En cuanto entras, no puedes salir. Te lo he de advertir.

Las cosas a partir de aquí tal vez no vuelvan a ser las mismas para ti, ¿Lo entiendes?

Quiero tenerte al consiente de ello, no me denuncies; Ya que desde ahora yo te lo estoy advirtiendo, te estoy dando una oportunidad para marcharte.

¿La aceptaras?

Piénsalo bien.

Y si, te hablo a ti, querido lector que ahora lees desde una brillante pantalla cada una de mis palabras.

No te asustes, no te estoy viendo ni tampoco te estoy espiando. Pero si sé y siento tu curiosidad de seguir leyendo hasta que algo inexplicable y que te deje sin palabras aparezca de un momento a otro.

Porque para eso has entrado y por ello es que has llegado hasta este punto.

Dime; ¿Quieres recorrer este camino lleno de tragedias, oscuridad y miseria que con tanto esfuerzo he planificado por meses sólo para ti?

Déjame decirte que esto es algo jamás visto.

Algo que muy pocas personas se atreverían a escribir y que mínimas se atreverían a leer.

El miedo, la locura y adicciones poco usuales se encontraran aquí, envueltas en una sola historia de la cual, algunos temerían.

Causa terror, pero una vez que comienzas no puedes parar.

¿Me dejarías ser tu adicción?

Si es así, debo decirte que no te soltaré tan fácilmente, me deleitaré con cada gesto o sentimiento que cada palabra escrita por mí te provoque.

Esto será un misterio por el momento. Ya que no me arriesgaré a arruinarles la sorpresa. La he preparado por bastante tiempo como para que ahora en un paso en falso, todo se terminé arruinando.

Pero eso sí. Debes de guardar el secreto.

Ya que ahora eres parte de mí. Un soldado en pie que bruscamente puede ser derrumbado si no piensa bien en sus movimientos. Eres mi cómplice, ayudante y confidente.

Maravilloso, ¿No?

Al final, tú tienes la elección final.

Ahora déjame darte sólo un pequeño adelanto;

Nagisa Shiota sufre de Satiriasis. Y, lo que para muchos sería una verdadera tortura o un obstáculo para sus vidas, para Nagisa es casi como una bendición.

Ya que lo disfruta.

Ya que todo aquello le hace sentir bien.

Lentamente la locura por el placer sexual lo ha ido envolviendo hasta sumergirlo en un oscuro abismo al que se ha ido acostumbrando. Ya que después, noto que no tenía salida. Nadie podría ayudarlo igualmente.

Si no tienes salida, únete y convierte ese oscuro infierno en tu cielo salvador lleno de pureza en su más enferma forma.

Él lo disfruta.

Él lo ama.

Él se ha rendido.

La demencia poco a poco lo ha ido carcomiendo.

Dime; ¿Me acompañarás en este viaje?