- Ahora si somos todos.
La voz de Download llamó la atención de todos, haciéndolos girar. Dan observó como él y otros 4 Hombres de Blanco caminaban… no, rengueaban para cerrar completamente la media luna frente a él.
- Que gusto verte amigo. – Le gritó Trash.
El más joven de los Masters' Blasters le devolvió el saludo con un gesto de su mano.
- ¿Ya terminaron? – Dan se burló.
- Apenas empezamos, monstruo. Pero en un minuto terminaremos contigo. – Le respondió Jack.
Una sonrisa sádica se formó en su rostro. "¿Un minuto?" Pensó. Vaya que los humanos sobrevaloraban sus propias habilidades.
- ¿Lo cronometramos?
Dan recorrió a todos con la mirada, de derecha a izquierda. Podía oler el miedo y nerviosismo el cada uno de ellos. También podía ver el temblor en sus manos, como sostenían sus armas cerca de su pecho, como si eso fuera a darle la estabilidad que sus extremidades no podían. Tentativamente dio un paso al frente, haciendo que todos ellos retrocedieran un paso. Sonrió y decidió un ataque sorpresa.
Colocó su mano izquierda con la palma hacia arriba y una pequeña llama blanca se formó. Giró y arrojó una llamarada a toda la media luna, de derecha a izquierda para distraerlos. Los operativos dieron un paso al frente, oprimieron la hebilla de su cinturón y una esfera de energía azul los envolvió, protegiendo a todos del fuego. Pero para cuando disiparon el fuego, Dan ya había volado en contra de un operativo y con una patada lo mando volando hacia atrás, hasta que chocó contra una cara de un edificio a lo lejos, manchando toda la fachada con sangre y el cuerpo inerte cayendo segundos después.
Rompieron su formación tomando acciones evasivas y disparando en dirección a Dan, quien solo sonreía. El operativo H cargó contra él con todo y nave, golpeándolo de frente. Gritó y aceleró a todo lo que podía. Dan sostuvo la parte frontal de la nave e intentaba frenarla, pero estaba logrando empujarlo hacia atrás. Podía sentir como le disparaban en la espalda y en un momento de furia total, logró levantar el vehículo en el aire y lo precipitó con fuerza sobre dos operativos que lo atacaban a quemarropa.
De un puñetazo rompió el cristal frontal de la nave y extrajo a la fuerza al tripulante, arrojándolo al aire. Tomó nuevamente la nave y le dio vueltas antes de arrojarla contra otros dos operativos, donde solo uno tuvo la fortuna de esquivar el golpe, aplastando a su compañero. Volteó a su izquierda para ver a un grupo de 4 que se acercaba a él disparándole, por lo que desapareció. Reapareció detrás de ellos y con su maza golpeó el costado de la cabeza del operativo que tenía más cercano.
Cuando los demás giraron, decapitó a uno con su espada; giró sobre su propio eje para usar ambas armas en el torso de otro abriéndole el abdomen y rompiéndole las costillas; y empaló con su espada al último. Valerie había conseguido atrapar en el aire a H, quien le pidió que volara alrededor de Dan. Sacó una espada y se preparó para saltar sobre él apenas lo tuviera cerca.
Dan los observó y arrojó la maza hacia Valerie, quien logró esquivarla. Sin embargo, el movimiento hizo que H saliera volando hacia Dan, quien lo recibió con su espada y lo partió a la mitad por la cintura. Estiró su mano y la maza regresó, tomando una trayectoria que golpeó a Valerie en la espalda y la derribó. La chica levantó la mirada a tiempo para verlo saltar sobre ella con la maza en la mano. Rodó hacia un costado para evitar el golpe que iba a su cabeza y el estruendo hizo temblar la tierra levemente.
Antes de que pudiera contraatacar, Trash se acercó con una ametralladora portátil y empezó a dispararle, dándole tiempo a la morena de ponerse a salvo. Dan se protegió con sus brazos y recibió todos los disparos, hasta que sus ojos brillaron con un blanco intenso y le disparó fuego. Reaccionando a tiempo, el rubio oprimió un botón de su muñeca y un escudo se materializó, protegiéndolo del ataque. Sin embargo, Dan caminó hacia él y cuando lo tuvo cerca, cesó su ataque y le disparó un rayo con el anillo que atravesó su escudo y su tórax.
Harto de que le disparan, sobrevoló el área y uso su lamento fantasmagórico sobre todos los presentes, derrumbándolo y dejándolos aturdidos. Regresó al suelo y tuvo que arrodillarse para recuperarse por el esfuerzo que había hecho. Aún no se recuperaba del todo de aquella explosión y usar ese poder lo había desgastado. Levantó la mirada y analizó la situación: los humanos eran molestos, pero su prioridad debía deshacer de la nave que, por mucho, era la que más daño le infringía.
Jazz estaba reparando los sistemas eléctricos de la nave que se habían dañado por el ataque y cuando levantó la mirada, notó que Dan le sonreía. A toda prisa estiró su mano y apretó el botón que activaba el escudo de la nave, pero para esto Dan ya había volado contra ella y empujado el vehículo contra el edificio más cercano.
- Boo. – Le dijo con una sonrisa al ver su cara de pánico.
En ese momento se activó el escudo, enviando una descarga eléctrica a Dan que lo afectó en su estado debilitado. Gritó y removió sus manos de la nave antes de mirar a la pelirroja al interior con furia. Le tomó 3 puñetazos destruir el escudo y cuando por fin destruyó el cristal, Jazz salió eyectada del techo de la nave. Dan la siguió con la mirada hasta que un pitido lo obligó a mirar el tablero.
