Desde que comenzó el verano, el hogar de los Weasley era un enredo de aves volando y llegando por toda la casa. Las lechuzas entraban como si nada por la casa y cazaban a todos los roedores de los campos de la zona. A veces se habían encontrado incluso patos o gallinas muertas siendo devorados por aquellas aves de presa. Los hijos de la familia no sabían el porqué de aquella venida diaria de tanto correo. Los búhos acechaban día y noche mandando cartas. Muchas de ellas se mantenían a escondidas de los chicos y solo sus padres podían leerlas. Otras eran cartas de Hogwarts o del Ministerio.

Tras asumir que el director y el niño que vivió eran unos mentirosos, Fudge había hecho oídos sordos y había perseguido a sus opositores. Muchos aurores fueron despedidos o asignados a tareas mediocres y otros funcionarios fueron degradados. Eso hizo que Arthur fuese relegado a ser un empleaducho que trabajaba mucho pero su sueldo seguía siendo insuficiente para mantener a su familia. Por el contrario, Percy había sido ascendido y ahora era una de las manos derecha del ministro de magia.

Molly y Arthur se mantenían a escondidas de su hijo quien mostraba una actitud más tosca e insoportable. Su fanatismo por las normas había comenzado a extenderse a todos los ámbitos. Y molestaba aún más a sus hermanos y a sus padres.

A las pocas semanas nuevas personas comenzaron a poblar la Madriguera. Bill, el hijo mayor había regresado como un contacto dentro del banco de los duendes e informaba a Dumbledore de las posiciones económicas de los mortífagos. Hermione había sido acogida por unas semanas debido al peligro que corría por ser amiga de Harry y ser una nacida de muggles. Eso había sido la gota que colmó el vaso para Percy. El chico había dejado de encerrarse en su cuarto y había estado vagando por la casa, discutiendo con cualquiera sobre el Ministerio y Dumbledore.

Había comenzado a vestir por casa como un funcionario del ministerio y cada vez que recibía una broma de sus hermanos pequeños usaba encantamientos de castigo, algunos demasiado severos. Las regañinas de Molly eran habituales pero, Percy solía cortarla en sus diatribas.

Esa noche todo fue a peor. Los Weasley se sentaban en su mesa comiendo entre ruidos de charla y burlas. Hermione ocupaba un sitio preferente entre Molly y Ginny y a pesar de su distintivo cabello no se sentía extraña en la sala. Por desgracia el ambiente pronto cambiaría.

La voz seria de Arthur los sacó a todos de su cena mientras leía un sobre con el sello de Hogwarts— Chicos. Quiero decirles una cosa. Debido a mi nuevo puesto—suspiró agotado—no tenemos suficiente oro para costear todo el equipaje para Hogwarts.

Ron inmediatamente dijo— ¿No tenemos dinero para túnicas ni libros? —al pequeño chico siempre le había molestado sentirse inferior a Malfoy y le costaba asumir que su familia no tuviese ni para libros.

Percy miró a su hermano pequeño con el que compartía algo de ambición y recriminó—Sí, papa no se alinease con ese viejo loco tendrías libros nuevos—miró a Ron haciéndole entender.

Molly sacó a relucir su carácter ardiente y dijo—¡Disculpate ahora! ¡Albus encarceló a Grindelwand! No es ningún loco—dijo obviando los desórdenes mentales del director. Todos sonrieron al saber que su director si tenía algo de locura.

Arthur serio miró a su hijo y dijo tranquilamente— Las túnicas no son un problema. Estoy seguro de que vuestra madre— miró a Molly y está sonrió segura de sí misma— puede hacerlas crecer a medida o parchearlas. Pero, los nuevos libros— suspiró— es algo imprevisible. La mayoría son nuevos y caros.

Levantando la voz dijo el chico—El Ministerio ha optado por elegir los libros. Piensa que es mejor que haya una educación más estable.

Hermione contestó al chico—¿Qué sabe el Ministerio de Pociones? Incluso Snape debe de saber más que un administrativo.

El chico agarró su varita y apuntó a la chica de pelo tupido castaño—No vuelvas a calumniar a nuestra institución de gobierno. Quizás en el mundo muggle—dijo con desprecio—no pase nada. Pero aquí—sus ojos se posaron por la mesa—puede ser peligroso.

