Ambos iban volando a su máxima velocidad a través de la zona fantasma, la desesperación era visible en sus rostros.
- ¿Estás seguro de esto? – Preguntó Danny. – Porque de lo contrario estaremos yendo directo hacia él.
Lo miró con dureza. Vlad, por su parte, guardo silencio unos segundos antes de responderle.
- Hice un trato con el Caballero del Terror. Sabíamos que era una mala idea mantener la corona y la llave tan cerca del sarcófago. Por eso, después de que derrotaste a Pariah, acordamos que yo guardaría la llave y él protegería la corona.
- Que conveniente. – Ironizó Danny.
- Por favor Daniel. No soy tan estúpido para cometer el mismo error 2 veces.
- Pero ¿cómo supo que tú tenías la llave? Ni yo no lo sabía.
- Si lo que me dijiste de él es cierto, significa que no solo cuenta con tus recuerdos, también tiene los míos.
Un silencio los envolvió por unos segundos mientras seguían volando, cada vez más cerca del castillo.
- ¿Qué podemos esperar? – Preguntó Danny.
- Tenemos que asumir que ya tiene la corona y piensa liberar a Pariah Dark para obtener el anillo. Así que…
- Nada alentador. – Concluyó.
- Danny. ¡Danny! ¡Maldita sea, responde!
Sam seguía gritando a través del comunicador en la nave, pero sin recibir respuestas. Frustrada, golpeó el tablero del vehículo y frotó su cara con ambas manos. Salió del vehículo y azotó la puerta detrás de ella.
- ¿Nada? – Preguntó Jazz preocupada.
- Nada. – Contestó mirando un punto frente a ella.
- Oigan. – Las llamó Tucker. - ¿No creen que deberíamos cerrar el portal?
- ¡No! – Le gritaron ambas.
- ¡Bien! Tranquilas. – Dijo levantando las manos al aire.
- ¡Nunca le digas a una mujer que se tranquilice cuando no está tranquila! – Le gritó Jazz.
- ¡Y mucho menos a dos! – Continuó Sam.
- ¡Dios! – Tucker se encogió en su lugar. – Por eso estoy soltero. – Susurró.
El moreno bajó la mirada al suelo y observó al fantasma inconsciente.
- ¿Y qué hay de él?
Sam y Jazz miraron al fantasma. Por un segundo habían olvidado que estaba ahí.
- Solo mételo en el termo. – Dijo Sam señalando el contenedor sobre la mesa.
- No. – Interrumpió Jazz. – Regrésalo a la zona fantasma. No necesitamos a otro fantasma en nuestro plano para que nos cause problemas.
- "Mételo". "Regrésalo". ¿Qué acaso no piensan ayudarme?
- ¡No! – Le gritaron al mismo tiempo.
Tucker gruñó y a regañadientes caminó hasta la mesa donde estaban todos los termos envueltos. Batalló un poco para liberar uno del amarre y cuando lo hizo, apuntó al fantasma y fue succionado por el dispositivo. Caminó hasta el panel de control del portal e insertó en cilindro dentro del orificio destinado para esa función. Lo giró hacia la derecha, asegurándolo, y el termo vació el contenido de vuelta a la zona fantasma.
Cuando se dio vuelta, observó los rostros de preocupación de sus amigas. Sostuvo el termo con ambas manos y caminó hasta ellas.
- Estará bien. Siempre lo está. – Intentó animarlas.
Ambas lo miraron a los ojos y Sam no pudo evitar sonreírle débilmente a su amigo.
- Gracias Tuck. – Suspiró. – Es solo que…
- No puedo evitarlo. – Dijo Jazz mirando el piso. – El solo pensar en que fue directamente hacia ese monstruo hace que recuerde la forma en la que lo encontré ayer y… - No pudo terminar de hablar por que se le empezó a hacer un nudo en la garganta.
- Al menos esta vez no fue solo. – Comentó el chico. – Y aunque Vlad no sea la mejor compañía que alguien puede tener… es el más capacitado de todos para ayudarlo ahora.
- Solo espero que ni se le ocurra traicionar a Danny. – Comentó Sam seria.
- ¿Y de qué hablaban antes de irse? – Preguntó Jazz al aire.
- "Yo tenía la llave". – Recordó Sam. - ¿De qué llave hablaba?
- No lo sé. – El chico levantó los hombros. – Lo que sí sé es que Danny nos pidió cerrar el portal.
Jazz puso los ojos en blanco y se puso de pie. Caminó hasta el panel biométrico del portal, colocó su pulgar en el escáner y el portal comenzó a cerrarse.
- ¿Feliz? – Ironizó.
- Mucho. – Le respondió Tucker.
Lanzó un puñetazo certero directo a la mandíbula del rey fantasma, quien le devolvió el gesto con un golpe en el pecho con su maza. Dan salió volando hacia un pilar mientras que Pariah se frotó la mandíbula.
