Danny cayó agotado sobre el pavimento de la calle. Le dolían todos los músculos en su cuerpo, pero se obligó a sentarse. Inspeccionó sus alrededores y vio líneas vivas de electricidad, probablemente derribadas en su camino al suelo. Observó las chipas caer al suelo y suspiró. Estaba en una gasolinera.

Cruzó sus brazos frente a su cara para protegerse de la explosión y se volvió intangible para evitar golpear cosas innecesariamente mientras la onda expansiva lo expulsaba del lugar. Cerró los ojos y atravesó varios edificios, antes de que una sensación extraña recorriera todo su cuerpo y cayera sentado sobre una fría superficie metálica. Abrió sus ojos y frunció el ceño cuando observó sus manos. Su piel blanca estaba a la vista, en lugar de los guantes color plata de su traje. Bajo la vista a su ropa y notó que traía su vestimenta civil. Levantó la mirada al aire y vio a su mitad fantasma, que acababa de terminar de hacer lo mismo con su cuerpo, observándolo con la misma expresión en su rostro.

Ambos miraron al lugar por donde llegaron y observaron el Atrapa Fantasmas Fenton brillando frente a ellos. Observaron sus alrededores y descubrieron que estaban dentro de la nave fantasma.

- Esto es malo. – Dijeron al unísono.

Fenton intentó ponerse de pie, pero el dolor en su cuerpo lo evitó. Phantom descendió para ayudar y sentarlo en uno de los asientos de la parte trasera.

- ¿Por qué está esta cosa aquí?

- No lo sé. – Respondió Fenton. – Jazz era quien la conducía…

- Eso lo sé. Hablaba del…

- ¿Atrapa Fantasmas? Ni idea. Digo, necesitas estar a un metro de tu objetivo para usarlo.

Ambos se miraron por unos segundos.

- Esto es raro. – Dijo Phantom. – Es como si…

- ¿Hablaras contigo mismo?

- Realmente necesitamos dejar de hacerlo.

Ambos asintieron y quedaron en silencio. Phantom voló hacia la puerta trasera de la camioneta para mirar hacia afuera. Apoyó una mano sobre la superficie metálica y observó como el clima afuera parecía empeorar cada segundo. Truenos podían oírse y relámpagos verse, pero no sucedía nada. Fenton lo observó por unos instantes antes de regresar su atención al interior de la nave. Apoyándose de las paredes de la nave, silenciosamente se puso de pie y caminó hacia el artefacto que había dividido sus dos naturalezas. Movió el interruptor para cambiar la configuración a "unir" y su mirada se perdió unos segundos en recuerdos.

Cuando le sucedió eso en el pasado, recordaba que todo el sentido de responsabilidad había recaído en su mitad fantasma mientras que su forma humana se había convertido en un vago despreocupado. Pero ahora… seguía teniendo el mismo sentido de responsabilidad que siempre, y juzgando por cómo su contraparte fantasma miraba a la distancia, él también la tenía. "Supongo que eso indica que he madurado". Sonrío ante esa conclusión, pues demostraba que todo lo que Dan le había dicho eran mentiras.

Suspiró y se puso serio. Intentó cargar el dispositivo, pero al inclinarlo, su brazo le lanzó una punzada de dolor y lo soltó. El ruido que hizo al caer al piso metálico de la nave llamó la atención de Phantom, quien rápidamente fue junto a su contraparte humana para levantarlo y volverlo a colocar en su lugar, pensado que había tropezado con él.

- No, no. – Dijo Fenton cuando vio que quería dejarlo otra vez en la nave. – Ponlo afuera de la nave.

- ¿Por qué? – Preguntó Phantom.

Fenton levantó una ceja, notando que ya no estaban tan en sincronía como minutos atrás.

- Bueno… necesitamos atravesarlo juntos y yo puedo atravesarlo con un material sólido detrás de él. – Intentó bromear. – Pensaba que podía tomar algunas armas y…

- ¿Quieres volver?

Esa simple pregunta desató todas las alarmas en su mente.

- Tenemos que volver.

- ¿Tenemos? – Le volvió a preguntar Phantom.

- Danny… - Le advirtió con la voz.

- Tú no tienes por qué hacerlo…

Fenton iba a replicar cuando finalmente entendió lo que Phantom le estaba diciendo.

- No.

- Solo escúchame…

- Iniciamos esto juntos, terminamos esto juntos. – Sentenció. – Sin importar el resultado.

- Lo entiendo. ¡Te entiendo! Pero… Ya has sacrificado suficiente por la causa. Y no tienes que morir por mi culpa.

- ¿Tu culpa? ¿De que estas hablando?

Phantom bajó la mirada al suelo, buscando las palabras correctas para aclarar su punto.