Arthur miró a su hijo y dijo—¡No permitiré este comportamiento Percival! Ella es una invitada—mirando a Hermione. Ron lo secundó y la pequeña Ginny miró a su hermano y dijo—Ella es más bienvenida que tú—Percy miró ofendida a su hermana y retiró su varita mientras miraba a ambos con odio.

Molly continuó al ver que su marido estaba enfurecido— Veréis, pensamos que podrías aprovechar los libros de Charlie o Bill e incluso de— miró al mayor que vestía con traje en contraste con los demás. Mientras que todos iban en pijama o camisetas de estar por casa— Percy. Pero, esos libros nuevos son caros y no tenemos ningún ejemplar.

Hermione perspicaz movió su nariz y educadamente dijo— Yo dispongo de los fondos que da la escuela por ser nacida de muggles. Puedo ayudarles.

Ron negó antes de que su padre dijese algo—No es tu responsabilidad Herms. Aunque gracias—y dijo— Quizás, Charlie o Bill puedan darnos algo de su sueldo.

Molly suspiró— Charlie vive casi en la indigencia por su pasión por esos reptiles— dijo con asco y admiración—Y Bill, aunque vive con nosotros no cobra tanto desde que se mudó por los asuntos de…

Bill se pasó la mano por el cabello y deslizó sus dedos por su cola y bromeando dijo—Quizás podamos casar a Charlie con alguna sangre pura. Con la dote podemos pagar los libros—los gemelos rieron e incluso Ron y Ginny tenían una sonrisa forzada. Percy miraba a su hermano mayor con algo de aversión.

George masculló— Percy puede aportar algo de su sueldo. Después de todo estamos hablando de que sus hermanitos consigan la tan merecida medallita de prefecto.

Fred siguió— O simplemente podemos dejar la escuela. Total solo tendremos tres asignaturas. Podemos ir sin libros.

Percy miró al gemelo con dureza, ofendido por lo poco que valoraba su educación. Molly secundó la mirada de Percy exclamando.

—¡Es una vergüenza lo que ustedes estáis haciendo en la escuela! ¡Os pasáis el día trabajando en esos dulces de broma o jugando al quidditch en vez de estudiar para tener una carrera!

George se mantuvo en silencio sabiendo que sus actitudes no eran las mejores. No podía discutir con su madre. Fred se mordió el labio para decir luego enfadado.

—¡No te preocupes por nosotros, mama! ¡Harry nos dio dinero para la tienda de bromas! Tenemos suficiente para nuestros libros, no necesitamos vuestra ayuda.

Molly parecía alucinar pero, su actitud cambió alegremente al escuchar que la mala situación económica parecía recuperarse un poco. —Bueno sin ustedes dos. Tendremos suficiente para Ron y Ginny.

Arthur negó y dijo— Molly no podemos hacer que paguen todas sus cosas solo por ser mayores de edad—miró a sus hijos—Ni siquiera tiene un negocio estable. Contribuiremos en algo.

La madura pelirroja miró a su esposo— Pe…pero, si hacemos eso. No tendremos suficiente para algunas cosas de Ginny. Y ella ya estará en su—-suspiró con algo de desaliento—época—Arthur comprendió lo que quería decir.

Ron miró extrañado a sus padres y dijo—¿época?

Los gemelos y Bill rieron. El mayor secundó diciendo—Ron ella ya tiene catorce años. Estará pensando en chicos—dijo con pesar—querrá estar guapa y tendrá que comprarse ropa interior más cara y nuevos sostenes.

Ron asqueado miró a Hermione y dijo—¿Tú también?

La castaña sonrió a Ginny y dijo—Sí. Está vez te has dado cuenta de que soy una chica— Bien hecho Ron—dijo la pelirroja riéndose.

Ginny miró a sus padres y dijo alegremente— Bueno puedo convencer a Harry para que me regale algún libro— guiño un ojo a Ron quien gruñó enfadado al saber lo que su hermanita pequeña pretendía.

