- ¿Asimiló a Pariah Dark? – Habló Tucker.
- ¿Cómo es eso siquiera posible? – Preguntó Jazz.
- No sería la primera vez que lo hace. – Contestó mirando al suelo. – Hizo lo mismo con la mitad fantasma de Vlad en su línea temporal.
Habían regresado al interior de la casa, pero habían optado por quedarse en la sala. No tenía sentido bajar al laboratorio nuevamente si el portal ya estaba apagado. Además, durante la escapada de Danny y Vlad, habían aprovechado para recoger todo el desorden que habían hecho allá abajo.
Tucker se removió la gorra y llevó ambas manos a su cabeza, mirando al techo. Se tuvo que morder la lengua para no decir ninguna tontería que le costara un golpe por parte de sus amigas, o peor, irritar a Danny en un momento tan delicado como este. Sam, por su parte, solo tomó la mano izquierda de su novio entre las suyas y la apretó.
- Hallaremos la forma de detenerlo.
- Sam…
- Danny. – Dijo más seria, mirándolo directamente a los ojos. – Armaremos un plan y lo detendremos. Como siempre lo hacemos.
Ahora, Danny no sobresalía por sus habilidades deductivas, excepto cuando se trataba de Sam. Cada una de las microexpresiones que ella era capaz de mostrar, Danny ya las había memorizado para cuando ambos tenían 17. Gracias a eso, pudo detectar las leves pero constantes vibraciones de sus pupilas, que sus labios se inclinaban casi imperceptiblemente hacia abajo y el ligero quiebre en su voz cuando le hablaba.
Ella tenía miedo. Si había un momento en el que debía actuar como el novio perfecto, era ese.
- Tienes razón. – Le dedicó una pequeña sonrisa. – Hallaremos la forma.
Sam soltó la mano de Danny y se acercó a él para abrazarlo. Él le respondió inmediatamente.
- Al menos sabemos que esto no puede empeorar. – Dijo Tucker al fin.
Sam y Jazz lo voltearon a ver con dagas en los ojos y entendió que se había equivocado. Danny por su parte, solo rio ante el intento de su amigo de aligerar el ambiente. Unos pasos en las escaleras llamaron la atención de los 4 jóvenes, quienes voltearon a ver a Jack y Maddie bajando.
- ¿Vlad se ha ido? – Preguntó Jack, buscando a su amigo por la casa.
- Emm… Si. – Contestó Jazz. – Se fue hace poco.
- ¿Qué te ofreció, Danny? – Preguntó su mamá con genuina curiosidad.
- Nada que me interesara. – Respondió vagamente.
- Es una lástima. – Comentó Jack.
- No realmente. – Dijo Maddie sonriéndole a su hijo.
Vlad entró al ayuntamiento a toda velocidad, sin detenerse a saludar a nadie ni hacer contacto visual con alguien de la oficina. Su presencia estaba atrayendo mucha más atención de la necesaria, todo por culpa del golpe que tenía en la frente. Abrió la puerta de su oficina y la cerró con fuerza detrás de él. Si eso no era señal suficiente de que no estaba de humor para lidiar con alguien, no sabía qué más hacer. Se aflojó un poco la corbata y caminó hasta su escritorio.
Con una mano desabotonó el botón superior de su camisa y con la otra, abrió un cajón de su escritorio y sacó unas pastillas. Extrajo una píldora del paquete y la colocó sobre su escritorio. Giró hacia el buró que tenía detrás de su escritorio, en donde tomó un vaso y una botella de whisky y se sirvió un trago. Se sentó en su silla y se pasó la píldora con el alcohol, sintiendo el ardor recorrer toda su garganta.
Se quedó pensativo, observando el líquido remanente en su vaso mientras repasaba mentalmente todo lo que había sucedido esa mañana. La destrucción de su laboratorio, el enfrentamiento con Daniel, luchar contra Pariah Dark y ese clon… y el terrible desenlace de eso último. "Vaya mañana". Pensó mientras daba un segundo trago a su vaso.
Su mente viajó a aquellas veces en las que se había enfrentado a rivales cuyos niveles de poder superaban los suyos. Vórtex, Congelación… incluso el mismo Pariah Dark. ¿Había sentido miedo en aquellas ocasiones? ¡Por supuesto! Pero aquellas ocasiones habían sido diferentes: Vórtex quería su libertad; Congelación, el Infimapa; Pariah Dark, el anillo. Siempre basó su miedo y temor en el hecho de que podía perder y salir herido, pero ahora… ese monstruo era distinto. Él disfrutaba herir, lastimar, y de acuerdo con Daniel, incluso matar. Ningún fantasma mataba. Ni siquiera Skulker, quien no paraba de alardear lo mucho que quería matar a Daniel.
