- Cambio. ¡Cambio!
O gritaba a través del comunicador en su oído mientras que otro agente intentaba contactar a otros con el celular sin éxito alguno. Algunos otros intentaban acceder a las noticias en sus celulares, pero sin internet les fue imposible.
Tucker se acercó poco a poco hacia el director de los laboratorios hasta que quedó junto a él.
- Hola. – Susurró. – Soy…
- Sabemos quién es, señor Foley. Aunque en este punto, todos saben quién es. – Le respondió igual en un susurró.
- Si… - Se rascó la nuca. – Quería hablarle acerca de la oferta…
- Ahora no es el lugar ni el momento apropiado para discutir eso. – Guardó su teléfono en el bolsillo del pantalón y se alejó del moreno.
- Supongo que no… - Susurró al aire.
K se frotó la cabeza con frustración y guardó su celular en el pantalón.
- Nos volveremos a dividir. Ustedes… - Señaló a los Fenton. – Diríjanse a la ubicación de la espada. El resto, nos vamos…
- ¿Y cómo piensa que nos comuniquemos? ¿Con señales de humo? – Ironizó Maddie.
- Irán allá y luego regresaran para reportar…
- ¿Han intentado usar un radio?
Las miradas cayeron sobre el moreno.
- Las comunicaciones se cayeron. – Explicó condescendientemente O.
- Porque los medios que usan son digitales. – Tucker se cruzó de brazos. – El domo sirve como una barrera que impide el enlace satelital de los medios de comunicación modernos, por eso no sirven sus comunicadores. Pero si tienen radios, podrían transmitir de manera local sin la necesidad de que las señales reboten en un satélite.
Tucker sonrió y observó que todos ahora volteaban a ver a O. Él, en cambio, miró al director de Axion.
- ¿Tienen equipo de transmisión de radiofrecuencia?
- Empolvado.
- Eso será suficiente. – Dijo Tucker. – Si po…
- ¿Qué haces aquí?
El moreno volteó a ver a Valerie, que parecía tan molesta como el día anterior en casa de Paulina.
- ¿Ayudar?
- ¿Para eso te mandaron aquí? – Levantó su ceja.
Ahora todas las miradas estaban sobre Tucker.
- Estoy aquí como emisario…
- ¿Y por qué estas ayudando? ¿Estas espiando o…?
- Oye, todos estamos juntos en esto. – Dijo mirando a todos. – Y sí. Me pidieron que viniera aquí, pero para ayudar a mejorar el escudo.
Al escuchar esto, Maddie frunció el ceño al recordar los eventos de esa mañana.
- ¿Por qué el escudo necesita mejoras? – Preguntó el padre de Valerie.
- Porque Dan podría destruirlo con un ataque.
- ¿Cómo sabes eso?
Tucker pensó que la pregunta se originaba de una duda razonable de la efectividad del escudo, mientras que la pregunta de K se refería a la demostración de poder de Dan.
- Bueno… él no es un fantasma ordinario. ¿Y a qué se referían con eso de la espada?
- ¿No lo sabes? – Preguntó O.
- ¿Qué cosa?
- Realmente necesitamos hablar.
Dani llegó al límite del escudo y se transformó en humana para atravesarlo. Afortunadamente para ella, esa zona de la ciudad estaba poco transitada y no tenía sistemas de vigilancia instalados, por lo que tenía más rango de acción. Estando fuera del escudo, notó que la barrera verde se levantaba a dos metros de distancia del escudo. Primero intentó atravesar el escudo en su forma humana, sin éxito. Se transformó y lo intentó nuevamente; al inicio con sutileza, pero terminó disparando rayos sin parar hasta que se dio por vencida.
Se echó hacia atrás, recargando su peso sobre el escudo mientras observaba el domo. Lo siguió con su vista hacia arriba hasta que se sobreponía con el escudo y dejaba de tener visibilidad. Suspiró y regresó a su forma humana, cayendo hacia el interior del escudo sobre el pasto del lugar donde estaba.
Se mordió el interior de la mejilla y bufó preocupada. Lo que sea que Dan estuviera planeando, los tenía acorralados. Se puso de pie y sacudió su ropa, tenía que regresar rápido y notificarle a los demás.
Se bajó a toda velocidad de su deslizador para encontrarse con los dos operativos que debían estar resguardando la espada. Corrió hasta estar a unos metros de ellos cuando notó que la espada seguía enterrada en el suelo.