Intentando quitarle ilusiones dijo—¿Cómo lo harás? Tartamudeas cada vez que lo ves—dijo buscándole las cosquillas. Ginny contratacó diciendo—El año pasado no lo hice. ¡Mientras tú te fuiste! ¡Yo estuve allí!

Hermione la secundó diciendo—De todas maneras Ronald—miró al chico—Harry nunca se ha interesado mucho en las chicas. Así que, estadísticamente Ginny tiene una gran oportunidad.

La pelirroja miró a su hermano y sacándole la lengua dijo—¿Crees que dentro de unos años seré la Señora Potter?

Arthur y Molly miraban como sus hijos discutían. Sabían del enamoramiento de Ginny pero esa aspiración era demasiada, aun así no discutirían por tener a Harry de familia.

Percy exclamó enfadado diciendo— ¡No puedes asociarte con un traidor al ministerio! Potter es un mentiroso y será enjuiciado pronto. Y vosotros— miro a sus padres— saldréis mal parados de vuestra tonta cruzada para hacer a Dumbledore ministro. ¡De que nos ha servido apoyarle, míranos, padre! No tenemos dinero ni para comprar libros y todo por tu falta de ambición y tus estúpidos apoyos.

Arthur miró a su hijo fijamente mientras esperaba que continuase. Molly en cambio estalló diciendo— ¿Qué apoyos?

Percy miró a su madre y dijo— Dumbledore, ese loco chiflado no puede dirigir la escuela con puño de hierro. Lleva más de sesenta años dirigiendo el colegio, ha adoctrinado a muchos para iniciar su ascenso al poder. Va en contra del ministerio. Y papa, le apoya. No solo eso— se levantó enfadado y dijo— en vez de estar aquí en esta cochambrosa casa, podríamos ocupar una casa decente como la de los Longbottom o los Malfoy.

Molly se enfadó y dijo— ¿Acaso crees que son más felices que nosotros? Ehh— fue hacia su hijo y lo agarró fuerte— Augusta llora todos los días por perder a media familia en la guerra. Solo le queda Neville ahora. Y el pobre— miro al suelo con pesar— no es ni la sombra de su padre.

—Tienen respeto y poder. La felicidad viene después. Mírate, mama— sus ojos pasaron por todo el cuerpo de su madre. Desde sus hinchados pechos a su baja estatura y gruesos labios—tus múltiples embarazos te han convertido en algo que no eres. Podrías haber sido grandiosa como muchas mujeres sangre pura. Luciendo sus figuras con hijos rectos y con dinero a sus espaldas.

Molly lloró mientras que Fred y George sacaron sus varitas amenazantes. Ron miro a su propio hermano con odio en los ojos. Hermione y Ginny intentaban consolar a Molly. Arthur al ver en lo que se había convertido su comedor dijo enfadado. Bill intentó apaciguar las cosas diciéndole a su hermano.

—Al menos nos tenemos a todos. Estamos juntos, Percy. Siempre lo hemos estado—miró al chico y dijo—He visto a niños de doce años hacerse cargo de imperios financieros solo porque un loco asesinó a la mitad de las personas.

Apuntó con el dedo a su hijo y dijo— ¡Márchate mañana! No quiero verte pisar la casa de mi familia.

Percy se fue hacia la escalera y cuando fue a subir miró a Ron y dijo— Espero, que escojas sabiamente Ronald o nunca serás nada por ti mismo. Ninguna chica te amara por tener cerca a San Potter. Y tú— miró a su hermana— espero, que no te ofrezcas a Potter como una vulgar zorra. Te convertirás en una cornuda. Potter no se contentará con una simple Weasley pudiendo tener a las chicas más atractivas y ricas de Gran Bretaña.

Ante lo dicho, Ginny derramó unas lágrimas pero, antes de que los gemelos se abalanzasen sobre su pomposo hermano, la chica alzó su varita y unos murciélagos verdes y pegajosos comenzaron a perseguir al chico. Sus hermanos se arrodillaron haciendo reír a la jovencita. Molly en cambio miró a los chicos y dijo. Bill deshizo el hechizo con pesar.

—Volved a vuestro cuarto. Vuestro padre y yo tenemos que hablar sobre… sobre las nuevas actitudes de Percy.

