Dani ingresó a la mansión de Vlad por el techo. Se transformó en humana para evitar ser detectada por cualquier mecanismo de defensa anti fantasmas que probablemente había en la casa. La casa estaba vacía, lo que le confirmaba que Vlad había viajado esa noche hacia Wisconsin. Había vivido en ese lugar el primer año después de su "adopción", por lo que estaba familiarizada con la distribución de ese lugar. El primer lugar que decidió investigar fue la habitación de Vlad, pero no encontró nada.

Literalmente. Ropa, accesorios, artículos de limpieza personal… todo había desaparecido. La habitación estaba ordenada pero vacía. "¿Qué está pasando aquí?" Entró en otra habitación, pero no encontró ningún indicio de que alguien estuviera ahí. Considerando que Vlad vivía solo, decidió bajar a la primera planta para inspeccionar su oficina. Cuando iba a cruzar por la sala, observó un pequeño desastre en la cocina.

Se mantuvo inmóvil unos segundos, esperando a que algo sucediera. Como no pasó nada, se acercó lentamente y observó que todos los cajones y puertas de las alacenas estaban abiertas. Entró a la cocina y se asomó en una gaveta: parecía que habían saqueado el lugar. Inspeccionó todos los cajones y vio que todo estaba en su lugar, salvo por cualquier cosa que fuera comida. Se puso de pie y caminó hasta el refrigerador, pero cuando lo abrió lo encontró vacío. Rápidamente se asomó por la barra y vio que el televisor enorme seguía en la sala.

"Eso descarta un robo". Se dirigió hacia el interior de la oficina de Vlad y notó que estaba algo desordenada. Caminó hasta el escritorio y notó que los cajones estaban abiertos. Extrajo algunos papeles de ahí y los ojeó. Todos eran cosas sobre el ayuntamiento o asuntos oficiales de gobierno. Los dejó sobre el escritorio y observó toda la habitación. Caminó hacia la pared donde tenía colgado un retrato de él mismo junto con Jazz, su antigua y difunta gata blanca. Haciendo intangible su cabeza, la metió a través de la pared y la caja fuerte que estaba ahí atrás. También metió su mano y usó un poco de energía para iluminar el interior. La encontró vacía.

Danielle sacó la cabeza y colocó ambas manos en su cintura. "¿De qué huyes?" Pensó mientras salía de la oficina. Solo quedaba un lugar de importancia en la mansión, un lugar que no podría vaciar y que le podría dar la respuesta que buscaba. Pero no estaba preparada para lo que encontró cuando bajó al laboratorio.

El lugar estaba en completa oscuridad, pero cuando usó sus poderes para iluminar el cuarto, quedó paralizada. Todo el laboratorio había sido destruido, reducido a solo el recuerdo de una instalación de alta tecnología. Manchas negras adornaban todos los objetos que estaban en dirección al portal fantasma, o en donde hubo un portal fantasma. La estructura estaba partida en dos, y el hollín era evidencia de la explosión que había consumido ese lugar. Miró a sus espaldas y encontró marcas que traspasaban las placas metálicas de los muros, y estas marcas se extendían en una línea por toda la pared. Por precaución, se transformó en fantasma y se acercó a la fisura en la pared. Había algunos fantasmas que eran capaces de dejar marcas como esas, Lobo, por ejemplo; pero ya de cerca, notó que el metal había sido derretido antes de ser destruido.

El príncipe Aragón y Dora vinieron a su mente, pero su aliento de fuego no podía causar una marca tan delgada como esa. Pensó en Skulker y en alguna arma que pudo haber creado, pero Skulker jamás había estado detrás de Vlad, lo que lo eliminaba. Regresó a la planta baja con más dudas que respuestas. Alguien había destruido su laboratorio. Y después, habían atentado contra su casa en Wisconsin. Claramente, Vlad estaba siendo víctima de ataques… Pero ¿quién lo estaba atacando?

Voló de regreso a su departamento y una vez llegó, tomó su celular y envió un mensaje. Necesitaba información.