La autodestrucción de la nave lo arrojó varios metros hacia atrás, rodando en el suelo y terminando arrodillado en el suelo, con una mano en su pecho. Furibundo levantó la mirada al cielo para ver a Jazz descendiendo lentamente en el paracaídas, mientras luchaba por levantar el arma que había atrapado con sus pies cuando casi se le caía. Salió volando contra ella, pero sintió que algo se enredaba en su pie y lo mantenía detenido. Miró hacia abajo y vio a Jack, Maddie y otros dos operativos lo sostenían con una soga. Entre los cuatro lo jalaron y lo estrellaron contra el muro del edificio más cercano.
No recibió daño alguno por ese ataque, por lo que levantó el pie y cortó la cuerda con la que lo tenían agarrado. Les arrojó la maza y ellos lograron esquivarla, moviéndose dos a la derecha y dos a la izquierda. Habiéndolos dividido, voló hacia ellos y le lanzó un puñetazo a Maddie, pero Jack la apartó a tiempo y él recibió el golpe en el pecho. Cuando estaba por rematarlo, un operativo saltó sobre su espalda y estuvo a punto de quitarle la corona, pero al darse cuenta de su plan, Dan avivó las llamas de su cabello y terminaron por envolver al operativo.
Ante la mirada horrorizada de su compañero, el pobre hombre caminaba gritando del dolor por estar siendo calcinado vivo. El operativo, tembloroso, gateó para alejarse. Sin embargo, Dan formó estalagmitas de hielo que terminaron empalándolo. Jack empezó a escupir sangre por las costillas rotas y el daño interno que había recibido. Maddie corrió a su lado y sostuvo su cabeza por unos segundos, removiéndose la máscara de su traje para ver a su esposo a los ojos. Con lágrimas en los ojos, tomó el arma en el cinturón de Jack y salió corriendo para atacar a Dan, quien se estaba encargando de otro contingente de Hombres de Blanco.
- ¡Maddie!
Gritar el nombre de su esposa lo hizo toser sangre violentamente y alertó a Dan, quien agarró a los últimos dos operativos vivos de ese contingente de la cabeza, colocando su mano sobre su rostro. Al tenerlos inmovilizados, giró su cabeza 180° y con la misma velocidad le disparó rayos de sus ojos a quien fuera su madre y la mató al instante. Dos agujeros en su pecho la inmovilizaron antes de que pudiera decir algo o siquiera disparar. Primero cayeron los brazos a su costado, luego su cabeza bajo y finalmente su cuerpo se estrelló inerte contra el suelo.
El grito de Jazz llamó la atención de Dan, quien giró su cuerpo y cabeza para verla de frente. Con los operativos aún vivos en sus manos, les congeló la cabeza y luego las estrelló juntas, destruyéndolas y dejando caer los cuerpos al suelo de donde brotaban montones de sangre. Por su derecha muchos operativos salieron en su contra disparando toda clase de armas, pero su mirada estaba fija en la pelirroja. Sin mirarlos, extendió su mano y estacas de hielo salieron volando hacia ellos. Los pocos que sobrevivieron al refugiarse detrás de los restos de la nave de Vlad fueron asesinados cuando Dan arrojó una esfera de energía al tanque de combustible de la nave, causando una explosión cuya columna de fuego y humo se levantó más allá de los edificios circundantes.
Desde su izquierda, una figura lo intentó taclear logrando moverlo un poco. Cuando miró hacia abajo para ver quien lo tenía agarrado, recibió un puñetazo en la quijada, luego otro en la mejilla, otro en el abdomen y finalmente una patada en el costado de su cara. Cuando hubo distancia entre los dos, vio que te trataba de O en el pelador fantasma de los Fenton. O abrió fuego con el arma en su muñeca y Dan se lanzó a toda velocidad contra él. O lanzó un puñetazo que Dan esquivó al dividirse en dos para volver a juntarse detrás del operativo y ahí fue recibido por otros tres Hombres de Blanco.
Esquivó el ataque del primero, giró para colocarse detrás de él y usó ambas manos para romperle el cuello; cuando su cuerpo cayó al suelo, uso la palma de su mano izquierda para golpear al segundo operativo que cargó contra él, pero la volvió intangible antes de hacer contacto con su cabeza. La arrastró verticalmente por el interior del cuerpo del operativo y cuando la sacó por su abdomen, trajo consigo todos los órganos del hombre, tirándolos en el suelo.
Se agachó para evitar ser golpeado con una espada de ectoplasma por el tercero y uso su aliento congelado para inmovilizarlo. Regresó su atención hacia O, quien iba corriendo contra él. Dan extendió su mano hacia atrás, haciendo que la maza destruyera la escultura de hielo que era el operativo antes de que llegara a su mano para golpear a O con ella justo en el costado del casco. Ya en el suelo, Dan lo tomó del traje y salió volando hacia el edificio que tenía detrás de él. Los volvió intangibles para que pudieran atravesar el edificio, pero regresó a su estado normal apenas cruzó el muro. O había quedado a la mitad de cruzar el muro cuando lo volvieron tangible, partiendo su cuerpo a la mitad en ese instante.
