- ¡Encontré algo! - Gritó Valerie.
Dani tomó su plato de comida y corrió hasta sentarse en un sillón mientras que Valerie leía en voz alta lo que había encontrado.
- "La piroquinesis es la capacidad de crear y controlar el fuego. En fantasmas, esta habilidad depende del tipo de núcleo que posea la entidad…" y sigue así hasta… - Hizo una breve pausa mientras seguía leyendo. – Aquí. "Las habilidades derivadas del uso de la energía generada por el núcleo del fantasma (piroquinesis y crioquinesis), son exclusivas de entidades cuyo nivel de poder sobrepasa el promedio, esto debido a que se requiere de grandes cantidades de poder para transmutar el estado en el que la energía se manifiesta".
Dani redujo la velocidad con la que masticaba mientras procesaba la información.
- Entonces… ¿Vlad enojó a un fantasma muy poderoso?
- Sin duda alguna. Y escucha esto: "Por lo general, los fantasmas nunca alcanzan a desarrollar todo su potencial para la piroquinesis y/o crioquinesis; sin embargo, estos poderes pueden llegar a manifestarse de otras formas con menor intensidad".
- Espera. ¿Eso significa que Klemper tiene potencial para ser superpoderoso?
- Así que agradece que es estúpido. – Bromeó Valerie.
- Hmn. – Dijo llevándose a la boca otro pedazo de omelette. – Las cosas que uno aprende.
Valerie solo sonrió y le acercó la laptop.
- Necesito acceder a tu base de datos de fantasma. – Dani la miró curiosa. – Necesito ver los registros de fantasmas para ver si hay alguno identificado que pueda usar piroquinesis o tenga algún tipo de manifestación de estos poderes.
Dani observó la pantalla de la laptop y vio el cuadro de diálogo que solicitaba la apertura de la carpeta protegida. El cursor del teclado parpadeaba sobre el recuadro en donde debía ingresar la contraseña. Danny le había otorgado la carpeta como un regalo de despedida cuando se fue a la universidad para que hiciera anotaciones de los cambios en los poderes de fantasmas o integrara nuevos fantasmas al listado existente. Había usado esa herramienta con Valerie antes, pero esta vez se sentía diferente. Ahora sentía una rara necesidad de pedirle permiso a Danny para usarla. Se sacudió la sensación mentalmente y puso su plato sobre la mesa, para tomar la laptop e ingresar la contraseña.
Le devolvió la laptop a la morena una vez la carpeta se abrió. Tomó su plato y se dispuso a regresar a la cocina.
- De entrada, diría que no contaras a Dora y a su hermano. – Dijo rodeando el sillón.
- ¿Por qué? – Preguntó curiosa.
- Hasta donde sé, ellos solo escupen fuego cuando están en su forma de dragón. – Explicó. – Y juzgado por la apariencia del laboratorio de Vlad….
- Es poco probable que un dragón colosal sea responsable. – Concluyó la morena. – Entendido.
- Mantenme al corriente. – Dijo sirviéndose agua.
- ¡Despierten niños! ¡Papá ha vuelto! – Gritó Tucker con entusiasmo.
Danny y Sam lo observaron con curiosidad, mientras que el moreno terminaba de instalar su equipo en el escritorio. En la pantalla de la computadora, se había iniciado una videollamada y aparecieron 3 recuadros negros en la pantalla, cada uno con una rueda dando vueltas mientras cargaba.
- ¡Technerd! – Le respondió entusiasta un joven que apareció en uno de los recuadros.
Al observar a la pareja detrás de Tucker en la pantalla, el joven pecoso se quitó el gigantesco sombrero de bufón que traía puesto y apagó su pantalla. El trío luchó por contener su risa mientras que las otras pantallas se activaban.
- Carl, ¿por qué te quitaste…? Oh. – Exclamó Jerry cuando notó a los amigos de Tucker del otro lado de la pantalla.
- ¡Hola! – Exclamó Darla al ver a todos.
- Hola chicos. – Saludó Jerry.
Carl activó nuevamente su pantalla e intentaba aparentar tranquilidad, pero el enrojecimiento en sus orejas lo delataba.
- Buenos días. – Dijo haciendo su voz más grave.
- ¿Qué te pasó Carl? Normalmente no eres tan tímido. – Bromeó Darla.
- Si, viejo. – Dijo Jerry. – Ponte tu disfraz de la feria del renacimiento. Luce mejor en ti que sobre tu cama.
Mientras todos reían, Carl se hizo hacia atrás y tiró al piso la ropa que se veía descansando sobre su colchón.
