La lluvia ya había parado, más el cielo seguía oscuro. Un poco por la hora y otro poco por las nubes oscuras que aun tapaban el cielo. La ciudad había vuelto a algo de normalidad aun con todo lo sucedido. Las personas parecían ya haber olvidado que el centro de la ciudad había sido el epicentro de la fuerte pelea entre cuatro fantasmas en favor de la noticia más grande que Amity Park había tenido desde que la ciudad desapareció en la zona fantasma por unas horas.

La destrucción de la pelea, la explosión previa, los daños ocasionados por la persecución… de lo único que hablaba la gente era de la identidad de Danny y el alcalde. Si tan solo supieran lo que realmente estaba pasando. La ignorancia realmente era una bendición.

Vlad estaba dentro de la habitación de huéspedes, solo y acostado sobre la cama con las manos sobre su pecho, pensando. Su vida como la conocía estaba acabada. Daniel podría decir que la de él también había sido trastornada, pero nunca al nivel de lo que estaba pasando él.

"Regresar por Danielle fue un error". Pensó. Afortunadamente había transferido su dinero a su cuenta en el extranjero la noche anterior al llegar al hotel. Pero ahora esa era la menor de sus preocupaciones. Salir vivo era la prioridad y no solo para él.

Si ese Dan era algo como él, estaba seguro de que sabía que nunca le entregarían a Reloj. Y eso le daba otro sentido a esa pelea. ¿Los pudo haber matado? Si, pero había preferido exponerlos ante el mundo. Era una táctica básica: poner un blanco en tu enemigo para que no solo se concentre en ti. ¿Pero qué obtenía Dan de todo eso? El no buscaría a Reloj por su propia cuenta.

¿Y para qué quería a Reloj? Ya existía fuera de tiempo, por lo que sus poderes eran inefectivos en él. Tantas preguntas que rondaban su cabeza desde que huyó junto con Daniel del castillo en la zona fantasma, y solo una persona que podía responderlas. Sabía que su plan era arriesgado, con demasiadas probabilidades de salir mal, pero alguien tenía que hacer esto si querían respuestas. Solo tenía que esperar el momento adecuado para ejecutarlo.

Se sentó en la cama y sacó del bolsillo de su pantalón uno de sus escarabajos espías. Había sido lo primero que recuperó de las cosas que Valerie había llevado consigo dentro de su bolsa de armas y lo ocultó antes de que alguien lo viera. Se puso de pie y caminó hasta la puerta, apoyando su oreja sobre la madera para saber si había alguien cerca. Se despegó y caminó hacia la parte del fondo de la habitación.

- Abre el portal y envía la notificación. – Susurró en el lomo del escarabajo. – Dile que le daré el mejor exoesqueleto si me entrega a la presa en menos de 10 horas.

El escarabajo cerró sus alas y Vlad abrió ligeramente la ventana para dejarlo libre. Cerró la ventana y regresó a la cama. Ahora solo le quedaba esperar por una oportunidad para salir de ahí. El problema eran las personas que estaban en la sala en ese momento.


- Esto es raro.

Jazz, Sam y Paulina voltearon a ver a Tucker. Los 4 estaban sentados en el comedor de la cocina, aunque solo el moreno estaba haciendo algo.

- ¿Qué cosa? – Preguntó la pelirroja sin interés.

- Había una entrevista agendada para hoy con los hombres de blanco para discutir lo que pasó.

- ¿Y? – Dijo Sam con la cabeza sobre la mesa.

- Se canceló el enlace y solo emitieron un comunicado redactado.

- Uy sí. Rarísimo. – Se burló Sam.

Tucker puso sus ojos en blanco y volteó a ver a Paulina de reojo. Ella tenía la mirada fija en la sala de su casa. En Valerie, para ser exactos. Él también estaba algo incómodo por toda la situación con Val, sobre todo por mantenerla congelada por casi una hora. Pero también entendía que dejarla libre sería malo, no solo para Danny, sino para todos ellos. En esos momentos no era de fiar.

El timbre de la casa sonó en ese momento y los 4 levantaron la cabeza.

- Ya era hora. – Murmuró Jazz. – Iré por Danny y… Dani.

Se puso de pie y las otras chicas la imitaron.

- Iré por Vlad. – Comentó Sam.

Paulina recogió el dinero que había sobre la mesa y caminó hacia la puerta. El timbre volvió a sonar y ella abrió la puerta con mucho cuidado y lentitud. Asomó la cabeza y vio a un chico, tal vez de su misma edad, que estaba mirando hacia su motocicleta en la calle. La mochila térmica que colgaba de su costado y la chaqueta con el logo de la pizzería le confirmaban que se trataba del repartidor.

