Cuando Tucker había llegado finalmente a la casa de Paulina, se topó con un ambiente extraño y algo hostil. Las noticias seguramente tenían algo que ver en todo eso, pero no había tiempo de quedarse a ponerse al día con los demás.

- ¿Jazz?

- No regresó. – Explicó Dani. – Al menos aún no.

- Bueno… como supongo que ya todos saben las noticias, les diré algo que creo que no saben aún.

- ¿Qué Dan está usando la situación actual para hacer que las personas saboteen el escudo? – Respondió Sam.

- ¿Qué Dan se está metiendo en sus cabezas para que ellos mismos nos entreguen? – Dijo Vlad.

- Emm… si, si, y que dejó incomunicada la ciudad. – Respondió. – Destruyó todos los caminos que entran y salen de Amity Park.

- Entonces nadie sale de la ciudad… ni la ayuda puede entrar. – Resumió Dani.

- Si.

Danny seguía sin pronunciarse con respecto a algo. Desde que Sam había llegado, Paulina se había retirado a su cuarto dejándolos a todos en la planta baja. Cuando Sam había hecho preguntas, Dani las contestó porque Danny solo se sentó y observó el cielo a través de la ventana. Suspiró audiblemente y se puso de pie. Volteo a ver a Vlad rápidamente y se transformó en fantasma.

- Tenemos que hablar.

Vlad enarcó una ceja cuando Danny voló hacia arriba y lo imitó segundos después. Cuando ambos estuvieron sobre el techo de la vivienda, Danny por fin habló.

- ¿Cuál era tu plan?

- ¿Qué?

- Tu plan. Por el que liberaste a Valerie. ¿Qué intentabas lograr o qué lograste?

Vlad se quedó serio por unos instantes, lo que irritó a Danny.

- Mira, no voy a juzgarte por eso. Pero creo que, si te arriesgaste a hacer algo como eso en nuestras narices, debió ser por algo que realmente valía la pena.

- Envié a un clon con Dan.

Danny se tomó unos segundos para digerir la noticia.

- ¿Por qué?

- Era la única forma de acercarme a él sin morir en el intento.

- ¿Para hacer qué?

Vlad suspiró y extrajo de su traje un pequeño aparato con solo un botón.

- ¿Qué es eso? – Preguntó Danny.

- Esto… es un detonador. – Explicó entregándole el aparato. – Gracias a una distracción, pude implantar uno de mis escarabajos en la corona. Eso nos permite saber la ubicación de Dan en la Zona fantasma y en el mundo real. Por eso activaron el escudo.

- Si es un detonador, ¿por qué no lo has usado? – Dijo mirándolo a los ojos.

- Detona a un escarabajo, no una bomba nuclear. – Ironizó. – Es un último recurso. En proximidad, detonarlo removería la corona de la cabeza de Dan… dándonos una ventana de oportunidad para reducir su nivel de poder.

- ¿Y por qué…?

- ¿De qué servirá detonarlo ahora? – Se cruzó de brazos. – Ese plan solo podemos aplicarlo cuando tengamos una verdadera ventaja sobre él. Quitarle la corona y huir no servirá de nada.

- Tal vez… - Pensó. – Pero tenemos que intentarlo.

- ¿Qué?

- Sin la corona no tiene poder ilimitado.

- Daniel…

- En su línea temporal, logró destruir los escudos al crear el lamento fantasmagórico. Si los Hombres de Blanco logran calibrar el escudo para soportar ese ataque, todos dentro del escudo estarán a salvo, y les dará tiempo para…

- ¿Qué parte de "necesitamos un plan antes de atacarlo" no has entendido aún? – Le dijo perdiendo la calma.

- ¡Bien! ¿Quieres un plan? Aquí está tu plan: nosotros le quitamos la corona y la metemos dentro del escudo, quitándole el poder ilimitado y evitando que pueda destruir el escudo, dándole tiempo a todos para construir un exoesqueleto y enfrentarlo en igualdad de condiciones.