Era la 1 de la madrugada cuando llegó a Wisconsin. Su chofer lo llevó hasta su mansión, que estaba rodeada por patrullas de la policía. Vlad se bajó del automóvil y fue a hablar con el responsable del caso, quien le dio el reporte de lo sucedido. De acuerdo con el peritaje, la construcción no había sufrido daños estructurales, pero por precaución, prefirieron dejar cerrada la zona hasta estar seguros. Totalmente innecesario, pues él sabía la magnitud del daño ocasionado.

La conversación alargó hasta casi las 3 de la mañana, entre interrogatorios acerca de motivos por los cuales alguien haría eso, la creación de lista de sospechosos y la toma de la declaración del alcalde. Su chofer lo llevó hasta el hotel 5 estrellas más cercano para que pudieran descansar.

Vlad le dio la instrucción de regresar a Amity Park en la mañana y dijo que se quedaría para ayudar a las autoridades locales: toda una farsa. Estaba saliendo de bañarse cuando tomó su celular y nuevamente se debatió entre advertirle o no a Danielle acerca del peligro inminente que estaba por liberarse en Amity Park. Pero no pudo. Bloqueó el teléfono y lo colocó en el buró junto a su cama. Apagó las luces de la habitación y se dispuso a dormir, aunque dudaba mucho que pudiera hacerlo.


Tucker estaba sentando en una banca en el parque, con ambas manos dentro de los bolsillos de su chaqueta. Observó a la gente caminar por el parque, a otras trotando corriendo o haciendo ejercicio antes de mirar el cielo. El cielo en estaba despejado, con la luz del sol iluminando todo el paisaje y adornando la vista con un cálido color dorado. Eran cerca de las 8 de la mañana y todo vaticinaba que sería otro cálido día de verano en Amity Park. Excepto por aquella nube oscura que se movía desde el norte.

Miró nuevamente hacia el frente y observó que Danny iba caminando hacia él. No pudo distinguir ningún gesto o emoción en el rostro de su mejor amigo, aunque esto pudo ser debido a la distancia que había entre ambos. Se puso de pie y salió al encuentro del ojiazul, quien se detuvo cuando lo tuvo frente a él.

- Hola Tuck.

- Hola Danny.

Ambos se miraron, serios. Danny intentaba descifrar si Tucker estaba molesto con él, mientras que Tucker quería saber si estaba ocultándole algo.

- Lo siento. – Habló Danny. – Por lo de ayer. Yo no quería decir que no los necesitaba o algo por el estilo…

- Danny. No. – Lo detuvo el moreno. – Mira, si me molestó un poco tu comentario… pero después de que Sam me arrastró fuera de tu casa, tuve tiempo para procesar todo y créeme cuando te digo que te entiendo.

- ¿En serio? – Preguntó.

- Claro que sí, viejo. Ninguno de nosotros estuvo allá adentro, pero tu sí. – Colocó su mano en su hombro. – Tú sabes mejor que nadie qué tan malo es esto, por lo que si tú tienes motivos para pensar que es mejor que nos mantengamos lejos del portal por ahora, yo confío en ti.

- Gracias Tuck. Eres el mejor.

- Lo sé. – El moreno sonrió y volvió a meter sus manos en los bolsillos. – Entonces… ¿qué es lo que necesitaba que habláramos tan temprano?

- Oh, sí. – Danny extrajo de su bolsillo un USB. – Jazz consiguió el código del primer traje. Según mi papá, están a una semana de poder empezar la construcción del traje, pero pensé que podrías echarle un vistazo en tus ratos libres.

Tucker tomó el USB en su mano.

- Seguro. – Lo guardó en su bolsillo. - ¿Y por qué una semana?

- Los materiales tardarán al menos 5 días en llegar.

- Ok. – Dijo analizando la situación. – Nuestro plan ya está en marcha, lo que es bueno. Entonces dime: ¿por qué estás preocupado?

Danny solo se rascó la cabeza y suspiró.

- Siento que no tendremos suficiente tiempo para terminar el traje. Digo, Dan podría…

- Danny… no podemos predecir el futuro. Hay que apegarnos a nuestro plan y si algo falla, pues algo se nos ocurrirá.

- Desearía poder ser tan optimista como tú ahora.

- Pues tienes que buscar la forma de serlo. – Dijo sonriendo. – Porque si Sam te vuelve a ver así, se enojará contigo.

- ¿Otra vez? – Sonrió Danny.