- Desde que yo existo… he sido una carga muy pesada para ti. Nadie de 14 años debería arriesgar su vida para derrotar a un ser milenario inmortal de otra dimensión. Y claro que hiciste lo mejor que pudiste con lo que tenías… hicimos. Pero mira lo que pasó con tu vida desde que yo aparecí: tus calificaciones cayeron drásticamente, la relación con papá y mamá se volvió fría por la necesidad de guardar secretos de ellos; incluso nos alejamos de Jazz…

- A eso se le llama pubertad.

- Tu vida amorosa desapareció, tu vida y la de todos los cercanos a ti estuvieron en riesgo por nuestro pequeño secreto.

- Porque fantasmas atacaban la ciudad y nosotros teníamos el poder para detenerlos… Mira, sé que en el pasado me quejé vocalmente de tener que lidiar con toda esa responsabilidad, pero de ser necesario, lo haría de nuevo.

- Si, porque éramos una unidad y era nuestro deber. Pero ahora… - Phantom señaló el espacio entre ambos. – Eres libre de esa carga.

- No…

- Se cómo te sentiste hace días… cuando Tuck y Sam hablaban de su futuro.

Fenton bajó la mirada.

- Te sentías atorado, estancado. Como si no estuvieras a la altura de tus amigos. El terror de hacer esto por toda tu vida. Mira tu tiempo en la universidad como ejemplo: mi presencia fue casi innecesaria y tus calificaciones subieron, tus ciclos de sueño se regularizaron, nuestra vida amorosa pudo ser muy activa…

- ¡Hey! No queríamos eso…

- Lo sé, pero no es lo que quiero que entiendas… - Hizo una pausa. - El punto es que tú tienes una vida que va más allá que ser… bueno, yo. Puedes buscar un trabajo, tener una familia, viajar, comprar el cachorro que siempre quisimos… o nada de eso. Tienes opciones. En cambio, esto es lo único que yo puedo hacer. – Lo tomó de los hombros. – Déjame hacerlo.

- ¿Por qué?

- Porque Dan se equivocó. – Hizo una pausa. – Si, puede que tu adolescencia haya sido más emocionante que la de una persona promedio, pero los peligros por los que te hice pasar…no lo valían. Te debo eso.

Danny miró a su versión fantasma a los ojos. Sin duda alguna, esa había sido la conversación/ monólogo más extraño de toda su vida.

Aceptar la propuesta era decirle hola al futuro. Uno en donde podría conseguir un trabajo bien pagado que le permitiera comprar el auto que deseaba desde que tenía 17, uno donde se reuniría con Tucker todos los fines de semana para salir o simplemente hablar, uno donde tal vez él y Sam solidificaban su relación….

Pero significaba decirle adiós a su pasado. No más cacerías de fantasmas, no más salir fácilmente de apuros con sus poderes, no más interesantes historias que compartir con aquellos cercanos a él, no más satisfacción por hacer algo que importaba, no más ayudar a quienes lo necesitaban…

Abrió la boca para hablar… pero ninguna palabra salió. Observó a su contraparte a los ojos por unos segundos y suspiró.

- Con una condición. – Dijo Fenton.


Tucker y Sam salieron de un hueco de la tierra, después de que la planta carnívora en la que estaban abrió su boca.

- ¡Urgh! – Tucker se estaba limpiando. – Eso fue peor que comerlas.

Sam reviró los ojos e inspeccionó sus alrededores. Reloj estaba ayudando a Ember con sus heridas, Aragón cargaba del brazo a su hermana que luchaba por mantenerse consciente, Kitty atendía las heridas de Sombra… pero sin Dan a la vista.

- ¿Dónde están todos? – Preguntó el moreno.

- Derribaron al rey Dan algunas calles más adelante. Ellos están allá mientras nosotros intentamos recuperarnos.

Les costó algo de trabajo reconocer al fantasma escritor, quien fue quien les respondió.

- ¿Todos están aquí? – Volvió a preguntar el chico mientras inspeccionaba la multitud de fantasmas.

- Todos estábamos aquí… - Volvió a hablar. – Algunos regresaron a la zona fantasma, otros están con su amigo luchando y otros… no tuvieron tanta suerte. ¿Por qué preguntas? – Dijo sin energía.

- Porque… ¡realmente quiero pedir un deseo!

- ¡¿Por qué demonios gritas?! – Lo amedrentó Sam, hasta que una pequeña nube se formó detrás de ellos.

- Dijiste… ¿deseo?

- Puedes apostarlo.

El entusiasmo de Tucker se cortó al encarar a la fantasma: su atuendo estaba desgastado, su tamaño físico estaba reducido al más pequeño que jamás había visto y tenía severas heridas. Se veía agotada, pero observaba al moreno con una pequeña chispa de esperanza. Tucker le sonrió.

- Primero: deseo…

- ¡Espera!

Jazz estaba siendo arrastrada a través del cielo sobre ellos por el Infimapa y aterrizó detrás de ellos. Los fantasmas abrieron los ojos al notar el mapa en su poder y ella fue corriendo hasta quedar frente a Desiree.