Y no solo era el lado psicológico del temor. Cuando Dan Phantom había empezado a asimilar a Pariah, pudo sentir físicamente el poder de ese monstruo. Pudo sentir la oscuridad emanar de aquella figura envuelta en llamas. Dan podía ocasionar…
- … el fin del mundo. – Susurró antes de terminar de beber el whisky que se había servido.
La puerta de su despacho se abrió y lo obligó a poner el vaso vacío en el escritorio.
- Buenos días señor Masters. – Dijo su secretaria, mientras observaba las carpetas que sostenía con su mano izquierda. – Regresó justo a tiempo. Acabo de recibir…
- Ahora no. – La cortó. – No estoy de humor.
La mujer levantó la vista y vio el vaso en el escritorio.
- ¿No cree que es muy temprano para beber?
- Ahora no. – Repitió más irritado.
- ¿Y qué le pasó en la frente? – Dijo caminando hacia él.
- Eso entra en la categoría de lo personal y de lo que no le incumbe, srita. Sanders.
Ella se detuvo frente al escritorio y abrazó las carpetas contra su pecho. Vlad la observó directo a los ojos, incomodándola grandemente hasta que extendió su mano hacia ella. La mujer observó la mano del alcalde y luego a él. Vlad reviró los ojos y movió los dedos de su mano.
- Dámelos. – Dijo.
- Oh. – Dijo sorprendida antes de entregarle los documentos que llevaba. – Los ordené de acuerdo a su importancia: la de arriba es la evaluación de los peritos acerca de los daños ocasionados a los trabajos de construcción donde se reportó el ataque fantasma un par de días atrás y la nueva cotización para la reparación de los estragos.
Vlad ojeó el contenido de la carpeta, escaneando todo el documento y solo deteniéndose a ver los números que figuraban en los totales y los conceptos registrados.
- El segundo es el reporte de progreso en la modernización del sistema de vigilancia y monitoreo vial de la ciudad. – Dijo mientras Vlad cambiaba de carpeta. – Luego están los reportes semanales de este mes de las actividades de los Masters' Blasters… y finalmente, la carta de liberación de la pasante.
- ¿Sigue aquí? – Preguntó Vlad sin levantar la vista.
- Hasta el final de este mes. – Le recordó.
Vlad desechó la carpeta sin mirarla y, al igual que al resto, las guardó en un cajón del escritorio. Volvió a tomar la primera carpeta para leer el contenido a más detalle.
- ¿Es todo? – Levantó la vista para ver a su asistente, quien estaba observando su celular.
- No. – Dijo guardando el dispositivo. – Le recuerdo que a las 2 tiene un almuerzo con el director general de los Laboratorios Axion y a las 6 tiene que hacer acto de presencia en la inauguración del nuevo centro cultural.
- Bien. – Dijo reclinándose en la silla. – Si no hay nada…
- Y Danielle habló. – Lo interrumpió. – Dijo que está algo ocupada con asuntos de la escuela y no podrá venir a su reunión.
- ¿Escuela? – Preguntó bajando la carpeta. – La escuela terminó hace 2 semanas.
- Dijo que era referente a su inscripción para el siguiente curso. – Dijo cruzando los brazos detrás de su espalda. – Aunque si me lo pregunta a mi… creo que se trata de un chico.
La sonrisa de la asistente se borró al notar la seriedad en el rostro de su jefe.
- Estaré afuera. – Dijo antes de dar media vuelta y salir.
Vlad la observó partir. "¿Un chico? Danielle no debería perder su tiempo así". Regresó su atención a los papeles frente a él, intentando distraerse con algo que no involucrara pensar en Dan. Pasado un minuto, bajó los papeles y abrió un cajón. Hizo presión sobre el fondo falso para mostrar el compartimento secreto, de donde sacó un pequeño dispositivo. Hizo clic en un botón y un holograma de Maddie se materializó.
- ¿Si, querido? – Habló el holograma.
- Prepárate para sellar el laboratorio en Wisconsin. Yo te diré cuándo.
- ¿Hablas de…?
- Si. Necesito un bunker y una excusa para salir de aquí.
- Entendido.
El holograma desapareció y Vlad se relajó un poco. Al menos su plan de respaldo podría darle algo de tiempo para esconderse.
