- Bueno… parece que hasta aquí llegamos.

Hunter frenó el auto y se quedó con la vista fija al frente. Tucker estaba concentrado moviendo cosas en el celular del joven y el tablero del auto, pero se fijó para ver el motivo detrás de las palabras de su compañero de viaje. La calle estaba completamente bloqueada, con parte de la estructura de un edifico bloqueando la calle principal, y restos de postes del alumbrado público y otras cosas bloqueaban la única ruta alterna.

- Demonios.

Sin poder hacer nada por la calle, se concentró nuevamente en lo que estaba haciendo. Hunter lo observó con curiosidad mientras jugaba con su celular, moviendo a la par algunos ajustes en el panel touch del vehículo.

- ¿Qué haces?

- Aislando una frecuencia radial… - Le contestó sin mirarlo.

- Suena divertido… - Susurró antes de voltear a verlo. - ¿Y mi celular es para…?

- Micrófono. Necesito enviar un mensaje.

El auto quedó en silencio por unos momentos, donde solo el golpeteo de los dedos del moreno en el celular era audible. Tucker gruñó en voz baja por la lentitud del celular y el sistema operativo del vehículo. Estuvo a punto preguntarle otra cosa cuando un pequeño sol blanco resplandeció a lo lejos, llamando la atención de ambos gracias al resplandor. Segundos después, la esfera se hizo gigantesca y todo a su alrededor fue perfectamente visible.

- Salgamos de aquí.

- Te escucho, viejo.

Ambos bajaron del vehículo tan rápido como pudieron y corrieron a la primera puerta que identificaron. Hunter se aventó con todo su peso sobre la puerta para abrirla, pero al no tener seguro, terminó tirándola del marco. Tucker entró detrás de él y se agachó en una esquina de lo que parecía ser la recepción de una oficina. Hunter hizo lo mismo en la esquina opuesta al moreno y se quedaron ahí, esperando.

El resplandor en la calle se intensificó por unos segundos y después una fresca brisa sopló, dejando el lugar a oscuras otra vez. Se quedaron quietos unos segundos, esperando a que algo más pasara, pero ningún ruido llego a sus oídos.

Se pusieron de pie con cautela y caminaron hacia la salida, donde las luces del vehículo eran la única fuente de iluminación. Sin dudarlo, Tucker volvió a entrar al auto para continuar lo que estaba haciendo. Hunter, por su parte, solo inspeccionaba sus alrededores cuando las luces a su alrededor se prendieron.

- Valerie, ¿me escuchas? ¿Valerie?

Hunter volteó a verlo con una ceja alzada.

- Valerie, si puedes oírme responde. – Hizo una breve pausa. - Valerie, ¿me escuchas?

- ¿Tucker?

Hunter se sobresaltó cuando vio al moreno saltar en su asiento y celebrar en silencio, antes de detenerse y llevarse una mano a la cabeza.

- ¡Val! ¡Necesito tu ayuda!

- No es el momento, Foley.

- Todo lo contrario…

- Tucker…

- ¡Escúchame! – Le grito por el celular. – En mi poder tengo un arma, algo que puede ayudarnos a terminar con Dan de una buena vez… pero necesito llegar hasta donde están ustedes.

- ¿Cómo conseguiste esta arma?

- Esa es una larga y extraña historia…

- ¿Y por qué no le dices a Danny para que él se encargue?

- No puede. – Tucker se frotó un lado de la cara. - Ningún fantasma debe de estar cerca de esta arma o podrían… morir.

La radio quedó en silencio por unos segundos.

- ¿Qué clase de arma es?

- Una única en su clase.

- Bien. – Dijo después de un rato. – Dime donde estas para recogerte.

- Estoy en… - Tucker sacó al cabeza del auto y se asomó para ubicarse.

- Bufete de Abogados McAllister y Asociados, en la 2da y Hamilton. – Le susurró Hunter.

Tucker le sonrió y levantó su pulgar.

- 2da y Hamilton. Te espero en el techo del bufete de abogados.

- ¿Quién está contigo? – Preguntó Valerie al escuchar los susurros.

- Solo apresúrate, ¿sí?

- Claro jefe. – Dijo irónicamente.

Tucker cortó la comunicación y desconectó el celular del auto. Lo bloqueó y salió para mirar a Hunter.

- Muchas gracias, viejo. – Le entregó el celular. – Pero continuo solo desde aquí.

- Ni lo menciones. – Tomó su celular y colocó su mano en el hombro del chico. – Suerte.

Hunter le regaló una débil sonrisa y se fue hacia la puerta del conductor para poder irse. Tucker vio el auto ponerse en marcha de reversa y darse vuelta unos metros atrás de él, para poder irse por donde habían venido. Suspiró y rápidamente volvió a entrar a las oficinas. Gracias al restablecimiento de la luz, no tardó mucho en ubicar las escaleras. Llegó hasta la puerta que conducía a la azotea, pero cuando intentó mover la perilla, no cedió.