Cuidando de no abrir tanto la puerta, se paró en el marco de la puerta para recibir el pedido. El chico se dio la vuelta cuando sintió que se abría la puerta y agachó su cabeza para leer la etiqueta del pedido.

- Buenas noches. Pedido de… ¿Paulina Sánchez?

- Si, soy yo.

Ella levantó una ceja cuando el muchacho la miró con sorpresa y ligeramente boquiabierto. Ella tenía ese efecto en chicos, pero en ese momento no se sentía con ganas de lidiar con eso.

- Ho-hola Paulina… - El chico se puso nervioso y le sonrió, pero ella solo se cruzó de brazos.

- ¿Te conozco?

- Yo… no… bueno… si… aunque… verás… - El joven empezó a balbucear cosas que acabaron con la poca paciencia que le quedaba a la chica.

- ¿Vas a entregarme mi pedido o no? – Dijo endureciendo sus facciones.

- Yo… ¡sí! Claro. – Volvió a abrir la mochila y extrajo los 5 cartones. – U-una vegetariana, dos de carnes frías y dos de 4 quesos. – Extendió sus brazos con los cartones e intentó sonreírle. – Serían…

Paulina lo cortó dejando los billetes sobre el cartón superior y rápidamente sostuvo la pila desde abajo. El chico tomó los billetes y quitó sus manos de los cartones. Con velocidad, Paulina retrocedió, susurró un "gracias" y cerró la puerta con su pie. El chico quedó algo paralizado antes de poder reaccionar.

- Eh… ¡gracias por su preferencia! – Dijo en voz alta para que lo escuchara.

Paulina caminó con prontitud hasta la mesa donde Tucker empezaba a recoger sus cosas para hacer espacio.

- Pudiste ser un poco más amable con Mikey.

- ¿Quién? – Preguntó Paulina.

- El repartidor. – Le contestó señalando la puerta con la cabeza. – Digo, solo estudiamos juntos por 6 años.

- No lo recuerdo. – Admitió Paulina.

- Raro. – Dijo Tucker acomodando las pizzas en la mesa. – El solía hacer tu tarea.

Paulina se quedó mirando al piso mientras los demás llegaban al comedor. Hizo contacto visual con Tucker por unos segundos antes de acomodarse en una silla para comer.

- ¡Si! – Dijo Dani con entusiasmo mientras agarraba una rebanada.

Vlad y Tucker tomaron un plato y comieron parados, mientras que los demás se sentaban en la mesa.

- ¿No creen que debemos darle algo a ella? – Preguntó Tucker señalando a Valerie con su rebanada.

- ¿Podemos confiar en que no gritará apenas le quiten esa cosa de la boca? – Preguntó Jazz.

- Terminemos nosotros y luego hablaremos con ella. – Comentó Vlad. – Tal vez con hambre este más dispuesta a… cooperar.

- Eso me suena a tortura. – Murmuró Paulina.

- Tengo una idea. – Comentó Danny. – Pero necesitaré los archivos de fantasmas.

- Los tengo ahí. – Comentó Tucker señalando su equipo.

- Entonces apresurémonos.

Decir que estaba aburrida sería una simplificación de cómo se sentía. Tenía casi una hora atrapada en el hielo y, aunque el traje la mantenía mayormente caliente, el hecho de no tener el casco hacía que sintiera frio. Aparte de eso, tenía hambre, le dolía el cuello por la posición tan rígida que tenía y empezaban a darle ganas de ir al baño. Observó movimiento en la cocina y momentos después, observó a Danny, Vlad y Dani acercarse a ella. Automáticamente endureció sus facciones.

Dani llevaba un plato con 3 rebanadas de pizza y un vaso con agua; Danny iba con la Tablet de Tucker y parecía estar buscando algo; finalmente Vlad iba detrás de ellos con su mirada fija en ella.

- Te quitaré esa cosa si prometes no gritar. – Le dijo.

Valerie se mantuvo seria.

- Si. – Confirmó Vlad. – No piensa cooperar.

- Valerie, voy a contarte todo. – Dijo Danny. – Pero necesito que confíes en nosotros cuando te digo que no somos tus enemigos.

Danny la miró a los ojos y ella le sostuvo la mirada. El chico exhaló después de un rato y giró la Tablet para que ella pudiera verla. En la pantalla estaba el mismo menú de los archivos fantasmas que ella y Danielle habían revisado esa mañana.

