Danny observó la figura que resplandecía en el cielo e involuntariamente, su mano izquierda empezó a temblar. Recuerdos de la vez que lo enfrentó a sus 14 años inundaron su mente, haciendo que volviera a vivir la misma desesperación que en aquel entonces cuando estuvo a punto de perderlo todo. Y ahora el pasado lo había vuelto a alcanzar. ¿O tal vez era su futuro?

Sam desvió su mirada hacia Danny y observó todas las expresiones que desfilaron por su rostro: pánico, miedo, preocupación, furia… hasta que llegó a la resignación. Ella conocía ese rostro y entró en pánico.

- Danny. – Le advirtió. – Ni lo pienses…

Los dos varones voltearon a verla, pero por motivos diferentes. Tucker no tenía idea de qué estaba pasando, pero Danny sabía a qué se refería.

- Todos sabíamos que esto era una posibilidad… - Le sonrió débilmente.

Danny empezó a flotar y poco a poco, a alejarse de ellos, con el rostro serio.

- Viejo, ¿qué diablos haces? – Dijo Tucker claramente preocupado.

- Daniel James Fenton, ¡regresa aquí! – Gritó Sam.

- ¡Danny! ¡No puede luchar contra él!

Danny les sonrió a unos metros sobre el suelo.

- Chicos… - Su voz intentaba tranquilizarlos. – Es mi deber intentarlo.

- Danny… ¡Danny!

Con un nudo en la garganta, ignoró las suplicas de sus amigos y salió volando hacia Dan. Para el resto del equipo Phantom, ese momento de impotencia se sentía muy familiar: se habían hecho a un lado cuando luchó contra Pariah Dark y no habían podido ayudarlo cuando tuvo que pelear contra Dan. Y ahora el patrón se repetía contra los mismos villanos.

"No más". Pensó Tucker.

- Si nos damos prisa, podremos llegar al centro de la ciudad en unos minutos.

Sam se limpió las lágrimas y volteó a verlo.

- ¿Y qué estamos esperamos?


Jazz frenó el vehículo de asalto Fenton cuando observó el resplandor verde en el cielo. Era muy tarde, había escapado de la zona fantasma y ella no tenía idea de dónde estaba su hermano o sus amigos. Empezó a buscar señales de su hermano en el cielo sin éxito alguno y Dan aprovechó la atención para caer al suelo con mucha fuerza. Lo perdió de vista, pero a los pocos segundos, otra explosión se escuchó unas cuadras más delante de su posición y la gente comenzó a correr lejos de ahí.

Puso en marcha la camioneta nuevamente y pensó en llamar a Danny, pero desechó la idea, pues él probablemente ya estaba en camino a la misma dirección. En cambio, decidió llamar a Tucker mientras avanzaba por el tráfico.

- Jazz, ahora no es buen momento…

- ¡Ya sé! Pero ya lo ubiqué. – Interrumpió el regaño de Tucker.

- ¿Qué?

- Estoy cerca de donde ellos estarán. Te enviaré mi ubicación. Búsquenme allí.

- Jazz, es muy peligroso que…

- ¡Recuérdame hacia donde se están dirigiendo ustedes dos!

A través del teléfono escuchó a Sam decir touché.

- ¿Tienes equipo?

- Tengo la camioneta de papá completamente equipada.

- Bien. Buscaremos la camioneta cuando lleguemos.

- Hecho.

Jazz colgó y arrojó el teléfono al asiento del copiloto mientras seguía conduciendo, evitando chocar con autos que habían quedado abandonados a la mitad del camino después de que Dan había aterrizado en el suelo.

Estacionaron su vehículo a media calle y bajaron a gran velocidad para ingresar en las instalaciones, donde un hombre uniformado de baja estatura salió a su encuentro para detenerlos.


- No pueden pasar. Es una zona…

- Agentes federales de la Oficina de Asuntos Paranormales. – Dijo K arrojándole su placa en la cara. – Estás eran nuestras instalaciones.

- Y esos eran nuestros compañeros. – Susurró O mientras veía como apilaban bolsas negras en el suelo mientras más camillas seguían entrando a las instalaciones.

- ¿Hombres de Blanco? ¿Qué diablos hacían aquí? – Respondió el oficial devolviéndole la plac sobando su nariz.

- Eso es clasificado. – O observó los alrededores. - ¿Quién está a cargo?

- Ese sería yo. – Dijo un sargento moreno, alto y calvo. – Jimmy, puedes retirarte.

El policía se fue de ahí, dejando a los 3 hombres para hablar solos.

- Hombres de Blanco. – Dijo K mostrando otra vez su placa.

- Si, lo noté. – Señaló los trajes que ambos vestían.

- ¿Qué pasó aquí? – Preguntó O.