- No lo dudes.

Los amigos empezaron a caminar hacia la salida del parque, con dirección a la casa de Sam.

- Por cierto, ¿y tu hermana? ¿No vendría con nosotros?

- Dijo que alguien tenía que quedarse a vigilar el portal. – Danny levantó sus hombros. – Pero supongo que no vio la diferencia entre ir todos a hablar con Vlad o solo ir nosotros 3.

- Para mí que solo quería dormir hasta tarde. – Bromeó Tucker.


- ¿Sabes? 11 de cada 10 doctores recomiendan no venir a la Hamburguesa Apestosa para comer el desayuno.

Danielle estaba en la parte trasera del establecimiento de comida, con los brazos cruzados y jugando con una botella que había encontrado tirada. Estaba absorta en sus pensamientos hasta que escuchó la voz de Valerie hablándole.

- Entonces gracias a Dios porque aún no abren. – Bromeó.

- ¿Qué sucede Dani? Tu mensaje parecía urgente.

- Antes de que te diga… - Hizo una pausa. – Durante tu vigilancia sobre Vlad, ¿notaste si había algo o alguien que lo estuviera… no sé… acechándolo?

- ¿Acechándolo como para… atacarlo? – Preguntó con una ceja alzada por la curiosa pregunta.

- Sí, como si tuviera algún némesis o algo por el estilo. – Dani se mordió el labio, pero mantuvo el rostro serio.

- ¿Aparte de nosotras? – Bromeó Valerie.

- ¿Algún fantasma… algo? – Indagó más.

- No. Nada. ¿Por qué la pregunta? – Se cruzó de brazos.

- Ok. Lo que voy a contarte es secreto y no puedes decirle nada a nadie de esto. – Hizo una pausa. – Ayer acompañé a Vlad a la inauguración del nuevo centro cultural.

- Lo sé, vi las fotos. Por cierto, lindo vestido. – Añadió con una sonrisa.

- Gracias. – Le respondió animada. - En fin… Vlad recibió una noticia. Aparentemente hubo una explosión en su mansión en Wisconsin.

- Wow. – Dijo poniéndose seria. – ¿Alguien resultó herido?

- No lo sé… se supone que la casa está vacía dado que ahora vive aquí, pero eso no es lo preocupante.

- ¿No? ¿Estás segura? – Dijo con algo de sarcasmo.

- Él apenas y reaccionó. Su jefe de seguridad le dijo que su casa había explotado y él actuó como si nada. No gritó, no se enojó, no amenazó a nadie… ¡ni siquiera lo dijo en público para ganar simpatizantes!

- Ok. Eso es raro… pero regresado a la explosión…

- Ayer a la media noche volé hasta su casa y la encontré vacía. Lo que tiene sentido ya que dijo que iría a Wisconsin personalmente para "ayudar" a la policía.

- Suena lógico. – Respondió brevemente Valerie antes de volver a ser interrumpida.

- Pero mientras inspeccionaba la casa, descubrí que Vlad la había evacuado. Todos sus papeles y artículos personales ya no estaban.

- Lo que es normal cuando uno sale de viaje. – Dijo intentando calmar a la chica que seguía hablando.

- Si, pero no te llevas toda tu despensa cuando lo haces, ¿o sí?

- ¿Qué?

Dani observó el rostro de Valerie y sonrió de satisfacción: había picado su interés y curiosidad.

- Todos los objetos de valor de la mansión siguen ahí, pero se llevó toda la comida. Ahora, ¿quién hace eso? Especialmente siendo millonario.

- Ok, solo retrocede un poco. ¿No crees que estas buscando cosas de más en esta situación?

- Yo pensé lo mismo… hasta que vi su laboratorio. – Dijo seria.

- ¿Qué tiene su laboratorio?

- Eso es algo que mejor tienes que ver.


- Entonces… - Sam rompió el silencio que había entre los 3. - ¿Qué es lo que le diremos a Vlad?

- Le pediremos amablemente que nos dé el código que usó para el traje. – Comentó Tucker.

- ¿Y si no quiere dárnoslo?

- Tendré que persuadirlo. – Añadió Danny sonriendo.

- Vaya. Creí que atentar contra un servidor público era algo estúpido. – Ironizó ella.

