Amity Park tembló como jamás lo había hecho debido al estruendo que atravesó la ciudad. Un segundo sol apareció por unos momentos para cegar a todo al que se atreviera a mirar hacia arriba. La onda expansiva destruyó cristales, tumbó el alambrado público, levantó en el aire vehículos de todos los tamaños, derribó edificios cerca de la zona de impacto y más allá, levantó polvo en toda la ciudad e hizo que el escudo fantasma se cayera por algunos segundos por el corte de energía.
Los ciudadanos en las calles escucharon las recomendaciones de todos los operativos que los exhortaron a buscar refugio dentro de edificios, a echarse pecho tierra y cubrir sus cabezas y rezar porque todo acabara pronto. Las comunicaciones entre todos quedaron interrumpidas temporalmente por los daños en la infraestructura, además de que, al haberse quedado en los exteriores, sufrieron más los efectos devastadores del misil sobre sus sentidos. Poco a poco el zumbido en sus oídos fue reduciéndose y pudieron recobrar su sentido de orientación.
Después de dejar a Damon junto con su jefe en un puesto médico, se habían unido a los esfuerzos de evacuación. Sabiendo que no lograrían llegar a una locación segura, habían optado por anclar la camioneta Fenton en la calle y activar todos los sistemas de defensa con los que contaban. Cuando el misil detonó, Jack saltó a la parte trasera del vehículo y cubrió a su esposa con su cuerpo mientras esperaban que todo pasara.
Vid y Trash no sufrieron tanto los efectos de la explosión, pues ya estaban en una locación segura y resguardados. Sin embargo, se llenaron de preocupación por su amigo que estaba afuera. Observaron sus estaciones de trabajo ahora inútiles debido a la falta de energía y el corte en las comunicaciones, por lo que solo les quedó una opción: seguir la última orden dada antes del desastre. Recogieron su armamento y salieron de la pequeña casa, topándose con el pequeño regalo que Download les había dejado antes de irse: había dejado atrás las motos que estaban resguardadas en su camioneta. Ambos cruzaron su mirada y después de chocar sus puños, se montaron en las suyas para terminar el trabajo.
Valerie ya estaba fuera de Amity Park cuando sus sistemas de alerta enloquecieron y un resplandor se levantó detrás de ella. Aceleró aún más y cuando la onda expansiva la golpeó, desactivó su deslizador y rodó sobre la maleza junto al camino en el que se encontraba. Estuvo aturdida por unos segundos, con un dolor en su estómago y cuando el resplandor cesó, se dio vuelta para observar el humo que se levantaba en su ciudad. No había rastros de fuego, solo un pequeño brillo azulino que caía al suelo mientras el humo se dispersaba. Se enderezó a como pudo y de un salto se activó su deslizador.
Tras liberar de la prisión helada a los operativos, todos se dirigieron al laboratorio y tomaron sus posiciones de acuerdo con lo que les había indicado Reloj. Los operativos se encargaron del escudo mientras Dani y Jazz abordaban la nave fantasma, esperando su turno de actuar. Tras el desgarrador estruendo, las chicas se pegaron lo más que pudieron en un abrazo en un intento por calmar los nervios que les había causado toda la situación. Los operativos lucharon por mantener los niveles del escudo estables para asegurar que quienes estuvieran dentro de él estuvieran a salvo, pero cayó de igual forma. El aislamiento los protegió de casi todos los estragos, salvo por el corte de luz y el temblor que sacudió su hogar.
Cuando pasó, los operativos se pusieron en acción para reactivar el escudo y Jazz prendió la nave. Dani hizo lo que debía y la volvió intangible para que Jazz pudiera sacarla del sótano. Luego repitió lo mismo con la nave individual de Vlad, antes de tomar su propio rumbo. Jazz suspiró para tranquilizarse mientras esperaba a los demás. Cuando lograron estabilizar el escudo todos los operativos salieron de la casa con excepción de uno, quien debía desactivar el escudo momentáneamente para que ellos pudieran salir. Los demás abordaron la nave con Jazz y uno se subió a la de Vlad, y emprendieron su camino con lentitud, en caso de que pudieran ayudar a gente en su camino.
Los operativos en el suelo se recompusieron, algunos tosiendo por el polvo levantado y otros adoloridos por heridas que habían sufrido. Sin importar eso, todos emprendieron su caminata hacia la zona caliente de la batalla. Armados y a paso lento, el ejército de Hombres de Blanco desfilaba por las calles de la ciudad para un último round.
Sorpresivamente, el vehículo de los Fenton aún funcionaba después de todo. Desactivaron todos los sistemas y emprendieron su marcha. En el camino, se encontraron con el operativo O y su comitiva y los recogieron para llevarlos más rápido. O, consciente del sacrificio de su amigo, sabía que no había forma en la que dejaría que ese monstruo se saliera con la suya.