- Aún no estamos seguros… Pero el Marshall Trent dijo que al parecer la explosión se originó en el ala noroeste del complejo. No hay evidencia de que se tratase de un ataque con un dispositivo explosivo casero o comercial. – Hizo una pausa para observar a los hombres.

- ¿Bajas? – Pregunto K temeroso.

- Hasta ahora, hemos recuperado 21 cuerpos. – Suspiró. – Pero los forenses siguen entrando y saliendo mientras hablamos. Hasta donde entiendo, la explosión se originó en el punto donde todos estaban reunidos. Estamos coordinándonos con los federales para saber si se trató de un ataque con un dron armado. Incluso podríamos estar hablando de un atentado terrorista…

- No fue un terrorista. – Dijo O serio.

- Señores… si tienen un sospechoso, mis oficiales estarán encantados de tomar su declaración. – El sargento caminó hasta estar muy cerca de ambos, con sus manos en las caderas. – Y tal vez puedan ayudar al Marshall a determinar qué demonios fue lo que explotó. Después de todo, ustedes sabían que había allí.

- Si. Los sabemos. – K habló y ambos se dieron media vuelta. – Nuestros colegas estaban en el ala noroeste.

- Miren… lamento mucho su pérdida. – Dijo honestamente el oficial. – Yo también he perdido hombres en la línea del deb… ¡¿Qué diablos hacen?!

K y O abrieron la cajuela de su vehículo y extrajeron dos armas grandes. Una para cada uno.

- Iremos de cacería. – Explicó K.

El sargento iba a hablar hasta que el cielo se tiñó de color verde. Todos voltearon a ver hacia arriba, donde apenas y se podía distinguir una figura flotando en el cielo de Amity Park.

- Y ya sabemos a dónde ir. – Comentó O.

- ¿Ese fantasma hizo esto? – El sargento volteó a ver a los operativos mientras señalaba la figura en el cielo.

- "Ese" no es cualquier fantasma. – Dijo K caminando hacia la puerta del auto.

- Es el chico fantasma. – Confirmó O rodeando el vehículo.

- Danny Phantom es un héroe. El jamás haría…

- Entonces sargento, ¿cómo explica el hielo en las instalaciones? – K abrió la puerta del carro y entró.

- Tal vez para apagar el fuego…

- Después de haberlo iniciado. – O cerró su puerta y el vehículo se puso en marcha.


Valerie estaba en un taxi, atorada en el tráfico ocasionado por aquella explosión. Cuando terminó de asegurarle a su papá que estaba bien y que no había tenido nada que ver con ese incidente, empezó a inspeccionar las noticias en su teléfono. Hasta ahora, no había ningún reporte oficial acerca de esa explosión. Bloqueó su celular y lo dejó sobre su regazo boca abajo. Observó el tráfico ocasionado por el constante flujo de cuerpos de emergencia a través del parabrisas del carro. Cerró sus ojos por un segundo y echó su cabeza hacia atrás, hasta que el sonido de otra explosión la devolvió a la realidad.

Un resplandor verde se reflejaba sobre todas las superficies alrededor de ella. El chofer del taxi se reclinó sobre el volante para observar el cielo y ella hizo lo mismo a través de su ventana. Una figura negra se precipitó rápidamente hacia el suelo, huyendo de la vista de todos. Instintivamente, llevó su mano derecha a su hombro izquierdo, pero en lugar de tocar su mochila, solo tocó su blusa. Se maldijo mentalmente por no llevar su traje, aunque técnicamente no necesitaba llevarlo pues se suponía que había ido a hablar con Danielle. Lo que le recordaba…

Tomó su celular rápidamente y abrió el chat que tenía con ella. Antes de que terminara de escribir su mensaje, recibió uno de Dani.

- ¿Estas bien?

- Si. Sigo en el tráfico y sin mi traje.

- Ok. Yo investigaré.

- Ten cuidado.

Bloqueó su teléfono y miró otra vez por la ventana, pero no vio nada esta vez.

- Emm…. ¿señorita?

Val miró al chofer, que parecía algo ansioso.

- ¿Sigue queriendo ir para allá? – Dijo intentando ocultar el temblor en su voz.

Valerie suspiró y se apiadó del pobre hombre.

- Déjeme en los Laboratorios Axion, por favor.

- Con gusto.

El chofer se cambió de carril rápidamente y tomó la primera desviación a la izquierda, que lo llevaría hacia las instalaciones que se encontraban lejos del centro de la ciudad.


Ya había llamado la atención de todos y solo le bastó destruir un pequeño puesto de hot dogs para aterrorizar a los ciudadanos. Con todo ese caos, encontrarlo sería sencillo. Ahora solo tenía que esperar unos segundos y en cualquier momento…

Sonrió cuando escuchó algo rompiendo la resistencia del aire cerca de su ubicación. Cuando escuchó las botas hacer contacto con el suelo, fue su señal para salir al encuentro de su nuevo invitado.

