Nuevo capitulo arriba. Me sorprende lo fluido que me salió este.


04- Grog Strongjaw

Una mujer extremadamente divertida.

Era lo primero que Grog pensó acerca de la semielfa amiga de Vax y Vex que respondía al nombre de Brigid Íonachta. Era una idea simple y algo burda, pero era todo lo que acudía a su mente cuando la vio esa primera vez.

Y la idea no cambió con el paso del tiempo y mientras la relación de aquella mujer con Vox Machina se fortalecía más y más.

Brigid siempre se reía a carcajadas con ellos… o a costa de ellos en algunas ocasiones en que terminaban con la dignidad en el suelo (como si aún les quedara) después de algún pleito en la calle o en una taberna.

Se reía nerviosa con las anécdotas de Vax y Vex, incluso cuando estas relataban peligros enormes. Sonreía de oreja a oreja cuando Pike le explicaba sobre su adoración a Sarenrae y su conexión con la diosa; una risa de admiración resaltable. Se reía con sarcasmo de los coqueteos de Scanlan mientras le aseguraba que le faltaban demasiados puntos para conseguir meterse entre sus piernas. Se mofaba con falsa inocencia de los discursos de Percy cuando este trataba de explicar el funcionamiento de sus armas, y siempre al final soltaba algún comentario que se resumía a: "Disculpa, pero me dormí en la cuarta palabra de tu explicación". Incluso se reía junto con Keyleth cuando esta pasaba alguna situación vergonzosa con tal de hacerla sentir acompañada y así olvidase la incomodidad.

Y por supuesto con quien más se reía era él; con Grog.

De una u otra forma el grandulón siempre la hacía carcajearse hasta que le doliese el estómago. Ya fuese por alguna palabra que no entendiera, por un malentendido sobre algo dicho con anterioridad o por sus comentarios tan directos al momento de pelearse a puño limpio con ayuda de su "corta cabezas" favorito.

Y eso le gustaba.

Le divertía hacerla reír. Incluso eso lo hacía reír a él también. En especial en esas ocasiones en que la fémina lucía más cansada y derrotada por su trabajo de costurera o por un algún incidente que la dejaba sin energía emocional. Cuando eso pasaba y el grandulón lo resolvía haciéndola reír con alguna tontería, la chica se lo agradecía con creces y en ocasiones mostraba dicha gratitud ofreciéndole algo de comer o invitándole la próxima ronda de cervezas que bebiese en la siguiente visita a una taberna junto con Vox Machina.

¡Y vaya que Brigid era toda una competidora al momento de beber! Era increíble todo el alcohol que su cuerpo podía aguantar hasta el punto de ser la única que podía estar cerca de igualar a Grog en las competencias de beber cerveza.

Y por esa gentileza que solía exhibir sin represiones, es que a Grog siempre le pareció que debía ser protegida. Siempre debía cuidar esa risa contagiosa y que nadie se la quitase. Era lo que mejor podía hacer por su nueva amiga, en especial si quería demostrar que era lo bastante fuerte como para evitar que ella estuviese en peligro.

Y una de las primeras veces en que pudo demostrar que era capaz de cuidar esa sonrisa divertida, fue en el momento en que ella más lo necesitó.

Se había tratado de un día normal para todos, o al menos lo fue hasta que Brigid fue en busca del equipo de mercenarios de mala reputación, relatando con frustración y lágrimas reprimidas que mientras llevaba unos vestidos encargados y su trayecto la llevó a uno de los mercados de Emon, un grupo de imbéciles de mala monta la habían abordado y en su intento por protegerse, había perdido los vestidos y su bolsa de monedas en un hurto cobarde.

¡Habían sido cinco contra una sola persona! Eso se notaba en lo desordenado de su cabello en señal de haber sido jalado hacia atrás y en la herida de un puñetazo que tenía en la comisura de sus labios.

Pike había sanado sus heridas, pero lo que realmente la consternaba era haber perdido su trabajo de dos semanas y su dinero. Los miembros de Vox Machina no tardaron en cabrearse por lo sucedido y acordaron dividirse en partes distintas por todo Emon hasta hallar a los culpables.

- No te preocupes, Brig – le habló Grog en un intento de hacerla sentir mejor – ¡Vamos a atrapar a esos idiotas y yo les reventaré la cabeza con…!

Sus palabras se vieron interrumpidas en cuanto la escuchó soltar un suspiro entrecortado que revelaba su estado al borde del llanto. Notó sus ojos humedecidos y su nariz algo enrojecida.

Brigid no se estaba riendo. Estaba a punto de llorar.

Y eso fue más que suficiente para terminar de provocar al bárbaro. Estaba igual o más furioso que cuando Pike lloraba por culpa de un tercero. Nadie… ¡Nadie le hacía eso a su amiga y vivía para contarlo!

