Una explosión hizo que Tucker se sobresaltara en la cama y se despertara completamente. Inspeccionó la habitación con su vista y poco a poco los recuerdos de esa noche regresaron a su mente. La vigilancia, la planeación, dormir un poco para estar listos en la mañana y ahora la explosión. ¡Danny! Tenía que alertar a Danny y a los demás.

Se paró y salió corriendo del cuarto, intentando recordar en donde se habían quedado los demás. Bajó corriendo las escaleras y entró a la cocina, pero no había nadie. "Tal vez salieron a inspeccionar. En ese caso…"

Corrió escaleras arriba y entró en la primera puerta que vio, pero encontró a Paulina durmiendo. Frunció el ceño y cerró la puerta. Entró a la habitación principal y encontró a su objetivo.

- Sam. Despierta. Algo sucedió y… ¿Sam?

Dejó su lugar junto a la puerta para caminar hasta la cama donde ella estaba dormida y la sacudió del hombro. Ella no reaccionó de inmediato, por lo que el moreno decidió pellizcarle el brazo. El dolor fue efectivo en hacer que la chica recobrara la conciencia poco a poco.

- ¿Sam? ¿Estás bien? Pareces…

- Danny… - Susurró quitando a Tucker de su camino mientras se paraba de la cama. - ¿Danny? ¡Danny! Tucker, ¿dónde está Danny?

La desesperación en el rostro y el tono de voz de su amiga lo desconcertó.

- La explosión… me levantó y él ya no estaba…

- No, no, no, no, no, ¡no! – Sam empezó a dar vueltas mientras tiraba su cabello hacia atrás.

- ¿Me perdí de algo o…?

- ¡Danny hizo esto!

- ¿La explosión? – Preguntó Tucker.

- ¡No! Bueno… tal vez. Pero yo hablo de esto… - Señaló la cama. – Danny nos durmió.

- No lo hizo. – Respondió Tucker. – Pero acerca de la explosión…

- Danny me durmió, Tucker. Él… iba a ir por Dan. ¡Él…!

- Wow, wow… Relájate. – Dijo tomándola de los hombros. - ¿Qué te hace pensar que Danny…?

- Porque se despidió de mí.

Tucker observó la seriedad en los ojos de Sam y se quedó callado. Su mente iba a mil por hora intentando armar un plan de acción, pero cuando abrió la boca, sintió su celular vibrando en su bolsillo. Miró a Sam antes de llevarse el celular al oído y contestar.

- ¿Jazz?


Valerie iba tan rápido como su deslizador se lo permitía. Cuando estuvo cerca del domicilio de Paulina, su comunicador empezó a sonar.

- Operativos. Dispérsense y evacuen a todos en la zona. ¡Rápido! Diríjanlos hacia el otro lado de la ciudad.

- Soliciten apoyo de todos los cuerpos de seguridad disponibles. Necesitamos toda la ayuda posible para hacer un cerco alrededor de los evacuados. Danny Phantom y Vlad Plasmius están en el campo, pero necesitan pelear lejos de civiles.

- Movilicen a todos los civiles hacia los laboratorios Fenton. El escudo de Axion está por caer, repito: el escudo está por caer…

Se frenó en pleno vuelo y miró hacia atrás justo a tiempo para ver un resplandor azul en el cielo seguido de una explosión. Casi en cámara lenta observó cómo se deshacía el campo protector y una fumarola de humo se levantaba de los laboratorios Axion. Sus pensamientos rápidamente se dirigieron al bienestar de su papá, por lo que aceleró y partió de regreso.


- Lo siento.

Comentó Jazz a los operativos mientras conectaba su secadora de cabello a una extensión y empezaba a soplarle al hielo que los mantenía presos en la sala. Había traído cada cosa en su casa capaz de generar calor para descongelar a los hombres. Para acelerar el proceso, corrió escaleras arriba para buscar la secadora de su madre; sin embargo, cuando llegó a los pies de la escalera escuchó la transmisión que el radio sobre la mesa de centro estaba recibiendo.

- Danny Phantom y Vlad Plasmius están en el campo, pero necesitan pelear lejos de civiles.

- Movilicen a todos los civiles hacia los laboratorios Fenton. El escudo de Axion está por caer, repito: el escudo está por caer.