- ¿Sabes? Por un momento pensé que no vendrías…

Danny tragó saliva al escuchar la voz de Dan. Ahora era más grave, más profunda y más aterradora. Soltó el aire que tenía prisionero en sus pulmones para calmar el acelerado latido de su corazón. Se paró derecho y juntó todo su coraje para hablar.

- ¿Después de lo que hiciste? – Le reprochó. – Todas esas personas…

- Eso no fue nada. Al menos no cuando lo comparas con lo que hice… o lo que haré.

Dan se dio vuelta para mirar cara a cara a su versión joven y sonrió cuando notó el impacto que tenía su nueva imagen cobre el chico. De espaldas, Danny solo había podido ver la nueva cantidad de fuego que Dan tenía en su coleta y que tapaba gran parte de su visibilidad. Ahora de frente podía observarlo en toda su terrorífica magnificencia.

El cabello de Dan había crecido en su coleta, en la llama sobre su cabeza y ahora también tenía un poco cayendo delante de sus hombros. Sus ojos eran rojos y alrededor del derecho, tenía una marca negra, que parecía una cicatriz, que bajaba desde su cabeza y llegaba hasta su quijada. Su traje había adoptado elemento de la vestimenta de Pariah Dark, por ejemplo; todo su brazo derecho estaba acorazado con partes de la armadura, especialmente el guante en su mano y la hombrera con picos. Sus botas también eran metálicas ahora y en su cinturón colgaba la maza con picos. Como elemento adicional, una correa atravesaba su pecho diagonalmente, que en el centro tenía una pieza metálica con las iniciales "DP" grabadas dentro de una calavera. El anillo y la corona brillaban en sus posiciones, además de que Dan parecía haber crecido, tanto en anchura como en altura.

Danny dio un paso atrás y levantó sus puños a la altura de su pecho.

- ¿Realmente quieres hacer eso, niño? – Levantó una ceja.

- No. – Se sinceró. – Pero no me dejas opción.

Dan observó como Danny flexionaba sus rodillas, preparándose para lanzarse contra él.

- Bien. – Extendió su mano izquierda a un costado y una espada se materializó. – Diviérteme.


- No veo la camioneta o a Jazz. – Comentó Sam mientras apartaban de su camino a los civiles que corrían para refugiarse.

Tucker iba observando el GPS en su celular mientras se abría paso en la multitud.

- ¡Allá! – Señaló un callejón.

Corrieron hacia la camioneta y las puertas traseras se abrieron cuando estuvieron cerca.

- ¡Se tomaron su tiempo!

Jazz arrojó una bazuca hacia Tucker y dos pistolas hacia Sam. Ambos tomaron sus armas y se dieron vuelta. La pelirroja saltó fuera del vehículo y cerró las puertas detrás de ella.

- ¿Cuánto llevan ahí? – Preguntó Sam activando sus armas.

- Danny llegó hace poco… - Dijo acomodando el cañón que llevaba en sus manos. – Pero ya escuché algunas cosas siendo….

- ¡Cuidado!

Tucker jaló a ambas hacia atrás, al interior del callejón, y un vehículo en llamas terminó cayendo en la calle frente a ellos. Asomaron la cabeza por el muro del edificio y observaron sus flancos despejados. Se miraron entre los tres y rápidamente empezaron a avanzar por la calle en dirección a donde se escuchaban algunas detonaciones.

Una cuadra más adelante, Dan golpeó al chico en la boca del estómago y seguidamente lo pateó. Usando su espada como lanza, se la arrojó directo al pecho. Danny se estrelló contra un muro y logró volverse intangible, momentos antes de que la espada se clavara en el muro del edificio. Tomó la espada con sus manos y se lanzó al ataque. Fue recibido con un poderoso golpe de la maza que envió ambas armas volando hacia un costado. Dan empezó a repartir puñetazos furiosos que el joven esquivó a como pudo.

En un momento, se agachó para evadir un golpe y vio una apertura, dándole un puñetazo lleno de energía en la quijada. Logró alzar la cabeza de Dan lo suficiente para hacer uso de su velocidad y repartir golpes por todo el pecho de Dan, culminando con la detonación de una esfera de energía del tamaño de una pelota de baloncesto. Una cortina de humo los separó, y cuando Danny pensó que tendría un segundo para respirar, un brazo lo tomó del pecho y lo arrojó hacia adelante, donde fue recibido por un puñetazo en la cara.