Voló hacia el fantasma en el suelo y levantó su maza en el aire para golpearlo directamente; sin embargo, Dan giró rápidamente con un largo fragmento de escombro que terminó destruyendo al golpearlo contra el costado de Pariah. Aprovechando la momentánea ventaja, se puso de pie y arremetió a puñetazos contra el rey de todos los fantasmas. Pariah pudo esquivar unos ataques, pero Dan logró conectar la mayoría hasta que una patada en su abdomen lo hizo doblarse y, con un golpe de su maza, removió la corona de la cabeza de Dan. Ambos observaron el artefacto rodar fuera de la sala donde estaban peleando y se lanzaron en su dirección para capturarlo.
Pariah tomó a Dan de su capa y lo jaló con fuerza hasta enviarlo atrás de él; sin embargo, Dan congeló su pie de apoyo al suelo, inmovilizándolo por un momento. Dan voló para recuperar la corona, pero nuevamente fue interceptado, ahora por un rayo directo a su pecho. Sin embargo, logró hacer un duplicado. Al ver esto, Pariah lanzó su maza, golpeándolo en la espalda justo antes de que pudiera retomar la corona.
Con un movimiento rápido, destruyó la gruesa capa de hielo que inmovilizaba su pierna. Voló hasta estar frente a la corona y la tomó con su mano derecha. La sonrisa que se acababa de dibujar en sus labios fue borrada con un potente golpe en su cara con su propia maza. La corona nuevamente cayó al suelo y Pariah llevó una mano a la zona donde había recibido el golpe. Su furia incrementó al notar rastros de ectoplasma verde saliendo de su nariz.
Con tranquilidad, Dan recogió la corona y se la volvió a colocar sobre la cabeza, para después mirar a Pariah, quien se estaba reincorporando.
- Eres más fuerte de lo que recordaba. – Dijo limpiándose la nariz.
- No soy el muchacho que te venció hace algunos años. – Dijo Dan serio. – Soy mucho, mucho peor…
Pariah Dark desenfundó la espada que cargaba en su cintura y Dan fortaleció su agarre sobre la maza.
- Bien. – Sonrió. – Eso significa que eso será divertido.
Ambos volaron hacia el otro, golpeando sus armas con tal fuerza que hizo que la estructura del castillo vibrara. Justo en ese momento, Vlad y Danny aterrizaron en las afueras del castillo, sintiéndolo temblar.
"Eso no es bueno." Pensó Danny mientras entraba al castillo, seguido por Vlad. Iban flotando lentamente a través de los pasillos con la intención de pasar desapercibidos y poder recabar algo de inteligencia antes de actuar.
- ¿Y cuál es exactamente nuestro plan aquí? – Vlad dijo mientras se asomaba por una puerta abierta para ver hacia el interior.
- Pues…
Una puerta unos metros delante de ellos estalló en pedazos cuando la maza verde la atravesó, para segundos después, regresar a aquella habitación.
- Parece que los hallamos. – Susurró Danny.
Ambos se hicieron invisibles y se asomaron por el hueco que había en la puerta. Danny tragó saliva con dificultad cuando observó a sus 2 peores pesadillas frente a él, luchando. Vlad endureció sus facciones al darse cuenta de que el fantasma que lo había atacado estaba peleando mano a mano contra Pariah Dark, casi al mismo nivel de poder. Algo que él ni Daniel había podido hacer. No sin exoesqueleto de Jack.
En la habitación, Pariah Dark juntó ambos puños y disparó un potente rayo que Dan logró esquivar, pero terminó destruyendo la pared detrás de él.
- Bueno, tenemos que… - Comenzó Daniel.
- Dejarlos pelear. – Dijo Vlad dándose la vuelta.
- ¿Qué? – Dijo Danny sorprendido.
- Viste lo mismo que yo, ¿no? Es una carnicería allí adentro. – Vlad se encaminó a la salida, pero Danny lo detuvo del antebrazo.
- ¡¿Estás loco?! – Susurró Danny. – ¡No podemos dejarlos!
- Yo no tengo un deseo suicida Daniel. – Dijo liberándose del agarre. – Además, ¿qué pretendes hacer? ¿Meterte entre esos dos?
- No, pero…
- ¡Entonces déjalos hacerse pedazos! – Susurró. – Luego nos aprovechamos de un ganador debilitado y listo.
- ¿Ganador debilitado? – Dijo Danny incrédulo. - ¡Quien sea que gane entre esos dos va a tener el anillo y la corona! ¡¿Qué tan débil crees que sea alguien con poder ilimitado?!
- ¡Bien! – Le respondió con la misma agresividad. - ¿Qué sugieres que hagamos?
Danny se quedó en silencio un momento y se dio vuelta. Invisible e intangible, asomó su cabeza a través de la pared para observar el enfrentamiento entre los dos fantasmas. Pariah disparó un rayo con su único ojo, mismo que Dan pudo repeler con un escudo de energía, antes de usar su lamento fantasmagórico contra el rey fantasma. No sabía que le causaba más ansiedad: la idea de un Pariah Dark todopoderoso suelto o un Dan Phantom todopoderoso suelto. Fue ahí que se le ocurrió una idea.