- Chicos, por favor. Compórtense. ¿Qué van a pensar los amigos de Tucker? – Respondió Carl.
- Ese barco zarpó hace mucho… - Dijo Jerry.
- Muy bien Tucker. – Darla interrumpió el momento. – Estamos aquí. ¿Para qué somos buenos?
- Les estoy compartiendo un código… Listo. – Un "ping" sonó en la habitación y una ventana emergente apareció en la pantalla de Tucker. – Estoy trabajando en algo y me vendría bien un poco de su ayuda.
- ¡Vaya! – Dijo Jerry. – Como han caído los poderosos.
- Ja ja. – Se rio falsamente el moreno. – Necesito su ayuda para terminar antes, no porque no pueda hacerlo solo.
- ¡Wow! – Intervino Darla. – Esa no es forma de pedir ayuda.
- Lo siento, lo siento… - Levantó las manos Tucker. – Pero realmente me gustaría su ayuda. Es un tema de vida o muerte.
- Cuanta seriedad. – Bromeó Darla, pero Tucker no sonrió. - Espera, ¿lo dices en serio?
- Me gustaría decir que no, pero…
Todos en la pantalla adoptaron un semblante serio, excepto Carl. Él joven estaba leyendo parte del código cuando sus ojos cayeron sobre una la línea del código.
- "Exoesqueleto…" – Susurró. - Viejo, ¿volviste a hackear un servidor gubernamental?
- ¿Qué? – Le dijeron todos a Tucker.
Tucker giró para ver a Danny y Sam.
- No es lo que creen. – Les susurró y se dio la vuelta. – ¡Y acordamos no volver a mencionar eso! – Dijo a la pantalla.
- Oye, si esto es gubernamental no quiero saber nada.
- Si. Somos amigos, pero no quiero que el FBI…
Danny se acercó a la computadora e hizo a un lado a Tucker para hablar.
- Chicos. El código fue escrito por mis padres. Ellos son inventores, no agentes gubernamentales.
- No te ofendas, pero ¿por qué deberíamos creerte? – Habló Jerry.
- Les digo la verdad. Miren: mis padres diseñaron un exoesqueleto que aumenta las capacidades físicas del usuario. Sin embargo, la interfaz no era muy buena y tenía un fallo letal.
- ¿Qué clase de fallo letal? – Preguntó Carl.
- El exoesqueleto extrae y consume la energía del usuario. – Explicó Danny. - El uso prolongado del traje puede ser letal.
- Y por eso necesito su ayuda. – Dijo Tucker empujando a Danny lejos de la pantalla. - ¿Entonces?
Danny retrocedió para que el moreno tomara su lugar y los 3 quedaron a la expectativa de lo que los demás dirían.
- Estoy dentro. – Dijo Darla.
- Al diablo, yo también. – Dijo Carl.
Todas las miradas fueron a dar al joven rubio, quien se quitó los lentes para frotarse los ojos. Después de unos segundos, se los volvió a colocar y miró a todos en su pantalla.
- Si nos atrapan, no dudaré echarlos de cabeza.
- ¡Si! – Exclamó Tucker. – No se arrepentirán.
- Es un poco tarde para eso… - Bromeó Jerry.
- ¿Y bien? ¿Qué necesitas que hagamos? – Habló Darla.
- Vamos a buscar bugs.
- ¡Urgh!
- ¡Debe ser una broma!
- Por un demonio…
- Vamos chicos. – Intentó animarlos. – Solíamos hacer esto todas las semanas.
- Si. Y odiamos cada segundo de ello. – Dijo Jerry.
- Lo sé, lo sé… Pero entre más rápido terminemos con esto, mejor.
- Como en los viejos tiempos. – Dijo Carl.
- Como en los viejos tiempos. – Afirmó Tucker sonriendo.
Tucker conectó sus auriculares y se sumió en su mundo computacional con sus amigos en la computadora. Mientras tanto, Sam y Danny se habían movido al fondo de la habitación del moreno, pues no querían interferir en lo que sea que estaban haciendo.
- ¿Qué hay de Ember? – Preguntó Valerie.
Dani secó sus manos y caminó nuevamente hacia la sala.
- ¿Por qué ella? – Preguntó alzando su ceja.
- Bueno… - Giró la laptop para que Dani viera la pantalla. – Mira su cabello. Son llamas.
- Es cierto. Añádela a la lista.
Valerie escribió el nombre de Ember en la lista de vigilancia de fantasmas de fuego. Hasta ese momento su lista era algo raquítica: Skulker, Ember y 5 monstruos sin identificar que eran guardianes en la zona fantasma. Tomó la laptop en sus manos y continuó pasando las fichas técnicas.