"Diablos." Retrocedió unos pasos y empezó a patear la puerta con fuerza, pero seguía sin ceder. Regresó escaleras abajo y sonrió cuando encontró lo que buscaba. Se acercó al escritorio de la recepción y rápidamente empezó a desconectar todos los cabes del CPU de la computadora. Lo tomó y caminó hasta acercarse al cristal que protegía el extintor y alzó el CPU a la altura de su cabeza.

- Perdón. – Le susurró al dispositivo y le dio un beso, antes de arrojarlo contra el vidrio.

Con cuidado de no cortarse, extrajo el extintor y regresó corriendo hacia la puerta, y empezó a golpear la manija con la cola del extintor. 10 golpes después, logró desmontar toda la estructura y de una patada, finalmente abrió la puerta. Con cuidado dejó el extintor a un costado y salió para esperar a que llegaran por él. No esperó mucho tiempo, pues en dos minutos observó a Valerie en su deslizador sobrevolando lentamente el área.

- Espero esto no sea una broma. – Lo amenazó cuando quedó a su misma altura.

Tucker puso los ojos en blanco y hurgó su bolsillo para sacar la jeringa. La puso a contra luz para que Valerie pudiera ver el líquido rojo al interior del tubo de plástico. Cuando ella estiró la mano para tomarlo, el moreno le alejó la jeringa y la volvió a guardar.

- Necesito que me lleves lo más cerca que puedas de Dan para que pueda administrarle la dosis letal.

- ¿Qué? – Preguntó ella incrédula. – Eso es suicidio.

- Tal vez… pero ningún fantasma puede hacerlo.

- Entonces dámela a mí y yo lo hago.

- No funcionaria. – Tucker se acercó a ella para intentar subirse al deslizador, pero ella retrocedió y se cruzó de brazos, mirándolo con una ceja alzada.

- ¿Crees que no podría? – Lo retó.

- Sé que no podrías.

Tucker la estudió con la mirada por unos segundos, evaluando las respuestas de la chica. Para Valerie, la simple respuesta del chico le hirió el orgullo y decidió regresársela.

- Soy mejor que tu cazando fantasmas y muy superior a ti en el ámbito físico. – Le recordó. - ¿Por qué no podría?

Tucker volvió a poner los ojos en blanco.

- Por Dios… - Susurró. – Esto no tiene que ver con tus habilidades. – Aclaró. – Dan te asesinaría en el momento en que invadas su espacio personal porque sabe de lo que eres capaz. Yo, en cambio, no represento una amenaza significativa ante sus ojos.

Valerie lo miró con el rostro descompuesto. Descruzó sus brazos y los colocó sobre su cintura.

- Realmente estás loco.

Tucker bajó la mirada al suelo por unos segundos y luego levantó los hombros.

- Ya sé.

- ¿Realmente estas dispuesto a arriesgarte con esas probabilidades?

- No estaría haciendo más que los demás. – Hizo una pausa. - Ahora… ¿me dejarás subir o tengo que pedir otro aventón?

Valerie lo estudió con la mirada unos instantes. Parecía ansioso y un poco nervioso. Su mano temblaba involuntariamente cada 3 segundos antes de parar abruptamente. Estaba asustado. Pero en los segundos en que su mano dejaba de temblar, podía ver en sus ojos determinación. Suspiró y se dio vuelta para que el chico se subiera en la parte trasera del deslizador. Tucker asintió y de un salto subió, agarrándose del hombro de la chica para darse estabilidad.

- Entonces… ¿Cuál es el plan? – Le preguntó mientras empezaba a acelerar.

- Solo necesitamos una apertura… - Ofreció. - Avanzamos a toda velocidad hasta llegar a él, das vueltas alrededor de él mientras uso granadas de humo para bloquear su campo de visión y luego me arrojas. Después, solo tengo que administrarle su dosis y ya.

- Suena demasiado fácil.

- Si, bueno… el problema será acercarnos.

Valerie redujo la velocidad.

- ¿Qué tan lejos de los fantasmas debes estar para no afectarlos con eso? – Preguntó mirando al moreno de reojo.

- No lo sé.

- Bueno… Aquí vamos. – Susurró para sí misma. – Danny, ¿me copias? Necesito que crees una apertura para que pueda llegar a Dan. – Esperó algunos segundos sin respuesta. - ¿Danny? Los fantasmas no pueden estar cerca de lo que traigo conmigo, necesito que me confirmes…

- ¿Nada? – Le preguntó Tucker desde atrás.

- No.

- Bueno… tendremos que arriesgarnos.

Valerie solo suspiró y continuó el camino de regreso al campo de batalla.


