Cuando vieron la transmisión en vivo, ambos equipos de caza fantasmas se paralizaron al descubrir que Vlad era un fantasma. Para los Masters' Blasters fue un golpe duro debido a que se trataba de su jefe, mientras que para los Hombres de Blanco existían otros protocolos en caso de que algún servidor público se viera involucrado en sus investigaciones. Este breve momento de duda fue aprovechado por el equipo Phantom para dejarlos fuera de combate.
Tucker los distrajo al dispararles con su bazuca. Cuando ellos se pusieron alerta, Sam atrapó a los Hombres de Blanco con látigos espectrales y Jazz, usando el pelador de fantasmas, noqueaba a los acólitos de Vlad. Tucker y Sam amarraron a los operativos a los cuerpos inconscientes de los Masters' Balsters.
- Están cometiendo un crimen federal. – Dijo K.
- Ayudar al chico fantasma los hace cómplices de…
- ¡Cállese! – Le gritó Sam a O.
- Es un homicida… - Le dijo con desprecio.
- ¡Él no hizo nada! – Intervino Tucker. – El otro fantasma fue el que mató…
- ¿Quién murió? – Preguntó Jazz con miedo.
- Te diremos en camino. – Dijo Tucker. – Trae la camioneta. Nosotros iremos por ellos.
Ansiosa, Jazz solo asintió y salió corriendo.
- ¡Danny! – Sam corrió hacia el cuerpo del chico, que yacía boca abajo.
Tucker miró hacia un costado y vio que Vlad estaba reganando la consciencia. Gruñó antes de acercarse a él y ayudarlo. Tucker se puso de rodillas, pasó su brazo por encima de sus hombros y, asegurándolo de la cintura, se puso de pie con él. Vlad gimió de dolor por el repentino movimiento y puso su mano libre sobre su abdomen.
- ¿Te mataría ser un poco más gentil? – Le recriminó.
- Oye, no tenemos mucho tiempo. – Dijo enojado.
El sonido de las sirenas a la distancia lo puso en alerta y poco a poco, todos fue regresando a su mente. La pelea, el helicóptero, la derrota, su identidad revelada y…
- ¡Oye!
Se soltó del moreno sin dar ninguna explicación, y a como pudo, caminó hasta un pequeño montón de escombros. Tucker lo siguió de cerca, pero se paró a unos metros de distancia de él cuando se arrodilló en la pila de escombros. Cuando vio lo que estaba haciendo, algo en Tucker se conmovió.
Vlad pasó su brazo derecho por debajo de la espalda, levantando el torso de una muy dañada Danielle. Su cabeza se movía sin resistencia por donde la gravedad la llevaba. Un líquido verde salía de su nariz y tenía el rostro muy golpeado. El rostro del alcalde se descompuso en una reacción de dolor y enojo. Pasó su otro brazo debajo de las piernas de Danielle, pero cuando intentó levantarla, su hombro pulsó de dolor e hizo que la dejara caer los pocos centímetros que había conseguido alzarla.
Gruñó frustrado consigo mismo, y entonces notó al moreno arrodillarse frente a él. Se miraron unos segundos a los ojos, en completo silencio. Vlad bajó la mirada y quitó sus manos para que Tucker pudiera levantarla por él. Con lentitud, se reincorporó y colocó su mano buena sobre el hombro izquierdo del muchacho, quien redujo la velocidad de sus pasos para poder actuar como su soporte.
- Danny… ¡Danny! – Los gritos de pánico de Sam llamaron la atención de los 2.
Aunque Tucker quería ir con ella y ayudar en lo que pudiera, la chica inconsciente en sus brazos se lo impedía, por lo que se limitó a observar a su amiga.
- ¡Sam!
- ¡Tucker! ¡No responde!
Cuando Sam llegó hasta donde estaba Danny, lo primero que hizo fue darle la vuelta. Con mucho cuidado, puso la cabeza del chico sobre sus piernas y notó todos los golpes que había recibido. Los ojos se le cristalizaron, pero luchó contra las lágrimas que amenazaban con caer. Mantuvo su cabeza derecha mientras ella intentaba reanimarlo. Intentó susurrando su nombre, sacudiéndolo despacio y con leves golpecitos en su mejilla. Cuando no obtuvo ninguna reacción, empezó a preocuparse más.
