La transmisión en vivo mostraba la pelea entre los héroes de Amity Park contra aquel monstruo. Sin embargo, no parecía haber mucha esperanza de que los Phantom pudieran ganar. Observó con horror la forma en la que la pobre chica fantasma era electrocutada hasta la inconsciencia frente a su primo. Observó cómo el tercer fantasma que no reconocía era noqueado, para después transformase en una persona.
Tomó el cojín que estaba en su espalda y terminó abrazándolo. Reclinó completamente su espalda sobre el respaldo del sillón y subió sus piernas, llevando sus rodillas frente al cojín entre sus brazos. La toma había sido desde una distancia considerable, pero gracias al lente que el camarógrafo estaba usando, la claridad y nitidez de la imagen era muy buena. Definitivamente se trataba del alcalde Masters. Ese traje era inconfundible.
Inmediatamente tomó su celular y le envió un mensaje a Estrella, preguntándole si ella sabía acerca de eso. Después de todo, ella estaba trabajando con él. Puso el celular sobre el sillón junto a ella y miró nuevamente la pantalla. Observó con detenimiento como aquel fantasma tomaba a Danny Phantom y lo ponía de pie. Parecía estar diciéndole algo y luego… una patada directamente en el pecho lo había mandado contra un muro.
Abrazó sus piernas y puso su mentón sobre sus rodillas, sus ojos no se despegaban de la pantalla. Mientras caía al suelo, un resplandor blanco rodeó al chico fantasma, mostrando a todos los que estaban viendo la identidad secreta del chico fantasma. El joven había caído boca abajo, lo que dificultaba reconocer sus facciones. El reportero empezó a hablar en la transmisión, haciendo especulaciones de la identidad de aquel muchacho; pero para ella, no había duda de quien era.
Reconocía muy bien ese alborotado pero lindo corte de cabello, reconocía esa chaqueta negra que había empezado a usar cuando cumplió 17 años, y tenía memorizado el perfil de ese rostro que solía observar cuando se quedaba dormido en clases. Ese era Danny.
Tanteó el sillón en busca del control remoto de la televisión y rápidamente congeló la pantalla en el acercamiento que habían hecho al rostro de Danny. El control cayó al piso cuando lo soltó para cubrirse la boca con ambas manos mientras el audio de la transmisión continuaba oyéndose.
- ¿Alguien puede verlo? – Se escuchó el susurro de Lance. – Parece ser que el fantasma responsable por el ataque desapareció en el aire. Pero la cuestión ahora es: ¿quién es el joven detrás del chico fantasma? Y sobre todo… ¡Esperen! Al parecer hay más personas en tierra… tenemos confirmación visual de que los Masters' Blasters y algunos agentes de los Hombre de Blanco se encuentran…
Tomó su teléfono y salió corriendo escaleras arriba rumbo a su cuarto. Dejó la puerta abierta y empezó a buscar con desesperación entre las cosas que tenía guardadas en su armario. Con velocidad sacó su anuario escolar y lo arrojó sobre su cama. Lo abrió y empezó a ojearlo, hasta que halló el mundo de fotografías que había escondido adentro. La mayoría eran recortes de periódicos o revistas donde hablaban acerca del chico fantasma e incluían fotos. Los dejó sobre el colchón y regresó a inspeccionar el armario, hasta que encontró el folder color manila que buscaba.
Lo abrió y sacó las pocas fotos que tenía de Danny. La que había tomado su papá antes de ir al baile con él, algunas que ella había tomado con sus amigas en donde salían los tres perdedores en el fondo, y las que le había tomado sin que él se diera cuenta.
Cuando iba a su casa para trabajar en los proyectos donde ella lo elegía como compañero, cuando lo encontraba en el parque o centro comercial haciendo alguna cara linda… Había mantenido su enamoramiento por él en secreto de la escuela, alegando que solo era una forma de atraer al chico fantasma. Y al ser ella popular y Danny no, todos los creyeron. Salvo por su grupo de amigos, quienes pensaban que se trataba de una forma de enfurecer a Manson. Pero Estrella y Sam sabían la verdad.