- ¿Y qué pasará con nosotros en tu grandioso plan? ¿Eh? ¿Pensaste en eso?

- ¡Lo que tenga que pasar!

- Demonios, Daniel. ¡Entiende de una vez! Nosotros somos la única oportunidad que ellos tienen para vencerlo… Oportunidad que muere si nosotros 3 lo hacemos.

- No tenemos que morir los 3.

Vlad observó a Danny sin entender a que se refería.

- Ambos sabemos que, sin importar lo que decidamos, Danielle no irá con nosotros. – Le aclaró el joven.

Vlad relajó sus facciones al entender de qué hablaba. Corrigió su postura y le dio la espalda al chico.

- Vlad… nosotros ya estamos muertos. – Danny hizo una pausa para calmarse. – Desde que reveló nuestras identidades, nuestras vidas se fueron al caño. Pero podemos hacer esto por ellos, darles el tiempo suficiente para que organicen un contraataque.

- ¿Quieres que nos sacrifiquemos por todos? – Dijo con voz grave y calmada.

Danny guardó silencio mientras pensaba en su respuesta.

– Mañana destruirá otra ciudad y yo no puedo dejar que lo haga. Simplemente no puedo. – Se frotó la frente. – Independientemente de lo que quieras hacer tú, yo iré tras él.

- Morirás por nada. – Respondió después de unos segundos.

- Puede ser. – suspiró. – Y entonces será tu responsabilidad hacer algo.

Vlad solo se rio y negó con la cabeza.

- No es mi estilo.

- Lo es cuando se trata de Danielle. – Danny dejó de hablar cuando Vlad volteó a verlo con una ceja enarcada.

Ninguno dijo algo más a partir de ese punto. La mirada que intercambiaron fue suficiente para entender a qué se refería Danny y cómo lo había descubierto. Y aunque le hiriera el orgullo admitirlo, Vlad sabía que Danny tenía razón.

- ¿Qué sugieres?


Dan se tomó con fuerza la cabeza mientras intentaba suprimir un gruñido. Había regresado a su castillo en la zona fantasma cuando los fuertes dolores regresaron a él. Cuando no aguantó más, cayó de rodillas al suelo y gritó. El caballero del terror oyó lo que estaba pasando y asomó la cabeza al interior de la sala. Temeroso dio unos cuantos pasos al interior antes de detenerse cuando los gritos se detuvieron. Despacio, Dan se puso de pie y se enderezó. Pausó unos segundos mientras observaba sus manos y su cuerpo, para después levantar el rostro con una sonrisa.

- Por fin… - Susurró.

- ¿Rey Dan? – Preguntó con cautela.

- ¡Jamás vuelvas a llamarme así! - Le gritó y le lanzó la maza.

Logró reaccionar a tiempo para agacharse y evitar el impacto que iba dirigido a su cabeza.

- ¿Rey Pariah? – Dijo sorprendido.

- Y nunca olvides ese nombre. – Dijo tomándolo de la armadura y poniéndolo de pie. – Ahora, hay que trabajar.

- ¿Qué? – Dijo mientras Pariah lo arrojaba al suelo. - ¿A qué se refiere?

- Este tal Dan… - Escupió el nombre con enojo. – Piensa que todo es un juego. Con el poder que tenemos, ya debería haber conquistado todo el mundo de los humanos… Pero prefiere jugar con la mente de sus víctimas antes de acabarlas. – Hizo una pausa mirando el techo. - En otras condiciones, podría respetarlo por eso. Incluso admirarlo…

- ¿Qué quiere que haga, rey?

- Convoca a todo el ejército. Tenemos que atacar mientras aún tengo el control de este cuerpo. – Caminó hacia la salida antes de girar para mirar a su lacayo. – Una vez tenga el control del mundo, lidiaré con él.

