- Vlad. – Dijo serio. – Ahora no es un buen momento, así que apreciaría mucho que te largaras de mi casa.
- ¿Irme? – Dijo cerrando la distancia entre ellos. – No pienso moverme de aquí hasta obtener lo que quiero. Así que, dime Daniel… ¡¿por qué destruiste mi laboratorio?!
En su arrebato de furia, Vlad tomó a Danny de su chaqueta y lo pegó más a él. Danny inmediatamente lo empujó y se soltó del agarre, volviendo a poner distancia entre ellos.
- ¡No tengo idea de lo que estás hablando! – Se defendió. – Ahora, largo.
Vlad solo sonrió.
- Ya no eres un niño Daniel. Deberías saber que tus acciones ahora tienen consecuencias.
- ¡No sé de qué estás hablando! – Gritó Danny frustrado. – Dios sabe lo mucho que quiero golpearte, pero no te he hecho nada, y sinceramente, ahora no desperdiciaría mi tiempo en ti, aunque lo tuviera.
- ¿Crees que destruir propiedad privada del alcalde de esta ciudad no te traería consecuencias Daniel? – Lo tomó fuertemente por la muñeca izquierda y sus ojos comenzaron a brillar de color rojo. - Voy a hacer de tu vida un completo infierno niño, hasta que me ruegues que me detenga…
- Suéltame… - Lo amenazó Danny mientras sus ojos resplandecían con un verde intenso.
Sabían que esto no iba a acabar bien, pues podían sentir como la temperatura de la habitación empezaba a descender rápidamente. Tucker y Sam tenían sus dedos en los gatillos de ambas armas. El enojo de Jazz se había transformado en preocupación. Dan debería ser su única preocupación en ese momento, pero la aparición de Vlad complicaba las cosas.
- ¡¿Quién anda ahí?!
El grito de Jack Fenton rompió con toda la tensión acumulada entre los dos mitad fantasma, haciendo que Vlad soltara la muñeca de Danny y se ajustara el traje. Danny se sobó la muñeca y se cruzó de brazos. Jack y Maddie bajaron las escaleras rápidamente.
- ¿Qué está pas…?
- ¡Vladdie! – Gritó Jack alegre, interrumpiendo a su esposa
- ¿Vlad Masters? – Dijo Maddie, bajando su arma.
- ¡Jack! Mi gordo y viejo amigo. – Vlad fingió una sonrisa y se acercó a Jack. – Maddie. – Le sonrió y ella le contestó apuntándole con su arma.
Danny sonrió ante ese último gesto.
- ¿Qué trae al mejor alcalde que Amity Park ha tenido a mi casa? – Preguntó Jack.
- Pues ya me conoces, Jack. Vine a inspeccionar tu laboratorio para ver si tenías algún nuevo invento que valga la pena robar.
Tras unos breves segundos en silencio, ambos estallaron en carcajadas.
- Oh, vaya. Aún tengo el toque. – Dijo Vlad limpiándose una lágrima.
- ¿Por qué estás aquí y por qué gritó Jazz? – Dijo con tono hostil Maddie, entrecerrando los ojos.
- Nada más que un malentendido, Maddie querida. – Fingió inocencia. – Verás, una gran oportunidad surgió en la alcaldía y pensé que Daniel sería perfecto para ese trabajo. Y me tomé la molestia de hacer tiempo en mi muy apretada agenda para venir personalmente y darle las noticias.
- ¿Y Jazz? – Preguntó no muy convencida de la respuesta.
- Jasmine solo fue víctima de mi entusiasmo. – Sonrió. – Cuando abrió la puerta, me dejé llevar y empecé a buscar a Daniel.
- Vamos Maddie. Es solo Vlad. – Lo defendió Jack.
Maddie se cruzó de brazos y miró a su hija. Jazz solo cerró los ojos y suspiró.
- Si, eso fue lo que pasó. – Dijo monótonamente.
Maddie se relajó por un instante, que no duró mucho cuando miró el desastre que había en el laboratorio.
- ¡¿Qué le hicieron al laboratorio?! – Dijo mirando a sus hijos.
Todos los presentes miraron hacia atrás. El portal estaba cerrado y tenía el Atrapa fantasmas Fenton frente a él. Unos metros más adelante, sobre una mesa, había 5 termos Fenton amarrados con cinta apuntando directamente al centro del portal y del atrapa fantasmas. El Arpón Fenton estaba montado sobre la nave fantasma, amarrado con todo el hilo de la Caña de pescar de fantasmas. Del techo colgaban muchas armas y había otras que estaban en proceso de ser montadas. Había otras que estaban montadas sobre bases improvisadas. Lo que todas tenían en común: apuntaban hacia el portal.
