Abrió los ojos con lentitud y mientras recobrara la consciencia, su cuerpo le hacía saber el profundo estado de dolor en el que se encontraba. Hizo una mueca de dolor y llevó su mano a su abdomen. El pitido en sus oídos y la visión borrosa hacían de no estuviera completamente consciente de sus alrededores. Ráfagas de recuerdos llenaron a su mente rápidamente… ella y Tucker estaban en la motoneta, una explosión a lo lejos, un fuerte resplandor, un sonido que pudo sentir en sus entrañas y finalmente una onda expansiva que la había noqueado.

Parpadeó muchas veces para aclarar su visión, pero todo seguía estando oscuro. Intentó sentarse y una fuerte punzada de ardor en su codo derecho hizo que se llevara la otra mano al área afectada. Gruñó por el dolor que la acción le causó y sintió algo caliente en su mano. Con cuidado, tanteó su bolsillo izquierdo para sacar su celular. Rezó a Dios para que aun sirviera y cuando oprimió el botón para desbloquearlo, la cegó el brillo de la pantalla. La pantalla estaba rota, pero seguía siendo funcional.

Entrecerró los ojos para prender la lámpara y miró su codo. Un raspón grande se extendía hasta parte de su antebrazo y lo observó consternada. "Eso dejará una fea cicatriz." Pensó mientras veía la sangre y tierra que tenía alrededor de la herida. Dejó el celular con la pantalla hacia abajo para iluminar sus alrededores y logró sentarse, apoyándose sobre la pared y se abrazó del abdomen. Sentía ganas de vomitar. Recargó su cabeza en la pared y cerró los ojos, tratando de evitar llorar. Cuando no pudo contener las lágrimas, se tapó la boca para evitar que sus sollozos fueran audibles para…

Abrió los ojos de repente e intentó respirar profundamente para tranquilizarse. Al bajar su mirada, notó que frente a ella había un trapo tirado. Más recuerdos llegaron a su mente: ambos corriendo por las calles, el moreno diciéndole que no llegarían a tiempo, él arrojando la jeringa al interior de ese lugar y empujándola al interior, y luego, la onda expansiva arrojándolos contra el muro. "Eso explica el desmayo."

Gateó hasta llegar junto a la jeringa y rápidamente la desenvolvió. Suspiró aliviada cuando notó que el plástico estaba intacto y no había ninguna fuga del líquido al interior por la aguja. Moqueó una vez y se limpió las lágrimas con su mano, mientras se apoyaba de la pared para ponerse de pie. Cuando estuvo erguida, sintió un dolor en su espalda, similar al de la vez que el tonto de Wesley la había dejado caer de la pirámide a la mitad de su rutina en el juego por las semifinales del último año en Casper. Suspiró amargamente, pensando en el terrible moretón que muy probablemente ya se había formado en su espalda baja.

Observó el interior del lugar en donde estaba, para darse cuenta de que se trataba de un estacionamiento subterráneo, pero no había señales del moreno. No entró más al recordar que el chico no había logrado entrar por el acceso, por lo que, a paso lento tomó su celular y salió a buscarlo. En la banqueta observó la destrucción que había causado la onda expansiva, destruyendo todos los cristales de los edificios, los vehículos habían sido volteados hasta volverse inservibles, los postes de luz se habían caído y la ciudad estaba a oscuras.

Con su voz quebrada llamó en voz baja al muchacho mientras avanzaba por donde su celular iluminaba. Nuevamente se le estaba cerrando la garganta y se le cristalizaban los ojos. Por lo general, ella se consideraba como alguien fuerte… pero la situación actual rebasaba con creces cualquier parámetro personal. Lo que Danny y sus amigos estaban haciendo… ella no estaba hecha para eso. Se tragó el nudo de su garganta y siguió avanzando por la calle. Encontró su motoneta incrustada en un vehículo en la calle, y tomó nota mental de agradecerle al moreno por hacerla bajar de ella cuando el resplandor brilló en el cielo.

Se detuvo en una intersección cuando vio el cuerpo de Tucker tirado en la calle junto a un taxi abandonado. Se acercó tan rápido como pudo y notó la abolladura en la puerta del auto, probablemente del impacto. Se agachó y sacudió ligeramente el cuerpo del moreno mientras le hablaba. Notó que estaba sangrando un poco de la cabeza, por lo que decidió ser más cuidadosa al sacudirlo.

Su respiración se volvió irregular y su corazón empezó a latir muy rápido cuando el chico no reaccionaba. En un momento de pánico total, decidió darle una cachetada para hacerlo reaccionar, soltando el aire que estaba contenido cuando Tucker gruño de dolor y molestia. Sonrió y se secó las lágrimas mientras ayudaba al chico a quedar completamente acostado. Colocó su celular sobre la llanta del taxi para iluminar sus alrededores mientras ella inspeccionaba en busca de alguna lesión.

Tucker empezó a toser y se llevó una mano a la cabeza. Cuando sintió algo caliente y viscoso en sus dedos, gruñó y se limpió tan rápido como pudo. Paulina se agachó y lo tomó de su mano libre para enderezarlo. Tucker se quejó hasta que se apoyó en la puerta del taxi mientras intentaba recuperar su aliento por el esfuerzo. Volvió a toser y se quitó los lentes para frotarse los ojos. Cuando terminó, los sostuvo frente a él y sintió que los cristales estaban destrozados.