- A todas las reservas: preparen el misil GB-01. Con la evacuación tendremos una oportunidad única de dispararle directamente y… ¡todos abajo!

Jazz escuchó con detenimiento la información hasta que una explosión hizo eco por toda la casa. Corrió hacia la ventana, arrojando la secadora al sillón, pero golpeando a un operativo en el proceso. Observó a lo lejos como una columna de humo se levantaba y cómo el escudo iba cediendo hasta desparecer. El pánico invadió cada fibra de su ser y corrió hacia la sala y conecto la otra secadora para apresurar el proceso.

Sacó de su bolsillo el teléfono y marcó el número de Paulina, pero la línea estaba fuera de servicio. Marcó el número de Tucker y tras esperar 3 veces, finalmente contestó.

- ¿Jazz?

- ¡Tucker! Danny…

- ¡Hizo algo completamente estúpido!

- ¿Sam?

- Estas en altavoz. – Le aclaró el chico. – Sabemos que Danny fue a buscar a Dan… nos durmió para poder…

- ¿Los durmió?

- Bueno, solo a Sam. El punto es que nos dejó fuera del juego.

- ¿Qué hay de Danielle?

- Seguramente se fue con ellos. – Comentó Sam.

- No. No estaba con ellos cuando pasaron por aquí.

- Ella no está aquí. – Dijo Tucker.

- ¿Danny fue hacia allá? ¿Por qué no lo det…?

- Porque me habría hecho lo mismo que a ustedes. Pero volviendo a Danielle…

- Ella debe de estar con ellos. Dudo mucho que haya huido o se escondiera… no es típico en ella.

- Tal vez fue por Valerie. – Comentó Sam.

- Puede ser. – Le contestó Tucker.

- Como sea, necesitan venir hacia acá. El escudo de Axion cayó y están movilizando a todos los civiles al escudo de mi casa. Tienen que apurarse para evitar el caos. ¡Ya!

- Estamos en camino.

Jazz colgó y tiró su cabello hacia atrás. Guardó su celular en su bolsillo y aceleró su tarea para descongelar a los operativos. Se acercó a uno y mientras pasaba la secadora por el hielo que tapaba su rostro, le preguntó.

- ¿Qué demonios es el misil GB-01?


- Ya la oíste. – comentó Tucker. – Agarra lo que puedas y vámonos.

Sam se frotó la cara frustrada y levantó la mirada para recoger las armas que habían tiradas en la sala de la casa, pero se desconcertó al ver a su amigo ir escaleras arriba.

- ¿A dónde vas?

- Paulina sigue aquí. – Le recordó el moreno.

"Cierto". Pensó. Regresó a lo que estaba haciendo, colocando las armas más pesadas sobre el sillón para que Tucker las llevara y algunas otras para que Paulina fuera de utilidad. Caminó hacia la habitación de huéspedes para recoger un cañón que encontró tirado cerca de la puerta. Al levantarlo, notó que había un mensaje grabado sobre la placa metálica cerca de la mira.

Para mi hija favorita (aunque seas la única)

Junto al mensaje, estaba tallado el rostro de Jack Fenton. Sam sonrió ante el inocente pero lindo gesto del papá de Danny y Jazz. Aprovechando que el arma tenía correa, se la colgó en la espalda y entró en la habitación. Una explosión a lo lejos la hizo caminar hasta la ventana para asomarse, hasta que la puerta se cerró detrás de ella.

- Samantha Manson. – Comentó el fantasma con una sonrisa.

Tucker y Paulina bajaron cuando la chica estuvo lista y despierta para evacuar la casa. Cuando bajaron las escaleras, observaron las armas que Sam había dejado en la sala y empezaron a armarse con todo lo que podían cargar.

- ¿Lista? – Preguntó el moreno mientras se colocaba el deflector.

- Si. – Respondió en voz baja mientras se frotaba los ojos.

- Oye… sé que no somos amigos o algo por el estilo, pero… si sirve de algo, realmente lamento tu pérdida.

Paulina lo volteo ver por unos segundos antes de contestarle con un ligero "gracias". Se veía mal, pero había cosas más importantes en ese momento. Ya habría tiempo después para llorar… o al menos eso esperaba.

