¡Hola mis corazones! Lo sé, yo debería estar actualizando mis long fics en hiatus como lo llevo prometiendo por siglos y créanme que estoy progresando con ellos, pero es que… ¡Cuando la inspiración ataca, no puedes frenarla! Y en donde comenzó a persistir fue aquí, en el mundo de Vox Machina.

Para quienes me sigan en Instagram y Facebook sabrán que no hace mucho tiempo, publiqué un fanart correspondiente al diseño de un nuevo OC que fue creado para esta serie que tan jodidamente enganchada me tiene. Su nombre es Brigid Íonachta y la establecí como una semielfa bruja con debilidad por la cerveza y los chismes. Si bien al inicio no tenía muy claro como mostrar su papel secundario en el mundo de Critical Role y Vox Machina, poco a poco comencé a estructurar su relación con los demás personajes. Y así, salió este peculiar compilado de one-shots donde se explica la clase de vínculo que esta bruja mantiene con cada miembro de nuestro grupo de inadaptados favorito.

Espero que puedan recibir a Brigid con los brazos abiertos como lo han hecho con otros personajes OC de mi autoría como Crystal Hashimoto (Dr. Stone), Aratani Kawa (BNHA) o Sayumi Miyamoto (Tokyo Revengers).

Y luego de esta algo extensa introducción… ¡Les presento a Brigid Íonachta!

¡A leer!


01- Vax'ildan

Un misterio lleno de sufrimiento y dulzura.

O eso era lo mejor que podía encontrar como definición. Para Vax nunca era sencillo encontrar una forma de definir por completo a Brigid Íonachta. Menos aun cuando habían sido él y Vex quienes la habían conocido primero antes que los demás miembros del equipo.

Ambos habían cruzado caminos con ella algún tiempo después de haber abandonado el hogar del hombre apático que tenían por padre y después de haber recibido como golpe de la vida la destrucción de su antiguo hogar y la muerte de su madre.

Brigid había sido arrastrada por las corrientes de un río violento y dejada en la orilla del mismo, respirando con dificultad, inconsciente y con el dolor dibujado en cada rasgo de su rostro. Ambos hermanos, alterados por este hallazgo, la habían alejado de las aguas y le habían ayudado para que pudiese reaccionar. Por suerte la chica despertó y vomitó de inmediato todo el líquido que había ingerido contra su voluntad.

Si bien tras haberla salvado ella los acompañó durante algún tiempo en su travesía, finalmente sus caminos se habían dividido cuando Brigid emprendió su ruta en dirección a su ciudad natal; Emon. No hubo discusión al respecto, pero era evidente que en ese breve tiempo de convivencia, Vax se había encariñado profundamente con esa muchacha que tenía una edad semejante a la de ellos. Dejarla ir había sido doloroso, en especial por el sentimiento desbordado de anhelo de protección que él profesó todo el tiempo hacia ella.

Un sentimiento que había nacido tras enterarse por boca de la misma, la desgracia que la había atormentado y empujado a intentar acabar con su vida en ese río donde la hallaron apenas respirando.

Sí, no había sido un accidente.

Brigid era una bruja semielfa, cuyos padres estaban muertos por asesinato cometido por un grupo de bandidos y cuyo trayecto de vida, la había hecho acabar en malos pasos, trabajando como mercenaria a disposición de malas juntas. Y cuando esa vida comenzó a asfixiarla y además descubrió las mentiras con que la habían engatusado para que se manchara las manos con sangre inocente, la fémina colapsó de ira y sed de venganza. Tras decapitar al hijo de perra para quien trabajaba y encerrar su espada de su Pacto de Filo en una dimensión fuera del plano terrenal, se había precipitado a las aguas de aquel río con la esperanza de que prontamente su cuerpo acabase destrozado entre las rocas.

Plan que fracasó por algún motivo extraño y en vez de eso, había terminado siendo arrastrada a la orilla de las aguas caóticas, donde finalmente el par de hermanos la halló y salvó.