- Mierda.

Paulina se rio y tiró su cabello hacia atrás. "En efecto, mierda." Pensó mientras veía al chico frente a ella. Tucker tenía los ojos cerrados y tenía una mueca en el rostro. Estiró su mano y tomó su celular.

- ¿Cuánto tiempo estuvimos inconscientes?

- No lo sé. También acabo de despertar.

Suspiró y empezó a tantear su cuerpo. Cuando llegó al bolsillo derecho de su pantalón, sacó su celular. Oprimió los botones, pero no escuchó ningún sonido ni emitió ninguna luz, por lo que infirió que no servía. Desganado, lo arrojó a un costado y siguió tanteando el resto de bolsillos. Cuando no encontró lo que buscaba, empezó a hiperventilar y a revisar todo su cuerpo, hasta que Paulina entendió lo que hacía. Rápidamente le extendió la jeringa y la puso frente a su cara. Tucker entrecerró los ojos y volteó a ver la mancha frente a él que dedujo era Paulina.

- No veo. ¿Qué es eso?

- La jeringa. Está intacta.

Tucker exhaló y se llevó una mano al pecho en alivio. Intentó ponerse de pie, pero un tirón en su brazo lo obligo a volver a sentarse. Paulina observó la situación y abrió la puerta trasera del taxi. Tomó la mano izquierda del chico y la colocó sobre el lugar donde antes estaba la ventana y ella dio vuelta para tomarlo del brazo derecho. Al mismo tiempo, ambos hicieron el esfuerzo y lograron ponerlo de pie.

- Tenemos que movernos. – Dijo el chico intentando identificar en donde estaban.

- ¿Hacia dónde?

- Eso depende. ¿En dónde estamos?

Paulina miró sus alrededores. Estaban en una intersección, por lo que el letrero con el nombre de las calles debía estar por ahí. Apuntó hacia la calle con la lámpara para inspeccionar el suelo.

- Sígueme. – Le dijo.

- No puedo ver…

- Entonces sigue la luz.

- Por lo general aconsejan lo opuesto.

Paulina puso sus ojos en blanco y luego lo miró con seriedad. Enarcó una ceja y luego recordó que el chico no podía distinguirla. Cuando su intento de broma no causó el efecto que deseaba, Tucker se quedó callado y murmuró un "lo siento", antes de seguir la luz que le indicaba el camino. Avanzó unos metros y finalmente encontró lo que buscaba. Se agachó y leyó los nombres en las placas.

- Washington con… la tercera.

Volteó a ver al chico quien solo asintió. Cerró los ojos para recordar el recorrido que habían hecho antes de la explosión y poder ubicarse.

- Ok… sobre esta calle, ¿son edificios residenciales y hay 3 con accesos seguidos iguales?

Paulina se paró y apuntó hacia el frente con la lámpara. Vio las escaleras que daban acceso a los tres edificios y asintió.

- Si.

- Bien, entonces estamos cerca.

Tucker avanzó con Paulina a un lado hasta llegar al final de la calle. Doblaron a la derecha y la chica notó que había dos edificios residenciales juntos y después, solo uno gigantesco con un acceso casi al final de la calle. Tucker caminaba por ahí sin la necesidad de seguir la luz que ella llevaba, como si conociera el camino de memoria. Pero lo que la sorprendió fue que, por las ventanas, al interior de esa propiedad se veían luces. Las cortinas limitaban la cantidad de luz que podía salir, pero aun así era visible.

- ¿Cómo es que tienen luz? – Susurró para sí misma, pero Tucker la escuchó.

- Sam prácticamente obligó a sus papás a instalar paneles solares. – Hizo una pausa mientras subía los escalones. – Dudo que se quejen ahora.

- ¿Sam?

Paulina se quedó parada y Tucker tomó el pomo de la puerta. Suspiró cuando escuchó que la chica ya no lo seguía.

- Mira, no te puedo garantizar que nos reciban con brazos abiertos… pero necesitamos algo de primeros auxilios y una forma de llegar hacia ellos, porque caminando jamás llegaremos a tiempo.

Volvió a suspirar y con delicadeza intentó mover el pomo. Cuando se dio cuenta que no había seguro, sonrió y abrió la puerta completamente. Escuchó movimientos al interior, pero Paulina lo detuvo cuando estaba por dar un paso al frente.

- ¡Wow! ¡Alto! ¡Esperen! – Gritó Paulina a las personas adentro.

Lo que Tucker no había podido ver había sido al cuerpo de seguridad que inmediatamente le apuntaron con sus armas. Paulina lo jaló hacia atrás y levantó las manos, pero el chico solo volteó hacia ella con la cabeza gacha.

- ¿Qué está pasando? – Le susurró.

- ¡Casi te disparan! – Le susurró violentamente.

- ¡Espera, ¿qué?! – Se dio vuelta y levantó las manos. - ¡No disparen!

Pamela gritó cuando entró a la sala de su casa y vio a todo el equipo de seguridad con sus armas desenfundadas apuntándole a la puerta.

- ¿Quieren guardar esas cosas? Dios, casi me causan un ataque. – Los regañó Pamela.