- ¿Tienes algún vehículo en el que podamos movernos? – Le preguntó después de unos segundos.

- Tengo un scooter. Pero solo puede llevar a dos personas máximo.

- Diablos. – Susurró. - No importa. Iremos a pie. – Decretó Tucker tomando una pistola pequeña y dándosela a Paulina. – De cualquier forma, las calles deben ser un caos ahora.

Cuando estuvo listo, miró en todas las direcciones buscando a Sam, pero no la encontró. Paulina entendió lo que estaba haciendo y lo ayudó, inspeccionando la cocina y el baño en busca de la gótica.

- ¿Sam? – Tucker avanzó por el pasillo hacia la habitación de huéspedes. - ¿Sam?

Alcanzó el pomo de la puerta, pero no giró. Intentó con más fuerza hasta empezar a sacudirlo, hasta que el ruido del disparo de un arma proveniente del interior lo puso en alerta máxima.

- ¡Sam! – Empezó a golpear la puerta para que la chica abriera. - ¡Sam!

Decidido, retrocedió hasta toparse con la pared y se encarreró lo suficiente para abrir la puerta con una patada. Cuando ambos se asomaron al interior, vieron a la gótica con el cañón en las manos y en el piso, un portal a la zona fantasma. Tucker entendió lo que estaba a punto de pasar e intentó pararla.

- No…

- Lo siento.

Sam saltó sobre el portal y fue transportada inmediatamente a la zona fantasma. Tucker intentó saltar sobre ella para evitarlo, pero su amiga fue más rápida y el portal se cerró detrás de ella.

- No, no, no, ¡no! – Gritó Tucker quitándose la gorra y tirándola al piso en frustración.

- ¿Qué acaba de pasar? ¿A dónde fue? – Preguntó Paulina observando el piso.

- ¡Se fue a la zona fantasma! – Dijo rascándose la cabeza. - ¡Maldición!

- ¿Cómo? – Dijo siguiéndolo de vuelta a la sala.

Tucker ignoró la pregunta y sacó su teléfono del bolsillo.

- Jazz, ¡tenemos problemas!

- ¡Tucker! Tenemos problemas.

Ambos hablaron al mismo tiempo.

- Yo primero. – Dijo Tucker. – No sé cómo, pero Sam abrió un portal a la zona fantasma y se fue.

- ¡¿Qué?! – Se separó del teléfono al escuchar el grito de la chica. – ¿De casualidad tenía un cañón…?

- ¿Del tamaño de su cuerpo, plateado y que hace un ruido raro cuando dispara? Si.

- Eso lo explica. – Comentó. - Es mi regalo de cumpleaños… dispara portales temporales.

Tucker se frotó la frente y volteó a ver a Paulina, que la miraba expectante.

- Pero tenemos otro problema. – Comentó Jazz.

- Dime. – Dijo desplomándose sobre el sillón de la sala y poniendo el teléfono en altavoz sobre la mesa de centro, tapándose los ojos con las manos.

- Los Hombres de Blanco van a dispararle un misil a Dan.

- ¿Qué? – Dijo irguiéndose en el asiento.

- ¿Qué tipo de misil? – Preguntó Paulina.

- El equivalente para fantasmas de una bomba nuclear.

- ¡¿Qué?! - Ambos se pusieron de pie.

- Lo diseñaron para destruir la zona fantasma, pero piensan usarlo contra Dan…

- Eso destruiría toda la ciudad. – Comentó Paulina.

- En teoría… solo destruiría las firmas de ectoplasma dentro del rango de acción…

- Pero si Danny está peleando con él… - Inició Tucker.

- Eso lo mataría. – Concluyó la latina.

- Como dije… un problema. – Hubo silencio en la línea por unos segundos. - Mira, tengo que irme y ustedes necesitar evacuar la casa de Paulina, así que discutiremos esto cuando lleguen, ¿sí?

- Esta bien. – Contestó Paulina y colgó.

Observó detenidamente al moreno en silencio, hasta que el chico explotó. Se puso de pie rápidamente y empezó a decir insultos al aire intentando liberar su enojo y frustración. En un punto, vio una pistola que estaba en el piso y la pateó con todas sus fuerzas hasta que se perdió al fondo del pasillo.