El caballero del terror solo agachó la cabeza y se puso de pie, dispuesto a hacer lo que se le había ordenado. A paso lento, salió de la sala del trono. Desde que había hecho aquel trato con Vlad, había optado por alejarse del mundo de los humanos y curiosamente, había encontrado algo de paz en hacerlo, por lo que no le gustaba mucho la idea de reiniciar una conquista. Por eso, y a pesar del riesgo de poder ser aniquilado en ese momento, tomó la decisión de enviar una advertencia al mundo de los humanos. Tan solo esperaba que estuvieran preparados para lo que venía.


- Lo primero que tenemos que hacer es asegurar las jeringas extra. – Dijo Danny.

Vlad aprovechó que toda la atención había caído en Danny al regresar a la sala con los demás para tomar el trapo con las jeringas y guardarlas en el bolsillo trasero de su pantalón de forma discreta. Antes de salir hacia la habitación de huéspedes.

- Tenemos que quitarnos a tus amigos de encima antes de salir. – Añadió Vlad.

- Yo me encargo de eso.

Teniendo la atención de todos, Danny explicó a Sam lo que había sucedido antes con Paulina y luego les expuso su plan de acción para lidiar con Dan. "Antes de que salga el sol" había sido la hora que había marcado para salir al ataque. Todos intentaron hacerlo cambiar de opinión con respecto a lo imprudente que sonaba ese plan, pero él no les hizo caso argumentando que solo así podían contar con la ayuda de Vlad. Con las aguas calmadas, los incentivó a irse a descansar para que al día siguiente estuvieran en óptimas condiciones para luchar. A todos menos a…

- Solo tengo un problema. – Hizo una pausa. – No sé cómo encargarme de Danielle.

- Yo sé cómo. – Le respondió Vlad. – Pero necesito que este transformada para eso.

Dani se había quedado con ellos para repasar el "plan de ataque". Los 3 se habían recluido en la cocina para que sus voces no interrumpieran el descanso de los demás. Para alargar la conversación, Vlad había mencionado lo del rastreador y la conversación se volcó a cómo recuperar el localizador de las manos de los Hombres de Blanco sin comprometer su misión. En un momento, pudieron escuchar un ruido proveniente del exterior que los puso en alerta. De forma casi automática, todos se transformaron en fantasmas y Danny asintió discretamente a Vlad antes de alejarse de ellos para mirar por la ventana. Dani clavó su mirada en el chico mientras que Vlad caminaba alrededor de la mesa en donde estaban.

Cuando estuvo en el punto ciego de la chica, extrajo de su capa el termo Fenton que había recogido del montón de armas y lo destapó con mucha cautela. Danny regresó su mirada a la chica, quien lo veía expectante. Danny le sonrió débilmente antes de que Vlad le susurrara al oído.

- Lo siento.

Sin darle tiempo para gritar, Vlad la capturó dentro del termo con rapidez y selló el contenedor. Ambos quedaron en silencio, intentado escuchar si había algún movimiento en algún lado de la casa en caso de que alguien hubiese escuchado el sonido del termo al succionar a la chica.

- Lidiar con los demás será sencillo una vez ella este fuera del camino. – Explicó Vlad.

- Igual tendremos que lidiar con ellos. – Comentó Danny.

Vlad entró a la habitación de Tucker y notó que el chico ya estaba dormido, lo que le facilitaba su tarea. Danny no corrió con tanta suerte. Primero revisó a Paulina, quien se había quedado dormida mientras lloraba, y después fue a ver a Sam. Cuando asomó su cabeza por la puerta, la chica volteó a verlo.

- ¿Sucede algo? – Dijo mientras lo inspeccionaba.

Danny solo negó con la cabeza y se sentó en la cama junto a ella, obligándola a sentarse también.

- Escuchamos un ruido y estamos revisando. No es nada. – Sonrió.

Sam se frotó la cara con ambas manos ante de voltear a verlo.

- Hoy fue un día terrible. – Comentó.

- Esperemos que podamos cambiar eso mañana. – Le respondió con un poco de optimismo.

- ¿Sabes? Mis papás… iban a demandarte antes de que el domo apareciera.