Agarrando la manga de su chaqueta, levantó el brazo de Danny y colocó sus dedos sobre las venas en su muñeca. Podía sentir el pulso del joven, muy débil. Llevó su mano debajo de su nariz y ya no pudo contener las lágrimas.
- ¡No está respirando!
En ese momento, Jazz entró al área con la camioneta y la detuvo cerca de ellos.
- ¡Jazz, abre! – Gritó Tucker acercándose a las puertas traseras de la camioneta.
Sin decir ninguna palabra, Vlad se acercó a Daniel.
Jazz abrió las puertas traseras de par en par y vio a Tucker acercase a ella con Danielle en brazos. Luego giró su cabeza y vio a Sam llorando, el cuerpo de Danny en su regazo.
- ¿Qué le pasó a Danny? – Dijo con miedo.
- No está respirando. – Dijo subiendo a la chica a la parte de atrás.
- ¡Danny! – Jazz salió corriendo hacia su hermano.
Sam levantó la vista cuando sintió una mano sobre su hombro y observó a Vlad usándola como bastón para poder agacharse. La miró a los ojos, como pidiéndole permiso para hacer algo y ella solo asintió. Vlad miró a Daniel y volvió su mano derecha intangible, y la metió en el pecho del joven. Jazz llegó junto a ellos unos segundos después. Cuando Vlad sacó la mano, Danny se sobresaltó, abriendo los ojos y tomando una gran bocanada de aire.
Jazz y Sam gritaron de alegría, y la gótica solo abrazó la cabeza de Danny, colocando su frente sobre la de él.
- Sam…
- Da…
- ¡Tenemos que irnos! – Gritó Tucker corriendo hacia ellos. - ¡Ya!
Todos se pusieron alerta cuando los sonidos de patrullas se intensificaron. Empezaron a escuchar voces, muchas, viniendo de las zonas aledañas a su ubicación. Tucker se acercó a ellos y empezó a gritar indicaciones.
- ¡Jazz! ¡Pon en marcha la camioneta! Sam, yo llevaré a Danny. Tú ayuda a Vlad. ¡Vamos!
Sam pasó el brazo de Vlad sobre sus hombros y empezó a guiarlo hasta la parte trasera de la camioneta. Jazz encendió el auto y por el cristal observó a los operativo correr hacia ellos. Tucker iba hasta atrás con Danny, a quien le costaba mucho trabajo moverse. Cuando los vieron, los operativos abrieron fuego.
- ¡Daniel Fenton, estás bajo arresto!
Haciendo su mayor esfuerzo, Tucker esquivó los disparos y terminó cayendo al suelo con su amigo. Danny gruñó de dolor, más no le reclamó nada. Después de todo, solo estaba intentando salvarle la vida. Jazz activó el escudo antifantasmas para brindarles cobertura a sus amigos y echó el vehículo de reversa. Sam casi empujó a Vlad al interior y de un salto se subió.
- ¡Bajen todos de esa camioneta!
- ¡Y entreguen a los criminales!
Tucker miró a Danny, luego a la camioneta y después a los dos operativos que seguían avanzando hacia ellos mientras seguían disparando.
- Viejo… perdón.
Danny observó a su mejor amigo sin entender de qué hablaba o por qué se disculpaba, hasta que las oleadas de dolor se hicieron presentes. Sin delicadeza alguna, Tucker lo jaló del brazo y lo pasó sobre sus hombros y, poniéndose en cuclillas, lo levantó sobre sus hombros. Se echó a correr hacia el vehículo cuando policías empezaron a aparecer en la escena.
- ¡No se muevan o abriremos fuego!
- ¡Entreguen a la escoria fantasma!
- ¡Fuego!
Tucker saltó al interior de la camioneta a tiempo, mientras que balas reales empezaban a rebotar en la superficie metálica exterior de la camioneta. Sam estiró ambas manos para sostener las puertas traseras y las cerró con fuerza.
- ¡Andando!
Jazz pisó el acelerador con fuerza y condujo directo hacia los operativos, quienes tuvieron que saltar hacia un costado para evitar ser arrollados, mientras que la policía seguía disparando hacia el vehículo que se daba a la fuga.
- Continuamos con la cobertura especial de la batalla en Amity Park, donde las cosas han dado un giro inesperado. Tras la terrible derrota de los héroes de la ciudad, salió a la luz que nuestro alcalde, Vlad Masters, es también el fantasma de Wisconsin. Un fantasma que ha sido conectado a una variedad de crímenes menores. Esto ha desatado un cúmulo de reacciones variadas entre los cibernautas, quienes ahora lo acusan de haber usado sus poderes para manipular las elecciones en las que se presentó como candidato.
