Este cap es un semi AU.
«Me gustan mucho las puestas de sol. Vamos a ver una...»
—El principito.
En algunas ocasiones Yoruichi y Soi Fong habían hablado acerca de conocer a la familia de la otra. Por un lado la ex-comandante le había comentado que hace años que no tenía padres y al único que a Soi Fong podría "interesarle" sería el pequeño Yushiro, que ya de por sí le había tomado un gran cariño a la capitana incluso desde que era chiquito y Soi Fong estaba bajo el mando de la morena. Por otra parte Soi Fong tendía a ponerse nerviosa cuando hablaban de ese tema. La verdad es que Soi Fong tampoco tenía a sus padres. Por lo que lo más cercano a una familia que Yoruichi podría conocer serían sus hermanos. Que a diferencia de Yushiro, no conocieron a Yoruichi más que por ser miembro de la familia a la que dedicaban sus vidas y la misma que escapó de repente dejando al Omnitsukido y el segundo escuadrón inmerso en el caos.
Se sobreentendía que los hermanos de Soi Fong no tenían una impresión demasiado positiva de Yoruichi.
De cualquier forma, eventualmente llegó el mismo día que ambas mujeres en el fondo temían. El momento en que Yoruichi iría por primera vez a la residencia Fong a presentarse ante los hermanos como pareja de Soi Fong.
En primer lugar; durante buena parte de la mañana Yoruichi se la pasó metida en su armario, buscando un atuendo que le pareciese cuando menos decente. Se había olvidado por completo de lo incómodas que se le hacían algunas prendas a favor de buscar algo que le diese buena impresión ante los Fong. Al punto de que incluso Tessai llegó para decirle que estaba exagerando un poco, sin embargo el hombre no la juzgó por sus nervios. Al final la Shihoin optó por un vestido color crema un poco más arriba de la rodilla, un cinturón marrón ancho y botas largas del mismo color. Yoruichi consideró seriamente ponerse un kimono. Pero la verdad es que no se sentía ella misma usando esa clase de atuendos, aparte de que la tela era demasiado pesada para su gusto.
Pensó bajo la lógica de que tenía que mostrarse tal y como era ante los Fong. Aparte a su novia no le gustaría que se vistiese de una manera que no la hacía sentir cómoda con tal de impresionar a su familia.
Además, Soi Fong le había enviado dos noches antes un mensaje diciéndole que no era necesario que visitase la residencia Fong porque ella había decidido traer a sus hermanos a la tienda de Urahara. Una desición extraña cuando menos. Cuando Yoruichi le preguntó al respecto la capitana afirmó que quería hacerla sentirse lo menos presionada posible y por eso prefirió un ambiente más "seguro" para ella, aparte de que hace tiempo dos de sus hermanos mostraban bastante curiosidad con respecto al mundo de los vivos así que ella decidió darles ese pequeño gusto.
Su chica siempre buscando que ella estuviese bien y cómoda. Ese gesto curioso enterneció de sobremanera a la mujer de ojos dorados, pero también ofendió un poco su orgullo. Es decir, ella era la diosa de la velocidad y alguna vez fue líder del segundo escuadrón y el Omnitsukido, se había enfrentado a Aizen y Askin. No creía necesitar que su novia la cuidase de sus hermanos mayores.
Pero su consciencia se burló de ella remarcándole lo aterrada que la tenía en verdad aquella visita. No hacía falta aclarar que la morena por ese motivo se la pasó hostigando a Kisuke y a Tessai para que la tienda se viese lo más limpia y organizada posible. Al punto de que incluso los niños se asustaron un poco de lo antinatural que resultaba la independiente y juguetona Yoruichi tan ansiosa
De cualquier forma llegó la tarde. Yoruichi ya vestida permanecía en su cuarto. Tan sólo esperando y de cierta forma preparándose mentalmente para lo que estaba por suceder. Sintió que sus manos empezaban a sudar cuando sintió el Senkaimon abrirse y oyó las voces de Tessai y de Soi Fong. Fue en ese momento en que se atrevió a salir y mirar desde una esquina.
Soi Fong utilizaba una blusa blanca de botones con las mangas arremangadas, un saco negro arriba y también una falda negra de un material que parecía cuero combinado con botines. Tras intercambiar un par de palabras con Tessai la muchacha llamó a alguien detrás de ella y en ese momento salieron cinco muchachos, uno detrás de otro y de diferentes estaturas y peinados, con expresiones serias muy similares a las de la capitana. No hacía falta ser un genio para darse cuenta que eran los hermanos mayores de Soi Fong. La joven hizo ademán de guiarlos a la sala y los jóvenes fueron tras ella, cada uno haciéndole una reverencia cortés al compañero de Urahara que se dirigió a atender la tienda.