- ¡Lo tengo! – Dijo regresando con Vlad. – No tenemos que enfrentarnos con ellos. Simplemente tenemos que robar la corona.
- ¿Robar la corona y dejarlos pelear? – Vlad se frotó el mentón. – Así el ganador entre ellos…
- Estará lo suficientemente débil como poder ser capturado en el termo…
- O en el sarcófago del sueño eterno. – Completó Vlad.
- Y ni siquiera tenemos que pelear contra ellos, solo estar atentos al momento en el que la corona…
Vlad alcanzó a reaccionar y retrocedió unos metros justo en el momento en el que Dan atravesó y destruyó el muro que los separaba del campo de batalla entre él y Pariah. Tanto Danny como Vlad se congelaron por unos segundos, suficientes para que tanto Dan como Pariah lograran verlos.
- ¡¿Ustedes dos?! – Gritó Pariah al ver a ambos fantasmas frente a él.
Danny regresó su mirada hacia Vlad, quien solo le sonrió nervioso.
- Encárgate de la corona. Yo me encargo de la llave.
Tras esto, Vlad desapareció. Danny abrió la boca de asombro y luego volteó a un costado, donde Dan le sonreía.
- Bien pensado Daniel.
Danny desvió su mirada a tiempo para detener un puñetazo de Pariah Dark directo en su rostro, distracción que Dan aprovechó para golpear a Pariah e inmovilizar la mano izquierda del rey. Al notar lo que intentaba hacer, Danny jaló de la capa de Dan para evitar que le quitara el anillo del dedo y Pariah lo pateó en el abdomen, mandándolo a volar. Inmediatamente, tomó a Danny del cuello con una mano.
- ¡Tú me encerraste! – Acercó su rostro hasta quedar a centímetros del del Danny. – Ahora… me toca devolverte el favor.
Con su mano libre, mandó volando a Danny a la sala donde había estado peleando previamente con Dan. Danny aterrizó sobre una pila de escombros. Levantó su cabeza para observar a su agresor y vio a Dan embestir a Pariah contra un muro, alejándolo momentáneamente de él. Un ruido a su izquierda llamó su atención y observó a Vlad buscando algo entre los escombros. El alcalde le sonrió nervioso.
- Yo… - Dijo rascándose la nuca. - ¿No fue personal?
Vlad levantó los hombros y volvió a sonreír, pero Danny solo frunció el ceño.
Dan tenía contra la pared a Pariah, usando 2 clones para inmovilizar su cabeza y su mano derecha, mientras él intentaba quitarle el anillo de la mano izquierda. El rey forcejeó con toda su fuerza y se deshizo de los clones. Con su mano libre, tomó la cabeza de Dan y lo puso frente a él. Antes de que pudiera golpearlo, Dan avivó las llamas de su cabello, liberándose del agarre y poniendo distancia entre ambos. En ese momento, Vlad atravesó la pared y aterrizó entre ambos.
- ¡Te dije que no era personal! – Gritó frotándose la mejilla izquierda.
Al sentirse observado, Vlad miró a su izquierda y vio al rey.
- ¡Muere!
Pariah juntó ambos puños y un rayo salió de ellos. Vlad se refugió detrás de un muro de energía de su propia creación y, aunque había sido útil al principio, no soportó el poder del ataque y se destruyó. La fuerza residual del impacto mandó a Vlad hacia atrás, en donde Dan lo tomó de una pierna y se lo arrojó al rey. De un manotazo, Pariah regresó a Vlad a la habitación de la que había salido y se arrojó contra Dan.
Vlad se sentó en el suelo y se sacudió los brazos.
- Ponte de pie. Tenemos problemas. – Dijo Danny con la vista al frente.
- ¿Tú crees? – Ironizó mientras se ponía de pie.
- No encontré la llave.
- Bien. Nuevo plan. – Dijo Vlad. – Robemos la corona y larguémonos de aquí.
- ¿Y cómo planeas…?
Pariah Dark aterrizó boca abajo sobre el suelo en la misma habitación que ellos. Levantó su rostro y los observó. Sin embargo, antes de que pudiera ponerse de pie, Dan aterrizó con ambos pies sobre su cabeza, enterrándola unos centímetros en el suelo. Con rapidez, movió un pie sobre el brazo izquierdo del rey y extendió su mano para tomar en anillo.
- ¡No!
Danny reaccionó y se aventó contra Dan, pero este lo tomó del brazo a la mitad del vuelo y dando una vuelta, lo lanzó hacia un costado. Aprovechando la distracción, Vlad voló detrás de Dan y con una llave le inmovilizó los brazos en el aire.
- ¡Daniel! ¡Apúrate!