Tomó una foto de Danny y una del chico fantasma y empezó a compararlas. Ahora que sabía la verdad, se sentía como una tonta al no haber notado nunca las similitudes. Mismo corte de cabello, pero de diferente color; la misma calidez en la mirada, pero con iris de diferente color; las mismas facciones; misma complexión, pero diferente vestimenta; y si hacía memoria, sus voces eran iguales.
Se sentó en el borde de su cama, con una foto de cada Danny en sus manos y la mirada perdida en un punto de su cuarto. Muchas cosas empezaron a tener sentido alrededor del misterio que era Danny Fenton. El secretismo que siempre tenía con sus amigos, sus faltas y retardos en la escuela, la caída en sus calificaciones, sus constantes permisos para ir al baño, sus desapariciones cada que había una fantasma, las siestas que tomaba a mitad de clase, la cantidad de cosas inverosímiles que solían sucederle solo a él, las heridas y moretones que aparecían y desaparecían de su piel, el por qué Danny Phantom abogaba por Danny Fenton cuando la salvaba, el por qué el chico fantasma aparecía a donde él fuera…
Su teléfono empezó a vibrar sobre su cama. Le estaban entrando varios mensajes de Estrella. Para no abrir la conversación, solo leyó los mensajes a través de la barra de notificaciones. La mayoría de ellos eran sobre Estrella entrando en pánico, por lo que decidió ignorarlos. Observó el desastre que había hecho sobre su colchón, pero no le importó. Se recostó mirando al techo, con sus manos sobre su frente y tratando de asimilar lo que acababa de pasar.
Fenton era Phantom. El alcalde era un fantasma. Hubo una explosión y una pelea. Danny perdió. Y casi había muerto… Su pulso y respiración se dispararon entre más pensaba en esa última idea.
Perdió la noción del tiempo hasta que su celular empezó a sonar. Sin embargo, esta vez no dejó de sonar. Mensajes tras mensajes de todos los populares de la secundaria Casper: Kwan, Estrella, Kurt, Ashley… ¡incluso de Dash! Y eso que ya no vivía en Amity Park. Ignoró todos los mensajes de "OMG!" o "Fentonto es el chico fantasma!" para concentrarse en el último mensaje de Estrella. Era un link que, al abrirlo, la redireccionó a la transmisión en vivo. Solo que esta vez, se trataba de una persecución y en la imagen constantemente mostraban el boletín de peligro.
Los rostros de Sam, Tucker y Jazz aparecían como cómplices en la fuga de los criminales Vlad Masters y Daniel Fenton, también conocidos como Vlad Plasmius y Danny Phantom, y en el secuestro/encubrimiento de Dani Phantom. Entre más escuchaba menos entendía. Según los Hombres de Blanco, Danny había ocasionado la explosión de una instalación secreta que había cobrado la vida de muchas personas y Vlad había cometido fraude electoral.
Tiró su celular al piso y se tomó el cabello con ambas manos, intentando discernir entre lo real y lo falso. Danny podría ser despistado, tímido, extrañamente encantador, lindo… ¿pero asesino? Él siempre luchaba contra fantasmas, salvaba personas y protegía la ciudad. Ese es quien Danny era, no lo que los noticieros estaban diciendo.
Su conflicto mental fue interrumpido cuando escuchó que alguien tocaba… no, alguien golpeaba furiosamente su puerta y tocaba el timbre como loco. Pensó dos veces antes de ponerse pie e ir a abrir. Sus padres habían salido de la ciudad por la celebración de su aniversario y ella se había quedado a cuidar la casa, pero con la ciudad en caos… Con lentitud, salió de su cuarto y caminó hacia las escaleras. Los golpes habían cesado, pero podía escuchar voces y el ruido del motor de un auto.
Caminó hasta una pequeña mesita con un cajón y un florero, y del cajón extrajo el paralizador que su papá guardaba ahí. Los golpes iniciaron nuevamente con la misma intensidad mientras ella se acercaba a la puerta. De la nada, se detuvieron y escuchó un susurro del otro lado de la puerta. Como la voz se le hizo familiar, abrió la puerta lo suficiente como para asomar la cabeza y se topó con unos ojos verdes que la miraban con sorpresa.
- ¡Tucker! – Escuchó el grito de una chica. - ¿Qué suce…?
Paulina salió de su sorpresa cuando, por detrás de la camioneta, se asomó Sam con cierto ojiazul a quien ayudaba a mantenerse de pie y caminar. La gótica se paralizó cuando la vio y todas sus facciones se endurecieron. Paulina recorrió a todos con la mirada. Tucker, Sam, Danny, la hermana de Danny y… ¿también el alcalde? Abrió la boca, pero nada salió de ella. Regresó su mirada hacia Danny, quien la miraba con súplica en sus ojos.
- Sé que no es el mejor momento… - Habló Danny. - Mucho menos las mejores circunstancias, ¿pero podríamos escondernos aquí?
Tucker aprovechó para salir de la puerta e ir a la parte posterior de la camioneta a recoger a Dani. Vlad solo levantó la ceja, sin comprender el origen de la tensión entre los jóvenes. Jazz observó a su hermano boquiabierta y Sam… ella venía a Danny como si le hubiese crecido una cabeza extra. ¿Por qué la idea de Danny de un "lugar seguro" era la casa de Paulina?
La chica latina no podía hallar la forma de armar una oración coherente en ese momento, por lo que solo asintió ligeramente abrió la puerta en su totalidad, haciéndose a un lado para dejarlos pasar. Al sentir las gotas de lluvia, Vlad caminó rápido hasta la entrada de la puerta, dijo "Señorita" como forma de saludo a Paulina y se perdió en el interior del domicilio.
- No, no, no, no, no, no, no, no… - Empezó a decir Sam.
- Sam… - Le imploró Danny en voz baja. – Por fav…
- ¡No! – Sam miró a Danny. – Podré estar desesperada, pero aún tengo dignidad…
- Sam. Por favor. – Le imploró. – Escúchame…
Tucker bajó de la camioneta con Dani en sus brazos en silencio mientras observaba a sus amigos discutiendo, por lo que decidió caminar lo más rápido que pudo hacia la casa. Sam amagó con quitarse el brazo de Danny de sus hombros, pero él la tomó con su mano libre del antebrazo con suficiente fuerza para evitar que lo soltará, pero sin llegar a lastimarla. Jazz los rodeó y evitó verlos mientras cerraba las puertas traseras de la camioneta y regresaba al asiento del conductor.
- No pienso quedarme en casa de esta…
- Sam, no tenemos a donde ir y ella es probablemente la única persona que nos reciba…
- ¡Pues quédate con ella si tanto quieres!
- Sam… - Danny empezaba a perder la calma.
- ¿Podrías tragarte tu orgullo por primera vez en tu vida y aceptar la ayuda de alguien? – Dijo Paulina cuando recordó cómo hablar.
Sam la volteó a ver con velocidad y la asesinó con la mirada.
- Escúchame bien, Sánchez…
- ¡No! ¡Escúchate a ti misma! – Le gritó bajando los escalones y llegando a la banqueta. – Tus amigos están heridos y lo único que te importa es tu propia comodidad.
- Cállate o te prometo que voy a destruirte.
- ¿Cuándo? – La retó. - ¿Cuándo te arresten por ser cómplice en un asesinato? ¿O mientras estas huyendo para que no te atrapen las autoridades? – Ironizó cruzando sus brazos bajo su pecho.
- Mira Paulina…
- A mí tampoco me emociona el recibirte en mi casa. Pero soy lo suficientemente madura para entender el contexto de la situación… ¡Así que madura de una vez, Manson! – Le dijo ya irritada.
La lluvia empezó a caer con más fuerza y Sam solo suspiró frustrada. Miro a la latina a los ojos nuevamente y ella le respondió haciéndose a un lado y señalando la entrada de su casa, mientras la veía con molestia. Sam apretó el agarre que tenía sobre el cuerpo de Danny, haciéndolo saltar por la ligera punzada del dolor y se lo llevó hacia adentro. Ella los siguió y Jazz corrió detrás de ella, cubriéndose de la lluvia. La camioneta Fenton empezó a moverse lejos de su domicilio.
- ¡Valerie! ¿A dónde vas?
Valerie se detuvo cuando escuchó la voz de su papá detrás de ella. Estaba en las afueras de los laboratorios Axion y estaba ya empapada, aun cuando había empezado a llover recientemente. Se dio vuelta para mirar a su papá y se mordió el labio inferior.
- A casa.
Su papá la observó en silencio, pero sumamente preocupado. No quería que su hija se viera envuelta en un problema, y salir por ahí como la cazadora roja en estos momentos era pedirle al universo problemas.
- Valerie…
- Necesito pensar, ¿sí? – Dijo bajando la mirada.
- Él era tu amigo…
- Él arruinó nuestras vidas. – Añadió.
- Hija, eso…
- Solo iré a casa, papá. – Se dio media vuelta. – Te avisaré cuando llegue.
El señor Grey observó a su hija alejarse caminando en medio de la lluvia. Si no estuviera en turno, iría detrás de ella. Pero no podía. No ahora. Además, Valerie necesitaba estar sola.
Para cuando Paulina cerró la puerta, todos estaban reunidos alrededor del televisor. Vlad había recogido el control del piso y desbloqueado la imagen, viendo la transmisión en vivo. Desde lo último que habían escuchado en el radio del vehículo Fenton, la información no había cambiado mucho. Lo que les sorprendía era la velocidad con la que sus rostros habían terminado en la pantalla de la televisión. Irritado, Vlad apagó el televisor.
- Acomódense donde puedan. – Dijo Paulina. – Foley, ven conmigo.
Tucker se sorprendió antes de sonreír.
- Ni lo sueñes, tonto. – Se apresuró a decir. – Te diré dónde ponerla. – Dijo señalando a la chica en sus brazos.
Paulina comenzó a caminar hacia un cuarto y Tucker la siguió, acomodando a la joven inconsciente. Cuando hizo contacto visual con Danny, solo levantó los hombros. Vlad y Jazz se sentaron en los sillones más pequeños y empezaron a quitarse de encima todas las armas que traían. Sam sentó a Danny en el sillón más largo. Danny gruñó de dolor con la nueva posición y llevó una mano a su costado derecho.
- ¿Qué tiene?
Sam no pudo evitar revirar los ojos ante la pregunta de Paulina, quien estaba regresando a la sala.
- Tiene una costilla rota.
- Necesitamos recostarlo. – Dijo Jazz poniéndose de pie.
- ¿Pueden llevarlo escaleras arriba? – Les preguntó Paulina.
- ¿Por qué? ¿Quieres meterlo a tu cuarto?
- Al de mis padres, de hecho. – Le contestó a Sam con el mismo tono irónico. – Mi madre es enfermera y guarda algunos suministros médicos en su cuarto. – Añadió mirando a Jazz.
La pelirroja miró a su hermano y luego a la latina.
- Lo llevaremos.
Paulina asintió y comenzó a caminar hacia las escaleras.
- También puede haber algo que te ayude con eso. – Le dijo a Vlad cuando lo vio apretándose el hombro.
Vlad solo le asintió y se puso de pie. Tucker regresó a la sala y corrió a auxiliar a sus amigas para cargar el peso de Danny. Cuando llegaron a la habitación, Tucker sentó a su amigo en la cama para que se acostara, Paulina caminó hasta el tocador de su madre y de un cajón empezó a sacar vendas, gasas y una bolsa con analgésicos. Jazz recibió los suministros y caminó hasta la cama.
- Toma. – Dijo entregándoles unos a Sam. – Encárgate de Danny, yo me ocupo de él. – Señaló a Vlad con la cabeza.
- Yo volveré a la sala y monitorearé las cosas. – Dijo Tucker mirando a los presentes.
Sam lo volteó a ver y le asintió. El moreno le sonrió débilmente y salió del cuarto. Paulina observó como Sam y Jazz se ponían manos a la obra, y por mucho que quisiera ayudar a curar a Danny, sabía que por ahora tenía otra responsabilidad.
- El baño está detrás de esa puerta. Por si necesitan agua.
Los 4 voltearon a ver a la chica mientras salía de la habitación.
- Sam…
- No hables. – Le dijo a Danny mientras abría la bolsa de analgésicos.
Danny solo suspiró. Sam estaba furiosa.
O y K regresaron a la casa de los Fenton, donde el operativo L había instalado temporalmente su campamento en lo que se establecía una nueva zona segura. Bajaron del vehículo y caminaron hacia la puerta. Había agentes en la calle y vehículos cercando el domicilio. Entraron a la casa y había más agentes instalados en la sala. L salió a su encuentro cuando los vio.
- ¿Tuvieron suerte?
- No. – O tomó la palabra. – Al parecer el alcalde deshabilitó las cámaras de vigilancia de la ciudad y perdimos la camioneta.
- No son los únicos. – Dijo L rascándose la ceja. – Monitoreamos la actividad telefónica de los fugitivos sin éxito. No se registró ninguna actividad telefónica posterior al ataque.
- ¿Qué hay de la ubicación? – Comentó K.
- Otro callejón sin salida.
O suspiró y miró alrededor. En la cocina, alcanzó a ver el brillante traje naranja de Jack Fenton.
- ¿Han dicho algo?
- Siguen diciendo que no sabían nada.
- ¿Y tú les crees?
- Esa desesperación es difícil de fingir.
- ¿Qué hay del fantasma nuevo? – Intervino K después de un rato.
- No tenemos información de él. – Tomó una Tablet de la mesa y se las mostró. – Hemos identificado algunas cosas familiares sobre él, como la corona que lleva puesta, pero no tenemos ninguna identificación hasta ahora.
- Muéstrales la imagen a los prisioneros. Tal vez ellos sepan algo.
- Ya lo hicimos. De hecho, fue gracias a ellos que identificamos la corona.
- Muéstrasela al prisionero 0. Puede que él sepa más. – Comentó K. – Hasta entonces, nuestra prioridad es capturar a Danny Phantom… Fenton… lo que sea. Él puede tener información acerca de este fantasma.
L bloqueó el dispositivo y asintió ligeramente con la cabeza. Regresó a su estación de trabajo improvisada, dejand en medio de la sala. Caminaron hacia el laboratorio y descubrieron que el portal estaba cerrado y apagado. Había técnicos trabajando en el área, recolectando evidencia y haciendo un barrido por todo el laboratorio, por lo que decidieron salir de ahí para no entorpecer las labores.
Tucker estaba investigando en su Tablet mientras escuchaba los noticieros en la televisión. La buena noticia es que seguían buscándolos… la mala era que estaban buscándolos. Intentó buscar más información acerca de Pariah Dark y de sus poderes, pero su búsqueda no dio frutos. El rey de los fantasmas era relativamente desconocido para los humanos debido a que había pasado toda la existencia conocida dentro del sarcófago…
- ¡El sarcófago! – Dijo chasqueando los dedos.
Si no podía encontrar una debilidad en su enemigo, debía encontrar armas para nivelar la pelea. Se quitó el gorro y se rascó la cabeza. Debía encontrar algo que les diera algo de esperanza. Se sumió en su pequeño mundo hasta que vio que alguien colocaba un vaso de agua en la mesa junto a él. Observó el vaso unos segundos y luego miró hacia atrás para ver a la chica que lo había puesto ahí.
- ¿Qué? - Paulina enarcó una ceja mientras sostenía con sus manos una charola con vasos de agua.
Tucker enarcó una ceja y la observó extrañado.
- Puede que no seamos cercanos, pero mis padres me enseñaron a ser buena anfitriona.
Tucker abrió la boca, pero Paulina solo se dio vuelta y fue escaleras arriba. El moreno regresó su vista al frente, gratamente sorprendido.
"Que extraño."
En el cuarto de arriba, Vlad estaba volviéndose a colocar su traje después de que Jazz había terminado de vendarle el hombro. Mientras tanto, Sam estaba terminando de envolver el torso de Danny con vendas tras aplicarle un analgésico en crema. Danny hizo una mueca de dolor con el último tirón que Sam dio a la venda.
- Listo. – Dijo Sam enderezándose. – Ahora descansa.
- Sam…
- Y trata de no moverte mucho.
- Una costilla rota tarda hasta 6 semanas en sanar.
- Te curas rápido. – Le respondió rápidamente.
- No tan rápido.
Danny quería verla a los ojos, pero ella escondía su mirada de él. En ese momento entró Paulina a la habitación. Todos la miraron con una ceja enarcada al notar la charola con vasos de agua que llevaba en las manos. Ella solo puso los ojos en blanco y dejó los vasos sobre el tocador.
- Si necesitan algo, díganme.
Sin más, volvió a salir de la habitación. La mirada de todos fue a dar a los vasos, pero solo Vlad se puso de pie para tomar uno. Se tomó todo el contenido de una empinada, antes de volver a ponerlo sobre el tocador.
- ¿Y ahora qué? – Preguntó al ojiazul.
- Quiere a Reloj. – Comentó tras un largo suspiro. – Y lo quiere a más tardar mañana.
- Es una trampa. – Comentó Jazz.
- Nos matará de cualquier forma. – Le dijo Vlad seco. – Pero si le damos al Reloj tal vez vivamos un poco más.
- Si, claro. – Se burló Sam. – Ya asimiló al rey de los fantasmas… ¿por qué no darle también al amo del tiempo? Estoy segura de que nada malo podría pasar.
- Para empezar, no sabemos dónde está Reloj.
- Y aunque lo supiéramos, dudo que podamos capturarlo. – Añadió Jazz.
- Pues tenemos que hacer algo y rápido. – Comentó Vlad tomando agua de otro vaso. – Tarde o temprano los idiotas de blanco nos encontrarán.
- En su estado, dudo que puedan hacer algo rápido. – Se burló Sam.
- Tal vez tengamos una opción.
- ¿De qué hablas? – Preguntó Danny.
Vlad miró a todos y se debatió entre decirles o no TODO su plan. Prefirió no hacerlo… la moral de esos niños era demasiado estricta como para moverse dentro del área gris de la vida. Bajó la mirada y colocó el otro vaso vacío junto al anterior. Aun no sabía cómo, pero tenía que ejecutar su plan discretamente si no quería que lo detuvieran.
- La sustancia con la que estabilizaste a Danielle hace años.
- ¿Qué con eso?
- Funciona como una clase de esteroides para fantasmas. Podemos usarla para sanar más rápido.
- Si, pero no tengo más.
- Y aunque tuviéramos, no tenemos acceso al laboratorio. – Recordó la pelirroja.
- ¿Y quién dijo que necesitamos eso? – Sonrió.
Antes de que alguien pudiera hablar, Tucker entró en la habitación.
- Oh, están todos aquí. – Dijo mirándolos. – ¡Ya sé cómo derrotar a Dan!
- ¿Tienes un plan? – Preguntó Jazz escéptica.
- Emmm… tal como un plan, no. – Dijo jugando con su la Tablet en sus manos. – Es más bien como una idea… que podría desembocar en un plan.
- Bueno, es mejor de lo que tenemos nosotros. – Dijo Sam desanimada.
- ¿En serio? ¿Qué planearon ustedes? – Preguntó.
- Tucker… - Insistió Danny.
- Claro. – Se puso serio. – Estaba pensando en cómo derrotar a Pariah Dark cuando recordé el sarcófago.
- Será inútil. – Comentó Vlad. – No pudimos encontrar la llave.
- Ni tenemos la fuerza para encerrarlo otra vez. – Completó Danny.
- Si me dejaran terminar… - Guardó silencio y Vlad reviró los ojos, mientras que Danny le hizo un gesto con la mano para que continuara. – En fin. Eso me hizo pensar: tal vez deberíamos buscar armas míticas para derrotarlo.
El moreno guardó silencio mientras buscaba algo en su Tablet.
- ¿Y? – Dijo Sam cuando el silencio se extendió más de lo necesario.
- Y encontré el arma definitiva contra Dan… y es perfecta porque él no sabe de su existencia. – Mostró una imagen en la pantalla. – El guante de la realidad.
El rostro emocionado de Tucker contrastaba con el rostro decepcionado del resto.
- Danny lo destruyó, ¿recuerdas?
- Si. Lo sé… por eso dije que era solo una idea… - Dijo mirando la pantalla de su Tablet. – Solo necesitaríamos encontrar a Reloj, viajar en el tiempo… y pim pam pum, problema resuelto.
Sam se frotó sus sienes y Jazz se tomó el puente de su nariz.
- Tuck… - Lo llamó el ojiazul. – Dan quiere que le entreguemos a Reloj. Por eso tu plan…
- Yo digo que hagamos lo de los esteroides fantasma. – Lo interrumpió la pelirroja.
- Yo secundo esa moción. – Añadió Sam.
- ¿Esteroides fantasma? ¿De qué me perdí? – Frunció el ceño.
- ¿Dijo algo más que deberíamos saber?
La pregunta de Vlad sonó más fuerte que el resto de las voces y todas las miradas recayeron en Danny.
- Bueno… - Se rascó la cabeza. – Dijo que le entregáramos a Reloj en el Castillo de Pariah…
- ¿Qué más? – Volvió a insistir.
- Mencionó algo de matar al niño…
- ¿Qué? – Exclamó Jazz alarmada.
- Era una metáfora sobre madurar. – La tranquilizó. – Él… dijo que vería lo poco que valían mis actos.
- Eso no es verdad, Danny. – lo defendió su hermana.
- Considerando que me buscan por ser homicida, creó que tuvo razón. – El semblante de Danny decayó. – Y dijo que lastimaría a mis seres queridos… como lo hizo con Congelación.
- Espera. ¿Luchó con Congelación? – Preguntó Tucker.
- Eso dijo.
- ¿Entonces por qué nos necesita para hallar a Reloj? – Vlad dijo sin entenderlo.
- Pues… para encontrarlo. – Dijo Jazz como si fuera lo más obvio.
- Pero si derrotó a Congelación, entonces encontró el Infi-mapa.
El trío original intercambió miradas preocupadas, pero decidieron no entrar en pánico.
- Es imposible. Si lo tuviera, no estaríamos aquí ahora. – Inició Sam.
- Además de que Danny no supo del mapa hasta mucho después. Dan no puede tener recuerdos de eso.
- Pero yo sí. – Sentenció Vlad. – Lo supe como un mito… pero si llegó a verlo….
- No creo que sea conveniente preocuparnos por otra cosa ahora. – Intervino Jazz. – Si no ha sido usado, tenemos que asumir que no ha sido encontrado.
- ¿Pero por qué no lo encontró? – Volvió a insistir.
Iban a empezar a discutir nuevamente, pero la presencia de Paulina en la puerta los enmudeció. Estaba algo pálida y tenía una mano puesta en su corazón.
- Su… - Señaló hacia las escaleras. - … amiga despertó.
Segundos después, observaron a Dani recargarse entre el marco de la puerta y el brazo de Paulina. La latina se sobresaltó cuando sintió el contacto de la mano de la chica. Dani seguía en su forma fantasma, pero estaba caminando. Cojeaba un poco, tenía hinchado un pómulo y en general, su rostro era una expresión continua de dolor.
- Te dije que te quedaras abajo. – La regañó Paulina mientras la tomaba del brazo para estabilizarla y ayudarla a caminar.
- Lo siento. No podía esperar. – Susurró mientras iba hacia la cama.
Jazz se movió para ayudar a Danielle y la tomó de su otro brazo. Danny se movió hacia la orilla para que Danielle pudiera sentarse. Jazz la soltó y se colocó junto a Sam, mientras Paulina ayudaba a la chica a recargarse sobre el respaldo de la cama.
- No esperaba eso de ella… - Le susurró Jazz a Sam.
- Hasta parece humana. – Le respondió molesta, cruzándose de brazos.
Paulina la miró de reojo y Sam le sostuvo la mirada.
- Te traeré una bolsa de hielo. – Le dijo a la más joven.
- Gracias. – Le respondió con una sonrisa.
Todos observaron a Paulina partir antes de que Dani retomará la palabra.
- Tienes que explicar mucho Danny.
El chico solo miró el techo y suspiró.
- Es una larga historia.
- Tenemos tiempo.
- No realmente. – Dani volteó a ver a Vlad frente a ella, quien le extendió una pomada.
La chica lo miró con recelo, para luego mirar la crema en su mano. Con lentitud tomó la pomada y entonces Vlad retrocedió un poco. Paulina ingresó al cuarto con una bolsa de gel frío.
- Esto es lo que tienes que saber. – Vlad dijo recargándose en el tocador. – Ese monstruo proviene de una línea alternativa. Es la combinación entre la parte fantasma de Daniel y la mía.
- Espera, ¿qué?
- Esa era la historia larga. – Le comentó Danny.
- Estaba encerrado, pero escapó y asimiló al rey de los fantasmas. – Hizo una breve pausa. – Oh, y ahora tiene poder ilimitado porque tiene el anillo del poder y la corona de fuego.
- Es decir, no hay presión. – Bromeó Danny.
Todos los ojos estaban sobre la chica que tenía una expresión graciosa en su cara. Tenía la boca entreabierta, con una mano apoyando el gel frío sobre su pómulo y la mirada perdida en sus pies.
- ¿Podrías repetirme el por qué no tenemos tiempo para que me expliques eso?
- Nos dio un ultimátum. – Explicó Sam. – Tenemos menos de 24 horas para entregar a Reloj, o…
- Entiendo. – Se quitó el gel de la cara. - ¿Tienen algún plan?
- No. – Respondió Jazz.
- En realidad… - Tucker empezó.
- No. – Volvió a insistir la pelirroja.
- Hablaba de los esteroides fantasma de mencionaste.
- No fue mi idea, fue de él. – Señaló a Vlad.
- ¿Esteroides fantasma?
Jamás en su corta vida había escuchado acerca de eso, mucho menos proviniendo de Vlad.
- Él mismo compuesto que te estabilizó en el pasado podría ayudarnos en esta situación.
- Pero no tienes con qué sintetizarlo. – Observó Dani.
- No tengo que sintetizarlo, solo extraerlo. – Contestó Vlad.
- ¿Extraerlo de dónde? – Intervino Sam.
- De armas de ectoplasma.
- Eso nos dejaría sin capacidad para defendernos. – Habló Tucker.
- No de sus armas… de las mías. – Explicó Vlad. – Desde que encontré el frasco que lo contenía en mi casa, lo repliqué y apliqué en las armas que creaba para hacerlas más poderosas y efectivas contra fantasmas.
- Pero tu laboratorio fue destruido. – Habló Dani. – Además de que dudo que puedas volar hacia Wisconsin sin ser detectado.
- ¿Cómo sabes de mi laboratorio? – Preguntó entrecerrando los ojos., pero ella no le contestó. – En fin, esas no son las únicas armas que he creado.
Todos entendieron el mensaje subliminal en las palabras de Vlad. Menos Paulina, claro. Ella seguía sin entender algo de lo que estaban hablando.
- Debe ser una broma…
Sam se tomó las sienes mientras murmuraba cosas inentendibles.
- Si sabemos que esto puede terminar mal, ¿verdad? – Preguntó al aire Tucker. – Puede que ella no quiera cooperar…
- No… pero definitivamente vendrá. – Dijo Danielle, volviéndose a poner el gel en la cara.