- ¿Vlad… un fantasma? – Jack no podía creerlo.
Vlad era un escéptico sobre los fantasmas… no podía entender el cómo había adquirido poderes, o desde cuándo.
- ¡Ese maldito! – Gritó Molly Sanders en la sala de juntas, donde todos los que estaban en el ayuntamiento se habían reunido para ver las noticias.
- Pero eso no es todo: el hasta ahora llamado héroe de la ciudad, Danny Phantom, resultó ser nadie más que un joven de nombre Daniel Fenton. Hijo de la pareja de cazafantasmas locales, Jack y Maddie Fenton…
- ¡Orgullo y prejuicio! – Exclamó Lancer, dejando caer al suelo su máquina de afeitar.
- ¡¿Phantom es Fenton?! – Gritó Kwan mientras veía las noticias en la pantalla de la tienda en donde trabajaba.
- Información proporcionada por los altos mandos de la organización gubernamental de los Hombres de Blanco, responsabilizan a este joven por la explosión de esta mañana, que al parecer se trató de un ataque a una de sus instalaciones secretas donde, desafortunadamente, se han registrado 35 muertes…
Las manos de Valerie temblaban en una mezcla de ira, molestia y tristeza. Esos le habían visto la cara por años. Pero lo peor era Danny. Había salido con ella. Casi había sido novios y nunca, ni de cerca, pareció confiar en ella lo suficiente como para decirle ese "minúsculo" detalle. Danny había arruinado su vida y por años pretendió que nada había pasado.
- Reportes policiales indican que el joven y el alcalde se dieron a la fuga en el conocido vehículo de ataque de la familia Fenton, gracias a complicidad de Tucker Foley de 21 años, Jasmine Fenton de 24 años, y Samantha Manson, de 21 años.
Jeremy Manson golpeó la mesa con su puño. Ya había sido suficiente. Había dejado pasar su amistad con ese chico en el entendido que las estupideces de sus padres no afectarían a su hijo y, por ende, a su hija. Pero ahora resulta que se trataba de un criminal, un fenómeno… y ahora su hija estaba catalogada como fugitiva y cómplice de un asesino.
- Vamos en vivo con nuestro corresponsal en el aire, Lance.
- Días, Amity Park, porque esta mañana no ha tenido nada bueno. Como pueden observar, la policía esta enfrascada en una persecución, donde los fugitivos están abriendo fuego contra las fuerzas policiacas de la ciudad. Ahora, existen reportes de que, en su fuga, tomaron de rehén a Dani Phantom, quien era considerada como la prima del chico fantasma. Pero ante la luz de estas revelaciones, solo nos queda preguntar: ¿Acaso eso es verdad? ¿Acaso todo fue real o solo un espejismo? ¿Se trataba de heroísmo u oportunismo? Soy Lance, para…
- ¡Apaguen ese maldito radio! – Gritó Sam mientras disparaba por la ventana.
Tucker y ella estaban en la parte trasera de la camioneta, disparándole a las patrullas para que dejaran de seguirlos. Danny iba agarrado del asiento de enfrente para no sacudirse junto con el auto, mientras que Vlad iba cuidando a Dani. Un disparo de los policías le dio a una de las llantas traseras, haciendo que todos se sacudieran violentamente y que Sam y Tucker se estrellaran contra un lado de la camioneta. A como pudo, Jazz retomó el control del vehículo y oprimió un botón azul en el tablero.
Automáticamente, las llantas fueron sustituidas por orugas similares a las de un tanque militar, regresándoles estabilidad. Tucker se puso de pie y le apuntó a una llanta de la patrulla más cercana. La llanta reventó e hizo que la patrulla girara y chocara contra un auto estacionado, bloqueando toda la calle y dándoles algo de tiempo para huir.
- Tucker, abre la escotilla.
El moreno se dio vuelta y observó a Sam sosteniendo un cañón de ectoplasma.
- Ya me deshice de ellos. – Dijo con preocupación.
- Pero no llegaremos lejos con ese helicóptero detrás nuestro.
- ¡¿Qué?! – Gritó Jazz, volteando a verla.
- Relájense. No voy a hacerlos estallar.
- Es demasiado…
- ¡Ábrela!