Todos se fueron a sus respectivas habitaciones mientras Molly y Arthur conversaban en el salón. Ninguno de los otros habitantes de la casa pudo escuchar la conversación pero, un enfadado Percy pudo ver el patronus comadreja abandonar la casa. Sabiendo el destinatario del mensaje patronus, pegó un puñetazo al armario mientras en su mente se formaba un único pensamiento. Necesitaba educar a su hermana para que no se fuese al lado equivocado. Ya había fracasado con Ron pero quizás podría conseguir que Ginny no se estropease.

Al anochecer salió de la habitación teniendo recogida sus cosas para mudarse. Sabiendo que esto estaba mal, Percy anduvo por los pasillos de su casa dejando conjuros silenciadores en cada puerta con la esperanza de que nadie le pillase hasta que su hermanita hubiese sido bien educada. Al llegar al cuarto, abrió la puerta de la habitación donde dormían las dos chicas.

La habitación estaba iluminada por una única ventana, de ella se filtraban los rayos de la luna que incidían sobre el pelo anaranjado de su pequeña hermanita. La habitación contrastaba por dos lados, mientras que uno lucía una estantería repleta de libros y orden. La otra estaba llena de álbumes de fotos, discos de música mágica y algunos libros. No parecía haber ningún orden en el cuarto La habitación estaba pintada de rosa chillón y había poster de grupos mágicos así como fotos de sus hermanos. Percy miró la foto con temática egipcia de hace dos años. Sonrió interiormente.

Percy se acercó y notó como en una cama estaba dormida Hermione y en la otra Ginny. Las miró por encima estudiando sus conjuntos. Ginny dormía destapada y su pelo coloreaba su blanca piel desnuda salvo por un modesto sujetador y una braga blanca decorada con nubes. Al igual que todos sus hermanos parecía imperturbable. Hermione por el contrario se movía en sueños como si siempre estuviese alerta, su cabello se desmarañaba por toda la almohada cubriendo todos los huecos posibles. Su respiración hacía que sus pechos rebotasen a pesar de estar confinados por el sujetador. La castaña llevaba un enorme sujetador que apretaba casi tanto como un corsé mientras que llevaba las piernas tapadas por un pantalón del pijama decorado con rayas doradas. Gracias al verano ambas iban destapadas dejando ver sus pechos aunque Hermione, la más tetona de las dos, llevaba un pijama cubriéndolos.

Intrigado por cómo se sentirían esos melones al tacto, Percy puso sus manos sobre el pijama palpando los grandes pechos de Hermione con cuidado de no despertarla. El calor que irradiaba su pecho y su tenue respiración estaban alterando a Percy. Tras un corto magreo, Percy alzó su varita apuntando a la castaña. No era el momento de divertirse con una chica.

—Inmobilus— dijo en voz baja. Cuando el rayo de luz blanca tocó el cuerpo de Hermione, sus movimientos se ralentizaron. Percy sabía que el embrujo no duraría para siempre y que a pesar de tener sus sentidos ralentizados y estar inmóvil pronto podría rebelarse. Alzó su varita y dijo— Incarcerous.

Gruesas sogas se prendieron rodeando a la tetona castaña y manteniéndola segura y sin moverse. Sabiendo que tenía la ventaja de no sorprenderse frente a un ataque doble, fue a por su hermana pequeña quien seguía ajena a todo. Miró a la amiga de su hermano con algo de deseo, no le importaría disfrutar de sus pechos desnudos mientras estaba atada pero ahora tenía otra cosa que hacer.

Fue a por su hermana. La agarró para situar su barriga sobre sus piernas y con una mano comenzó a quitarle lo poco que ocultaba la sabana mientras con la otra mantenía su cabeza agarrada. Pronto descubrió el tesoro pelirrojo que se escondía entre las piernas de la chica. La braga de la chica fue arrojada sobre su cama, mientras Percy giraba el cuello para ver aquello de mejor manera. Ciertamente Ginny lo tenía pequeño y con labios blancos y juntos decorado con un matojo de pelos que iban desde el granate al amarillento. Puso el dedo entre su vello íntimo y fue descendiendo hasta separar sus delgados labios para tocar lentamente su clítoris. Su vello estaba formando un triángulo algo más grueso que los que el chico había visto en Hogwarts en su tiempo.