- ¿En dónde estabas? – Preguntó Sam.

- ¡Consiguiendo esto! – Dijo emocionada, sacando la llave de su bolsillo. – Ahora necesito que cumplas mi deseo.

- Oye, la fila empieza conmigo. – Dijo Tucker metiéndose entre ella y el fantasma.

- ¡Lo que necesito es más importante!

- ¿Según quién?

- ¡Según yo!

- Pues yo creo…

- ¡Solo pidan los malditos deseos!

Ambos voltearon a ver a la fantasma que parecía ansiosa y los miraba con algo de enojo en su mirada. Jazz abrió la boca, pero el moreno le ganó.

- Primero, deseo que le devuelvas estos a su dueño original. – Dijo quitándose los lentes.

Desiree solo chasqueó los dedos frente a él y los lentes desaparecieron. Quedo esperando a que siguiera hablando.

- Deseo tener mis lentes mi mano. – Chasqueó los dedos y los lentes destruidos aparecieron en su mano. – Deseo que los lentes estén como nuevos. Deseo…

- ¿Por qué no lo pediste en un solo deseo? – Preguntó Jazz desesperada por la lentitud.

- Ella necesita conceder muchos deseos para recuperar sus fuerzas y si lo…

- ¡Sigue pidiendo! – Lo regañó la fantasma.

- ¡Deseo que mi cabeza este curada!

Ella chasqueó los dedos y él llevó su mano a la parte posterior de su cabeza. Palpó en busca de la herida y sonrió cuando solo sintió su cabello.

- Deseo que la mancha de sangre que dejé en el cabezal del asiento de copiloto del auto de Sam se borre…

- Disculpa… ¿qué? – Dijo Sam mirando a su amigo.

- Y deseo tener el arma antifantasmas más grande y poderosa de todos los presentes.

Cuando chasqueó los dedos, algo parecido a un rifle apareció en las manos de Tucker y el peso hizo que casi la dejara caer al piso.

- Cuidado con eso. – Le advirtió ella acercándose a su rostro.

- ¿Terminaste? – Dijo Jazz desesperada.

Tucker señaló el camino libre a Desiree mientras se acomodaba el rifle. Jazz miró a la fantasma.

- ¡Deseo que el sarcófago del sueño eterno venga aquí y este cerca de Dan!

La mención del sarcófago hizo que los fantasmas alrededor de ellos empezaran a murmurar. Desiree chasqueó los dedos y Jazz se quedó en silencio, esperando. Pasaron segundos y ella inspeccionó sus alrededores.

- ¿Funcionó?

- Sí. El sarcófago está cerca de Pariah, como pediste.

- ¡Excelente! – Dijo animada. – Ahora solo tengo que llevar la lla…

- Yo lo haré.

Todos miraron hacia arriba para ver a Danny con un semblante serio y con la mirada al frente. Por un segundo, desvió su mirada a la llave en las manos de Jazz y descendió para tomarla. Por reflejo, Jazz retrajo su mano y se ganó una mirada dura de su hermano.

- Danny…

- Jazz… la llave. No podemos perder más tiempo.

Había algo raro en él. Los 3 podían notarlo, pero no podían identificar qué. No había hecho contacto visual con nadie más que su hermana. Danny dio un paso al frente y estiró la mano.

- No me obligues a quitártela.

Jazz se sorprendió por el tono que Danny usó con ella y le entregó la llave. Él tomó la llave y la inspeccionó unos segundos, antes de cerrar su puño alrededor de ella. Levantó la mirada y comenzó a flotar.

- Quédense atrás. Las cosas van a ponerse feas.


Los relámpagos que atravesaban el cielo, más nunca caían, proporcionaban suficiente luz como para poder delinear a la perfección la figura de Vortex oculto entre las nubes. Su tamaño había crecido desde la última vez que lo golpeó para quitárselo de encima y finalmente reparó en el vendaval que tenía minutos soplando en toda la ciudad. Se estaba preparando.

Dio dos pasos hacia atrás y sintió como su pecho mandaba otra pulsada de dolor a todo su cuerpo. Se esforzó para mantenerse de pie aun cuando las rodillas le temblaban. Estaba por voltear y huir por el portal cuando un nuevo tipo de dolor recorrió todo su cuerpo. Un dolor particular que estaba seguro de conocer. Sus manos temblorosas viajaron al centro de su pecho y bajó su mirada para ver 4 puntas filosas saliendo de él.

- ¿También descifraste este plan?

El susurro de Vlad en su oído lo sorprendió e hizo que abriera más los ojos.

- ¿Qué…?

Dan se tragó su pregunta cuando Vlad enterró con más fuerza las garras del guante fantasma en su pecho y las retorció, dejando salir más humo rojo mientras Dan finalmente soltaba el grito de dolor que intentaba contener desde varios minutos atrás. Con su mano disponible, Vlad jaló hacia atrás la cabeza de Dan aplicando una llave que lo dejó mirando hacia arriba, donde el cielo estaba cada vez más electrificado. Dan abrió los ojos al entender el plan de Vlad.