- ¡¿Por qué estoy rodeado de idiotas?! – Susurró violentamente mientras se jalaba el cabello. – Hasta Sam… ella no es tonta, ella debía saber que eso es una mala idea… ¡pero igual hizo cosas idiotas!

- Es solo que ella jugará un papel distinto al suyo.

La voz espantó a Paulina y la hizo saltar de su asiento y correr hasta quedar junto al chico, quien solo volteó a ver al dueño de la voz con sorpresa.


- Es hora de mi revancha, niño.

Pariah Dark extendió su mano y la espada del Caballero del Terror voló hasta llegar a su mano, y entonces la apuntó hacia Danny. Una columna de fuego salió de ella, pero Dany no tuvo problemas en esquivarla.

- ¿Te llegó la pubertad, Dan? ¿O por qué te cambió la voz?

La sonrisa de Pariah se borró y salió volando en contra del chico. Danny sonrió al lograr provocarlo y fue embestido hasta caer al suelo. Para sorpresa de Pariah, el duplicado desapareció por la fuerza del impacto y al levantar la cara recibió un puñetazo en el mentón por parte del chico, quien se alejó de él rápidamente. Acto seguido, Vlad lo golpeó por la espalda con un contenedor metálico de basura para después dispararle un misil de ectoplasma.

El rey quedó envuelto en una nube de humo que limitaba la visibilidad de los 2, pero los desconcertó cuando escucharon una risa provenir desde la nube.

- Mi turno.

Un resplandor blanco los tomó por sorpresa y lo vieron salir de la cortina de humo para dispararles flama blanca por los ojos. Ambos adoptaron acciones evasivas y el rayo terminó por impactar una gasolinera, que explotó inmediatamente.

Viendo la destrucción que había causado y los gritos que podían oírse a la distancia, Danny tomó la iniciativa. Fue al ataque junto con 2 duplicados, intentado repartir golpes, pero fallando cada vez. Pariah tomó a ambos duplicados de los brazos y los estrelló de frente contra el otro, desapareciéndoles en el acto. Vlad aprovechó y junto a sus duplicados dispararon sus armas, obligándolo a prestarle atención. Danny formó un bloque de hielo y los destrozó en la espalda del rey.

Vlad dejó de disparar y se lanzó al ataque, repartiendo puñetazos en cualquier parte del cuerpo donde pudiera golpearlo y con Danny ahora golpeándolo directamente en la cara. Los nudillos de sus guantes brillaban con un verde más intenso con cada golpe, y para rematar, uso sus poderes criogénicos para formar puntas de hielo en cada nudillo, para causar daño extra.

En un momento, Pariah extrajo su maza y con un giro, golpeó a ambos y los mandó a volar al edificio más cercano. Se enderezó y les disparó un rayo con su anillo que lograron esquivar, pero terminó por abrir un gran hueco en el edificio.

- Tenemos que hacer que Dan salga a flote. – Vlad se puso de pie mientras hablaba.

- Parece molestarle que le digamos "Dan". – Observó Danny imitándolo.

- ¿No es algo infantil?

- ¿Tienes una mejor opción? – Fijó su atención en el rey que caminaba hacia ellos. – Dan, esa no es forma de tratar a tus creadores.

Pariah frunció el ceño y les disparó otro rayo que esquivaron.

- Eso lo sacó de mí. – Comentó Vlad.

- Yo precedo a toda su raza. ¡Imprudentes!

Pariah arrojó la maza en dirección a Vlad para hacerlo retroceder mientras se enfocaba en Danny. Para ser alguien muy grande, no le faltaba velocidad y en más de una ocasión, el chico se vio en problemas para esquivar los golpes que iba en su dirección. Vlad contraatacó, obligando al rey a retroceder un poco y permitiéndole a Danny el descanso que necesitaba.

- Falso. – Le respondió recuperando el aliento. - Si mis matemáticas no me mienten… solo tienes 17 años.

