¡Hola a todos! Espero que se encuentren muy bien. Hace años, años que no subía nada acá. Espero se encuentren de maravillas. Les dejo una especie de mini historia de dos capítulos secuela de Los Agentes de la Justicia. Ojalá les guste, puesto que es más romance que otra cosa.

Un abrazo muy grande a todos ustedes.


La Oferta.

Prólogo.

Todo esto es demasiado extraño para mí. Me he estado preguntando si tiene sentido aquella propuesta que los Dioses Antiguos me han hecho hace unas horas.

El día parecía bastante tranquilo, uno algo aburrido considerando que, desde que se evitó la resurrección de Onaga, todo aquí ha sido demasiado tranquilo. Cada tanto Kung Jin viene a visitarnos con Cassandra, con quién ya hice las paces por nuestras peleas del pasado. Aún recuerdo esa lucha: Goro decidió ser el nuevo huésped de Onaga, regenerando así los cuatro brazos que Kotal Kahn le arrancó en el pasado. La lucha fue intensa, recibiendo además la ayuda de Kenshi, quién utilizó todo el poder de Sento para intentar separar a Goro de Onaga, y si bien lo logró al principio, el espíritu del antiguo emperador era demasiado poderoso, posesionando a mi amigo Syzoth, comenzando también a tener una mutación. Al no tener Kenshi ya poder en Sento, debimos utilizar el último recurso, que fue transformarnos Bi Han, Kung Lao y yo en nuestras formas animales —yo en un dragón, Lao en un tigre humanoide y Bi Han en un grifo de aspecto bastante humanoide— para poder hacerle frente al Rey Dragón, que había cambiado la apariencia de Reptile en un dragón gigante y bastante agresivo.

Sabiendo que la lucha sería demasiado complicada aún en nuestras formas animales, le pedimos a Cyrax que llame a nuestros amigos del universo distante que nos ayudaron en el pasado, apareciendo ellos dos junto dos personas que nunca habíamos visto: un samurái con una armadura azul con bordes blancos, una espada láser verde, un sable y otra espada en su espalda, muy similar a la que Kotal Kahn utilizaba; y una mujer rubia de cabello largo recogido en dos coletas, un traje militar color verde y una AK-47. Ellos cuatro también se transformaron en formas animales, dejándonos sorprendidos. Nightwolf y el samurái se volvieron hombres lobo, Smoke se transformó en el demonio Enenra y la chica en una especie de mujer águila humanoide. El chamán comenzó a pronunciar un conjuro, mientras los demás atacábamos sin cesar a Onaga, logrando separar su alma del cuerpo de Reptile pasada una hora de combate incesante. Esta se evaporó, comentando nuestro amigo que, muy probablemente, Onaga tomó ese fragmento de alma para sí, contándonos él que, en su universo, este había sido resucitado en el pasado. Recuerdo bien que al preguntarle como pudieron lidiar contra él, solamente me respondió que no fue el caso, sino que él los derrotó de manera humillante, escapando. Saber que Onaga estaba allí me alteraba demasiado, puesto que sentía tener una especie de conexión bastante espiritual con él, como si compartiese algo con él. Decidí consultar esto a los Dioses Antiguos, quiénes me contaron que Ouryu, mi vida pasada, era descendiente directo de Onaga, explicando así mi gran manejo del fuego y el entender de los dragones de fuego.

Después de toda esta aventura, nos quedamos en la Tierra, quedando a cargo del Mundo Exterior una mujer saurio llamada Khameleon, que era conocida de Bi Han ySyzoth en la Tierra. Ella se quedó de regente junto a su hermano Chameleon, quienes decidieron quedarse allí, llevándose a los saurios a vivir tranquilos a aquel mundo. Nosotros pensamos que nuestro amigo se iría con ellos, negándose rotundamente, puesto que deseaba quedarse con su familia, como él nos llamaba amistosamente.

Un día me encontraba entrenando junto a mi querido hermano Kung Lao algunas posiciones de manos junto a los shaolin del Loto Blanco, quienes nos buscaban con bastante frecuencia al ser sus maestros más influyentes con vida. Sumado a ellos, también estaba Kung Jin, el cuál venía a visitarnos para preguntarnos otras cosas, sobre nuestras vidas privadas y porque no estábamos casados o en pareja con alguien.

¿Qué clase de pregunta es esa, primo?—preguntó Lao.

Bueno, es que me parece que ustedes deberían estar juntados o algo de eso—respondió él, generándome ciertas sospechas.

¿Buscas consultarnos algo relacionado a eso y no sabes cómo iniciar una conversación de manera convincente, amigo?—me animé a deducir en voz alta, notando nerviosismo en él.

¡No es eso! Estuve hablando con Cass y salió esa charla sobre ustedes dos, que parecen dos tipos solterones… sin ofender—dijo, intentando no incomodarnos.

Bueno, yo salía con Kitana y todo terminó muy mal, como debes saber—dije yo—, Lao estuvo soltero, por su parte. Le interesaba Jade, pero no llegaron a nada.