Fue el momento que Yoruichi "escogió" para presentarse. Caminó hacia la sala y cuando se estaba acercando notó que al parecer Soi Fong y sus hermanos estaban acomodados y oía un poco de sus conversaciones.
—Para ser una ex-noble Shihoin-sama ciertamente podría vivir mejor —oyó comentar a uno de ellos.
—Dile eso a Urahara, Manwol-Nissan —se oyó la voz de Soi Fong—. Él es el dueño de este lugar y Yoruichi vive con él.
—Me sorprende. Hace cien años Shihoin-sama parecía muy independiente —habló otro chico.
—Ella es muy independiente, Ning-nissan —sentenció secamente la capitana—. Al menos espera a conocerla antes de juzgarla.
—¡Oye! ¡¿Por qué de repente me hablas así, hermanita?! ¡No me quieres! ¡Qué vergüenza! —contestó el aludido.
—¡Ning-nissan estamos en una casa ajena como para que te pongas así!
—¡Mi propia hermana me ha intercambiado por su pareja! ¡¿Oíste eso, Zhao-nissan! ¡La pequeña Shaolin ya no me quiere!
—¡Ya basta! —exclamaba Soi Fong.
Lo admitía, a Yoruichi se le escapó una fuerte carcajada. Tan fuerte que arruinó por completo el anonimato en el que antes estaba y tanto Soi Fong como sus hermanos se voltearon a mirarla. En ese momento la morena se dio cuenta de que sus invitados estaban vestidos con ropas típicas del mundo de los vivos, en tonos oscuros. Con las que uno de ellos, el que parecía mayor no se veía muy cómodo.
Yoruichi tuvo que esperar a que se le calmara la risa para recomponer su postura y saludar.
—Hola. Un gusto conocerlos —se dirigió a Soi Fong y casi intrépidamente se acercó a besarla suavemente—. Bienvenida, amor.
No le pasó desapercibida la mueca que se le salió a tres de los invitados cuando besó a la menor. Pero Yoruichi no pensaba dejarse amedrentar ni siquiera por sus cuñados.
Seamos honestos. No podía dejar pasar la oportunidad de provocarlos un poco. De otra forma no sería ella misma.
—Hola, Yoruichi. Te vez hermosa —las palabras de la capitana le sacaron una gran sonrisa a Yoruichi—. Ellos son mis hermanos mayores. Zhao, Manwol, Ning, Jiu y Mao Fong —la muchacha señaló a cada uno mientras estos respondían de manera cortés, pero algo seca—. Hermanos... Creo que ya conocen vagamente a Yoruichi. Es mi novia.
—Un placer verla de cerca, Shihoin-sama —habló el joven llamado Zhao. El que parecía mayor. Este hombre joven tenía los ojos grises similares a los de Soi Fong, su cabello corto y ondulado peinado de manera cuidadosa, varios pendientes pequeños en su oreja izquierda y era de lejos el más alto de los hermanos. Yoruichi hizo una mueca.
—No tienen por qué llamarme así. No soy superior de ninguno de ustedes —dijo la morena y luego les sonrió ampliamente— ¡Con Yoruichi-san está perfecto!
—Mis disculpas —contestó Zhao con una leve inclinación de cabeza.
A Yoruichi le recordó a Byakuya. Igual de ceremonial pero también parecía tener un temperamento muy corto. Su instinto natural de molestar a los demás le hizo tratar de calcular hasta qué grado ese muchacho podría perder la paciencia.
El joven que estaba sentado más cerca de las dos se giró y le sonrió a la morena. Una sonrisa confiada muy similar a la de Soi Fong. Este chico era bastante bajo, apenas media cabeza más alto que la capitana, tenía el cabello corto hacia la nuca y desordenado, con algunos mechones cayéndole sobre la frente de tal forma que Yoruichi no pudo evitar pensar que perfectamente podría hacerse pasar por la contraparte masculina o al menos el gemelo de su chica.
—Nos vemos cara a cara por primera vez —dijo el chico—. Un honor conocerte. Mira que Shaolin no deja de hablar de ti ¡Está insoportable!
—¡Manwol! —gritó la capitana.
—¡No me levantes la voz que sabes que no miento! —contraatacó el joven.
—¡No es cierto! —exclamó Soi Fong.