- Señora, tenemos una violación al perímetro. ¿Cómo desea que procedamos?

Pamela, con una mano en su corazón, caminó hasta asomarse a la puerta. Lo primero que le llamó la atención fue ver a una chica con una blusa rosada, pantalones ajustados aquamarina, zapatos bajos del mismo color y una hermosa simetría facial. De no ser por la suciedad que manchaba todo su atuendo y piel, diría que se veía atractiva. Definitivamente le gustaba como una prospecta amiga para su hija. Incluso podía jurar que la reconocía de otro lado.

Jeremy entró corriendo a la sala tras oír el grito de su esposa y observó la situación. Pero segundos después, reconoció a uno de los polizontes.

- Tucker Foley. – Dijo ácidamente.

- ¿Señor Manson? – Le respondió, intentando ubicar el origen de la voz.

- Desháganse de ellos. – Le dijo a su equipo de seguridad.

- ¡Oh, por favor! – Se quejó el chico.

- Enseguida.

El jefe de seguridad guardó su arma y caminó hacia la puerta, tomando al chico del brazo.

- ¡Espera, espera! ¡No queremos quedarnos!

El agente se detuvo y volteó a ver a Jeremy, quien se cruzó de brazos mientras que Pamela caminaba hasta quedarse junto a él, agarrada de su brazo.

- ¿Entonces que quieres? – Frunció el ceño.

- Ella esta lastimada. – Señaló a la chica detrás de él. – Y necesita algo de ayuda.

Los Manson voltearon a verla y la chica levantó todo su brazo para que vieran la herida en su codo.

- La explosión nos agarró afuera y, bueno… - Intentó explicar la chica.

- ¿Qué hacían afuera? – Preguntó Pamela.

- Necesitábamos llevar algo a Danny. – Explicó Tucker. - Es un arma que necesitan para…

Los Manson dejaron de oírlo ante la mención de joven.

- Que la chica entre, deshazte de él.

El agente asintió ante la orden de Jeremy y tiró del chico con más fuerza hacia afuera.

- ¡No, espera!

El agente lo sacó de la casa y tiró de la muñeca de Paulina para meterla. Una vez dentro, cerró la puerta y esta vez, si puso el seguro. Tucker intentó abrirla y ante la falta de éxito, empezó a golpear la puerta.

- ¡Abran, por favor! – Frustrado, pateó la puerta. - ¡Tengo que ayudar a mis amigos!

Se quedó frente a la puerta, respirando aceleradamente hasta que una voz a su derecha llamó su atención.

- ¿Amigos… en plural?

La inconfundible voz de Ida Manson le habló al chico desde su ventana. Gracias a la explosión, no había cristal que la separara del exterior, por lo que solo necesitó correr la cortina para observar al moreno. Tucker no veía nada, pero sabía que estaban hablando con él.

- ¿Sam está allá con Danny?

Tucker se frotó la frente y solo asintió. No le constaba, pero considerando que lo último que vio a Sam hacer fue entrar a la zona fantasma… era altamente probable.

- Entra por la ventana.

El chico levantó la mirada y se perdió la sonrisa que le regalaba la mujer mayor. Tanteando los alrededores con la mano, caminó hasta quedar debajo de la ventana y luego hizo un enfuerzo mayúsculo para levantar todo su peso y propulsarse hacia arriba. Estando adentro se tomó unos segundos para recuperarse.

- Agárrate de mí silla. Y no te preocupes… yo me encargo de mi hijo.

- ¿Le había dicho que usted es un ángel? – Le sonrió.

Ida abrió la puerta y empezó a conducir nuevamente hacia la sala, con Tucker a su espalda. Vislumbró a Jeremy al pie de la escalera junto con uno de los abogados mientras revisaba unos documentos. La volteó de a ver de reojo cuando escuchó el ruido del motor de su silla, pero antes de poder regañarla por salir de su habitación, observó al moreno detrás de ella.

- Madre… ¿estás bromeando? – Dijo algo irritado.

Todos llevaron su mirada a la señora mayor, quien frenó cuando Tucker estuvo a la vista de todos. Pamela estaba limpiando la herida de Paulina cuando observó al moreno otra vez en su casa. La latina se puso nerviosa y los agentes de seguridad se pusieron de pie. Incluso otras personas que estaban bajando las escaleras se detuvieron.

- Jeremy, escucharás al joven y harás lo que él te pida.

- ¿Y por qué haría eso? – Cruzó sus brazos sobre su pecho y le dedicó una mirada severa a Tucker.

- Porque es el único en esta casa que realmente está intentando ayudar a mi nieta.

El gesto facial de Jeremy cambió dramáticamente al oír esas palabras y Pamela se puso de pie de un salto, derramando en el suelo el bote de alcohol que estaba utilizando.

- ¿Sam? ¿Mi Sammykins está en problemas?

Paulina abrió los ojos al oír eso. ¿Sammykins? Oh, eso abría las puertas a demasiadas oportunidades para burlarse de Sam. ¡Dios! De haberlo sabido, se habría acercado a los padres de Sam cada vez que los veía en el club mientras seguían en la escuela… eso hubiese sido nuclear para acabar con la gótica.

- ¿Dónde está mi hija? – Dijo serio Jeremy.