Sam estudió las facciones de Danny, esperando que su comentario tuviera algún tipo de reacción. Pero el chico solo se mantuvo serio y levantó los hombros.

- Tiene sentido… supongo.

- ¿Qué?

- Bueno… en sus ojos yo soy quien te arrastró a esto…

- Danny tu no me…

- Dije en sus ojos. – La interrumpió. – Además no es cómo si ellos supieran toda la historia.

- Bueno… ya conocen "algo" de la historia. – Dijo desviando la mirada. Segundos después, levantó la cabeza para ver que Danny la veía con curiosidad. – Puede que les haya dicho cómo inició la historia.

- Cuando dices historia, hablas de…

- De esta historia. – Dijo señalando el símbolo a la mitad de su pecho. – Espero no te moleste. Sé que no era mi secreto como para…

- Descuida. – Le sonrió. – En este punto eso ya no importa mucho.

Ambos se sonrieron y miraron hacia abajo. Sam quería hablar de muchas cosas con Danny, sobre todo aclarar la situación con Paulina y lo que había pasado en la tarde con sus padres, pero su novio se le adelantó y se puso de pie. Ella volteó a verlo y Danny tomó su rostro con ambas manos para luego besarla.

- Te amo. – Le dijo separándose de ella, antes de volver a besarla. – Y lo siento.

Haciendo intangible su mano, la metió en la nuca de Sam, dejándola inconsciente. Danny suspiró antes de acomodarla en la cama y salir de ahí. Antes de cerrar la puerta, le dio un último vistazo a Sam, con la esperanza de que realmente no fuera la última vez.

- Cuando lleguemos, habrá mucha gente. – Preguntó Vlad.

- Tendremos que ser rápidos. – Comentó Danny. – Tu recupera el localizador y toma las armas, yo me encargo de los guardias y de abrir el portal.

- Entonces, toma esto. – Dijo extendiéndole el termo. – Si tu hermana sigue ahí, entrégaselo.

Salieron de la casa intangibles y apenas a nivel de la calle para no ser detectados. No iban tan rápido para prestar atención a sus alrededores.


- ¡Atención! – Gritó O mientras proyectaba desde su Tablet una imagen en la pantalla en el laboratorio. – Hace unos minutos recibimos esta imagen desde la ubicación de la espada, cortesía de la escolta que se colocó tras la remoción del domo.

Todos los presentes observaron con seriedad las escrituras que había en el pasto frente a la espada. Con letras verdes y flameantes, tres letras habían aparecido.

Él ya viene.

- No sabemos quién está detrás de esto o por qué nos advirtieron, pero dada la crisis actual, debemos de tomarlo como una verdad absoluta. – Habló K. – Por eso tenemos que desplegar a todos nuestros efectivos, con una minoría que se quedará aquí para resguardar las instalaciones y mantenerlas seguras en caso de… bueno… que suceda lo peor.

Maddie y Jack miraban a la multitud con escepticismo pues no entendían el porqué del mensaje. Dan había dicho que no los atacaría, prefería quebrar sus espíritus con culpa para que voluntariamente se entregaran a él y de la nada, salía este mensaje. ¿Cuál era el propósito del primer discurso si iba a ignorarlo? ¿Y por qué advertirles si quería un ataque sorpresa?

- Hay algo que no me gusta en esto, Jack… - Susurró.

Jack solo abrazó a su esposa mientras miraba alrededor de la habitación.

- Nosotros nos quedaremos. Tenemos que vigilar el escudo. – Le dijo.

Tras unas palabras más, los operativos empezaron hacia la salida hasta que varias camionetas entraron en las premisas de las instalaciones y se estacionaron frente al acceso principal. De los vehículos empezaron a bajar personas, vestidas de forma elegante, y se apresuraron a evitar la salida de las personas.

- ¡Nadie sale de aquí sin nuestra autorización! – Dijo un hombre que corrió para evitar que K saliera del edificio.