Pariah intensificó sus ataques contra Vlad hasta que lo obligó a crear una esfera de energía alrededor de él para evitar recibir golpes, pero en cuestión de segundos, logró destruirla. Justo cuando estaba por darle un puñetazo con el anillo en el rostro, Danny congeló su puño y el peso extra hizo que la trayectoria del golpe se desviara. Vlad se alejó y Danny entró al quite lanzándole puñetazos en el rostro.

"Patético". La voz resonó en su cabeza mientras mandaba a volar a Danny de una patada. Colocó una rodilla en el suelo y se tomó la cabeza.

"¿Para eso querías mi lugar? ¿Para humillarnos?" Cerró los ojos, concentrándose en silenciar la voz de Dan que se hacía más fuerte en su interior.

- Cállate. – Susurro.

Observando el estado del rey, ambos intercambiaron una mirada rápida antes de lanzarse sobre él.

"Libérame". Pariah abrió los ojos en ese momento, justo cuando estaba por ser atacado.

- Te mostraré lo que un Rey puede hacer. – Susurró.

Se puso rápidamente de pie y salió corriendo contra ellos, pateando a Vlad en la boca del estómago y tomando a Danny del pie, dio una vuelta y lo arrojó contra el edifico que terminó por colapsarse sobre el chico. Jaló a Vlad hacia él del cuello de su traje y empezó a golpearlo sin descanso en la cara con su mano libre. Cuando se hartó, lo soltó y le disparó llamas blancas de los ojos, mandándolo contra otro edificio y destruyéndolo en el proceso.

Se elevó por los aires y rápidamente se precipitó hacia el lugar donde había caído Danny, pero el chico logró salir a tiempo para evitar el ataque. Sin embargo, Pariah incrementó su tamaño y atrapó a Danny con su mano contra el suelo mientras escapaba. Recobró su tamaño original y empezó a golpearle la espalda sin descanso. En un momento, levantó su mano y atrapó la maza que volvía a él y la precipitó con violencia a la cabeza del chico.

Al ver esta acción, Danny liberó tanta energía criogénica para frenarlo que terminó congelando al menos el equivalente de una cuadra de espacio. Con la maza congelada a escasos centímetros de su cabeza, se volvió intangible y salió a buscar a Vlad. Segundos después, una bola de fuego proveniente de Pariah destruyó todo el hielo. Se sacudió un poco antes de ver en qué dirección había huido su presa.

- Creo que lo enojamos. – Dijo Danny levantando a Vlad de los escombros.

- ¿Sí? No lo noté. – Respondió sacudiéndose el polvo.

- ¿Ahora cuál es el plan? – Preguntó Danny.

- ¿Ahora? Quítate.

Vlad empujó a Danny mientras que él se echaba hacia atrás en el momento justo para evitar el espadazo de Pariah, que terminó por enterrar la mitad de la espada por la fuerza utilizada. Con una cuerda de ectoplasma, jaló a Danny hacia él y lo golpeó en la boca del estómago. Sin aliento ni capacidad de reacción, tomó la maza de su cinturón y con un golpe directo en su mentón, lo mandó volando hacia arriba hasta que terminó estrellándose contra un espectacular.

Se dio media vuelta y juntó ambos puños, liberando un rayo que golpeó al ex alcalde en el centro de su pecho. Con Plasmius fuera del camino, podía concentrarse en su primera víctima.

Danny parpadeo mucho para aclarar su visión y poco a poco sentarse. Ignoró el fuerte dolor en su cara y con cuidado llevó su mano a su nariz, para descubrir que estaba cubierta de líquido verde. Cuando vio a Pariah flotando cerca del edificio donde estaba, se puso de pie y buscó en su cinturón algo que pudiera ayudarlo. Cuando se acercó a él, le arrojó una pequeña pelota que en realidad era una micro granada de ectoplasma.

Para su mala fortuna, Pariah la atrapó y la detonó en su mano, sin inmutarse. Danny se desesperó y le arrojó otras 2 granadas que ni se molestó en parar, sino que las esquivó y dejó que explotaran alrededor del edificio, comprometiendo la estructura del mismo.

- ¿Algún otro truco?

- Solo uno.

Danny sacó un aparato circular del tamaño de su mano que parecía una bocina. Sin perder tiempo, lo colocó sobre su boca y uso su lamento fantasmagórico. La bocina amplificó el poder del ataque y logró mandar a volar a Pariah varios metros hacia atrás, hasta aterrizar sobre los escombros del primer edificio derribado.