Tucker hizo una pausa antes de hablar, debía ser muy cuidadoso con su selección de palabras.

- Después de reagruparnos, Danny nos dejó inconscientes para que no lo siguiéramos mientras iba a pelear contra el fantasma, pero la explosión nos despertó.

- Vaya, ni eso pudo hacer bien… - Murmuró Jeremy, ganándose un golpe en la espinilla cortesía de su madre.

- Sam aprovechó que nosotros estábamos consiguiendo el arma que mencioné para salir corriendo hacia donde estaban peleando. No pudimos encontrarla y luego con la evacuación, nos arrastraron hasta acá…

- ¿Entonces ella esta…?

- No lo sé. – Suspiró. – Pero estoy seguro de que Danny no dejaría que algo le pasara.

Pamela caminó hasta quedar detrás de Jeremy y observaron a Tucker, quien se acercó al oído de Ida para preguntarle qué estaba pasando.

- ¿Qué quieres? – Preguntó Pamela.

- Antes que nada… ¿alguien tiene lentes con graduación de 4?


El tiempo parecía moverse a una lentitud impresionante mientras el mantenía sus ojos cerrados e inhalaba. Poco a poco los fue abriendo, viendo en cámara lenta como los tres cargaban contra él, uno detrás del otro. Mientras tanto, el resto de personas presentes se movilizaban para rodearlo completamente al tiempo en que abrían fuego contra él. Exhaló lentamente y cuando liberó todo el aire que retenía, fue como si el tiempo regresara a su velocidad normal.

Inmediatamente esquivó el puñetazo de Vlad al hacerse a un lado, quitó a Danny de su camino al darle una cachetada y se deshizo de Dani al darle un puñetazo en la mandíbula que la mandó volando por los aires. Puso su mirada en Reloj y fue volando directamente hacia él, atrapándolo y atravesando el muro del edificio frente a él. Sin embargo, cuando estaba por destruirlo, el fantasma desapareció en el aire. "Una variante." Se irguió, pero antes de darse la vuelta, sintió como alguien lo jalaba de la capa hacia atrás con suficiente fuerza como para sacarlo nuevamente al exterior.

Logró darse la vuelta y le disparó a Vlad en el pecho para deshacerse de él, pero segundos después Danny lo golpeó de lleno con un vehículo. La carrocería se destrozó y Dan atravesó un edifico, demoliéndolo en el proceso. Reloj abrió un portal en la mitad de la trayectoria de Dan, trayéndolo de vuelta a la mitad del campo de batalla donde Danny le arrojó la pedacería del vehículo encima y todos los cazafantasmas le disparaban.

Dan formó un domo de hielo alrededor de él para protegerse y despareció en el suelo. Todos siguieron disparándole mientras que los mitad fantasma monitoreaban los alrededores en caso de que intentara atacar a algún humano. Dejaron de disparar cuando destruyeron el domo y algunos Hombres de Blanco de formaron alrededor de las variantes de Reloj para protegerlos. Todos activaron la visión especial en sus lentes para ver si Dan intentaba atacarlos en su estado invisible… y eso hizo.

Salió a toda velocidad del suelo y tomó a dos operativos del traje, jalándolos por el aire y volviéndose intangible al momento de atravesar un edificio. Volvió a su estado normal cuando ambos estuvieron a la mitad del edificio, pero contrario a la ocasión anterior, ninguno terminó siendo partido a la mitad porque Vlad lo siguió de cerca y los tomó de los tobillos, manteniéndolos intangibles. Los columpió hacia atrás y dejó que Valerie atrapara a uno y Dani al otro.

Dan frunció el ceño, pero no peleó contra él, solo salió volando en otra dirección. Sobrevolando el área, disparó rayos a todos los humanos que veía en su camino; sin embargo, Danny seguía su trayectoria a nivel de suelo y apartaba a todos los operativos de la trayectoria de los rayos. Justo cuando estaba a punto de ir a atacar a Danny, unas lianas se enredaron en su cintura y lo precipitaron al suelo con fuerza. Enojado, las desgarró y se puso de pie, siendo recibido por O usando el pelador de fantasmas Fenton y con puñetazos en la cara.

Logró conectar cuatro golpes seguidos antes retroceder cuando Dan inició su contraataque. Dani llegó volando desde un costado y, abrazando a O, lo quitó de ahí cuando Dan estaba por atravesar su pecho con un puñetazo. Se fue de frente por la inercia de su ataque y fue recibido por dos de las variantes de Reloj, quienes lo golpearon en la cara y el abdomen antes de desparecer y darle paso al operativo H quien lo arrolló con la nave. Presionó un botón en el tablero y salió eyectado del vehículo justo cuando Dan ya lo había frenado, dándole paso a Valerie quien disparó dos misiles a los propulsores de la nave para hacerla estallar.

Dan rodó en el suelo y terminó apoyándose en sus manos y rodillas para levantarse del suelo. Oficialmente, estaba furioso. La pequeña cortina de humo que lo mantenía escondido se disipó cuando Danny sopló aire frío en su dirección. Levantó la mirada y vio a Danny levantando una mano en el aire, indicándoles a todos un alto al fuego. Todos volvieron a compactarse detrás de los fantasmas sin dejar de apuntarle. Apostó por un ataque sorpresa, extendiendo su mano izquierda para disparar un rayo que dividió al grupo en dos, e inmediatamente aumentó su tamaño para aplastar al grupo de la derecha con su mano.

