Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Nuestros Destinos

Por Mayra Exitosa

Inspirada en la vida real de una bella amiga con imaginación en la imagen de Lulú Mtz

Los enredos de la vida nos demuestran por millonésima ocasión que no son culpa de Dios, sino de los hombres, todas y cada una de las situaciones en las que permitimos o formamos parte, suelen ser aquellas que encaminan el destino de cada ser humano, aunque desearas tener el mejor linaje o la mayor riqueza, si no estas preparado para vivir lo mejor de la vida, entonces confórmate con lo que aceptaste al tomar decisiones tan complicadas, al resignarte a ser parte de lo que no querías y no hiciste nada para cambiarlo.

Katherine Holmes había vivido feliz por años junto a su esposo y sus dos hijos, una familia como muchas donde el padre trabajador, ansioso de labrar una gran fortuna y darles un futuro mejor a su mujer e hijos, más el hecho de querer superarse en algunas inversiones de exportación, lo hicieron incursionar en nuevos horizontes por lo que dos años consecutivos se fue a Europa, con asuntos que lo fueron retrasando de tal manera que ese tiempo a su familia la dejó rezagada y en una situación económica media, ya para los últimos ocho meses no habían llamadas, cartas u otro medio de comunicación, económicamente contaban con una cuenta para gastos, la cual los mantenía bien, más Katherine sola con sus pequeños, durante tanto tiempo donde se notaba que las comunicaciones fueron complicadas, hicieron que muchos aseguraran que su marido había formado otra familia y con ello la dejaría para siempre, así la mujer sin poder viajar ni asegurarse de donde se encontraba su marido, dejaba pasar el tiempo, hasta que su rutina la sobrepasaba y decidía aceptar a ese hombre que engalanaba las reuniones llevadas a cabo en la ciudad, el rubio osaba mirarla constantemente con lasciva cada que se encontraban, semanas después llegaban envíos de rosas las cuales la castaña aceptaba con sus evidentes coqueteos aunados a esos roces de manos que le brindaron un poco de atención luego de haber perdido por tanto tiempo a su marido Thomas Holmes.

El rubio de piel nívea y cara varonil de nombre Robert Mellon, era aceptado a cenar los días en los que sus niños salían de campamento o actividades que los trasladaban con amistades, Robert poseía un particular acento inglés elegante y cautivador, además de una evidente habilidad para seducir mujeres, ya que sus constantes viajes conociendo lo que serían sus futuros bienes al ser uno de los herederos más exitosos de la familia Mellon, lo hacían considerarse un playboy con suerte dejando amores en cada puerto. Robert vio en Katherine un amor de paso, sabía que era casada y que tenía dos hijos, más con la información que había investigado previamente se consideraba una futura viuda; él no deseaba ser comprometido con nadie, así que cuando la noche se consideraba el descanso para muchos, Mellon era recibido discretamente durante los siguientes meses en los brazos de Katherine, quien alegre al ser apreciada por un hombre sexy y atractivo, pensaba que si su marido fuera declarado muerto, ella podría hacerse ilusiones de tener un nuevo esposo, solo que esta vez, más rico y apasionado.

- Oh Kathy, eres la mujer más seductora que he visto en toda mi vida, no puedo quitarte las manos de encima, sinceramente debo agradecer que tus hijos se hayan ido a ese campamento de verano, ya no podía tenerte solo en las noches sin estar enredado entre tus piernas, me tienes atrapado para siempre. Las agitaciones se incrementaban haciendo que ella no pudiera responder sin exaltarse ante la velocidad activa de las intrusiones en las que era sometida.

- ¡Ro! ¡Ro! ¡Robeeeert!

La pasión era algo que podía jactarse con sabiduría Mellon, más el tiempo no se detenía y los negocios tampoco, el telegrama que llegaba de su familia hacía que despedirse de la delicada e ingenua Katherine no fuera imposible, solo se iría tal como había llegado.