Dan permaneció en la zona fantasma, quieto y tranquilo. Podía sentir todo ese poder fluir a través de su cuerpo. Abrió sus ojos y observó sus manos: no eran los guantes negros que solía usar, ahora había parte de una armadura que se extendía por todo su brazo derecho.
Con un movimiento rápido de su mano, apuntó hacia una roca que explotó instantáneamente, sin necesidad de dispararle algún rayo. Su sonrisa se ensanchó. "Ahora no, pero pronto". Pensó mientras miraba la dirección en la que Vlad y Danny habían tomado para huir. Nuevamente miró la palma de sus manos y observó como en una se formaba un cristal de hielo, mientras que en la otra sostenía una llama blanca. Cerró ambas manos y ambas cosas desaparecieron.
Destruir a Daniel jamás habría sido tan sencillo, pero con tanto poder… se había vuelto innecesario. No existía poder, humano o fantasmal, que rivalizara aquel del anillo y la corona. Y ahora que poseía ambos, más la generosa donación de poder cortesía de Pariah Dark, fijó su mirada en algo más… agresivo que solo conquistar el mundo. Ahora sí, Reloj tendría que salir de su escondite.
- ¿Cómo vamos a detenerlo? – Le preguntó Tucker a Danny en voz baja, aprovechando que Sam había ido al baño.
Danny observó a su amigo y solo levantó los hombros.
- No lo sé.
- Yo sí. – Dijo Jazz entrando en la habitación de Danny. - Necesitamos el exoesqueleto.
- Creí que había desaparecido. – Dijo Tucker.
- Vlad lo robó, pero luego lo destruimos nosotros. – Aclaró Danny.
- ¿Cuándo? - Preguntó el moreno.
- Es una larga historia. – Dijo Jazz. – El punto es que papá siempre ha querido reconstruir el exoesqueleto. Lo único que necesitamos hacer es convencerlo de armarlo otra vez.
- ¿Qué no el exoesqueleto consumía la energía del usuario? – Preguntó Sam al salir del baño. – Si Danny tiene que pelear contra el otra vez, va a necesitar toda su energía.
- Y la tendrá. – Dijo Jazz entusiasmada. – Cuando Vlad robó el traje, corrigió ese error.
- Solo tendríamos que pedirle el parche que usó e instalarlo en código de programación que tus padres desarrollaron. – Concluyó Tucker.
- Además... – Intervino Jazz. – Solo bastará que le quites la corona a Dan. Una vez le quites el poder ilimitado, será otro fantasma del montón.
- Y con el traje puesto, tú serás más fuerte que él. – Dijo Sam con una sonrisa. - Suena como un plan.
- Hay un detalle con eso. – Habló Danny.
- ¿Cuál? – Preguntó su hermana.
- No creo que Vlad esté dispuesto a ayudarnos. – Comentó. – Él siempre se echa para atrás cuando las cosas no pintan bien y… parecía muy convencido de no querer envolverse más en este asunto.
- Bueno… no lo necesitamos a él realmente. – El comentario de Sam llamó la atención de todos. – Tuck lo dijo, solo necesitamos el código. Él podría instalar el parche… - Miró a su amigo. - ¿No?
- Si. – Le aseguró. – Incluso… puede que ni necesitemos su código. Si me uno a tus padres a la hora de programar el traje, podría hacerlo desde cero.
Todos miraron a Danny entusiasmados, esperando una respuesta positiva ante las alternativas que estaban dando.
- Vamos Danny. – Dijo su hermana. – Solo di que sí.
Danny observó como todos lo miraban con una sonrisa. Cierto: el plan sonaba mejor que cualquier otra cosa que habían ideado hasta ahora. Pero aquella voz en su cabeza le decía que no sería suficiente. Es más, le decía que ni siquiera iban a poder. Pero el entusiasmo en el rostro de ellos era algo que no se atrevía a destruir. Bajó la mirada al suelo, suspiró y sonrió antes de contestarles.
- Pues… supongo que tenemos que hablar con papá. – Le dijo a su hermana.
Jazz le sonrió y Tucker aplaudió una vez.
- ¡Bien! – Exclamó Tucker. – Tenemos mucho por…
- Ustedes no, chicos. – Dijo Danny, un poco más serio.
- ¿Qué? – Respondieron ambos.
- Viejo, no puedes hablar en serio.
- Lo hago, Tuck. – Intentó explicarse. – No puedo pedirles que pongan su vida en pausa solo por…
- ¿Por qué el mundo y la vida, tal y como la conocemos, puede terminar en cualquier momento? – Ironizó Sam. – Danny… ¿esto tiene que ver con lo que te dijimos en la mañana?