Sin embargo, Sam levantó ambas manos y del suelo salió una mano gigantesca hecha de plantas alrededor del grupo que evitó que fuera aplastados. El grupo de la izquierda empezó a dispararle mientras que Sam abría espacios para los que estaban debajo de la mano evacuaran el área. Con todos a salvo, ella se metió en la tierra mientras que la mano se filtraba por los dedos de Dan para apresarlo de la muñeca y hacer presión. Regresó a su tamaño normal para escapar del agarre vegetal y flotando se colocó en posición fetal unos segundos, para después liberar una llamarada blanca en todas las direcciones.

Los operativos activaron sus escudos presionando las hebillas de sus cinturones, Vlad creó una esfera de energía para proteger a los Masters' Blasters, Valerie creó su propio escudo, Danny cubrió a sus padre con otra esfera, y Dani creó un muro de energía para proteger a Jazz y la nave. Apenas cesó su ataque, se cubrió el rostro con una mano para frenar el rayo de ectoplasma que Reloj le estaba disparando. La otra variante se fusionó con el original y la fuerza del ataque incrementó, logrando empujarlo medio metro hacia atrás.

Gruñendo, Dan giró para salir de la dirección del ataque e inmediatamente recibió otro, cortesía de Danielle. Danny, Vlad y Reloj se le unieron y lo obligaron a crear un muro de ectoplasma como escudo. Apretó su puño izquierdo haciendo brillar el anillo cuando notó a unos operativos acercarse a él por los costados y sonrió. Danny se percató del movimiento de los operativos demasiado tarde.

- ¡No! ¡Regresen!

Dan golpeó el suelo con el anillo y liberó toda la energía que estaba conteniendo, ocasionando una onda expansiva que arrojó a todos varios metros hacia atrás, él incluido. Para cuando Danny logró levantarse, ya era muy tarde: Dan había volado hacia su izquierda y había asesinado a 4 operativos. Voló tan rápido como pudo para colocarse frente al quinto y detener el puñetazo de Dan. Se aferró con todas sus fuerzas y Dan le sonrió antes de usar su fuerza superior para sacudírselo y matar al operativo con su visión laser. El resto de personas apenas se estaban reincorporando, pero con la formación rota, todo se le facilitó a Dan.

Como Danny cerca de él, lo agarró de la pierna y empezó a azotarlo contra el suelo, levantándolo para luego dejarlo caer y repetir el proceso. Danny transformó sus piernas en cola para liberarse del agarre, pero Dan inmediatamente lo pateó en el abdomen y lo mandó contra un edificio, que terminó por derrumbarse.

Cuando visualizó a Reloj, arremetió contra él a toda velocidad. Pero en lugar de chocar contra el fantasma azul, se topó con Dani usando todas sus fuerzas para mantener un escudo de energía que los protegía a ambos. Reloj tomó el tobillo de la chica y desapareció con ella cuando Dan atravesó su defensa.

Desde atrás, Vlad pasó volando como ráfaga y lo agarró de su único cuerno, obligándolo a girarse para recibir el golpe de Danny, quien regresó sosteniendo una varilla metálica con escombro en el extremo. Dan intentó volverse intangible para evitar el golpe, pero Vlad lo volvió tangible con una descargar eléctrica y el escombro se hizo añicos contra su cara. Vlad lo soltó y se apartó cuando Danny empezó a golpearlo con la varilla, hasta que Dan levantó su antebrazo y la varilla se rompió al hacer contacto. Iba a usar el anillo para atacarlo, pero Dani salió del suelo y apresó su mano abierta para evitar que cerrara el puño. Le disparó un rayo congelado a la chica que la dejó dentro de un bloque de hielo que empezó a deslizarse hacia atrás, mientras que Danny intentaba apuñalarlo con el pedazo oxidado de metal en su mano.

Retrocedió poco a poco mientras esquivaba las estocadas de Danny, hasta que usó su maza y se la arrojó. Danny la esquivó fácilmente, pero cuando la maza estaba por golpear la escultura de Dani, Vlad apareció y tomó el mango de la maza y dándole vuelta, la mandó hacia el frente. Danny bloqueó el paso hacia Danielle mientras que Vlad la descongelaba y unas pisadas metálicas le llamaros la atención. Se dio vuelta y vio como O tomaba la maza en el aire y lo golpeaba en la espalda. La mitad de su cuerpo se fue hacia adelante y Danny lo aprovechó para darle una estocada, pero Dan atrapó la varilla con su mano y haciendo fuerza, la sobrecalentó hasta el punto de empezar a derretirla.

O le golpeó la pierna izquierda y se alejó. Escuchó un disparo y a voltear, vio a un operativo sobre la nave disparando el arpón Fenton hacia… ¿O? O golpeó con la maza la punta del arpón hacia Vlad, quien la tomó en su mano y la lanzó con fuerza hacia Danny. Él voló hacia atrás y rápidamente hizo un nudo con el hilo de pesca Fenton que llevaba el arpón. Cuando Dan trato de huir de su trampa, Sam lo atrapó en su lugar al enredar sus extremidades el tiempo suficiente para que Jazz metiera reversa en la nave y el hilo se apretara alrededor de su cuerpo.