Intentó sacudírselo de encima, pero no tenía la fuerza física para hacerlo en ese momento; quiso usar sus poderes, pero Vlad volvió a retorcer las garras y cortó sus intentos. De la nada, el sarcófago del sueño eterno apareció detrás de ellos completamente abierto. Empezó a sacudirse con más fuerza, pero sus pies fueron atrapados en varias capas de plantas.

- ¡Los cobardes… - Hablaba mientras luchaba por liberarse. - … no pueden ser héroes!

- No, pero algo en lo que somos buenos… - Dijo luchando por mantenerlo quieto. – … es en arrastrar a los demás con nosotros…

Los relámpagos cesaron y un trueno hizo retumbar el suelo.

- ¡¿Estás loco?!

- Solo un poco… - Sonrió.

Vlad levantó la mirada hacia Vortex, que poco a poco empezó a acumular un resplandor blanco a su alrededor. Desde su posición en el suelo, Dan pudo observar cómo se formaba una pequeña sonrisa en el rostro de Vortex. Vlad por su parte, desvió su mirada hacia un costado. Hizo contacto visual con Nocturno por unos segundos y luego desvió su mirada hacia Danny, quien recién llegaba a la locación.

"Plan B". Pensó Danny mientras veía a Vlad asintiéndole con la cabeza.

Nocturno envolvió a Danielle en un abrazo para cubrirla justo en el momento en el que Vortex finalmente disparó el rayo que llevaba minutos creando. Dan levantó su mano izquierda y la apuntó a donde estaba Vortex, decidiendo usar la energía del anillo para contrarrestar el ataque. Danny creó una esfera de energía y cuando estaba por bloquear el ataque de Dan, escuchó un murmullo.

- No, no, no… tú te vas conmigo.

Vlad sacó su mano del guante con el que había traspasado a Dan y lo uso para quitarle finalmente la corona, haciendo que el ataque de Dan desapareciera justo antes de que ambos ataques colisionaran, dejando que el rayo más poderoso en la historia de la humanidad descendiera y los golpeara con un ataque crítico directo.

Por lo general, un rayo no dura más de una fracción de segundo en aparecer y desaparecer. Pero no este. 20 segundos de una potente descarga eléctrica continua cayó a la tierra hasta que Vortex agotó toda su energía y terminó cayendo del cielo, inconsciente en la cima de un edificio. El resplandor del impacto fue suficiente para cegar a todos los espectadores y el sonido los dejó aturdidos por varios minutos, e incluso ocasionó que los pocos cristales que seguían intactos se destruyeran.

Una pequeña onda expansiva se generó en los alrededores, haciendo que todo lo que no estaba fijo saliera volando Nocturno incluido. Al estar más cerca, Nocturno absorbió parte de la energía del arco eléctrico creado por la presencia de metales en los escombros. Danny había formado un escudo alrededor de él que lo protegió y le permitió ser el primero en reaccionar.

Inhaló profundamente y sopló aliento frío para deshacerse del humo que le nublaba la visibilidad. Inspeccionó el área rápidamente en busca de su objetivo y cuando lo ubicó, salió con velocidad para terminar con todo. El sarcófago había sido arrastrado varios metros hacia atrás (cortesía del rayo, posiblemente), terminando recargado sobre un montón de escombros con una inclinación de 60° sobre el suelo. La tapa seguía abierta y le bloqueaba la vista al interior, por lo que se acercó con determinación.

Tocó la tapa con la mano, pero la alta temperatura del metal del borde lo hizo soltarla. Recubrió su mano con una fina capa de hielo y la levantó. En esa posición, pudo notar la totalidad del daño que el rayo había ocasionado: Dan tenía un hueco del tamaño de un puño en el pecho y todo el tejido alrededor estaba cauterizado, extendiéndose por todo el cuerpo del fantasma. Su ojo izquierdo y algunos dedos se habían salvado, pero el resto de su piel estaba negra. El traje de Dan estaba calcinado y el poco metal de la armadura que le quedaba estaba derretido sobre él. La atención de Danny viajó a su mano izquierda y sin dudarlo, usó su mano libre para quitarle el anillo.

Estaba concentrado en quitarle el anillo que no pudo percatarse del ligero movimiento en el párpado intacto de Dan.

Nocturno se dio vuelta hasta quedar boca arriba y soltó a Dani para intentar regenerarse. La chica rápidamente buscó ponerse de pie y cuando lo logró, observó un cráter de al menos 3x3 metros frente a ella. Levantó la mirada un poco más y vio a Danny a punto de cerrar el sarcófago. Su respiración se volvió errática cuando recordó lo último que vio antes de que el rayo cayera y voló hacia el cráter que se había formado, quedando paralizara por lo que vio.