- ¿Qué sucedió?
- No lo sabemos. – Le contestó el hombre a su derecha. – Simplemente la espada emitió energía y formó el domo.
- ¿No hubo intervención alguna?
- Ninguna. – Le contestó el otro agente. – Intentamos comunicarnos, pero perdimos contacto con todos.
- Toda la ciudad esta así.
- ¿Qué hacemos ahora?
- Regresen a Axion. – Dijo tras pensarlo unos segundos. – Vamos a reagruparnos. De cualquier forma, ya no tiene sentido vigilarla. – Señaló a la espada.
- Entendido. – Le respondieron al unísono.
Valerie se dio media vuelta y subió al deslizador de un salto. No le gustaba esta situación. Ahora estaban a la merced de un psicópata que quería divertirse con ellos. Sacudió esos pensamientos de su cabeza mientras se dirigía a los laboratorios para informar.
- ¿Y ahora qué? – Preguntó Paulina desde su silla.
Dani acababa de contar todo lo que había observado durante su reconocimiento, dejando una sensación de incertidumbre en todos los demás. Con la interrupción de las señales, no podían comunicarse con Jazz ni Tucker, además de que ya no estaban recibiendo noticias.
Danny y Vlad estaban con la mirada en el suelo y una expresión seria, mientras que Sam movía sus ojos entre los dos.
- Es bueno. – Comentó Vlad con una leve sonrisa irónica.
- ¿Qué parte de esto es bueno? – Dijo Dani irritada.
- No la situación, él. – Se puso de pie. – Nos tiene acorralados y aislados. Cualquier plan que se nos ocurra fallará inevitablemente.
- ¿Entonces qué? – Preguntó Sam.
- Entonces…
- Solo esperamos. – Concluyó Danny mirando a Vlad.
El mayor le dio la razón al ojiazul. Sam lo miró con curiosidad y Danny suspiró.
- Esto no me agrada más a mí que a ti, pero realmente no hay nada que hacer. – Se frotó la cara con ambas manos.
- ¿Y qué hacemos ahora? – Preguntó la gótica.
- Nosotros esperamos. – Hizo una pausa. – Tú regresas a casa.
- ¿Qué? – Dijo sonriendo, pensando que Danny bromeaba.
- Estabas preocupada por tus padres. – Se puso de pie. – Además de que no tenemos información sobre Tuck o Jazz… nos convendría si te tenemos en las calles reuniendo información.
- Danny, si pongo un pie en mi casa no podré salir en los próximos 50 años.
- Sam… hazlo. Si no por tus padres, hazlo por tu abuela.
Sam observó a Danny directo a los ojos, con brazos cruzados y rostro serio. Su novio le sostuvo la mirada con una determinación absoluta. Le gustaba cuando Danny hacia eso, pero no cuando lo hacía para convencerla de hacer algo que no quería.
- Bien. – Dijo molesta.
Sin despedirse de los presentes, se puso de pie y caminó hacia la salida. Se frenó por unos segundos frente a la puerta antes de abrirla y azotarla cuando salió.
- ¡Oye! – Le gritó Paulina, enojada.
Danny cerró los ojos y suspiró. La había hecho enojar, pero al menos esperaba que así se mantuviera a salvo. Dani desvió la mirada de su primo por la incomodidad del momento. Vlad, a quien no le importaba todo eso, simplemente caminó hacia la sala y se sentó en el sillón más grande, echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos unos segundos.
- Entonces… ahora esperamos. – Dijo Paulina.
- Si. – Le respondió Danny, siguiendo a Vlad.
- En ese caso… - La chica se puso de pie. – Volveré luego.
- ¿A dónde vas? – Preguntó Dani.
- Sin señal ni internet, solo queda la interacción personal.
- ¿Y?
- Y a menos que quieran que Estrella venga a mi casa, tengo que adelantarme e ir a la suya.
La latina desapareció escaleras arriba por unos minutos, para luego bajar con una mochila en mano. Se acercó a la pequeña mesita cerca de la entrada para tomar las llaves de la casa y las observó en silencio por unos instantes. Cuando levantó la mirada, los 3 la veía con curiosidad.
- Dejaré cerrado con llave. – Les dijo mientras jugaba con la llave. – Si necesitan salir, solo… pues… atraviésenla.