Haciendo un esfuerzo, Dan aumentó su tamaño y con su pie aplastó a 4 operativos que se estaban reagrupando. Cuando regresó a su tamaño original, tuvo que quedarse arrodillado unos segundos ante el sobreesfuerzo que ese poder había significado. Un misil lo golpeó en el hombro derecho, haciéndolo rodar por el suelo unos metros. Cuando levantó la mirada, usó sus ojos para disparar rayos al otro proyectil que llevaba su dirección, detonándolo frente a él y creando una cortina de humo. Dan la dispersó con su mano izquierda y reaccionó justo a tiempo para detener con su mano derecha el deslizador de Valerie que iba a atravesarlo con dos cuchillas frontales.
Otro misil lo golpeó, pero ahora en la espalda y lo mandó otra vez sobre sus rodillas. Frente a él, Vid y Download se acercaban en motos. Presionaron los frenos y ambos salieron disparados hacia el frente, disparándole con todo lo que tenían. Dan se hizo invisible y desapareció, haciendo que los dos activaran la visión de ectoplasma en sus visores. Download giró a su derecha y vio a Dan hacerse visible y lanzarse contra él con una esfera de energía en su mano. Se agachó y esquivó la embestida, pero Vid no fue tan rápida: haciendo intangible la esfera, Dan la tomó del pecho de su traje y la arrojó hacia el cielo. El grito de la mujer por el pánico de la caída fue sustituido por una explosión cuando la esfera de energía que Dan había puesto en su interior detonó, esparciendo su sangre y sus restos en todo el campo de batalla.
Paralizado por la muerte de su compañera, Dan aprovechó para tomar el deslizador de Valerie y partirlo en dos. Giró para encararlo y le arrojó ambos extremos con todas sus fuerzas, dejándolo empalado contra el muro del edificio: una cuchilla lo atravesó en el abdomen y la otra en su hombro derecho.
Valerie le disparó otro misil que Dan ahora si logró esquivar al ladear su cabeza. La morena arrojó su arma a un costado pues se habían acabado sus municiones y se quedó quieta por unos instantes. Presionó unos botones en su muñeca y avanzó hacia él. Dan enarcó una ceja cuando la vio empezar a correr hacia él. Electricidad se acumuló en los puños de Valerie y cuando estaba a escasos metros de Dan, saltó.
Dan la recibió con un puñetazo, pero cuando su puño estuvo cerca de la chica, una esfera de energía se formó alrededor de ella. El puño izquierdo de Dan fue repelido por el escudo y lo hizo retroceder unos pasos, mientras que el escudo de Valerie fue destruido y la había mandado hacia atrás, Sin embargo, en su espalda su traje formó un propulsor y salió volando contra él. Aprovechando la apertura en su defensa, conectó dos puñetazos seguidos en la cara de su enemigo, antes de que Dan se pusiera serio y esquivara cada uno de sus ataques.
En un momento en que le tiró un puñetazo a la cara, Dan capturó su muñeca con una mano. Pero del traje salieron dos cuchillas que casi le perforaban los ojos, de no haber sido porque estiró su cuello hacia atrás. Como último recurso, Valerie intentó lo mismo, pero ahora contra las piernas de Dan, pero él las transformó en una cola justo a tiempo. Le apretó la muñeca con fuerza y le dio vuelta en el aire para golpearla contra el suelo. El impacto le sacó el aire a la chica y la dejó con la espalda arqueada e intentando huir mientras recuperaba su aliento. Pero Dan aun no terminaba con ella. Con fuerza, aplastó la muñeca de la chica, quien estalló en gritos de dolor por la ruptura de sus huesos. Dan se agachó y la tomó de la cabeza con ambas manos.
- Adiós Valerie.
Dan empezó a presionar la cabeza de Valerie, haciendo que la chica gritara aún más al sentir como su casco empezaba a lastimarle la cabeza. Con su única mano buena intentó luchar contra su agresor, pero fue en vano. Sus piernas se agitaban por la falta de aliento que le provocaba gritar cuando su diafragma aún no se restauraba, pero no podía hacer otra cosa cuando sentía que los fragmentos de cristal de su casco se enterraban en su rostro. Los gritos continuaron por unos segundos más, hasta que el crujido del cráneo de Valerie indicaba que la chica ya estaba muerta, salpicando el rostro de Dan.
Sin dejar de sonreír, se irguió nuevamente y observó detrás de él al pequeño grupo de sobrevivientes. De todo el ejército que estaba enfrentándose a él, ahora solo quedaban cinco. Terminaría con ellos rápido para pasar al platillo principal. Observó a los 4 operativos frente a él: completamente aterrorizados y hasta cierto punto, mentalizados de que estaban a punto de morir. En un abrir y cerrar de ojos, Dan desapareció y reapareció detrás de ellos. Tomó a los dos del centro y los arrojó con fuerza al aire, materializó su espada para atravesarle el corazón al que estaba a su izquierda y desintegrar al de su derecha con un rayo.
Sin nadie que pudiera interrumpirlo, emprendió su camino lenta y tortuosamente hacia la pelirroja que había arrastrado el cadáver de su madre hacia la pared de un edificio. El sonido objetos aplastándose contra el piso le notificó que la gravedad había hecho su trabajo con los últimos dos operativos. Jazz tomó un arma y empezó a dispararle, pero Dan hacia huecos en su cuerpo para que los ataques lo atravesarán. Sin embargo, su atención se desvió cuando una piedra le atravesó la cabeza desde su nuca y salió por su frente. Bajó la mirada para ver el material pétreo caer frente a él y cuando notó que Jazz se tapaba la boca con ambas manos y dejaba de disparar, volteó hacia atrás.