A decir verdad, yo no recuerdo absolutamente nada de lo que pasé como Retornado durante veinticinco años. Sólo siento que amo a una mujer, pero no sé quién es ella ni recuerdo su rostro—contó Lao, ante la incrédula mirada de Jin.

Nuestro joven primo nos dijo que, tal vez, deberíamos tratar de conocer a alguien, pero yo seguía pensando que tenía a alguien en mi vida. Esa mujer claramente era Li Mei.

Si bien nos conocimos hace unos años y solamente teníamos un vínculo por ser discípulos del maestro Bo Rai Cho, su muerte y luchar codo a codo nos hizo aliados. Más allá de eso, Mei es realmente hermosa, diría que más inclusive que Kitana, aunque no sé si dar el siguiente paso con ella, puesto que no deseo arruinar la relación que tenemos. Ella ha sido muy incondicional conmigo, estando siempre a mi lado cuando la necesité. Tal vez en poder no era la más fuerte, pero su espíritu y valía suplantaban ello con creces.


La Tierra era realmente un hermoso lugar, me alegra haber venido a vivir aquí. Dejar Lei Chen fue un poco complicado, mas el deseo de ser útil y sentirme querida por los terrestres me trajo hacia ellos. No era la única extranjera, pues el saurio Reptile—cuyo nombre era Syzoth— me acompañó en este viaje. Nunca había sido amiga suya, aunque su reputación le precedía. Sin embargo, fue muy agradable encontrarme con alguien tan humilde de corazón como él, algo totalmente opuesto a lo que se creía de los esbirros más poderosos de Shao Kahn. La otra extranjera era Sareena, mi mejor amiga. La conocí luchando codo a codo y terminé formando una entrañable y hermosa amistad, ¡hasta me eligió como su madrina de bodas! Fue muy hermoso ser la madrina de bodas de su casamiento con Bi Han, ambos estaban muy felices, inclusive él lloró, dejándome sorprendida. Ser alguien tan frío en sentido literal y figurado no es algo que puedas mantener en todo momento.

¿Los demás? Todos de la Tierra. Cyrax y Bi Han son muy buenos amigos, recibiendo cada tanto las visitas de Kuai Liang, el hermano menor del ninja. Es muy ameno verlos jugar y divertirse como si fuesen niños, sobre todo Kuai, quien se divierte muchísimo con sus sobrinos, que son tan adorables. Los mellizos Dai Kang y Fu Lao son una dupla explosiva. Que tengan los nombres de Liu Kang y Kung Lao no es una casualidad, Bi Han realmente los quiere como si fuesen sus hermanos, pidiéndoles su bendición con Sareena. Y hablando de los primos…

Kung Lao es un gran amigo, realmente le estimo mucho. No sé porqué, pero algo me dice que él está expectante ante una mujer cuyo rostro no recuerda. Dijo perder sus recuerdos de sus años como Retornado y espero poder ayudarlo con esto en el futuro, Parece que la quiere muchísimo, ojalá podamos encontrarla. Siempre atento y muy humilde ante todos, definitivamente no es el Kung Lao que supo ser en la juventud. Veinticinco años en el Infierno te hacen madurar, al parecer. Y Liu Kang, oh, mi querido Liu Kang. ¿Cómo no se da cuenta que estoy enamorada de él? Desde que lo vi luchar contra Kano y salvarme de una muerte segura, me sentí atraída por su valentía y liderazgo. Si bien él, Kung Lao y Bi Han son grandes héroes que han salvado la Tierra, todos reconocen a Liu como su legítimo líder e igual. Inclusive sus viejos amigos Sonya, Jax y Johnny vienen a visitarlo de vez en cuando a charlar y pasar buenos ratos con él. Ellos me han dicho que Liu es un poco despistado en el amor, como todo hombre terrestre. Le he dado muchísimas indirectas, pero no ha captado ninguna. ¿Acaso los hombres de la Tierra no captan las indirectas de las mujeres? Todos nuestros amigos saben de mis sentimientos hacia él, ¿cómo puede ser que él no lo note? Es increíble que en dos años no lo haya notado. Casi le declaro mi amor en aquella batalla contra Goro, pero tenía que aparecer ese samurái metido llamado "Andrae" para evitarlo. Me recomendó esperar a un momento más tranquilo. ¡Cómo odié a ese tipo por eso! Pero lamentablemente tenía razón, aunque recibí el consuelo de su amiga Daisy, quien me dijo que en poco tiempo seguramente estaría junto a mi querido Liu Kang.

Mi única pregunta es: ¿Cuánto más tendré que esperar?


Ha pasado un tiempo desde la última vez que Tierra 6 estuvo en peligro. Los Agentes de la Justicia pudieron repeler otra amenaza sin es fuerzo alguno. Los Dioses Antiguos decidieron hacer un torneo en Outworld para definir a su nuevo emperador, siendo asesinados muchos guerreros. Al final, un tipo llamado Dairou—un antiguo mercenario del Orderrealm—, se quedó con el trono, prometiendo una alianza con la Tierra, manteniéndose efectiva. Outworld nunca más molestaría a la Tierra y viceversa, iniciando así un proceso de paz entre ambos mundos.