Dan estaba forcejeando con Vlad cuando Danny levantó la mirada, y lo que vio lo aterró.
- Yo tomaré esto.
Pariah Dark desapareció en el suelo y reapareció detrás de ambos, y tomó la corona de la cabeza de Dan mientras Vlad lo tenía inmovilizado. Al ver esto, Vlad se distrajo y Dan bajó con fuerza sus brazos, liberándose del agarre y con un codazo en el pómulo se deshizo de Vlad. Antes de que Pariah pudiera colocarse la corona, Danny voló hacia él, lo tomó de la muñeca y con todas sus fuerzas, tiró hacia abajó para que no pudiera ponérsela. Pariah le lanzó un golpe con todas sus fuerzas y Danny solo cerró los ojos, dispuesto a recibir el golpe sin soltarlo.
Un gruñido junto a él lo hizo abrir los ojos y vio que Dan había detenido el golpe y estaba forcejeando con Pariah, intentando abrir su mano. El único ojo del rey empezó a brillar, pero Vlad se acercó por la espalda y, tomándolo de su cuerno, llevó su cabeza hacia atrás haciendo que el rayo impactara el techo.
La fuerza de los 3 fue más que suficiente para hacer que el rey cayera. Aun aferrado a su muñeca, Danny empezó a patear la mejilla de Pariah, quien relajó sus extremidades. Dan logró abrir el puño y justo cuando iba a sacar el anillo, el sonido de la corona cayendo al suelo hizo que se detuviera. Los cuatro miraron el lugar donde descansaba la corona: junto a Danny.
- ¡Huye Daniel!
Al oír el grito de Vlad, Danny soltó a Pariah y tomó la corona. A como pudo, se puso de pie y salió volando. Para su mala suerte, Dan lo imitó e iba detrás de él. Con sus brazos libres, el rey tomó a Vlad del cuello de su traje y le dio vuelta hasta estrellarlo contra el suelo. Se puso de pie y pateó a Vlad hacia un muro, antes de ir a darle caza a Danny.
Danny estaba a punto de salir del castillo cuando una versión gigante de Pariah apareció en la salida, con una esfera de energía en cada una de sus manos.
- ¡Ladrón!
Lanzó el ataque hacia él y Danny creó un duplicado que lo tomó de los tobillos y lo arrojó hacia atrás, lejos de la explosión subsecuente. Para su mala fortuna, Dan estaba ahí esperándolo.
- Creo que eso es mío. – Dijo disparándole un rayo al pecho.
Danny cruzó sus brazos para proteger la corona y recibir el ataque, que lo terminó por enviar adentro de la nube de humo que había levantado el último ataque del rey fantasma. Cuando su cuerpo golpeó el suelo, fue que notó una extraña sensación en sus brazos. No era dolor, era…
"¿Frío?" Bajó su mirada y notó que ambos brazos estaban capturados en un bloque de hielo, que se pegaba a su pecho. Sus ojos se abrieron con sorpresa y justo cuando pensaba huir, una bota hizo presión sobre su pierna, manteniendo firme en el suelo.
- ¿No odias cuando alguien menos talentoso que tu copia tus habilidades? – Dijo acercándose al rostro de Danny.
- ¿Cómo? – Susurró el chico.
Dan solo le sonrió y le arrebató la corona de las manos. Con su mano libre, tomó a Danny del pecho y lo arrojó hacia atrás, de donde Pariah se acercaba. Cayó al suelo a sus pies, pero antes de que pudiera usar su lamento fantasmagórico como defensa, el rey puso le tapó la boca con la mano y apretó su mandíbula.
- Voy a destruirte. – Dijo levantándolo. - A ti y tu clon.
Empezó a apretar más fuerte, pero desde arriba llegó Vlad, quien le golpeó el brazo con la maza. Ante el golpe, Pariah soltó a Danny y Vlad le disparó un potente rayo en el pecho a quemarropa, mandando hacia atrás al fantasma.
- ¿Dónde está la corona? – Preguntó Vlad recuperando el aliento.
- Dan la tiene. – Dijo masajeando su mandíbula.
- ¿Y dónde está?
Danny miró a Vlad y luego a su alrededor, pero no había rastro de su versión futura. Antes de que pudiera hablar, un gruñido de Pariah llamó la atención de ambos y se pusieron alerta al notar que el rey de los fantasmas ahora estaba sólo con ellos.
- Maldición… - Susurró Vlad antes de esquivar un rayo dirigido a él.
En otra habitación, alejado de los otros 3, Dan estaba descansando un poco mientras reflexionaba su siguiente movimiento. Aun con el inmenso poder que tenía, Pariah estaba cansándose y estaba recibiendo mucho daño. Solo era cuestión de tiempo para que pudiera quitarle el anillo. El problema ahora radicaba en la presencia de esos dos y de su plan. Al igual que Pariah, estaba débil y cansado. Enfrentarse a esos dos podría no resultar a su favor. En un mundo ideal, Pariah se uniría a él para derrotarlos y después, destruirse entre ambos. Pero en esos momentos no podía contar con él.