- ¡Y lo es! – Se defendió. – Pero Danny Phantom lo hará cuando descubra que Plasmius, el fantasma de Wisconsin, tiene poseído al alcalde.

- ¿Ves Sam? Ya pensamos en todo. – Tucker y Danny chocaron sus puños.

- Claro que sí, Bonnie y Clyde. – Dijo la chica sonriendo.

- ¡Oye! – Contestaron ambos al mismo tiempo.

- En todo caso, yo soy Clyde. – Dijo Tucker.

- ¡Oye!

Los 3 llegaron al ayuntamiento de Amity Park. Para asuntos y trámites oficiales, las oficinas estaban cerradas; sin embargo, sabían que algunos servidores públicos estaban en las oficinas hasta medio día durante los sábados, Vlad incluido. Lograron colarse en las oficinas de la alcaldía y caminaron hasta que ubicaron la oficina de Vlad. Los 3 caminaron en silencio por todo el pasillo y al fondo ubicaron el escritorio de su secretaria. Danny observó las cámaras de vigilancia instaladas en el pasillo, lo que le imposibilitaba usar sus poderes para entrar a la oficina. Lo que significaba que tendrían que engañar a su secretaria.

- Buenos días, srita… - Tucker se acercó más al escritorio para leer la placa con el nombre de la mujer. - … Sanders.

- ¿Quiénes son y qué haces aquí? - Dijo la mujer poniéndose de pie. – Estas son oficinas gubernamentales, no un parque público… así que váyanse de una vez si no quieren que llame a seguridad.

- Oiga, descuide. Somos inofensivos. – Dijo Danny. – Solo queremos hablar con el alcalde un momento.

- Pues saquen una cita y vuelvan cuando la tengan. ¡Ahora largo!

- ¡Pero es un asunto muy importante! – Intervino Tucker. – Es sobre… su hija Danielle. – Susurró esto último.

La secretaria entrecerró los ojos y se cruzó de brazos.

- ¿Qué hay con ella?

- Ella está en peligro, por eso necesitamos hablar urgentemente con el alcalde. Prometemos no quitarle mucho tiempo de su muy apretada agenda.

Danny y Sam se miraron para después mirar a la mujer, quien los estaba inspeccionando con los ojos.

- ¿De dónde conocen a Danielle? – Les preguntó.

- Emm…

- Pues…

- La conocimos en la Secundaria Casper. – Contestó Sam en voz alta.

La mujer los observó con seriedad.

- Eso es todo. Llamaré a seguridad. – oprimió un botón del teléfono que tenía sobre el escritorio.

- ¡No! ¡Espere! – Gritó Tucker.

- ¿Qué? – Dijo la mujer empezando a irritarse.

Tucker observó a Danny y le señaló con los ojos a la secretaria. Danny negó suavemente con la cabeza y le señaló la cámara en el techo. Tucker abrió la boca, pero no se le ocurrió que podía decir.

- ¿¡Acaso no sabe quién soy yo!? – Dijo Sam cruzándose de brazos.

Danny y Tucker la miraron con sorpresa, pero solo Tucker entendió lo que quería hacer.

- Si… - Dijo sin mucha convicción. - ¿No sabe quién es ella?

- ¿Debería? – Dijo inspeccionando a la chica.

- ¡Solo si quiere conservar su trabajo! – Amagó otra vez la gótica. – Mi nombre es Samantha Manson.

- ¿Y? No tengo idea de quien es usted. – Levantó su ceja.

- ¿Qué tal los nombres Jeremy y Pamela Manson? ¿Nos va a decir que no conoce a su hija? – Intervino Tucker.

La sonrisa en el rostro de la secretaría se desvaneció y se puso seria. Claro que sabía quiénes eran los Manson. Ellos fueron los principales benefactores del centro cultural. Había intentado conseguir el apoyo de la pareja para la carrera política de su jefe, sin éxito hasta ahora. Sabía que tenían una hija, pero jamás la había visto en un evento. Fijo su vista en la chica frente a ella y, tras unos segundos en silencio, estalló en carcajadas.

Los jóvenes frente a ella se miraron entre sí, boquiabiertos y sin entender que estaba pasando. Pasaron unos segundos hasta que las risas pararon. La mujer volvió a sentarse en su silla y se limpió algunas lágrimas con cuidado.