Jazz estacionó la nave no tan lejos como le habían dicho. Técnicamente solo había retrocedido 2 cuadras y la había dejado escondida al interior de un callejón. Suspiró en su asiento y tomó el termo en sus manos, abriéndolo y sacando el Infimapa. Su conocimiento en el uso del mapa era limitado, pero sabía que estaba diseñado para llevar a quien lo portara a donde quería o tenía que ir.

Salió de la nave y caminó hacia la calle principal, donde se detuvo y abrió el mapa. Lo observó con detenimiento, intentando decidir qué hacer cuando el mapa empezó a brillar. Sus ojos se abrieron ligeramente cuando el mapa empezó a tirar de ella y salió volando a toda velocidad. Se agarró con más fuerza del mapa cuando empezó a dar vueltas en el aire y dirigirse al lugar de donde la habían sacado. Miró hacia abajo y descubrió a prácticamente todos los fantasmas conocidos y también desconocidos atacando a Dan todos al mismo tiempo. El mapa la hizo descender un poco y le volvió a entrar la ansiedad de que tal vez el mapa la estaba llevando directamente a su muerte, pero en lugar de eso, terminó atravesando el portal fantasma que estaba abierto en el cielo.

Segundos después, estuvo rodeada por el ambiente verde y frio de la zona fantasma. El mapa la siguió guiando por unos minutos, hasta que logró observar frente a ella los restos del castillo de Pariah Dark. El mapa finalmente la dejo pisar tierra cuando llegaron a la sala del trono. Se tomó unos segundos para asimilar sus alrededores para después preguntarse: ¿qué demonios se suponía que debía hacer ahí?

Los muros de la sala estaban destruidos, había escombros apilados enfrente del trono y había un hueco enorme en el techo. Pateó una pequeña roca y caminó por el lugar intentando descifrar qué era lo que tenía que hacer. Inspeccionó cada esquina y rincón de la sala, y solo cuando llegó a la parte posterior supo que hacer. A través del hueco en el muro, observó el sarcófago del sueño eterno abierto y tirado en el suelo, sobre una pila de escombros.

Se acercó con lentitud al sarcófago y lo inspeccionó de cerca: era frío al tacto y estaba elaborado con piezas de madera y metal fantasma. Intentó mover la tapa, pero se sorprendió al sentir lo pesado que era. Redoblando su esfuerzo, se puso en cuclillas y usó ambas manos para levantar la tapa. Gruñó al sentir la carga muscular, pero al cabo de unos segundos, logró levantarla y el sarcófago se cerró. Observó con atención las gemas que adornaban la tapa del sarcófago y no pudo evitar pasar su mano por ellas, hasta que sus dedos terminaron sobre el cerrojo en la nariz de la imagen del rey.

- ¡La llave!


Dan gritó frustrado al ponerse de pie. Las cosas no debían de suceder así, se suponía que mataría a Daniel y desmoralizar a todos sus aliados, para fácilmente asimilar a Reloj. Pero ahora estaba a la mitad de una batalla con esencialmente cada fantasma y no parecían querer retroceder. Dejó sus cavilaciones a un lado cuando observó a los 5 aterrizar frente a él a una distancia segura.

Reloj estaba a la cabeza, seguido por Pandora y Nocturno, con Maleza y Vortex hasta el fondo del grupo.

- Lograste reunir a la banda… - Dijo suspirando. – Pero te faltó uno.

- En tu condición actual, los 5 deberíamos bastar.

- Puede que sea verdad… - Dan se irguió. – Pero no soy el único cuyo poder esta reducido, ¿o sí?

Dan sonrió ante la seriedad de sus oponentes.

- Esta… jungla urbana limita mucho tus poderes. ¿No es así, puerco espín? Fuiste poderoso cuando el mundo estaba tapizado de verde… al igual que tú cuando todos los seres vivos quedaban bajo tu control apenas y se ponía el sol. – Dijo mirando a Nocturno, antes de voltear a ver a Vortex. – Tu solías ser libre para desatar tu destrucción…

- ¿Crees que puedes derrotarnos ahora? – Dijo Pandora.

Dan estudio unos segundos a sus rivales en silencio, observando como todos empuñaban sus manos.

- Me gustan mis probabilidades…

Los 5 fantasmas le dispararon al mismo tiempo, combinando su ataque en un solo rayo. Dan respondió de la misma manera usando el anillo. Estaba convencido en no cometer el mismo error que Pariah Dark había cometido eones atrás con ellos al no darle importancia al ataque. Los rayos chocaron y se engancharon en una pelea de poder.