Danny arrojó el anillo hacia atrás, rodando en el suelo. Con eso fuera del camino, azotó la tapa del sarcófago hacia abajo, pero esta rebotó antes de que lograra cerrarse. Del interior, gritos desgarradores empezaron a resonar y la tapa estuvo por abrirse completamente otra vez, pero Danny recargó todo su peso sobre ella para evitar dejarlo salir.

El sarcófago empezó a sacudirse violentamente y Danny luchaba por cerrarlo, mientras los gritos del interior lo empezaban a perturbar. Danny notó que una bota había evitado que la tapa se cerrara completamente. Tomó la tapa con una mano y el resto del sarcófago con la otra para cerrarlo a presión de ambos lados.

- ¡Dani!

El grito de ayuda la sacó de sus cavilaciones y salió volando para ayudar a Danny, usando toda su fuerza para empujar la tapa y cerrarla. Estaba casi por cerrarse, cuando una patada del interior hizo que la tapa rebotara y golpeara a Dani en la cara, quien dejo de presionar unos segundos, permitiendo que una mano saliera del interior y tomara a Danny del cuello de su traje.

- ¡Tú…! – Chilló la voz del interior. - ¡te vienes…!

- ¡Con nosotros! – Chilló otra.

Danny abrió los ojos cuando observó 4 pupilas rojas brillando en la oscuridad del interior. Entonces cayó en cuenta que Dan y Pariah ya estaban separados en el interior. Otra mano tomó a Danny del traje y empezó a jalarlo al interior, mientras Dani volvía a intentar cerrar la tapa. Los gritos de Dan y Pariah seguían taladrando sus tímpanos y lograban ponerlos aún más nerviosos, pues no podía comprender el dolor detrás de esas exclamaciones primitivas.

Dani entró en pánico cuando vio que su primo estaba siendo succionado al interior y que otra mano lo tomaba del brazo y empezaba a jalarlo. Ella empezó a gritar por el esfuerzo para cerrar la tapa por si sola, pues Danny había tenido que soltar el sarcófago para luchar por liberarse del agarre. La tapa se cerró más cuando el peso de Reloj cayó sobre ella y pronto, Walker se unió a los 2 en el intento por sellarlo.

Con su mano libre, Danny puso resistencia para alejarse de la apertura del sarcófago y colocó uno de sus pies sobre el borde de la tapa para intentar volar lejos de ahí, pero las 3 manos que lo tenían agarrado lograron acercar su torso a la apertura. La mano de Pariah soltó a Danny por unos segundos antes de envolverlo de la cintura y jalarlo con más fuerza al interior.

Dani dejó de intentar cerrar la tapa y se concentró en liberar a su primo. Corriendo, Sam y Tucker entraron al campo de batalla acompañados por el fantasma escritor y el Caballero del Terror. Ambos fantasmas volaron hacia el resto y se colocaron en el extremo superior e inferior del sarcófago para ayudar a cerrarlo, lo que le permitió a Dani tomar la muñeca de Dan con ambas manos y usar una descarga de energía para que soltara la mano de Danny.

Sam ignoró los gritos que resonaban a su alrededor y extendió lianas que se enrollaron alrededor del pecho de Danny y empezó a tirar hacia atrás con todas sus fuerzas. El chico volteó a ver hacia atrás cuando vio las plantas en él y observó a Tucker apuntando un arma en su dirección, pero con una expresión en su rostro que denotaba frustración.

- ¡Tucker! – Gruño Sam tirando de las lianas. - ¡Haz algo!

- ¡No puedo verlos! – Dijo bajando el arma.

Danny desvió su mirada a los fantasmas frente a él haciendo su mejor esfuerzo para cerrar la tapa, logrando bajarla una pulgada más. Miró a Danielle luchado contra el brazo de Pariah envuelto en su cintura mientras que evitaba que la mano de Dan la atrapara a ella. Y supo que hacer. Dejó de luchar contra los tirones y su cintura estuvo a punto de entrar en el sarcófago.

- ¡Tuck! – Lo llamó girando su cabeza. - ¡Dispara!

- ¡No tengo un tiro limpio!

- ¡Si lo tienes!

El rostro de Tucker se congeló al mirar a Danny a los ojos.

- ¡Hazlo!

- ¡No! – Dijo el moreno cerrando los ojos.

- ¡No hay otra opción! – Le dijo mientras jalaban sus piernas al interior del sarcófago.

- ¡Danny! – Gritó Danielle poniendo sus manos sobre el pecho de Danny para empujarlo hacia afuera.

Reloj levantó la mirada en ese instante hacia Danny.

- ¡Tuck!

- ¡No! ¡Debe de haber…!

Tucker abrió los ojos la expresión de paz en el rostro de Danny lo desconcertó. Su mejor amigo le asintió, regalándole una pequeña sonrisa. "Confía en mí". Fue lo que Tucker pudo leer en los labios de su mejor amigo. Se tragó el nudo en su garganta y levantó el arma, apuntándole a través de la mira del rifle. Si Danny contaba con él, no pensaba defraudarlo.