- Aléjate… de… ella…
Dan se dio la vuelta y comenzó a reírse al ver al responsable.
- ¡Creí que ya te había matado! – Dijo con diversión.
Jack apenas podía mantenerse de pie y sangre seguía saliendo de su boca. Su piel ya estaba pálida y estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para mantenerse consciente.
- Lo hiciste… - Hizo una pausa para toser sangre.
Dan sonrió y miró el suelo antes de caminar hacia él. Miró a Jack a los ojos y aplaudió mientras avanzaba.
- Oh, por favor Jack. ¡No seas dramático! Solo era tu esposa… - Dijo excusándose.
Dan se detuvo frente a Jack y le sonrió.
- Pero si te sirve de consuelo… puedo hacer que te reúnas con ella. ¿Qué te parece? – Le palmeó la mejilla con su mano izquierda antes de reposarla sobre su hombro.
- Ningún fantasma se mete con mi familia… sin que yo haga algo al respecto …
Dan inhaló profundamente y miró al cielo por uno segundos.
- Ya veremos.
El agarre sobre su hombro incrementó y las facciones de Dan se escurecieron. Después, atravesó el pecho de Jack con su puño. La mirada de Jack Fenton jamás abandonó los ojos de Dan. No gritó, no hizo ninguna mueca… simplemente murió. Con su mano izquierda empujó el cuerpo de Jack hacia atrás, liberando su otra mano. Todo su antebrazo estaba manchado de sangre y, en su puño, el corazón del señor Fenton. Lo observó unos segundos, luego desvió la mirada al cadáver del gigante naranja, y finalmente arrojó el corazón a una pequeña pila de fuego a unos metros de él.
"Ahora… ¿en qué estaba?" Pensó mientras se daba la vuelta y veía a la pelirroja de pie. Seguía llorando, sus ojos eran rojos y en sus facciones no había miedo ni enojo, solo resignación.
- Entonces… ¿Cuál es mi diagnostico… doctora?
Dan extendió sus brazos en el aire mientras caminaba hacia ella con una sonrisa.
- A: ¿Psicópata? B: ¿Sociópata? C: ¿Esquizofrenia? O será D… ¿Todas las anteriores?
Jazz se obligó a tragar el nudo que bloqueaba su garganta y cerró los ojos. Levantó su mano temblorosa, la derecha con la que sostenía el arma. Pero en lugar de apuntar hacia el frente, la colocó en su sien. Las lágrimas brotaron con más intensidad y su cuerpo tembló con más violencia. Cuando sintió el frio metal sobre su piel, cerró sus ojos con toda la fuerza que le quedaba y jaló del gatillo.
Pero su dedo no encontró el gatillo. A decir verdad, su mano ya no sentía el arma. Alarmada abrió los ojos y vio a Dan a escasos centímetros de ella. Desvió su mirada a su mano y vio como Dan hacia tangible y visible su mano, mostrando que él sostenía el arma y la había hecho intangible cuando ella estuvo a punto de disparar.
- ¿Pensaste que sería fácil?
Sus ojos azules se encontraron con los rojos de Dan, quien soltó el arma al piso y la tomó del cuello con ambas manos. Al principio no ejerció presión alguna, solo estaba acomodando cada uno de sus dedos alrededor de su piel. Aunque los fantasmas eran fríos, podía sentir la calidez de la sangre de su padre alrededor de su cuello, en partes de su cara y en algunas gotas que escurrían hacia su pecho.
- Antes de que te vayas… - Le susurró. – Quiero que sepas que disfruté haciendo esto.
- Danny…
Las palabras se atoraron en su garganta cuando la presión en su tráquea fue aumentando gradualmente. Las manos de Jazz golpearon los antebrazos de Dan en un inútil esfuerzo por liberarse, su cuerpo se sacudía por la falta de suministro de oxígeno y sus ojos miraron directamente al fantasma. Mientras que ella boqueaba, sus venas en la cara empezaban a marcarse y su piel adoptaba un color rojizo. Por otro lado, Dan solo la miraba a los ojos sin expresión alguna. Sin esfuerzo alguno, la levantó unos centímetros del suelo para ver como pataleaba y entonces le sonrió. Jazz lo observó echar la cabeza hacia atrás y abrir la boca. A tan corta distancia, el lamento fantasmagórico tiró el cuello de la chica más atrás de lo anatómica y físicamente posible, y con un crack, su cuerpo se quedó inmóvil en sus manos, solo siendo mecido por la inercia y el momentum de su ataque.
Separó sus manos y el cuerpo de la chica calló frente a él estrepitosamente. Sonrió al saber que lo último que aquellas pupilas azules dilatadas vieron fue a él.
Se dio vuelta para admirar su obra de arte: fuego, ruinas, destrucción, muerte… y sangre. Mucha sangre. 7 años había tenido que esperar, 7 malditos años encerrado en ese estúpido contenedor metálico esperando su oportunidad de liberar su venganza sobre este mundo. Y aunque estuvo cerca de morir en un punto, había sobrevivido. Cerró los ojos y con mucho cuidado, acarició su rostro con la mano ensangrentada.
Sintió la calidez del viscoso liquido rojo y dejó que la sensación embargara todos sus sentidos. Caminó por el área con una sonrisa y los abrió cuando estuvo alejado del desastre. Con calma, se sentó en el suelo y volteó a ver la destrucción que había ocasionado. El fuego, a falta de cosas por consumir, casi se extinguía y una nube se atravesó en el cielo bloqueando casi toda la luz de la luna y dejando la ciudad sumida en oscuridad.
