¿Qué somos?
— ¿Qué somos, Harry? —preguntó Draco mientras veía a Harry buscar algo en su baúl.
Su... algo respondió con una mirada extrañada.
— ¿Nosotros? Magos, hombres, tú más guapo, yo más fuerte. No sé, ¿gays? Quizá yo sea bisexual, no lo tengo claro aún...
Draco no pudo evitar reír y acercarse a besarle.
— Me refiero a tú y yo. Llevamos tres meses viéndonos a escondidas y yo... —le dijo el rubio, con la mirada fija en la punta de sus zapatos.
— Ey, Dray, —Harry le acarició la mejilla, intentando que le mirara— somos lo que queramos ser. Pensaba que tú preferías la discreción.
— Oh. Yo pensaba lo mismo de ti. Ya sabes, entiendo si quieres ser discreto porque soy yo y... ya sabes, me odian —murmuró.
La cabeza morena se movió negativamente y la caricia se deslizó a la mandíbula y el cuello.
— Te quiero, Draco. ¿Quieres que seamos amigos? Lo seremos, que se acostumbren a vernos juntos. ¿Quieres que seamos pareja? Nos saltamos las sutilezas y te beso mañana en el desayuno. Me da igual la gente, lo que quiero es que seas feliz.
Draco le abrazó, fuerte, escondiendo la cara en su cuello. Quizá un beso en el desayuno aún fuera mucho, pero igual podían sentarse juntos al menos. Y sonrió, ilusionado, con el corazón tronando en el pecho.
Mortal e inmortal
Desde su mesa en la biblioteca, Harry echaba miradas cada cierto rato a Malfoy y sus amigos, que estudiaban tres mesas más allá. Por eso lo vio, al príncipe de Slytherin abriendo una rana de chocolate y observando el cromo con una sonrisa que se fue apagando hasta ser una sombra triste. Después sus largos dedos acariciaron un momento la carta, la guardó en el bolsillo de su camisa y volvió a su libro.
— ¿Qué te ha salido en la rana esta tarde? —le preguntó esa noche, abrazado a él en su cama en Slytherin.
— ¿Quieres saber si tengo otro cromo tuyo, oh mi Héroe y Salvador? —respondió el rubio con tono suave, apretando más su abrazo.
— Cuando te salen cromos míos, te brillan los ojos un momento y luego te burlas de la foto con tus amigos.
Draco suspiró y se giró un poco para buscar el cromo en el cajón de la mesilla. Se lo tendió en silencio. Desde el pequeño pentágono, Severus Snape le saludó con una ceja alzada.
— Pensé que no me harían caso — murmuró, más para sí que para su novio, devolviéndole el cromo.
— ¿Esto es cosa tuya? — le interrogó Draco un poquito emocionado.
— Bueno, no hay ningún cuadro de él, salvo el del despacho de la Directora. Pensé que te gustaría. Y Ron dice que salir en estos cromos te hace inmortal, seguirá ahí para la próxima generación de magos.
Los ojos grises le miraron unos segundos muy fijo, sin parpadear, y luego los dedos largos y pálidos le tomaron de la barbilla para besarlo con suavidad.
Vale, sí, hice trampa. Este propmt invitaba a criaturas, pero no salía nada, estuve a punto de hecho de saltármelo, pero mis amigas son las mejores y me dieron ideas para acabar haciendo esto. Más octavo año, me encanta hacer cositas dulces de ellos dos aún en el colegio.
El primer prompt está escrito posteriormente, pero es que quería más de ellos. Me gusta ver a Harry fuerte y decidido pero dulce al mismo tiempo, protegiendo a Draco. Al repasar todo lo escrito hasta ahora, creo que esta historia se remataría con el prompt 1.