Salió volando hacia la izquierda, donde una patada lo mando a la dirección opuesta y fue recibido por un fuerte golpe que lo mando hacia arriba. El Dan original lo recibió destruyendo una gran columna de hielo en su espalda, mandándolo de picada al suelo. Levantó la mirada a tiempo para ver cómo los 4 disparaban rayos hacia él. Se protegió con un campo de fuerza, pero este cedió ante el poder del ataque, expulsando a Danny en medio de un grito.

- Dije diviérteme, Daniel. Pero yo estoy haciendo casi todo.

- Quítate la corona y veamos qué pasa. – Le respondió poniéndose de pie.

- No haría ninguna diferencia.

Los ojos de Dan empezaron a brillar y fuego blanco salió de ellos. Danny reaccionó y disparó rayos congelados de ambas manos. Mientras el batallaba para defenderse, Dan continuaba caminando hacia él con una sonrisa en el rostro. Danny empezó a perder terreno y sus brazos empezaron a ceder.

- ¡Arde!

Aumentó el poder de su fuego y acabó con la resistencia de Danny. Recibió el impacto en su pecho y terminó rebotando en un auto estacionado y atravesando una pared de ladrillos. Boca arriba y en el suelo, Danny intento obligar a sus piernas a responder, pero Dan le hizo el favor de levantarlo del suelo.

- Admítelo niño. Perdiste.

- Jamás.

Dan puso los ojos en blanco y volvió a golpearlo en el estómago.

- ¡Déjalo en paz!

Miró hacia atrás y observó a Tucker, Sam y Jazz. Los tres abrieron fuego inmediatamente contra Dan. Esquivó gran parte de sus ataques y, en un momento, usó a Danny como escudo de un disparo del cañón de Jazz, mandándolo a volar detrás de él.

- ¡Danny! – Gritaron los 3.

- Saben… si no fueran tan molestos, podría considerar su intento como algo noble.

Dan desapareció y los 3 se pusieron en alerta máxima. Se formaron en circulo, con sus espaldas unidas mientras buscaban alguna señal de su agresor.

- ¡Chicos! ¡Arriba!

El grito de Danny los alertó a tiempo y todos saltaron fuera de ese lugar, donde segundos después Dan cayó rodeado de fuego blanco. En el suelo, Jazz, tomó su cañón y a como pudo, empezó a dispararle. Él evitó los ataques formando agujeros en su cuerpo por donde los ataques lo atravesaban y cuando esto cerca de ella, golpeó el arma fuera de sus manos. Rápidamente Jazz sacó un termo y le disparó con él. La luz blanca tocó el abdomen de Dan, quien solo lo tomó con una mano y lo destruyó.

- Eso ya no funciona conmigo.

Lanzó un golpe contra la pelirroja, pero Danny logró quitarla del camino. Desde la espalda, Sam empezó a dispararle con ambas armas. El ataque no le infringía mucho daño, pero seguro lo molestaba. Voló rápido hacia ella y la tomó del cuello. El deflector que traía puesto envió una descarga eléctrica a Dan, quien solo ignoró el dolor y le arrancó el cinturón, arrojándolo lejos.

- Adiós Sam. – Dijo serio.

Un muro de hielo se formó entre Dan y Sam, congelando su mano y evitando que pudiese apretar el cuello de la chica. Danny la tomó y la volvió intangible, liberándola y alejándola de ahí. Tucker destruyó con su bazuca el muro de hielo, antes de que Danny también lo arrastrara lejos de la zona de combate.

- Chicos… - Danny intentaba recobrar su aliento. – Agradezco el gesto, pero ¡tienen que irse de aquí!

- ¡No te dejaremos! – Gritó Jazz.

- ¡No puedo pelear contra él si ustedes están en peligro!

- ¡Viejo! ¡No estabas peleando!

- ¡Solo estas sobreviviendo! – Le recriminó Sam con voz algo áspera por el agarre de Dan.

- No por mucho, me temo.

La voz en sus espaldas los obligó a voltear, pero solo alcanzaron a ver la capa de Dan agitarse en el aire mientras él tomaba a Danny y atravesaba el muro que los resguardaba. Danny terminó boca arriba en el suelo, con la bota de Dan en su pecho evitando que pudiera enderezarse.

- Esto ya se prolongó más de lo necesario. – Lo miró con una expresión aburrida.

- ¿Qué? ¿No soy lo suficientemente divertido para ti? – Bromeó en un intento por retrasarlo lo suficiente para recibir algún tipo de milagro.

- ¿Usando el sarcasmo para enmascarar tus inseguridades? – Levantó una ceja. - Veo que Sam ya te pegó parte de su personalidad.

- ¿Celoso? – Volvió a bromear.

- ¿Yo? – Dan sonrió. – Te recuerdo que fue por mí que ella murió. Y tal vez lo vuelva a hacer.

Danny entró en pánico cuando vio que el anillo empezó a brillar. Dan sonrió ante el miedo en los ojos de su rival, pero frunció el ceño cuando vapor rojo salió de su nariz.

