danny. – Lo interrumpió. – Mira… muchas cosas pasaron ayer, tenías muchas cosas en la cabeza…
- No, Sam… - Dijo él intentando retomar el control de la conversación.
- Y solo fue un impulso estúpido… yo lo entiendo.
- No. ¡No! Espera…
- Fue un accidente y no tiene que ser diferente de las otr…
Se sorprendió cuando Danny la calló tapándole la boca con una mano mientras la sostenía de la nuca con la otra.
- Sam, solo… déjame hablar y no me interrumpas, ¿sí?
La mirada seria del muchacho le dijo a ella que hablaba en serio, y solo atinó a asentir. Danny la soltó. Simplemente inhaló profundamente antes de declamar el discurso que había ensayado toda la noche.
- Primero que nada, te debo una disculpa. Anoche estaba demasiado alterado como para disculparme formalmente contigo. Lamento mucho haberte lastimado de la forma en la que lo hice ayer… - Danny vio que ella tenía la intención de interrumpirlo, pero se le adelantó. – Sam, no intentes negarlo. Tu cara ayer me dijo todo lo que tenía que saber. Por eso espero que me disculpes.
- Danny…
- Pero no me voy a disculpar por besarte.
Sam quedó congelada al escuchar eso. Entreabrió su boca por la sorpresa de las palabras de su mejor amigo antes de que él siguiera hablando.
– Aunque yo no planeé que eso pasara, yo quería hacerlo y… - "Vamos Fenton, ya no puedes dar marcha atrás". Se dio ánimos. – Y lo disfruté mucho.
Sam no pudo evitar dar un paso hacia atrás. Una parte de ella deseaba que Danny estuviera bromeando con ella, por que al menos así sabría cómo reaccionar. Pero el rostro serio del joven eliminó esa opción.
- Y arriesgándome a sonar como un total cretino, yo… lo haría de nuevo. – Hizo una breve pausa. – Puedes golpearme si quieres, pero la verdad es que de lo único que me arrepiento es no haberlo hecho de una forma más original o… romántica. – Dijo eso último con algo de duda al ver pánico en las facciones de la gótica.
- Danny, ¿qué estando diciendo? – Preguntó temerosa.
Esta era la hora, ese era el día donde por fin daría el paso que no se atrevió a dar por mucho tiempo. Si ella lo aceptaba, genial; si no, lo intentaría en otra ocasión. Podía escuchar su corazón latir desbocadamente en su pecho, como si quisiera romper sus costillas para salir de su confinamiento… excepto que no era su corazón el que estaba escuchando.
- ¡Me gustas Sam! Estoy completa e irremediablemente enamorado de ti desde hace mucho. Y Dios sabe lo mucho que me he contenido para no hacer algo estúpido cuando estoy contigo, pero ayer simplemente… ya no pude. – suspiró. - Vaya, se siente bien decirlo en voz alta. – Dijo con alivio, más para él mismo que hacia ella.
Sam estaba en shock. Lo miró y no encontró duda en su rostro. Danny estaba enamorado de ella. No era una broma, no había ataques de fantasmas de por medio, no era un momento de pánico o estrés… Danny la quería. Eso explicaba demasiadas cosas: todo Amity Park llamándoles tórtolos, las ocasiones que Danny la miraba cuando creía que no lo veía, todos los detalles que le daba, los cumplidos que solía darle o cuando la defendía de los insultos de Dash. Pero eso había sido…
"…desde hace mucho".
Danny tragó pesado cuando notó que ella no reaccionaba. Por lo que decidió acercarse un poco más a ella.
- Sam. Por favor di algo. – Dijo preocupado. – Lo que sea, insúltame o…
- ¿Hace cuánto? – Fue lo único que pudo preguntar.
- ¿Qué? – Preguntó curioso. – Sam, acabo de confesarte mis sentimientos y lo único que quieres saber es…
- Solo contéstame Danny. – Casi le ordenó. - ¿Desde hace cuánto?
