¿Nos conocemos?

— Ese chico de ahí te manda esto.

Draco miró la copa de tinto frente a él. Y después al chico moreno que le saludaba con timidez desde el otro extremo de la barra circular. Tomó la copa y caminó con elegancia hasta el chico, con la otra mano en el bolsillo.

— Disculpa, ¿nos conocemos?

— Me has recordado a alguien. No quería incomodarte —respondió el chico con un puchero encantador y una voz sorprendentemente grave.

El camarero siguió desde la barra intrigado la interacción.

— Soy un hombre casado —enseñó el rubio su alianza.

— Tu marido es increíblemente afortunado.

Tras la barra se oyó un sonido de cristales cuando el camarero dejó caer el vaso que limpiaba al ver a la pareja besarse con ardor.

— Muy afortunado —murmuró Draco sobre sus labios—, aunque su esposo no domine esto de los juegos de rol.

Harry sonrió, inocente, y le besó de nuevo.

El matrimonio reavivando el fuego con un pequeño juego de rol, teniendo citas después de ser padres porque no las tuvieron realmente de adolescentes.