- ¡No! Bueno… un poco pero no.
- ¿De qué hablan? – Preguntó Jazz en voz baja.
- Te contamos luego. – Le respondió Tucker.
- Danny, no estamos poniendo nuestras vidas en pausa, estamos eligiendo ayudarte.
- Lo sé, Sam… pero no tienen que hacerlo. – Tomó a su novia de los hombros.
- Viejo… - Dijo el moreno indignado.
- ¡Al menos no por ahora! – Se explicó Danny antes de que Tucker continuara hablando. – Miren… Jazz y yo convenceremos a mi papá. Pero hasta que lo hagamos, no hay nada más que hacer.
- Realmente necesitas mejorar la forma en la que te expresas, hermanito. – Dijo Jazz.
Danny reprendió a Jazz con la mirada antes de regresar su atención a sus amigos.
- ¿Qué van a hacer antes de que logremos convencer a mi papá?
- Pues podemos… - Tucker se quedó en blanco, pensando.
- ¿Ven? – Dijo el ojiazul.
- Eso no prueba nada, Danny.
- Chicos, solo les estoy pidiendo que regresen a su casa por ahora. Cuando ya tengamos algo que hacer, yo los llamaré. Lo prometo.
Tucker y Sam se voltearon a ver con recelo, antes de mirar a Danny.
- ¿Por qué haces esto? – Le preguntó Sam.
Danny se frutó la cara antes de responder.
- Yo… necesito algo tiempo, ¿sí? Es mucha información que procesar.
Aunque Danny tenía razón en esa última parte, ambos notaron que no les estaba contando toda la verdad. Pero no querían ser más intrusivos. Después de todo, Danny acababa de pelear contra Dan y seguía algo tenso.
- Esta bien. – Dijo seria.
- ¿En serio? – Preguntaron los demás, Danny incluido.
- Si. – Dijo mirando a Tucker. – Pero mañana vendremos aquí te guste o no. ¿Entendido?
- Claro.
Danny le sonrió a Sam y se acercó a ella para abrazarla, pero ella solo se dio media vuelta y tomó al moreno del cuello de su camisa. Tucker gimió al sentir el apretón sobre su cuello debido jalón de Sam en su camisa y retrocedió junto a ella, hasta que Sam terminó por salir de la casa.
- Esta enojada. – Observó Jazz cuando Sam azotó la puerta detrás de ellos.
- Lo noté. – Dijo Danny triste.
- ¿Por qué los alejas, Danny?
Danny permaneció en silencio unos momentos, organizando sus ideas antes de responderle a su hermana.
- No quiero que estén aquí en caso de que… Dan se libere.
- Danny, tenemos un gran plan. El exoesqueleto es lo que necesitamos para derrotarlo. – La sonrisa de Jazz fue despareciendo poco a poco mientras inspeccionaba el rostro de su hermano. - ¿No crees que sea suficiente?
- No creo que tengamos el tiempo suficiente para construirlo.
Jazz se quedó pensativa. Danny tenía una pizca de razón en sus palabras: sus papás habían trabajado semanas, incluso meses, desarrollando el primer exoesqueleto. Eso sin mencionar el tiempo que Vlad necesitó para corregir el error en la programación del traje. Pero ahora era el peor momento para ser pesimistas, así que recobró su entusiasmo para hablar con Danny.
- Ya verás que sí. - Le sonrió. – Ahora, vayamos a hablar con papá.
Pagó por ambos burritos y tomó uno en cada mano. Caminó por el parque, evitando hacer contacto con cualquier persona que se caminaba en contrasentido de él. Cerca del estacionamiento, vio la mesa que su compañero había apartado y de dirigió hacia allá. Cuando llegó a la mesa, se sentó junto a su compañero y le extendió un burrito.
- Gracias. – Dijo el operativo O.
- ¿Detectaste algo? – Preguntó K colocando una servilleta en sus piernas y otra en el cuello de su camisa.
- Absolutamente nada. – Dijo O, separándose de la Tablet frente a él e imitando a K.
- Eso hace nuestro trabajo más fácil. – Dijo K mordiendo su burrito.
- En términos generales, sí; pero nuestra misión actual, no. – Destapó su comida. – Yo quería estar en la inauguración del portal. – Mordió su comida.
- Eso se puede solucionar. – K bajó su comida a la mesa y empezó a teclear cosas en la Tablet.