En la Tierra todo era paz. Las amenazas menores eran controladas por las Fuerzas Especiales, y si habían amenazas mayores, los Agentes de la Justicia repelían todo ello de forma eficaz y letal. Sin embargo, toda esta paz en el equipo comandado por Liu Kang se vería en un conflicto algo diferente.

Los Agentes estaban en una plaza solitaria ubicada en China. Estos se encontraban en un día de relajación, estando reunidos en una mesa de madera redonda, sentados en unas sillas del mismo material allí. El día era soleado, con muy pocas nubes, resaltando así los árboles del lugar, con algunas flores de la primavera emergente en aquel charco del mundo. Estando todos vestidos como civiles para no llamar la atención, a excepción de Cyrax y Reptile, que usaban unos dispositivos para hacerse pasar como humanos. El ciborg tenía una apariencia muy parecida a cuando era humano: tez negra, cabello estilo rastafari, con una musculosa negra holgada, unas bermudas color verde oliva y unas sandalias del mismo color que sus bermudas. En tanto, el saurio tenía una tez blanca, cabello rubio, ojos verdes, una camiseta color verde lima, unos pantalones de mezclilla y unas zapatillas color blancas. Liu Kang y Kung Lao utilizaban una camiseta sin mangas color rojo y azul, respectivamente, con un chaleco negro cada uno y unos pantalones largos color negro, completando con unas alpargatas del mismo color. Por su parte, Bi Han tenía una chaqueta color índigo junto a unos joggins blancos y unas zapatillas que mezclaban ambos colores. Sareena y Li Mei estaban vestidas de la misma manera: un vestido de un conjunto color negro con detalles rojos y morados respectivamente. Ambas tenían unos zapatos de cuero del mismo color que los vivos del vestido.

—Es bueno tener un poco de paz, amigos—mencionó Lao, quién estaba sin su sombrero, mostrando su largo cabello atado en forma de una trenza.

—Es raro verte sin sombrero, Duce —respondió el saurio, riéndose el resto.

—Estamos en un día de relajación, no debo traer aquí mi arma.

—¡Qué bueno fue Kuai al cuidar a los niños, querido!—exclamó una feliz Sareena, quien abrazaba efusivamente a su marido.

—Sí, luego le tendré que pagar ese favor—contestó seriamente él—, ya me dijo que quería que entrene a algunos miembros del Lin Kuei, entre ellos a una tal Frost.

—Sí, la discípula de Kuai Liang que maneja el hielo—comentó Cyrax, notando que el resto lo miró sorprendido—, ¿qué? Recuerden que las Fuerzas Especiales me tuvieron desactivado por años allí, esos tontos me llenaron de información de distintos guerreros con la intención de crear a un ciborg con mi consciencia, la de Kuai, Sektor y Smoke.

—Espero que no se les ocurra activar ese proyecto, o tendremos que tomar cartas en el asunto— dijo Kang, de forma determinante, asintiendo el resto.

Si bien decidieron cambiar un poco el tema, estos fueron interrumpidos por una extraña y repentina tormenta en el lugar. Al estar ellos solos, algunos de ellos se pusieron en alerta, siendo calmados por el trío más poderoso, quiénes dieron un paso al frente. Una luz descendió del cielo, materializándose siete seres conocidos para estos. Haciendo una reverencia de forma respetuosa, los siete seres saludaron de forma amistosa a todos, esperando que todos ellos estén en óptimas condiciones. El líder de ellos habló de manera amena, felicitándoles por su victoria en la última batalla.

—Hemos oído sobre su charla acerca del ciborg, y he de decirles que tendrán que luchar contra esa abominación a su debido tiempo—mencionó el líder de ellos.

—Sin embargo, no estamos aquí por esto—dijo otro de ellos, era un hombre calvo de rasgos asiáticos y más de dos metros de altura.

—Señor Rentaro, ¿qué vienen a decirnos? —preguntó Liu Kang.

—Bueno, amigo mío, hemos venido a hacerte una propuesta—dijo, con una sonrisa algo extraña de su parte—, sabemos que has estado muy sólo estos años y hemos pensado en darte un premio por todos tus servicios, Liu Kang.

—Con el debido respeto, ¿pero por qué sólo Liu Kang? Nosotros también hemos hecho lo mismo que él — reclamó Kung Lao.

—Amigo Lao, es muy simple: Liu Kang es el único de aquí que no tiene a su merced lo que ustedes sí—explicó este—. Sabemos que sientes su ausencia, Liu Kang, así que te venimos a hacer una propuesta que no hacemos a cualquiera—dijo este, generando confusión al resto.

Los siete se miraron extrañados. ¿Qué tenían ellos que Liu Kang no? ¿De qué carecía su líder, el más calmo de todos? Él se encontraba en la paz absoluta junto a sus amigos. Si bien sabía de la amenaza latente de Onaga y sus súbditos, ello no le quitaba sueño. ¿Qué es entonces aquello que le faltaba a Kang? Este se encontraba muy pensativo. Y la frase de Rentaro no hizo más que empeorarlo todo, dejando a todo el equipo en shock.

—¿Quieres revivir a Kitana?