Viajando desde Europa hacia américa Elroy lucía plena y dichosa colmada de una maternidad que nunca había creído posible, cercada con sus tres hijos, le daba tal gusto al saber que por fin había logrado su cometido, pues dejaba para siempre Europa para irse a américa donde se pensaba establecer, luego de haber adquirido lo que más anhelaba, casarse con William Andrew, ser la mujer más rica y tener todos los hijos que él deseara. Así William había dejado atrás a su esposa Pauna, con quien había engendrado a su única hija Rosemary, quien acababa de contraer matrimonio concretado como un negocio redituable extra fuera de la fortuna familiar, la joven rubia de mirada azul salía junto a su marido Vicent Brown, ignorado que su madre estaba siendo abandonada por su padre, quien había estado cubriendo las apariencias hasta que el convenio legal y los contratos realizados del matrimonio se llevaran a cabo, así William dejaba a su primer esposa, quien vestía de negro elegantemente luego de haber perdido a su ultimo hijo hacía ya ocho años de eso, más en su corazón, continuaba manteniendo una alma abstraída, al haber sido drogada exageradamente para poder dar a luz y que ese bebe haya nacido muerto, no podía creerlo, lo que más le enfurecía es no haberlo visto, más estar dormida por casi siete días fue el efecto de los analgésicos que le proporcionaron esa noche en la que dio a luz y que perdió las ganas de vivir.

Alexander era al igual que su sobrina Rosemary y su hermana de cabellos rubios y una mirada azul clara, lo cual distinguía a todos los de su familia al tener genéticamente rasgos intensos y descriptivos que los identificaban plenamente, sabían que William tenía una concubina la cual se escondía con habilidad en la mansión de la familia, más esto salió a la luz demasiado tarde, pues así había logrado robar el amor incondicional que había profesado William a Pauna por más de veinte años para abandonarla y dejarla con los bienes que correspondían a su dote familiar y la sanción que obtendría al ser abandonada por su marido, por lo que no podían tomar los bienes del clan Andrew, los cuales ella poseería hasta volver a contraer nupcias, cosa que no planeaba hacer. Su hermano Alexander la amaba y se culpaba de lo sucedido por haber estado fuera en asuntos de su familia, haciendo que Pauna sufriera abusos en su propio hogar y no contara con él quien siempre había sido incondicional con Pauna.

- Hermana, vente con nosotros, no tienes que quedarte aquí, ese hombre no vale la pena. - Alexander, me quedare porque este castillo nos pertenece, todas las tierras de los Andrew en Escocia estaban en mi dote ahora y no le dejare que tome nada de lo que era nuestro, si él decidió irse con esa mujer y tener hijos con ella, porque ya no pude darle más hijos, no puedo hacer nada, pero dejarle el patrimonio que me dieron sus padres por haber aceptado ser su esposa, ¡jamás! Esto será mío y… - ¿y? su hermano la miraba con evidente preocupación, sabía que podía volver a casarse y regresar a la familia, más algo tenía en mente y eso ansiaba saber, para haber aceptado que William se fuera de Europa con una mujerzuela que fungía como una mucama falsa en la mansión de su familia.

- Alexander, estoy embarazada, la ultima vez que hablamos en el estudio, yo… - Ese desgraciado te dejo embarazada, si tiene tres hijos con la otra mujer. ¡como se atrevió! ¡lo mataré! ¡juro que lo mataré! - No Alexander, la vida le cobrara con creces todo lo que hizo, déjale eso al destino, esa mujer se metió en mi casa, entró en nuestras vidas, al final se benefició de todo, porque él lo permitió. Más se dará cuenta muy tarde que los documentos jamás fueron firmados, nunca sabrá de este hijo y si se logra, será porque ellos ya no están aquí. - Te dije que estaban poniendo algo en tus comidas, ven a mi casa, te cuidare y me hare responsable de tu hijo.

Pauna era hermosa, pero según la familia Andrew no tenía un carácter dócil y su matriz estaba dañada, no le había dado herederos barones al Patriarca, mientras que Elroy había dado a luz un hijo sano y fuerte, el cual escondió celosamente para que no lo lastimara la esposa de William, con el tiempo nacerían Sara y Sophie, en el camino a américa Elroy ya iba de nuevo embarazada; nadie sospechaba que había trabajado en un burdel, al final sus tácticas seductoras habían atrapado al hombre más rico de Europa, quien para no seguir en una doble moral, al tener una familia con una mujer que no tenía valores , la cual nunca sería aceptada por la sociedad escocesa, mucho menos por la familia Andrew, decidió limpiar su nombre, dándole lo mejor a sus hijos, pues Rosemary ya estaba casada y no tenía caso continuar con Pauna, cuando su heredero universal lo tenía con Elroy, quien con una mujer de mirada obscura, tez bronceada, cabello negro azabache y unos bustos enormes que adornaban su cuerpo excediendo sus medidas al estar constantemente embarazada. Dando así a luz a William Albert quien contaba con ocho años, Sara de seis y Sophie de cuatro, esperaba otro bebe deseando fuera varón, más eso no sucedía pues llegaría Samantha.