O miró lo que hacía mientras seguía comiendo, hasta que un video apareció en la pantalla. Al reconocer las instalaciones, se limpió la comisura de la boca para hablar.
- ¿Eso es en vivo? – Dijo jalando el dispositivo para dejarlo entre ambos.
- Si. Coloqué la cámara el primer día que estuvimos ahí.
- ¿Dónde?
- En el único lugar donde nunca buscarían. – Sonrió. – Encima de la cámara de vigilancia.
- ¿Tenemos audio? – Preguntó volteándolo a ver.
O volvió a sonreír, pero esta vez, extrajo de su traje un pequeño estuche que contenía auriculares inalámbricos. Le dio el derecho a su compañero y él se puso el izquierdo.
- Por seguridad. – Comentó.
Ambos miraron a ambos lados para ver si alguien estaba espiándolos. Cuando estuvieron conformes con el nivel de discreción que tenían, se acercaron un poco más a la pantalla y K activó el sonido. Los ruidos que empezaron a escuchar correspondían a lo que estaba pasando en la pantalla: trabajadores entrando y saliendo del laboratorio, moviendo objetos pesados, limpiando los pisos y arreglando la estética del lugar. Segundos después, observaron al operativo A ingresar al laboratorio seguido por alguien más; sin embargo, la posición de la cámara y la ubicación de la persona no les permitían ver de quien se trataba.
- …progreso del experimento. Todo va de acuerdo al plan.
- ¿Confirmó su llegada? – Dijo una voz femenina.
- ¿Quién será ella? – Susurró K.
- Si. Ya está de camino hacia acá. Si no hay ningún contratiempo, estaremos empezando a las 1000 horas.
- Excelente. – La figura femenina entró en el marco de la cámara. - ¿Es ese de allá?
- Es T… - Susurró O.
- Si. - Comentó A con orgullo. – Esta máquina es el futuro de esta organización.
- ¿Podemos verla de cerca?
- Me temo que no será posible ahora. Necesitamos dejar este lugar reluciente para mañana.
- Bueno. Supongo que puedo esperar algunas horas…
- Hmn. – Dijo K, separándose la pantalla. – Me parece que ya tenemos planes para mañana en la mañana.
Danielle dio el último sorbo a su refresco enlatado, antes de aplastar con su pie la lata y recogerla. Estuvo a punto de caminar a través de la puerta cerrada frente a ella, pero al mirar hacia su izquierda, notó como la familia en el departamento junto al de ella empezaban a salir uno a uno. Los saludó con una sonrisa y un gesto de su mano, mientras que sacaba las llaves de su bolsillo. Quitó el seguro e ingresó al interior. Arrojó la lata al cesto que mantenía cerca de la puerta y caminó hasta la pequeña sala para abrir las ventanas.
Cuando notó una figura negra a la mitad de su sala, se dio vuelta rápidamente y tomó el primer objeto pesado que se encontró.
- ¡¿Quién…?! – Su gritó se ahogó cuando vio a Vlad despegar sus ojos de los documentos que leía para mirarla.
Vlad sólo levantó una ceja ante el comportamiento de su "hija", antes de depositar los papeles sobre una mesita junto a él y acomodarse de mejor en el sofá.
- Danielle.
- ¿Qué haces aquí? – Dijo colocando el florero de vuelta en su lugar. – Casi te ataco.
- Cancelaste nuestra reunión. – Se puso de pie y se abotonó el traje.
- Tenía otras cosas que hacer. – Se cruzó de brazos.
- Sin embargo… hay algo importante que iba a discutir hoy contigo.
- ¿No puede esperar? – Dijo Dani.
- Me temo que no. – Vlad rodeó el sofá donde estaba sentado y levantó una caja que tenida escondida ahí. – Hoy a las 6 de la tarde tengo que ir a la inauguración del nuevo centro cultural.
Danielle no contestó, solo puso sus ojos en blanco.
- Y tú iras conmigo. – Le extendió la caja.
Dani se extrañó ante el gesto y con recelo, tomó el obsequio en sus manos. Levantó la tapa de la caja y observó un vestido azul en el interior.
- ¿Por qué? – Dijo mirando a su "papá".
- Se supone que somos una familia feliz, Danielle. ¿Qué hija agradecida no acompañaría a su padre amoroso? – Dijo con una sonrisa. – Además de que parte de nuestro trato involucra tu presencia en todos los actos públicos en los que tenga que aparecer.
- Eso lo entiendo. – Colocó la caja sobre otro sillón. – Preguntaba por el vestido.