—¡Sí es cierto! —contestó Manwol mientras Yoruichi los miraba con evidente diversión.
—¡No es!
—¡Sí es!
—¡No es!
—¡Sí es!
—Basta los dos —exigió una tercera voz. Y Yoruichi trató a toda costa de no carcajearse de nuevo cuando Soi Fong y Manwol enmudecieron de repente e incluso bajaron la cabeza.
Definitivamente no le dejaría a su novia olvidar eso. El que su hermano ni siquiera había tenido que gritarle para desarmarla por completo. Era oro puro para cualquiera que conociera a la ruda comandante del Omnitsukido.
El que había detenido la pelea era un joven de estatura normal. Su cabeza estaba rasurada, pero a diferencia de Ikkaku era evidente el cabello puntiagudo creciendo y pareciendo una especie de rejilla en su cabeza. El joven estaba leyendo un pequeño libro que al parecer acababa de tomar de la mesa. Alzó la mirada de las páginas y casi pareció escudriñar a la morena.
—Un gusto conocerla —espetó sin pena ni gloria. Yoruichi, sin saber qué responder solamente asintió. Soi Fong hizo una mueca de desagrado.
—Al menos preséntate bien, Jiu-nissan. No es tan díficil —espetó a lo que Jiu asintió, pero no parecía prestarle demasiada atención a su hermana. Luego codeó a otro muchacho que irrespetuosamente dormía a su lado (con babas incluidas) apoyado en la mesa. El chico se irguió con un sobresalto y sacudió la cabeza para quitarse el sueño restante.
Este muchacho tenía el cabello muy corto, apenas un poco más largo que Jiu y lo tenía puntiagudo de tal forma que a la morena le recordaba a Ichigo o a esos adolescentes rockeros que se había encontrado en la calle. Sin embargo su mirada era relativamente más tranquila, casi tanto como la de Zhao.
—¡Hola! Soy Ning ¿Cuánto tiempo has estado ahí?
La pregunta fuera de lugar hizo que una gran gota bajase por la cabeza de Yoruichi. Gota que también estaba en las cabezas de los demás hermanos
—Desde hace rato —contestó Yoruichi.
—¿Cuál es tu color favorito?
Yoruichi ni siquiera alcanzó a responder cuando Ning comenzó a hablar.
—¿Te gusta dar caminatas románticas por la orilla de la playa? ¿Qué clase de música te gusta? ¿Qué se siente vivir en el exilio? ¿Por qué decidiste regresar después de cien años en los que ya nadie te extrañaba.
—¡Ning-nissan! —lo llamó amenazadoramente Soi Fong viendo la cara de creciente incomodidad de Yoruichi.
—Bueno. Casi nadie ¿Qué piensas de...
—¡Ya fueron suficientes preguntas, Ning-nissan! —el último muchacho calló a su hermano con un buen puñetazo en la cabeza, que dejó lloriqueando a Ning mientras decía que no lo tratase con tanta agresividad. Aún entre su incomodidad Yoruichi sonrió al pensar que le recordaba bastante a la manera en la que su novia se llevaba con su teniente.
El último chico parecía ser cuando menos el del medio. Tenía el cabello bastante rizado y algo largo, de tal manera que algunos mechones le caían sobre los ojos y el rostro bastante terso. En sus ojos, al mirar a la morena, una chispa visiblemente agresiva se mostraba.
—Soy Mao Fong. Puede que le tenga respeto por su linaje, pero no tengo por qué comentarle lo que le pasará si le hace daño a mi hermanita —espetó sin rodeos. A lo que Soi Fong se dio un golpe en la frente.
—Como exageras, Mao —bufó. A lo que este la miró con sorna.
—Mira quién lo dice ¿Tengo que recordarte el estado en el que estabas hace cien años cuando ella se fue?
Soi Fong frunció profundamente el ceño: —Eso no tiene nada que ver con lo de hoy.
—Si miraras desde mi perspectiva te darías cuenta de que sí tiene mucho que ver.
—Ya basta, Mao —espetó con severidad Zhao—. Shaolin no lograría ni la mitad de lo que ha logrado si permaneciese siempre bajo tu protección excesiva. Relájate un poco que no venimos a pelear.
Mao gruñó, pero luego no dijo nada más. Por su parte, Soi Fong se volteó hacia Yoruichi, que todo ese tiempo había estado en pie, le dijo sin ruido un «Lo siento» a lo que Yoruichi sólo le contestó también en silencio que estaba todo bien.
