Solo hay una cama
— ¿Cómo que solo hay una cama? —le preguntó su amigo al otro lado de la línea.
— Pues eso. Ha habido una confusión, no me he enterado bien. El caso es que vamos a tener que dormir juntos —le dijo con angustia.
— Eso es una putada, Harry —contestó Ron—. ¿Al menos es una cama grande?
Por toda respuesta, Harry cambió la cámara del móvil y le mostró a su amigo a través de la videollamada que se trataba de una cama de tamaño king.
— Bueno, es una sola noche, —Trató de consolarlo— y ahí podéis dormir cada uno en una esquina sin tocaros.
Harry asintió, y procedió a despedirse, al escuchar que se abría la puerta y su compañero de habitación aparecía, tirando de su maleta, con la cara roja de furia.
— Pandilla de inútiles —masculló, soltando el equipaje—ellos no saben hacer su trabajo y nosotros vamos a pagarlo. Se van a cagar con la hoja de reclamaciones que les voy a poner.
— No creo que sea para tanto —intervino tímidamente Harry.
— Lo que tu creas me importa bastante poco, Potter —gruñó Draco, sacando un par de cosas de la maleta y encerrándose en el baño con un portazo.
El moreno se limitó a suspirar y sentarse en la cama para descalzarse. Su compañero de equipo era una diva insoportable, pero también era el hombre más atractivo que conocía. Iba a ser una larga noche, no confiaba en sí mismo lo suficiente como para relajarse y dormir.
Lo sorprendente fue que, dos horas después de apagar la luz, uno de los largos brazos del rubio le pasó por la cintura. Tenso, se aseguró de no moverse ni un centímetro, casi ni respiró, atento a cualquier cambio en la respiración de su compañero. La noche se le hizo larguísima, quieto como una estatua, sin cerrar los ojos. Apenas empezaba a colarse una línea de luz entre las cortinas cerradas cuando sintió una nariz acariciando su nuca. Despacio, se alejó ligeramente.
— Potter... —murmuró Draco, acercándose— ¿Te doy miedo?
No recibió respuesta. Con cuidado, tomó el hombro de Harry y lo movió para que se colocara boca arriba y poder mirarle. Los increíbles ojos verdes le miraban, quizá un poco asustados. A cambio, suavizó su habitual gesto adusto y le sonrió.
— ¿En serio te has creído que no había una habitación con dos camas en todo el hotel? sí que soy buen actor —comentó, un poco burlón.
— Lo que eres es idiota —le respondió, después de armarse de valor— ¿a qué viene todo esto?
Por respuesta, los labios finos y suaves se posaron sobre los suyos. Con un suspiro de rendición, Harry estiró los brazos y los pasó tras su nuca para pegarlo a él y devolver el beso con entusiasmo.
Esto sería un AU, otro cliché drarry en el que la pareja son jugadores de fútbol en el mismo equipo. Es inevitable que me pase esto, porque acabo de releer una de mis historias BL preferidas en el mundo, en la que los protas son jugadores de futbol de élite muy dentro del armario. Está claro que Draco es la estrella del equipo y el pobre Harry el que le observa desde el banquillo, pensando que no tiene nada que hacer porque ni de coña ese gran delantero es gay y se fijaría en él. Y sí, Draco es un poquito retorcido, lo de ser directo no va con él.