- Dani me comentó que hallaron el fichero oculto. – Dijo haciendo clic en él. – Lo oculté porque se trataba de un fantasma que, en teoría, no tendría por qué volver a enfrentar… mucho menos volver a ver. – Ingresó la contraseña y se abrió el archivo. – Este… es Dan.

Valerie desvió su mirada hacia la pantalla, donde observó a un fantasma de piel pálida, cabello flameante, ojos rojos y lo que parecía ser un traje negro. La foto era un acercamiento de la cara y no tenía muy buena calidad, pero era distinguible.

- Él… es algo que no debía existir. – Retomó la palabra Danny. – Peleé contra él cuando tenía 14 años y logré derrotarlo con la ayuda de otro fantasma llamado Reloj. Ahora, Dan no es un fantasma común… - Bloqueó la Tablet y la miró a los ojos. – Él viene del futuro. O venía. De un futuro que ya no existe. Pero como lo capturé dentro de un termo y lo removí de su línea temporal…

- Ahora existe fuera del tiempo. – Completó Vlad por él.

Hubo otra breve pausa, en la que intentaban saber si ella los estaba oyendo o no.

- Otra de las cosas que lo hacen peculiar es que él era… mi futuro. – La forma en la que Valerie frunció el ceño le confirmó que lo estaba escuchando. – Él es la mezcla de mi lado fantasma con el de Vlad.

Vlad se transformó y extendió su mano hacia Valerie, removiendo el ectoplasma que mantenía su boca cerrada. Para evitar que gritara, Dani le metió a la boca la rebanada de pizza. Aunque quiso rechazar morder la pizza, su cuerpo aceptó la comida gustosamente.

- Mi lado fantasma corrompió al de Daniel y de ahí salió él. Más poderoso que ambos. – Habló Vlad.

- Y más inestable. – Volvió a hablar el ojiazul. – En su línea temporal, Dan destruyó todo el mundo. Y hasta donde sé, es el único fantasma que… bueno, se atreve a matar.

- ¿La destrucción de mi laboratorio? Fue él. ¿El accidente de la mañana? También fue él.

- Y eso no es todo. – Dijo Dani, manteniendo la pizza en su boca.

- Asimiló a Pariah Dark, el rey de los fantasmas. Y junto con el anillo y la corona, tiene poder ilimitado para destruir el mundo… otra vez.

Valerie tragó lo que tenía en la boca y los miró a los 3.

- ¿Por qué me dicen todo eso?

- Porque necesitamos tu ayuda. – Hablo Dani. – No podemos luchar contra él solos.

- Pues olvídenlo.

Dani quiso decir algo, pero su "primo" la detuvo al colocar su mano sobre su hombro.

- Al menos… ¿podemos contar con que no le dirás a nadie donde estamos?

- ¿Y a quien le podría decir, genio? Me tienen capturada.

- Solo… no lo hagas. Por favor.

Valerie entrecerró los ojos cuando lo vio transformarse en fantasma. Colocó su mano sobre el hielo y poco a poco se fue deshaciendo. Aunque estaba entumida, ella estaba dispuesta a atacarlos, pero Vlad volvió a adelantarse. Con ectoplasma amarró sus muñecas juntas al igual que sus tobillos. Subyugada, cayó sobre su trasero al piso.

Dani se le acercó y colocó el plato y el vaso con agua en el piso, cerca de ella. Le dedicó una débil sonrisa antes de irse hacia las escaleras. Danny y Vlad salieron caminando detrás de ella, hasta que la voz de Valerie hizo que voltearan.

- ¿Quieres mi silencio? – Dijo mirando a Danny. - Dime que es ella. Porque estoy segura de que no son primos.

Danny miró a Danielle por un segundo, como si le estuviera pidiendo permiso para saber si podía o no compartir esa información.

- Es su clon. – Contestó Vlad por ellos.

Todas las miradas fueron a parar en Vlad. Danny con algo de furia y Danielle sin poder creer lo que acababa de decir. Tucker, Sam, Jazz y Paulina también habían escuchado la revelación y habían salido de la cocina al escucharlo, aunque la única realmente impactada había sido la latina.

- ¿Qué? – Dijo entre risas nerviosas la morena.

- La creé para que destruyera a Daniel. Pero las cosas no salieron como esperaba… Por eso ella no se transformó cuando calló inconsciente.

- Vlad… - Advirtió Danny.

- Porque su forma original es su forma fantasma. Ella es un clon de Danny Phantom.

- ¡Vlad! – Gritó Danny tomándolo del brazo.

- ¿Qué? – Se soltó. – Ella se iba a enterar de cualquier forma. Y no creo que importe que lo sepa… ya que mañana probablemente ninguno de los 3 siga con vida.