Ginny se estremeció en sueños sin sospechar quien la sostenía y dijo— ¡Harry para! ¡Harry para! Mi madre…

Percy al escuchar eso hirvió de rabia. Su pequeña hermana soñaba con que el mentiroso Potter la follaba delante de su madre. Niña degenerada. Alzó su mano y descargó un sonoro azote sobre el trasero de la pequeña pelirroja. Inmediatamente Morfeo salió de Ginny quien intentó resistirse pero, otro azote la lastimó.

Su hermano sujetó el pelo de la chica en una coleta mal hecha y tiró de ella mientras con sus piernas lograba atrapar los tonificados muslos de la chica. Ginny vio a su hermano de reojo y gritó.

—¡Percy, para!

El chico volvió a azotar el trasero de la pelirroja mientras decía— Esto lo hago por tu bien. Si sigues a Ron y a los gemelos serás una inútil. O una muerta de hambre como mama y papa. Necesitas concentrarte en tu futuro y para ello se necesita disciplina.

Ginny arrugó la nariz y resistió los azotes hasta que cansada dijo— ¡Mi futuro es con Harry! Me rescató de Riddle y la serpiente.

Percy quitó su mano del trasero y la deslizó hasta sus labios vaginales. Agarró el pelo y tiró de él con fuerza haciendo que la chiquilla chillase de dolor por ser una zona sensible. El chico dijo.

—Esto es lo único que quería Potter. ¿No te das cuenta? Eras muy pequeña para que se aprovechase de ti en tu primer año. Pero, ahora eres una mujer— tocó sus nalgas y un dedo tanteó su agujero más recóndito— ahora eres una chica demasiada devota. Demasiado fanática de un tipo que obviamente miente a la autoridad y que posiblemente acabe en Azkaban. Pero, si muestras algo de cooperación todavía puedes ser enchufada como asistente de algún cargo o esposa de algún hombre sangre pura.

Ginny tiró de su cabeza cuanto pudo pero, otro mandoble junto a un tirón hizo que su cuello casi se partiese. La pelirroja le dijo a su hermano mientras gemía de dolor.

—No seré la putita de alguien del ministerio.

Su hermano dijo— ¿Solo de Potter, no es así?

La chica asintió y eso hizo que los azotes viniesen más fuertes y seguidos haciendo que su trasero se tiñese de rojo más profundo que su cabello.

Percy volvió a la carga diciendo— No puede ser alguien más. Piénsalo Gyn. Ernie Macmillan. Longbottom. Malfoy. Cualquiera haría que nuestra familia fuese rica.

Ginny contestó mordazmente— Cásate con Madame Bones. Eso nos haría millonarios.

Enfadado, esgrimió otro azote que hizo que Ginny comenzase a llorar. Su resistencia se quebraba poco a poco. Percy la miró y dijo— ¡Déjate de bromas, Ginny! Potter no te conviene. Solo usa su fama para conseguir lo que quiere. Seguro que será prefecto este año junto a Granger. Y ella tiene— miró a la otra que estaba, atada e inmóvil— grandes argumentos para convencer a Potter. Nunca estarás con él, Ginny.

La chica lloró mientras Percy seguía dando azotes. Su mano fue sustituida por una zapatilla de verano que Ginny utilizaba y poco después por la misma braga a modo de látigo. La chica lloraba pero, seguía contestando mordazmente. Percy sabía que pronto sus padres se levantarían y tendría que huir. No podía dejar huellas para que así no fuese acusado.

Los gritos de Ginny hicieron que Hermione se despertase. La castaña se despertó y se sacudió ante la imagen de la pelirroja siendo azotada por su hermano. Era tan extraño que la tetona se revolvió e intentó hablar pero la magia que la retenía se lo impidió. El poco sonido que escapaba hizo que Percy mirase en su dirección.

Percy miró a la chica que estaba atada en la otra cama y dejando a su hermana tumbada y llorando, se acercó a su amiga castaña. Agarró la braga que había usado para azotar a la pelirroja y se la metió en la boca de Hermione. Si el hechizo se debilitaba, esto impediría que chillase más de la cuenta. Sonriendo usó su varita sobre el pijama de la chica y sobre su sujetador— Diffindo.