La desventaja numérica se hizo presente de forma inmediata y Dan empezó a ser empujado hacia atrás por la fuerza del ataque coordinador. Pero esa batalla no era una carrera, era un maratón. Y pronto el grupo de 5 se dio cuenta de eso. La intensidad inicial del ataque les sirvió al principio para sacar ventaja, pero no eran capaces de mantener el flujo de energía constante como Dan, quien, gracias al anillo y la corona, poco a poco fue dando pasos hacia el frente.

Lo que les había dicho era verdad: no solían ser tan poderosos como antes. Aunado a los 3 ya explicados por Dan, Reloj había perdido poder sobre Dan al existir fuera del tiempo, y Pandora había perdido parte del suyo con la creación de su caja. Pariah Dark, o Dan, habían incrementado el suyo. En este estado, tal vez ni con el fantasma que les hacía falta podrían acabar con él. "Solo somos la distracción." Se recordó Reloj mientras usaba más poder.

Dan empezó a gruñir con más fuerza y sostuvo su muñeca izquierda con su mano derecha, para mantenerla firme y empezar a avanzar hacia ellos. Con cada paso que daba, su ataque ganaba terreno sobre el de los fantasmas frente a él, hasta el punto de casi impactarlos directamente. "Un poco más…"

- ¡Ahora!

El grito hizo que los 5 se desagruparan, haciendo que el ataque de Dan destruyera más edificios al fondo. Antes de que pudiera reaccionar, los pocos sonámbulos y esqueletos fantasmas que quedaban se lanzaron sobre él. Deshacerse de ellos no fue un problema… el problema fue lo que siguió.

La mitad de su cuerpo, de la cintura hacia abajo, fue atrapada por un bloque de hielo que se fue elevando varios metros sobre el cielo y que iba aumentando de grosor debido a que los Congelados, Klemper y Danny creaban capa tras capa de hielo para apresarlo. Se detuvo cuando llegó a cierta altitud, pero las fuerzas de combate humanas no le permitieron concentrarse en liberarse.

Desde las azoteas de sus edificios, abrieron fuego en contra de la figura claramente visible por sobre los edificios. Dan estiró una mano para atacarlos, pero fue capturada por cientos de cuerdas de ectoplasma que empezaron a jalar de ella. Pronto, su otra mano también fue capturada y empezó un juego de estira-y-afloja en ambos lados. Dan no sabía que hacer primero o de quien deshacerse primero, cuando finalmente Sam emergió del suelo y enredó liana tras liana en su cuello y cuerno. Junto con Danielle y los fantasmas más grandes, empezaron a tirar hacia atrás. El esfuerzo por mantenerse firme obligaba a Dan a gritar, pero seguía intentando liberarse.

Los humanos dejaros de disparar y a toda velocidad, Vlad apareció en el campo de batalla y sin pensarlo, oprimió el botón del detonador. Sin embargo, nada ocurrió. Vlad se detuvo a medio vuelo y observó con pánico el detonador, pulsando como loco el botón hasta que la ligera risa de Dan llegó a sus oídos. Usando más fuerza, empezó a mover su cabeza al frente.

- ¿Creíste… que no descifré lo que planeabas? – Dijo mientras intentaba jalar su mano. – ¡Me deshice de ese escarabajo hace días!

Dan siguió riéndose mientras los fantasmas tiraban con más fuerza de él. Vlad se quedó congelado en el aire, sin saber que hacer. Volteó a ver a Danny por un instante y el chico también lo miró sin saber que hacer. Todo el cuerpo de Dan comenzó a brillar en ese momento, mientras que el anillo parecía estar absorbiendo energía del ambiente. El hielo que apresaba su cuerpo empezó a quebrarse y aunque todos intentaban restaurar las capas, las grietas seguían apareciendo. Cuerdas de ectoplasma empezaron a reventarse.

El cuerpo de Dan empezaba a encorvarse en preparación para crear otra burbuja de energía. Los Hombres de Blanco abrieron fuego nuevamente, pero con la nueva postura de Dan, los disparos sirvieron más para romper sus ataduras que para causarle daño. Danny observó a Vlad arrojar el detonador hacia el suelo y salir volando en la dirección por la que llegó. Sin embargo, no logró avanzar demasiado. Cuando logró alejarse de ahí, cayó rápidamente al suelo mientras gemía de dolor sin entender por qué, ya que no había sido herido de ninguna forma.


Valerie y Tucker observaron lo que acontecía a la distancia. Se habían detenido a una distancia considerable de la pelea para observar lo que estaba aconteciendo, pero no les quedó de otra más que reaccionar cuando Dan estaba por liberar su brazo izquierdo.

- Nuevo plan: llévame allá. ¡Ya!

- Espera… ¿Qué hay de que los fantasmas no pueden estar cerca de…?

- ¡Puede que no tengamos otra oportunidad! ¡Lo tienen inmóvil! – Sacó la jeringa de su bolsillo y le removió el protector a la aguja con la boca, escupiéndolo al aire y tomándola como si de un cuchillo se tratase.