Sam se quitó los lentes para verlo directamente a los ojos. La expresión seria y desesperada en el rostro de la chica le dio a entender la importancia que ella le daba a esa pregunta. Sus ojos estaban cristalinos nuevamente y se estaba mordiendo el labio inferior. El ánimo de Danny cambio al verla tan… cansada.
- Yo… - Se frotó la frente con una mano. – Estoy enamorado de ti desde que teníamos 15 años… - Entonces empezó a divagar. - Al menos desde que yo estoy completamente seguro porque según Jazz fue después del incidente con Gregor, pero Tucker dice que fue desde antes y que lo que pasó con él solo expuso alg…
Una risa irónica de Sam interrumpió su monólogo, haciendo que la volteara a ver. Sam había desviado la mirada y con una sonrisa amarga, negaba mientras murmuraba.
- Tienes que estar bromeando…
- Lo sé, ¡lo sé! Es demasiado cliché. – Dijo Danny angustiado. – Mira, te prometo que no era mi intención, pero simplemente no pude evitarlo.
- ¿Por qué esperaste hasta ahora para decírmelo? – Le reprochó. - ¿Por qué no antes?
- ¿Antes? Sam, acabas de regresar. ¿Cómo se supone que te lo dijera si no estabas aquí?
- ¡Me fui a los 18, Danny! Tuviste 3 años para…
- ¡Pero te ibas a ir! – Danny suspiró antes de continuar. – Quise decírtelo muchas veces durante ese tiempo, pero ¿para qué? Cada uno de nosotros tomaría su propio camino y atarte a una relación a distancia sería demasiado egoísta de mi parte.
- Danny…
- ¡Por eso me prometí que, si regresabas y seguías soltera, yo haría las cosas bien! – Se defendió. – Ese día en el aeropuerto… estaba tan distraído pensando en si debía decírtelo o no… ¡Por eso no me disculpé por besarte! Porque, aunque me rechaces ahora, yo voy a seguir inten… Espera. – Su expresión de angustia cambio rápidamente en una de confusión. – "¿Por qué no antes?" – Musitó para sí mismo mientras estaba absortó en sus pensamientos y de repente, Danny giró su cabeza para mirar a Sam con sus ojos abiertos de par en par. – Sam… ¿querías que lo hiciera?
Ella lo miró como si le hubiese crecido una cabeza extra." ¿Acaso todavía tenía dudas?" A su mente vinieron cientos de ocasiones en las ella creyó que Danny por fin se le confesaría y otras más en las que ella, implícita pero claramente, mostró su fuerte interés por él para una relación más allá de una amistad fraternal.
- ¡Dios! – Gritó frustrada al cielo. - ¡¿Cómo demonios puedes ser tan despistado?!
- ¡Sam! – Su corazón latía demasiado fuerte, las manos le sudaban y los nervios estaban por matarlo. – Respóndeme, por favor. ¿Yo… te gusto?
Siendo honestos, era su culpa. Nadie la había mandado a enamorarse del capitán despistado y ella había puesto sus expectativas demasiado altas en ese sentido. Quiso golpearlo, patearlo y hacerlo entender a golpes que su deducción había sido correcta, pero conociéndolo, probablemente terminaría malinterpretándola. Miró a Danny directo a los ojos, esos ojos de un azul tan profundo que ahora la miraban llenos de ilusión.
- Danny, no tienes idea de lo mucho que te estoy odiando en este momento. – Mostrar emociones iba en contra de su estilo y, aun así, aquí estaba a punto de declararle su amor a un chico. - Dios, esto es vergonzoso… - Susurró ella.
- Sam… - Se acercó un poco más a ella, quedando a unos escasos centímetros de distancia de su cuerpo. Esa última declaración le había causado una punzada en el corazón que decidió ignorar en favor de dejarla hablar.
- Danny, estoy enamorada de ti.
- Pero… creí que me odiabas. – Dijo confundido.