- Vaya. Gracias por eso. – Dijo sonriendo. - Ahora… Bob, Daryl: por favor escóltenlos afuera del edificio.

- ¿Qué? – Dijeron los 3.

Fue entonces que sintieron como alguien los tomaba del antebrazo. Cuando voltearon hacia atrás, notaron a dos hombres grandes, tanto en altura como en anchura.

- Andando. – Dijo uno de ellos con voz grave.

La secretaria observó como los jóvenes eran arrastrados por los pasillos. Empezó a soplarse la cara con ambas manos para suprimir las ganas de empezar a reír. "Hija de los Manson… Si claro. Y yo soy la primera dama".

Bob y Daryl arrojaron a los 3 afuera del ayuntamiento, antes de colocarse frente a la puerta principal para asegurarse de que no intentaran regresar.

- Increíble. – Se quejó Tucker sobándose el brazo.

- No creyó la única verdad que le dijimos. – Dijo Sam.

Antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo ella, Danny tomó su antebrazo con delicadeza y lo inspeccionó un momento. Cuando no vio ningún daño, solo acarició la zona. El contacto de los dedos de Danny le erizó la piel, causándole un rubor que su novio notó. Cuando Danny la soltó, se aclaró la garganta.

- Bueno… les dije que no era necesario venir a hablar con él.

- Siempre podríamos ejecutar el plan B. – Le dijo Dany.

- ¿Para qué? Tucker puede hacerlo.

- ¿Para desquitarnos? – Bromeó Danny y Sam le sonrió.

- O podríamos usar el Plan E. – Dijo Tucker sin verlos.

- ¿Plan E? Nunca ideamos un plan E. – Dijo Danny mirando a su amigo.

Tucker los miró sonriendo y señaló la entrada del edificio, donde vieron a Estrella hablando con los guardias que los habían echado.

- Lo improvisé sobre la marcha. – Dijo el moreno.

Sam reviró los ojos y se cruzó de brazos.

- No lo necesitamos, Tuck. – Le recordó.

- Oye, soy yo quien tiene que programar esa cosa y si hay alguna forma de encontrar un atajo, puedes apostar que lo tomaré. – Regresó su vista hacia la chica, que estaba entrando al edificio.

- Solo quieres coquetear con ella. – Observó Danny.

- Y tu podrás hacer lo mismo con Sam, así que no te quejes.

Tucker metió sus manos a los bolsillos de su chaqueta y caminó rumbo a la entrada. Sam solo suspiró y miró a Danny, esperando a que le dijera algo al moreno. Cuando Danny notó a su novia observándolo, levantó una ceja.

- ¿Qué? Tiene razón.

Sam estaba por decir algo, pero Danny estiró su brazo y rodeó su cintura, acercándola a él.


Atravesaron el techo y aterrizaron en la habitación completamente a oscuras. Dani se separó de Valerie y usó sus poderes para iluminar el laboratorio. Cuando sus ojos pudieron captar el ambiente del lugar, se quedó muda. Recorrió el lugar con la mirada sin saber que hacer o que decir. Con mucho cuidado, empezó a caminar por las ruinas. Se agachó y recogió un fragmento metálico del suelo cubierto de un polvo negro. Después de analizarlo unos segundos, lo arrojó al suelo y se puso de pie para seguir caminando por el área. Se acercó hacia una pared que estaba completamente negra, donde se podía apreciar el relieve de una estructura metálica destruida.

- Esto parece una escena de una película de terror. – Comentó Valerie tocando el metal.

- Se pone peor.

Valerie giró a verla y vio que ella le señalaba una pared al fondo. Cuando siguió la dirección con la vista, observó la fractura que estaba en la pared y se extendía a casi todas las paredes. Era una raya de patrón irregular que había logrado perforar el recubrimiento en la pared. Con cuidado de no tropezarse, Valerie se acercó y colocó su mano al interior de la ruptura.

- Esto no lo hace un rayo fantasma normal. – Comentó. – Mucho menos un arma.

- Lo sé… por eso te pregunté. – Dijo Dani.