- Pandora… no recuerdo mucho acerca de ella.
- Yo no he tenido el placer de conocerla. O la desdicha. – Comentó Dani.
- ¿Y entonces cómo acabó en tus archivos?
- Yo… puede que haya mentido cuando dije que eran mis archivos.
Valerie la miró intensamente y Dani solo sonrió incómoda. Regresó su mirada a la pantalla de la laptop.
- Son de tu primo. – Concluyó.
Habían pasado años desde que sabía acerca de Danielle y aún no entendía como era posible que ella, alguien mitad humano, fuese familiar de un fantasma. Demonios, aún no era capaz de entender cómo Dani era mitad humana y mitad fantasma. Pero aparentemente era un tema muy sensible para ella y por eso decidía no abordarlo tan seguido.
- Bueno… lo que sí puedo recordar es su pequeña caja. – Volvió a hablar. – Y créeme cuando te digo que había cosas allí dentro que podrían hacer lo que vimos.
Valerie anotó el nombre y escuchó a Dani golpearse la frente con la mano.
- ¡Cómo se me pudo olvidar!
Le quitó el lapicero y el bloc de notas de las manos a la morena y escribió un nombre antes de devolverle los artículos.
- ¿El caballero del terror? – Dijo leyendo. – Tan obvio que se nos pasó.
- Lo sé.
Dani se sentó en un sillón, esperando a que Valerie continuara mencionando fantasmas, pero la chica no habló. Cuando la volteó a ver, notó que estaba algo confundida y luchaba con algo en la computadora.
- ¿Qué sucede? – Preguntó.
- Hay un fichero oculto… - Dijo mientras seguía batallando con la computadora. – Bueno, no está oculto… solo bloqueado.
Valerie extendió la laptop hacia Dani, quien la tomó y observó el fichero en cuestión. En la pantalla había una imagen de un folder con el símbolo de una caja fuerte en el centro y en la parte baja del fichero aparecían 4 recuadros.
- Parece que requiere de una contraseña de 4 dígitos. – Habló Valerie.
- O caracteres en general. Las letras también están habilitadas. – Dijo Dani borrando la letra que había puesto.
"Eso elimina 'Sam Fenton' como contraseña". Pensó la chica. Era la primera vez que se topaba con esta carpeta, y Danny no le había dado acceso a esta.
- Pues a menos de que tengas la contraseña, hablamos de posibilidades de 1 en 10,000. Y eso si solo son números.
- No la tengo. – Admitió Danielle. – Pero puedo conseguirla.
- ¿Cómo?
- Solo dame unos minutos. – Dijo sacando discretamente su celular. – Mientras tanto, continua con otros ficheros.
- Esta listo.
- Excelentes noticias. – Dijo Alfa.
- Diles que vamos para allá. – Comentó A.
El operativo asintió y abandonó la oficina de A. Mientras terminaban de montar toda la decoración alrededor del nuevo prototipo de portal, habían decidido ir a la oficina para discutir acerca de los potenciales usos que le darían a la formula sintética de ectoranium del operativo T. Granadas de ectoranium vaporizado, armas con munición de ectoranium, guantes recubiertos con ectoranium… las posibilidades eran infinitas. Poniéndose de pie, los 3 se acomodaron sus respectivos trajes y salieron de ahí.
Jazz había tenido una mañana tranquila. Había despertado a las 9, comió su desayuno junto a sus padres y después se había dedicado a vigilar que nadie prendiera el portal. Sus padres habían regresado a trabajar en el centro de operaciones en lo que llegaban los insumos para el exoesqueleto. Podría decirse que su mañana estaba siendo sumamente exitosa.
Su teléfono vibró y vio un mensaje de Dani. Lo leyó y levantó una ceja. "¿Un fichero bloqueado dentro de los expedientes ya ocultos y bloqueados?" No recordaba nada de eso. Picada por su curiosidad, buscó la ruta de la carpeta en su propia laptop. Ingresó "Sam Fenton" en la ventana emergente y obtuvo el acceso a los expedientes fantasmas en los que habían trabajado desde hace tiempo atrás. Empezó a recorrer fichero tras fichero buscando el que Dani había mencionado. Llegó hasta el final de la carpeta y no encontró nada, hasta que empezó a recorrerlos de atrás hacia adelante. Notó que al retroceder con la tecla el expediente de Reloj, se saltaba un fichero completamente y caía en el de Pandora. Hizo la prueba otra vez y sucedía lo mismo. Usando el cursor, hizo clic manualmente en el fichero y le apareció lo mismo que a Dani.