- ¿Qué? ¿De dónde sacaste eso? – Preguntó irritada. - ¿Acaso no escuchaste lo que dije?
- Me acabas de decir que me estabas odiando…
- ¡Odio que seas tan despistado! – Explotó. - ¡Dios! ¡He estado enamorada de ti desde los 12 años! ¡Todo el mundo Danny, todos sabían eso! Por mucho tiempo quise negarme a la idea, pero… - Hizo una breve pausa y golpeó a Danny en el pecho con su mano.
- ¡Ouch!
- … pero ¡tú! Empezaste a ser extra atento, pasabas más tiempo conmigo y frustrabas cada intento que tenía por superar mi enamoramiento…
- ¡Porque necesitaba que te enamoraras de mí!
- ¡No era necesario porque ya estaba enamorada de ti!
- ¡¿Y por qué nunca me dijiste nada?! – Preguntó Danny frustrado. No sabía cómo estaban peleando si acababan de confesar sus sentimientos por el otro.
- ¡¿Cuándo?! – Sam estaba molesta. - ¿Cuándo estabas babeando por Paulina? O tal vez cuando salías con Valerie. – El silencio cayó entre ambos tras haber dicho esas palabras. Si ella había cruzado una línea, no le importaba en estos momentos. – Además, ¿con qué derecho me reclamas eso a mí cuando tu hiciste lo mismo?
"Ok Fenton, tú te buscaste esa". Pensó. Sabía que había herido a Sam en ambas ocasiones (o ahora lo sabía) y eso explicaba el por qué siempre estuvo renuente cuando ambas chicas lo habían buscado.
- Ok. Lo entiendo. – Estaba buscando la forma de expresarse sin empeorar la situación. – Fui un tonto. Hice cosas tontas, pero tú también…
- ¿Disculpa? ¿Acaso yo salí con alguien que me odiaba? ¿2 veces?
- En mi defensa, solo salí con Paulina porque Kitty la había poseído y lo de Valerie fue culpa de Technus, pero…
- Pero ¿qué?
- Pero tú me apoyaste en ambas ocasiones. No te opusiste cuando…
- ¡Porque eso hacen los amigos!
- Pero tú no querías ser solo mi amiga. – Danny se puso serio. – Fui un cobarde por no confesarte mis sentimientos y tú también. Sam, no puedo cambiar el pasado ni corregir los errores que ambos cometimos… pero el futuro es algo distinto. – Danny tomó el rostro de Sam en sus manos. – Ahora sé lo que quiero y sé que haré todo en mi poder para tenerlo… ¿Qué hay de ti?
- Yo…
- Te quiero a ti Sam. Y podríamos pasar todo el día peleando por cosas que ya no tienen importancia, o… - Danny juntó sus frentes y cerró los ojos. – podemos terminar de una vez por todas con este juego.
Sam cerró sus ojos y una lágrima escapo de ellos. Él no se había movido ni un centímetro y seguía con su frente pegada a la de ella. Podía sentir su respiración en el rostro, escuchar los latidos de su corazón y sentir la calidez de su tacto en su piel. Realmente no sabía por qué habían empezado a pelear, pero al igual que el ojiazul, estaba cansada de hacerlo. Estaba cansada de huir de sus sentimientos.
- Yo… - Llevo sus manos hasta el pecho de Danny y tomó en sus puños parte de su chaqueta. - … no voy a perder mi independencia por ti…
- Lo sé. – Dijo Danny sonriendo.
- Voy a seguir haciendo las cosas a mi manera…
- No esperaba otra cosa. – Limpió con su pulgar la lágrima que ella había derramado.
- Me reúso, y escúchame bien Daniel, me reúso a que me trates como si fuera de cristal…
- Copiado. – Dijo acariciando sus mejillas.
- Las cosas no serán incómodas cuando estemos juntos…
- Me temo que eso no será posible. – Le dijo ensanchando su sonrisa.