En su interior, Vax siempre lamentó no haber podido ayudarla más luego de enterarse de la verdad y tortura de vida que Brigid había sufrido por años, pero no le quedó más que resignarse a verla partir por su propio rumbo.

O al menos así fue hasta que años después, ahora como miembro de un desastroso grupo de mercenarios conocidos como Vox Machina, su destino fue conducido a Emon y en donde volvió a encontrarse con la vulnerable semielfa… notando de inmediato lo diferente que ahora actuaba y lucía ante sus ojos.

Brigid había llegado a su vida como un pobre pajarillo despojado de sus alas y voluntad de vivir y ahora lucía fuerte, hermosa y firme como un ave de caza confiada en sus habilidades. Su cabello había crecido hasta alcanzar su busto y su rostro antes apagado ahora resplandecía de atractiva felicidad. Sus vestimentas antes más semejantes a las de un asesino despiadado, ahora eran una sencilla mezcla entre una blusa de tonos vivaces y una falda oscura y rasgada en el costado izquierdo para facilitar la movilidad de sus estilizadas piernas.

Apenas Vax la reconoció, corrió a abrazarla, tomándola por sorpresa. Había sido un impulso absurdo, pero no pudo evitarlo. La había extrañado cada día desde que se separaron.

De forma atropellada, ambos intercambiaron palabras de asombro por su peculiar reencuentro, incrédulos de que sus caminos volvieran a enlazarse. Momento que se interrumpió cuando Vex apareció de la nada y preguntando que mierda estaba pasando; algo que se respondió en el acto y que la hizo reaccionar con dicha al volver a ver a esa triste chica del pasado que ahora lucía radiante como un ángel. Uno por uno, fue presentada a los miembros restantes del equipo, quienes se sorprendieron de dicha coincidencia.

Les tomó casi una semana a Brigid y Vax el poder ponerse al día sobre sus vidas. El varón le relató sin pelos en la lengua todas las aventuras que hasta el momento había vivido junto a Vox Machina y cómo es que su peculiar equipo se había formado hace un tiempo atrás.

Brigid le relató cómo había conseguido asentarse en el pueblo luego de semanas y meses de trabajo duro y como en la actualidad se dedicaba a la simple vida de costurera, siendo sus clientes estrellas los nobles acaudalados de Emon que siempre le pedían los mejores trajes. Aunque siempre le aclaró con un dejo de diversión que eso no la abstenía de darse el lujo de cometer locuras como embriagarse hasta desmayarse en una taberna o ser una chismosa de primera.

Calma no significa que no exista espacio para la tormenta.

Con ello, los cimientos de su amistad forjada hace años atrás, volvieron a fortalecerse en el presente para que ambos pudiesen vivir la dicha de su reencuentro y tal vez no volver a separarse.

Y Vax comprobó que su instinto de protección hacia ella jamás había sido extinto. Lo descubría cada vez que la veía ir tan relajada y risueña por las calles de Emon. Cuando los acompañaba a embriagarse a las tabernas e intentaba salvarles el culo para que no los vetaran. Cuando les ofrecía un techo donde dormir o comida para que el estómago no se les encogiera. El varón siempre la miraba con atención a que nadie le tocase un cabello de la cabeza o que la devoraran con expresión libidinosa, y menos que alguien se atreviese a levantarle la mano.

Cuidando sus pasos como quiso hacerlo en el pasado.

Y en parte le asustaba que eso la incomodara a futuro y la llevase a buscar apartarse. Tampoco es como si pudiese culparla si algo así pasaba luego de hartarse de su actitud.

Pero esas dudas se disiparon por completo una noche en que la acompañó en su humilde hogar recubierto de telas finas, un telar, agujas y vestidos de materiales importados, mientras la observaba terminando los retoques de un vestido que debía dejar listo para la hija caprichosa de una condesa que le había pagado hasta el triple de lo que pedía con tal de que la prenda estuviese lista en menos tiempo de lo normal.