- No sé de algún fantasma que pueda hacer esto. Pero tampoco es como si conociera a todos los fantasmas.

- ¿Crees que haya un nuevo jugador? – Le preguntó Dani.

- Es posible. Lo que no entiendo es por qué ir detrás de Vlad. Digo… sé que es molesto, pero no ha hecho nada en los últimos años como para que alguien este detrás de él.

- Tal vez está detrás de su mitad humana, no de la fantasma. – Teorizó la menor.

- Puede ser… - Valerie regresó junto a la chica. - ¿Por qué no le preguntas a tu primo si sabe algo?

La pregunta agarró a Dani desprevenida y la volteó a ver con pánico.

- ¿M-mi primo?

- Danny Phantom. El chico fantasma. – Le aclaró, lo que la relajó un poco. – Sé que regreso a Amity Park.

- Si… podría preguntarle a Da… a él.

- Por mientras, salgamos de aquí. Este lugar me da escalofríos.

Dani solo asintió y tomó a la chica del brazo. Se hizo intangible y salió volando por el techo. Continuó volando, con su departamento en mente.


Estrella salió del ayuntamiento irritada y frustrada. Odiaba levantarse temprano en sábados y hoy, su esfuerzo no había tenido frutos. Salió por la puerta principal y se despidió de Daryl, el único guardia que se había quedado afuera. Llevaba la mirada puesta en el piso y caminaba de forma automática, hasta que unos tenis rojos aparecieron en su campo de visión. Levantó la mirada para poder evitar chocar contra la persona frente a ella y se arrepintió en ese instante.

- Oh, no. – Susurró cansada.

- Muy buenos días Estrella. – Dijo Tucker sonriendo. - ¿Cómo estás?

La chica se detuvo y puso los ojos en blanco.

- Foley… lárgate. No estoy de humor. – Dijo apretando el puente de su nariz.

- Entiendo… la srita. Sanders puede ser muy grosera a veces.

- No sabes nada de Molly. – Dijo seria.

- ¿Y tú sí? – Dijo genuinamente sorprendido.

- Eso no te incumbe. – Se cruzó de brazos. – Ahora hazte a un lado.

- Espera, mira… necesito tu ayuda.

- No me interesa.

Estrella intentó pasar de Tucker, pero el moreno se movía en la misma dirección que ella, cerrándole el paso.

- Gritaré si no me dejas pasar. – Lo amenazó.

- Tranquila. Te dejaré pasar. ¡Quiero dejarte pasar! – Intentó tranquilizarla Tucker cuando notó a Daryl observando el intercambio desde su posición. – Solo sácame de una duda: verás, nosotros queremos…

- Sé lo que quieren Foley. – Lo interrumpió. – Molly me contó que 3 jóvenes intentaron ingresar a la oficina del alcalde.

- Ok. Entonces solo dime si Vlad está en su oficina o no.

- ¿Vlad? ¿Acaso eres su mejor amigo como para hablar del alcalde Masters así?

- Es una MUY larga historia, pero solo contéstame si está en la oficina o no.

- Si te lo digo, ¿me dejarás en paz?

- Te prometo que no verás ni mi sombra.

La chica miró a Tucker unos segundos a los ojos antes de suspirar. En la plazuela frente al ayuntamiento, Danny y Sam estaban abrazados, ella descansando sobre el pecho de su novio y él, con su cabeza recargada sobre la de ella. Ambos tenían los ojos cerrados, disfrutando de ese breve momento juntos en tranquilidad.

- ¿Me perdonas? – Le susurró Danny al oído.

- Ya lo hice. – Le respondió con una sonrisa.

Danny se separó de ella y la observó a los ojos.

- ¿De verdad?

- Claro. – Dijo acariciándole el rostro. – Pensé que estabas sobreprotegiéndome y tratándome como si fuera de cristal… pero tras hablarlo con mi abuela me di cuenta que estaba sobreactuando. Además, también actuaste así con Tucker, por lo que no podía tomarlo personal. – Bromeó.

Danny solo le sonrió.

- Entonces… ¿tu abuela te lo contó?

- Sip.

- ¿Te dijo que me guiñó el ojo cuando nos vio? – Bromeó Danny.

- No. – Rodeó el cuello del chico con sus brazos. – Pero suena como algo que ella haría.