Tucker miró a Danny, luego a Jazz, a Sam, a Vlad y luego a la escotilla. Realmente no tenía muchas opciones. La abrió y se hizo a un lado para que Sam asomara la cabeza y apuntara. Segundos después, disparó hacia el cristal frontal del helicóptero. En la nave, nadie esperaba ninguna clase de ataque, por lo que los tomó por completa sorpresa. El piloto maniobró para repeler el ataque, pero aun así terminó por haber contacto. Sin embargo, contrario a lo que esperaban, no hubo ninguna detonación. Simplemente se formó una plasta verde en todo el cristal. Sin visión clara, no tuvieron de otra más que aterrizar en el primer edificio al que tuvieron acceso.
Sam cerró la escotilla en el techo y arrojó el arma al suelo. Soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo y pegó su espalda a la superficie metálica de la camioneta. Después, se dejó caer al suelo sentada. Volteó a ver a Danny, quien la miraba con preocupación, y decidió acercase a él.
Tucker caminó a través de la camioneta y terminó sentándose en el asiento del copiloto. Hurgó en su mochila y sacó su Tablet y su celular.
- Muy bien… todos denme sus celulares o cualquier dispositivo electrónico.
- O, K… este es el operativo L. – La voz provenía del radio en el vehículo. – Estamos a minutos de llegar a Amity Park. ¿Necesitan apoyo en la persecución?
- Los operativos Y, R y E ya están en camino. – Contestó O. – Pero realicen detenciones en tierra. Necesitamos aislar al chico fantasma.
- Investiguen a todos sus asociados humanos conocidos, probablemente se dirija a alguno de ellos buscando asilo. – Explicó K.
- Giraré una orden para arrestar a los Fenton y pondré vigilancia en el domicilio de los Manson, Foley, y las propiedades de Vlad Masters, incluyendo la de Wisconsin.
- Añade a la hija adoptiva de Vlad, Danielle Masters, a esa lista. – Comentó O. – Ella tiene un departamento propio.
- Y fue vista con los fugitivos hace unos días en la hamburguesa apestosa. – Dijo K mientras observaba en el GPS el último punto en donde pudieron rastrear el celular de Jasmine Fenton y Tucker Foley.
- Entendido.
- ¿Algún otro nombre?
- Tenemos entendido que la chica fantasma tiene una sociedad con la cazadora roja.
- Monitorea el cielo para saber de algún avistamiento. Puede que ella nos conduzca a ellos.
- Hecho. Atrapen a esos malditos.
- Cuente con eso, operativo L. – Dijo O antes de cortar la comunicación.
- Tenemos que ir a un lugar seguro. – Comentó Vlad al aire. – Y deshacernos de la camioneta.
- Mas fácil decirlo que hacerlo. – Jazz se pasó un semáforo en rojo.
- No llegaremos lejos en el vehículo más obvio del mundo. – Insistió.
- ¿Y a donde sugieres que vayamos? Saben nuestros nombres… probablemente ya tienen vigiladas nuestras casas. – Dijo Sam mientras atendía a Danny.
- Por eso… deberían irse ustedes. – Dijo Danny.
- ¿Estás loco? – Comentó Tucker mientras tecleaba algo en su Tablet. – Ya estamos en esto.
- Y pueden decir que estaban bajo nuestro control. – Explicó el ojiazul. – Ahora que la verdad se sabe, es una explicación creíble…
- No los dejaremos. – Sentenció Jazz.
- Solo mírense. ¿Qué tan lejos creen que llegarían sin nosotros? – Dijo Sam.
- Chicos, no puedo pedirles que…
- Danny, cállate ¿sí? – Dijo Sam. – Nos quedamos y ese es el final.
- Que mandona. – Susurró Vlad, ganándose una mirada de la gótica.
Vlad aprovechó el nuevo silencio para reacomodar la cabeza de Dani sobre sus piernas. Sam ejercía una leve presión sobre el pecho de Danny para saber la extensión de sus heridas y Jazz miraba constantemente a través de los retrovisores.
- Maldición. – Susurró mientras aceleraba.
- ¿Qué sucede Jazz? – Preguntó Sam.
- Hombre de Blanco a las 9.
Tucker miró por su retrovisor y vio a un operativo volando por el aire con una mochila propulsora. Jazz aprovechó que encontró un garaje subterráneo e ingresó para esconderse temporalmente, mientras decidían a donde ir. Afortunadamente, tras los recientes acontecimientos, en lugar estaba casi desierto.