Valerie fue la primera en acercarse al sitio de explosión, y aunque su traje la protegía, sentía el calor residual generado por la explosión. Activó la visión térmica en su caso y todo su campo de visión se tornó en tonalidades rojas. Excepto por un punto. Se detuvo sin querer acercársele más y rápidamente intentó comunicarse.
- ¿Hay alguien? – Dijo presionando su oído.
Al no recibir respuesta, desactivo la comunicación satelital y decidió usar la radiofrecuencia que habían usado cuando el domo estaba en el cielo.
- ¿Alguien me escucha? Por favor respondan. – Dijo mientras su pulso empezaba a dispararse. – Quien sea, por favor…
- Los Fenton te escuchamos. – Dijo Maddie tras unos segundos de silencio. – Junto con otros más.
- Operativo H en línea. – Dijo el tripulante de la nave de Vlad.
- Masters' Blasters en camino. – Dijo Trash.
- O al menos 2/3 de ellos. – Comentó Vid.
- Nosotros también. – La voz de Jazz hizo que Jack y Maddie intercambiaran una mirada preocupada.
- Estoy en el sitio de la explosión y…
- ¿Misión cumplida? – Preguntó O acercándose al micrófono de la camioneta de los Fenton.
- No. - Valerie hizo una pausa cuando notó que la mancha negra en su visor empezó a moverse. – Repito: el objetivo aún se mueve.
O soltó el micrófono y regresó a su lugar, intentando contener su ira y mantener su lado emocional fuera de la ecuación.
- Apresúrense, por favor. – Suplicó Valerie.
"¡Maldición!" Gritó O mentalmente mientras golpeaba la pared metálica del vehículo para liberar su frustración.
Abrió los ojos con dificultad, sintiendo algo raro en la atmosfera alrededor de él. Observó pequeñas micropartículas azulinas cayendo desde el cielo. Le dolían todas sus extremidades y decidió quedarse así por unos segundos más para procesar lo que había pasado. Recapitulo mentalmente acción por acción y movió sus ojos para ver su mano derecha. En donde antes estaba un Hombre de Blanco, ahora no había nada. Volvió a ver al frente, que en su posición era hacia el cielo, y con un solo movimiento enderezó su torso. Poco a poco fue poniéndose de pie antes de estirarse un poco y evaluar los daños que había sufrido.
Aun cuando se había hecho intangible, sufrió los estragos de aquella detonación claramente hecha para eliminar fantasmas. De tratarse de un fantasma normal, habría desaparecido instantáneamente, pero él no era cualquiera. "Y hablando de eso…" Llevó su mano a su rostro y sonrió, antes de inspeccionarse rápidamente. Su capa tenía varios huecos, su traje estaba roto en diversas y extendidas partes, particularmente en el pecho, donde la placa de metal se había ido y ahora solo se veían las iniciales DP del traje. La cobertura metálica de su brazo derecho estaba casi deshecha, salvo por su mano, y tenía desgarrada partes de sus piernas. Su preocupación se disipó cuando observó intacto el anillo en su mano izquierda y palpó la corona aún sobre su cabeza.
Su sonrisa se ensanchó y empezó a reír. Primero en voz baja, casi un susurro, y fue escalando hasta ser una risa psicótica que servía como advertencia para cualquiera cerca de ahí. Lo mejor de todo es que había vuelto a ser él mismo: Pariah había recibido toda la explosión y, debilitado, le permitió a Dan recobrar control de su cuerpo.
Inspeccionó el páramo desértico en el que se había convertido ese lado de la ciudad, pero la oscuridad de la noche y la falta de luz eléctrica limitaban su campo visual. Lo que si sabía era que estaba lejos del lugar donde había estado parado cuando ocurrió la detonación. Lo que sea que ese misil tenía, había nulificado sus poderes por un segundo y la onda expansiva lo había arrojado hacia el interior de la ciudad. O lo que había sido el interior de la ciudad.
Sus ojos brillaron y girando 360° disparó fuego, para iluminar todos sus alrededores. Luego levantó su mano y las llamas se avivaron hasta el punto de alcanzar cerca de los 2 metros de altura. Ahora, no en todas partes pudo establecerse el fuego debido a que no había cosas que sirvieran como combustible, por lo que a su alrededor había espacios intactos. Caminó hacia el frente y gracias a la nueva iluminación, pudo distinguir una sombra flotando en el aire.
- Valerie Gray. – Le sonrió desde el piso y la invitó a acercase con su mano. – Ven aquí.
Su traje era metálico, pero podía sentir como las palmas de sus manos sudaban por el nerviosismo.
- Lo distraeré un rato, pero no les aseguró nada. – Dijo en el radiotransmisor.
- ¡No te acerques! – Le advirtió Maddie.
- Entonces no tarden. – Dijo antes de desactivar la comunicación.