Más allá del desorden, a Vlad le causó intriga todo el montaje de esa defensa, parecía como si… "Se preparaban para que algo atravesara el portal". Desvió la mirada hacia Daniel y pudo notar cosas que no había visto antes, como los leves moretones y pequeñas cortadas en su rostro. "¿Será posible?"
- ¿El laboratorio? – Jack miró alrededor. – Yo lo veo bien. – Levantó los hombros.
Maddie ignoró a su esposo y esperó una respuesta.
- Emmm… - Danny miró a los demás, buscando una excusa.
- Estábamos… - Añadió Sam, sin ideas.
- ¿Experimentando? – Concluyó Tucker.
- ¡Pero prometemos dejar todo en orden cuando terminemos! – Se apresuró Jazz.
- Más les vale. – Sentenció mirando a los ojiazules.
- Y no se preocupen por mí. – Añadió Vlad. – Solo necesito un momento a solas con Daniel y luego me iré.
- Olvida las prisas, amigo. – Dijo Jack. – Puedes quedarte todo el tiempo que desees. Ahora si nos disculpan, tenemos algunas mejoras que hacer.
Jack se dio media vuelta y tomó a Maddie para subir las escaleras.
- Pero Jack…
- Descuida, querida. – Le sonrió. – Estarán bien. Solo es Vlad.
Maddie miró a sus espaldas y todos estaba viéndolos subir las escaleras. Rendida, solo suspiró y se concentró al frente. La vista de Vlad quedó fija en las escaleras hasta que escuchó el sonido de la puerta cerrándose. La sonrisa que había estado fingiendo desapareció y adoptó un semblante serio. Miró a Danny y a los demás, quienes nuevamente estaban apuntándole con armas.
- Largo.
- Transfórmate.
Hablaron al mismo tiempo. A Danny le extrañó la solicitud de Vlad, pero no estaba de humor ni tenía el tiempo para lidiar con él.
- Realmente no tengo tiempo para esto, así que solo…
- ¿Quieres que me vaya? Transfórmate. – Dijo serio.
Danny miró a sus amigos y ellos lo miraron a él con la misma confusión en sus ojos. Jazz levantó los hombros y Danny se dio la vuelta para encararlo.
- Bien. – Dos anillos luminosos se formaron alrededor de su cintura, transformándolo en su alter ego.
Vlad inspeccionó el traje de Daniel y era justo como lo recordaba: negro, blanco y con algunos detalles en color verde. Él no era a quien buscaba.
- Hmn. – Vlad se acomodó el traje. – Parece que me equivoqué.
Vlad se dio media vuelta y caminó hacia la escalera, aumentando la confusión de los jóvenes.
- ¿Solo eso? – Habló Tucker.
- ¿Por qué me culpabas de destruir tu laboratorio? – Preguntó Danny.
- Como dije… me equivoqué. – Vlad habló mas no se detuvo.
Danny regresó a su forma humana y estuvo por dejarlo ir, hasta que Sam habló.
- Buscabas a alguien con capa, ¿verdad?
Vlad se detuvo en el segundo escalón y la volteó a ver, serio. Sam salió de detrás de Danny para acercarse al hombre mayor.
- Colmillos, flamante cabello blanco y ojos rojos.
- Asumo que lo conocen. – Dijo retrocediendo hasta quedar frente a ella.
- ¿Conocerlo? – Se burló Jazz.
- ¿Por qué te atacó? – Preguntó Danny serio.
- No obtendrás nada de mi hasta que hables claro, Daniel. ¿De dónde lo conocen?
- Dejó su tarjeta de presentación en el rostro de Danny. – Ironizó Tucker.
- ¿Qué quería? – Volvió a preguntar el ojiazul.
- ¿Quién es? – Preguntó Vlad.
- Él es la razón por la que estamos haciendo todo esto. – Dijo Sam.
- Ahora dime por qué te atacó. ¿Qué quería contigo?
La mente de Danny estaba analizando posibles escenarios del por qué haría eso. La vez anterior, se había limitado a luchar contra él. En ningún momento había hecho por buscar a Vlad.
- Eso no me dice nada. – Intervino Vlad. – Dime todo lo que sabes si quieres que yo hable.
- Tengo una mejor idea. – La voz de Tucker hizo que Vlad desviara la mirada hacia él, solo para toparse con un arma de ectoplasma en su frente.
- No quieres hacer eso. – Lo amenazó.
- No, pero…
Sintió un arma en su nuca y otra en su pecho.
- Tenemos la ventaja numérica. – Concluyó Sam por él.