Guardó silencio, bajó la cabeza y salió. Dani pasó su mirada de la puerta hacia los dos hombres en la sala y bufó. Sería un día algo aburrido.
Sam observó su casa a una calle de distancia y suspiró. La calle estaba poco transitada y su hogar parecía estar vacío. Probablemente sus papás habían logrado salir de la ciudad antes de que todo el caos se desatara el día anterior. Eso tenía sentido ya que, tras la polémica con Danny, su casa debía estar inundada de Hombres de Blanco, justo como Jazz había dicho que estaba su casa antes de que perdieran contacto con ella.
Mirando a ambos lados de la calle, cruzó y caminó hasta llegar a la puerta. Por unos segundos dudó que hacer después: ¿debía tocar la puerta? ¿O solo debía entrar? Ella vivía ahí después de todo. Decidida, extendió su mano hacia el pomo de la puerta y lo giró. "Extraño". Pensó al imaginar que sus padres no estaban. ¿Acaso su abuela se había quedado?
Suspiró y empujó la puerta para entrar, pero lo que vio la dejó paralizada en el marco de la puerta. Su casa estaba llena, no… infestada de personas que no conocía. Hombres y mujeres, trajeados y de diversos grupos de edad habían detenido sus actividades y la observaban con sorpresa. Entró en pánico cuando vio a otros apuntándole con armas. El momento solo se hizo más incómodo cuando un agudo gritó resonó en toda la residencia, y su campo visual fue invadido por un rosa pastel que contrastaba con los colores serios de los demás.
- ¡Sammykins!
El abrazo de su madre casi le sacó el aire y ciertamente era inesperado. Más extraño aun fueron los besos que su mamá le daba en la coronilla de su cabeza.
- Mamá…
- ¡Jeremy! ¡Sammy volvió!
- Mamá…
- ¡Samantha! – Sam gruñó más cuando sintió la fuerza de su padre a través del abrazo grupal. – ¡Gracias al cielo estas bien!
Para su buena fortuna, sus papás la soltaron y ella pudo respirar normalmente. Su papá cerró la puerta detrás de ella y su mamá le alació el cabello antes de tomar su rostro con ambas manos.
- ¿Qué sucedió querida? ¿Y por qué hueles a "explosión frutal"?
"Así que por eso odio ese aroma". Paulina usaba el mismo shampoo que su mamá. Antes de hablar, Sam miró a las personas a la espalda de su mamá y luego regresó su mirada a ella.
- Emm… ¿mamá?
- ¡Oh, si! ¿Jeremy?
Su papá pasó de ambas y con un gesto, mandó a la multitud escaleras arriba para darles más privacidad. Con una mano en la cintura y otra frotándose el mentón, Jeremy se dio vuelta y camino de regreso hacia su esposa e hija.
- Es la maquinaria legal y el equipo de seguridad… - Explicó.
- Maquinaria legal… ¿para qué? – Preguntó Sam nerviosa.
- Para tu protección, claro. – Dijo su mamá tomándola del rostro. – Pero hablaremos de eso luego. – Le sonrió.
- Dinos todo lo que pasó. Ayer vimos las noticias y… - Su papá guardó silencio de repente y su rostro adoptó un semblante oscuro. - ¿Quién te hizo eso?
El tono de voz que usó su papá la asuntó más de lo que podía admitir. No había enojo o ira en su voz, sino una fingida calma y curiosidad. El jadeo de su mamá frente a ella la trajo de vuelta a la realidad. Su mamá parecía estar temblando y mirándola con sorpresa. Sam empezó a inspeccionarse con la creencia de que tenía alguna herida de la que no sabía. Dejó de palpar su cuerpo cuando su mano tocó su cuello.
- Fue ese monstruo, ¿verdad? – Preguntó su papá.
- Bueno… sí.
Su madre soltó un sollozo que logró desconcertarla por unos momentos.
- ¡Te dije, Pamela! ¡Ese chico no es más que problemas!
"¿Chico?" ¿Qué demonios tenía que ver un chico con Dan? A menos que…
- Danny no me hizo esto.
- ¡¿Por qué lo defiendes?! – Le gritó Pamela.
- ¡Porque él no me hizo esto! ¡Él me salvó de…!
- ¿Salvó? ¡Él te arrastró a esto! – Gritó su papá. – Probablemente te lavó el cerebro con sus… poderes.