- ¡Vlad! ¡Ah…!

Envuelto en llamas, Dan se liberó antes de que Vlad pudiera usar el detonador y le elevó en el cielo.

- ¡Pudimos hacer las cosas de forma fácil! – Les gritó a todos. – Pero… escogieron mal.

Sus ojos y ambas manos emitieron un humo blanco antes de disparar fuego en todas las direcciones, pero no hacia la gente debajo de él, sino hacia la ciudad. Edificios a lo lejos empezaron a arder, otros tuvieron derrumbes parciales por la trayectoria del fuego disparado por los ojos de Dan, incluso ocasionó otras 3 explosiones a lo lejos.

Sin pensarlo, Danny salió hacia esos lugares para apagar los incendios, mientras que Reloj voló a la izquierda de Dan y con su báculo, detuvo el fuego y se lo mandó de regreso a Dan. Logrando distraerlos, atravesó el fuego y fue con todo contra Reloj. El amo del tiempo le disparó al verlo acercarse, pero Dan se dividió en dos, pasando por arriba y debajo del ataque antes de llegar a su objetivo. El que voló bajo le dio un puñetazo en la mandíbula y el que voló por arriba lo tomó de su traje y lo llevó con fuerza contra el suelo. Dani intentó auxiliarlo, pero Dan estiró la mano y la maza (con todo y O) fue hacia él y golpeó a la chica antes de que se acercara lo suficiente. Vlad llegó por el otro lado, partiendo su cuerpo a la mitad cuando Dan le tiró un manotazo a la altura del abdomen.

Se volvió a unir y empezó a darle golpes con los guantes antifantasma haciéndolo retroceder ligeramente. Esquivó un golpe y logró darle un puñetazo a Vlad en la cara, haciéndolo a un costado. Reloj aprovechó y lo golpeó en la cabeza con su báculo y se alejó, mientras Valerie detonaba granadas entre ambos para ocultar a Reloj. Con su anillo, le disparó un rayo y ella se refugió detrás de un edificio aledaño, causando la destrucción de la pared entera. Vlad, lo jaló de su mano derecha mientras le empujaba el hombro, dándole una apertura a O para dispararle tres veces en el pecho.

Arrojó a Vlad hacia el frente y se deshizo de O con una patada en el pecho, entonces por su espalda fue tacleado por Jack y empujado hasta que un puño gigante de plantas lo aplastó contra el suelo. Sam levantó la mano y la apretó alrededor de Dan, mientras todos abrían fuego en su contra.

- ¡Suficiente!

Uso su lamento fantasmagórico en todas las direcciones, dejando aturdido a todos sus oponentes y mandándolos a volar hacia atrás. Unos pocos operativos terminaron dentro de edificios, muriendo cuando éstos se derrumbaron sobre ellos. Se tomó unos segundos para recuperar el aliento y miró directamente a Reloj tumbado en el suelo. Volvió a usar el lamento fantasmagórico, pero solo en los alrededores del fantasma azul, poniendo especial atención en Vlad y Dani.

- Quédense abajo.

Voló hacia un Reloj que se estaba reincorporando. Intentó defenderse, pero en cuestiones físicas, él no era rival para Dan. Atrapó su puño a la mitad del recorrido y lo jaló hacia él para darle en el abdomen, luego en la cara, nuevamente al abdomen, le pateó la espalda y finalizó tomándolo del cuello y llevándolo al suelo. Reloj se aferró con todas sus fuerzas al báculo mientras intentaba golpearlo con su mano libre, pero Dan rápidamente lo inmovilizó: su pie izquierdo le aplastó la muñeca derecha, le enterró su rodilla derecha en el pecho, le dio dos fuertes puñetazos en el rostro y luego colocó su mano izquierda en toda la cara del fantasma, presionando hacia abajo con fuerza para inmovilizarlo. Sonrió sádicamente cuando tomó el báculo en su mano, pero Reloj se reusaba a soltarlo.

Dan pasó su mano a la muñeca de Reloj y empezó a apretarla para hacerle abrir la mano. Empezó a presionar más duro, pero antes de pudiera abrir la mano, un haz de luz azul iluminó el cuerpo de Reloj y segundos después, desapareció. Repentinamente Dan cayó al suelo aun en la misma posición que estaba segundos atrás y volteó hacia atrás con un intensó brillo rojo en sus ojos.

Jazz dio un paso hacia atrás mientras intentaba cerrar el termo en el que capturó a Reloj. Al estar en la nave, ella no había resentido los efectos del lamento fantasmagórico de la misma manera que el resto, por lo que salió corriendo hacia afuera apenas vio lo que sucedía. Ahora, con manos temblorosas, se colgó el termo en la cintura y le apuntó a Dan con el arma que tenía en manos. Tragó saliva y siguió retrocediendo, observando como Dan se ponía de pie sin despegar sus ojos de ella.

- Esa… es la última vez que te entrometes.