El Operativo A observaba los trabajos de limpieza que se estaban haciendo en las instalaciones. En cuestión de horas, el lugar iba a quedar listo para la inspección del Operativo Alfa y la apertura del portal. El día siguiente era el día que marcaría la historia, que establecería el dominio de la humanidad sobre los seres de ectoplasma. Y lo que lo llenaba de orgullo era que él había sido una pieza clave para dicho acontecimiento. Sonrió pensando en el nuevo nivel de autoridad que recibiría al terminar con ese experimento. Probablemente le asignarían una nueva división de investigación. O tal vez, comandaría expediciones a través de la zona fantasma. El mundo de posibilidades que se abriría frente a él lo hizo sonreír. Pero para eso, el día siguiente debía ser perfecto. Lo que lo llevaba al par de ineptos actualmente frente a él.
- … regresó negativo.
Las palabras del Operativo K lo trajeron de regreso a la realidad.
- Fantástico. - Comentó esperando que su respuesta tuviera sentido.
- Emm… ¿señor? – Dijo K. – Son malas noticias.
A se quitó los lentes oscuros para frotarse los ojos y suspiró.
- Operativos. – Se colocó los lentes. – Su misión era capturar un fantasma para probar nuestra nueva arma.
- Pero señor, los ataques fantasmas se han reducido en los últimos años. – Dijo K.
- Eso sin mencionar la proliferación de asociaciones e individuos que se dedican a cazar fantasmas. – Dijo O. – Muchas veces suelen llegar antes a las zonas de avistamiento.
- ¿Y qué hay del chico fantasma?
- Hace tres días que no hay avistamientos de él.
- Creí que ayer había tenido un conflicto. – Recordó el reporte de ayer.
- Nadie lo vio, más pudimos inferir que se vio involucrado. – Contestó O.
- ¿Y qué no investigaron?
K y O se miraron con curiosidad.
- Señor, le acabamos de decir todo…
Sabía que debió poner atención. Pero ya era demasiado tarde. Suspiró frustrado y caminó hasta la puerta, abriéndola e indicándoles que salieran.
- Fuera. Ambos. Ahora.
Los operativos hicieron a como se los pidieron. Al salir, dieron media vuelta para intentar hablar con su superior, pero A levantó la mano para hacerlos guardar silencio.
- No lo pienso repetir, así que escuchen bien. – Bajó su mano. – No regresen, no me hablen ni piensen en acercarse a estas instalaciones a menos que tengan bajo custodia a un fantasma. No me importa cual, solo traigan uno. ¿Quedó claro?
- Si señor. – Dijeron juntos.
Sin más, les cerró la puerta en la cara.
Dan tomó al fantasma de la pierna y lo estrelló contra los pilares que sostenían el techo de la estrada al castillo. Intentó ponerse de pie, pero fue recibido por dos rayos fantasmales directamente en el pecho. La combinación de calor y frío dañó su armadura. Fijó sus ojos en la figura que caminaba hacia él con una sonrisa que mostraba sus colmillos.
- ¿Quién eres? – Dijo con dificultad.
Dan lo tomó del pecho, poniéndolo de pie y recargándolo sobre la pared, solo para darle un puñetazo que lo hizo atravesar el muro.
A duras penas pudo arrodillarse, cuando observó que nuevamente cargaba contra él. Estiró su mano y su espada llegó a ella, y cuando la aseguró, la blandió con la intención de decapitar a ese fantasma. Dan esquivó con facilidad los ataques de la espada y aprovechó la debilidad de su rival para capturar su mano cuando estaba a punto de volverlo a atacar. Empezó a ejercer más presión sobre el agarre de la muñeca, ocasionando que ese fantasma soltara la espada.
Con su mano libre, lo tomó por el cuello y lo arrojó al piso. Lo soltó y empezó a aplastar su pecho con su pie izquierdo, haciendo que su víctima quedara incrustada unos centímetros en el piso.
- ¿Qué quieres? – Le preguntó con dificultad.
Dan solo sonrió y se arrodilló sobre el pecho del fantasma, quien gruñó de dolor ante la acción.
- Una vez me serviste… - Dijo mirándolo a los ojos. – Y lo volverás a hacer.
- Nunca. – Dijo levantando la cabeza.
Dan apoyó todo su peso sobre la pierna con la que lo tenía sometido y se puso de pie.
- Hablas como su tuvieras alguna opción. – Caminó para recoger la espada y se la puso encima del pecho. – Necesito que envíes un mensaje. Por ahora.
- ¿Y… por qué no lo haces tú? – Dijo con dificultad.
- Yo… tengo algo más importante por hacer. – Sonrió.
Cerró los ojos y resignado, volvió a hablar.
- ¿Cuál es el mensaje?