Suspiró resignado al saber que solo le quedaba una opción. No le agradaba la idea de pasar la eternidad encadenado a él. Pero era un precio que estaba dispuesto a aceptar. "Tendrá que unirse a mí, quiera o no."
Mientras tanto, Danny y Vlad mantenían ocupado a Pariah a base de golpes. El rey de los fantasmas estaba mostrando claros signos de cansancio. La pelea contra aquel otro fantasma le estaba pasando factura y tenía que deshacerse de esos dos invasores antes de intentar recuperar la corona. Esquivó un golpe de la maza directo a su pecho por parte de Vlad, y bloqueó con su puño un golpe de espada por parte de Danny. Los ataques continuaron y a como pudo, intentó contraatacar usando rayos.
En un punto, tanto Vlad como Danny lanzaron golpes coordinados con sus armas hacia él, pero su fuerza física superior fue suficiente para detener los golpes antes de que conectaran con él. Sin embargo, eso creó una apertura en su defensa que una fuerza invisible aprovechó para conectar 4 golpes seguidos a su rostro. El último golpe logró mandarlo al suelo, más cuando inspeccionó el área, no encontró rastros de aquel fantasma.
Los mitad fantasma también inspeccionaron los alrededores, esperando ser los receptores del nuevo ataque de Dan, un ataque que nunca llegó. Decidido, Danny soltó la espada y voló contra Pariah para darle un puñetazo en su cara. El ataque logró desestabilizarlo, pero respondió con un puñetazo al rostro del chico que lo mandó contra el muro. Vlad siguió el ejemplo de Danny y con la maza le golpeó la quijada y dando una vuelta, lo golpeó nuevamente, pero ahora en el abdomen. Arrojó la maza contra un Pariah en el suelo, más este logró desviar el ataque con su mano.
Antes de que pudiera ponerse de pie, un par de rayos blancos lo golpearon en el pecho, manteniéndolo inmovilizado contra el suelo. Gruñó ante el dolor ocasionado por el ataque, y en el techo, Dan se materializó. Vlad observó los rayos que estaban saliendo de sus ojos, llamándole la atención la apariencia de estos, pues más que rayos, parecía fuego. Reconoció ese ataque pues Dan lo había usado contra él cuando lo atacó en el laboratorio. Segundos después, Dan volvió a desaparecer.
Pariah se arrodilló, intentando recuperar su aliento. Vlad hizo contacto visual directo con él, hasta que observó que Danny salía del suelo y se colocaba detrás de Pariah. Danny le hizo unas señas y él solo asintió. Vlad voló contra el rey, pero antes de llegar a él, generó un duplicado. Estos se cruzaron y tomaron los brazos opuestos de Pariah, haciendo que girara y desaparecieron en los muros. Danny se acercó lo más que pudo y usó su lamento fantasmagórico.
Pariah se estrelló contra el suelo, cansado, cuando su cuerpo fue envuelto en una capa de hielo, menos su mano izquierda. Danny y Vlad volaron hasta él, donde el mayor sostuvo los dedos meñique y medio del rey para evitar que cerrara su puño, mientras Danny removía el anillo. Rehusándose a ser derrotado, uso la fuerza que le quedaba para generar una explosión alrededor de su cuerpo, liberando energía y destruyendo la capa de hielo que lo mantenía preso.
A como pudo se volvió a poner de pie y observó a los dos atacantes en el suelo, sentados y observándolo cuidadosamente. Cuando logró enderezarse por completo, Dan reapareció y lo tacleó, arrastrándolo a una sala refundida dentro del castillo ante la mirada atónita de los mitad fantasma.
- Andando. – Danny se puso de pie. – Tenemos que ayudarlo.
- Teníamos el anillo… - Comentó Vlad incorporándose.
Dan lo arrojó al suelo cuando entraron nuevamente a la sala del trono. Pariah cayó boca abajo y Dan aplastó con su bota la muñeca izquierda del rey quien, a su vez, cerró con fuerza su puño para evitar que le quitara el anillo.
- Podemos hacer esto por las buenas… - Dijo intentando abrir el puño, sin suerte. – O por las malas.
Soltó la mano y pateó la cara del rey. Cuando volvió a golpear el suelo, Dan intentó otra vez tomar el anillo; sin embargo, Pariah giró rápidamente, disparando un rayo de su único ojo. Dan separó su cuerpo de la cintura hacia arriba en dos, dejando pasar el ataque a través de su cuerpo sin recibir daño alguno.
- Bien. – Dijo uniendo ambas partes de su cuerpo. – Por las malas.
Cuando Danny y Vlad entraron a la sala del trono, observaron a un Pariah Dark errático: estaba gritando, con ambas manos en la cabeza y realizando movimientos violentos que, en ocasiones, terminaban con él golpeándose contra los muros.
- ¿Qué…? – Susurró Danny.