Un corte se abrió cortando ambas prendas en partes simétricas. Percy movía la varita como un cirujano mientras iba desprendiendo sus prendas para dejar sus enormes pechos a la vista. Llegando incluso a cortar parte de su canalillo. Viendo gotas de sangre fluir por en medio dijo en falso arrepentimiento.

—Perdoname. Yo te curo—su cabeza se cernió sobre el espacio lamiendo y chupando hasta catar la sangre y cicatrizar la herida.

Tras esto levitó a su hermana hasta formar un 69. Hermione con la braga de Ginny en la boca ahora tenía delante de sus ojos el chocho y el culo amoratado de la chica. La joven intentaba poner sus piernas de manera que ocultase sus nalgas a su hermano pero era imposible. Su cabello tocaba la entrepierna de Hermione. Ambas estaban asqueadas y horrorizadas.

Estando en esa postura, el chico dijo— Chúpale el coño a Granger. Eso es lo que harás si estas con Potter, ser la segunda. Mejor que te acostumbres— miró a la tetona y dijo—Granger explora su trasero.

Ginny irónicamente comenzó a devorar los pliegues de Hermione mucho más rosáceos que los propios. Hermione vio el ano arrugado y más rosado que toda la piel de Ginny. El culo de la pelirroja estaba salpicado de cráteres producto de los azotes a los que había sido expuesta. Hermione se abstuvo de comérselo, pero la mano de Percy hizo que su cara se estrellase contra las nalgas rojizas de su amiga. Tras unos azotes en el culo de Ginny ambas comenzaron temiendo el futuro.

La presión de la cara angelical y llorona de Ginny contra sus labios era placentera, tuvo que admitir que la chica era diestra en esto. Hermione se abstuvo de hacer nada pero, Ginny usó sus muslos para situar la cara de la bruja en medio de nalgas. Mientras la pelirroja comía su coño, sus manos iban intentando desatar los nudos mágicos que envolvían la cintura y el cuerpo de su compañera. Por desgracia para Percy el acto lésbico no duro mucho. Pronto esgrimió su pene recién sacado de entre sus túnicas.

Dirigiéndose hacia el pequeño agujero fruncido de la pelirroja fue meneando su pene frente a la cara de Hermione que se había apartado del ano de su amiga. Percy agarró el tupido pelo de la chica para poder tener espacio para penetrar el culo de la chica. Justo cuando su glande chocó con el agujero más puro de la chica, Ginny se estremeció de anticipación.

Percy dijo con algo de lastima— Esto lo has provocado tú, Ginny. Espero, que sirva para que dejes ir a Potter.

Fue a insertarlo dentro de un empujón con fuerza pero, la voz de Hermione le detuvo entre lágrimas.

—Déjame humedecerlo. Le harás daño. ¡Es tu hermana!

Eso hizo que el chico retrocediese y con su mano fue acercando su rabo a la boca de la tetona. Hermione miraba el pene del chico con miedo y anticipación sabiendo que no debía de involucrarse pero, no podía dejar a su amiga más joven así. Hermione abrió su boca sabiendo lo que se esperaba y sus ojos se centraron en evaluar aquel rabo. Gordo pero, no demasiado largo, su boca podría contenerlo con dificultad. Tan solo había catado brevemente un miembro y solo fueron lamidas breves. Esta vez tendría que devorarlo el máximo tiempo posible mientras Ginny intentaba desatarla

Percy se lo fue metiendo lentamente en la boca y la lengua juguetona de la chica dio un toquecito al glande saboreando lo poco que había quedado del sabor del ano de la pelirroja. Justo cuando fue a retirarse de aquel miembro, Percy la empujó de nuevo a su lugar. En ese momento, mientras el chico embestía los labios del ratón de biblioteca, Ginny se movió lo que pudo y empuñó su varita. Tras un empuje que lastimó su trasero, el joven fue empujado hacia un lado dejando a Hermione en paz. La tetona bruja corrió hacia su varita mientras Ginny apuntando al punto débil empezó a maldecirlo.