Dani, aun en forma de fantasma, salió volando escaleras arriba. El resto del equipo Phantom fue detrás de ella, excepto por Danny.

- ¿Pueden vigilarla por unos minutos? – Le preguntó a Paulina.

La chica solo asintió y Danny intentó jalar a Vlad hacia otro lado, pero el mayor se resistió. Cuando lo volteó a ver, Vlad señaló el techo. Ambos se volvieron intangibles y subieron volando a donde estaban los demás.

Paulina se quedó en la planta baja, observando a Valerie y su conmoción interna por la revelación. Ella no estaba tan afectada por tal revelación, pero la morena era otro asunto. Valerie era amiga de la chica.

Valerie había dejado de comer completamente, con la vista perdida sobre el plato que le había dado la joven. Y ahora había otra mentira más que añadir al montón. Llegado a este punto, debería darle igual descubrir que otra cosa en la que creía era mentira, pero igual dolía. Endureció sus facciones, dispuesta a enterrar esa parte de ella de una vez y para siempre.

- No lo hagas.

Valerie volteó a ver a Paulina sin entender a qué se refería.

- No la culpes por lo que alguien más hizo.

Quiso gritarle por entrometerse en cosas de las que no sabía nada, pero decidió ahorrarse las palabras. Razonar con Paulina era imposible dada su baja capacidad de procesar ideas fuera de los ámbitos de belleza y estilo. Aunque aparentara haber cambiado con el tiempo, ella sabía que Paulina no podía cambiar. Sería el colmo que hasta en eso se equivocara.

Comió lo que había en el plato en intervalos de silencio, que se veían interrumpidos por algunos gritos provenientes de la planta de arriba. "No tenías derecho", "¿Qué te sucede?" y algunas otras cosas no tan amables salían de la boca del equipo Phantom en contra de Vlad. Después de unos minutos, las cosas parecían haberse calmado allá arriba y el silencio reinó en la casa de los Sánchez.

Valerie se puso de pie y Paulina rápidamente sacó su paralizador.

- Cálmate, ¿quieres? Solo tengo que ir al baño.

Paulina le apuntó con el paralizador y la miró con nerviosismo.

- No creo que puedas… - Señaló con los ojos su traje.

Valerie reviró los ojos y juntó ambas manos en su pecho. El traje rojo poco a poco fue desapareciendo hasta quedar contenido en las muñequeras que cargaba en cada mano. Levantó su ceja como diciéndole "¿Feliz?" y la latina solo bajó el paralizador y señaló con la cabeza la puerta que conducía al baño. Con saltos, fue moviéndose hasta llegar a la puerta.


Tenía la mirada perdida en un punto de la calle. Su rostro no denotaba ninguna emoción y en sus lentes se veían los reflejos de las luces azules y rojas intermitentes de los cuerpos de emergencia. Si alguien le estaba hablando, no se había enterado. Su cerebro parecía estar bloqueando cualquier entrada de nueva información en favor de procesar la que había recibido hace algunos minutos. Deseaba que la lluvia no hubiese parado, o al menos que cayera otra vez para limpiar las manchas rojas que tenía en la piel de la sangre de su compañero caído.

Tenía que dar una declaración, sabía que había un policía en alguna parte del inmueble buscándolo para tomar su narración de los hechos, pero en ese momento no le importaba. Ni eso, ni los protocolos, ni los comunicados de prensa… solo quería terminar con eso.

Una mano en su hombro hizo que girara levemente su cabeza. O no dijo nada, solo se quedó en silencio junto a él observando las nubes que se movían en el cielo con rapidez.

- Vimos el video de vigilancia. – Dijo tras un rato.

- ¿Se lo mostraron a ellos? – Preguntó K cuando observó a los cuerpos de policía salir poco a poco del inmueble.

- Tuvimos que. – Quitó su mano del hombro.

- ¿Y ahora qué?

- Ahora cazamos a ese maldito. – O hizo una breve pausa. – Pero por el momento, necesitamos volver con los Fenton.


Le costaba mucho trabajo hacer algo tan simple como lavarse las manos cuando las tenía atadas. "Estúpido Danny". No pudo evitar pensar. Cuando removió todo el jabón de sus dedos, cerró la llave y cuando estiró sus manos para tomar la toalla, escuchó un golpe que provenía de afuera. Sus sentidos se pusieron en alerta máxima y con mucho cuidado para no hacer ruido, abrió la puerta del baño. Por precaución solo asomó la cabeza y encontró que Paulina estaba tirada en el suelo, aparentemente inconsciente. Había caído de espaldas, su cabello tapaba parte de su cara y en su mano aún tenía el paralizador.