Salió de bañarse y se enrolló una toalla en la cintura. Caminó hasta quedar frente al espejo de su lavabo y comenzó su rutina. Aplicó crema humectante en todo su torso y brazos, después uso una especial para la cara. Tomó su peine y comenzó a darle forma a su cabello que aún seguía húmedo. Cuando estuvo satisfecho con el resultado, tomó su cepillo dental y empezó a lavar sus dientes. Al terminar, contempló su reflejo en el espejo por unos segundos antes de salir con dirección a su closet.
Se deshizo de la toalla y empezó a vestirse: camisa, pantalón, calcetines, zapatos, cinturón y chaleco. Abrió un cajón de donde extrajo su reloj favorito y lo colocó en su muñeca. Caminó hasta la cama y recogió su saco. Frente al espejo, abotonó el traje y miró su reloj cuando terminó su rutina.
6:50 am.
"Justo a tiempo". Pensó y se dio vuelta para salir de la habitación. Caminó hasta la cocina y oprimió el botón de un pequeño aparato que descansaba sobre la barra. Se dio media vuelta y empezó a buscar entre ollas y sartenes alguno que le sirviera para prepararse el desayuno. Del pequeño dispositivo salió un holograma.
- Buenos días, amorcito. – Dijo la voz digitalizada de Maddie.
- Comunícate con mi secretaria. – Sacó algunas cosas del refrigerador. – Dile que hoy llegaré tarde a la oficina.
- ¿Alguna hora en específico?
- Al medio día. – Comentó mientras rompía un huevo y vertía el contenido en un bowl. – Prepara el laboratorio. Necesito hacer algunas cosas.
- A la orden, querido. – Tras esto, el holograma desapareció.
Vlad preparó su omelette y lo comió en silencio. Cuando terminó, dejó todos los trastes sucios dentro del lavabo y se enjuagó las manos. Después de lavarse los dientes, se transformó en fantasma y voló hasta el sótano de su casa, donde los monitores ya estaban prendidos y la computadora central solo estaba en la espera de que ingresara su llave biométrica de seguridad para desplegar toda la información necesaria. Flotó hasta llegar al pequeño lector de retina empotrado en la pared y acercó su ojo. Segundos después, todas las máquinas empezaron a funcionar.
Regresó a su forma humana y el holograma de Maddie reapareció junto a él.
- ¿Qué te gustaría ver primero, querido?
- Muéstrame el reporte de vigilancia de Danielle. – Cruzó sus manos detrás de su espalda.
En la pantalla principal aparecieron muchos clips de vigilancia de la sala del departamento de Danielle y al centro, una transcripción de todo el audio grabado. Se acercó al teclado y empezó a cruzar referencias con las palabras que solía buscar: "Danny", "Valerie", "descubrir", "Reloj" … cualquier cosa en sus conversaciones que pudiera ser de su interés. Su atención fue atraída cuando en la esquina superior derecha, apareció un clip de ella hablando con alguien en la puerta de su casa. Un chico.
Agrandó el video y prestó atención al audio, para desestimarlo segundos después cuando descubrió que solo se trataba de uno de los vecinos de la chica. Cuando no encontró nada en esos archivos, suspiró y se acarició el mentón.
- ¿Qué tenemos de Valerie? – Preguntó en voz alta y la computadora cambio los resultados de la búsqueda, más solo apareció un breve video en la pantalla. - ¿Por qué aun no tenemos información del micrófono en su casco?
- Todo parece indicar que no reparó los daños en su traje después de su último encuentro con Spectra. – Dijo Maddie.
- Yo le entregué equipo nuevo. ¿Por qué no lo usa? – Susurró.
- Los últimos reportes indican que usó el equipo nuevo como refacciones para el que estaba dañado. Tal vez evitó tocar esa zona a propósito.
- Entonces ella debe sospechar algo. – Concluyó.
Vlad tenía la sospecha de que tanto Valerie como Danielle estaba trabajando en conjunto. Era una teoría que empezó a desarrollar hace 2 años cuando obtuvo evidencia de su colaboración en la caza de fantasmas, más aún no conseguía algún tipo de evidencia que las vinculara de forma personal. Solo había conexiones entre Dani Phantom y la Cazadora roja, no entre Danielle Masters y Valerie Gray.
Tenía que admitir que, de existir alguna colaboración entre ambas, eran muy buenas para ocultarlo.
- ¿Qué hay sobre Daniel?
La computadora mostró reportajes del avistamiento de Danny Phantom luchando contra el fantasma de las cajas en el parque unos días atrás, pero esa era la entrada más reciente. El resto era de 3 años atrás.
- Cruza referencias con la información de los Hombres de Blanco. Busca palabras como… "chico fantasma". – Vlad hizo una pausa cuando una notificación apareció en el centro de su monitor. - ¿Qué sucede?