- Pero…

- ¡No pienses! ¡Solo actúa!

Suspiró y Tucker se sostuvo con fuerza de uno de sus brazos y aceleró hacia Dan en forma elíptica para generar suficiente momentum y poder arrojar a Tucker directamente a él.


Dan logró liberar su brazo izquierdo y Danny entró en pánico por la falla de su plan. En eso, el Caballero del Terror se alzó sobre toda la multitud con su espada y atacó a Dan, quien capturó la cuchilla de la espada con su mano libre y con fuerza la rompió. Acto seguido, le disparó por sus ojos un potente rayo de ectoplasma en el pecho para deshacerse de él antes de que el caballero pudiera quitarle la corona como era su intención.

El sonido de un propulsor llamó la atención de Dan y Danny. El traje rojo de Valerie era visible con el resplandor de la luna, pero lo extraño era que tenía a Tucker de copiloto. Ambos notaron un extraño fenómeno mientras los veían acercándose a ellos en una trayectoria circular: los fantasmas caían al suelo gimiendo en dolor cuando la chica sobrevolaba sobre ellos.

Dan fue el primero en reaccionar al empezar a moverse con más fuerza para liberarse completamente. Danny lo imitó y empezó a esforzase aún más por mantenerlo contenido dentro del hielo.

- ¡Todos atrás!

Danny no entendió la orden de Reloj ni el por qué todos los fantasmas empezaban alejarse.

- ¡No! ¡Quédense! – Gritó con desesperación al ver como los fantasmas que aún no caían, huían voluntariamente.

Él quería quedarse a pelear, pero el mismo Reloj lo tomó de la parte trasera del cuello de su traje y lo arrastró hacia atrás. Desde una distancia segura, Danny y Reloj vieron como más fantasmas caían como moscas en el suelo mientras Valerie seguía avanzando hacia él.

Sintiendo menos resistencia en sus brazos, rompió con facilidad las pocas cuerdas de ectoplasma que lo contenían y llevó ambas manos a las lianas alrededor de su cuello, de las que ahora solo Sam seguía tirando. Dan las rompió y cuando estaba por romper el hielo en sus piernas, varias detonaciones alrededor de él taparon su campo de visión con humo.

- ¡Ahora!

Dan escuchó el gritó y todos sus sentidos se pusieron alerta. Dos misiles lo impactaron: uno en la espalda y otro, el más poderoso, le dio en el abdomen y lo mandó con fuerza hacia el suelo. Se puso de pie con rapidez cuando observó a Valerie volando en picada hacia él. Estaba por atacarla cuando la vio desactivar su traje. Antes de que el deslizador desapareciera, la observó dando una vuelta de carro hacia el frente para apartarse de su camino, dejando ver a Tucker cayendo detrás de ella.

Tras el mortal, reactivó su traje y salió volando de ahí, distrayéndolo lo suficiente para pasar por alto completamente al moreno. Dan por fin volteó a verlo cuando aterrizó (y rebotó) sobre su pecho y sintió un leve piquete. El moreno cayó sentado sobre el suelo, completamente paralizado de terror al estar a escasos centímetros de aquel monstruo.

Dan sonrió al ver la expresión de miedo pintada en las facciones del que fue su mejor amigo, pero desvió su mirada a la jeringa que tenía clavada en el pecho, con el embolo presionado hasta al fondo y frunció el ceño. Empuñó su mano izquierda y arrancó la jeringa para observarla con detenimiento. Miró al moreno una vez más con la intención de burlarse de lo que sea que había intentado hacer, hasta que recordó lo que había pasado con los fantasmas en proximidad de ellos.

Giró su cabeza violentamente a los costados y observó que los fantasmas que habían estado gimiendo en el suelo ya se estaban reincorporando, con la mirada fija en él.

- ¿Qué hiciste?

Dan dio un paso hacia Tucker y se detuvo cuando observó un fino hilo de humo rojo saliendo de su pecho, específicamente del lugar donde había estado la jeringa. Se paralizó y empezó a temblar cuando una sensación de ardor empezó a esparcirse por todo su cuerpo. En pocos segundos, sentía como si lo hubiesen sumergido en un lago de magma y calló sobre sus rodillas al suelo, usando la fuerza que tenía para evitar gritar de dolor.

- ¿Qué… me… hiciste? – Susurró violentamente mientras lo veía con sus ojos rojos brillantes.

- Funcionó… - Susurró arrastrándose hacia atrás con una sonrisa. - ¡Funcionó! - Su felicidad de cortó cuando notó la furia en los ojos de Dan. - ¡Demonios, funcionó!