Jazz entrecerró los ojos e hizo clic derecho para obtener un poco de información de ese fichero. Nada útil apareció, más que la fecha de creación, la fecha de actualización y el usuario que lo había creado. Jazz se acercó más a su pantalla cuando se dio cuenta de algo: el fichero había sido creado por Danny hace casi 7 años (como el de todos los demás fantasmas); sin embargo, este era probablemente el único fichero que no se había modificado desde ese entonces. Estaba por no darle importancia al asunto hasta que reconoció la fecha: 20 de marzo del 2005. El día de la prueba de aptitud académica.
"Demonios".
La operativo T recogió los papeles de su investigación y la presentación de su descubrimiento para la inauguración de ese día. El laboratorio estaba limpio y ordenado, sin mencionar vacío. Todo el personal estaba ya en la sala del portal, pero ella había regresado por la información y por los viales. En su escritorio descansaba la muestra original extraída de las plantas, mientras que en el estante frente a ella había muchos viales del compuesto sintético.
Caminó hasta el estante y tomó 2 viales, pero cuando se dio vuelta notó que el vial original ya no estaba en su escritorio. Empezó a buscarlo por todas partes, incluso en su propio traje en caso de que lo hubiese tomado y no se acordara, mas no lo encontró. Estaba por buscar más a fondo cuando su reloj en la muñeca empezó a sonar. Decidió dejarlo por el momento y salió corriendo hacia la sala.
Alfa y A estaban en el palco, viendo hacia abajo a todos los agentes listos y en sus respectivas posiciones.
- Los reportes de seguridad indican que estamos bien. Las instalaciones están selladas. – Comentó A.
- Bien. ¿Qué hay de los agentes O y K?
- Ellos… fueron desplegados en el campo para recuperar una muestra ectoplásmica "viva" y se les dio la orden de no volver hasta que la tengan.
- Es decir…
- Están tan lejos como fue posible de este lugar. – Dijo A.
Alfa sonrió y observó al operativo T entrar por la puerta.
- Entonces, ya podemos comenzar.
K y O se observaron entre ellos antes de regresar su mirada a la pantalla.
- Eso fue grosero… - Comentó O.
O y K se encontraban dentro de su vehículo de patrullaje. Estaban estacionados en el segundo piso del estacionamiento del centro comercial de Amity Park, en el cajón más retirado que pudieron hallar. Gracias a la perezosa naturaleza humana, su "escondite" estaba muy alejado de la entrada del centro comercial, lo que les garantizaba privacidad mientras observaban el evento.
K abrió una bolsa de papas fritas y se las extendió a su compañero, quien tomó algunas y regresó su atención a la pantalla. El breve discurso de Alfa terminó con una breve ola de aplausos, que fue interrumpido por un grito de él mismo.
- ¡Pónganlo en marcha!
Inmediatamente los operativos en los centros de mando empezaron a teclear en sus estaciones. Cuando todo estuvo en posición, el científico encargado miró hacia el palco, donde A le asintió, dándole luz verde. Con su pulgar oprimió el botón de encendido y el ruido de la energía acumulándose empezó a resonar en la sala. El interior del octágono metálico empezó a brillar con un color verde, hasta que una fuerte descarga de energía generó una pequeña explosión que hizo que se formara una pared verde contenida por la estructura metálica.
- La reacción es estable. – Dijo el científico mientras revisa las lecturas. – ¡Apertura de portal exitosa!
Todos en la sala estallaron en aplausos, incluidos Alfa y A. Ambos bajaron del palco y caminaron hasta quedar cerca del portal, observándolo con mucho cuidado y fascinación. Mientras A felicitaba al equipo investigador, Alfa convocó a la operativo T. Ambos conversaron un poco y T le entregó uno de los viales que tenía guardados en su bolsillo. Algunos tomaron fotografías del momento hasta que Alfa alzó su puño y todos en la sala guardaron silencio.
- El día de hoy es una gran victoria para nosotros sobre la escoria fantasma que plaga nuestro plano. Pero no se trata únicamente de la creación del portal, sino también de la fabricación de nuestra arma más poderosa… - Abrió el puño que tenía al aire para mostrar el vial con liquido rojo en su interior.
- ¿Puedes acercarlo más? – Preguntó O.
K seleccionó el área sobre la pantalla con su dedo y la imagen se aumentó, aunque perdió algo de calidad.
- … logramos extraer el compuesto conocido como "ectoranium". – Ahora se oía a T hablando.
- ¿Ectoranium? – Susurró K.
- … será posible erradicar a la peste fantas… ¿Qué sucede?
Una alarma empezó a sonar en el laboratorio, seguido de una alternación entre en foco verde y el rojo que estaban sobre el portal.