- Tuvimos que hacer algo mucho antes, Jeremy. Siempre supe que Daniel no era buena influencia para Samantha. – Se lamentó su mamá.
- ¡Danny es un héroe!
- ¡Es un fenómeno! – Replicó su papá. – Aunque con esos padres, realmente no me sorprende.
- ¡Danny no me hizo esto! – Dijo enojada. – ¡El monstruo que casi lo mata es quien me lo hizo!
- Un amigo suyo, supongo. – Comentó su mamá.
- ¿Qué sucede con ustedes? – Preguntó incrédula. Hasta que algo hizo clic en su cabeza. - ¿Para qué están ellos aquí? – Señaló hacia arriba con su dedo.
- Ellos están aquí para asegurarse de que él deje de arrastrar tu nombre por el suelo. – Dijo su mamá.
- ¡¿Qué?!
- Estar vinculada con ese chico solo te ha creado una problemática reputación. – Le dijo su mamá. - ¡Apenas ayer eras considerada como una terrorista doméstica y una cómplice de asesinato!
- ¿Eso es lo que les importa? – Dijo perdiendo la calma. – ¡Hay algo terrible sucediendo allá afuera y solo se concentran en eso! ¿La reputación? ¿El nombre de la familia?
- ¡Nos importas tú, Samantha! Ese chico siempre te ha traído problemas. – Explicó su papá. - El concierto de la loca de pelo azul, el circo del pálido hombre calvo… y ahora esto. ¡Y ya no puede continuar así!
Sam quedó en silencio al escuchar a su papá explotar.
- Al principio tu madre y yo lo dejamos pasar porque creímos que solo eran coincidencias. Solo dos personas en el lugar y momento equivocado en una ciudad repleta de fantasmas. Pero ahora que sabemos que voluntariamente estabas arriesgando tu vida… - Su papá solo negó con la cabeza. - Tu infatuación por ese chico ha alcanzado niveles inaceptables. ¡Inaceptables!
- No es…
- ¿Qué? – Preguntó divertido. - ¿Vas a negarlo?
- Reconozco la forma en la que lo miras, Sammy. – Añadió su madre.
- Y eso acaba hoy. – Sentenció su papá. – O al menos eso esperaba. Hasta que esa cosa verde cubrió toda la ciudad.
- ¿De qué hablas? – Sus ojos se abrieron cuando comprendió por qué había un equipo legal en su casa. – No se atreverían…
- Dado a que tu no lo harías, tendremos que hacerlo por ti. – Dijo su mamá. – Así sea por la vía legal.
- ¡No harán nada de eso! – Dijo caminando escaleras arriba hacia su habitación.
- ¿Y por qué no?
- Porque… - Se dio vuelta para verlos a los ojos. – Todo lo que dijiste es mi culpa.
- ¿Ves? – Jeremy le habló a su esposa. – Le lavó el cerebro con sus poderes.
- ¿El accidente que le dio poderes a Danny? Mi culpa. ¿Danny usando sus poderes para ayudar a las personas? Mi culpa.
- Sam…
- ¿El concierto de Ember? Mi culpa. ¿Danny en el circo gótico? Mi culpa.
- Sam…
- Por eso tratar de arrojar a Danny debajo de un camión solo para "salvarme" sería inútil. Porque yo… - "Soy quien arruinó su vida." Añadió mentalmente.
Sam se dio media vuelta y terminó corriendo a su habitación. En el camino, se topó con el grupo de abogados que la veían con curiosidad. Claramente habían oído toda la conversación, pero ninguno se atrevía a hablar. Mucho menos a moverse. Los ignoró y siguió su caminata hacia su habitación. Una vez encerrada, empezó a buscar en todo su cuarto algún arma vieja que pudiera usar para poder escapar de su casa por la fuerza.
Los últimos rayos de sol del día se filtraban por las nubes, tiñendo el cielo de un intenso color naranja que contrastaba con la oscuridad del día anterior. Era una bella postal, para aquellos fuera del domo que podían observarla. Dentro del domo, solo se podía observar como el sol se ocultaba poco a poco para dar paso a la oscuridad.