En su arribo a New York, la mansión que le había comprado su valioso marido era enorme, Elroy sabía que esa sería la primera de muchas propiedades de las que deseaba, quería tener más riqueza que la heredera de su primera esposa, y si ya le había quitado a su marido, ahora ella lo mantendría atrapado para siempre, no dejaría que se le escapara, así había trazado un plan bastante simple, tener muchos hijos, ya que eso era algo que mantenía a William contento y… comprometido.

En Chicago, con lamentos Katherine Holmes se daba cuenta que había quedado preñada de Robert, ocultaba ingeniosamente su embarazo, pues nadie sabía que había sostenido relaciones maritales con un hombre desconocido, el cual al final del tiempo solo se había burlado de ella, así aseguraba estar enferma del estomago e inflamada por una colitis de la cual pronto sanaría. Sus hijos Tommy y Peter la cuidaban haciendo labores del hogar luego de sus regresos de clases, para que ella descansara, más el aviso de ese telegrama la ponía enferma y casi pierde la razón del miedo al saber que su marido Thomas regresaría pronto, había tenido un accidente, pero se encontraba hospitalizado así que regresaría en cuanto el médico le diera de alta, corría con una amiga incondicional quien sabía de su situación y que en muchas ocasiones cuidaba de sus hijos, no era tan atractiva y bella como Katherine, por lo que a la fecha continuaba soltera,

- Rita, tengo que sacar a este bebe. Ella sabía de su estado y al pensar que Thomas no volvería se había resignado, más cuando supo que regresaría pronto, estaba inconsolable, así que analizaba si quedarse con el bebe de su amiga y criarlos como suyo, al final no era muy guapa y pensaba que se quedaría sola. - Kathy, ¿qué harás con él bebe cuando llegue tu marido? - Tiene que desaparecer, no puedo quedarme con él, mi esposo me matará y no puedo hacerles esto a mis hijos, Thomas es un hombre bueno, no se merece esto. Rita se preocupaba, estimaba a su amiga, celaba su buena vida y sabía que Dios no solo la había bendecido con belleza sino con un amor leal como el de Thomas. - Kathy podrías explícale que abusaron de ti una noche en la calle, algunos bandidos y… - ¿y que no dije nada? ¿qué escondí mi embarazo? ¡no puedo Rita! Ya no me verá como su mujer y… no podré ver al hijo de ese desgraciado que se burló de mí. - Si lo dejas en un orfanato, podría ser complicado no aceptan niños abandonados sin ser investigados, hay mucha vigilancia en eso. - Rita tienes que ayudarme, mi esposo no tarda en volver y ya debo deshacerme de él para curarme y poder recibir a mi marido. No sé si venga lastimado y tenga que estar cuidando de que se recupere, me siento tan horrible por haberle sido infiel, - Buscare a un médico conocido de mi primo veremos que puedes hacer.

En el hospital Santa Juana, Charlotte Cornwell permanecía hospitalizada desde hacía un par de semanas, dos hombres afuera estaban preocupados pues temían que la esposa de Álvaro no sobreviviera al parto, no había tenido hijos y cuando milagrosamente se dio el milagro del embarazo a la edad de cincuenta y cuatro años, las complicaciones se temieron desde el comienzo, más él prefería a su mujer que un hijo al cual sentía no poder sostener siendo tan mayor.

- Hermano si pierdo a Charlotte me volveré loco de dolor, no debí dejarla embarazada, ella no podía tener hijos. - Tranquilo hermano, así estuve en estos pasillos cuando esperaba a mis hijos, veras que todo saldrá bien, al final Dios te concederá ser padre. - Armand tu eres mi hermano menor, aun estas muy joven, tus niños ya tienen cinco y tres años mientras que yo pensé que jamás sería padre, si algo sucede, prométeme que cuidaras a mi hijo como tuyo. - No digas eso Álvaro, todos estamos esperando a tu mujer e hijo de regreso, solo debemos tener calma hasta que comience el parto, ahora esta en cuidados por esos dolores prematuros, aún no ha comenzado a entrar en labor de parto, el medico tiene esperanzas, solo quiere mantenerla en reposo. - Sabes hermano, ella me dijo que, quiere que elija a nuestro hijo si llega a haber complicaciones y… ¡no puedo!¡No quiero estar sin ella! - El medico es un excelente especialista, hemos traído a mi cuñada al mejor hospital de Chicago, verás que todo saldrá bien, ten fe.

Rita llegaba con Kathy a visitar al médico de nombre David Miller, el cual estaba al tanto de querer abortar al bebe, más ya contaba con ocho meses y no podían inducir para un aborto, sería muy complicado, más Katherine estaba buscando hacer lo que fuera con tal de perderlo, hasta intentando atentar contra su vida.