Aunque era la oportunidad perfecta para huir, pero tomó las cosas con cautela. Después de todo, lo que sea que había derribado a Paulina podría seguir ahí. Saltando se acercó a la chica y notó que parecía dormida, sin indicadores que había sido drogada o golpeada. Cuando se irguió nuevamente, una mano le tapó la boca y con fuerza la llevó contra la pared.

- No grites. – Dijo Vlad seriamente. – Hagamos esto rápido ¿sí? Tengo otras cosas que hacer y tú también.

Vlad levantó su otra mano y Valerie notó que le estaba entregando su mochila con aquellas armas que no habían sido desmontadas al interior.

- Ahora te liberaré, pero si haces un escándalo te haré lo mismo que le hice a ella. – Señaló a Paulina.

Valerie solo asintió, escéptica de qué era lo que tramaba el aún alcalde. Cuando Vlad dejó libre su boca, ella se fue al frente con la intención de darle un cabezazo. Irritado, Vlad la detuvo y volvió a inmovilizarla, pero ahora la tomó del cuello y flotó con ella hasta que la cabeza de la chica topó con el techo. La chica empezó a agitar sus extremidades desesperadamente por la falta de aire ante la mirada severa del hombre mayor.

- Siempre has sido una decepción, Valerie… - Dijo girando la cabeza un poco a la izquierda. – Me equivoqué al pensar que la situación actual te haría un poco más… sensata.

Vlad la soltó y ella calló al piso con un sonoro golpe. Empezó a toser violentamente y llevó sus manos a su cuello. Vlad descendió lentamente al suelo y con un rayo se deshizo de las ataduras en las extremidades de la chica. Cuando ella levantó la mirada, recibió de lleno el golpe de su mochila sobre su pecho.

- Gracias a tu "pequeña idea" no tenemos mucho tiempo. Así que tendremos que hacer esto por las malas.

Valerie aún no terminaba de entender qué estaba sucediendo cuando Vlad voló hacia ella y la poseyó.

Escaleras arriba, otro Vlad estaba sentado sobre el borde de la cama con brazos cruzados y ojos cerrados, mientras que todos los demás estaban alrededor de él, tomando turnos para reclamarle lo que había hecho, salvo por Dani, quien solo estaba acurrucada en una esquina y, al igual que su "padre", estaba bloqueando el sonido proveniente de las voces de los demás. Tenía la mirada abajo cuando escuchó un golpe seco proviniendo de la planta baja.

Levantó la cabeza rápidamente y agudizó el oído, percibiendo otros sonidos.

- ¿Qué fue eso? – Se puso de pie.

- ¿Dani? ¿De qué hablas? – Danny se acercó a ella con preocupación.

- Ese ruido… venía de abajo.

Danny iba a preguntarle acerca de eso, pero ella se movió rápido hacia la puerta, ante la atenta mirada de todos. Al abrir la puerta, se topó con un escudo color morado que bloqueaba su paso. Todas las miradas regresaron al adulto, quien tenía una mano extendida hacia la puerta.

- Vlad… - Le advirtió Danny. - ¿Qué haces?

- Solo perdemos tiempo escondiéndonos. – Abrió los ojos. – Alguien tiene que hacer algo.

- ¿Qué hiciste? – Los ojos de Danny brillaron verde.

Otro sonido provino de abajo y ahora sí, Danielle supo que estaba haciendo.

- Valerie… - Susurró.

Dani se volvió intangible y atravesó el piso hacia la planta baja. Viendo esto, el alcalde levantó en el aire ambas manos en señal de rendición y regresó a su forma humana. Ahora que la puerta estaba libre, Tucker y Sam corrieron escaleras abajo mientras que Danny y Jazz vigilaban a Vlad. Cuando los dos llegaron a los pies de la escalera, vieron a Paulina inconsciente en el suelo y a Dani cerrando la puerta de la entrada.

- Tucker, ayúdala. – Le dijo Sam mientras ella salía corriendo hacia la cocina.

El moreno se agachó a la altura de la cabeza de la chica, intentando encontrar una forma apropiada para levantarla.

- Se fue. – Murmuró Dani recargada en la puerta.

- Y se llevó sus armas. – Dijo Sam regresando a la sala.

Tucker enderezó el torso de Paulina y lo recargó sobre su pecho, y un agradable aroma frutal invadió su nariz, pero su breve momento fue interrumpido cuando el cuerpo de la chica se fue de lado. Logró capturarla antes de que terminara contra el suelo y volvió a enderezarla. A como pudo, la abrazó y pasó su brazo debajo de sus piernas para intentar levantarla estilo princesa.