Había sido un buen día.
Sentado, cerró los ojos y empezó a canalizar el poder de la corona y el anillo, para poco a poco empezar a recuperarse.
El tiempo era completamente irrelevante para él, pero después de unos minutos sintió la presencia de alguien acercándose. Abrió los ojos cuando reconoció la presencia que se acercaba cada vez más a él y se puso de pie, dispuesto a confrontarlo.
- Para ser el amo del tiempo… tienes el mal hábito de llegar tarde.
Dan se dio vuelta y lo vio. Acostumbrado a la oscuridad, no le fue tan difícil distinguir la silueta del fantasma. Reloj estaba a varios metros de él, tranquilo y sin ninguna expresión en particular en su rostro. Dan se inspeccionó y, aunque su piel había sanado, su traje seguía roto en varios lugares. Suspiró y volvió a mirarlo, preparándose para atacarlo. Reloj percibió sus intenciones y decidió hablar para distraerlo un poco.
- Has causado mucho daño en el poco tiempo que has estado libre.
- Hmn.
- ¿Tuviste suficiente?
Dan inclinó un poco la cabeza para mirarlo con una ceja alzada. Alternó su mirada entre Reloj y el cetro.
- Por ti, haré una excepción.
Levantó la palma de su mano y una llama blanca apareció. Reloj sonrió de lado.
- ¿Sabes? Tuve muchos problemas para descubrir cuál era tu objetivo con todo esto. – Señaló sus alrededores. – De hecho, ni fui yo quien lo descubrió.
Dan se relajó y cerró la palma de su mano, extinguiendo las llamas. Puso ambas manos en su espalda y se enderezó.
- ¿De verdad? – Enarcó una ceja. - ¿Y qué sería eso?
Reloj volvió a sonreír y le extendió el báculo.
- Al principio, pensé que querías ser como yo y tomar mi lugar. Pero… digamos que eso no va con tu personalidad.
Dan le asintió con una sonrisa.
- De ahí comprendí que solo querías mi poder. Incapaz de ser afectado por el tiempo, la habilidad de manipularlo en tu alrededor suena… tentadora.
- Eso es una burda simplificación.
- ¿Pero me equivoco?
- Nunca dije eso. – Sonrió.
Reloj tomó con ambas manos el báculo del tiempo y lo acercó a él, observándolo con una sonrisa.
- ¿Qué harías con ese poder? – Se transformó en su versión adulta.
- Saltarme esta conversación sería lo primero.
- Me temo que el futuro ya no entra dentro de mi alcance.
- Oh. – Dan sonrió. – Ya veo… Otra gran oscuridad.
Reloj se alarmó por sus palabras y agarró con más fuerza su báculo, gesto que no pasó desapercibido por Dan. Empezó a reírse y caminó hacia un costado.
- ¿Por eso te escondiste? – Miraba el piso mientras hablaba. - ¿Por qué tus habilidades de clarividencia se perdieron?
- ¿Cómo sabes de la Gran Oscuridad? – Dijo serio.
Dan frenó y lo miro con una ceja alzada. Sonrió al darse cuenta que Reloj sabía menos de lo que pensaba.
- Asimilé a Pariah Dark. Y su conocimiento junto a él. – Empezó a caminar hacia Reloj. – Lo sé todo.
- Entonces sabes que aún podemos detenerte.
- Ya tomé cartas en ese asunto. – Se ensanchó su sonrisa.
- ¿De qué…?
- Verás, mientras te desvelabas por mantener el patético mundo humano vivo, descuidaste a los tuyos.
Reloj bajó la mirada al suelo mientras Dan seguía hablando.
- Mis ejércitos ya deben tener avances significativos en la conquista de la zona fantasma.
- Tú eras entonces…
- ¿Una distracción? No. Solo tomé la decisión más lógica para ahorrar tiempo. Además, sabía que Daniel era la vía más rápida para llamar tu atención. Como dirían los humanos: dos pájaros…
Reloj se quedó pensativo por unos segundos.
- En ese entonces, tampoco teníamos muchas posibilidades.
- Soy más fuerte que solo Pariah Dark… y ustedes ya no son tan fuertes.
- En ese caso… que bueno que tenemos ayuda.
Dan observó a Reloj sonreír y vio como una esfera azul aparecía en el cielo, unos metros detrás de ellos y revelaba a su versión joven. Danny se quedó por unos segundos en el cielo, inspeccionando sus alrededores hasta que vislumbro el fuego de la cabeza de Dan. Con velocidad descendió y quedó unos metros por detrás del amo del tiempo. Segundos después, otra esfera apareció y Vlad voló hacia ellos, quedando detrás de Danny.
- Creí que no vendrías. – Le susurró a Vlad.
- Me gusta tomarme mi tiempo. – Le respondió a Danny.
Su atención fue atraída hacia Dan, quien se estaba riendo.
- Aún te faltan 3 para intentar lo mismo que aquella vez… - En ningún momento dejo de ver a Reloj.
- Eso se puede arreglar. – Sonrió el fantasma azul.
- ¿Sabes? - Se llevó la mano al mentón. - Sabía que habías estado manipulando el tiempo, pero no creí que desperdiciaras tu poder salvando a tus mascotas.
- Vaya bienvenida. – Ironizó Vlad.
Dan por fin volteó a ver a los recién llegados con una expresión de aburrimiento.
- Dan. – Lo llamó Danny. – Tu…
- Ahora es Rey Dan. – Lo interrumpió. – Inténtalo con una reverencia.