- Si tuvieran que esconderse, ¿a dónde irían? – Preguntó Vlad.
- No lo sé… - Dijo Tucker nervioso. - ¿La secundaria Casper?
- Cerrada por vacaciones y con vigilancia de circuito cerrado. – Debatió Vlad.
- ¿La biblioteca? – Dijo Sam.
- Solía ir mucho allí. – Respondió Jazz. – Prácticamente tienen una foto mía en sus pasillos.
- ¿El club? – Dijo Tucker.
- Mis padres son miembros. - Dijo Sam.
- Al igual que yo. – Añadió Vlad.
- ¿El departamento de Danielle? – Dijo Jazz.
- Visitar la camisa de mi hija adoptiva seria lo primero…
Danny silenció las voces mientras intentaba concentrarse y pensar en un buen escondite. Mentalmente abordó la situación de forma personal: ¿cuál sería el último lugar en la tierra en la que ellos irían? Para Tucker, un hospital; para Jazz, un evento deportivo; Vlad, la prisión; Sam…
- ¿La zona fantasma? – Dijo Tucker frustrado.
- ¿Y con qué portal piensas acceder a ella? – Preguntó Sam.
- ¿Qué no tienes otras propiedades? – Preguntó Jazz.
- Todas fuera de la ciudad. – Contestó Vlad. – Pero dudo mucho que podamos salir ahora… mucho menos en esta camioneta.
- Si, eso ya lo dijiste…
- 945 Lexington Lane por la principal.
Todos miraron a Danny con curiosidad, pues hasta ese momento no había hablado.
- ¿Qué? – Vlad alzó su ceja.
- Necesitamos escondernos. – Hizo una pausa para recuperar el aliento. – 945 Lexington Lane por la principal.
- Eso es… demasiado especifico. – Comentó Tucker. - ¿Qué hay ahí?
- El último lugar en la tierra en el que pensarían buscarnos. – Dijo cerrando los ojos.
- Eso no está muy lejos de aquí. – Comentó Jazz prendiendo nuevamente el auto. – Ustedes encárguense de los Hombres de Blanco.
Sam observó a Danny, pero el solo se acomodó en su lugar con ojos cerrados. Volvió a abrir la escotilla y le pasó un arma a Tucker. Cuando iba regresando a su posición, observó que Vlad le había extendido la mano. Ella lo miró con una ceja alzada.
- Van a necesitar toda la ayuda posible. – Vlad puso los ojos en blanco cuando ella lo miró con recelo. – Me guste o no, estoy en el mismo bote que ustedes.
Sam suspiró antes de desviar la mirada hacia la estantería junto a ella. Sonrió cuando encontró el arma perfecta para darle.
- Debes de estar bromeando. – Dijo Vlad enojado al ver lo que le había dado. - ¿Un lápiz labial?
- Señores Fenton, no hagan mi trabajo más complicado. – Dijo L, observando a la pareja esposada y arrodillada frente a él en las afueras de su casa.
- ¡Ya le dije que no lo sabíamos! – Gritó Jack.
- ¿Espera que crea que por años no se enteraron de la vida doble de su propio hijo? ¿Qué siendo cazafantasmas nunca supieron de los poderes de Daniel?
- ¡No! – Exclamó Maddie antes de guardar silencio. – Aunque eso explica muchas cosas…- Susurró.
- ¿A dónde se dirige? ¿Con qué recursos…?
- ¡Señor!
L se dio vuelta cuando un técnico se acercó a él con un aparato en las manos.
- Hemos localizado la camioneta. Nuestros agentes en aire ya están detrás de ellos y los operativo ya tienen el objetivo en el GPS.
L sonrió.
- Excelentes noticias. – Regresó su vista a los Fenton. – Pongan sus rostros en cada pantalla de la ciudad. Que los ciudadanos nos ayuden a capturar a los fugitivos.
- ¡Danny solo trataba de ayudar! – Gritó Jack.
- ¿Por qué no buscan al otro fantasma? Ya sabe… ¡al que estaba destruyendo la ciudad! – Maddie estaba furiosa.
- ¿"Ayudar"? ¿"Otro fantasma"? – Se puso de cuclillas frente a ellos. - ¿Es acaso complicidad lo que estoy escuchando?
- ¡Se llama sentido común!