- ¡Aléjate de él, espanto!

Dan se volvió intangible y el individuo que osaba atacarlo pasó a través de él. Danny lo aprovechó para alejarse un poco y reponerse, pero el atacante no contó con tanta suerte. Dan regresó a la normalidad con rapidez y tomó a ese fantasma de la coleta que tenía, tiró hacia atrás de ella y con su mano izquierda le dio un fuerte golpe en la cara.

Un breve vistazo al fantasma confirmó lo que había oído: se trataba de una chica. La susodicha rodó por el suelo antes de caer lejos de ahí. Dan quitó su atención de Danny para enfocarse en ella.

Dani se llevó una mano a la cara. Le dolía como los mil demonios. Era como si un tren cargado se hubiese estrellado directo en su mejilla. Quedó de rodillas en el suelo, mientras intentaba recomponerse del golpe, de espaldas a ese fantasma nuevo.

- A ti no te conozco. – Dan caminó hacia ella.

Dani se enderezó, esperando a que se acercara un poco más.

- Pues estas a punto de hacerlo.

Danny se mordió la lengua para no gritar su nombre, y salió volando hacia ella. Por su parte, Dani dio un mortal hacia el frente, enviando una ráfaga de energía hacia el fantasma. Antes de poder tocar el suelo otra vez, Danny la tomó de la cintura.

- ¡Danny! – Lo llamó alegre.

- Tienes que…

Dan tomó a Danny de la pierna y lo arrojó en sentido contrario. Al verse expuesta, Dani formó un escudo de energía alrededor de ella, que Dan destruyó fácilmente con un golpe del anillo. Dani cayó de espaldas y rápidamente sintió una plasta de energía envolverse alrededor de su torso. Como aún tenía sus manos libres, recogió una espada y una maza con picos que encontró en el suelo y con la espada cortó la cuerda de ectoplasma que su agresor usaba para jalarla. Una vez liberada, tomó la maza con ambas manos y se colocó en posición de ataque.

Dan sonrió y estiro una mano, atrayendo la maza hacia él con todo y chica. Gracias a la notada diferencia de tamaños, Dan capturó con facilidad ambas muñecas de Dani y le dio un rodillazo en el abdomen, dejándola sin aire. Con su mano libre, la tomó por el cuello y la levantó en el aire, quitándole la maza de las manos y colgándola en su cinturón.

Danny cargó contra él con la espada y Dan chasqueó los dedos, desapareciéndola justo cuando Danny iba a golpearlo. Expuesto y sin arma, Dan disparó un rayo al pecho del chico y terminó dejándolo congelado contra la pared de un edificio.

Dani luchó por liberarse, al punto de disparar un rayo a quemarropa a la cara de este fantasma, pero él no parecía ceder. Con un brusco movimiento, Dan la arrojó contra Danny. La capa de hielo que lo mantenía preso se rompió y ambos cayeron al suelo. De repente, una fuerza invisible volvió a levantarla y la llevó frente a Dan. Danny intentó ayudarla, pero Dan disparó un rayo en su dirección. Danny tuvo que crear un escudo para evitar ser golpeado, pero el ataque de Dan no paró y lo estaba manteniendo lejos de Dani.

Dani intentaba zafarse de esa fuerza que la mantenía inmóvil. Desvió su mirada hacia Danny, quien intentaba caminar hacia ella. Regresó su mirada al fantasma frente a ella, que la inspeccionaba con la mirada.

- ¿Por qué tiene el uniforme? – Comentó al ver las iniciales en el pecho que la chica.

- ¿Qué? – Dani preguntó, pero notó que el fantasma no la veía a ella, sino a su primo.

Dani inspeccionó al fantasma y notó que tenía el brazo izquierdo flexionado y su puño cerrado. Lo interesante era que el anillo en su dedo estaba brillando con el mismo color verde que la fuerza que la mantenía captiva.

Dan empezó a alternar la vista entre ambos y una sonrisa macabra se formó en sus labios, antes de estallar en risas al ver el rostro afligido de Danny. Aumentó el poder de su rayo y destruyó el escudo de Danny.

- ¡Deja a mi primo en paz! – Le gritó Dani.

Danny levantó la cabeza del suelo cuando la escuchó decir eso.

- ¿Primo? – Repitió curioso Dan antes de mirar al chico. – No sabía que teníamos una prima fantasma.

- ¿… teníamos?

Dani observó a aquel monstruo sonriéndole, y fue entonces que pudo notar las mismas iniciales en su pecho. ¿Quién era esa criatura?

- Que agradable reunión familiar. – Comentó con una sonrisa, antes de volver a su usual expresión aburrida. – Pero para que lo fuera, faltaría…

- Déjala ir.