Danny suspiró antes de continuar hablando.
- Me pediste que matara al niño en mi… Bueno, pues lo hice. Un hombre…
Dan levantó la mano para detener su discurso y se frotó los ojos con la otra mano, una expresión resignada en su rostro. "Es mi culpa, debí prever esto" Pensó mientras lo miraba serio.
- No hablaba contigo, Fenton. – La seriedad en su rostro hizo que Danny no entendiera de que hablaba.
- Tu…
- Se lo dije a Phantom. – Quiso reírse. – Y definitivamente no lo decía metafóricamente. Fue literal.
Danny estaba confundido. Fenton y Phantom eran dos caras de la misma persona. Sus facciones se endurecieron cuando un breve recuerdo cruzó su mente. Aquellos días en que el Atrapa Fantasmas Fenton los había separado, con una personalidad distinta en ambos. Dan sonrió cuando entendió lo que estaba pensando el chico.
- Nosotros lo hicimos especial. – Empezó Dan. – Le dimos poderes, le pusimos emoción a su vida… le conseguimos citas. Dos veces. ¿Y cómo nos pagó? Hizo trampa en un examen, perdió todo… y nos culpó por eso. Eso no es justo, ¿o sí?
Danny empezó a inquietarse y dio un paso hacia atrás, pero Dan empezó a dar pasos hacia él.
- Querías acabar con tu dolor y decidiste deshacerte de lo único que hacía que tu existencia valiera la pena.
- Eso nunca pasó.
- ¿Entonces por qué estoy aquí? – El silencio de Danny le permitió seguir hablando. – Supongo que Vlad nunca te contó que le pasó a tu versión humana, ¿o me equivoco?
Danny negó y Dan sonrió.
- Estaba débil por la anestesia, pero eso no le impidió arrastrarse como el insecto que era a una esquina del laboratorio. – Cerró los ojos para revivir las memorias. – Temblaba de miedo al ver lo que eras… y se atrevió a apuntarte con un arma. Dos veces intentó matarme en menos de un minuto… así que hice lo que cualquiera habría hecho. Detoné las municiones en su arma, haciendo que la mitad del laboratorio explotara junto con él... y luego me alejé volando. – Abrió los ojos otra vez. – Por primera vez, fui libre.
Danny empuñó sus manos y abrió la boca para responderle, pero él se le adelantó.
- Así que mátalo. – Lo miró a los ojos. – Solo así podrás ser libre. Lo digo por experiencia.
- Si te diera un consejo, ¿me harías caso? – Le susurró Vlad a Danny.
El chico miró de reojo a Vlad y negó enérgicamente.
- Nunca.
- Entonces no escuches a ese tipo. Reconozco mis estrategias en donde sea.
Danny le asintió y le agradeció mentalmente. Suspiró para relajarse y volvió a mirar a Dan, quien negaba con la cabeza y había puesto sus manos sobre su cintura.
- No te sorprendas cuando vuelva a intentarlo.
- ¿Por qué habría de hacerlo? – Le respondió Danny.
- Porque estas a punto de vivir todo eso otra vez. El miedo… la angustia… la desolación…
Coincidencia, suerte o destino… no importaba en cual de esas creyera, pero en ese momento las nubes que tapaba la luz de la luna se dispersaron. Con una sonrisa, Dan levantó ambas manos y las llamas a su espalda se reavivaron, iluminando más el paisaje. Reloj frunció el ceño y con velocidad se puso frente a Danny.
- ¿Qué…?
Las palabras se atoraron en su garganta cuando vio la obra de terror detrás de Dan. Su cerebro solo era capaz de reconocer una limitada cantidad de sangre, por lo que le costaba trabajo hallarle sentido a la postal frente a él. Además, su atención se desviaba siempre hacia un punto en específico: el cadáver de un miembro de los Masters' Blasters empalado al muro de un edificio ahora pintado con su sangre.
Su mano empezó a temblar involuntariamente mientras seguía recorriendo con la mirada la escena. Incluso Vlad había quedado paralizado por unos segundos. Su naturaleza lo hacía más duro frente a escenas como esas, pero incluso él sabía que eso había cruzado demasiados límites. Pero el momento más duro para él fue ver el cuerpo de alguien recargado sobre la pared de otro edificio. Una mujer, traje azul, pelo rojizo… y dos agujeros en su pecho.
Vlad se sostuvo con fuerza del hombre de Danny frente a él, quien se sentía asqueado de ver tanta muerte. El chico cayó de rodillas al suelo cuando observó un overol naranja sobre un charco de sangre y fue incapaz de quitar su mirada de ahí. Quiso hablar, pero las palabras no salían. Sintió como sus lágrimas se escurrían por sus mejillas, aunque no recordaba haber empezado a llorar. Cuando Vlad bajó su rostro para no ver a Maddie, pudo identificar el traje de Valerie cerca de una pequeña flama, pero no pudo darle forma a lo que le había pasado en la cabeza a la pobre chica.
- ¿Qué has hecho? – Susurró, temblando de dolor.
- Demostré que se equivocaban…
Danny lo miró con ira total y sus ojos brillaron con un verde intenso, pero Reloj colocó su báculo sobre su pecho para evitar que fuera contra él en un arrebato de furia. Danny lo tomó para apartarlo, pero Reloj insistió.
- Tranquilo. – Le susurró.
Danny miró ahora a su aliado con enojo.
- Dijeron que solo tardarían un minuto… - Dijo Dan volteando a ver la escena. – Pero me gusta tomarme mi tiempo.