- Eres hija de un millonario. – Cruzó sus brazos detrás de su espalda. – Tu vestimenta debe reflejar eso.
Como reflejo, observó la ropa que traía puesta. ¿Qué había de malo en unos pantalones de mezclilla negros y top sin mangas azul claro? "Idiota". Se giró cuando observó a Vlad caminar hacia su pequeña cocineta y abrir el refrigerador.
- ¿Qué haces? – Preguntó cuando lo vio sacar una manzana.
- Esperar. – Dijo sentándose en una de las sillas de la barra, mientras daba una mordida a la fruta y miraba su reloj. – Llegaste algo tarde, así que te quedan… 1 hora y 15 minutos para alistarte. Vendrán a recogernos aquí.
Dani lo observó sorprendida y se mordió el interior de la mejilla para evitar insultarlo.
- ¿Qué no podíamos vernos allá?
- ¿Qué clase de familia seríamos si llegáramos separados? – Respondió mordiendo otra vez su fruta.
Ella volvió a poner sus ojos en blanco y de mala gana, tomó la caja donde venía el vestido y se encaminó hacia su habitación.
- ¿Srita. Manson? – Sam parpadeó, saliendo de su estupefacción para mirar a Hunter, quien la estaba analizando.
- Perdona, ¿qué decías? – Dijo bajando ambas manos a la mesa.
Desde que habían abandonado la casa de Danny, Sam estaba furiosa. Pero, sobre todo, estaba dolida. Sabía que Danny estaba ocultando algo y aun no entendía el por qué ocultarlo de ellos. Tuck y ella eran sus mejores amigos. ¡Eran novios! Ellos sabían sus secretos y podía confiar plenamente en ellos. Por eso no entendía la terquedad de Danny de cargar ese peso el solo. "Estúpido complejo de héroe". Pensó llevando nuevamente su dedo pulgar izquierdo a su boca para morderse la uña.
- No está aquí.
- ¿Qué? – Dijo extrañada.
- Usted. – Se explicó Hunter. – Su cuerpo está aquí, claramente, pero su mente…
Sam suspiró y frotó sus ojos.
- Lo siento. – Dijo sonriéndole. – Ha sido un largo día.
- Entonces supongo que no tiene sentido continuar con esto.
- Lo siento. – Volvió a disculparse con su contador y asesor financiero personal.
- Descuide, srita. Manson. Yo entiendo. – Dijo cerrando sus carpetas. – Debe ser… desconcertante. Siendo tan joven y con tantas responsabilidades. Pero descuide. – Le sonrió. – Nadie nace sabiendo hacer estas cosas. Solo necesita algo de práctica y en algunos años… probablemente ni me necesite.
Sam observó la sonrisa genuina del joven y se la devolvió, aun avergonzada de su comportamiento.
- Entonces… - Dijo poniéndose de pie al igual que él. - ¿Mañana en la tarde?
Hunter guardó silencio un momento.
- Estaba pensando que tal vez sería mejor esperar hasta el lunes. – Dijo guardando sus cosas en su maletín. – Dudo que lo que sea que la preocupe ahora, desaparezca en menos de 24 horas.
- Gracias. – Le contestó con una sonrisa.
- Además mañana es sábado. – Dijo colgando su maletín en el hombro. – Ninguna institución financiera trabaja en sábado.
Sam sonrió ante la broma y lo acompañó hasta la salida. Cuando llegaron a la puerta, Hunter se dio media vuelta para encararla.
- Srita. Manson. Un placer. – Inclinó ligeramente al frente su cabeza y salió por la puerta.
- Hasta luego. – Se despidió ella y cerró la puerta.
Cuando Sam se dio vuelta, observó a su abuela salir de su habitación y le sonrió.
- ¿Hunter ya se fue? – Preguntó Ida.
- Si.
- ¿Tan temprano? – Dijo mirando el reloj de péndulo que había en la sala. – A tu padre no le gustará eso.
- Solo si se entera. – Sam le sonrió a su abuela y ella le devolvió el gesto con complicidad. – Prepararé algo de avena. ¿Quiere un poco?
- No, querida. Gracias.
Ida Manson observó a su nieta caminar a la cocina, y ella la siguió en su silla motorizada. Observó a Sam colocar algunas cosas en la barra de la cocina.
- Aunque no me molestaría que me platicaras acerca de tu novio.
Sam casi tira el bowl que había puesto en la barra cuando escuchó a su abuela. Como venado frente a una camioneta en medio de una autopista, levantó sus ojos para mirar la expresión divertida de su abuela.