Lentamente se movió hasta quedar a un metro del suelo y desactivó el deslizador, levantando polvo al caer en el suelo. Estaba a una distancia considerable de él y empezó a caminar lentamente en círculos a su alrededor, con la intención de siempre mantener la misma distancia entre ambos.
- Eres distinto. – Observó. – Volviste a ser como al inicio.
- ¿Me extrañaste? – Se burló de ella.
- ¿Qué pasó en el intermedio? – Dijo deteniéndose en un punto donde no tenía llamas a su espalda.
- No creo que importe mucho.
Sin preámbulos, Dan le tiró un rayo con el anillo que ella apenas y pudo esquivar saltando a su izquierda y rodando en el piso. Inmediatamente se puso de rodillas y un arma salió de su muñeca, con la que le disparó 3 veces seguidas, pero el fácilmente esquivó los ataques. Normalmente se habría arrojado contra ella a toda velocidad, pero estaba esperando a recuperar más fuerza. Por lo tanto, ataques furtivos serían su táctica por el momento.
Valerie dejó de disparar cuando lo vio inmóvil en la misma posición de antes y se preocupó. ¿Por qué no la atacaba? ¿Acaso era un señuelo? ¿Creó duplicados y ahora estaba rodeada? ¿De dónde vendrían los ataques ahora? Su respiración se aceleró y su ritmo cardiaco se disparó, y empezó a ver a sus alrededores en búsqueda de algún indicio de una trampa.
Dan la observó con diversión. La mente de la chica estaba jugándole trucos sin la necesidad de que él lo hiciera. Ciertamente los humanos eran sus propios peores enemigos. El momento de diversión fue interrumpido cuando el sonido de un auto frenando llegó a sus oídos. Se dio media vuelta y observó un camino a unos metros detrás de él, cubierto en escombros, pero aun habilitado para el tránsito. El sonido de pasos se fue intensificando hasta que su campo visual se contaminó con un terrible color naranja.
Jack Fenton lideraba la primera oleada de oponentes, con Maddie y el operativo O junto a él. Detrás de ellos, unos 10 operativos más llegaron y se posicionaron en una formación de ataque. Todos con armas en las manos y apuntándole, listos para disparar.
- Papá, mamá… - Habló Dan abriendo los brazos y girando totalmente hacia ellos. – Me alegra que estén bien.
- Silencio, monstruo. – Dijo O.
Dan lo observó con una sonrisa.
- ¿Por qué la hostilidad? No fui yo quien mató a tu compañero. De hecho… - Dio dos pasos hacia él. – Podría jurar que fueron ustedes. – Les apuntó con el dedo.
- Estoy consciente del sacrificio de K.
La respuesta de O hizo que los Fenton y Valerie lo miraran incrédulos. Notando las miradas sobre él, se limitó a una breve explicación.
- Alguien tenía que asegurarse de que no huyera.
- Bueno… puedo decirte que no sufrió. – Dan estiro su mano derecha y la señaló con la izquierda. – Al momento de la explosión, tenía su cuello aquí… pero cuando desperté, se había ido.
El sonido de motocicletas distrajo a todos los presentes y detrás de Valerie aparecieron Vid y Trash. Inmediatamente el sonido de otro tipo de motor llegó a sus oídos. Frente a él y entre los Fenton y Valerie, aparecieron 2 naves. Dentro del mar de blanco de los operativos que bajaron de ellas, reconoció el cabello de la conductora de una.
- Jazz. – Susurró Maddie.
Pasos fueron audibles para todos los presentes, pero solo Dan reaccionó a ellos. De cualquier pasadizo, calle, intersección y edificio a medio destruir, empezaron a llegar más Hombres de Blanco. Pronto estuvo rodeado por un mar de blanco con alguna mezcla de algún otro color en ciertas partes. Considerando todas las bajas que habían sufrido hasta ahora, se preguntaba de donde habían salido más. "En efecto… cucarachas." Pensó mientras recorría con la vista a todos los presentes.
- ¿Ya somos todos? ¿O esperamos a alguien más? – Sonrió.
Dani se sentía impaciente. Según Reloj, debía esperar ahí hasta algo o alguien apareciera. Pero el saber que la acción estaba pasando en otro lado la estaba volviendo loca. Justo cuando estaba por irse, la tierra empezó a removerse con un extraño sonido y se abrió un hueco de donde salió una flor gigantesca. Adoptó una posición defensiva cuando la flor se abrió y escupió un cuerpo.
La vestimenta negra que usaba estaba desgarrada en todo el brazo derecho y la mitad de la pierna izquierda, tenía en cabello hecho un desastre y estaba tosiendo mucho. Cuando levantó el rostro e hizo contacto con los ojos, ahora verdes, de Dani, se sorprendió.
- ¿Sam? – Dijo boquiabierta.
- ¿Dani? – Dijo mientras recuperaba su aliento.
- ¿Qué…? – La confusión era visible en su rostro. - ¿Por qué…? ¿Cómo…? ¿Qué?