- No lo prolongues, pervertido. – Lo regañó Sam.

- ¡Oye! ¡No es tan fácil! – Se defendió. – Es más pesada de lo que aparenta.

- Recuérdaselo cuando despierte. – Añadió Sam con una sonrisa.

Tucker gruñó por el esfuerzo al levantarla y la llevó con dificultad hasta el sillón más grande de la sala. Sam miró a Dani y se acercó a ella.

- Nosotros nos encargamos de ella. – Puso su mano en el hombro de la chica. – Ve arriba.

Dani solo le asintió y voló de regreso a la habitación, donde encontró a Vlad acostado sobre la cama ignorando las preguntas que le hacía Danny.

- Valerie. ¿Qué hiciste con ella? – Preguntó acercándose violentamente al hombre.

Vlad abrió un ojo y enarcó una ceja.

- ¿Yo? Yo estaba aquí.

- ¡Ella se fue!

- Entonces pregúntale a ella.

- ¡Dime qué hiciste con ella!

Vlad observó el rostro de Danielle lleno de molestia, pero no la iba a dejar interferir con su plan.

- ¿O qué?

- Vlad… - Lo amenazó Danny.

- ¿Van a torturarme? ¿Sacarme la verdad a golpes? – Hizo una pausa para ver la frustración en el rostro de los ojiazules. – Porque ese no es su estilo… héroes.

Dani apretó sus puños con ira y soltó un grito de frustración. Se volvió intangible y atravesó la pared, buscando un lugar dentro de la casa donde poder esconderse por el momento. Por su parte, Vlad solo suspiró y volvió a cerrar sus ojos.

- Pero descuida Daniel. Pienso quedar en esta habitación para cumplir mi… arresto.

- Si algo le pasa a ella…

- ¿Te molestaría terminar tu amenaza en otra parte? Necesito descansar si quieres que pelee contra Dan mañana.

Danny bufó y salió de la habitación enojado, con Jazz detrás de él. La mente del chico estaba echa una tormenta. Como si Dan, Valerie, los Hombres de Blanco y el resto del mundo conociendo su identidad no fuesen suficiente, ahora también debía preocuparse por Vlad. Necesitaba tranquilizarse, por lo que bajó las escaleras rápidamente. El ruido que hizo al bajar los escalones llamó la atención de sus amigos en la planta baja. Sin decir nada, regresó a su forma humana y caminó hacia Sam.

- Danny, ¿estas…?

Sam guardó silencio cuando Danny la abrazó como si su vida dependiera de hacerlo. Escondió su cabeza en el cuello de su novia e inhaló su esencia, método probado y verificado para calmar sus nervios. Sorprendida, ella solo pudo colocar sus brazos en su espalda y darle ligeras palmadas para tranquilizarlo. Una parte de ella quería devolverle el abrazo con la misma intensidad, pero recordó que Danny seguía lastimado.

- ¿Qué pasó? – Le susurró al oído.

- Lo de siempre… Vlad siendo Vlad.

Sam recargó su cabeza sobre el hombro de Danny y se permitió disfrutar de ese momento, sin importar la brevedad.

- Eso es muy romántico, chicos… pero les recuerdo que estoy aquí.

- Entonces ve a otra parte Tuck. – Dijo Danny sin mirarlo.

Tal vez había sonado un poco grosero, pero necesitaba relajarse un poco. Además, él siempre quiso que lo hiciera, por lo que no veía motivos para que se incomodara.

- Danny, necesitas descansar. – Sam intentó separarse de él, pero él la regresó su pecho.

- Espera un poco…

- Danny. – Él reconocía ese tono. Sam nunca perdía cuando lo usaba. – Ve a descansar.

A regañadientes, se separó de ella y se dio vuelta para dirigirse a la habitación de huéspedes. De camino le dio una palmada a Tucker en el hombro, que el moreno respondió con una leve sonrisa.

- Tucker, ¿puedes vigilar a Vlad? Yo me encargo de la bella durmiente. – Dijo Jazz.

- Entendido. – Dijo mientras recogía su Tablet.

- Sam, ¿podrías buscar a Danielle? Esta arriba en alguna parte.

- Claro.

Cuando se encaminó a la escalera, Tucker se le emparejó. Enarcó una ceja al ver que el moreno llevaba el deflector puesto y un arma en su mano.

- ¿Qué? Más vale prevenir.