- ¿N-novio? ¿D-de qué h-hablas? – Fingió, pero la sonrisa de su abuela solo se ensanchó. – Ok. ¿Cómo lo supiste?
- Danny me vio por la ventana cuando te vino a dejar. – Dijo con inocencia.
- ¿A-antes o después de…?
- Durante.
Sam se mordió el labio de la vergüenza. Por eso Danny había roto el beso en esa ocasión.
- ¿Mis padres…?
- No. – La tranquilizó con su respuesta. – Y como salieron a este tonto evento, tenemos toda la tarde para que me cuentes todo.
Sam solo sonrió y por un momento, se permitió dejar a un lado lo que había pasado en la mañana con Danny.
Toda la familia Fenton estaba en el laboratorio. Convencer a Jack de reconstruir el exoesqueleto había sido más sencillo de lo que esperaban, y afortunadamente, el entusiasmo de Jack era más que suficiente para saltarse las preocupaciones de Maddie. Mientras sus papás ordenaban los materiales necesarios, Danny y Jazz estaban en el ático recién limpiado por Danny, buscando en él algunas piezas que pudieran servir. Cuando terminaron, Danny bajó una caja con cosas que podían servirles mientras que Jazz llevaba la relación de artículos en la mano.
- ¿Cuál es el plan ahora? – Preguntó Jazz.
- Yo ayudaré a papá en lo que necesite. Tu consigue la programación del traje. Pregúntale a Tuck qué necesita exactamente. – Se quedó quieto mientras ella le abría la puerta al laboratorio. – Si no lo consigues, tienes que convencer a mamá de dejar a Tucker echarle un vistazo al código.
- Entendido.
Ambos bajaron y vieron a sus papás trabajando sobre la mesa, desarmando algunos dispositivos para extraer piezas.
- Ponlas por allá, Danny. – Dijo su papá.
Danny colocó la caja en una esquina del laboratorio y se acercó a sus papás. Notó que, aunque no estaban viéndola, tenían una televisión prendida junto a ellos.
- ¿Qué ven? – Preguntó acercándose.
- Tu padre quería ver la inauguración del nuevo centro cultural de Amity Park. – Dijo algo molesta.
- ¿Están viendo el canal del gobierno? – Preguntó Jazz extrañada. - ¿Por qué? Nadie ve el canal del gobierno.
- Porque Vlad va a dar un discurso más tarde y no quiero perdérmelo. – Contestó Jack con entusiasmo.
Maddie se quitó la mascará y se limpió el sudor de la frente. Volteó a ver a su hijo y cuando vio que parecía enojado por lo que acababa de decir su papá, le sonrió y le apretó una mejilla. Danny le sonrió a su mamá y regresó la vista a la pantalla. El evento parecía tan aburrido como sonaba, pero algo en la pantalla captó su atención. Inclinó su cabeza un poco para asegurarse de lo que estaba viendo era real. Jazz notó el movimiento y miró en la misma dirección de su hermano.
- ¿Esa es Danielle? – Preguntó Jazz en voz alta cuando distinguió a la joven en la pantalla, con una tímida y bien fingida sonrisa y un hermoso vestido azul.
Sus padres levantaron la vista hacia su hija, para después dirigirla hacia la pantalla.
- Si, es ella. – Confirmó Maddie, pero cayó en cuenta de algo antes de regresar a su trabajo. - ¿Cómo la conoces?
- Yo… - Jazz entró en pánico y se abofeteó mentalmente. - … leí acerca de ella en… ¿internet?
- No es más que otro ejemplo de la gran persona que es Vlad. – Dijo Jack sonriendo. – Darle a una joven huérfana una segunda oportunidad en la vida… ¡Solo Vladdie sería capaz de eso!
"Claro que solo esa porquería humana sería capaz de eso". Pensó a Danny al ver a Danielle en pantalla. Claramente la estaba usando como truco publicitario para mejorar su imagen. Junto a él, el suspiró de su mamá llamó su atención.
- Aunque odie admitirlo… fue un gran gesto con la joven. – Comentó Maddie. – Ella solo quería la oportunidad de poder estudiar y Vlad le dio una familia.
- Te lo digo Maddie, Vlad merece un ejercer un tercer término en la alcaldía. – Comentó Jack feliz. - ¿Sabes Danno? Es una lástima que hayas rechazado la oferta de Vlad.
- ¿Por qué? – Preguntó Danny.