- Larga historia.
Sam gimió de dolor al intentar pararse por sí sola, y Dani rápidamente la ayudó a enderezarse y la sentó contra una pared y ambas tuvieron una mejor visión de las heridas de la gótica. Aparte de las ya mencionadas, tenía una cortada en el lado izquierdo de su frente, cerca de su cien; una herida en el abdomen y otra en el muslo de su pierna derecha. Estaba sangrando, sí; pero las heridas no eran profunda ni de gravedad.
Suspiró y lianas salieron de la tierra y se enredaron alrededor de sus heridas. Hizo una mueca por la presión ejercida y luego suspiró con alivio. Dani observó como de las lianas brotaban hojas. Levantó la mirada para preguntar, pero Sam le ganó.
- Corylus avellana. – Dani levantó una ceja, sin entender. – Sirve para las heridas.
- Tal vez el aceite o en infusión…
- En mi estado, tiene el mismo efecto. Créeme.
Apoyándose de la pared a su espalda, se impulsó hacia arriba y se paró. El esfuerzo la hizo perder el aliento, por lo que se recargó para descansar.
- ¿Qué te pasó? Nadie podía encontrarte por un rato. – Le preguntó a la fantasma.
- Danny y Vlad me atraparon en el termo.
Sam se rio de la desdicha de la chica, hasta que el dolor en su abdomen la detuvo.
- ¿A ti que te pasó? – Dijo cruzándose de brazos.
- Pariah Dark.
La expresión de la joven cambio de sorpresa a enojo.
- ¿Tú si puedes pelear contra él, pero yo no? – Dijo ofendida.
- Pelear no es la palabra que yo usaría. – Volteó a verla. – Casi logra matarme, pero…
Sam hizo una pausa mientras recordaba el pequeño pero significativo intercambio de gestos con K. No había forma alguna en la que el pobre hombre pudo sobrevivir la explosión.
- … Vi el misil cayendo y me oculté en la tierra. Sentí la explosión y cuando todo pasó me moví hasta acá.
Dani la observó y no pasó por alto que estaba dejando una parte de su historia sin contar, pero decidió preguntar. Volvió a verla y sonrió.
- ¿Y qué te pasó?
Sam la volteó a ver cómo sin entender su pregunta.
- Te lo acabo de…
- ¡Hablo de esto! – Señaló su atuendo. – Digo, sabía que el negro era tu color, pero… ¡Vaya! Cuando Danny te vea…
- Ya me vio y créeme, no estaba feliz.
- ¿Por qué?
- Porque… digamos que el look viene con dejar a un fantasma controlarme a voluntad. – Dijo separándose de la pared.
- ¡¿Qué?!
- Como dije, larga historia. – La hizo a un lado para inspeccionar en donde estaban. - ¿Dónde están los demás?
- Fueron a enfrentar a Pariah.
Sam pausó y la miró directamente a los ojos.
- ¿No murió?
- No. – Dani puso su mano sobre su hombro. – Pero vamos a resolver eso.
- Espera, espera… ¿Qué hay de Danny? – La preocupación en su voz era evidente.
- Reloj dijo que se encargaría de eso. – Le respondió.
"Si logro alcanzarlo, puedo pedirle que nos lleve a un sitio seguro". Pensó Vlad mientras observaba el Infimapa tirado a un metro de él. Samantha se lo había puesto en el pecho, pero lo que sea que ella estaba haciendo con Pariah claramente no estaba funcionando porque el edificio donde estaban estaba recibiendo ataques violentos continuamente. En un momento, uno de esos ataques hizo un hueco en la pared que los cubría, justo en la zona entre Danny y él. Los escombros que volaron hacia ellos lo obligaron a girar y todo salió volando lejos de él.
La buena noticia era que el detonador estaba intacto y cerca de su mano; la mala, no podía alcanzar el mapa en su condición actual. Giró su cabeza y se asomó por el hueco. Lo que vio lo desmotivo en gran manera. Pariah tenía a la chica lista para ejecutarla. "Duró más de lo que pensé". Desvió su mirada unos segundos cuando vio a lo lejos, en el horizonte, como se levantaba un proyectil en el aire.
Su atención se desvió nuevamente cuando observó a un idiota de blanco aparecer de la nada en el campo de batalla. Regresó sus ojos al misil y siguió su trayectoria. Por el rabillo del ojo observó como la chica desaparecía en el interior de la tierra y el misil se perdía en el horizonte. En una fracción de segundo, un intenso resplandor lo obligó desviar la mirada, mientras que el estruendo de la explosión hizo que sus oídos pitaran y quedara desorientado. Si eso no era suficiente, sintió como todos sus órganos internos se comprimían y vio como Danny regresaba a la vida.
Vlad cerró sus ojos y esperó a que la muerte llegara a ellos. Pero en lugar de una oleada de dolor seguida por la nada misma, solo escuchó el pitido de algunas máquinas. Con cuidado, abrió un ojo y luego el otro para notar que estaba en su laboratorio.