La voz seria y ecuánime que escuchó a su espalda fue suficiente para reconocer la identidad del recién llegado.

- Hablando del diablo…

Dan giro su cabeza 180° para observar a Vlad Plasmius flotando algunos metros detrás de él, con energía en ambos puños y mirándolo seriamente.

- Dije… ¡Déjala ir!

- Bien. – Respondió con una sonrisa.

Dan disipó la energía que mantenía a la chica atrapada e inmediatamente le lanzó un rayo rojo con el anillo que la mandó volando a través de un edificio.

- ¡Danielle!

Danny salió volando con dificultad detrás de ella y Dan giró el resto de su cuerpo hacia Vlad. Lo analizó por unos segundos y pudo notar el ligero temblor en sus puños. Estaba enojado.

- Deberías escoger mejor tus palabras, Plasmius.

- ¡Regresa a la zona fantasma y no vuelvas! – Le gritó, ignorando su comentario.

- Y eso planeo hacer… tan pronto como obtenga lo que quiero.

- Ya tienes la corona y el anillo. ¿Qué más quieres? – Le gritó.

Dan guardó silencio por un momento, mientras que Danny y la chica aparecían alrededor de él. Le dedicó una breve mirada a cada uno para luego alzar los hombros.

- Existir.

- Que mal. – Dijo Danny. – Tu existencia es incompatible con la vida.

Él puso los ojos en blanco.

- Sabes Daniel, no vine aquí con la intención de matarte… pero parece que quieres que lo haga.

- Perdona si malinterpreté los golpes que me estabas dando.

Dan negó con la cabeza y sonrió.

- Entonces prepárate para los que vienen.

Enojada, la primera en lanzarse contra él fue Dani, seguida por su primo. Vlad, tras unos segundos de debatirse entre unirse o volver a huir, entendió que ya era muy tarde para retirarse y no le quedó de otra más que unirse a ellos. Del otro lado del campo de batalla, Jazz estaba a punto de salir de su escondite para unirse, pero Sam la jaló del brazo.

- ¿Qué haces? Danny necesita…

- Por más que odie admitirlo… ellos pueden ayudar más a Danny que nosotros.

- ¿Ayudar? – Intervino Tucker. - ¡Dan está jugando con ellos!

- ¡Ahora imagina lo que haría con nosotros!

Todos cayeron en silencio procesando esa información. De no haber sido por la intervención de Danny, Sam hubiese muerto algunos minutos atrás. Derrotados todos miraron al suelo y Jazz bajó su arma con molestia.

- ¡Debemos hacer algo para ayudar! – La voz de Jazz denotaba desesperación.

- Si. Pero no allá. – Sam señaló hacia donde Dan agarraba a Vlad de la capa y lo estrellaba contra el suelo.

- Creo que encontré nuestro campo de batalla.

Tucker señaló la ventana del 3er piso de un edificio de las áreas cercanas. Las chicas siguieron la dirección en la que apuntaba su dedo y observaron a una pareja de adultos mayores mirando a través del cristal hacia la pelea que sucedía cerca de su domicilio.

- Jazz… trae la camioneta. Sam y yo los evacuaremos.

- Hecho.

Jazz salió corriendo hacia la derecha y los otros dos hacia la izquierda, manteniéndose lejos del campo de visión de Dan.


- Buenos días Amity Park. O no tan buenos si es que están al pendiente de los acontecimientos de esta mañana. Una explosión se registró a las afueras de la ciudad temprano por la mañana y hasta ahora no hay reportes de…

Todos los televisores, pantallas, teléfonos y otros dispositivos tecnológicos en Amity Park estaban recibiendo la transmisión de emergencia. En la mansión de los Manson, Ida y Pamela estaban atentas a las noticias mientras que Jeremy intentaba comunicarse con su hija, sin éxito.

- … ataque de un fantasma. La exclusiva con nuestro compañero Lance, quien reporta desde el aire cerca del lugar donde, según reportes no oficiales, hay un enfrentamiento entre los héroes de la ciudad y un fantasma nuevo…

- ¡Masters' Blasters! – Gritó Vid. - Es hora de trabajar.

- Soy Lance, reportando desde un helicóptero para notificar que los rumores resultaron correctos hasta ahora. Como pueden observar, los héroes de Amity Park, Danny y Dani Phantom están presentes luchando contra un fantasma no identificado. Sin embargo, lo que no se sabía era la presencia de…

- ¡Mira Jack! ¡El fantasma de Wisconsin! – Dijo Maddie.

- ¡Rápido! ¡A la camioneta Fent… - Cuando Jack se acercó al bowl donde guardaban las llaves, no encontró las del vehículo. – Querida, ¿y las llaves?