- Ahora no tenemos tiempo para…

- ¡Pues hagan tiempo! – Gritó una mujer que lo tomó del traje.

K la observó en silenció con una ceja alzada y endureció sus facciones, haciendo que la mujer lo soltara inmediatamente y se escondiera detrás del hombre que había llegado primero.

- Nosotros somos la junta de…

- Sabemos quiénes son. – Lo interrumpió O. – Ahora, muévanse.

- No hasta que escuchen la voluntad… del pueblo. – Dijo encarand acomodándose su traje. – Tras varias horas de intenso debate y deliberación, tomando en cuenta la opinión de los voceros de asociaciones civiles y…

- ¿Quieres ir al grano? – Gritó Jack desde el fondo, generando risas en algunos de los operativos.

- El punto es… llegamos a la conclusión de que el escudo debe permanecer activado.

Conformes, todos los recién llegados asintieron y sonrieron con satisfacción. Sin embargo, todos los operativos suspiraron.

- Bien. Ahora muévanse. – Dijo K.

Cuando empezó a caminar, fue detenido nuevamente por el hombre, quien rápidamente lo regresó a su posición inicial para continuar hablando.

- Demandamos control total del escudo para asegurarnos de que…

- Ustedes no tienen autoridad para venir a exigir nada. – Lo interrumpió K serio.

- Los laboratorios son propiedad del estado y ustedes no son una rama militar, por lo que el poder recae en nosotros automáticamente. – Explicó la mujer.

- Y el escudo es propiedad privada, querida. – Replicó Maddie desde el fondo.

- Como representantes del estado, nosotros damos las órdenes y ustedes las obedecen. ¡Punto! – Gritó otra mujer.

- Creí que era la "voluntad del pueblo", no la de ustedes. – Ironizó Valerie.

Antes de que estallara una discusión en ese instante, un hombre caminó hasta el frente y gritó para atraer toda la atención hacia él.

- Dijimos que… - El hombre sacó un arma de su saco. - ¡Tendremos control total del…!

Antes de que pudiera terminar su discurso, todos los operativos tenían sus armas apuntándole al hombre, quien terminó por levantar ambas manos en señal de rendición. K inmediatamente cortó distancia entre ambos y le arrebató la pistola, desarmándola y descargándola antes de arrojarla a un costado.

- Mala jugada, idiota. – Comentó O.

- ¡Escúchenme bien! – Dijo K a la multitud. – ¿Quieren que el escudo se quede? Bien, se queda. De cualquier forma, es inútil contra este fantasma…

La revelación hizo que toda la junta gubernamental de emergencia quedara en silencio y con una expresión seria.

- … Así que, por qué no hacen algo útil y regresan al escondite de donde salieron, y nos dejan hacer nuestro trabajo, ¿sí? Mientras tanto, muévanse.

K empujó con su hombro al hombre cuando pasó de él, y la mayoría de los operativos lo siguieron de cerca. O llamó por teléfono a la pequeña delegación que acampaba en casa de los Fenton y les notificó de la movilización. Aun dentro de los laboratorios, los Fenton y el director del laboratorio regresaron al puesto de mando seguidos por Damon, quien se detuvo cuando vio que su hija no lo seguía.

- ¿Valerie? – La llamó con seriedad. – No.

- Papá…

- Dije no.

- No pienso ir con ellos. – Se apresuró a decir antes de que su papá la interrumpiera.

- ¿Entonces que piensas hacer? – Dijo tomándola de los hombros y rotándola para que lo viera de frente.

- Iré a buscar a Danny y a Vlad. – Confesó.

- Hija… - Dijo negando con la cabeza. – Podrían estar en cualquier parte de la ciudad y si ellos…

- Se donde están. – Confesó.

Damon la observó un segundo, procesando lo que acababa de escuchar.

- ¿Nos mentiste? ¿Por qué?

- Por error, claramente. – Susurró mientras se alejaba de él.

- Valerie…

- Descuida papá. – Le sonrió. – Te prometo que, si no logro encontrarlos, regresaré aquí tan pronto como pueda.