Giró su cabeza hacia la derecha y notó que Danny estaba sobre la mesa de disección, retorciéndose de dolor y él estaba en el piso, recostado contra la pared. "Imposible". Pensó. Su laboratorio llevaba casi una semana destruido y estaba seguro que era el de Amity Park, porque el de Wisconsin tenía una distribución distinta. Observó su ropa sucia y desgarrada, lo que descartó que todo se tratara de un sueño, además de que el dolor le decía que no era una ilusión formada por su subconsciente para lidiar con su muerte.
- No debes dejar esto tirado. – Dijo Reloj apareciendo de la nada con el Infimapa en su mano.
Vlad lo observó con confusión.
- ¿Tú…? Creí que estabas…
- No lo estaba. – Dejó el mapa sobre una mesa y caminó hasta Danny.
Danny estaba deshecho. Le dolía cada parte de su cuerpo y tampoco entendía nada de lo que estaba sucediendo. Reloj se detuvo junto a él y le sonrió.
- ¿Reloj? – Danny intentó tocarlo, pero el dolor en su brazo no le permitió levantar la extremidad tanto.
- No, no estaba muerto y no, no están soñando.
- ¿Entonces que demonios está pasando? – Dijo Vlad poniéndose de pie con mucha dificultad, apoyándose sobre una mesa.
- Este es tu laboratorio… 3 años atrás.
- ¿Qué?
- Tienen muchas preguntas, pero en el presente no hay tiempo para que las responda. Por eso los traje a esta época. – Hizo una breve pausa. – Su ayuda es necesaria en el presente, pero primero tienen que sanar. Por eso les di los medallones.
Ambos miraron hacia su pecho y en efecto, de sus cuellos colgaban los medallones de tiempo. Danny regresó su mirada hacia el fantasma.
- Tú debías evitar que esto pasara… - No era un reproche, sino una invitación para que se explicara.
- Y lo hice. En más de una ocasión. Pero cada intervención solo lo postergaba hasta que se hizo inminente. Inevitable.
- ¿Qué dices? – Dijo Vlad acercándose más, recargándose sobre la mesa donde estaba Danny.
- Tenías 14 cuando lo capturaste en el termo. ¿Recuerdas lo que te dije aquella vez? ¿Acerca de cómo experimento yo el tiempo?
- Si. Dijiste que ves… cada giro y vuelta que hace, y que no hace.
- La primera vez que casi escapa fue durante el tiempo que los fantasmas más poderosos que enfrentaste empezaron a liberarse. Intervine y lo evité. La segunda vez fue durante el cumpleaños 16 de Samantha. Intervine y lo evité. Luego lo intentó el día del accidente de Tucker con aquel motociclista. Intervine y lo evité. Sin embargo, entre más evitaba que se liberara, noté que poco a poco me iba encerrando en una esquina. Pero seguí cumpliendo con mi deber. 2 días después de que me pediste el Infimapa lo volvió a intentar y finalmente me di cuenta que había alcanzado mi límite. – Hizo una breve pausa. – Cada vez que lo evitaba, veía sus próximos intentos en el futuro hasta que… ya no pude.
- ¿Por qué? – Preguntó Vlad.
- El último intento que frustré fue durante tu primera semana en tu segundo año de carrera. Pero solo podía ver 2 opciones: la primera era que lo dejara libre, pero significaría el fin de tu mundo y del mío. No era una opción viable por lo que intervine… y el tiempo se volvió lineal. No más curvas, no más giros, no más opciones… Su escape se volvió un punto absoluto en el tiempo y llegó un punto en donde todo se volvía negro, oscuro.
- ¿Qué? ¿Ya no había futuro? – Dijo Danny.
- Si lo había, no podía verlo. Aunque probablemente sería porque no estaría allí para verlo.
- E termo debía contenerlo… ¿cómo pudo escaparse?
- El termo, como cualquier otra creación humana, tiene una fecha de expiración. – Explicó Reloj. – En condiciones normales, el termo podría soportar años, incluso décadas y conservar su integridad estructural. Pero estando en la zona fantasma, conteniendo un fantasma poderoso… solo era cuestión de tiempo.
- Como el boo-merang. – Comentó Danny.
- Exacto.
- Y ese punto del que hablas… – Dijo Vlad parándose junto a Danny. -… Fue hace unos días, ¿no?
- No. - Dijo sorprendiendo a ambos. – Debía ser mañana y luego, oscuridad. Entonces tuve que actuar.
- Lo liberaste… - Dijo Danny enderezándose a pesar del dolor.
- Tomé algunas medidas precautorias antes de hacerlo, pero sí. Lo liberé antes de tiempo.
Con la poca fuerza que tenía, Vlad se transformó en fantasma y se lanzó contra Reloj, tomándolo del pecho y sacudiéndolo violentamente.