- ¿Proteger a un asesino es sentido común? – L se quitó los lentes y encaró a Maddie. – Sra. Fenton… hasta ahora, 36 de mis amigos están dentro de bolsas negras gracias a su hijo. – La miró con dureza a los ojos, haciendo que Maddie echara la cabeza un poco hacia atrás y desviara la mirada.
- ¡Danny no sería capaz! – Intervinó Jack. – ¡Conozco a mi hijo y él jamás haría algo así!
- ¿Conoce a su hijo? ¿Así como conocía su secreto? – Jack enmudeció con la respuesta. – Si. Eso pensé.
L se volvió a colocar sus lentes y se puso de pie.
- Manténganlos bajo arresto domiciliario. Investiguen conexiones que su hija mayor pueda tener en su trabajo. Puede que intente contactar a alguien por ayuda.
- Entendido.
- ¡Mantén estable el maldito auto, Jasmine!
Jazz hizo caso omiso a la "sugerencia" de Vlad y frenó repentinamente. Todos a bordo se sacudieron y chocaron contra los asientos frente a ellos. Excepto Tucker, quien se estrelló contra el tablero.
- ¡¿Qué demonios Jazz?! – Gritó Sam cuando terminó aplastando a Danny por el movimiento.
- ¡Cállense y dispárenles mientras dan la vuelta! – Pisó el acelerador y el vehículo dio marcha hacia atrás.
Los 3 operativos con mochilas propulsoras terminaron pasándose del vehículo, justo como Jazz había querido, y Vlad disparó desde su ventana, perforando las alas estabilizadoras del operativo que iba cubriendo el flanco derecho.
- ¡Uno menos!
- ¡A punto de ser dos!
Danny observó a Sam ponerse pie, tomar un arma en sus manos y asomarse por la escotilla para empezar a descargarla contra su objetivo. No pudo evitar quedar embelesado con la imagen de su novia en ese momento. Su rostro, iluminado por un resplandor verde cada vez que el arma disparaba un rayo, denotaba enojo, pero, sobre todo, determinación. Estaba concentrada en lo que hacía y dispuesta a ejecutarlo. La pésima conducción de Jazz hacía que su cabello se agitara en el aire; el peso del arma hacía que su figura atlética resaltara y, sobre todo: esa falda…
Lo mataría si supiera lo que estaba pensando en un momento como ese, pero no pudo evitar sentirse extrañamente excitado de verla así.
Sam bajó el arma cuando un disparo le dio a la parte central de la mochila del operativo a la izquierda, haciendo que perdiera el control y volará erráticamente. Se arrodilló en el suelo de la camioneta y soltó el arma para estirar sus dedos, pues el constante movimiento del arma al disparar se los había puesto rígidos. Levantó la vista y notó que Danny la estaba mirando de forma rara.
- ¿Danny? – Lo llamó con una ceja alzada.
"Un momento". Pensó. Ella reconocía esa mirada. Era la misma que Tucker usaba cuando tenía de frente a una chica medianamente…
Danny salió de su estupefacción cuando vio el ceño fruncido en Sam, y con un intenso rubor en la cara, desvió la mirada rápidamente. Afortunadamente para él, es ese momento Jazz volanteó y la camioneta giró a la izquierda, arrojando a Vlad sobre él. Ambos gruñeron de dolor y Jazz volvió a conducir de frente.
- ¡¿Qué estás haciendo, Jasmine?! – Le reclamó Vlad.
- ¡¿Qué parece que hago?! – Le contestó acelerando más.
- ¿Matarnos? – Preguntó Tucker frotándose la frente.
- ¡¿Querían ir a 945 Lexington Lane por la principal?! ¡Pues este es el camino!
- ¡¿Y tú por qué no disparas?! – Sam le reclamó a Tucker. - ¡Queda uno!
- ¡Encárguense ustedes de él! – Dijo arrojando su arma hacia atrás y buscando algo en el piso del auto.
Ignoró el gemido que Danny emitió cuando el arma lo golpeó en la cabeza y finalmente recogió su Tablet. Se enderezó rápidamente y se colocó el cinturón de seguridad.
- ¡¿Es en serio?! – Exclamó Jazz al mirarlo. - ¡No es momento para…!
- ¡Vlad instaló cámaras por toda esta zona de la ciudad! Así que a menos que quieran que nos encuentren… ¡tengo que desactivarlas!
- ¡Bien! – Gritó Sam.