Se había pinchado varias veces los dedos y las palmas de las manos debido a las prisas y en su cara era notable el agotamiento por exceso de trabajo, pero había cumplido con lo pedido y este sería entregado al día siguiente. Era un vestido ostentoso de un intenso color turquesa con retoques blancos, con un escote discreto y unas mangas holgadas y a la vez encantadoras. En cada borde había una hilera de decorados hechos con hilo dorado y plateado y que deslumbraría con cada movimiento que este hiciera.

- Es todo – soltó Brigid con cansancio dejándose caer en una silla, sus brazos perezosos a sus costados – Espero que esa familia no me vuelva a pedir otro trabajo relacionado con la ropa.

- Hiciste un trabajo asombroso – la felicitó Vax en un intento de subirle el ánimo.

- Eso ya lo sé, cielo – afirmó la semielfa mirándolo de reojo.

El contrario había dejado de verla al rostro y ahora había descendido la mirada hacia las manos femeninas llenas de pinchazos, cortes y heridas; consecuencias del trabajo duro.

- Déjame ayudarte con eso – dijo en un tono firme aunque gentil, mientras se acercaba a su amiga y le sostenía con delicadeza las manos, dispuesto a curar sus heridas.

Seguramente Pike se las sanaría en un suspiro, pero quería hacerse cargo por su cuenta como un gesto de devoción hacia la hermosa mujer que ocultaba su talento como bruja.

Utilizó un ungüento para heridas menores que Keyleth le había entregado hace algún tiempo atrás, lo aplicó en sus heridas y finalmente vendó sus manos en donde los cortes habían sangrado con anterioridad.

- Sigues siendo un sobreprotector, Vax – se río con ternura Brigid cuando él acabó su labor – Eras así de cuidadoso cuando nos conocimos.

- No puedo evitarlo – se sinceró Vax con cierta vergüenza, bajando la cabeza – Incluso si te negaras o si incluso… al final eso te harta y prefieres que me detenga…

Comprendiendo hacia donde se dirigía el semielfo, la hermosa chica de cabellos juguetones de alcance rojizo lo detuvo de sus creencias equivocas, sosteniendo su rostro con sus manos ya vendadas para que la mirase a los ojos. Púrpura y avellana enfrentándose en un gentil movimiento.

- No me molesta que lo hagas – aclaró con una sonrisa diáfana – Siempre me ha gustado que me cuides, Vax. No has cambiado eso de ti… y por favor no lo hagas.

Sus palabras se sintieron como una suave caricia sanadora que frenó por un momento la sensación de inutilidad que constantemente perseguía al pícaro desde sus torcidas raíces. Fue como haber dejado de sangrar por dentro al fin. En agradecimiento por sus palabras, le rodeó la muñeca derecha con sus dedos, en un intento de que no alejara su lastimada mano de su mejilla.

- Como tu digas, Brigid – musitó por lo bajo. La hizo reír por un momento.

- ¿Y yo, Vax? – preguntó ella luego de unos instantes de silencio – ¿Crees que he cambiado?

- Por supuesto – afirmó el susodicho mientras le sonreía con coquetería – Eres más hermosa ahora.

Brigid solo pudo ruborizarse, sorprendida por sus palabras. En especial porque sabía que él no decía esas cosas a la ligera si se trataba de sus seres queridos.

Ambos eran un misterio y tal vez por eso, aún seguían congeniando.


Y eso fue todo mis corazones. Al menos para empezar.

Este compilado no tendrá más de 7 capítulos y cada uno corresponderá a la relación de Brigid con cada miembro de Vox Machina por separado. Pues quiero que conozcan como varía su dinamismo según con quién esté ella.

De momento han conocido su relación fraternal con Vax'ildan… ¿Imaginan cómo será con los demás?

Los veo en el siguiente capitulo.

¡Bye-Bye!