- El radar fantasma detectó una presencia cerca del portal.
- Dame una imagen. – Ordenó.
La computadora mostró la lectura del radar, donde podía apreciarse una mancha estática frente al portal.
- ¿Qué está haciendo?
- Parece que el objetivo esta inmóvil. – Contestó el holograma.
- Probablemente un fantasma que está vagando. – Concluyó. - Cierra el portal y continua la búsqueda.
La compuerta del portal se cerró y la pantalla mostró una transcripción de un reporte de los Hombres de Blanco. Sin embargo, antes de que pudiera leerlo, la alarma volvió a aparecer en la pantalla.
- ¡Argh! ¿Ahora qué?
- Peligro de colis…
La compuerta del portal salió proyecta hacia el frente, estrellándose contra la consola de control de Vlad y destruyendo todo el equipo de cómputo. Usando sus poderes, logró hacerse a un lado para evitar ser golpeado por la puerta metálica y rápidamente se transformó.
- ¡¿Pero qué demonios?!
En ese momento, del portal emergió una figura. Las piernas y el pecho fueron lo primero que fue visible, para después salir completamente del portal. En definitiva, se trataba de un fantasma: piel pálida, colmillos, ojos rojos, capa, un físico impresionante… Le recordaba mucho a alguien. Alguien con estilo.
- Es distinto de como lo recordaba. – Lo oyó decir mientras miraba en todas las direcciones.
Vlad se enderezó y se puso serio. Nadie podía irrumpir así es su casa y no sufrir las consecuencias. Fue allí que reparó en el símbolo en el pecho de aquel fantasma. Traje blanco y negro, con las iniciales DP justo entre sus pectorales. Él conocía a ese fantasma.
- Daniel. – Lo llamó con la intención de distraerlo, mientras enviaba duplicados intangibles para rodearlo. – Mentiría si dijera que es un placer verte. Aunque debo admitir que te ves… - Hizo una pausa. - … diferente. Veo que retomaste tu estilo juvenil. – Dijo señalando su traje.
- Ahórratelo, cabeza de queso. – Dijo aburrido, haciendo contacto visual con él. – Dame lo que busco y te dejaré en paz.
- Bueno… tendrás que ser más específico que eso. – Cruzó sus manos detrás de su cintura. – Por ejemplo. si lo que buscas es una paliza… - sonrió. – … esta justo aquí.
Dos clones tomaron al intruso de los brazos y lo retuvieron contra la pared, mientras que el original disparaba rayos de gran intensidad al pecho del fantasma. Al escucharlo gruñir, aumento la fuerza de sus rayos, hasta que una burbuja de energía lo envolvió y se expandió, ocasionando una pequeña explosión. Vlad terminó estrellándose contra una pared, mientras que el último clon que había creado entretenía al intruso en una pelea a puños. Se escurrió hacia una gaveta cerca del suelo, de donde extrajo unos guantes anti fantasmas. Se los colocó y se lanzó contra él, golpeándolo en la cara múltiples veces.
- ¡Te voy a enseñar una lección que nunca olvidarás, niño! – Le gritó mientras lo mandaba volando contra una estantería.
Vlad se lanzó nuevamente contra él, pero antes de llegar hasta su posición, el fantasma le disparó con rayos blancos desde sus ojos. El ataque lo golpeó en el pecho y lo mandó contra otra estantería. Observó al fantasma ponerse de pie, con humo blanco saliendo de sus cuencas oculares.
- Yo… - Sonrió. – No soy un niño.
Vlad reaccionó a tiempo para hacerse a un lado cuando lo vio usar el mismo ataque otra vez. Voló en círculos alrededor del laboratorio, con los rayos blancos siguiéndolo y destruyendo todas las cosas con las que entraba en contacto. Al partir en dos un cañón de ectoplasma, las municiones causaron una explosión que afectaron a ambos; Plasmius aprovechó para hacerse intangible y entrar en el suelo, tomando a su enemigo de las piernas y dejarlo con medio cuerpo bajo el suelo. Reapareció en la superficie y logró darle una fuerte patada en el rostro; pero cuando intentó darle una segunda, su pie atravesó al fantasma.
Tomándolo del pie de apoyo con una mano, tiro de él para acercarlo y con la otra le disparó en el abdomen. Plasmius se estrelló contra la pared y cayó al suelo; pero antes de que pudiera reaccionar, su enemigo lo tomó del cuello y lo pegó nuevamente a la pared.
- ¿Dónde está?
- N-no sé de qué hablas… - Dijo con dificultad.
- ¡¿Dónde está?!