Sonrió cuando vio los ojos rojos de Vlad mirarlo con enojo.
- Te sorprenderá saber que Jack se fue como un verdadero hombre. – Le dijo a Vlad. – Ni un solo gemido cuando le arranqué el corazón.
Verlo levantar su mano derecha llena de sangre fue lo que derramó la copa para Danny. Sin embargo, Vlad lo sostuvo con aun más fuerza del hombro y Reloj usó sus poderes para congelar sus movimientos. Danny estaba a punto de estallar. Maldijo a Dan por lo que había hecho, maldijo a Reloj por liberarlo y maldijo a Vlad por detenerlo.
- Si te sirve de consuelo… todos sufrieron. Y mucho.
- ¡Voy a matarte! ¡¿Me oyes?! ¡Voy a matarte!
- Excepto Maddie. Ella murió antes de darse cuenta… - Comenzó a reírse. – Pero no puedo decir lo mismo con Valerie…
- ¡Suéltenme! ¡Suéltame! ¡Voy a matarlo! ¡Tengo que matarlo!
- O Jazz… - Los ojos de Danny se abrieron más al oír el nombre de su hermana. – Ella dijo tu nombre… antes de que le rompiera el cuello.
El cuerpo de Danny empezó a temblar y sus sollozos fueron audibles para todos. Su voz ahora sonaba como una súplica en vez de una orden.
- Por favor… déjenme matarlo…
Dan se puso en cuclillas y vio a Vlad a los ojos. Estaba haciendo su mejor esfuerzo para no parecer alterado, pero él podía ver a través de su máscara. Con Danny destrozado, subió su mirada hacia Reloj.
- Creo que necesitarás más refuerzos. – Se reincorporó. – Otra vez te faltan 5 fantasmas para intentarlo otra vez.
Reloj miró hacia atrás y vio que efectivamente, esos dos no estaban preparados ni en el estado mental necesario para poder retar a Dan.
- Digamos que tú ganas… - Reloj volteó a verlo nuevamente. – Conquistas el mundo humano y la zona fantasma. ¿Luego qué? ¿Cuál sería el propósito del nuevo rey?
- Luego… - Dio dos pasos hacia él. – Regresaría al pasado, para hacerlo de nuevo. Cuando conquiste todo, regresaría otro día y lo repetiría por toda la eternidad.
- Suena aburrido…
- Por eso no regresaría al mismo día. – Sonrió. – Regresaría al día de ayer para destruirlos a todos, luego a antier, luego al día anterior y al día anterior… No puedo esperar a matarlos al día en que nacieron. A ambos. Destruir todas las líneas temporales…
Danny miró hacia arriba y se topó con la mirada fría de Dan.
- ¿Sam? ¿Tuck?
La voz quebrada del chico no fue más que un susurro que apenas y llegó a los oídos de Dan. Una parte de su cerebro le decía que no necesitaba preguntarlo, no necesitaba torturarse de esa manera, pero necesitaba saciar su curiosidad. Necesitaba saber si aún tenía gente por la cual pelear.
- A Tucker no lo he visto, pero Samantha… ella estaba junto a mi cuando detonaron la bomba.
El corazón de Danny se estrujó al oír las palabras de Dan y cerró los ojos. Le había fallado también a Sam. Le había fallado a todos. Y todo era su culpa.
- Entonces… ¿estas listo para matarlo, o prefieres esperar a que él lo intente primero? – El silencio se prolongó por unos segundos. - ¿Quieres morir con él… Danny Phantom?
- Danny…
Fue un susurró, pero escuchó la voz de Reloj llamándolo. Levantó la mirada y observo al fantasma azul, quien se había volteado para verlo directamente.
- ¿Confías en mí?
¿Confiaba en él? Esa era una gran pregunta. Reloj había liberado a Dan antes de tiempo y no había hecho nada por detener la masacre que estaba frente a él. Sin embargo, había salvado a toda la gente en Madison, lo había ayudado en incontables ocasiones, había detenido a Dan tanto como pudo y ahora estaba junto a él, dispuesto a pelear por el futuro.
- S-sí.
- Entonces conserva la esperanza. Y úsala para darte fuerzas.
Danny lo miró derrotado. Acababa de perder todo y ¿le estaba pidiendo que tuviera fe? Quería gritarle, quería reclamarle el que le pidiera eso. Pero lo que lo descolocó fue cuando Reloj le guiñó el ojo. Acto seguido, presionó el botón de su cetro.
- ¿Esperanza? – Se burló Dan. – No sabía que eras tan romántico.
Dan se puso serio y sus puños empezaron a brillar con un destello azul y liberando vaho a su alrededor, mientras que sus ojos empezaron a brillar con un rojo intenso. Empezó a caminar hacia ellos tres, pero tras cuatro pasos se detuvo, suprimiendo su aspecto atemorizante para mirar hacia el cielo.
- ¿Hay alguien?
El sonido de una voz a sus espaldas rompió la concentración que tenían sobre Dan y con lentitud todos voltearon hacia atrás.
- ¿Alguien me escucha? Tengo noticias…
Danny y Vlad fruncieron el ceño al ver a Valerie a unos metros de ellos, flotando en su deslizador y dirigiéndose hacia ellos.
- El objetivo está vivo… pero Phantom y Plasmius están también aquí. – Dijo la chica en el transmisor. – Apresúrense.
- ¿Val?