- Solo… - Suspiró. – Ten cuidado, ¿sí?

Valerie le sonrió a su papá y le dio un beso en la mejilla.

- Siempre.

Damon la vio partir y empujar a una mujer de la junta gubernamental de emergencia cuando esta se puso a mitad de su camino, haciéndolo soltar una carcajada. A paso lento se reunió con los demás en el centro de mando. Al llegar a la habitación, Maddie le preguntó sobre el paradero de su hija al no verla ahí y él se limitó a formar la palabra "casa" con la boca sin pronunciar nada.


- ¡Súbditos! – Gritó Pariah desde el palco hacia sus ejércitos. – El día ha llegado. ¡Hoy marcharemos y conquistaremos todos los planos existentes! Humanos, fantasmas… ¡todos se inclinarán ante mí al terminar el día!

El caballero del terror bajó la mirada y trató de ignorar los gritos de los soldados detrás de él. Hasta el fondo y dividido en 4 batallones estaba toda la infantería del ejército del rey; al frente de cada uno de los batallones se encontraba un comandante, 4 en total, y frente a todos estaba él, como general y segundo al mando de los ejércitos del rey.

Regresó su atención al presente cuando vio las botas del rey frente a él. Levantó la mirada para verlo a los ojos, y Pariah extendió su mano hacia él. De las llamas se materializó su espada y se la entregó, aunque por unos segundos dudo en tomarla.

- Tu comandaras mis fuerzas aquí en la zona fantasma. – Sonrió. – Somete a quien se resista, aniquila a los que peleen… no dejes ninguna piedra sin voltear hasta que mi estandarte se ondee en todas las guaridas de la zona fantasma. Tú serás mi heraldo, tú llevaras mi justicia y mi venganza a todos aquellos que han olvidado a su rey…

El caballero del terror observó con detenimiento la espada antes de regresar su mirada a Pariah, quien se había dado vuelta y había abierto un portal con su mano.

- ¿No irá con nosotros?

- No. – Giró su rostro y le sonrió. – Tú lidiarás con los fantasmas… yo me encargo de los humanos.


Danny y Vlad se detuvieron en un callejón a una cuadra de su casa para acordar cómo abordar la situación, pero se sorprendieron cuando notaron que no había ningún vehículo afuera del domicilio ni guardias en la puerta.

- ¿Una trampa? – Preguntó Vlad.

- Puede ser… no lo sé.

- Entremos por el piso del sótano. Si hay alguien, es ahí donde deben estar.

Danny solo asintió y lo siguió de cerca. Estando debajo del sótano, ambos se voltearon a ver y enseguida atravesaron la loza sobre ellos para materializarse en el laboratorio. Se paralizaron por un momento cuando no encontraron a nadie ahí y se volvieron visibles.

- La alarma no sonó. – Murmuró Danny.

- Da igual. Teníamos un plan, así que apégate a él.

Vlad comenzó a revisar el laboratorio en busca del localizador mientras que Danny fue escaleras arriba a buscar a Jazz. En el primer nivel de la casa, Danny encontró a todos los Hombres de Blanco sentados en su sala, hablando acerca de algo que no podía oír. En estado invisible, se acercó a ellos y caminó hasta quedar en medio de todos; los operativos guardaron silencio.

- ¿Soy yo o bajó la temperatura? – Mencionó uno de ellos.

Todos rápidamente sacaron de sus trajes un detector de ectoplasma, pero Danny se les adelantó liberando una ráfaga de hielo que congeló a todos los operativos. Se volvió visible para inspeccionar a cada uno de los operativos, hasta que encontró el localizador colgando de la cintura de uno de ellos. Con su mano intangible, recuperó el dispositivo y lo observo por unos momentos. Lo colgó sobre su cintura y se dedicó a observar su casa.

Seguía sin entender el por qué la alarma no había sonado o por qué el sistema de defensa no estaba disparándole en ese momento, hasta que una voz lo sacó de sus cavilaciones.