Aterrorizado, intentó ponerse de pie y salir corriendo para evitar el rayo que iba hacia él. En eso, plantas se enredaron en su cintura y tiraron de él con fuerza para quitarlo del camino del rayo de ectoplasma. Las plantas se detuvieron cuando chocó contra una mano formada de vegetación que atenuó el golpe. Con lentitud, abrió primero un ojo y después el otro, para notar que ya no estaba frente a Dan. Cuando su cintura estuvo libre, se paró a como pudo e inspeccionó sus alrededores. Giró su cabeza en todas las direcciones, pero no encontró a nadie, hasta que el ruido de la tierra abriéndose hizo que volteará al frente.

Soltó un leve grito y retrocedió unos pasos cuando del suelo salió una figura femenina evidentemente molesta.

- ¿Sam? – Dijo escudriñando su apariencia. - ¡¿Sam?!

- ¡¿Qué diablos estabas haciendo allá?! – Dijo empujándolo cuando se acercó a él.

- ¿Qué rayos te pasó a ti? – El moreno ignoró lo que decía su amiga.

- ¡Tucker! ¡Pudiste haber muerto!

Tucker abrió la boca, pero solo formó una mueca.

- Mira, seré honesto contigo: esto … - Dijo señalando su atuendo. - … me está distrayendo mucho.

- ¡Concéntrate aquí! – Dijo señalando sus ojos.

- ¡¿Y qué diferencia haría?! ¡Están brillando de color verde!

Sam se enojó más, pero decidió no indagar más.

- ¡Bien! ¡Solo quédate aquí y no regreses!

- Oh, ni lo sueñes hermana.

Sam ya se había dado vuelta y empezado a caminar para regresar a pelear contra Dan cuando la voz de Tucker la hizo darse la vuelta. Se sobresaltó cuando notó que ya estaba junto a ella.

- Voy a volver y voy a pelear. – Le aseguró.

Sam lo agarró del brazo y lo hizo retroceder.

- Realmente no quiero ofenderte, pero solo eres humano y… ¿es sangre lo que tienes en la cabeza?

Su enojo se esfumó cuando notó la sangre seca en la parte trasera de la cabeza del moreno e instintivamente intentó hacerlo girar para observar la herida.

- Mira, al igual que a ti, Reloj me encomendó una tarea. – Dijo Tucker soltándose. – La tuya te otorgó poderes y… un nuevo guardarropa. – La señaló. – ¿La mía? Un arma que acabo de usar en él. Y no pienso retirarme hecho ahora es él débil solo porque ya puedo decir que hice mi parte.

Sam suspiró y bajó la mirada, entendiendo el punto de su amigo. Frunció el ceño cuando por fin procesó lo que Tucker le acababa de decir.

- ¿Qué clase de arma?

Le preguntó Danny a Reloj después de que Tucker desapareció del campo de batalla. Cuando vio a su mejor amigo hacer algo tan… estúpido, su primer instinto había sido ir a toda velocidad a salvarlo, pero nuevamente Reloj lo detuvo. Estaba por protestar cuando Reloj empezó a explicarle cuál era el rol de Tucker en todo esto.

- Una que puede cambiarlo todo.

Reloj desvió su mirada hacia Dan, quien estaba arrodillado en el suelo mientras gruñía de dolor con humo rojo saliendo de su cuerpo. Sonrió unos momentos antes de ponerse serio.

- Tenemos que ser aún más cuidadosos, es más peligroso ahora que está herido.

- ¿Cómo pelearemos contra él? – Dijo Danny poniéndose a la par de Reloj. – Lo que sea que Tucker le dio afectó a todos los fantasmas alrededor.

- Cierto, pero ahora el ectoranium está contenido dentro de su cuerpo. Deberíamos estar bien.

- Entonces no perdamos más el tiempo.

Danny volteó a ver a Dan y salió volando contra él. Dan se estaba poniendo de pie con mucha dificultad cuando de un costado llegó Danny y lo golpeó. En su actual estado, poco podía hacer para defenderse, pues estaba usando toda la energía que había acumulado para deshacerse de lo que sea que Tucker le había inyectado.

- ¡A la carga! – Gritó Sidney desde el fondo.


Vlad estaba recargado sobre un muro recuperando el aliento. Echó su cabeza hacia atrás para observar el oscuro cielo de la ciudad y suspirar. Se separó de la pared y su mente empezó a trabajar para idear alguna forma de derrotar a Dan. Los sonidos de la pelea lejos de él lo hicieron cuestionarse si debía regresar o no. Ya había cooperado con la causa: luchó y sangró… ¿Qué más podía hacer?

Con lentitud empezó a caminar hacia atrás, con rumbo a la ciudad. Con lentitud avanzó una cuadra antes de detenerse al ver escondida en un callejón la nave fantasma de los Fenton. En su actual condición, sería la forma más fácil de escapar. El problema es que no era muy discreta. Además, ¿de qué le serviría huir?