- Tucker… ¿Qué haces? – Preguntó Sam mirando como el chico inhalaba profundamente y exhalaba lentamente. – Tucker… ¡Tuck, no!

- Lo siento viejo… - Murmuró.

Cerró un ojo y cuando tenía la espalda de Danny en la mira, apretó el gatillo. El retroceso del arma lo golpeó con fuerza en el hombro y lo tiró al suelo. El sonido del disparo notificó a Danny el inicio de su plan. En una fracción de segundo, le disparó un rayo de ectoplasma a Danielle para alejarla de él y expulsó por su espalda a Danny Fenton, haciendo que la munición antifantasma que Tucker había disparado le rozara el cabello mientras caía al suelo.

El disparo le dio justo en el lugar de donde Sam lo estaba jalando, rompiendo las lianas de plantas y tirándola al piso por la inercia. El cuerpo de Phantom salió hacia el frente, golpeando los brazos y piernas que evitaban que el sarcófago se cerrara antes de desaparecer, frente a la atenta mirada de Reloj. Sin resistencia, los esfuerzos de los fantasmas dieron fruto y su fuerza logró cerrar la tapa. Todos levantaron la mirada.

Danny Fenton se puso de pie y salió corriendo hacia el sarcófago, sacando del bolsillo de su pantalón la llave y saltó sobre la tapa. Aprovechando su forma humana, saltó sabiendo que traspasaría el cuerpo de Walker y rápidamente metió la llave en la ranura y la giró.

Los gritos continuaron resonando y el sarcófago empezó a iluminarse, con energía rodeándolo. Danny se agarró de ambos costados del sarcófago mientras que los fantasmas alrededor de él salían despedidos por la repentina descarga de energía. Cuando el resplandor cesó, solo Danny quedaba acostado encima de la tapa, con los ojos bien cerrados y los músculos de sus brazos tensados por el esfuerzo de mantenerse agarrado.

El sonido de alguien sacando la llave hizo que abriera los ojos y vio al Caballero del Terror recargado en la tapa frente a él, con la llave en mano. Giró su cabeza y notó que los demás fantasmas lo estaban viendo en silencio, Danielle incluida. Movió la cabeza al otro lado y vio a sus amigos observándolo con sorpresa. Una mano en su hombro hizo que se sobresaltara, y al voltear se dio cuenta que era Reloj.

- ¿Ganamos? – Preguntó Sam a la multitud.

- Lo hicimos. – Le confirmó Reloj con una sonrisa.

- Ganamos… - Repitió Danny.

- ¡GANAMOS! – Gritó Tucker eufórico. - ¡GANAMOS!

En los alrededores, el grito de Tucker ocasionó una serie de murmullos, que fueron creciendo entre los fantasmas en gritos de alegría y victoria. Al oír la noticia, Jazz se abrió hasta que vio a su hermano intentando sentarse en sobre el sarcófago mientras Sam y Tucker se acercaban a él. Salió corriendo hacia él, quitando a los dos fuera de su camino mientras apretaba a su hermano en un fuerte abrazo.

Una punzada de dolor recorrió el cuerpo de Danny cuando el cuerpo de Jazz le golpeó el pecho. La chica se apartó preocupada cuando lo oyó quejarse y su instinto protector la hizo inspeccionarlo en busca de heridas. Danny intentó calmarla cuando Sam y Tucker se unieron a ellos, y lo rodearon en un abrazo grupal. Los fantasmas les dieron su espacio.

Reloj desvió su mirada hacia atrás y observó a un operativo caminando hacia ellos.

- Aquí el operativo W. – Dijo a través del dispositivo en su oído. - Tengo ojos en el objetivo.

- Estatus.

- Señor... – Sonrió. – Lo tenemos.

En los edificios, O sonrió al recibir la noticia y volteó hacia todos los operativos que lo veían con expectación. O tomó en sus manos el transmisor y oprimió el botón del micrófono para que todos se enteraran.

- Ganamos.

Los gritos de felicidad hicieron eco en las calles vacías donde se habían conglomerado los operativos. Algunos se abrazaron, otros cayeron de rodillas y unos pocos lloraron. Jack abrazó a Maddie con todas sus fuerzas mientras su esposa lloraba en su pecho; Valerie se sentó sobre su deslizador, se removió el casco y empezó a reír, feliz de que todo había acabado; los operativos que se habían quedado atrás en los puestos de emergencia compartieron la noticia con los heridos que estaban atendiendo; Damon se acercó al transmisor más cercano para comunicarse con Valerie y los Masters' Blasters se dieron un abrazo grupal mientras gritaban eufóricamente.

- Viejo, perdón por dispararte…

- ¡Qué bueno que estás bien, hermanito!

- Danny, ¿qué pasó?