- Las desactivé cuando no me vigilaban.

Danny volteó a ver a su hermana a los pies de la escalera. Él le regaló una leve sonrisa al verla sana y salva, pero su semblante decayó cuando observó que ella estaba seria.

- ¿Por qué estás aquí, Danny?

- Yo… vine a buscar esto. – Señaló el localizador. – Y a dejarte esto.

Danny caminó hasta ella y le entregó el termo. Jazz lo tomó y volteó a verlo con una ceja alzada.

- Hay una decena de estos en la casa… ¿por qué me das este?

- Lo sabrás en su tiempo. – Dijo tras unos segundos.

Jazz bajó la mirada, buscando las palabras correctas para decir en ese momento. Ella sabía qué era y para qué servía ese dispositivo, había oído a los operativos discutiendo eso desde la mañana. Pero antes de decir algo, Vlad apareció en la sala cargando todas las armas que le eran físicamente posible cargar.

- ¿Lo encontraste? – Hizo una pausa al ver a la chica. – Jasmine…

- Lo tengo. – Contestó Danny.

Danny y Vlad cruzaron miradas para decidir qué hacer con ella, pero Jazz se les adelantó.

- Descuiden, no pienso detenerlos.

- ¿No? – Preguntó Danny con curiosidad.

- Admito que no apoyo este plan y pienso que es realmente estúpido…

- Ve a punto, ¿sí? – La interrumpió Vlad.

- Hay algo que deben saber antes de ir a buscarlo.

Jazz descruzó sus brazos y caminó hasta donde estaban los operativos en la sala. Esquivó las columnas de hielo hasta tomar una Tablet que había en el sillón y rápidamente desbloqueó el dispositivo. Tras unos segundos de búsqueda, hizo clic en una imagen y les extendió el aparato a ambos.

Danny la tomó y Vlad se acercó a él para ver la imagen. Ambos fruncieron el ceño al leer el mensaje escrito en esa imagen y levantaron la mirada hacia ella.

- ¿Hace cuanto enviaron esto? – Preguntó Vlad.

- ¿20 minutos tal vez? Por eso no hay nadie aquí.

- 20 minutos es demasiado tiempo. – Comentó Danny al ex alcalde.

- Puede ser una trampa. – Contestó Vlad.

- Ellos pensaron lo mismo, pero no querían arriesgarse a no intentar defender la ciudad. – Comentó Jazz.

- Pero el escudo…

- Es insuficiente. – La chica interrumpió a Vlad. – Aparentemente, Dan les demostró en la mañana que puede atravesar el escudo cuando quiera…

- ¿Qué? – Dijeron ambos al unísono.

- No sé muy bien que fue lo que pasó… Mamá y papá estaban ahí. Solo sé que tiene que ver con la espada. – Señaló la imagen. - Es del Caballero del Terror, ¿no?

- No tiene sentido. – Dijo Danny arrojando la Tablet al sillón. – Dan está jugando psicológicamente con todos… ese es su estilo. Se toma el tiempo de disfrutar el dolor que causa… nunca lo apresura.

- Pero Pariah sí. – Susurró Vlad. – Si las costumbres de Dan son la combinación de las nuestras, no es tan descabellado pensar que ya se combinaron con las de Pariah.

- Pero es un cambio radical de 180°. – Debatió Danny. – Algo más está pasando aquí.

La habitación quedó en silencio por unos segundos mientras reflexionaban acerca de lo que estaba sucediendo cuando un resplandor verde se coló a través de la ventana.

- Maldición… - Susurró Danny. - ¿Dónde está la espada?

Jazz se quedó en silencio unos segundos, deseando que su hermanito recapacitara y se abstuviera de ir directamente hacia el enemigo, pero sabía que no lo haría.

- Cerca de las afueras de la ciudad. Pasando los laboratorios Axion.

- Andando. – Dijo Vlad.