En los laboratorios Axion, estaban por terminar las mejoras para darle más potencia al escudo anti fantasmas. Tucker había sido una atinada adición a su equipo, permitiéndoles trabajar más rápido. Habían logrado establecer una radiofrecuencia segura para sus comunicaciones y ya habían entablado enlaces con los grupos en la casa de los Fenton y la junta gubernamental de emergencia de la ciudad, que se había formado para lidiar con el problema del domo desde la perspectiva legal.
Tanto Tucker como Jazz se habían negado a revelar la ubicación de Danny y los demás, pero seguían bajo intensa presión para revelar la locación. Dado a la nula actividad de Dan durante el resto del día, Valerie no se había visto en la necesidad de revelar la ubicación tampoco.
Los mitad fantasma habían tenido un día mucho más aburrido y monótono que el resto de sus amigos. Encerrados en la casa de Paulina, habían tenido que recurrir a cosas como jugar ajedrez. Varias partidas después, Vlad se había cansado de ganarle al tándem de ojiazules que decidió ayudarlos a jugar contra él, pero siguió ganando. Horas después, habían mandado a Dani al exterior para que consiguiera comida para los 3, ya que era la única cuya identidad secreta no había sido revelada. Algo de tiempo después, Paulina había regresado con ellos.
Sam había esperado a que todos los abogados se fueran de su casa para poder realizar su escape. Después de todo, sería más fácil perder a 2 personas que a una docena. Con lo que no había contado era que la siguieran más allá de una cuadra, por lo que ahora estaba tomando rutas alternas para evitar llevarlos hacia Danny. Con eso en mente, había decido pasar a casa de Tucker para ocultarse por unos momentos mientras perdía el rastro de sus padres. Maurice y Angela se habían sorprendido de que la chica tocara a su puerta, pero la recibieron gustosamente con la esperanza de saber qué sucedía realmente y donde estaba su hijo.
De forma rápida y sin entrar mucho en detalles, les había explicado que era lo que estaba pasando. El saber que su hijo estaba bien había aplacado un poco de su ansiedad, pero les causaba más preocupación ya que Tucker ahora estaba en la primera línea de defensa contra ese monstruo. Subió al cuarto de Tucker y notó que sobre la cama aún descansaba su celular y el de Danny. Tomó ambos y después de un tiempo, procedió a despedirse de ellos.
Salió a la calle con el suéter de MiT de Tucker para cubrir su vestimenta y con el gorro puesto para ocultar su rostro. Sin embargo, algo extraño sucedió en ese momento: el resplandor verde del cielo desapareció. Detuvo su caminata para mirar hacia arriba, mirando el ahora cielo oscuro en lugar del domo. En ese instante, los celulares que ahora cargaba en su bolsillo empezaron a sonar y vibrar sin parar. Sacó ambos y activó la pantalla de ambos para ver como entraban multitudes de mensajes.
En el teléfono de Danny, mensajes de sus padres con fecha del día anterior además de mensajes amenazantes cortesía del gobierno y de nombres que no reconocía. En el de ella, sus padres y sus amigos de la carrera. Guardó el teléfono de Danny y desbloqueó el suyo rápidamente, para intentar comunicarse con Tucker y/o Jazz.
En ambas ocasiones obtuvo el mensaje de "línea ocupada" y gruñó frustrada. Guardó el celular en su bolsillo y siguió caminando hacia la casa de Paulina. En el camino, notó que el tráfico vehicular en las calles empezó a aumentar comparado con el día anterior. En cuestión de minutos, las calles y avenidas se encontraban congestionadas con vehículos intentando salir de la ciudad… o al menos hasta un punto. No entendía por qué, pero llegó un momento en el que la gente salía de sus vehículos con la vista clavada en sus celulares. Y no solo era eso, gente corría por las calles con pánico en sus rostros y otros abarrotaban los centros comerciales y tiendas.
Parecía el inicio de una pesadilla post apocalíptica y seguía sin entender qué era lo que ellos veían en sus teléfonos. Hasta que una llamada telefónica la hizo reaccionar. Al segundo timbrazo, respondió con rapidez sin mirar quién era quien llamaba.
- ¡Sa…!
- ¿Tucker?
- ¿Qué? No. – Dijo una voz masculina del otro lado de la línea con un marcado acento inglés.
- ¿Stephen? – Preguntó desconcertada.
- ¡Sam! ¡Gracias al cielo estas bien! Hemos intentado contactarte desde ayer, ¡pero todo es un caos!