Él no respondió, solo capturó los labios de su novia con los de él y la abrazó más fuerte. La chica devolvió el gesto, buscando pegarse más a Danny de forma inconsciente. Aprovechando la diferencia de alturas, Danny profundizó el beso sin resistencia alguna de la Sam, quien parecía gustosa de que lo hiciera. El chico subió una de sus manos por la espalda de Sam hasta llegar cerca de su nuca, y la otra empezó a descender con una lentitud dolorosa. Cuando llegó a la parte más baja de su espalda, un grito los obligó a separarse.

- ¡Wow! ¿Si saben que estamos en público?

Sam soltó a Danny y dio un paso atrás, mientras que el chico desviaba la mirada y se acomodaba el cabello. Ambos miraron a su amigo, quien les daba la espalda y tenía una mano tapando sus ojos. Sam se cruzó de brazos y lo llamó.

- Ya puedes voltear, Tuck.

El moreno se dio vuelta y quitó la mano de sus ojos para mirarlos.

- Cielos Danny, ¿intentabas devorarla? – Bromeó Tucker.

"Claro que sí". Pensó Danny antes de reprenderse mentalmente por tener ese tipo de ideas.

- ¿Descubriste algo? – Cambió el tema el ojiazul, acercándose al moreno y tomando a Sam de la mano.

- De hecho, sí. – Sonrió. – Nuestro querido alcalde no está aquí. Y cuando digo aquí, no hablo del edificio de allá. – Señaló a sus espaldas. – No está en Amity Park.

- Espera… ¿Vlad huyó? – Pregunto Sam.

- Si y no. Verán, de acuerdo con su secretaria, Vlad salió de la ciudad ayer en la noche debido a una "situación personal".

- ¿Pero a dónde iría? – Volvió a preguntar la chica.

- Yo me pregunté lo mismo y en una corazonada… - Sacó su celular y se los mostró a ambos. – Investigué y encontré esto.

Danny tomó el teléfono y observó que en la pantalla había un artículo periodístico de ese día.

- "Se registra explosión en un domicilio privado". – Leyó Danny el titular.

- Ahora mira la ubicación.

- "… una mansión en Wisconsin…" – Leyó Sam y rápidamente levantó la vista. – Si huyó.

- Y no estoy seguro, pero creo que no fue un accidente.

- Claro que no. – Confirmó Danny. – Él lo hizo para darse una excusa y salir de Amity tan pronto como pudo.

- El muy cobarde. – Dijo Tucker tomando su celular.

- Bueno… supongo que regresamos al plan original. – Dijo Sam.

- ¿Podrás hacerlo tu solo?

- Si… pero no pienso hacerlo solo. – Añadió con una sonrisa.

Danny y Sam lo miraron sin comprender de qué hablaba.


En las afueras de Amity Park, un helicóptero blanco comenzó su descenso en el helipuerto a la mitad de una instalación militar secreta. El operativo A y la operativo T observaron cuando el vehículo tocó tierra y la mujer se apresuró para abrir la puerta del helicóptero. El operativo Alfa observó a la mujer y bajó del vehículo.

- Bienvenido, Operativo Alfa. – Gritó para que su voz fuera escuchada por sobre el ruido de las hélices.

- Espero no me decepcionen. – Le comentó mientras caminaban hacia el operativo A.

- Llegó temprano señor. – Dijo A cuando los tuvo enfrente.

- No quiero dejar nada al azar el día de hoy. – Se acomodó el traje.

- Vamos a mi oficina. – Comentó A. Allí podremos hablar en privado y esperar a que terminen los preparativos.

A extendió su mano al frente, y Alfa comenzó a caminar hacia el interior del edificio, seguido de los otros dos oficiales.


- ¿Quieres desayunar algo? – Preguntó Dani mientras caminaba a la cocina.

- Descuida. – Contestó Valerie caminando hacia la sala. – Comí antes de reunirme contigo.

- Esta bien. – La más joven abrió su refrigerador e inspeccionó el interior.

Valerie, por su parte, tomó la laptop de la joven y la prendió.

- Desayuna mientras yo buscó información acerca de algún fantasma capaz de esto.

- Hecho. – Dijo sacando algunas verduras.