- Estatus. – Pidió Alfa.
- El detector de ectoplasma tiene una lectura. – Dijo el científico que intentaba descifrar que pasaba.
- Obviamente. Estamos junto al portal. – Dijo A. – Apaga la alarma.
- Enseguida, señor. – Le respondió.
- De igual forma, sería la oportunidad perfecta de probar la efectividad del arma. – Comentó T.
- Entonces veamos si se atreve a cruzar. – Alfa se paró a dos metros frente al portal con el vial en la mano.
La alarma se detuvo y toda la sala quedó en silencio por unos segundos. O y K se acercaron más a la pantalla para ver que sucedía. Los siguiente que pasó fue un gran resplandor blanco que limitó toda su visibilidad y después, se cortó la transmisión.
Un nuevo y perfeccionado Dan vagaba por el centro de la zona fantasma. Cada objeto inanimado con el que se topaba, lo destruía para ver qué tan fácil era hacerlo. Completamente recuperado después del enfrentamiento del día anterior, ya era hora de regresar a su misión inicial. Extendió su mano hacia el frente y un portal al mundo humano se abrió. Cuando estuvo a punto de cruzarlo, pudo sentir un pulso de energía recorriendo toda la zona fantasma.
Desconcertado, miró a sus alrededores intentando ubicar el origen. A unos metros de él, la zona fantasma empezó a rasgarse. Una grieta empezó a formase en medio de la nada y empezó a brillar con un verde de mayor intensidad que el de la atmosfera. Unas fisuras más pequeñas que salían de la primera empezaron a formarse hasta que, con un resplandor, se formó un portal.
Dan cerró su propio portal para inspeccionar el nuevo. Estaba a kilómetros de distancia del portal de los Fenton, que probablemente estaría apagado, y mucho más lejos aún del portal destruido de Vlad. Definitivamente este era nuevo y de alguien más. Especialmente porque esos dos no se atreverían a poner un pie dentro de la zona fantasma dado los recientes acontecimientos.
- Bueno… supongo que debo darles la bienvenida. – Sonrió mientras en su mano se formaba una esfera de fuego blanco. - ¿Qué clase de anfitrión sería si no lo hiciera?
Mientras Tucker seguía inmerso en las pláticas con sus amigos, Sam y Danny habían aprovechado para compartir más anécdotas y fotos de sus años en la universidad. Danny le había cedido la cama y él había jalado una silla y la colocó junto a la cama. Por el momento estaban jugando una lucha de pulgares, que no era más que una excusa para poder estar más cerca del otro. Cuando Danny volvió a ganarle, le soltó la mano por un momento y ambos voltearon a ver la espalda del moreno.
Tucker seguía hablando a través del micrófono de sus auriculares y ocasionalmente se reía de cosas que hablaba con sus amigos.
- Es raro. – Comentó Sam viendo a Tucker. – Escucharlo hablar de cosas que no entiendo y que otros si puedan.
- Supongo que sucedería lo mismo si estuviéramos escuchando algo acerca de tu área de experiencia.
- Al parecer maduramos. Todos nosotros. – Le dijo a Danny después de un rato en silencio.
Danny le sonrió antes de bajar la mirada al piso. Sam lo miró con curiosidad, pero antes de que ella pudiera preguntarle qué sucedía, Danny tomó su mano y la miró de nuevo. Había algo en los ojos de su novio que no entendía, pero le causaba algo de emoción.
- ¿Qué te parece si… - Los dedos de Danny fueron subiendo por su brazo con suaves caricias. - … nos perdemos un rato?
- ¿Perdernos? – Dijo algo sorprendida por la sugerencia. - ¿En dónde?
- No lo sé. Aún es temprano y podríamos… no sé, ver una película o ir al invernadero del centro. Tienen tus flores favoritas…
- ¿Ahora?
Danny sonrió cuando vio como la sangre se amontonaba en las mejillas y orejas de su novia. Se veía adorable.
- Pues no estamos haciendo nada aquí. – Danny miró a Tucker. – Y no creo que al él le moleste.
- ¿Me está seduciendo, señor Fenton? – Bromeó Sam, intentando ocultar su rubor.
- ¿Sería muy malo decir que sí, señorita Manson? – Le contestó, acercándose a ella.
Ambos sonrieron antes de que sus labios se encontraran. Danny tomó el rostro de Sam con ambas manos para continuar besándola por un rato y ella colocó sus manos sobre las muñecas de Danny. Cuando su breve sesión terminó, Danny se separó un poco de ella, pero sin soltarla.
- ¿Eso fue un sí? – Le susurró.