Aprovechando la cercanía, Vlad llevó ambas manos al rostro de su agresor y le detonó energía, haciendo que lo soltara. Rápidamente, lo rodeó y voló hacia el techo del laboratorio, de donde colgaba un rayo para disección. Le disparó en repetidas ocasiones, pero no acertó ninguna ya que él generaba agujeros para que los rayos lo atravesaran si tocarlo. Disparó a través de sus ojos otra vez y destruyó el arma de Vlad.
La explosión hizo que Vlad cayera al suelo boca bajo, y su enemigo lo aprovechó: enrolló la capa de Vlad alrededor de su cuello y empezó a jalarla, mientras que con un pie lo empujaba hacia al piso. Luchó por liberarse del agarre, pero sus esfuerzos fueron en vano. Cuando sentía que estaba a punto de desvanecerse, sintió como se aflojó el agarre y después, una patada en su abdomen lo mandó a través de la mesa de disección, destruyéndola a su paso.
Luego de eso, todo se volvió oscuro…
- Cuando retomé la conciencia, mi laboratorio estaba hecho pedazos, el portal estaba destruido y él había desaparecido. – Se dio media vuelta para encarar a los 4 jóvenes que lo miraban con interés.
- ¿Espías a Danielle? – Dijo Danny aún más enojado.
- ¿Y a Valerie? – Dijo Tucker.
- ¿Eso es lo único que les importó de lo que dije? – Vlad levantó una ceja.
- Discutiremos eso después. – Sentenció Jazz. – Por ahora, hay que concentrarnos en él.
- ¿Notaste si faltaban cosas en tu laboratorio cuando despertaste? – Preguntó Sam.
- Oh, por supuesto… ¡que no! – Le gritó, haciendo que Sam revirará los ojos y se reclinara en su silla. – Es difícil saber si algo te falta cuando ¡lo único que quedan son escombros!
- ¡No le grites! – Le ordenó Danny.
- ¡Cálmense todos! – Ordenó Jazz. Cuando Danny se volvió a sentar y Vlad se acomodó el traje, continuo. – Al menos ya descubrimos algo.
- ¿Qué cosa? – Preguntó Vlad.
- Está buscando algo. – Contestó Jazz.
- Brillante como siempre, Jasmine. – Ironizó Vlad.
- Si nuestra teoría es correcta y él tiene miedo de Danny… debe hablar de algún arma capaz de derrotarlo. Necesita poder. – Tucker caminó hasta estar junto al alcalde.
- ¿Pero por qué ir a Vlad en lugar de ir con los Hombres de Blanco? – Preguntó Sam.
- Porque son unos idiotas. – Contestaron Vlad y Danny al mismo tiempo.
- Sus conocimientos sobre fantasmas son muy limitados. – Dijo Danny.
- Además de que sus inventos rara vez son útiles o innovadores. – Concluyó Vlad.
- Entonces… - Jazz se paró junto a Vlad. - ¿Has creado algún arma para destruir a Danny?
- Claro que sí. Todas. – Reviró los ojos. – Pero se las envío a Valerie para que ellas las pruebe.
Se formó un silencio alrededor del grupo.
- Entonces… - Habló el moreno. – Estamos en ceros. Otra vez.
- Ya cumplí con mi parte. – Dijo Vlad. – Ahora les toca a ustedes.
Todos miraron a Danny expectantes, mientras que él solo suspiró. Organizó todas sus ideas y memorias para darle una breve pero concreta explicación del origen de ese monstruo.
- Nosotros le decimos Dan… Dan Phantom. – Miró al mayor.
- ¿Phantom? – Preguntó Vlad. - ¿Entonces…?
- Él es yo. De otra línea temporal. – Dijo serio.
Vlad observó a los jóvenes buscando algún indicio de que se trataba de una broma y estalló en risas.
- De todas las excusas que puedes poner, ¿realmente prefieres esa?
- Esa es la verdad. – Dijo Danny.
- ¿Y cómo por qué debería creerme ese cuento?
- Porque… él también es tú. – Las palabras de Danny borraron la sonrisa de Vlad.
Danny procedió a contarle la historia de Dan a Vlad. Su plan inicial de no contarle toda la historia se fue a la cañería cuando él empezó a hacer preguntas, y fue ahí que tuvo que contar toda la historia que el Vlad de aquella línea temporal le había contado. Esas eran cosas que ni Jazz conocía, por lo que todos estaban atentos a la narrativa del ojiazul.
Cuando terminó de hablar, Sam se acercó a él y le dio un abrazo. Danny se lo devolvió con una sonrisa y la mantuvo junto a él. Tucker y Jazz solo miraron con una sonrisa triste. Vlad se había dado la vuelta y empezó a caminar por el laboratorio, procesando toda la información. Se detuvo frente a la mesa sobre la que descansaban todos los termos.