- Habría sido la oportunidad perfecta para que la conocieras y así, nacería otra generación de amistad entre Fentons y Masters.
- Una cena tendría el mismo efecto. – Comentó Jazz.
- ¿Bromeas? Vlad es un hombre ocupado. Lo he invitado todas las semanas por los últimos 2 años, pero no tiene tiempo. A eso le llamó un hombre de convicciones. ¡Deber sobre placer!
El resto de la familia solo puso los ojos en blanco ante el comentario de Jack.
- Ella parece ser una chica muy dulce. – Comentó Maddie. – No sé por qué, pero hay algo en ella que me recuerda mucho a ti Danny.
Danny y Jazz compartieron una mirada rápida antes de desestimar el comentario de su madre. Antes de que pudieran redireccionar la conversación, Jack intervino.
- ¡Mira Danny! ¡Tus suegros están en la tele!
En teoría, el evento ya había acabado. Habían cortado el listón, habían dado el discurso oficial, habían presentado a todas las personas importantes que habían asistido y ya habían realizado el recorrido piloto de las nuevas instalaciones. Pero por alguna extraña razón, esas personas se negaban a irse a casa. Como le dolían los pies, buscó un lugar para sentarse. Probablemente eran cerca de las 9 de la noche y ese lugar seguía lleno. ¿Qué acaso no había mejores cosas que hacer un viernes por la noche?
- Aquí estás, Dani querida. – Vlad se acercó a ella con una sonrisa que ella entendió.
Le devolvió el gesto y se puso de pie. Inmediatamente, algunos flashes de cámaras iluminaron sus rostros.
- Estaba algo cansada y decidí sentarme un rato. – Se acercó a él, quien pasó un brazo sobre su hombro y se la llevó caminando al interior de las instalaciones.
Ya lejos de las cámaras y micrófonos, la sonrisa en ambos desapareció, más se mantuvieron juntos mientras seguían caminando.
- ¿Ya me puedo ir? Ya tienes todas las fotos para los diarios de mañana y mis pies me están matando. – Dijo ella con irritación.
- ¿Crees que quiero estar aquí? – Dijo Vlad mirando a todos lados.
Dani lo observó con curiosidad por el comportamiento que había mostrado todo el día. Siempre mirando a los alrededores. Era como si estuviera esperando que algo pasara. O a ver a alguien. Abrió la boca para preguntarle, pero un gorila de su cuerpo de seguridad se le acercó.
- Señor, hay una situación. – Le dijo al oído.
- ¿Qué clase de situación?
- Acabamos de recibir una notificación de la policía de Wisconsin. Al parecer, hubo una pequeña explosión en su mansión…
- ¿Qué?
- El peritaje aún continúa, pero el motivo sigue sin ser claro.
Vlad soltó a Dani y se cruzó de brazos, con una mano en su mentón.
- ¿Cómo desea que procedamos? – Habló el agente de seguridad.
- Llévala a su departamento. – Le dijo señalando a Danielle. – Yo iré a mi casa y después atenderé este asunto personalmente.
- Pero señor…
- El peritaje no ha concluido, por lo que no sería descabellado pensar que alguien intentó irrumpir a la fuerza. En ese caso, la policía de Wisconsin necesitará de mi cooperación para saber si algo fue sustraído de mi domicilio.
- Entendido. – Inclinó ligeramente su cabeza, y luego volteó a ver a Dani. - ¿Señorita?
Danielle alternó su mirada entre aquel hombre y Vlad. Algo no cuadraba en esa historia. El temperamento de Vlad era sumamente explosivo y ni siquiera había reaccionado cuando le dijeron que su casa había estallado. Así que solo había 2 opciones: él había orquestado todo (que era poco probable considerando lo mucho que amaba sus cosas) o era algo que él sabía que pasaría.
- Querías irte a casa, ¿no? – Le dijo serio.
Danielle solo asintió y siguió al agente.
- Suerte con eso. – Le dijo mientras se alejaba. – Buenas noches.
El comentario descolocó a Vlad por un segundo. Era la primera vez que Danielle se despedía de él. Y, tal vez estaba imaginándose cosas, pero le pareció que la chica hablaba con sinceridad. La observó subirse en el auto y bajo la mirada al piso. Su mente trabajaba a mil por hora, intentando determinar si sería sabio advertirle a la joven acerca del peligro inminente en el que todos estaban. El auto pasó frente a él y levantó la vista hacia la parte trasera del vehículo, donde su mirada se topó con la de Dani.
- Tal vez… - Susurró mientras la perdía de vista.