- ¿Por qué? – Dijo finalmente volteándolo a ver.
- Estoy seguro de que esto incomodará mucho a Tuck.
Sin darle tiempo de replicar, acercó su rostro al de ella y la besó. Ante el contacto, Sam soltó la chaqueta del ojiazul y sus manos rodearon el torso del muchacho. Por su parte, Danny soltó las mejillas de la chica y pasó sus brazos por encima de sus hombros, pegándole a él con un abrazo. El primer beso fue largo y se separaron debido a la necesidad de respirar, pero para los siguientes, decidieron mantenerlos breves pero continuos.
Ajenos a ellos, las pocas personas que empezaban a merodear por el parque tan temprano en la mañana se veían curiosos ante semejante demostración pública de afecto, más no prestaban mucha atención a la pareja. Excepto por la dueña de ese par de ojos azules, quien solo apretó sus puños a un costado de su cuerpo antes de marcharse de ahí al reconocer a los dos involucrados.
Su breve sesión romántica fue interrumpida cuando el celular de Danny empezó a sonar en su bolsillo.
- Yo… - Dijo mientras trataba de sacar el celular del bolsillo de su pantalón. – Debo contestar.
- ¿Quién te está deteniendo? – Le contestó ella volviéndolo a besar.
La gigantesca sonrisa en el rostro del chico se evaporó apenas vio quien lo llamaba.
- ¡Demonios! – Se separó algo brusco de ella y contestó la llamada. – H-hola, yo…
- ¡Daniel James Fenton! – Gritó al teléfono una voz femenina, haciendo que él se separara del teléfono. - ¡¿En dónde estás metido?! Aún no son ni las 8 de la mañana y tú ya no estás en la casa.
- Mamá, yo… puedo explicarlo…
- Oh, vas a tener que hacerlo, jovencito. ¿O es que acaso "estar castigado" significa algo distinto en Florida?
- No… yo ya voy para la casa.
- Tienes 5 minutos para llegar si no quieres que te vaya peor. ¿Me oíste?
- Si.
La llamada terminó abruptamente y Danny notó que Sam lo veía con una expresión divertida.
- ¿Qué hiciste?
- Olvidé pasar a recoger a Jazz.
- ¿Ayer? ¿Era ella quien te estaba llamando?
- Si. – Danny guardó su celular la miró sonriendo algo incómodo. – Yo… me tengo que ir. Pero te puedo llevar a tu casa volando.
- No Danny. – Negó con su mano. – Ve a tu casa. Eso es más urgente.
- ¿Segura? No pasa nada si….
- Te quedan 4 minutos Danny. Apresúrate.
Danny solo suspiró y se acercó a ella. Se despidió de ella con un abrazo y un beso en su frente, antes de ocultarse detrás de un árbol para transformarse y salir volando de ahí. Sam lo observó partir con una sonrisa en sus labios. Se tapó la boca con una mano para que nadie la viera sonriendo.
Se transformó en un callejón cerca de su casa y corrió hacia la puerta. Al entrar vio a sus padres sentados en el sillón más grande de la sala. Jazz, desde la cocina, solo le dedicó una mirada empática antes de desaparecer. Tragó pesado antes de ver a sus papás y tomar asiento frente a ellos.
- Hola. – Dijo tímidamente.
- 6 minutos. – Dijo Maddie mirando el reloj en su teléfono. - ¿Te importaría explicarnos qué fue tan importante como para ignorar el castigo que te pusimos Danny?
- Y, sobre todo, en un sábado a las 7 de la mañana. – Añadió Jack. – Te dije que debimos usar la cámara Fenton. – Le susurró a su esposa en el oído.
No le gustaba mentirles a sus padres, pero en este punto ya debería estar acostumbrado a hacerlo. ¿Pero qué clase de mentira podría decir que sus padres creyeran sin algún miramiento?
- Yo… emm… un… ¿fantasma?
- ¿Un fantasma? – Preguntó Maddie algo incrédula.