- ¿Qué? ¿Cómo te enteraste de…?
- ¡Están en las noticias internacionales! Tú y tus amigos han acaparado las noticias los últimos días… Cuando no respondías nuestras llamadas pensamos que era porque estaban ocultándose, pero después de hoy… ¡Pensamos que habías muerto!
- ¿Muerto? ¿No crees que es un poco extremista?
- Mira, sé que no vives en Madison… o en Wisconsin para tal efecto, y que estas a una distancia relativamente segura, pero…
- ¿Wisconsin? Stephen… ¿qué tiene que ver Madison con…?
- ¿Qué? – La interrumpió con desconcierto. - ¿No sabes?
- ¿Saber qué?
- Sam… hubo un ataque… Dicen que fue un fantasma… Madison desapareció.
- ¿Qué? – Dijo pensando que se trataba de una broma.
- Esta en todas las noticias… Aun no se sabe qué o cómo pasó… bueno…
Sam dejó de escuchar y caminó por toda la calle. Segundos después, empezó a correr en la misma dirección que muchos peatones estaban siguiendo. Frenó cuando llegó a una tienda de electrodomésticos que estaba sobre la calle. Había un pequeño cúmulo de personas alrededor del cristal de exhibición y poco a poco se abrió pasó entre ellos. En el teléfono, Stephen seguía intentando hablar con ella, pero ella seguía sin prestarle atención a lo que le estaba diciendo. Cuando llegó al frente de la multitud, su rostro se descompuso.
Las imágenes que se mostraban en la pantalla la dejaron helada. Fuego, cenizas, escombros y humo era lo único que quedaba. Con las tomas de la transmisión en vivo, era posible ver el cráter que quedaba en el centro de la ciudad. Las palabras "Emergencia nacional" y "Zona de desastre" no dejaban de aparecer en la pantalla.
- … El ejército y todos los cuerpos de emergencia de pueblos aledaños se están movilizando rápidamente la zona de desastre, donde ya se ha formado un cerco de contención para evitar el ingreso no autorizado de personal a esta área. Decenas de voluntarios y familiares de residentes han empezado a detener el tráfico y demandar acceso para ayudar en la búsqueda y rescate de personas… sin embargo, una fuente interna parece indicar que no se han detectado sobrevivientes en las horas posteriores al ataque…
Sam se cubrió la boca con su mano libre y por fin las palabras de Stephen tuvieron sentido.
- … Este video fue recuperado de las redes sociales de un residente local minutos antes de que todo sucediera. Este video tiene contenido que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas, por lo que se recomienda que no deje que menores lo observen.
La transmisión se detuvo y empezó un video amateur grabado desde un edificio. La persona que lo grabó, un adolescente juzgando por el lenguaje, estaba en la azotea de su vivienda y señalando un punto en el cielo. El joven bromeaba que aquel punto oscuro era un avistamiento ovni y que intentaría hacer contacto. Sin embargo, el punto empezó a brillar y a acumular un aura verde alrededor. De repente, el punto se precipitó hacia el suelo y ocasionó una explosión a lo lejos que fue captado por su celular. El joven empezó a gritar cuando vio humo y dejó de grabar justo cuando una gran bola de fuego impactaba al edificio frente a él y un grito paranormal hacía eco en el audio de fondo del video.
- ¡¿Sam?! – el grito del chico la hizo volver a la llamada telefónica. - ¿Sigues ahí?
- Si… yo…
Un sonido llamó la atención de todos los presentes, quienes se miraron con curiosidad y algo de temor, hasta que un halo verde de luz se levantó desde las afueras de la ciudad. Sin embargo, esta vez solo se limitó a formar un rostro visible sobre el escudo fantasma en lugar de otro domo.
- Te llamó luego. – Y le colgó al chico.
- ¡HUMANOS DE AMITY PARK! – Gritó el monstruo con una sonrisa.
Danny seguía procesando lo que acababa de ver en el video. Era el único que se había negado a tomar asiento y observaba con detenimiento la pantalla hasta que escuchó esa voz viniendo de afuera. Dani y Vlad voltearon a ver hacia la ventana, pero solo él caminó hasta ella para jalar la cortina y asomarse.
Endureció sus facciones al ver el rostro de Dan sonriente en el cielo.