En ese momento, un clon de Vlad salió del laboratorio cargando armas que Danny inmediatamente tomó. Cargado y armado, tomó a Jazz de las mejillas y le dio un beso en la frente. Cuando se separó de ella, le sonrió ligeramente antes de pedirle que se mantuviera a salvo y salir de ahí con Vlad.


Después del pequeño espectáculo de luz de unos segundos atrás, Pariah Dark ya estaba listo para empezar. Se rodeó de llamas verdes para cimentar la atención que estaba recibiendo de los espectadores a nivel de piso e incrementó su tamaño para ser visible por todos.

- ¡HUMANOS! Su tiempo se ha acabado pues hoy, su Rey ha venido a reclamar lo que es suyo. Todo lo que han construido, lo que creen que han logrado… desvanecerá frente a mi poder. Una nueva era comienza hoy.

Todos los Hombres de Blanco estaban en posición, con armas en sus manos apuntando hacia la figura en el cielo listos para disparar a la primera señal de que el escudo estaba cediendo.

- Todos en posición. – Dijo K por el comunicador a todos sus hombres.

- Corran, lloren, escóndanse… Todo será inútil pues no dejare ninguna piedra sin voltear hasta que mis llamas consuman el último vestigio de humanidad en este mundo.

Danny y Vlad llegaron al punto de reunión y se detuvieron en el límite del escudo y voltearon a ver a todos los operativos.

- Danny Phantom. – Lo llamó O.

- No hay tiempo para esto. – Lo interrumpió. – Tienen que irse de aquí y evacuar a todas las personas.

- Nosotros…

- ¡No hay tiempo, idiotas! – Gritó Vlad. – Podemos conseguirles algo de tiempo para que evacuen a todos a su paso.

- ¡Pero tienen que irse ya! – Completó Danny. – Nosotros lo entretendremos.

Ambos regresaron su mirada al frente y O bajó su arma rápidamente.

- Operativos. – Dijo a través de su comunicador. – Dispérsense y evacuen a todos en la zona. ¡Rápido! Diríjanlos hacia el otro lado de la ciudad.

- Soliciten apoyo de todos los cuerpos de seguridad disponibles. – Dijo K por el comunicador. – Necesitamos toda la ayuda posible para hacer un cerco alrededor de los evacuados…

Todos los operativos se dieron vuelta y corrieron en dirección opuesta, menos K. Él decidió regresar su mirada a los dos fantasmas que se estaban preparando para pelear, antes de suspirar y alcanzar a sus compañeros.

- Y en cuanto a sus protectores… ellos serán los primeros en sentir ira. Haré de ellos un ejemplo… no, una advertencia para todos aquellos que quieran meterse en mi camino. – Sonrió. – Sus cabezas adornaran mi trono cuando esto termine.

- Aquí vamos. – Dijo Danny colocándose unos guantes fantasmas y cerrando sus puños, permitiendo que un brillo verde resplandeciera en sus nudillos.

- Otra vez. – Añadió Vlad creando duplicados.

- ¿Las inyecciones?

- Seguras cerca de los condominios a unos kilómetros de aquí. – Se tronó el cuello. – Al igual que el detonador.

- ¿Alguna idea de cómo enfrentarlo?

- Solo una. – Volteó a verlo. – Ese es Pariah Dark… no Dan.

Danny se quedó en silencio y con una ceja enarcada. ¿por qué la gente tenía que ser tan criptica cuando querían expresar una idea? ¿Qué había de malo en simplemente decirla y ya? Viendo la estupefacción del joven, Vlad reviró los ojos y miró al frente.

- Al parecer sus conciencias siguen siendo entes separados. Entonces…

- Tenemos que hacer que Dan luche por salir. – Concluyó Danny, satisfecho.

- Más fácil decirlo que hacerlo.

- Y todo empieza… - Empuñó su mano izquierda y el anillo empezó a brillar. - … Con un simple toque.

Pariah Dark sonrió y golpeó el escudo con su anillo, liberando un destello azul en todo el cielo de la ciudad.