Sus ojos azules se abrieron cuando lo vio reducir el espacio entre ambos en un segundo. Lo siguiente fue confuso para ella, porque Dan estaba por aplastar su cabeza con ambas manos cuando notó que de repente se estaba alejando. Cuando su cabello se ondeó frente a ella fue que se dio cuenta que era ella quien se estaba alejando. Miró hacia abajo y notó que Danny la llevaba volando sobre su hombro, pero desapareció antes de que pudiera preguntarle qué estaba sucediendo. Empezó a gritar cuando perdió altitud y al poco tiempo aterrizó en la azotea de un edificio. Con rapidez se puso de pie y corrió al extremo de la cornisa para ver si podía identificar algo.

De regreso en el campo de batalla, Danny había visto las intenciones de Dan y había enviado un duplicado para salvarla mientras él se encargaba de distraerlo. Tomó la maza que estaba en el suelo e intentó golpearlo en la nuca, pero se agachó a tiempo. Danny se dio vuelta y notó que Dan estaba siguiendo con la vista la trayectoria de su duplicado. Volvió a intentar golpearlo en la cara, pero lo bloqueó con su antebrazo y con su mano libre lo golpeó en la boca del estómago. Le dio un cabezazo y luego otro puñetazo que lo mandaron al suelo. A como pudo, Danny levantó un muro de hielo con el que Dan se estrelló cuando iba a ir por Jazz y se puso de pie.

- Aléjate de ella. – Le dijo mientras intentaba recuperar el aliento.

Dan se dio la vuelta y descendió a unos metros de él. Sin dejar de moverse, materializó la espada y empezó a atacarlo. Con reacciones algo torpes, logró bloquear los espadazos con la maza, aunque con cada golpe debía retroceder. En un momento, Dan le dio un golpe ascendente que Danny logró bloquear, pero la fuerza del ataque hizo que terminará con los brazos en el aire, exponiendo su cuerpo. Dan usó su visión laser y le disparó en el pecho, mandándolo contra el muro de hielo. Rápidamente tomó su espada como lanza y la arrojó contra el chico, quien logró esquivarla a tiempo. Lo que no logró esquivar fueron los subsecuentes golpes que Dan le dio: uno a la cara, otro al abdomen y remató con otro en la mejilla, que lo hizo golpear su cabeza contra el hielo.

Sin pensarlo, Dan tomó la cabeza de Danny y rápidamente intentó cortar su cuello con el filo de su espada que seguía incrustada en la gruesa capa de hielo. Una detonación detrás del hielo hizo que el muro se destruyera, haciendo que la espada cayera al suelo antes de que Dan pudiese terminar lo que había comenzado. Aun sosteniendo la cabeza de Danny, miró al frente y observó a los Masters' Blasters. El hombre rubio sostenía una bazuca que aun liberaba humo después de ser disparada.

Con fuerza, Dan arrojó a Danny al suelo y después lo pateó hacia el frente, deshaciéndose de Vid en el proceso. Trash y Download rápidamente se lanzaron al ataque con lo que parecían ser espadas hechas con ectoplasma. Enojado, caminó hasta quedar frente a ambos y bloqueó los ataques con lo que le quedaba de armadura en su brazo derecho, destruyendo las cuchillas de las armas. Tomó al más delgado de su traje y lo arrojó con fuerza detrás de él en la dirección de Maddie, quien venía contra él. Apenas puso sus ojos en Trash, le lanzó un golpe con toda su furia al abdomen. Su golpe fue detenido no por la pared detrás de él como imaginó que seria, sino por dos pares de manos que venían por detrás del rubio.

Horrorizado y en pánico, Trash observaba como las manos de Dani y Vlad se asomaban de su estómago, antes de que Vlad decidiera atravesarlo completamente para darle un golpe a Dan. Dani inmediatamente lo abrazó y lo sacó volando de ahí. Dan recibió otros golpes de Vlad antes de capturar su puño con su mano izquierda y doblarle la mano. Casi lo noqueó con un golpe en su mejilla y luego lo tomó por el cuello para salir volando, atravesando muchos edificios en el proceso. Ya estaba harto de ellos.


- ¿Estás seguro de que no prefieres pasar a un hospital primero? Tu cabeza…

- Estoy bien. – Lo interrumpió Tucker. – Estaré bien. Esto es más urgente.

Hunter miró escéptico a Tucker antes de suspirar y quitarle el seguro al vehículo de Sam. Abrieron las puertas al mismo tiempo e ingresaron al vehículo. Tucker no pudo evitar silbar al ver el interior de ese vehículo. Sam podría decir lo que quisiera de sus padres, pero tenían buen gusto. El auto de Sam, y por extensión el resto de autos de los Manson estaban intactos gracias a que su estacionamiento privado era subterráneo.

- Creo que me acabo de enamorar… - Susurró mientras acariciaba los interiores del auto.

Hunter solo le sonrió y volteó a verlo. Tucker lo miró curioso y el mayor solo ensanchó su sonrisa cuando arrancó el motor. Hunter volteó a verlo para ver su reacción cuando todo el tablero del auto se iluminó sin haber hecho ningún ruido ni movimiento. Tucker solo observó sus alrededores con asombro y suspiró. Lamentó no ser él quien condujera, pero no estaba en condiciones de hacerlo y, además, tenía que hacer otras cosas.

- ¿Qué tan rápido…?

- De 0 a 100… en 2.1 segundos.