La chica desvió la mirada al Danny, quien caminaba lentamente hacia ella y con un rostro asombrado. La chica estaba descolocada cuando lo vio estirar una mano hacia ella y rápidamente le dio un manotazo. Su rostro era visible a través del cristal y Danny la vio enarcar una ceja y apuntar hacia el frente con su mirada.
- El objetivo esta allá, Fenton.
Sin entender que sucedía, Danny se dio vuelta y observó a Dan dándoles la espalda e inspeccionando su cuerpo. A Danny no le importó que Dan ya no estuviera bañado en sangre, solo le importaba que la escena de terror frente a él había desaparecido. La sangre, los cuerpos, las llamas… todo se había ido.
- ¿Fuiste tú? – Le preguntó Vlad a Reloj.
El fantasma azul solo volteó a ver a ambos y les sonrió.
- Como les dije… usen la esperanza para sacar fuerzas.
El motor de un vehículo hizo que los 5 voltearan al frente y vieran la camioneta Fenton deteniéndose a un costado de un edificio, de donde salieron Jack, Maddie, O y otros operativos más.
Dan giró su rostro para mirar directamente a Reloj. Cuando tuvo toda su atención, solo sonrió y agachó la cabeza. Empezó a aplaudir y reírse cuando dos motocicletas se estacionaron en el extremo derecho de donde había peleado minutos atrás. Para sorpresa de Danny y Vlad, dos naves más aparecieron, Jazz tripulando una de ellas. La sonrisa de Danny se ensanchó cuando decenas de Hombre de Blanco empezaron a llegar al lugar por cada calle, todos armados y apuntándole a Dan.
- Todos en posición. – Escucharon a través del transmisor de Valerie.
- Ve, Danny.
Danny asintió a las palabras de Reloj y junto con Vlad, se volvieron intangibles y desaparecieron al interior del suelo.
- Usted también, señorita Gray.
- ¿Cómo sabe mi nombre? – Preguntó curiosa.
- Esa es una pregunta para otro momento.
Le regaló una sonrisa y la chica solo asintió. Con cautela, activó su deslizador y voló hasta llegar junto a Vid y Trash. En ese momento, Danny y Vlad se materializaron frente al ejército de caza fantasmas.
- Estamos a tus órdenes, Danno.
Danny miró a su papá con una sonrisa y le asintió con la cara.
- Que no se te suba a la cabeza, Daniel. Es por única ocasión. – Le susurró Vlad.
El chico cerró los ojos y suspiró, liberando la tensión. Abrió los ojos con una mirada llena de determinación y una expresión seria. Reloj se materializó él y Vlad, obligando a Dan a darse la vuelta para encararlos.
- Debo admitir que jugaste bien tus cartas, Reloj… - Hizo una pequeña mueca. – Un bucle temporal… realmente eres muy creativo cuando te lo propones. Sin embargo… hay una pequeña falla en tu plan.
- ¿Y cuál sería esa? – Le respondió Reloj.
- Que no me molestaría matarlos otra vez. – Sonrió.
- ¡Me gustaría verte intentarlo!
El grito femenino llamó la atención de todos los presentes, quienes miraron hacia arriba para ver a Danielle, visiblemente enojada, que estaba flotando sobre ellos de brazos cruzados. Gracias a la pequeña distracción de la chica, Sam aprovechó para emerger del suelo, junto a la cabina de la nave fantasma Fenton. Al ver la mancha negra en su visión periférica, Jazz volteó y se llevó el susto de su vida cuando una Sam envuelta en plantas y un traje negro la volteó a ver.
- Entonces chico… ¿cuál es el plan? – Le susurró O.
- No tenemos de qué preocuparnos por ellos gracias al bucle… - Inició Danny.
- No realmente. – Lo interrumpió Vlad. – Reloj siempre fue su objetivo y ahora que él está aquí…
- Irá por él y podría deshacer el bucle para matar a todos permanentemente.
- Entonces tenemos que ser extra cuidadosos.
- Solo necesitamos distraerlo. – Intervino Reloj. – Falta alguien por unirse a la fiesta.
Danny guardó silencio mientras pensaba.
- Muy bien, lo que…
O interrumpió a Danny cuando colocó un micrófono de su radio frente a él. Con lentitud, lo tomó con su mano derecha y observó como O regresaba a su posición original: la vista al frente, arma en mano y apuntándole a Dan.
- Dani, Vlad y yo iremos directo contra él. El resto lo atacará manteniendo su distancia. Si tienen forma de inmovilizarlo o sujetarlo de forma temporal, adelante. Tenemos que mantenerlo alejados del otro lado de la ciudad. – Hizo una pausa para respirar. – No puedo garantizar que todos saldremos ilesos, pero por el bien de los demás debemos intentarlo. Protejan a quien tienen a un lado y hagan lo que hagan… no dejen que se acerque a Reloj.
Todos voltearon a ver al fantasma azul que estaba junto a Danny y asintieron.
- Dalo por hecho, hermanito… Digo, Danny. – Dijo Jazz en el comunicador.
Dan los observó con una sonrisa e inhaló profundamente. Ahora eran ellos quienes debía ir al ataque y, para su mala fortuna, él estaba en mejores condiciones que la primera vez que los mató. Exhaló lentamente y les recorrió de izquierda a derecha.
- ¿Te quedarás atrás? – Le preguntó Danny a Reloj.
- Ya jugamos a la defensiva… ahora toca ofender.
Reloj regresó su mirada al frente y junto a él aparecieron variantes temporales de él mismo.
- A mi señal. – Dijo en el micrófono.