Sam sonrió, pero el celular de Danny empezó a sonar antes de que pudiera responderle.
- Creo que fue un tal vez. – Bromeó y se apartó de él.
Danny sonrió y sacó el celular de su bolsillo. Suspiró cuando vio que era Jazz quien llamaba y se enderezó en su silla. Sam lo veía con una sonrisa.
- Hola Ja…
- ¡DANNY!, ¡¿DÓNDE ESTÁN?! – Los gritos de su hermana lo obligaron a separarse del celular.
- Jazz, no puedo…
- ¡DANNY, TIENEN QUE REGRESAR! ¡AHORA!
Danny puso el teléfono en altavoz para que Sam pudiera escuchar también.
- Jazz, te puse en altavoz.
- ¡¿DÓNDE ESTÁN?! ¡PASARÉ POR USTEDES!
- ¿De qué estás hablando? – Dijo Danny mientras veía a Sam, quien estaba tan confundida como él.
- ¡ENCONTRÉ TU FICHERO OCULTO! ¡ESTAMOS TODOS EN PELIGRO! – A través del teléfono escucharon la puerta de un auto cerrarse.
- Jazz… - Intervino Sam.
- ¡ÉL PUEDE ABRIR PORTALES! – Gritó desesperada. - ¡LO LEÍ EN EL FICHERO OCULTO QUE CONSERVAS DE ÉL!
Sam volteó a ver a Danny, y el rostro de terror de su novio le confirmó que lo que Jazz decía.
- ¡SOLO DÍGANME DÓNDE ESTÁN Y YO…
Las paredes de la casa de Tucker temblaron y los vidrios vibraron, seguidos del sonido de una potente detonación a la distancia. Jazz entró en pánico por una fracción de segundo al pensar que aquella detonación provenía desde el otro lado de la línea, hasta que sintió la camioneta de sus padres temblar y escuchó la misma detonación.
- ¿Qué fue eso? – Preguntó Tucker quitándose los auriculares y girando su silla.
Observó a Danny y Sam de pie mirando a través de la ventana en su cuarto. Se puso de pie y caminó hacia ellos y pudo ver la enorme fumarola de humo negro que provenía de un punto en las afueras de la ciudad.
- Puede que no sea él… - Dijo Sam apretando la mano de Danny.
Danny se tragó el nudo en su garganta y levantó su teléfono.
- ¿Jazz? Regresa a la casa y activa el escudo anti fantasma.
Sin darle oportunidad de responder, Danny colgó y arrojó el celular a la cama de Tucker.
- Chicos… ¿de qué me perdí? – Dijo el moreno preocupado.
- Danny… - Le rogó Sam.
Él le regalo su mejor sonrisa fingida.
- Tengo que asegurarme.
Valerie y Dani estaban mirando a través de su ventana la columna de humo que se levantaba sobre los edificios.
- ¿Hay alguna noticia de eso? – Dijo Dani.
- Ninguna. – Le respondió Valerie sondeando información en su celular. – Pero al parecer, sucedió en las afueras de la ciudad.
Valerie guardó su celular y observó a Dani morderse el labio inferior.
- ¿Piensas que fue un fantasma?
- El laboratorio de Vlad también explotó. – Le respondió la joven.
- La diferencia es que esta explosión fue literalmente en medio de la nada. – La tranquilizó Valerie. – Probablemente fue un viejo ducto de gas que estaba expuesto.
Dani oyó las palabras de Valerie y decidió creerle. Al menos por el momento. Suspiró e intentó relajarse un poco. Cuando volteó, vio que la morena estaba recogiendo las cosas en las que estaba trabajando cuando oyeron la explosión.
- ¿Te vas?
- Si. – Le respondió cuando dejó todo ordenado. – Cuando cosas así suceden, mi padre se pone paranoico pensando que estuve involucrada. Además de que las calles se vuelven un caos.
Dani solo asintió y la acompañó a la puerta.
- Ve con cuidado.
- Y tú intenta relajarte. – Le sonrió. – Ya verás que no es nada de lo que debamos preocuparnos.
- Al oeste.
- Justo como en la transmisión.
K y O habían salido del vehículo cuando sintieron la detonación y caminaron hasta la barda perimetral del estacionamiento. Rápidamente se apresuraron a entrar al vehículo y salir manejando de ahí como locos. Alguien había atacado la base de operaciones de los Hombres de Blanco cuando oficiales de alto rango estaban allí. Necesitaban llegar y proporcionar ayuda sus compañeros, si es que aún tenían…
Algo como eso debía ser deliberado, planeado con meses de anticipación y ejecutado de forma quirúrgica. Aunque no habían hablado ninguna palabra desde que salieron del estacionamiento, ambos sabían que era un ataque fantasma. Y tenían una buena sospecha del fantasma responsable.