- Si… ¿Qué rayos pasó?

- ¿Cómo hiciste eso?

Danny estaba siendo bombardeado por preguntas, pero su mirada se desvió hacia Reloj. El fantasma caminaba alejándose se ellos y se detuvo para recoger algo del suelo. Levantó el objeto con una mano y lo puso al nivel de su rostro para soplarle. Ignorando a sus amigos y las punzadas de dolor en sus costillas, pierna, cara y espalda, se acercó a paso lento a ella. Cuando Reloj sintió a alguien detrás de él, volteó y vio a Danny.

- Hola...

- Daniel… - Le sonrió y le extendió el objeto en su mano. – Se te cayó esto.

Danny miró el objeto y distinguió el anillo. Levantó la mirada y le devolvió la sonrisa. Estaba por decir algo cuando ambos notaron al Caballero del Terror descender junto a ellos y pronto, Congelación se les unió con la corona en su mano de hielo.

- Lo volviste a hacer, Elegido.

- Con mucha ayuda. – Suspiró. – Gracias. Por todo.

El yeti le sonrió y le extendió también la corona.

- Hay una vacante abierta. – Le dijo Congelación.

Danny observó los objetos que le estaban ofreciendo y suspiró.

- La zona fantasma no necesita un rey.

Su respuesta se ganó la aprobación de los tres fantasmas junto a él. Congelación retrajo su mano con la corona, pero Reloj tomó la mano derecha de Danny y dejó caer en su palma el anillo. Danny estaba por devolvérselo, pero Reloj se alejó un poco de él, tomando su báculo con ambas manos y transformándose en su versión infantil.

- No es sabio conservar ambos artículos en el mismo plano.

- ¿Qué hay de la corona? – Preguntó.

Congelación y el Caballero del Terror intercambiaron miradas. Ambos asintieron e intercambiaron la corona y la llave.

- Es mi deber sagrado el preservar la corona de fuego… - Dijo el caballero.

- Y los Congelados resguardaremos la llave por la eternidad… justo como resguardamos en Infimapa.

Danny sonrió y apretó el anillo en su mano. El caballero le hizo una pequeña reverencia y se despidió de él. Congelación puso su mano sobre su hombro y le dio un ligero apretón. Ambos se despidieron y el yeti avanzó a donde estaban el resto de fantasmas y empezó a coordinarlos para regresar a la zona fantasma.

- Fue noble lo que hiciste…

La voz de Reloj llamó su atención.

- Sacrificar tu parte fantasma para sellar a Dan y Pariah. – Aclaró el amo del tiempo con una sonrisa.

- No fui el único que sacrificó algo…

Ambos voltearon a ver a Danielle, quien estaba parada junto a un operativo mirando al interior del cráter. Reloj desvió su mirada al cielo viendo a sus colegas acercándose a ellos, pero Danny ni se movió.

- Ve. – Lo animó. – Te necesita.

Danny miró hacia atrás y vio como entre Nocturno y Pandora sostenían a un muy debilitado Vortex. Del suelo, Maleza salió y Danny frunció el ceño. Reloj sólo sonrió y negó con la cabeza. Intercambió miradas con el fantasma de las plantas y Maleza estiró su mano en la dirección de Sam. Danny observó como las plantas fueron retirándose del cuerpo de Sam ante la mirada atónita de Tucker: era como si Sam se estuviera pelando, removiéndole todo el traje y peinado otorgado por los poderes de Maleza y dejando en su lugar a su Sam.

- Solo era temporal. – Dijo Maleza mirando al ojiazul.

No encontró en si la fuerza para enojarse con el fantasma, por lo que solo musitó un gracias y suspiró. Inspeccionó a los 5 fantasmas mientras su mente viajaba entre recuerdos de esa noche y de hace 7 años.

- Me dijeron que fantasmas antiguos y poderosos derrotaron a Pariah Dark en el pasado… - Los recorrió a todos con la mirada. - ¿Son ustedes?

- Lo fuimos… - Contestó Vortex.

- ¿Y quién es el sexto?

- Él ya no está. – Murmuró Nocturno.

- Tras derrotar a Pariah… - Empezó Reloj. - … él usó su poder para dividirse en muchos fragmentos con la intención de observar todo de todos los ángulos.

- Unido, era el más poderoso de los 6; pero fragmentado … - Habló Maleza. – A cada Observador le tocó una pequeña fracción de su poder…

- Y Dan los destruyó uno por uno. – Concluyó Reloj.

- Afortunadamente te teníamos a ti. – Pandora le sonrió.

Danny procesó la información que acababa de recibir y suspiró. Se quedó en silencio unos segundos antes de estirar su mano hacia el frente. Reloj sonrió, mientras que los otros solo intercambiaron miradas sin entender que deseaba con ese gesto. Soltó su báculo y estiró su mano derecha para apretar la de Danny.

- Supongo que esto es un adiós.