- ¡¿Por qué hiciste eso?! ¡¿Por qué?! ¡Responde!
- Porque mañana sería un día cualquiera en Amity Park en el que Danny, Tucker, Sam, Jazz y Dani visitarían la zona fantasma… por los viejos tiempos. Dan se liberaría cuando ustedes decidirían visitarme… y nos tendría a todos juntos.
Vlad empujó a Reloj hacia atrás, enojado. Danny simplemente bajo la mirada, confundido.
- ¿Por qué no me avisaste? – Dijo débilmente el chico. – Yo pude haber…
- Hubieses muerto…
- ¡Tú no sabes eso! – Le gritó Danny perdiendo la calma.
- Si lo sé. – Dijo mientras se transformaba en niño. - ¿Qué crees que le pasó a los Observadores?
Las facciones de Danny volvieron a relajarse en preocupación y la atención de Vlad regresó al fantasma azul.
- Habrías ido a la carga tan pronto como Dan quedara libre y habrías muerto en ese momento. Por eso hice lo que hice… para mantenerlos con vida.
- Y te escondiste. – Lo acusó el mayor. – Dejándonos a nosotros para lidiar con tu desastre.
- Aunque técnicamente es nuestro desastre, sí.
- ¿Qué hay de las personas que murieron? – Exigió Danny. - ¿Qué hay de los miles de personas que asesinó al destruir una ciudad entera? ¡¿A ellos los mantuviste con vida?!
- Como le expliqué a tu amiga, le gente de Madison no murió.
- ¿Qué? – Intervino Vlad.
- Me escondí en el futuro. – Empezó a explicar. – Tras liberarlo, viajé a la oscuridad para esperarlo. Aparecí el día de ayer y logré evacuar a la gente antes de recibir los ataques que Dan. Mantuve mi distancia de él para que no me detectara, y no manipulé el tiempo para que tampoco notara mi presencia.
- ¿Entonces como lo hiciste? – Preguntó Vlad.
- Abrí portales a distintas locaciones en el presente… fue un día muy ocupado.
- ¿Qué hay de los Hombres de Blanco? – Volvió a hablar Danny.
El semblante del amo del tiempo cambió en un instante.
- Desafortunadamente, no pude hacer nada en esa ocasión.
La habitación cayó en silencio. Vlad había caminado hasta su silla en el centro de control y se había desplomado en ella, regresando a su forma humana. Danny se había vuelto a recostar y cubrió sus ojos con ambas manos. Reloj solo desvió la mirada a la mesa donde había dejado el mapa.
- Sam… ¿fuiste tu?
Volteó a ver al muchacho y, aunque seguía en la misma posición, su voz quebrada lo delató.
- Si.
Lo vio endurecer su quijada y supo que estaba enojado. Suspiró y miró al suelo. La moral de sus mejores guerreros estaba por los suelos y tenía que hacer algo para no dejar que la apatía se apoderara de ellos.
- Foley dijo algo… - Comenzó Vlad, atrayendo la atención hacia él. – El guante de la realidad… Ahora que estás aquí, podríamos…
Reloj solo negó con la cabeza.
- No puedo manipular el tiempo en el mundo humano sin que él se dé cuenta ahora que está en el mismo plano.
Vlad gruñó y miró la pantalla frente a él. Se reclinó para verla mejor y observó la fecha con detenimiento.
- ¿Entonces por qué estamos en el pasado? – Preguntó Danny. – ¿Si toco eso, Dan se dará cuenta? – Dijo en tono burlón mientras señalaba el láser que colgaba sobre él en el techo.
- Viajar al pasado no es lo mismo que manipular el tiempo, Daniel. Pausar, retroceder, adelantar, repetir, cambiar… eso es manipular el tiempo. Eso es lo que Dan puede percibir. ¿Pero ahora? Solo estamos en el pasado, dejando que el tiempo fluya sin interferir en el curso natural de las cosas.
- Dijiste que no puedes hacerlo ahora que Dan está en nuestro plano. ¿Por qué? – Preguntó Vlad.
- La zona fantasma en un plano paralelo al mundo humano, más no simultaneo. Si controlo el tiempo en la zona fantasma, el mundo humano no sufre los efectos y viceversa. Cualquier desfase temporal que pueda existir entre ambos es solucionado en la eternidad de la zona fantasma.
- ¿Como un agujero negro? – Preguntó Danny.
- Si. El tiempo se estira y se contrae en la zona fantasma para compensar los desfaces. Si Dan estuviera dentro de la zona fantasma, podría manipular el tiempo en el mundo humano y no lo sentiría. Pero al vagar libre por su mundo…
- Podría distinguir las variaciones en el tiempo a su alrededor. – Susurró Danny.
- Y al existir fuera del tiempo, observaría cómo se modifica la realidad en tiempo real.
- Entonces es como tú. – Razonó Vlad.