El pseudo héroe de Amity Park. Danny Phantom.
- A todos los operativos activos… - Habló K a través del radio del vehículo. – Tenemos un protocolo Armagedón en Amity Park.
Danny, Tucker y Sam iban volando tan rápido como el ojiazul podía en dirección de la columna de humo. Al mirar hacia abajo, la chica notó que el tráfico estaba paralizado. Levantó su mirada al frente y notó a Danny más serio que de costumbre. Tucker iba en silencio, aunque por dentro seguía intentando entender el razonamiento de Danny de querer ir a inspeccionar el lugar.
La idea de que la explosión había sido a la mitad de la nada se refutó cuando avistaron un complejo en la zona cero del accidente. Danny aterrizó con cuidado detrás de un helicóptero que los cubría del intenso calor de las llamas que consumían el lugar.
- Quédense aquí. – Dijo Danny. – Me encargaré del fuego.
Salió volando y Sam vio cómo usaba sus poderes de hielo para extinguir las llamas.
- Esto es malo. – Comentó Tucker.
- ¿Qué?
- No puedo visualizar este lugar en el GPS.
- ¿Y?
- Solo el gobierno puede censurar las vistas satelitales. – Explicó. – Es decir que este lugar pertenece a una dependencia gubernamental.
- Y creo saber a cuál.
Tucker observó el mismo punto en la cola del helicóptero que Sam estaba viendo. Con letras negras, estaba escrito el acrónimo de la dependencia.
- Hombres de Blanco.
- Tenemos que decirle a Danny.
Rodearon el helicóptero y Danny aterrizó frente a ellos después de apagar el fuego.
- Viejo, ten cuidado.
- Estas instalaciones son de los Hombres de Blanco.
- Eso ahora no importa. – Respondió Danny. - Tenemos que buscar si hay sobrevivientes.
- Pero Danny…
- Chicos, nosotros somos su única opción de salir de ahí con vida.
Sam y Tucker se miraron y no tuvieron de otra más que seguir a su amigo. Aprovechando a que él iba frente a ellos, ambos se colocaron su deflector fantasma y se colocaron su pulsera laser. Si el responsable de todo era Dan, no les servirían de mucho esos equipos, pero al menos lo intentarían. Entraron por el acceso principal y caminaron a través del pasillo. Cuando se topaban con una puerta, alguno de ellos hablaba buscando alguna señal de vida antes de abrir la puerta.
- Si nos dividimos cubriremos más terreno. – Dijo Danny.
- ¡De ninguna manera! – Exclamó Sam.
- ¿Y morir primero? Yo creo que no. – Reclamó Tucker.
Danny suspiró y creó un duplicado.
- Yo iré a la derecha y él los acompañará por la izquierda.
Sin esperar respuesta de ellos, el Danny original salió volando en la bifurcación derecha del pasillo.
- Cuando salgamos de esta, estarás en grandes problemas. – Amenazó Sam al duplicado de su novio.
El duplicado fue delante de ellos en caso de algún ataque, mientras que Sam cubría el flanco izquierdo y Tucker el derecho. Se toparon con una puerta y el moreno habló para ver si alguien respondía. Al no recibir ninguna, Sam abrió la puerta y ambos ingresaron al interior mientras que el clon se quedaba en la puerta para vigilar.
El interior de ese lugar estaba completamente destruido. Parte del techo había colapsado y dejaba entrar mucha luz del sol, lo que les permitía inspeccionar con claridad lo que parecía haber sido un laboratorio. Las cosas y el mobiliario cercano a la puerta habían sobrevivido al estallido, pero entre más se acercaban a la esquina contraria, menos cosas podían encontrar.
- Huele raro aquí. – Susurró Sam.
- Bueno… aquellos parecen ser fotorreactores. – Dijo señalando los restos de una máquina tubular de vidrio. – Lo que sea que contenían probablemente se vaporizó con la explosión.
Sam bajó su muñeca con la que estaba apuntando y se dio vuelta.
- Está vacío aquí, será mejor regresar.
Tucker solo asintió y la imitó. Cuando dio un paso hacia la salida, una extraña sensación recorrió todo su cuerpo. Parpadeó por unos segundos y observó sus alrededores.
- ¿Sucede algo? – Preguntó Sam.
- No lo sé. – Dijo mirando todo el lugar. – Es como si… ya hubiese estado aquí antes.
- ¿Déjà vu?