- Entonces todo esto… - Señaló el estado del laboratorio. - ¿Es su plan para capturarlo?
- Si. – Contestó Tucker.
Vlad volvió a quedarse en silencio unos segundos más.
- No funcionará. – Concluyó.
- ¿Por qué…?
- Él no es estúpido. – Dijo volteando a verlos. – Él sabrá que se trata de una trampa.
- Es el mejor plan que tenemos. – Dijo Sam.
Vlad negó y caminó hasta llegar con ellos.
- Hay algo que no consideraron.
- ¿Qué cosa? – Preguntó Jazz.
- Reloj.
Vlad y Danny se miraron a los ojos y el ojiazul pudo notar en el mayor la misma sensación de intranquilidad que él tenía.
- Si Dan logró escapar, tenemos que asumir que Reloj… está fuera del juego. – Dijo Tucker.
- Reloj protegería el tiempo a toda costa… dejar a un monstruo atemporal suelto no es su estilo. – Dijo Vlad.
- Alguien debe saber algo. – Susurró Danny.
- Pero es demasiado peligroso aventurarse dentro de la zona fantasma ahora. – Dijo Vlad. – Quien sabe que cosas ha hecho ahí en todo este tiempo.
- ¿Qué tal si no está ahí? – Dijo Tucker.
Todos lo voltearon a ver.
- Piénsenlo: si destruyó el portal de Vlad, solo quedaría éste como acceso a la zona fantasma. Pero gracias a Jazz, es imposible que lo haya usado.
- Tal vez destruyó el de Vlad después de ingresar a la zona fantasma. – Dijo Jazz.
- En ese caso… esta sería su única salida. – Sam se separó de Danny. – Entonces nuestro plan podría funcionar.
Vlad solo rio.
- Si claro. – Cruzó sus brazos sobre su pecho. – Seguramente se encerró en la zona fantasma con solo una salida y no se dio cuenta.
Cuando entendieron las palabras de Vlad, gruñeron frustrados. Habían desperdiciado toda la mañana en un plan sin sentido.
- Él sabía que bombardearíamos el portal apenas saliera. – Dijo Jazz molesta.
- Estamos viendo todo mal. – Habló Danny. – Él no destruyó todas sus salidas, él… destruyó todas nuestras entradas. – Dijo caminando hacia el portal.
- ¿Por qué? – Dijo el moreno.
- Por la misma razón que atacó a Vlad. – Dijo volteándolo a ver.
- ¿Te importaría explicarte? – Le respondió el alcalde.
- Fue tras de ti con el pretexto de buscar algo, pero no se llevó nada…
- Que sepamos. – Interrumpió Sam.
- Como sea. – Retomó la palabra. – Sabía que vendrías tras de mi al pensar que había sido yo quien te atacó. Y aquí estás.
- ¿Y? – Dijo Sam, sin saber a dónde iba Danny con eso.
- Y ahora nos tiene a todos reunidos. – Observó a todos. – Aquí. – Señaló el portal. – A su alcance.
Todos miraron a Danny en silencio.
- Eso no tiene sentido, muchacho. – Habló Vlad.
- ¡Pues es todo lo que tengo! – Gritó frustrado.
- Comparado con lo que dijiste, el plan de tus amigos suena magnifico.
- ¡Oye! Al menos nosotros estamos haciendo algo.
- Oigan…
- Daría igual si no hicieran nada.
- ¡Oigan!
- ¡¿Qué?! – Le gritaron todos a Tucker.
- El radar.
La vista de todos fue a dar sobre el radar de la zona fantasma a un costado del portal. Había una presencia detectada que se estaba acercando con lentitud hacia el portal.
- Así es como me pasó a mí. – Susurró Vlad.
- Funcionó. – Dijo Sam débilmente. – El plan funcionó.
- A sus puestos. – Dijo Danny. - ¡Ahora!
Vlad observó como los muchachos corrían alrededor del laboratorio para adoptar una función específica. El moreno se había puesto en una esquina alejada del portal y estaba tecleando algunas cosas en su Tablet, y todas las armas que había se movieron hasta apuntar al portal. La chica gótica se había puesto detrás de la mesa con los termos, lista para activarlos y con una bazuca colgada en su espalda. Jasmine había puesto en marcha la nave y, dejando la puerta abierta, había escalado al capote para tomar el arpón y apuntar al portal. Danny se había transformado y tomado el atrapa fantasmas en sus manos, abriendo la compuerta del portal y retrocediendo unos pasos.
Vlad se quedó al fondo, expectante de lo que estaba por suceder. Por prevención, optó por transformarse también.