Mentiría si dijera que no estaba en un dilema muy complicado. La oferta era generosa, tal vez demasiado para ser cierto. Pero había un clima pesado en toda la zona fantasma que lo hacía dudar un poco en salir a explorar. Había rumores circulando, más no había nada concreto. Klemper decía que Danny Phantom había cambiado y se había transformado en un monstruo violento, otros decían que los Observadores estaban orquestando algo, y los más lunáticos aseguraban que Pariah Dark había escapado del sarcófago buscando venganza en contra de los fantasmas que se habían sublevado contra él.

Fuese lo que fuese, la verdad era que la zona fantasma no se sentía segura. Había algo oscuro que todos podían percibir pero que nadie podía describir. Motivo por el cual, no estaba seguro de aceptar el trabajo. Eso aunado al hecho de que ese fantasma en particular era muy escurridizo, dada su peculiar habilidad.

Vlad le había prometido un exoesqueleto, no mejoras a su armadura como solían ser sus tratos. La dinámica de su alianza con Walker podía cambiar si obtenía algo como lo que usó el chico fantasma cuando peleó contra Pariah, y realmente Vlad era inofensivo para ellos. El humano buscaba dominio sobre el plano terrenal y siempre se mantenía al margen de lo que sucedía en la zona fantasma, por lo que no sonaba como un mal trato. Después de todo, ya había realizado múltiples entregas a Plasmius en el pasado.

Decidido, Skulker salió de su guarida y con mucho cuidado se aventuró en busca de su siguiente presa.


Revisó los alrededores y se le hizo curioso que solo hubiese dos agentes resguardando el domicilio. Observó los alrededores y notó que no había gente en esa zona de la ciudad afuera en esos momentos. Se hizo intangible y voló hasta ponerse detrás de los operativos. Lo más sencillo sería ignorarlos y dejarlos ahí, pero le podrían a ocasionar problemas en el caso de que se enfrascara en una pelea al interior. Se decidió por dejarlos inconscientes al meter sus manos intangibles a sus cabezas. Cuando ambos cayeron al suelo, se dio vuelta y traspasó la puerta para reconocer el terreno.

La casa de los Fenton parecía estar vacía, salvo por el ruido de la televisión en la cocina. Aun intangible, inspeccionó la planta baja y pudo confirmar que no había nadie. Se volvió visible para observar la transmisión que había en la televisión. Aparentemente todos los Hombres de Blanco se habían movilizado a otra parte de la ciudad en respuesta a un ataque. "Eso explica algunas cosas". Pensó mientras veía con detenimiento las imágenes.

Había patrullas y una ambulancia en la escena y, aunque no habían dado ninguna declaración oficial, parecía que había un muerto. En definitiva, había sido Dan. Pero ¿qué buscaba con eso? Los Hombres de Blanco no eran una amenaza para él, o para cualquier fantasma en ese caso. Si el fuera Dan (y en parte lo era), ¿para qué necesitaría a esos payasos? ¿En qué parte de su plan encajarían? Frunció el ceño y apagó la televisión. Ya había perdido suficiente tiempo.

Caminó hasta llegar a las escaleras que conducían al laboratorio y descendió con mucho sigilo. El laboratorio estaba desordenado y parecía vandalizado, algo que era común para Jack, pero no para Maddie. El portal estaba apagado y parecía que no se habían metido con los sistemas del aparato.

"Llegó el momento". Vlad salió del cuerpo de Valerie y la chica cayó inconsciente al suelo detrás de él. Caminó hasta el centro de mando en la pared y oprimió el botón verde para prender el portal. Las luces de toda la casa parpadearon unos segundos mientras que los anillos internos del portal zumbaban por la carga de energía. A los segundos, un resplandor verde pudo observarse a través de las ranuras de la puerta metálica que tapaban el portal y luego se prendió en foco verde encima de la estructura.

Sin embargo, cuando colocó su pulgar sobre el panel que abría la puerta del portal, nada sucedió. Lo intentó muchas veces, pero el resultado nunca cambio. Observó mejor el panel y notó que se trataba de una llave biométrica. Gruño frustrado ante el obstáculo de su plan. A veces Jack tenía muy buenas ideas, pero rara vez era en algo que lo beneficiaba.

Escuchó voces provenientes de la planta de arriba y rápidamente se puso alerta. Se volvió intangible y reingresó al cuerpo de Valerie. Se puso de pie y soltó al piso su mochila para poder presionar sus muñequeras y activar su traje. De la mochila extrajo un arma y se volvió intangible, esperando a que entraran quienes estaban arriba.

- ¡Maddie! – Gritó Jack desde la puerta frontal. – Alguien atacó a los agentes.