- Probablemente sea por el olor. – Dijo levantándose los lentes para frotarse los ojos. – Vayamos con Danny.
Salieron del laboratorio y junto con el duplicado, caminaron en la dirección que había tomado el Danny original. En su camino, se toparon con muchas puertas abiertas, pero todas estaban vacías. Giraron a la izquierda en el pasillo y notaron a Danny flotando al final de este. El duplicado voló hacia él y fue asimilado por el original, pero seguía sin moverse.
- Danny, ¿qué sucede? – Sam intentó acercarse a él, pero Danny volteó y extendió su mano para detenerla.
Sam frenó cuando vio el pánico en los ojos verdes de Danny y rápidamente entendió por qué.
- Eso… ¿eso es un cadáver? – La voz de Tucker tembló al emitir las palabras.
La mitad del cuerpo de una persona se asomaba por la puerta que llevaba al interior de la sala. Aun podían apreciarse partes blancas del traje del operativo fallecido, pero la mayoría de su ropa y piel estaban cubiertas de sangre o quemadas. Tucker se dio vuelta para combatir contra las ganas de vomitar que lo invadieron en el momento que observó aquella escena, mientras que Sam caminó hasta donde estaba Danny.
Cuando llegó junto a él, su garganta se cerró al ver al interior de aquella sala. Docenas de cuerpos estaban apilados cerca de la entrada, y solo Dios sabe cuántos más hubieron realmente, puesto que el alto grado que carbonización presente al fondo de la habitación era indicador de que la explosión se había originado ahí. Con manos temblorosas, se quitó el deflector y tomó el brazo de Danny. Jalarlo hacia atrás fue sencillo gracias a que estaba flotando.
- Danny, vámonos… - Le susurró.
- Están todos muertos… - Respondió en shock.
- Danny…
- Él hizo esto Sam…
El sonido de Tucker vomitando y unas sirenas a la distancia hicieron que salieran de su trance. El moreno se enderezó y les habló sin voltearlos a ver.
- Chicos, tenemos que salir de aquí si no queremos que nos culpen por esto.
Tucker escupió en el piso, intentando quitarse el mal sabor en su boca después de haber vomitado.
- Tuck tiene razón. – Sam tomó el rostro del chico en sus manos. – Tenemos que irnos. Ya.
Danny observó el miedo en el rostro de Sam y fue lo único que necesito para convencerse.
- T-tienen razón…
Tomó a Sam de la cintura y voló hasta Tucker, quien le extendió su mano para que esperara. Entre tanto, el moreno usó su otra mano para quitarse su deflector y le hizo la seña para que ahora si lo tomara. Los sonidos de las sirenas se intensificaron y ellos salieron volando de ahí, intangibles e invisibles.
Desde las alturas observaron a los cuerpos de bomberos, policías y ambulancias llegar al cerco perimetral de las instalaciones, donde los bomberos tuvieron que estrellar su camión para abrir el acceso, ya que no había nadie que lo hiciera por ellos desde adentro.
Danny aterrizó en un pequeño parque infantil que encontró entrando a Amity Park, siguiendo la carretera que conducía hacia las instalaciones destruidas de los Hombres de Blanco. Tucker rápidamente corrió hacia un árbol ante la creciente sensación de querer vomitar nuevamente. Tras unos segundos en donde no expulsó bilis, se enderezó y miró a sus amigos: Sam tenía su mano derecha sobre su boca y su brazo izquierdo cruzado debajo de su busto. Probablemente ni ella sabía que estaba llorando. Y Danny… él era un desastre. Estaba dando vueltas en círculos con ambas manos detrás de su cabeza mientras murmuraba cosas que no podía entender.
Después de su breve conversación en la mañana, el moreno entendía muy bien la reacción de su amigo. Danny había tenido razón: Dan no les iba a dar tiempo.
- Chicos…
La pareja volteó a ver al moreno, que los miraba con mucha preocupación.
- ¿Y ahora qué? – La duda en la voz del moreno era más que obvia.
Danny y Sam se miraron entre ellos, esperando encontrar en el otro lo mismo que Tucker les estaba pidiendo: algo de esperanza.
La nube oscura que Tucker había visto temprano en la mañana había avanzado poco a poco hasta lograr estar justo en el corazón de Amity Park. Poca luz del sol lograba pasar a través de ella, pero más nubes oscuras empezaron a aparecer en el cielo. El gris oscuro de las nubes fue el contraste perfecto que Dan requería para llamar la atención de toda la ciudad, con una gran detonación de color verde que iluminó todo el cielo e hizo que los pobladores de la ciudad miraran en su dirección.
- Ahora… solo tengo que esperar.