Danny volvió a guardar el dispositivo y Vlad apareció junto a él tras unos segundos.

- Intenta dividirnos. – Comentó el mayor.

- No hay que darle la oportunidad. – Dijo limpiándose la cara.

- Aquí viene de nuevo. – Dijo Vlad cuando observó el resplandor verde en la calle acercándose a ellos.


- Otro edificio cayó. – Dijo Vid a través del comunicador. – Aumenten la zona de exclusión a 5 km…

- Usen los camiones de bomberos para abrir camino sobre la maleza para poder evacuar a la población de la ciudad… - Trash hablaba con los cuerpos de emergencia de la ciudad.

- Casa segura a laboratorios Fenton, ¡respondan! ¡Necesitamos la nave! – Download arrojó sobre su escritorio los auriculares debido a la frustración.

Llevaba casi 10 minutos intentando comunicarse con alguien allí y nadie le contestaba. Sus compañeros voltearon a verlo por unos instantes antes de regresar a lo que estaban haciendo. Estaban en una casa segura proporcionada por los Hombres de Blanco, con equipo de monitoreo satelital que estaban usando para medir el progreso de la evacuación, el radio de afectación de la pelea contra Dan y la posibilidad de habilitar salidas de la ciudad.

- Al diablo.

Download se puso de pie y caminó al fondo de la habitación. Sobre un carrito con llantas, descansaba el misil GB-01 armado y listo para acoplarse a la nave fantasma de los Fenton. Había quedado resguardado en ese lugar para no levantar sospechas en los ciudadanos al ver un misil desfilando por las calles, pero ahora el genio había salido de la botella y tenían que demostrar iniciativa.

Empujó el carrito y lo llevó a la salida, y fue ahí que sus compañeros lo notaron.

- Viejo, ¿a dónde llevas eso? – Preguntó Trash.

- Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma…

- Al menos notifica a K que movilizarás el misil. – Dijo Vid.

- Yo lo hago. – Respondió Trash.

- Dile que se lo llevaré… - Dijo abriendo la puerta. – No hay tiempo para esperar la nave. Tendrán que detonarla análogamente.

El chico salió de la locación y sus compañeros se voltearon a ver.

- No creo que alguien quiera hacer eso.


- ¡Tú! – Dijo Tucker señalándolo y caminando hacia él. - ¡Todo esto…!

Reloj solo levantó su mano para detener los reclamos que estaba por decir. El gesto tuvo el efecto esperado, más que nada porque el chico quería escuchar la explicación que iba a recibir.

- Tiempo es algo que no podemos perder… especialmente ahora, señor Foley. – Adoptó su forma de niño y miró a la chica. – Señorita Sánchez, ahorre sus lágrimas. Sus padres están sanos y salvos.

La chica abrió sus ojos y abrió la boca para hablar, pero Reloj la detuvo con su mano.

- Todos están a salvo, realmente. Pero es Daniel quien necesita oír eso. En cuanto a ustedes dos… - Sonrió. – Tienen una labor muy importante por delante.

- Espera… ¿Cómo es posible? ¿Y en donde estuviste todo este tiempo? ¿y cómo…?

- Tucker… - Lo llamó con amabilidad. – Habrá tiempo para hablarlo cuando esto termine…

- ¿Y si esto no termina en nuestro favor? – Lo interrumpió.

- Entonces… ¿habría importado saberlo o no?

Tucker cerró su boca y bajó la mirada, no por la respuesta sino por lo que la respuesta implicaba.

- ¿Entonces no sabes si ganaremos?

- Me temo que el futuro es incierto por ahora. Pero puedes hacer algo para cambiarlo.

Reloj movió su báculo y frente a ambos se materializó un pequeño portal que mostraba a algunos científicos trabajando en un laboratorio. Hombres estaban trabajando en una máquina, presionando botones y a través de tuberías de cristal se podía ver un líquido rojo fluyendo hacia un fotorreactor. Tucker observó con familiaridad las imágenes, mientras que Paulina solo se acercó más al fantasma.

- ¿Qué es eso? – Preguntó.