- EN UN ACTO DE DESAFÍO, SUS "PROTECTORES" ACTIVARON UN CAMPO DE FUERZA ALREDEDOR DE LA CIUDAD. – Partes del escudo fantasma se activaron en ese momento. – AHORA, ESTO NO FUE EN UN ACTO DE BUENA FE DE SU PARTE, NO… FUE PARA EVITAR CUMPLIR CON MI DEMANDA.
Todos en los laboratorios Axion empezaron a monitorear los niveles de energía en todas las partes del escudo. O se había comunicado rápidamente para enviar hombres a la ubicación de la espada y obtener confirmación visual de que ese era el origen de la transmisión. Tucker aprovechó la distracción de todos para, lentamente, caminar en reversa y salir de ahí en busca de Danny.
- SOLO PEDÍ QUE ME ENTREGARAN A LOS 3 FANTASMAS MÁS FAMOSOS DEL MOMENTO… UNA SIMPLE Y RAZONABLE DEMANDA. PERO SE REUSARON. – Amplió su sonrisa. – AHORA YA CONOCEN LAS CONSECUENCIAS DE LA DESOBEDIENCIA.
Jazz y el resto de Hombres de Blanco salieron de la casa para ver lo que sucedía afuera. Apresuradamente, algunos reingresaron para comunicarse con el grupo en los laboratorios y pedir instrucciones; otros fueron a revisar los niveles de energía en los escudos y unos pocos fueron a ver si las noticias estaban mostrando eso.
- LES ADVERTÍ QUE MUCHA GENTE MORIRÍA SI NO HACÍAN LO QUE QUERÍA, PERO ME IGNORARON. ASÍ QUE SE LOS DIRÉ POR ÚLTIMA VEZ: POR CADA DÍA QUE ESE ESCUDO PASE ACTIVADO… UNA CIUDAD DESAPARECERÁ. – Hizo una breve pausa. – Y YA SABEN QUE YO CUMPLÓ MI PALABRA.
El rostro de Dan desapareció del cielo en medio de risas, y el resplandor verde del cielo desapareció. Segundos después, la ciudad estalló en caos. Gritos resonaban por toda la ciudad. Sam salió corriendo hacia la casa de Paulina aún más rápido, evitando a todas las personas con las que se estaba topando.
Tucker, en el otro lado de la ciudad, también estaba corriendo en dirección de la casa de Paulina. Contrario a Sam, él tenía que ser mucho más cuidadoso ya que podrían estarlo siguiendo. O peor, Valerie podría estar en camino al mismo lugar. De camino pudo escuchar algunas detonaciones seguidas de un gran resplandor amarillo en las afueras de la ciudad. Se detuvo unos segundos junto con otras personas que estaban en la calle a observar las fumarolas de humo que aún eran visibles a esa hora del día antes de seguir corriendo. Mas explosiones y columnas de humo seguían levantándose en los alrededores de la ciudad, y no le llevó mucho tiempo entender cuál era la razón.
Los tres llevaban varios minutos discutiendo qué era lo que debían hacer mientras la televisión seguía mostrando el cráter que había quedado en donde antes había una ciudad de 240 mil habitantes. Vlad era de la posición de atrincherarse dentro del escudo hasta que Dan cargara contra ellos, usando lo que tenían a la mano para planear un contraataque en lugar de ir por el en una misión suicida que terminaría por matar cualquier esperanza de eliminarlo.
Dani era más idealista y abogaba por salir del escudo y darle caza a Dan. Después de todo, él era responsabilidad de ellos y no era justo que el mundo fuera destruido solo por el instinto de autopreservación de unos pocos.
Danny se encontraba en un punto medio entre ambos. Concordaba con la chica con respecto a que Dan era su responsabilidad, pero concordaba con Vlad cuando decía que ir por él ahora era suicidio. En la mitad de la discusión de ambos, Danny desvió su mirada hacia la chica latina, quien seguía viendo las imágenes en televisión y no había dicho ni una sola palabra. Se alejó de la ventana y caminó hacia ella con cautela, llamando la atención de los otros dos en el proceso.
Cuando estuvo detrás de ella, colocó una mano sobre su hombro y la hizo girar hacia él. Ella tardó unos segundos en separar sus ojos de la pantalla antes de ver al chico a los ojos. Aunque no hacia ruido, sus ojos estaban llenos de lágrimas y algo rojos. Danny la observó unos segundos con algo de preocupación. Si, lo que había pasado era horroroso, pero ni Vlad, quien solía vivir en la ciudad, estaba tan afectado como ella. Cierto, Vlad era un cretino y ella era muy emocional, pero, aun así…
- ¿Estás bien?