Tucker cerró los ojos y se recargó completamente sobre el asiento. Estaba en el cielo. Había muerto y estaba en el cielo. Uno con autos de alta tecnología, veloces y super cómodos. Hunter lo miró de reojo mientras salía del garaje y prendía las luces altas para poder ver el camino. A vuelta de rueda fue avanzando por las calles, evitando chocar con autos estacionados y el resto de escombros y estructuras que habían sido derribadas por la explosión.

- La chica… ¿no debería haber venido contigo?

Tucker abrió los ojos y miró al joven.

- ¿Paulina? No. – Negó con la cabeza. – Ya hizo más que suficiente… Además de que no creo que esté hecha para esto.

- ¿Y ustedes lo están? – Hunter lo miró. – Tú, Samantha…

- No… pero estamos acostumbrados.

Hunter resopló mientras giraba en una calle.

- ¿Pero estas seguro de que fue lo mejor dejarla en la casa de los señores Manson? Digo, si es tu amiga…

- Paulina… - Hizo una pausa para escoger sus palabras. – Técnicamente no es nuestra amiga. Es más, como una… aliada temporal. Nos mostró hospitalidad al refugiarnos cuando nos buscaba todo el mundo… y le devolvimos el favor al mantenerla a salvo y dejarla en una zona segura.

- Eso explica mucho.

- ¿Cómo qué? – Dijo volteándolo a ver.

- Bueno, cuando te sacaron de la casa… ella ni siquiera intentó abogar por ti.

Tucker contuvo sus ganas de reír y solo negó con la cabeza.

- Instinto de supervivencia, supongo.

Realmente no la culpaba por no haber hecho algo. No eran amigos y apenas y se conocían. Sabía que la chica no eran tan mala persona, simplemente la noción de ayudar a los demás antes de atender sus propias necesidades era desconocida para ella. Paulina era… una obra en progreso. Continuaron avanzando por las calles en silencio, Hunter concentrado en el camino frente a él y Tucker ideando un plan para suministrarle la dosis letal de ectoranium a Dan.

- Entonces… ¿A dónde tienes que ir?

Una serie de explosiones resonaron por la ciudad y grandes bolas de fuego iluminaron el cielo, levantando columnas de humo que fueron visibles para ambos. Hunter frenó para observar lo que pasaba a kilómetros de distancia de ellos.

- Hacia allá. – Señaló Tucker con una sonrisa. – Y si no es mucha molestia, ¿me prestarías tu celular?


Danny atravesó otro edificio y cayó al suelo sobre su espalda. Cuando intentó incorporarse, Dan aterrizó sobre él y lo mantuvo en el suelo con su mano derecha en su cuello. Con su izquierda, intentó apuñalarlo con su espada, pero Vlad apareció junto a Danny para frenar la mano que sostenía la espada. Al ver sus ojos brillar, Danny puso su mano en su mentón y lo empujó hacia arriba, mientras que Vlad se echó al suelo y empujó a Dan hacia arriba del cuello con su pierna. Cuando Dan disparó los rayos, Danielle aterrizó frente a él y formó un escudo para evitar que destruyera aún más edificios de la ciudad.

Poco a poco, la fuerza de ataque de Dan la hacía retroceder, pero solo tenía que aguantar lo suficiente para que llegaran refuerzos. Al concentrarse solo en ellos 3, Dan los iba metiendo cada vez más al centro de la ciudad, alejándolos de los demás. Dani intentó dar un paso al frente, pero fue arrastrada otro metro.

- ¡Muéranse… de una maldita… vez!

Sobrecargó de energía el rayo y generó una pequeña explosión al destruir el escudo de Danielle. La chica rodó por los suelos varios metros hacia atrás, pero no se permitió quedarse tirara ya que Dan enterró su rodilla en el pecho de Danny y liberó su otra mano. Con ambas manos empezó a bajar la espada hacia el chico. La fuerza de Vlad fue insuficiente para detenerla, pero afortunadamente Dani voló hacia ellos, se arrodilló junto a su primo y usó todas sus fuerzas para detener la espada a centímetros del pecho de Dani. Los tres gruñeron al usar toda su fuerza para contenerlo, mientras que Dan ganaba milímetros con cada exhalación que daba, ensanchando su sonrisa. En un momento, el anillo empezó a brillar y los tres abrieron sus ojos completamente, pero antes de que Dan usara la fuerza adicional que estaba generando, humo rojo salió de sus fosas nasales.

"Reloj". Pensó con una sonrisa. No había otro fantasma tan estúpido como para interrumpirlo en ese momento. Dan soltó la espada y se puso de pie para patear a Danny y mandarlo contra un auto abandonado a una calle de distancia. Con varios cabezazos, deshizo el agarre que Vlad tenía sobre su mano y con una patada en su pecho, lo mandó al interior de un edificio a través de una ventana. Solos, tomó a Danielle del cuello y la acercó a él.

- ¿Sabes? Tenía planes para ti… ¡pero me estás haciendo muy difícil el encontrar motivos para mantenerte con vida!

Con fuerza, la arrojó hacia Danny quien se estaba parando en ese momento. La espada flotó hasta llegar nuevamente a su mano y se dio vuelta decidido a terminar con Reloj.

La expresión de su rostro cambió drásticamente cuando descubrió cuan equivocado estaba.