Probablemente todas las autoridades estaban esperando a que esa crisis terminara para imputarle todos los crímenes relacionados al "fantasma de Wisconsin". Aunado a las acusaciones por fraude electoral y corrupción, estaba el hecho de que su identidad ya no era secreta. Tenía un blanco en la espalda que probablemente jamás se iría. Volvió a suspirar. Tendría que cambiar su plan por enésima vez.

Caminó hacia el callejón y se colocó en la parte trasera de la nave, abriendo las puertas. Al interior había muchas armas que al parecer los Hombres de Blanco habían decidido no usar, junto con algunas de las invenciones más ridículas de los Fenton. El atrapa-fantasmas, muchos termos, cañas de pescar y algo que parecía una cerbatana. Fijó su vista en el par de guantes fantasma que había colgado en una de las paredes de la nave.

Un sonido fuerte a un costado de él lo puso en alerta, y al voltear, observó a Vortex cayendo al piso con fuerza, con humo saliendo de su pecho. El crujido de otro edificio cayendo le dijo que lo había atravesado. Volteó a ver los guantes y después a Vortex.

- ¡Oye!

Vortex se enderezó en el piso y lo volteó a ver, con una mano sobre su abdomen.

- ¿Quieres la revancha?


Dan estaba actuando de forma errática. Cada fantasma que se le acercaba era recibido con una brutalidad que antes no había mostrado, sin mediar palabras. Le había lanzado un rayo del anillo al pecho a Vortex, había tomado al príncipe Aragón de su cola de dragón y lo había usado para golpear a cada fantasma que se le acercaba, hasta el punto de que Aragón tuvo que quitarse el amuleto para evitar matar a Congelación tras golpearlo continuamente con su cuerpo.

Destruyó el amuleto de Dora y estuvo a punto de exterminarla, de no ser por la intervención de Danny para, literalmente, arrancarla de su mano. El verdugo fantasma no corrió con la misma suerte y al intentar atacarlo, Dan volvió intangible su mano y la metió a la cabeza del fantasma. Segundos después, el verdugo se volvió una mancha de ectoplasma en el suelo.

Dani intentó atacarlo, pero Danny la jaló hacia atrás de la pierna justa a tiempo para evitar que el puñetazo la golpeará de lleno en la cara. La soltó y logró darle dos puñetazos a Dan, pero cuando intentó estirar la mano para quitarle la corona, Dan no se contuvo en lazarle un poderoso rayo de sus ojos. Sin parar el ataque, giró su cabeza lentamente para agredir a todo aquel que se le acercara. En los edificios circundantes, los Hombres de Blanco tuvieron que desalojar los edificios en los que estaban, pues los rayos de Dan habían comprometido la integridad física del edificio.

Una fresca brisa empezó a soplar en todo el campo de batalla y algunas nubes empezaron a cubrir el brillo de la luna. Mientras tanto, Skulker se lanzó al ataque con dos cuchillas que salieron de su muñeca e intentó apuñalarlo en el abdomen. Dan detuvo el ataque con ambas manos, pero antes de contraatacar, Ember salió del suelo detrás de él e intentó batear con su guitarra la corona fuera de la cabeza de Dan.

Él logró agacharse a tiempo y Ember terminó golpeando el casco de Skulker fuera de su armadura, lo que Dan aprovechó para estirar ambos brazos y también arrancarlos del traje mecánico para darse vuelta y golpear a la cantante con ellos. Primero en la cara, luego en el abdomen, y finalmente, les dio vuelta en el aire para clavarle las cuchillas en la cara; sin embargo, ella logró cubrirse a tiempo con sus brazos.

Soltó un grito de dolor cuando las cuchillas atravesaron sus antebrazos, pero antes de que Dan pudiera terminar el trabajo, Spectra la sacó de ahí. Sin poder contener el dolor más tiempo, Dan cayó al suelo y con un grito formó una esfera de energía que repelió a todos los que se lanzaron contra él. Su visión se nubló y las venas en sus brazos, cuello y cara se marcaron con más fuerza. El humo rojo comenzó a salir con más intensidad de su cuerpo y partes de su traje empezaron a desaparecer, como brasas siendo consumidas por fuego.

Con mucho esfuerzo, levantó su mano y creó un portal, pero antes de poder atravesarlo, un muro de hielo le obstruyó el paso. Gritando, expulsó fuego blanco con su mano levantada. Sin embargo, las llamas fueron contenidas por una estructura de hielo que seguía la misma dirección del ataque y desde el cielo, cayó un congelado con una estaca de hielo del tamaño de una persona que intentó clavar en Dan. Él retrocedió a tiempo para evitar ser golpeado, pero otro yeti repitió la misma acción desde su espalda. Aunque logró esquivar la estaca, su capa había quedado atrapada.