Más lagrimas salieron de sus ojos y se arrojó hacia Danny. El chico quedo sorprendido y paralizado por unos segundos mientras procesaba que Paulina estaba llorando sobre su pecho. Con incomodidad, palmeó la espalda de la chica y la separó de su pecho ligeramente para verla a los ojos. Fue allí que notó lo mal que estaba.
- M-mis padres…
Eso fue todo lo que pudo decir antes de volver a enterrar el rostro en el pecho del ojiazul, quien no hizo nada para quitársela de encima. Le devolvió el abrazo y desvió su mirada hacia Dani, quien ahora lo veía con más convicción. Danny abrió la boca para decir algo, pero en ese momento Sam abrió la puerta de la casa.
- ¡Silencio, maldita sea!
Todos los presentes en la junta gubernamental de emergencia guardaron silencio con el grito del hombre.
- ¡Ya sé que estamos en una emergencia, pero tenemos que tomar una decisión y tomarla ya!
- ¡El escudo se queda! – Gritó una mujer en el fondo.
Muchas voces hicieron eco y secundaron la moción, mientras que del otro lado de la habitación se levantó otra voz para llevar la contra.
- ¡No podemos ignorar el dolor de nuestros compatriotas!
- ¡¿Acaso prefieres morir?!
- ¡¿Quieres que más inocentes mueran?!
Nuevamente perdió el control de la habitación y todos estallaron en un combate moral. Aún en el púlpito, ocultó su rostro con ambas manos mientras se frotaba las sienes. El anuncio les había tomado por sorpresa y debían actuar rápidamente para evitar que el caos se trasladara de ese recinto hacia las calles. Debían proyectar una imagen fuerte y convincente, pero no tenían la menor idea de cómo proceder ahora. Personalmente, él no deseaba eliminar la única cosa que lo mantenía a él y su familia a salvo… De hecho, nadie en la habitación quería. Solo querían establecer que eran mejores moralmente hablando que el resto de los presentes.
- ¡Él escudo se queda! – Gritó haciendo que la habitación quedara en silencio otra vez. – Eso nunca estuvo en duda. Estamos aquí para justificar el por qué no se abrirá ese escudo.
- ¡¿Cómo se atreven?! – Gritó una mujer. - ¿Acaso no…?
- ¡Ya tuvimos suficiente con tu falsa moralidad!
- ¡¿Falsa moralidad?!
- ¡Claro que sí! – Gritó alguien más. - El escudo solo mantiene a los fantasmas afuera, no a las personas adentro. Si realmente quieres ayudar a la gente, ¡vete! Toma tu brújula moral, súbela en tu camioneta y lárgate de aquí. ¿Pero qué crees? ¡No lo harás!
La habitación quedo en silencio por unos segundos mientras todos los que estaban protestando se tragaban su orgullo para aceptar algo con lo que secretamente coincidían.
- ¡Ya sé! – Un hombre grito y todos le prestaron atención. – Hay que apelar al nacionalismo de las masas… ¡Y no ceder ante las demandas de un terrorista!
- ¿Terrorista? ¿Un fantasma?
- Por definición, todo el que quiera ejercer poder a través del miedo es un terrorista.
- Pero nadie lo tomará en serio…
- ¿Qué tal…? – Interrumpió alguien más. - ¿Qué tal si decimos la verdad?
Risas y silbidos estallaron en contra del hombre que habló. Incluso él mismo sonrió ante la forma en que sus palabras habían sido mal comprendidas.
- No habló de la verdad que nosotros sabemos… - Dijo mirando a todos en la habitación. – Si no de la que todos saben. Nosotros no pusimos el escudo… nosotros no sabemos cómo funciona el escudo… el escudo no está en nuestro poder…
- No depende de nosotros. – Dijo alguien sonriendo. – Me gusta.
- Y no es más que la verdad. – Concluyó sonriendo.
- No solo eso: los Hombres de Blanco son agentes federales… - Añadió una mujer. – Esto va más allá de nuestra jurisdicción.
- Si, si, ¡sí! – Gritó en hombre en el púlpito. - ¡Ahora si estamos hablando!