La Sra. Fenton abrió toda la puerta para que Jack entrara con uno de los hombres sobre su hombro y el otro debajo de su brazo. Mientras Jack los depositaba en los muebles de la sala, ella inspeccionó a los hombres. No parecían haber sido subyugados por la fuerza, por lo que el agresor probablemente no era humano.

- Jack. Creo que alguien prendió el portal.

Ambos corrieron escaleras abajo y no encontraron nada extraño. El lugar había sido arrasado por los Hombres de Blanco unas horas antes, por lo que el estado desordenado del laboratorio era normal. Maddie corrió hacia el panel para revisar.

- Tenía razón. Alguien prendió el portal.

Jack miró al piso y encontró una bolsa negra abierta, se acercó y notó que había muchas armas para fantasmas en el interior. Sin embargo, lo que realmente le llamó la atención fue que esas armas no tenían el característico verde de todas sus invenciones, sino un tono morado casi rojizo.

- Madds… ¿Estás trabajando en prototipos de armas? – Dijo alzando la maleta.

- No últimamente. ¿Por qué?

- ¿Entonces de quién es…?

Algo se materializó detrás de él y cuando se dio vuelta, fue recibido con un golpe en la cara con un arma que lo mandó al suelo.

- Eso es mío.

- ¡Jack!

La cazadora roja mantuvo su distancia del cuerpo de Jack mientras le apuntaba con su arma a la cara. Cuando su esposa hizo por acercarse a él, le apuntó con otra arma que sacó de su espalda.

- No haga eso. – La amenazó.

Maddie levantó ambas manos y lentamente intentó caminar hacia su esposo.

- Quédese ahí y abra el portal.

- ¿Qué?

- Abra el portal.

- Mira… amiga. – Dijo Jack. – No sé qué es lo que quieres, pero…

- ¿Qué quiero? Solo que abran ese portal.

Jack se puso serio.

- Me temo que no…

- Maddie, abre el portal. – Le ordenó Valerie.

- ¿Cómo sabe mi nombre? – Preguntó la señora Fenton algo curiosa. - ¿Y cómo ingreso a mi casa?

- ¡Abra el portal! – Le ordenó agitando otra vez el arma.

Jack aprovechó la distracción para lanzarse en contra de la cazadora roja. Despojarle de las armas y taclearla no fue difícil dado a la gran diferencia de dimensiones entre ambos. Cuando Jack al tuvo sometida contra el piso, Maddie corrió junto a su esposo y tomó un arma para amenazarla.

- ¡Quédate ahí!

- Bien, haremos esto por las malas. – Susurró Valerie.

Jack sintió el cuerpo de la cazadora roja quedar flácido debajo de él y levantó la mirada para observar cómo se materializaba una fantasma sobre él. Maddie se paralizó al reconocer al fantasma mientras que Jack se ponía de pie. Plasmius lo tomó de un brazo y lo arrojó contra la puerta del portal. Acto seguido, le quitó el arma a Maddie.

- Te dije que abrieras el portal. – Empujó ligeramente a Maddie para que cayera hacia atrás.

- ¡Vlad! ¡Alto! – Dijo Jack poniéndose de pie.

- Jack. Abre ese portal ahora.

- Vladdie, amigo… ¿qué haces?

- Lo que tu hijo no está dispuesto a hacer. Ahora abre ese portal.

- ¿Danny? ¿Sabes dónde está Danny? – El tono en la voz de Maddie denotaba preocupación.

- Vlad, ¿sabes dónde está Danny? ¿Está bien?

- ¡Y Jazz! ¿Qué pasó? ¿Por qué…?

- ¡Dejen de hablar! – Gritó Vlad.

Plasmius atrapó a Maddie en una esfera de ectoplasma morada y después atacó a Jack, dándole en un golpe en el abdomen que lo dejó sin aire. El gigante anaranjado cayó de rodillas y llevó ambas manos a su abdomen, pero Vlad lo tomó de un brazo y lo jaló hasta llegar al panel. Con fuerza colocó el pulgar de Jack sobre el lector y las puertas del portal empezaron a abrirse. Al terminar su trabajo, Vlad empujó a Jack hacia atrás para colocarse frente al portal.

- Vlad, amigo. Dime algo. – Suplicó Jack.

Vlad solo lo miró unos segundos antes de regresar sus ojos al portal.

- Cuiden a Valerie y, sobre todo, mantengan este portal abierto.

- ¿Valerie? – Dijeron ambos.

Sin decir una palabra más, Vlad desapareció dentro del portal, mientras que los Fenton se quedaron viendo a la Cazadora Roja con sorpresa. A los pocos segundos, la esfera que tenía atrapada a Maddie desapareció.