- Ellos lo llamaron ectoranium. – Respondió transformándose en anciano.

- Ese lugar… Son las instalaciones de los Hombres de Blanco, las que explotaron… ¿por qué…?

- Ellos desarrollaron algo… un arma que podría ayudarnos en este problema en particular.

Reloj oprimió el botón en su báculo y la imagen cambio. Ahora estaban dentro de una oficina y se veía a una mujer colocando un vial pequeño sobre su escritorio con el mismo liquido rojo. Con un plumón, hizo una pequeña marca en el frasco para identificarlo. Reloj volvió a oprimir el botón y la imagen se congeló en el vial.

- Este es tu objetivo. – Dijo viendo al moreno y estirando su mano con un medallón del tiempo. – Recupera el vial y tal vez tengamos una oportunidad.

Tucker tomó el medallón y observó a Reloj. La imagen pronto cambio y Tucker vio la entrada de las instalaciones.

- Me temo que esto es lo más cerca que puedo dejarte.

- ¿Por qué?

- El ectoranium repele fantasmas y en ese particular momento, está presente en muchos pasillos.

- Pero estábamos viendo la oficina…

- Ver e interactuar son cosas muy distintas. – Adoptó su forma adulta. – En el momento que cruces el portal temporal, los efectos del ectoranium se harán presentes en mí. Lo que podría causar una falla en el portal y…

- ¿Dejarme varado en el pasado? – Bromeó.

- Fragmentarte en el tiempo. Pasarías a existir en ese periodo de tiempo por la eternidad.

- Oh. – Hizo una pausa. – ¿Entonces no estarás cuando regrese? ¿Cómo sabré qué hacer después?

- Ella te guiará. – Dijo mirando a Paulina. – Les dije que tenían una labor importante.

- ¿De verdad? – Preguntó la chica.

- Te transportaré a un momento donde todos los accesos están abiertos. El tiempo estará congelado por lo que no encontraras oposición. Sin embargo, evita tocar cualquier cosa.

- Para evitar el latigazo cuando reanudes el flujo del tiempo. Entendido.

- Cuando tengas el vial, quítate el medallón para regresar. – Le sonrió al chico. – Buena suerte, señor Foley. Y recuerde: solo usted puede hacer esto.

Tucker asintió. Volteó a ver a Paulina por un segundo y después se puso el medallón. Suspiró y saltó al interior del portal. Entonces cerró el portal y perdieron visibilidad de lo que hacía el chico.

- Tu turno. – Le dijo Reloj a la chica.


A como pudieron, ambos se pusieron de pie tan rápido como sus extremidades se lo permitían. Sin embargo, Pariah tomó la cabeza de ambos, una en cada mano, y las estrelló juntas. Acto seguido, le dio un codazo a Vlad y con la misma mano, un puñetazo a Danny que lo obligó a caer de rodillas.

Le dio una patada en la boca del estómago a Vlad, que lo doblegó, mientras que tomaba a Danny de la parte posterior de su traje para levantarlo y dispararle un rayo a quemarropa en el pecho. Después, tomó a Vlad por el cuello de su traje y lo acercó a su rostro; sin embargo, él uso una pulsera láser para dispararle en el mentón. Continúo disparando hasta que Pariah le apretó la muñeca, destruyendo la pulsera laser y entonces lo arrojó hacia Danny.

- Odio este plan. – Comentó Vlad intentando ponerse de pie.

- Bueno… al menos les conseguimos tiempo. – Dijo el chico de rodillas.

Dos cuerdas de ectoplasma se enredaron en sus torsos para jalarnos nuevamente frente a Pariah, quien los alzó de un brazo y sopló aliento congelado que los dejó atrapados en un bloque de hielo. Los empujó ligeramente hacia atrás y extendió sus manos a los costados para atrapar la maza y la espada que regresaron a él. Cuando regresó frente a ellos, la espada estaba envuelta en llamas blancas y la maza brillaba con un verde intenso.

- Elijan cuál quieren. – Sonrió mientras les mostraba las armas.

- ¿Podemos hablar con el otro tipo? Él parecer ser más racional. – Bromeó Vlad.

- La espada entonces. – Dijo serio. – Te cortaré la lengua antes de aplastar tu cráneo.