- Doctor haga lo que sea necesario, por lo que más quiera, no puedo quedarme con este bebe. Bajaba el rostro avergonzado y agregaba, - No es de mi esposo y regresa pronto - Hablare con el doctor Ferguson para atender su caso.

Ferguson era un especialista con moral y ética impecables, estaba debatiéndose en la solicitud del padre de un bebe que se sabía por la falta de latidos que ya estaba muerto, no podía continuar esperando a que abortara sin poner en riesgo a la madre, la llegada de David exponiendo el caso de la mujer que estaba en su consultorio le dio una esperanza para esa mujer que padecía una tristeza y depresión al no haber sido madre cuando lo deseaba tanto, con un secretismo imperativo, viendo el bienestar de un bebe que sería abortado y otro que no nacería vivo, llegaban a la conclusión de hacer algo sincronizándose en las salas de parto, así para que nadie más estuviera enterado solo ellos harían todo dejando ocupados a quienes los rodeaban, por lo que se llamaría al pediatra hasta luego de haber pasado el tiempo de expulsión del neonato, cambiarían los bebes con la idea de que nadie más interviniera, si ambos bebes salían mal, ya no devolverían los cuerpecitos, en el caso del aborto no se le daría el feto, buscando evitar investigaciones . La madrugada de ese día se preparaba como emergencia, inducían al parto natural a Katherine, aun sin completar las semanas totales de su embarazo, para después a la par iniciar en Charlotte una cesárea, donde se confirmaba que su bebe ya no tenía movimiento alguno.

Los bebes fueron cambiados con la discreción de los médicos al estar en la misma área, el pequeño Cornwell se encontraba con un color morado en su piel, mientras que la bebita de Katherine, estaba ahogándose al no tener su fecha completada, así al cambiar a los niños para ser atendidos, la niña de Kathy lloraba con un tono imperativo luego de extraer las flemas de su garganta, alterando así a los hombres que esperaban afuera de la cirugía pues se considerada en extremo peligrosa, más al escuchar el berreo del infante, Álvaro lloraba al dar por perdida a Charlotte, mientras que Rita permanecía lejos de esa área de partos cercana a la de emergencias, ignorando todo lo que estaba sucediendo, esperando a que su amiga saliera sin problemas, debatiéndose en si llevar al bebe al orfanato haciéndose pasar por la madre o quedarse con el bebe y que le hiciera compañía como un hijo para ella.

Los médicos habían cambiado a los bebes, en la mesa de atenciones de los infantes, dejando en pausa a sus pacientes con las enfermeras ocupadas al no contar con todo el equipo, al cambiar a los niños nadie se enteraba, haciendo que David tomara al bebe fallecido y lo dejara en la cuna de su paciente luego de intentar resucitarlo, mientras que Ferguson anunciaba a la enfermera que llamara al especialista pediátrico al ver que la pequeña había tenido su garganta saturada de flemas, así el pediatra que se reportaba pensando que recibiría a un bebe no vivo, tenía a una niña rosa recientemente salvada que aseguraba que era un milagro. El mismo pediatra también revisaba al bebe de Kathy, quien tuvo complicaciones al haberse enredado en el cordón umbilical y tener que ser extraído de su madre,

- Es muy pequeña, esa mujer no debe tener más hijos es un riesgo, confirmaba el pediatra Ferguson, - si vere eso de inmediato. Tanto Miller como Ferguson buscaban la forma de saturar la matriz para que no corriera riesgos, Charlotte por su edad mayor y Kathy por supuesta evidencia de miomas dañinos en la matriz. Así ambas madres se quedarían en cuidados esa noche.

Con un llanto de derrota, Álvaro quien se había dado por resignado al sentir haber perdido a su mujer se lamentaba junto a su hermano, pero al escuchar al doctor que su esposa e hija se encontraban bien, observando que pasaban la camilla de su mujer rumbo a cuidados intensivos y la de su hija dentro de una caja de cristal, envuelta en sábanas blancas, confirmándole, - Es una niña, Cornwall, ahora tienes a una hija. - Gracias Ferguson, te debo la vida, salvaste a mi esposa y… a mi hija. Álvaro lloraba con su hermano emocionado porque ambas estaban con vida, mientras que su hermano reía porque sería la primera mujercita en la familia. - ¡Serás un padre celoso y posesivo! - ¡Armand!

Continuará...


Gracias por sus comentarios y apoyo en esta historia que se une al festejo del cumpleaños de Candy,

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Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa