Puedo ayudarte a estudiar

— Puedo ayudarte a estudiar.

Harry negó con la cabeza, pero al ver el puchero en los labios de Draco decidió explicarle

— Me distraigo cuando estás cerca.

— ¿A sí?

El rubio se sentó en sus rodillas y le echó los brazos al cuello. Al cuerno el examen, pensó Harry, besándole.

Últimas 24 horas

Draco se paseaba arriba y abajo por su habitación. El baúl estaba casi listo, la túnica para la graduación colgada para evitar arrugas, el discurso que daría como primero de la promoción sobre la mesa. Eran sus últimas 24 horas en Hogwarts, pero no era eso lo que le inquietaba

Había tenido meses para pensar, observar y volver a pensar. Maldito fuera su carácter precavido, el curso se acababa y no había tenido el valor para hacerlo. Apretó los puños, se peinó con los dedos ante el espejo y salió de la habitación decidido a ser valiente y hablar con ÉL.

Ya sé que no parece el mismo hilo de historia, pero en mi mente veo mucho tonteo, besuqueo y demás durante su octavo año, pero ni una palabra de amor ni de planes al salir de Hogwarts. Draco se ha sentido seguro en su zona de confort, pero los sentimientos y, sobre todo, hablar de ellos, le generan una inquietud que por fin consigue vencer su último día en la escuela. Podría declararse desde el podio en el que va a dar el discurso, pero yo lo veo demasiado reservado para eso, más bien creo que cuando acabe la ceremonia pillará a Harry por banda y se lo llevará a pasear por el lago, lejos de los demás. El diálogo podría ser algo así:

Necesito hablarte de algo.

Te escucho —contesta Harry, tomando su mano.

Me gustaría... —detiene su discurso para tomar aire— me gustaría que siguiéramos viéndonos cuando volvamos a casa.

Harry se queda quieto, mirándole con confusión.

Había dado por hecho que sería así. ¿Tú no?

No estaba seguro de que nosotros, ya sabes, tuviéramos una relación.

El moreno da un paso adelante y lo toma de la cintura para hablar sobre sus labios.

Pase lo que pase a partir de ahora, yo te amo, Draco, y por supuesto que esto es una relación.

Draco sonríe, con los ojos brillantes de lágrimas sin derramar.

¿Me amas?

¿Cómo no hacerlo? —le pregunta, estirándose para besarle.