Se deshizo del congelado frente a él con un puñetazo y usó al otro para repeler a Danielle, quien quedó debajo del fantasma peludo. Dan intentó volverse intangible, pero eso empeoró el dolor que sentía y se detuvo. Cayó de rodillas y empezó a tirar de la capa para liberarse, cuando Danny aterrizó frente a él.

- ¿Quieres la corona, niño? – Dijo en medio de su dolor, discretamente rasgando la capa para liberarse.

- No. – Le respondió con calma. – Me conformo con que tú no la tengas.

Danny se lanzó contra él y Dan giró para quitarse del camino y darle un puñetazo. Para su sorpresa, Danny no tuvo ningún problema en detener su puño y rápidamente le devolvió la agresión. Con cada golpe, el dolor en Dan aumentaba exponencialmente. Cuando lograba sacudírselo de encima, regresaban en instantes acompañado de más fantasmas. Se deshacía de ellos y Danny volvía a intentarlo, con otro grupo de fantasmas junto a él.

Después de deshacerse de él por tercera vez, notó que el portal que había creado había desaparecido. Para su beneplácito también notó que muchos fantasmas asustados, heridos o exhaustos regresaban en masa a la zona fantasma por el portal que Lobo había creado. Y sonrió al ver su boleto de salida.

Danny miró en esa misma dirección y rápidamente regresó su atención a Dan.

- Ni lo pienses.

Dan usó el poder del anillo para despejar todo el camino entre él y el portal, y voló con las fuerzas que le quedaban hacia allá. Danny lo interceptó en el camino y pronto se le unió Dani, Pandora y Sidney. Dan arrojó la maza hacia Danny, pero él se agachó y el objeto metálico terminó estrellándose de la cara de Poindexter, rompiéndole los lentes y mandándolo al suelo noqueado. Danny intentó acercársele por detrás para arrebatarle la corona, pero accidentalmente hizo contacto con el anillo y el estallido de poder lo hizo atravesar el cielo a alta velocidad. La pérdida de poder lo hizo descender un poco y Pandora aprovechó para llevarlo al suelo. Con sus brazos intentó mantenerlo quieto mientras le intentaba remover la corona, pero Dan se lo hizo imposible. Dani llegó para auxiliarla justo cuando Dan se hizo con el centro de Pandora y lo usó para quitársela de encima con un golpe, antes de clavársela en una pierna a Pandora.

Se dio la vuelta y con mucha dificultad se puso de pie, llevando ambas manos a su abdomen por unos segundos. El dolor era evidente en sus facciones, al igual que el agotamiento y el desgaste causado por lo que sea que le habían administrado. El sonido de un trueno hizo eco en toda la ciudad, mientras múltiples relámpagos iluminaban el cielo nublado sobre ellos. El rostro de Danielle serio y la forma en la que su pecho se elevaba constantemente fue lo único que Dan pudo distinguir frente a él. Inhaló profundamente y exhaló lentamente, con un ligero temblor en su mandíbula.

- ¿Hiciste un trato por mi vida? – Preguntó Dani.

- Vlad lo hizo, yo solo escuché.

- Bueno… - Tronó sus dedos. – Solo yo decido sobre mi vida.

Dan sonrió en su dolor y agachó la cabeza, sacudiéndola.

- Niña estúpida.

Dani frunció el ceño y se lanzó contra él, bloqueando un puñetazo de Dan y atacando sus piernas. Una de sus rodillas cayó al suelo y ella aprovechó la nueva posición para patearle la quijada. Dio otra patada en el abdomen y finalizó con otra patada en la quijada. Su cuerpo siguió el movimiento de su pierna y terminó dando un mortal hacia atrás, mientras que Dan cayó al suelo.

Rápidamente se abalanzó sobre él y cuando su mano tocó la corona, la mano de Dan la tomó de la muñeca con fuerza. La sorpresa la paralizó unos segundos que él capitalizó al tomarla del cuello con su otra mano y girándola, invierto sus posiciones con ella ahora contra el suelo. Aplicó la fuerza necesaria sobre su muñeca para obligarla a soltar la corona. Le apretó con más fuerza el cuello y la miró directamente a los ojos.

Ella lo miraba con odio desbordado, pero negándose a quejarse del dolor. Él la veía con desesperación, queriendo terminar con ella lo más rápido posible para irse de ahí. Más relámpagos iluminaron el cielo y Danielle entró en pánico de lo que pudo distinguir arriba de ellos. Dan notó el pequeño cambio en sus expresiones faciales y decidió deshacerse de ella. La levantó del cuello y empezó a azotarla contra el suelo continuamente. Con mucho esfuerzo se puso de pie y dan una vuelta, la arrojó contra Nocturno.

Cuando ambos estuvieron en el suelo, Dan levantó la vista y abrió los ojos en terror.