- Vamos por esos hijos de puta – declaró sin más rodeos antes de ponerse de pie y empezar a buscar por su cuenta. Los demás no se atrevieron a frenarlo luego de verlo adquirir una expresión tan mortalmente seria.

- ¡Grog, espera! – exclamó Pike yendo tras él al recuperarse del impacto, dispuesta a frenarlo por si llegaba a excederse.

Por insistencia de los gemelos semielfos, Brigid fue en compañía de Grog y Pike. Ellos buscarían a los alrededores del lugar en donde había sucedido el asalto. Los demás se dividirían entre otros sectores de la ciudad en donde esos bastardos podrían estar ocultos.

Luego de un par de horas, Brigid estaba comenzando a dar por sentado que su arduo trabajo y sus ganancias para comer se habían ido al carajo. O al menos así lo creyó hasta que la pequeña clériga señaló hacia delante a un quinteto de ladrones que la costurera reconoció de inmediato; les había visto el rostro cuando la habían abordado.

Grave error para ese montón de pobres diablos.

- Son ellos – musitó antes de ser invadida por la ira – ¡Esos fueron los hijos de puta que me robaron todo!

Y dicha declaración fue confirmada cuando vieron como uno de ellos, aún sostenía las prendas que Brigid había estado preparando por dos semanas atrás. Seguramente esos animales querían venderlos a algún burdel.

- ¡Oigan ustedes! – les gritó Pike con nula amabilidad – ¡Devuelvan lo que le robaron a nuestra amiga!

- Saben lo que les conviene, par de perras – se mofó el ladrón que parecía ir al mando – A menos que quieran perder mucho más que esto…

- Bien, ya tuve suficiente – bramó la chica gnomo antes de endurecer la expresión y la voz – ¡GROG!

Y en cuanto los ladrones vieron la enorme y peligrosa figura de Grog saliendo de entre las sombras, con una expresión asesina en los ojos y sosteniendo una enorme hacha en sus manos, supieron que tal vez no era tan mala idea empezar a pedir clemencia.

- ¿Ustedes hicieron llorar a mi amiga? – preguntó con enfado destilando en cada sílaba.

Ninguno de ellos respondió, porque lo único que podían sentir era que iban a orinarse encima en cualquier segundo.

- ¡LO VAN A PAGAR CARO, MALDITOS BASTARDOS!

Dicho grito de ira explosiva apenas fue concluido antes de que él se abalanzara sobre esos idiotas y comenzara a golpearlos a puño limpio hasta desfigurarles las caras. Uno de ellos acabó perdiendo una mano cuando trató de apuñalarlo, pues Grog aún llevaba consigo su arma al momento de contratacar.

Luego de solo algunos minutos que se percibieron más extensos de lo que realmente habían transcurrido, el bárbaro detuvo sus puñetazos cuando vio que los sujetos ya solo se arrastraban por el piso y que ya no intentarían nada sucio en contra de las dos féminas.

- ¿Así está bien? – inquirió volteando a ver a las dos chicas, una luciendo más asombrada que la otra.

- ¡Más que suficiente Grog! – le afirmó Pike mientras se acercaba a los sujetos ya al borde de la inconsciencia y junto con arrebatarles los vestidos, les quitó todas las bolsas con monedas – Y esto va por daños y perjuicios.

- ¿Perju qué? – se confundió el sujeto gigante.

Pero olvidó su propia pregunta en cuanto escuchó a Brigid riendo con suavidad por lo contradictorio de la situación. Ese sujeto acababa de moler a golpes a un grupo de hijos de puta y sin embargo, no dejaba de ser adorable como un cachorro.

- ¡Eres increíble, Grog! – exclamó finalmente mientras le regalaba una sonrisa luminosa y decorada con pequeñas lágrimas de felicidad en la comisura de sus ojos – ¡En verdad lo hiciste genial! Gracias por eso.

Grog solo pudo reírse, aliviado de que Brigid hubiese dejado de llorar y le desordenó el cabello al acariciarle la cabeza con brusquedad.

- Vamos con los demás – sugirió Pike – Antes de que alguien pregunte qué mierda pasó aquí.

- Espera a que se enteren lo rápido que Grog se jodió a esos bastardos – agregó Brigid con una sonrisa de autosuficiencia.

- ¡Vax se pondrá celoso cuando lo sepa! – afirmó Grog con aires de suficiencia.

- Quién sabe, grandulón. Quién sabe – respondió Brigid volviendo a reírse.

Y eso fue más que suficiente para convencer a Grog de que proteger la risa de Brigid era lo que mejor podía hacer por su nueva amiga.

Después de todo, ella era tan especial como Pike o como todos los demás miembros de Vox Machina.


Todos acá tenemos o nos merecemos un amigo como Grog; alguien medio pendejo, pero dispuesto a partir madres por ti XD