- En cuanto al fantasma al que están enfrentando, solo sabemos que es grande y que está barriendo el suelo con…

En los laboratorios Axion, Valerie veía las noticias dentro de la seguridad de la oficina de su padre.

- El fantasma puede ser desconocido, pero yo reconozco esa corona… - Susurró Valerie.

Cuando intentó pararse de la silla, dos fuertes brazos la tomaron de los hombros y la volvieron a sentar. Ella miró hacia arriba y vio la severa expresión de su papá.

- Regresaremos a ustedes cuando tengamos más información de cómo se están desenvolviendo las cosas allá abajo. Mi nombre es Lance y espero ganar un Pulitzer tras esto. ¡Yo no soy corresponsal de guerra!…

Dan desvió el puñetazo de Dani hacia el rostro de Vlad, y luego la tomó de la pierna y la arrojó contra Danny, quien quiso intentar quitarle la corona. Se concentró en Vlad, repartiendo puñetazos en su cara sin descanso para terminar mandándolo contra un edificio de una patada. Creó un duplicado y atacó a los primos que apenas se estaban reincorporando.

Danny usó sus poderes de hielo para crear un muro, pero Dan lo destruyó con una bola de fuego. Los pedazos de hielo que se formaron fueron arrojados por Dan con sus poderes contra los dos. Por la espalda de ambos, el duplicado se llevó a Dani lejos de la protección de su primo.

- ¿Cómo puedes hacer eso? – Dijo Danny con respiración errática. – Yo no tengo ese poder.

- Apliqué la misma técnica que usé con tus poderes de hielo. Después de todo, el fuego siempre estuvo en mi naturaleza. – Señaló su cabello.

Un ruido llegó hasta sus oídos, y con curiosidad, volteó a ver al helicóptero que sobrevolaba el área donde estaban peleando. Danny también lo observó y entró en pánico cuando vio la sonrisa de Dan.

- Ni siquiera lo pienses. – Lo amenazó.

Dan regresó su atención a él.

- Todo lo contrario, Daniel. -Sonrió. - Espero que observen bien lo que está pasando aquí.

El grito de Danielle detrás de ellos distrajo a Danny y salió volando de ahí para ayudarla. Al verlo, Dan solo se hizo a un lado para dejarlo pasar. Esto había resultado más divertido de lo que esperaba.

Danny vio al duplicado que tenía a Dani arrinconada. Le disparaba fuego desde los ojos y el escudo de Dani no iba a resistir por mucho. Voló contra él, pero el duplicado reaccionó a tiempo y atrapó ambas manos del muchacho. Con un ataque sorpresa, Vlad apareció desde arriba y destruyó al duplicado al golpearlo en la cabeza con un gran pedazo de escombros.

- Creí que te habías ido… - Le dijo al mayor.

- Pero volví. – Arrojó el escombro al suelo.

- ¿Por qué? – La pregunta de Danny era genuina, pero Vlad solo endureció sus facciones.

- Aquí viene otra vez…


- ¡Te juro que no vi nada!

- ¡Cállate Tuck!

- Además, ¡¿quién usa falda para combatir fantasmas?!

- ¡No tenía planeado combatir fantasmas en la mañana!

- ¡¿Pueden callarse?! – Jazz volteó a ver a la pareja de ancianos que iban en la parte trasera de la camioneta. – Lo siento mucho, pero necesitamos ponerlos a salvo.

Les regaló una sonrisa y regresó su vista hacia el camino. Dio un giro a la derecha y frenó el auto.

- ¡Listo! Estamos a salvo.

Sam y ella se deshicieron del cinturón de seguridad y bajaron de la camioneta. Tucker abrió las puertas traseras y ayudó a la pareja a ponerse de pie. Las chicas ayudaron para que bajaran y los enviaron en la dirección opuesta del conflicto, sanos y salvos. Tucker bajó con un salto de la camioneta y Sam se dio vuelta para patearle la espinilla.

- ¡Ouch!

- ¿Y ahora qué hacemos? – Sam se cruzó de brazos, ignorando el dolor de su amigo.

- No lo sé… - Se dio vuelta para verlos y extrajo su celular del bolsillo.

En su pantalla, apareció una notificación de emergencia del municipio, junto con varios mensajes de sus papás.

- Esto es malo. – Comentó la pelirroja.

- Y está por ponerse peor.

A lo lejos, observaron un auto compacto blanco dirigiéndose a esa ubicación y, desde otro punto de la ciudad, el auto de los Masters' Blasters.


A como pudo, Danny se volvió a poner de pie. Su pierna derecha falló y cayó de rodillas. Miró a su izquierda y vio como Vlad luchaba por sentarse. Luego a su derecha y vio a Dani arrastrarse lejos de Dan, quien los miraba a los 3 con diversión.

- ¿Por qué no nos matas?

Dan sonrió.