Ya a estas alturas la Shihoin se había llevado una impresión más que marcada de todos sus cuñados y de los niveles de animosidad que cada uno sentía hacia ella. De un momento a otro Yoruichi se sentó junto a su novia, alzó la mirada y su expresión se volvió firme. Al mismo tiempo sujetó de la mano a Soi Fong.
—No tengo que ser adivina para darme cuenta de que muchos de ustedes no tienen una impresión muy buena de mí —comenzó a hablar—. En cuánto a lo que dijo Mao. Soy consciente del daño que le hice a Soi Fong con mi partida, y no pienso justificarme al respecto. Sólo les dejaré muy claro que aún hoy estoy dando mi mejor esfuerzo para corresponder la confianza que Soi Fong ha vuelto a darme. Y no pienso perderla por nada del mundo.
—Yoruichi —susurró conmovida la capitana.
—Muy bien —comentó Zhao—. Espero que no le falle ni a Shaolin ni a nosotros Shihoin-sama.
Yoruichi volvió a torcer el rostro: —No tienes que llamarme así. Ya te dije.
Después de eso el resto de la visita fue bastante amena. Aunque la pobre morena tuvo que lidiar con algunas "bromas pesadas" por parte de Manwol y amenazas indirectas por parte de Mao. Hubo un momento en que Manwol jaló a Yoruichi para sentarla sobre un cojín, muy cerca de una vela, diciendo que Mao quería "enseñarle algo", un truco que supuestamente había adquirido en su grupo del Omnitsukido. Básicamente el truco sólo consistía en que Kisuke "simulase" querer quitarle una pluma, cuando el rubio apenas alargó la mano Mao se apresuró a agarrarlo del brazo y girarlo en el aire hasta que el tendero se dio de espaldas en el suelo.
—Eso tienes que hacer cuando otros intentan dañar cosas importantes para ti —masculló fríamente Mao mirando fijamente a la morena, que sólo atinó a sonreír incómoda.
Empezó a oler extraño. Como a quemado, y Yoruichi podía notar que se sentía demasiado cerca el olor. Casi como si estuviese detrás de ella.
—¡Yoruichi tu cabello se quema! —gritó Soi Fong de la nada corriendo a ayudar a su novia.
La ex-princesa brincó de donde estaba sentada. Gritando también por puro instinto. Pero el primero en reaccionar fue Manwol, que cogió otro cojín cercano y comenzó a golpear repetidas veces a la morena con él, en la cabeza y en la espalda. Con tanta fuerza que Yoruichi cayó al suelo, y ni así dejó de golpearla incluso cuando a estas alturas ya el cabello de la morena no debía estarse quemando. Fue Soi Fong la que tuvo que detener con otro golpe a Manwol y luego fue a levantar a la mujer de ojos dorados del suelo.
—Te sentaste muy cerca de esa vela —le dijo con toda la ternura que pudo.
—¡Él me dijo que me sentara ahí! —replicó a toda prisa Yoruichi señalando a Manwol. Soi Fong le lanzó una mirada asesina a su hermano. Que puso una expresión de inocencia tan falsa que irritó a ambas mujeres.
Cuando le comentaron a Jiu lo que había sucedido con la vela y el cabello de Yoruichi. Mientras Jiu ayudaba a Tessai a preparar la cena, este sólo se apoyó en la mano que tenía amenazadoramente el cuchillo y comentó.
—Pobrecita. Espero que el regalo que le trajimos la haga sentir mejor. Lo dejé en el recibidor.
Yoruichi tuvo bastante mala espina. Tanta que decidió pedirle a Jinta que buscase por ella la caja de regalo en el recibidor. Sabiendo que Jinta tenía ese mal hábito de revisar los regalos ajenos.
¡Pero relájense! No era ningún explosivo.
Los que se podría decir que fueron menos agresivos con ella fueron Zhao y Ning. Probablemente porque Zhao era el mayor de todos y Ning el menos intenso. Por desgracia, este último no paró de hacerle toda clase de preguntas incómodas a la mujer morena. Preguntas que en su mayoría respondía Soi Fong de manera escueta y a veces terminaba callando a Ning de un golpe al igual que Jiu. Este terminaba llorando escandalosamente y acusando a Soi Fong con Zhao. Que sólo le llamaba la atención de manera un tanto desganada.