- No tengo idea. – Le respondió Vlad.
- ¡Maldito! - Gritaba Pariah Dark. - ¡Sal de mí!
- ¿"Sal de mí"? – Repitió Danny. - ¿Acaso…?
- Es imposible. – Cortó tajante Vlad. – Un fantasma no puede poseer a otro.
- Como sea, tenemos que ayudarlo.
- ¿Cómo? – Dijo Vlad irritado. – Ni siquiera sabemos que le sucede.
Cuando escucharon un gruñido, ambos observaron como Pariah volvía intangibles sus manos y las metía en su pecho. El gruñido se transformó en un grito cuando imprimió más fuerza y comenzó a sacar sus manos de su cuerpo. Junto con ellas, algo empezó a salir del pecho del rey. Al principio, solo podían ver algo blanco salir de su cuerpo; pero segundos después, una cabeza con fuego como pelo se asomó y gritó mientras forcejeaba.
- ¿Decías? – Ironizó Danny.
- ¡Pero es imposible! – Exclamó Vlad sorprendido. – Eso no debería…
- ¡Cállate y ayúdame! – Le gritó Danny mientras iba contra Dan.
Pariah seguía intentando sacar a Dan de su cuerpo mientras que Dan intentaba reingresar en él. Danny lo tomó del cuello y empezó a tirar hacia atrás para ayudar a Pariah, haciendo que su versión futura gruñera por el sobreesfuerzo en ambos frentes. Nuevamente avivó las llamas de su cabello, haciendo que Danny lo soltara. Inmediatamente, giró su cabeza 180° y le disparó rayos blancos de fuego al pecho.
Pariah soltó a Dan para poner una de sus manos sobre su cuello y empujarlo en lugar de jalarlo. Eso llamó la atención de Dan, quien giró su cabeza a la normalidad y fue recibido con puñetazos. Cuando llenó su puño de energía, Dan tiró su cuerpo hacia atrás y el rayo terminó por darle a Vlad, quien fue a intentar remover al fantasma del futuro. Viendo la apertura, llenó sus manos de energía y, haciéndolas intangibles, las metió en la cabeza del rey y liberó la energía allí.
El grito llamó la atención de los mitad fantasma, quienes observaron cómo Pariah Dark quedaba inmóvil y caía de rodillas. Dan solo sonrió y volvió a meterse dentro del ahora inconsciente rey de los fantasmas.
Inmediatamente el cuerpo empezó a resplandecer con un brillo rojo y el único ojo se abrió de repente. Gritos inundaron la sala del trono mientras el cuerpo de Pariah Dark empezaba a contorsionarse, fuego empezó a brotar de varias partes de su cuerpo, así como empezaron a suceder cambios en la apariencia física del fantasma.
Ante la mirada atónita de ambos, el cuerpo frente a ellos empezó a reírse de forma sádica. Allí fue que ambos entendieron que estaba pasando.
- No lo poseyó… - Comentó Vlad con horror.
- Lo está asimilando. – Completó Danny. – Justo como lo hizo en el pasado.
La larga melena verde de Pariah se transformó en fuego y en su pecho, empezó a materializarse el símbolo "DP".
- Lo debilitamos para él. – Dijo Danny en un trance. – Estando inconsciente, Pariah Dark no opondría resistencia…
Su audición se fue perdiendo hasta el punto donde solo era capaz de escuchar un pitido. Sus manos empezaron a temblar y sus ojos no podían despegarse de aquella figura que seguía retorciéndose de pie. Entonces, ocurrió lo peor: la corona de fuego se materializó sobre la cabeza de aquel monstruo, emitiendo un brillo de forma simultánea al que emitía el anillo de furia.
Quería moverse. Tenía que moverse. Pero su cuerpo no respondía.
- …el… - Poco a poco su audición regresaba a él.
- …acciona… - Parpadeó un poco intentando descifrar el origen de aquel sonido.
- … Daniel… - Le pareció oír su nombre.
- ¡Reacciona Daniel! – Vlad lo trajo a la realidad con una cachetada. - ¡Tenemos que irnos!
- Espera… tenemos…
Danny desvió la mirada hacia Pariah Dark, quien estaba envuelto en unas brillantes llamas blancas. El resplandor alrededor de su cuerpo fue creciendo hasta que solo tres cosas eran visibles en aquel fantasma: el anillo de poder, la corona de fuego y un par de ojos rojos. El resplandor blanco fue creciendo más y más, al punto de empezar a cegar a Danny.
- ¡Vámonos! – Vlad lo tomó del brazo y voló en dirección a la salida del castillo.
De reojo, Danny observó a aquel monstruo y notó que él también lo estaba observando. La risa macabra de Dan empezó a resonar en todo el recinto, pero antes de que lograran salir del castillo, algo en la voz cambió. Se hizo más grave, más profunda y más terrorífica. Sacudió su cabeza y regresó su vista al frente, volando lejos de ese lugar con la misma urgencia con la que Vlad huía. Ya habían perdido de vista el castillo cuando una intensa explosión a sus espaldas iluminó la zona fantasma.