- ¡Si! Uno verde y pegajoso. Lo vi fuera de la casa, pero como estaba castigado, no planeaba atraparlo. Pero después comenzó a burlarse de mí y… bueno, no podía dejar que me humillara.
Danny inspeccionó las reacciones de sus padres, esperando a que alguna facción le dijera que le creían.
- ¡Ja! ¡Te lo dije Maddie! – Dijo Jack saltando hasta la ubicación de su hijo, dándole una palmada en la espalda. – Danno no nos desobedecería sin una razón importante. Me llena de orgullo que seas como yo, hijo.
- Pero Jack…
- Tal vez perdimos la esperanza con Jazz…
- ¡Oí eso! – Gritó Jazz desde la cocina.
- … pero Danny continuará la tradición familiar de cazar fantasmas.
Danny sonrió incómodo ante la declaración de su papá y Maddie solo soltó un suspiro.
- Bueno… - Dijo ella poniéndose de pie. – Si eso es verdad, entonces supongo que no es necesario extender tu castigo.
Le sonrió a su hijo y él le devolvió el gesto. Justo cuando creyó que se había salido con la suya, notó que la sonrisa de su mamá desaparecía y en cuestión de segundos, muchas emociones aparecieron en su rostro: confusión, sorpresa, indignación...
- Maddie, ¿qué sucede? – Preguntó Jack al notar el cambio de humor de su esposa.
- ¿Con quién estabas? Y no me mientas. – Le dijo a su hijo.
- ¿Qué? – Preguntó Danny poniéndose nervioso otra vez.
- Dime quien está pervirtiendo a mi bebé. – Dijo señalando a Danny.
- ¿De qué hablas? – Dijo él encogiéndose en su lugar.
Para esto, Jack se había movido junto a su esposa y Jazz se había asomado nuevamente desde la cocina para ver lo que estaba sucediendo. Maddie entrecerró los ojos y colocó sus manos en la cintura.
- ¡Estarás castigado una semana más por mentir, jovencito!
- Pero mamá…
- ¡Y dile a Sam que quiero tener una seria conversación con ella!
Ante la mención de ese nombre, el rostro de Danny se encendió como árbol de navidad sin poder evitarlo. Su mamá lo había descubierto, pero ¿cómo?
- ¿Q-qué? – Chilló. - ¿Qué tiene que ver S-sam con...?
- Tienes manchas de labial morado. - Dijo tocando la comisura del labio de su hijo.
El chico quedó pálido y pudo escuchar la risa de su hermana desde la cocina.
- Danny… - Dijo su papá acercándose a él. – ¡Eres todo un galán como tu padre! – Dijo con una sonrisa.
- ¡Jack! – Lo regañó su esposa.
- Aquí entre los dos… - Susurró su papá. – Esto es tu culpa. – Dijo antes de que su esposa lo arrastrara de la oreja.
Danny aprovechó que había quedado solo en la sala para caminar a la primera superficie reflejante y efectivamente, había una mancha de labial morado. Se frotó el área vigorosamente para desaparecer la evidencia hasta que escuchó a su hermana adentrarse en la sala.
- Alguien tuvo una gran mañana. – Bromeó.
Necesitaba darse prisa. La semana se debía convertir en horas si quería que hubiera algo de esperanza de detener lo que estaba por desatarse. Tras destruir el portal temporal de la corte de los Observadores y el suyo, solo faltaba desaparecer y esperar a que las cosas salieran como debían. Tomó los collares temporales, el Infimapa y la Caja de Pandora, y abrió un nuevo portal de tiempo. Antes de atravesar el portal, desvió su mirada hacia la esquina de su guarida. Sobre un pedestal se encontraba su mayor fracaso: aquel termo Fenton deteriorado por el paso del tiempo. Suspiró y le disparó con un débil rayo fantasmal, haciendo que cayera al suelo.
Tras esto, se adentró en el portal y desapareció.