- No exactamente. – Hizo una pausa. – Verás, si fuera al pasado y cambiara algo de él, mi yo de ese entonces lo sabría pues habría visto el acontecimiento pasar. Y yo también lo sabría porque ya lo viví, y no habría ningún cambio pues todo sería parte del plan original. Pero Dan experimentaría como la realidad se modifica alrededor de él.
- ¿Qué hay del Guante de la Realidad? – Intervino Vlad. – Si volvemos al pasado…
- Tendría que congelar el tiempo para evitar que Danny lo destruyera. Sería imperceptible para todos, pero Dan lo notaría.
- Pero él no puede viajar al pasado… no sabría en que punto del tiempo fue que hubo una modificación. No sabría… no podría encontrarnos… - Danny se estaba ilusionando, por eso Reloj debía matar esa idea.
- Imaginemos que lo hacemos. – Se transformó en anciano. – Lo recuperamos, lo llevamos al campo de batalla y eliminamos a Dan de la existencia.
- Digo que lo hagamos. – Ofreció a Vlad.
- Sería inofensivo, después de todo, solo es un remanente temporal.
- ¿Entonces qué esperamos? – Dijo Danny a punto de gritar.
- Pero no estarías eliminando solo a Dan, ¿cierto?
La habitación quedó en silencio mientras meditaban las palabras de Reloj.
- Pariah Dark. – Suspiró Danny.
- Ahora que son uno, eliminarlo también eliminaría a Pariah Dark de la realidad. Y eso… - Suspiró. – Dejémoslo en que destruiría nuestra realidad.
- ¿Y si lo eliminamos en el pasado? – Ofreció Vlad. – Antes de que se combinen.
- No serviría, porque…
- Porque Dan ya está libre y fusionado a él, extendiéndole su característica atemporal.
- Eliminaríamos a Pariah y todo evento en el que se manifestó a través de su existencia… modificando la realidad al punto en el que probablemente nada en la historia sucedería de la misma manera. Y eso los incluye a ustedes.
Volvieron a quedarse en silencio. La mente de Danny estaba trabajando al mil por hora para encontrar una solución. Debía haber una forma en la que pudieran salir de esta… se negaba a aceptar que ese era el fin de todo.
- ¿Y por qué ahora? ¿Por qué nos trajiste a este momento? – Dijo volteando a ver al fantasma azul.
- Porque nada de lo que hagamos aquí tendrá un impacto en el futuro. – Le respondió Vlad.
- ¿Cómo sabes? – Dijo mirando al mayor.
- La fecha y hora. – Dijo señalando el monitor frente a él y poniéndose de pie. – Esta es la semana de las primeras vacaciones que Dani y yo tuvimos en Wisconsin.
O al menos esa había sido la coartada oficial, pues realmente solo había ido a cerrar un negocio de compra-venta no tan legal y solo había pasado el tiempo suficiente con la chica para tomarse fotos oficiales de su viaje. No como si a ella le importara, pues nunca durmió en el mismo hotel que él por decisión propia. Pero ellos no necesitaban saber eso.
- El punto es que no habrá nadie aquí por la próxima semana… y no hay riesgos de "alterar el pasado" porque todo esto es basura. – Señaló el equipo que estaba en las mesas. – Cuando regrese, me desharé de todo sin siquiera mirarlo, por lo que no hay riesgos en estar aquí.
Danny movió la mirada ahora hacia Reloj, quien le confirmó la información con un asentamiento de cabeza.
- Esas armas tienen el mismo compuesto que lo que se inyectaron, por lo que pueden usarlo para sanar.
- ¿No te quedas? – Preguntó Vlad.
- Todos tenemos un papel que jugar en esta pelea. – Reloj desvió la mirada. – No pude salvar las vidas de las personas hace días, pero puedo salvar las de hoy. – Miró a Danny con una sonrisa. – Tienen una semana.
Reloj se dio vuelta y con su báculo abrió un portal temporal completamente oscuro.
- Oh. Casi lo olvido. – Los llamó dándose la vuelta. – Traten de interactuar lo menos posible con sus alrededores. No quiero que Dan detecte otra anomalía temporal.
Estiró su mano y el Infimapa voló a su mano. Se despidió de ellos y regresó su atención al portal.
- Nos vemos en un minuto. – Les susurró antes de desaparecer.
El portal se cerró detrás de él y ambos intercambiaron miradas. Y así inicio la semana más larga de su vida.
Inmediatamente habían ido escaleras arriba para asearse y dormir unas buenas 8 horas. Al despertar, habían saqueado el refrigerador y se habían puesto manos a la obra. Dentro del montón de chatarra tecnológica empezaron a desarmar las pistolas que tenían el compuesto que buscaban. Se administraron otra dosis y se fueron a descansar. Ambos en su forma fantasma, pasaban el tiempo esperando a que sus lesiones sanaran lo más pronto posible para unirse a la pelea.