Los segundos parecían horas, esperando a que aquella presencia cruzara el portal y se desatara el infierno. Con la vista fija en el radar, Danny apretó un poco más fuerte el dispositivo en sus manos. Tucker se limpió el sudor de sus manos en sus pantalones antes de regresar a su posición, listo para activar las armas. Sam se acomodó el arma y colocó su dedo sobre el botón que activaría todos los termos, lista para pulsarlo. Jazz intentó calmar su respiración, exhalando por la boca, y cerró un ojo para apuntar el arpón a la primera cosa que cruzara la gran mancha verde.
Y entonces, alguien cruzó el portal, cayendo en el piso boca abajo.
- ¡Esperen!
El grito de Danny evitó que sus amigos accionaran las armas en sus manos.
- ¿Qué sucede? – Preguntó Vlad desde el fondo.
- No es él. – Dijo Jazz, bajando su arma.
Tucker y Sam suspiraron, intentando relajar sus nervios. Danny bajó el atrapa fantasmas y se aproximó al cuerpo que se había desplomado en el piso del laboratorio. Jazz bajó de un salto de la nave y se acercó a Sam.
- Es… el Caballero del Terror. – Dijo Danny, parándose a un metro del cuerpo.
El resto del equipo Phantom se acercó a Danny, apuntándole al fantasma con las muñequeras láser que tenían. Danny se puso en cuclillas frente al fantasma y le dio vuelta. El sonido de la armadura metálica contra el suelo fue lo único que se escuchaba en ese momento.
- Esta inconsciente. – Observó Sam.
- Viejo, mira su pecho. – Dijo Tucker.
Y así hicieron todos. Danny endureció sus facciones cuando vio su símbolo, las letras "DP" talladas en la armadura oscura.
- Dan hizo esto. – Dijo el ojiazul, poniéndose de pie.
Tucker y Jazz lo imitaron, pero Sam se acercó aún más al fantasma. Analizó de cerca el daño que había recibido la armadura, recorriéndola con una mano.
- Su armadura… parece que la derritieron. – Comentó mientras alzaba su mirada a Danny.
- Probablemente pasó cuando Dan grabó sus iniciales en su pecho. – Comentó Tucker.
- ¿Por qué iría Dan tras él? – Jazz le preguntó a Danny.
- En su línea temporal, Dan atacó a muchos fantasmas: Ember, Spectra, el fantasma de las cajas; pero él… - Señalo al fantasma en el suelo. – Él era su heraldo. Su siervo.
- Tal vez se negó a servirle otra vez. – Dijo Sam poniéndose de pie.
- Pero… ¿por qué ir por él?
Los cuatros observaron el cuerpo del Caballero del Terror, intentando descifrar el motivo detrás del ataque. Danny abrió la boca para decir algo, pero Vlad le ganó.
- ¡Daniel! ¡Tenemos que irnos!
Cuando el aludido volteó, Vlad ya estaba junto a él, lo tomó del brazo y empezó a jalarlo hacia el portal.
- ¡Wow! Tranquilo. – Dijo Tucker.
- Suéltame. – Dijo Danny zafándose.
- ¡No hay tiempo para esto, tenemos que irnos ya!
- ¿Ir a dónde? – Preguntó Jazz. - ¿A la zona fantasma?
- ¿Qué es lo que sabes? – Preguntó Sam.
- ¿No lo entiendes aún, Daniel? – Vlad tomó a Danny de los hombros. - ¡Él quiere poder!
Vlad señaló con la mirada al fantasma inconsciente y Danny lo imitó. Le tomó un segundo entender lo que Vlad estaba insinuando.
- No se atrevería… - Susurró Danny.
- Yo tenía la llave. – Le recordó en voz baja.
Completamente aterrado, Danny dio media vuelta y voló rápidamente hacia una mesa, de donde recogió un auricular. Se lo colocó y regresó a Vlad.
- Jazz, cierra el portal detrás de nosotros…
- Danny, ¿qué sucede? – Pregunto Sam alarmada.
- … y no lo abras a menos que yo te lo pida.
- ¡Andando! – Le gritó Vlad.
- ¡Danny!
Jazz gritó, pero ni así fue capaz de hacer algo para detenerlo. Ambos de adentraron al portal y dejaron atrás a los tres, quienes se voltearon a ver en confusión.
Sentía como la furia lo consumía. ¿Cómo se atrevía ese fantasma insolente a hacerle esto? Y peor aún, ¿cómo se atrevía a usar su corona? Removiendo los escombros que tenía encima, Pariah Dark se puso de pie e inmediatamente su vista se posó en el símbolo que tenía en el pecho.
- Yo te conozco.
Dan fijó su mirada en el anillo que el rey portaba en la mano izquierda.
- Aún no. – Le contestó. – Pero estas a punto de hacerlo.