- Ya veremos. – Le respondió el amo del tiempo.

Danielle descendió al interior del cráter y el sonido de sus botas salpicando un charco hizo que se detuviera por unos segundos. Llenó de energía una de sus manos para iluminar sus alrededores y remojó sus dedos en el líquido viscoso del suelo. Aunque estaba cubierto por tierra, el distintivo brillo verde del ectoplasma seguía ahí.

"Hasta nunca". Pensó mientras se ponía de pie.

- ¿Qué es eso? – Preguntó el operativo.

- Esto… - Dijo flotando hasta salir. – Es Vlad Plasmius.

- ¿Qué?

- Él estaba con Dan cuando el rayo… - Se mordió el labio y desvió la mirada. – Él… retuvo a Dan.

- ¿Estás segura de eso?

- Yo estaba ahí cuando pasó. – Dijo señalando un lugar a unos metros del cráter.

El operativo solo asintió y se dio vuelta para informa través de su comunicador. Danielle no quiso prestar atención a lo que decía el operativo, pero su mente se activó cuando escucho la frase notificar a su hija. Empezó a caminar rápido para alejarse y poder irse de ahí, pero Danny la frenó tomándola de los hombros.

- ¿Estás bien? – Preguntó con el tono de hermano mayor que siempre usaba con ella.

- Si… solo que necesito irme de aquí. Ya.

Le dio una pequeña sonrisa e intentó seguir su camino, pero Danny la plantó en su lugar.

- ¿Estás bien? – Preguntó de nuevo, buscando sus ojos con la mirada.

- Realmente me tengo que ir. – Dani señaló al operativo con la cabeza. – Emitieron un boletín de búsqueda para Danielle Masters. Necesitan… avisarle.

- Entiendo. – Dijo Danny soltándola. – Pero vamos a hablar de esto.

Ella asintió con la cabeza. Se quedó junto a él unos segundos más y en un segundo, abrazó a Danny. El chico le devolvió el gesto antes de que ella se separara de él y se fuera volando de ahí. Danny miró el cielo en la dirección que ella había tomado antes de que el resto del equipo Phantom llegara junto a él.

- ¿A dónde fue? – Preguntó Jazz.

- La necesitan en otra parte. – Dijo bajando su mirada a Tucker, quien lo veía con preocupación.

- Viejo… ¿Qué rayos pasó? – Dijo el moreno.

Danny abrió la boca para responderle, pero en ese momento, varios fantasmas aterrizaron frente a él. Los 4 giraron sus cuerpos para ver cara a cara al grupo de fantasmas conocidos. Estaban cansados, heridos y a punto de regresar a la zona fantasma, pero habían decidido tener una última conversación con el ex chico fantasma. Walker, Ember, Desiree, el fantasma de las cajas, Sidney, la señora de los almuerzos y frente a ellos, el Skulker real.

- Por mucho tiempo deseé ponerte las manos encima para exterminarte, chico… - Habló Walker.

- Otra pésima elección de palabras. – Bromeó Danny.

- Me alegra jamás haberlo hecho. – Respondió el fantasma blanco ignorando su comentario.

- Nos volviste a salvar de ese monstruo… - Habló Sidney. – Así que supongo que te debemos algo.

- Es una oferta única y por tiempo limitado, así que piensa bien lo que quieres. – Dijo Desiree.

- Y no puedo enfatizar esto suficiente… que no se te suba a la cabeza. – Intervino Ember.

Danny sonrió.

- Pues... – Giró su rostro para inspeccionar sus alrededores antes de responder. –… sería bueno si se quedan y nos ayudan a limpiar este desastre.

Ember le sonrió.

- Correré la voz.

Skulker voló para ponerse a la altura del rostro de Danny para hablarle, pero se enojó cuando los 4 lo vieron y suprimieron las ganas de reírse por su apariencia.

- Ahora que salvaste al mundo, te has vuelto una presa aún más codiciada para mí. – Habló intentando sonar amenazante. – Sin embargo, ahora solo eres humano… por lo que cazarte ya no es un reto tan impresionante.

Las miradas del equipo Phantom recayeron en la espalda de Danny ante ese comentario. Él las percibió, pero no abordó el tema. Por ahora.

- Me conformo con saber que me tienes en alta estima. – Bromeó.

- Buena suerte, Danny Fenton. – Se despidió Sidney.

- Adiós chicos. Y gracias.

Los fantasmas sonrieron y salieron volando hacia el grupo de fantasmas que estaban por regresar a la zona fantasma. Con ellos fuera del camino, Danny suspiró y dio media vuelta, listo para encarar el interrogatorio que venía sobre él.

- ¿Solo eres humano ahora? – Preguntó Jazz.

- Danny… ¿qué demonios hice? – Dijo Tucker.

Él levantó ambas manos para calmarlos y hacer que guardaran silencio. Inhaló profundamente mientras pensaba por dónde iniciar la historia.