- Veo que al fin haces las preguntas correctas. – Puso sus manos detrás de la cadera y caminó hasta quedar frente a él. – Matarte, Daniel… nunca fue mi prioridad.

Danny iba a hablar, pero él levantó una mano para que no lo hiciera, y continuó hablando.

- Eso no significa que no vaya a hacerlo… porque lo haré. Cuando nos enfrentamos en el sitio de construcción, no planeaba matarte. Tenía un plan en mente, pero falló…

- Por Jazz.

- Realmente adoran darse más crédito del que merecen… - Se burló. - No. Verás, tú solo eres un peón en el gran esquema de las cosas… un perro de caza, por decirlo de una forma. Mi interés no está en ti, sino en el amo que tira de tu correa.

- ¿Qué? ¿De qué…?

- Tus poderes son inconsecuentes comparados con los míos. Ni con tu "liga de superamigos" pudiste hacer algo… - Señaló a Vlad y a Dani, que estaban escuchándolos. – Puedo matarlos en este instante y no cambiaría nada.

- ¿Entonces…? – Hablo Dani.

- Puede que me sean de utilidad. – Confesó Dan. – Estoy buscando a alguien.

- Reloj. – Dijo Vlad.

- Bingo. – Sonrió Dan.

- Todo esto… ¿solo por Reloj?

- Él tiene algo que yo quiero. Desafortunadamente, él desapareció antes de que yo me liberara. Por eso fui detrás de ti. – Se acercó más a Danny. – Creí que, si amenazaba la vida de su mascota favorita, saldría de su escondite… pero no lo hizo.

Danny bajó la cabeza intentando procesar toda la información. Jazz no lo había salvado… Dan lo había perdonado. ¡Por eso estaba buscando en los alrededores cuando lo tuvo sometido!

- Por eso los dejaré vivir un día más. Para que lo encuentren por mí. Y tal vez los deje vivir un poco más después de eso…

- ¿Y qué te hace pensar que te ayudaremos? – Gritó Vlad.

- Me alegra que preguntaras eso. – Dan dio cuatro pasos hacia atrás. – Les daré un gran incentivo.

Dan se movió con rapidez hacia Dani y la levantó en el aire, apresando su cabeza con una mano y liberando una descarga eléctrica a través del cuerpo de la chica. Ella empezó a gritar del dolor y Danny ignoró el suyo. Con la fuerza que le quedaba se arrojó contra Dan, pero él ni se inmutó. Cuando lo tuvo cerca, levantó su pie y lo colocó en su pecho, llevándolo con fuerza contra el suelo. Los gritos de Dani cesaron cuando terminó inconsciente, y Dan la arrojó a un costado como si de basura se tratase.

- Ahora si… que inicie el show.

Enterró a Danny un poco sobre el suelo para mantenerlo quieto unos segundos y fue contra Vlad. Plasmius había podido pararse, pero fue en vano: Dan le dio un rodillazo en el abdomen y con un rápido movimiento, lo rodeó y conectó un certero golpe en su nuca.

El ojiazul observó a Dan sosteniendo a quien fuera su archienemigo inconsciente de la parte trasera del cuello de su traje, Y entonces, dos anillos negros se formaron alrededor de Vlad, transformándolo en humano. La capa desapareció y cayó al piso, frente a la mirada atemorizada de Danny. Con cada paso que daba, Danny se arrastraba hacia atrás. Eventualmente, Dan lo alcanzó y lo tomó del pecho de su traje.

- Encuentra a Reloj y entrégamelo mañana en el Castillo de Pariah Dark.

- ¿O qué?

- O le haré a esta ciudad lo mismo que le hice a tus amigos yetis.

Los ojos de Danny se abrieron de par en par.

- ¿Congelación? – Dijo en un susurró.

- Peleó bien. Por un momento. – Dan sonrió.

La moral de Danny se desplomó. Los pocos aliados que tenía en la zona fantasma habían desaparecido y ahora… No. Tenía que aferrarse a la esperanza, por muy poca que fuera.

- No ganarás. – Le susurró con odio.

Dan reviró los ojos.

- Tan infantil como siempre. – Lo bajó lo suficiente para dejarlo parado. – Te daré un consejo y lo digo por experiencia: mata al niño antes de que él haga que te maten. O que ellos lo hagan.

Dan desvió la mirada hacia un punto detrás de Danny, que era por donde los Masters' Blasters y los operativo estaban llegando.

- Estas a punto de ver lo poco que tus actos heroicos realmente valen. – Le dijo Dan al oído.

Se separó de Danny y lo soltó. Después, le dio una patada en el pecho que lo mandó volando contra un muro. Danny rebotó en la pared y dos anillos blancos aparecieron en su torso. Para cuando cayó inconsciente al suelo, ya estaba en su forma humana.