DISCLAIMER:

La saga Teenage Mutant Ninja Turtles (Tortugas Ninja en Latinoamérica), también conocida como Ninja Turtles o TMNT, abreviatura popular, y todo lo relacionado a ella (entiéndase cómics, dibujos animados, películas, entre otros) pertenece a sus creadores originales Kevin Eastman y Peter Laird, a las compañías Mirage y Nickelodeon y otros nombres de alta relevancia para la marca. Lo único que me pertenece es el conjunto de fanfictions que escribo sin ánimo de lucro y con el único fin de deleite tanto de quien lo escribe como de quien lo lee.

Vengo en esta ocasión con un segundo fanfic, un one-shot, de TMNT 2012. Al contrario de los fanfics que he subido hasta ahora, este lo acabo de escribir, ¡guau! Hace tiempo que no lo hacía y se siente gratificante.

¡Disfruten la lectura!


¿Y AHORA QUÉ HAGO?

Se encontraba en su guarida en forma de iglesia abandonada, en su trono, tamborileando los dedos en el respaldo, mientras la inquietud se rehusaba a dejar su atormentada mente. Bueno, esos objetos no eran en sí suyos, sino de Destructor; al morir este a manos del nuevo sensei del Clan Hamato, ella simplemente los tomó. De todas formas, el Clan del Pie era suyo, aunque hubiera uno que otro que intentara quitárselo por no ser una digna heredera.

Al principio escuchar eso la enfurecía; es decir, era la mejor kunoichi, ¿cómo podía atreverse alguien a siquiera cuestionarlo? Sin embargo, luego de tomar lo que era suyo por derecho "legal", Karai no se sentía del todo satisfecha. Como si se sintiera mal, como si algo le faltara, como si eso no era lo que debía hacer...

¿Convertir al clan en una herramienta para "hacer el bien" y enmendar los males que Oroku Saki provocó? Bien, eso ya lo estaba haciendo, pero igual tenía una sensación de molestia, de vacío. Entonces limpiar su conciencia no era el problema.

De seguro era otra cosa la que la estaba molestando. Observó la fotografía de sus padres (trozo de fotografía, más bien) y su expresión cambió a una más melancólica.

¿Qué sería de ella si sus padres la hubieran criado como la Miwa Hamato que seguramente esperaban? Supo que el tessen que portaba Abril O'Neil era originalmente suyo, así que era lógico pensar que Splinter quería que ella fuera su heredera como siguiente líder del Clan Hamato. ¿Su madre quería lo mismo? ¿O, más bien, esperaba que hubiera sido una chica normal, yendo a la escuela, eligiendo una carrera y conociendo a alguien bueno para compartir sus días?

Kunoichi del Clan Hamato o Miwa, una chica corriente, cualquiera de las opciones parecía distante de quien era actualmente. Sin embargo, debía reconocer que, de haberse evitado ser Oroku Karai, tal vez Leo, Raph, Donnie y Mikey no serían quienes conoce; tal vez no los hubiera conocido en primer lugar.

Ese delicado efecto mariposa la fascinaba y a la vez la aterraba... Si no hubiera ocurrido la desgracia que acabó con su familia, las tortugas no estarían para haber derrotado a los Kraang, Triceratons y demás seres hostiles para la Tierra...

De pronto, las puertas dobles se abrieron, revelando a una joven de piel pálida, maquillaje y ropas oscuras, con una expresión seria, llena de lealtad. Shinigami hizo una reverencia y apoyó su rodilla izquierda en el suelo, al mismo tiempo que bajaba la cabeza, en señal de respeto.

—Karai.

—Shinigami, llegaste antes de lo previsto —dijo la mencionada, con un tono exigente, característico de ella—. ¿Cuál es tu informe?

—Más operaciones ilegales han sido detenidas en Japón. Vamos a paso lento pero seguro, no tardarás en ver destruido el imperio del terror que dejó Oroku Saki.

—Excelente. Eso es todo por ahora.

Shinigami asintió antes de ponerse de pie y dejar de lado las formalidades, para acercarse con familiaridad al trono donde se encontraba su interlocutora. Ser la segunda al mando estaba bien, pero ser la mejor amiga de la líder del Clan del Pie, le daba ciertas libertades.