O al menos Danny esperaba eso, siendo consumido por la ansiedad derivada del no saber qué estaba pasando con sus familiares y amigos. En cambio, Vlad estaba dispuesto a aprovechar toda la semana que tenían. Danny no lo veía la mayor parte del tiempo que estuvieron en la mansión del alcalde, pues Vlad se perdía en su habitación o simplemente se relajaba en su estudio lejos de la vista del chico.
Al paso de dos días, ninguno tenía dolor en sus huesos y la mayoría de sus heridas ya habían sanado, lo que Danny apreció en gran manera ya que pudo realizar ejercicios básicos para regresar en forma. Vlad a veces lo veía de reojo haciendo lagartijas en la mitad de su sala, empezando a exigirse un poco antes de la pelea, pero no le importaba mucho lo que hiciera el chico, pues él tenía otros planes en mente.
Al cuarto día, Danny ya se sentía preparado y decidió bajar al laboratorio para buscar algo que le fuera a servir en la pelea. Revisó nuevamente en la pila de armas descartadas con la esperanza de ver algo útil. ¿Pistolas? No. ¿Cañones? Poco prácticos. ¿Deflector de fantasmas? Inútil en este caso. ¿Una… granada? Absolutamente sí. La guardó en su cinturón y siguió hurgando. Un ruido en su espalda llamó su atención y giró la cabeza. Vlad estaba detrás de él con brazos cruzados y ceja enarcada. Danny lo ignoró y siguió revisando.
- No es sabio buscar cosas útiles en la basura.
Danny dejo caer ambas manos sobre la mesa y el ruido metálico hizo eco en el laboratorio.
- Si me ayudaras sería más fácil, pero al parecer alguien tiene otros planes… - El sarcasmo en su voz era palpable.
Vlad solo caminó hasta quedar junto a él. Removió la chatarra y extrajo lo que parecía un cartucho de pistola. Sin embargo, al presionar un botón, una cuchilla morada apareció. La navaja no era más grande que un simple cuchillo de cocina y Danny lo miró con curiosidad.
- Era una espada. Pero entre más se usa, tiene menos energía y la cuchilla reduce su tamaño.
La volvió a dejar en la mesa y levantó lo que parecía un filtro de micrófono.
- El prototipo del amplificador de ondas espectrales que usaste. Inútil en su estado actual. – Lo arrojó a la pila de basura y volteó a ver al joven. – Lo que guardaste en tu cinturón no es una de las granadas que usaste antes, solo libera ectoplasma pegajoso.
Danny se rascó la nuca y sacó la granada de su cinturón, arrojándola con el resto de armas.
- ¿Por qué creas invenciones tan tontas? – Dijo recargándose sobre la mesa.
Vlad enarcó una ceja y eso fue suficiente para comunicarle lo que quería dar a entender. "¿Conoces a Jack Fenton?" Podía oírlo decir en su mente.
- Además, necesitaba darle algo nuevo a Valerie y no me sentía tan creativo.
Danny sonrió y solo negó con la cabeza, mirando la mesa. Un pequeño objeto llamó su atención y estiró su mano para levantarlo.
- ¿Y esto? ¿Una mina para hormigas espectrales?
Vlad miró el objeto que Danny le mostró y suspiró. Era circular y a lo mucho del doble de tamaño de una moneda. Era un objeto metálico blanco y en el centro tenía un pequeño botón rojo. Con cuidad, Vlad tomó el objeto y lo descansó sobre la palma de su mano.
- No. Es una variación del termo. – Danny enarcó una ceja. – En teoría, solo tienes que presionar el botón y arrojarlo a un fantasma. Esto detectará la firma de ectoplasma y la absorberá, conteniendo al fantasma en su interior. El botón brillará en color azul cuando el fantasma esté contenido.
Vlad lanzó al aire el objeto como si fuera una moneda y Danny lo atrapó en el aire.
- Entonces… ¿es una pokebola?
Vlad suspiró y reviró los ojos. Él había pensado lo mismo cuando estaba ensayando la manera en la que se lo iba a presentar a Valerie. Maldijo mentalmente a Danielle por meterle esa idea con su estúpido juego del celular.
- Y por eso está ahí. – Señaló la pila de chatarra. – Además, el termo sigue siendo más práctico.
Danny se rio y lo dejó sobre la mesa. Vlad caminó hacia su silla y se sentó.
- ¿Al menos funcionaba?
Danny lo siguió, jugando con su medallón.
- Desafortunadamente sí.
Vlad lo imitó, levantándolo a la altura de su cara. Desvió su mirada hacia Danny, quien lo veía con seriedad.
- ¿Listo? – Le preguntó el joven.
- ¿Acaso importa?
Ambos tomaron el medallón en su mano y Danny se lo removió. Lo último que vio antes de regresar al presente fue a Vlad soltando el medallón y dejándolo de nuevo sobre su pecho.