Después de eso el resto de la visita fue bastante amena. Aunque la pobre morena tuvo que lidiar con algunas "bromas pesadas" por parte de Manwol y amenazas indirectas por parte de Mao. Hubo un momento en que Manwol jaló a Yoruichi para sentarla sobre un cojín, muy cerca de una vela, diciendo que Mao quería "enseñarle algo", un truco que supuestamente había adquirido en su grupo del Omnitsukido. Básicamente el truco sólo consistía en que Kisuke "simulase" querer quitarle una pluma, cuando el rubio apenas alargó la mano Mao se apresuró a agarrarlo del brazo y girarlo en el aire hasta que el tendero se dio de espaldas en el suelo.
—Eso tienes que hacer cuando otros intentan dañar cosas importantes para ti —masculló fríamente Mao mirando fijamente a la morena, que sólo atinó a sonreír incómoda.
Empezó a oler extraño. Como a quemado, y Yoruichi podía notar que se sentía demasiado cerca el olor. Casi como si estuviese detrás de ella.
—¡Yoruichi tu cabello se quema! —gritó Soi Fong de la nada corriendo a ayudar a su novia.
La ex-princesa brincó de donde estaba sentada. Gritando también por puro instinto. Pero el primero en reaccionar fue Manwol, que cogió otro cojín cercano y comenzó a golpear repetidas veces a la morena con él, en la cabeza y en la espalda. Con tanta fuerza que Yoruichi cayó al suelo, y ni así dejó de golpearla incluso cuando a estas alturas ya el cabello de la morena no debía estarse quemando. Fue Soi Fong la que tuvo que detener con otro golpe a Manwol y luego fue a levantar a la mujer de ojos dorados del suelo.
—Te sentaste muy cerca de esa vela —le dijo con toda la ternura que pudo.
—¡Él me dijo que me sentara ahí! —replicó a toda prisa Yoruichi señalando a Manwol. Soi Fong le lanzó una mirada asesina a su hermano. Que puso una expresión de inocencia tan falsa que irritó a ambas mujeres.
Cuando le comentaron a Jiu lo que había sucedido con la vela y el cabello de Yoruichi. Mientras Jiu ayudaba a Tessai a preparar la cena, este sólo se apoyó en la mano que tenía amenazadoramente el cuchillo y comentó.
—Pobrecita. Espero que el regalo que le trajimos la haga sentir mejor. Lo dejé en el recibidor.
Yoruichi tuvo bastante mala espina. Tanta que decidió pedirle a Jinta que buscase por ella la caja de regalo en el recibidor. Sabiendo que Jinta tenía ese mal hábito de revisar los regalos ajenos.
¡Pero relájense! No era ningún explosivo.
Los que se podría decir que fueron menos agresivos con ella fueron Zhao y Ning. Probablemente porque Zhao era el mayor de todos y Ning el menos intenso. Por desgracia, este último no paró de hacerle toda clase de preguntas incómodas a la mujer morena. Preguntas que en su mayoría respondía Soi Fong de manera escueta y a veces terminaba callando a Ning de un golpe al igual que Jiu. Este terminaba llorando escandalosamente y acusando a Soi Fong con Zhao. Que sólo le llamaba la atención de manera un tanto desganada.
Cuando todo terminó y los Fong se marcharon —por más que Manwol y Ning hiciesen berrinche diciendo que querían quedarse un rato más—. Yoruichi se tiró exhausta en su futón, arrojó sus botas con sus propios pies y suspiró pesadamente.
Soi Fong la miró con ternura mientras se quitaba sus propios zapatos.
—Estuviste muy bien —dijo con cariño. Se montó al futón y se recostó junto a Yoruichi, abrazándola por el torso.
—Creí que nunca se irían —se quejó la morena hundiendo su rostro en el cabello oscuro de Soi Fong.
—¿No te agradaron mis hermanos? —aunque intentaba disimular se notó lo herida que sonaba la voz de la menor. Yoruichi negó apresuradamente con la cabeza.
—¡No no no! ¡No es eso! —respondió— Parecen agradables... Sólo que son algo... Intensos.
«Más bien psicóticos» Pensó en voz alta.
—Lo siento por eso —murmuró la capitana—. Ellos siempre han sido así. A veces exageran cuando piensan que me están cuidando.
Yoruichi sonrió: —La verdad es que los entiendo. Seguro que yo también me portaría así o peor cuando Yushiro me presente alguna pareja suya.
Soi Fong se apoyó en su codo y le dio una caricia en la mejilla a la otra mujer.
—Si lo que te preocupa es que ellos sean así siempre contigo está bien. Seguro que con tu encanto terminarán amándote muy pronto.
—¿Más de lo que me amas tú? —preguntó Yoruichi de manera juguetona.
—No. Eso sería casi imposible —replicó Soi Fong.