- Esto es malo, muy malo… - Danny se dio media vuelta y siguió volando. – Debimos quedarnos, debimos…
- ¡¿Para qué?! ¿Para qué nos matara más rápido? ¡No, gracias!
- ¡Teníamos que detenerlo!
- ¡Puedes darte vuelta si quieres, pero no esperes que me una a ti!
- Tenemos que advertirle a…
Danny fue interrumpido cuando una bola de fuego blanco casi lo golpea en la cabeza. Vlad se hizo a un lado para dejar otra bola de fuego, que terminó por impactar una puerta que se encontraba flotando frente a ellos, destruyéndola al contacto.
- Esto es malo. – Comentó el alcalde.
- Eso es peor. – Dijo mirando hacia atrás.
Vlad lo imitó y vieron como una lluvia de fuego se dirigía a ellos. Bolas de fuego, relámpagos, rayos fantasmales, ondas expansivas de fuego… todas desde el mismo origen y con un mismo destino: ellos. Ambos se agacharon para esquivar una onda expansiva y después, salieron volando a toda velocidad para huir de los ataques.
Pasaron por detrás de cualquier objeto que se encontraron en su camino para cubrirse de los ataques, hacían giros y volteretas innecesarios para evitar ser alcanzados; sin embargo, en un punto, un rayo fantasmal destruyó un pequeño islote de piedras frente a ellos. La explosión de la estructura modificó su trayectoria y los detuvo el tiempo suficiente para que la capa de Vlad fuese alcanzada por un relámpago, dejando un agujero en ella.
- ¡Vamos! – Gritó Danny retomando el vuelo, con Vlad detrás de él.
Los ataques se intensificaron, aumentando la desesperación de ambos.
- ¿Aún tienes el auricular? – Le preguntó a Danny mientras esquivaba un relámpago que iba a su pecho.
Danny palpó su oreja y cuando notó el pequeño dispositivo aún en posición, le asintió.
- Les pediré que abran el… - Una explosión detrás de ellos los desestabilizó. - …portal.
- ¡Cuidado! – Gritó Vlad cuando otro ataque se dirigió a ambos.
Tucker despegó sus ojos del juego en su celular y se fijó en Sam, quien nuevamente estaba dando vueltas en círculos alrededor del laboratorio. Luego miró a Jazz, quien solo estaba sentada en una silla, mirando al suelo y jugando nerviosamente con sus dedos. Suspiró y regresó su atención a su juego.
Sam no podía sacudirse la sensación de miedo de su sistema. Empezó a morderse la uña del pulgar derecho mientras seguía caminando en círculos. Su mente, inevitablemente, estaba evaluando posibles escenarios de lo que podía haber sucedido con Danny, hasta que un sonido llamó su atención. Giró para ver de frente a Tucker, quien estaba sentado y con todo el cuerpo recargado sobre una mesa, mientras jugaba con su celular.
- ¡Si! – Lo oyó murmurar para él mismo.
- ¿Cómo puedes estar jugando en un momento como este? – Lo regañó Sam.
Tucker solo se enderezó y pausó su juego.
- Que no esté echo un manojo de nervios no significa que no me preocupo por Danny. – Se defendió.
- Pues deb…. – Comenzó Sam.
- Chicos. – Los interrumpió Jazz. – Hay muchas formas de lidiar con el estrés y la ansiedad y varían dependiendo de la persona.
Los pelinegros la miraron con una ceja alzada.
- Genial. – Murmuró Sam.
- Ya empezó a psicoanalizarnos. – Dijo Tucker.
- ¿Te defiendo y así me pagas? – Le recriminó a Tucker con brazos cruzados.
Tucker suspiró y bloqueó su teléfono, bajándolo a la mesa y enderezándose. Estaba por contestar cuando un sonido parecido a estática llegó a sus oídos.
- ¿Oyeron eso? – Dijo mirando a todos lados, queriendo identificar la fuente del sonido.
Sam levantó una ceja y Jazz reviró los ojos.
- Ja ja. Muy gracioso. – Dijo la pelirroja.
- Lo digo enserio. – El moreno se puso de pie, agudizando su oído. – Ahí. – Dijo cuando volvió a escuchar el sonido.
Sam lo imitó y se concentró. Segundos después, volvieron a escuchar el ruido.
- Suena como un radio… - Dijo Sam en voz baja. - ¡Radio!
Sam salió disparada hacia la nave, con los otros dos detrás de ella. Entró al vehículo y tomó en sus manos el comunicador.
- ¡Danny! ¿Danny? – Habló a través del micrófono. - ¿Me escuchas?
Pasaron unos segundos en silencio hasta que volvieron a captar una señal.
- … p…tal…
- Danny, casi no te escuchamos.