Miró a través de la ventana y observó al último operativo persiguiéndolos detrás de ellos mientras disparaba al vehículo. Frunció el ceño y regresó su mirada al interior. Cuando estaba por tomar su arma, vio que detrás de ella estaba el lanzarredes Fenton tirado cerca de la puerta trasera. Regresó su vista al frente y notó que Vlad la estaba viendo con comprensión en su mirada.
- Abre la puerta y yo le disparo. – Dijo el mayor.
- Necesitamos tenerlo cerca.
- Eso se puede arreglar. – Dijo antes de mirar a la conductora. – Jazz, toma la desviación por el paso subterráneo cuando llegues a la 5ta.
- ¿Qué? ¿Por qué? – Respondió intentando no distraerse tanto.
- Para deshacernos del último cuervo. – Contestó Sam.
- ¡No! – Los interrumpió Tucker sin dejar de teclear. – Perderé señal al momento que ingresemos y tendré que comenzar todo de nuevo.
- ¡Tucker, necesitamos pasar por…!
- ¡Y yo necesito hackear el sistema municipal de alumbrado y vigilancia pública! ¡Pero no lo puedo hacer si entramos al subterráneo!
- ¡O puedes pedirme la clave de acceso al sistema principal y dejarte de idioteces! – Le gritó Vlad.
Tucker levantó la mirada de su pantalla y se quedó pensando por unos segundos.
- O puedo hacer eso. – Susurró el moreno.
- Avísame cuando entres a la página principal.
Vlad se arrastró hasta la parte trasera para recoger el arma. Gruñó cuando su hombro envió una pulsada de dolor, pero lo ignoró para sentarse junto a la puerta con el arma sobre su pierna y su dedo sobre el gatillo.
- Por el subterráneo será. – Dijo Jazz para sí misma.
El auto se sacudió un poco debido al desnivel que existía. Cuando el operativo R los vio perderse dentro del túnel, dudó. Tenía dos opciones: no entrar para esperarlos del otro lado y arriesgar a perderlos, o entrar y limitar capacidad de reacción.
Cuando tuvo la entrada de frente, gruñó frustrado y se adentró al túnel. Adentro volvió a maldecir su decisión: gracias a lo nublado del día, había perdido la poca luz solar que se filtraba por unos pequeños tragaluces y junto con sus gafas oscuras, tenía poca visibilidad. Además, no podía dispararles en el túnel o podría ocasionar una explosión que lo mataría.
- A la cuenta de tres abriré…
- Y yo me moveré y le dispararé. – Completó Vlad por Sam.
- ¿Listo? – Vlad le asintió. – Uno, dos… ¡tres!
Sam jaló la manija y la velocidad que llevaban abrió la puerta completamente. Se hizo a un lado y Vlad se arrojó frente a la puerta. Usando su brazo malo para estabilizar el arma, apuntó al operativo y le disparó. R reaccionó hasta que vio el arma frente a él, pero no había mucho que pudiera hacer. La red se extendió y lo capturó justo cuando alcanzaron la salida, dejándolo atrapado contra el muro superior del túnel.
- ¡Frena! – Gritó Sam.
Jazz aplastó el frenó y todos salieron volando hacia el frente. Vlad cayó y golpeó su cabeza contra el piso; Sam salió volando y cayó sobre Danny, quien gritó por el dolor en sus costillas; Tucker y Jazz solo sintieron el latigazo de la inercia gracias al cinturón de seguridad; y Dani rodó del asiento donde la tenían acostada y cayó al suelo. Afortunadamente, el plan de Sam funcionó y eso también había cerrado la puerta.
- ¡Andando! – Exclamó Vlad al volverse a sentar.
- ¡Los voy a matar! – Se quejó Jazz en voz baja antes de volver a pisar el acelerador.
Atrapado en la red, el operativo R solo suspiró y echó la cabeza hacia atrás.
- Los perdí saliendo del túnel subterráneo de la principal.
- Nos encargaremos desde ahí. – Dijo la voz de O a través del comunicador.
- ¿Y podrían enviar a alguien a bajarme?
- ¡Listo! – Exclamó Tucker. – Cámaras desactivadas.
Se reclinó completamente en su asiento y suspiró. Dentro del mundo de malas noticias en el que se estaban ahogando, esto era una bocanada de aire fresco.
- ¿En serio? – Dijo Danny molesto. - ¿La contraseña es el cumpleaños de mi mamá?