—¿Sucede algo, Karai?

—Nada en particular, realmente. Es otra vez ese asunto que te conté la semana pasada. Si... debo recordar a mi padre, usando el nombre que me dio.

La joven bruja asintió, entendiendo el dilema de su amiga. Corrió un mechón de su cabello detrás de su oreja, para luego observar con detenimiento la habitación. No le gustaba ver a Karai tan ida, pensativa o preocupada, pero no podía culparla. ¿Quién hubiera dicho que esa increíble y fuerte niña tenía un historial familiar así de complicado?

Y ella pensaba que ser una huérfana entrenada en las filas del Clan del Pie en Japón era duro.

—¿Volviste a pasar toda la tarde reflexionando al respecto? ¿Qué harás finalmente, senpai? —preguntó Shinigami con intriga y algo de nervios.

—No tengo idea, Shini. No sé si cambiar mi nombre legal sea una opción viable. No sé quién eligió mi nombre, si mi padre o mi madre. Me pregunto si soy lo que esperaba, si estaría orgullosa de mí.

Karai observó su reflejo en el Kuro Kabuto y suspiró con pesadez.

—Algo me dice que es todo lo opuesto. Pero no me veo renunciando al nombre que me dio Destructor —chasqueó la lengua con la sola mención de su enemigo—. ¿Debería sentirme mal por eso?

Shinigami suspiró, encogiéndose de hombros, pero colocando una mano en el de su querida amiga. Normalmente no era la voz de su conciencia o de la razón; Karai era bastante independiente y audaz, la líder de las dos, pero todos la necesitaban de vez en cuando y era un honor conocer tan a profundidad a la joven Hamato.

—Bueno, creo que para todos siempre serás Karai, incluso para ti. No por eso no puedes ser Miwa. De todas formas es el nombre que te dieron con amor y nadie puede quitártelo. Ni siquiera tú.

—¿Yo? —Karai dijo esto sorprendida, como si a Shinigami le hubiera salido una segunda cabeza.

—Soy buena leyendo a la gente. Te sientes confundida y no sabes qué "identidad" te pertenece o cuál tomar. Creo que "eres ambas" o siempre lo fuiste, así que el nombre que uses no importa, siempre serás tú.

—¿Entonces me lo dices porque sabes leerme? —Karai arqueó una ceja.

—Más bien, porque soy tu amiga y te conozco —respondió con una sonrisita cómplice—. Como la palma de mi mano. Y por eso puedo decirte que eres alguien increíble que no dejará que las dudas le impidan vivir de manera plena.

Karai sonrió en señal de agradecimiento. Shini se esforzaba; normalmente sus comentarios eran muy ácidos o sarcásticos con los demás, pero con ella no temía demostrar sus intentos (fallidos o no) de ser más consejera, bondadosa y "tierna".

—Je, bueno, basta de cursilerías —dijo la joven bruja—. Creo que iré a dar una vuelta, estar fuera de la Gran Manzana por mucho tiempo es agotador y pudieron haber abierto tiendas nuevas en este lapso.

—Solo no traigas otro gato, Shini —dijo Miwa con una pequeña risa.

—¡Son adorables y están en situación de calle! —la chica hizo un pequeño berrinche antes de guiñar un ojo y desaparecer entre el humo negro que creó. Karai rodó los ojos de buena gana y observó el Kuro Kabuto, antes de dejarlo en el trono que pertenecía a Oroku Saki. Era una buena hora para visitar a su familia, la que Splinter le dejó, quienes, aunque la llamaran "Karai", la reconocían como "Miwa".

—Resolveré ese asunto luego. Hoy es noche de pizza-gyozza en la alcantarilla.

Fin


NOTAS:

Karai es de mis personajes favoritos de la franquicia y de mis personajes animados favoritos en general. En su versión 2012, que es la primera que conocía profundidad, me fascinó ver su historia, aunque creo que me quedaron un poquito a deber con su punto de vista respecto a sí misma, en especial en qué pensaría Tang Shen de ella si viera cómo terminó. Por eso se me ocurrió este one-shot.

Puede que después desarrolle esta idea con mayor profundidad; no a corto plazo, pero me interesa.


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¡Gracias por leer!