- …am…. El… tal…
- ¡Danny! No te…
- Permíteme. – Dijo Tucker colándose a la nave.
- Espera un poco. – Dijo Sam a Danny a través del comunicador.
Tucker se acercó al tablero y empezó a modular la frecuencia.
- Si el problema persiste, es porque su transmisor recibió alguna clase de daño. – Comentó Tucker mientras seguía moviendo cosas. – ¡Listo! Intenta ahora.
- Danny, ¿me escuchas? – Lo llamó Sam.
- … portal! ¡Abr… portal!
- ¿Abr…? ¿Abran el portal? – Susurró Jazz antes abrir sus ojos. - ¡Abran el portal!
El grito de la pelirroja llamó la atención de ambos, quienes observaron cómo corrió hasta llegar al panel de control. Presionó su pulgar con el lector de huella y poco a poco el portal empezó a abrirse. Tucker y Sam salieron del vehículo y quedaron de frente al portal, ahora completamente abierto. Jazz, aún junto al lector de huellas, esperaba a que su hermano cruzara el portal.
"Vamos Danny." Pensó.
En unos segundos, Danny y Vlad atravesaron el portal a toda velocidad. El primero terminó cayendo boca abajo cerca de la entrada del portal, para darse media vuelta y quedar sentado frente a la gran pantalla verde; Vlad cayó sobre su espalda y aterrizó a unos metros de las escaleras que conducían a la salida del sótano.
Cuando los tres amigos estaban por movilizarse para ayudar a Danny, la habitación estalló en gritos.
- ¡Cierren ese portal!
- ¡Jazz, cierra el portal!
- ¡Apáguenlo!
- ¡Jazz! ¡El portal!
- ¡APÁGALO!
Tras un breve momento de shock, Jazz regresó al panel y volvió a cerrar el portal. Tucker y Sam estaban congelados en sus lugares intentando entender el porqué de esa reacción en Danny. Los recién ingresados se pusieron de pie y regresaron a su forma humana.
- Danny… - Lo llamó Jazz en voz baja. - ¿Qué pas…?
- Eso no será suficiente Daniel. – Dijo Vlad acariciándose el hombro izquierdo. - ¡Apágalo!
Sin decir nada, Danny corrió hasta donde estaba Jazz. Ella solo se hizo a un lado al ver el rostro de su hermano, quien abrió el panel de control del portal y, tras un suspiro, oprimió el botón de apagado.
El ojiazul volteó a ver el foco que descansaba sobre el portal, y se relajó un poco al ver que se apagaba. Solo un poco.
- ¿Danny? – Susurró Sam, espantada.
- Chicos. – Los llamó. – Tenemos que…
Interrumpió su narración cuando vio que Vlad se daba media vuelta y empezaba a subir los escalones.
- ¡Oye! – Salió detrás de él. - ¡¿A dónde crees que vas?! Tenemos…
- ¡Tenemos nada, Daniel! – Le gritó a media escalera. – Yo me largo.
- ¡No puedes irte! – Dijo tomándolo del brazo.
Vlad, se soltó rápidamente del agarre y se dio media vuelta para encararlo.
- Mírame.
Vlad abrió la puerta del laboratorio y salió hacia la sala de la familia Fenton. Danny iba detrás de él.
- Espera, espera… ¡espera! – Dijo alarmado cuando Vlad llegó a la puerta de la casa y salió.
- ¿Qué?
- Tu viste lo mismo que yo allí adentro. – Dijo colocándose frente a él. – Tenemos que hacer algo. Necesitamos un plan para…
- ¿Quieres un plan? Aquí esta tu plan. – Dijo irritado. – Mantén ese maldito portal apagado y reza que esa cosa no encuentre una forma de salir.
- Vlad. – Dijo Danny intentando calmarse. – Por más que odie admitirlo, necesito tu ayuda para resolver esto.
- ¿Resolver? – Vlad sonrió. – Se acabó Daniel. Ya no hay más planes, no hay más opciones… no hay nada. – Dijo con toda la seriedad del mundo. - Ahora si me disculpas… tengo otras cosas por hacer.
Vlad pasó de Danny y el muchacho observó la espalda del alcalde con incredulidad, sintiendo cómo el enojo volvía a brotar en él.
- ¡Cobarde!
El grito de Danny hizo que detuviera su caminata por unos segundos. Vlad endureció sus facciones, mas no volteó a verlo. Después de ajustarse su traje, continuó su caminata lejos del domicilio de los Fenton. Danny empezó a respirar profundamente para calmar sus nervios y cuando se dio media vuelta, observo a su hermana, a su novia y a su mejor amigo mirarlo con preocupación.
- ¿Danny? – Lo llamó Sam.
El susodicho bajó la mirada al suelo y se frotó la cara con ambas manos, antes de comenzar a caminar hacia ellos.
- ¿Qué pasó allá? – Preguntó Tucker.
El ojiazul los miró a los ojos rápidamente antes de suspirar.
- Perdimos.