Vlad bajó la cabeza y cerró los ojos mientras Pariah movía la espada hacia atrás. Cuando la tuvo sobre su cabeza, Vlad abrió los ojos y le disparó un rayo directo a su mano, haciendo que soltara el objeto y solo abanicara con su puño. Enojado, Pariah intentó golpearlo con la maza; pero Danny echó su cuerpo hacia atrás, haciendo que el bloque de hielo girara y el golpe, en lugar de darle a Vlad en la cabeza, terminó golpeando el hielo en el espacio que había entre ellos.

Al liberarse, Danny pateó el rostro del rey e hizo un intento por quitarle la corona, pero Pariah le dio un puñetazo en el mentón, levantándolo lo suficiente para que su pecho quedara a la altura de su cara y dispararle fuego de los ojos. Habiendo aislado efectivamente al mayor, creó una esfera de energía con su mano derecha y la comprimió hasta que dejó de ser visible.

Vlad intentó conectar puñetazos en su rostro, que fácilmente fueron esquivados y cuando se abrió su defensa, Pariah puso su mano derecha sobre su abdomen. Danny solo pudo ver a Vlad un segundo, antes de que la explosión levantara una cortina de polvo que nubló su visibilidad. Pudo oír la destrucción de un muro y el resplandor de los anillos oscuros a lo lejos le confirmó que ya estaba fuera de combate.

Bajó el rostro y suspiró. En lugar de pararse, solo se hizo hacia atrás y se sentó, agarrándose el pecho con una mano y descansando la otra sobre su rodilla. Pariah caminaba hacia él con determinación, dejando llamas blancas en cada huella. Empuñó su mano izquierda y el anillo empezó a brillar. Intentó tranquilizarse mientras pensaba en cuales podrían ser unas últimas palabras dignas del gran Danny Phantom, pero su mente estaba en blanco.

Intentó ponerse de pie, pero cuando estaba por incorporarse, sus manos fueron atrapadas con cuerdas de ectoplasma detrás de su cuerpo. Igualmente, sus piernas fueron atrapadas y una cuerda se enrolló alrededor de su cuello, usando las otras cuerdas como punto de anclaje y tirando su cuerpo hacia atrás. Inmovilizado y expuesto, solo observó cómo Pariah se paraba frente a él y le apuntaba con el anillo. Por orgullo, se negó a cerrar los ojos y lo miró directo a los suyos.

- Muere. – Dijo en tono neutro.

La mano de Pariah se movió brusca y repentinamente hacia abajo justo cuando el rayó salió del anillo. El ataque impactó el suelo frente a Danny e hizo una explosión que lo expulsó hacia atrás con mucha fuerza. Terminó golpeando con la espalda la barda perimetral de unos condominios y cayó al suelo de cabeza. En medio del polvo que se levantó y la oscuridad de la noche, solo pudo ver el flameante cabello del rey volando por los aires mientras daba vueltas.

Libre de las cuerdas de ectoplasma, tiró sus piernas al frente y las colocó sobre el suelo, poniéndose de rodillas frente al muro que lo había detenido. Usándolo para apoyarse, se puso de pie y volteó. Observó un cráter gigantesco en el suelo en donde previamente había estado y las dudas empezaron a inundar su mente. En eso, una liana apareció desde su derecha. Danny instintivamente se alejó y se puso en posición defensiva, hasta que notó que la liana no lo estaba atacando, sino dejaba con gentileza el cuerpo de Vlad en el suelo junto a él. Entonces notó que su aliento fantasmagórico no se había activado.

- Aún está vivo.

Su corazón empezó a latir más rápido y su respiración también se aceleró. Su cuerpo tembló involuntariamente, más se obligó a ponerse de pie y voltear hacia atrás para encarar a la dueña de esa voz. Su corazón se partió cuando vio esos ojos verdes, fríos y sin vida con la mirada perdida en el horizonte.

- No, no, no, no, no…

Danny voló hasta quedar frente a ella y tomó su rostro con ambas manos. Buscó que la chica lo volteara a ver, pero no tuvo éxito.

- Sam… ¿Qué hiciste? ¡¿Qué hiciste?! – Apoyó su frente en la de ella.