- Bueno, alguien tenía que recordarlo ya que Jack no lo hará. – Se defendió y se ganó una mala mirada de ambos hermanos.
- Creo que tienes al menos una costilla rota. – Le dijo Sam a Danny con preocupación.
- Lo siento. – Dijo con una sonrisa.
- ¿Por qué? – Sam alzó una ceja ante la duda.
- ¡No! Digo que lo siento… la costilla rota, eso siento.
Sam bajó la cara, se frotó la frente y tiró su cabello hacia atrás, sonriendo ante el intento de broma.
- Eres un tonto… - Le dijo con ternura.
- Soy tu tonto. – Le respondió.
- Mi tonto. – Repitió con una sonrisa.
- Por favor, recuerda eso en los próximos 10 minutos.
Sam lo miró con duda al no entender su comentario, pero Danny solo cerró los ojos otra vez.
- Muy bien, ya casi llegamos. – Anunció Jazz.
Tucker empezó a mirar los alrededores de la calle y notó algo raro.
- Danny… son casas…
- Si. – Confirmó rápidamente el ojiazul.
- ¿Y estamos seguros de que quien sea que viva en esa casa nos abrirá?
Aunque había lanzado la pregunta al aire, Vlad no dejó de ver a Danny analizando para saber qué tan honesta sería su respuesta. Danny pegó más su espalda a la superficie metálica de la camioneta, suspiró y miró hacia el techo.
- Lo hará.
Había algo raro en el tono que el ojiazul había usado. Denotaba seguridad, sí, pero tampoco parecía emocionado o esperanzado en la "ayuda". Si alguien tenía dudas, nadie dijo nada. Después de todo, era la única opción que tenían.
- Bien. Entonces… Tenemos que hacer esto rápido si no queremos que alguien nos vea y nos delate. – Dijo Jazz bajando la velocidad al estar cerca de su objetivo. - Tucker: ubicarás la casa y tocarás para que quien sea que viva allí nos abra. Sam, ayuda a Danny a bajar. Yo programaré el Jack automático para deshacernos de la camioneta.
- Necesitaré ayuda con Danielle. – Dijo Vlad.
- Tan pronto nos abran, yo la bajo. – Le aseguró el moreno.
- Intenten tomar todas las armas que puedan… las necesitaremos. – Comentó Jazz.
Ella y Tucker observaron cómo se reducía la distancia entre la ubicación actual de la camioneta con su destino, que marcaba el teléfono de Tucker. En perfecta sincronía, ambos se quitaron los cinturones de seguridad. Jazz frenó y Tucker salió como rayo del vehículo, buscando la casa. Sam se despegó de Danny para abrir las puertas traseras mientras que Vlad recogía algunas armas pequeñas y empezaba a colgárselas de donde podía.
Intentó en la casa a su derecha, pero el numero exterior no coincidía. Atravesó la calle y observó el número 945 en grande sobre una placa cerca de la puerta. Subió los escalones y tocó la puerta y el timbre como loco. Jazz salió del asiento de conductor y fue a la parte de atrás, para ayudar a Vlad recolectando armas mientras que Sam se movía con Danny lentamente para no causarle dolor. Tucker giró su cabeza para observar a sus amigos, pero la puerta izquierda del vehículo le tapaba toda la visión. Solo pudo ver a Vlad moverse con dificultad y con muchas armas colgando.
- Tucker. – Lo llamó la pelirroja.
- ¡Aún no abren!
- ¿Si quiera sabemos si hay alguien dentro? – Oyó a Vlad susurrar.
El moreno regresó su mirada a la puerta y comenzó a golpearla otra vez. Detuvo su mano justo antes de que volviera a golpear la puerta al ver el pequeño tapete a sus pies. No era muy vistoso ni tenía nada en especial, salvo la palabra "BIENVENIDO" escrita en el centro. En español.
- Oh, no… - Susurró.
El sonido de la puerta abriéndose lo obligó a levantar la mirada y fue recibido por un par de ojos azules que lo miraban con absoluta sorpresa.
- ¡Tucker! – Gritó Jazz. - ¿Qué suce…?
Los ojos de Jazz se abrieron de sorpresa cuando se asomó para ver por qué tardaba tanto Tucker y rápidamente buscaron a Danny, esperando una explicación. Él solo bajo la cabeza y suspiró, observando como las primeras gotas de lluvia empezaban a manchar el asfalto.