—Diffindo—imitó a su hermano apuntando a su pene mojado y tieso. Consiguió esquivarlo y los tres se enfrentaron en el pequeño cuarto de la chica.

Muy pronto ambas desnudas se enfrentaban en el pequeño cuarto contra un más aventajado Percy. Hermione rogaba a dios por ser más ágil y buena en defensa como Harry o Ron mientras que Ginny con un enfado sobresaliente pero, con dolor atacaba cómo podía. La batalla se vio entorpecida cuando Percy congeló el brazo de su hermana. Viéndose superior su pene aumentó de tamaño mientras sus ojos iban directos a la entrepierna peluda de Hermione. Asustada dijo.

—Incendio.

El hechizo golpeó una pared llena de posters y comenzó a esparcirse por las camas. El humo inundaba la habitación. Ginny sonrió y dijo— Pronto vendrán a rescatarnos.

Percy masculló algo y las ventanas explotaron cortando a ambas chicas en diversos puntos de sus cuerpos. Los cristales no las hirieron profundamente pero dieron tiempo suficiente para que el chico huyese por la ventana.

Cuando ambas se recuperaron de los cristales, Percy se había marchado. Los Weasley miraban la obra que había desde fuera de la casa. La Madriguera estaba ardiendo y tardaría meses en recuperarse. Hermione se asomó por la ventana mientras todos intentaban apagar el fuego desde dentro y Ginny desde fuera. Todos vieron en el cielo como el efecto de la marca tenebrosa se alzaba en el amanecer. Había disfrazado el ataque.

Las horas siguientes fueron un desastre para todos. Mientras los gemelos y Arthur salvaban cuanto podían de las llamas, Ron consolaba a Hermione y Molly curaba a ambas chicas. La madura estaba consternada por lo que su hijo había hecho.

Por suerte, ante ellos un resplandor plateado iluminó el cielo y un anciano de larga barba y anteojos apareció. El director Dumbledore miró la casa y con un movimiento de varita las llamas desaparecieron. Todos miraron anonadados al director y su muestra de poder.

El hombre miró a Molly y Arthur y dijo— Me temo que el joven Percival ya ha elegido entre lo que es bueno y lo que es fácil—el anciano forzó su varita y dijo a Arthur—Podemos encarcelarlo por esto.

Molly llorando dijo— Mi hijo esta confundido no es un mortifago.

Arthur miró a su esposa y dijo— Por lo que ha hecho merece Azkaban—resignado dijo—¿Se puede hacer algo?

Dumbledore negó y dijo— No se puede demostrar que el fuego fuese provocado por un ataque intencionado. El encantamiento de invocación de llamas es de uso común. La marca tenebrosa con la negativa del ministro— miró al cielo y dijo— no lo tomaran como prueba. Y su hijo no está marcado así que sería inútil. Lo mejor es que se distancien.

Molly dijo—¿Dónde? No tenemos dinero y mi hija está traumatizada.

Ginny habló en la lejanía—No estoy traumatizada, mama. No voy a llorar cuando vea un pene—Hermione miraba a la chica y admiraba su templanza.

El director dijo— Lean esto y aparézcanse allí. Dándole una dirección.

Todos fueron pasándose el papel leyendo con letra pulcra y estilizado. Número 12 de Grimmauld Place. Tras esto desaparecieron cada uno en varios silbidos. Ron, Ginny y Hermione fueron todos juntos con el director. Hermione se mareó visiblemente a lo que el sonriente director dijo.

—Suele pasar las primeras—meditó y dijo— quince veces. Ahora Bienvenidos al cuartel general de la Orden del Fénix.

Ante ellos una gran casa del siglo diecinueve se alzaba. Por el estado exterior llevaba años deshabitada. Ron la miró y dijo.

—¿En esa pocilga? —miró a su madre y dijo—Mirá el polvo que tiene por fuera.

Molly lo admitió pero Dumbledore dijo sabiamente—El exterior no importa. Pero sí, es verdad—miró a la mujer—Tendrás que hacerla habitable. El elfo es un poco rebelde.

Justo en ese momento un artilugio del director se iluminó visiblemente. El anciano consternado dijo— Tenemos problemas—fue a irse pero Arthur preguntó.

—¿Más?

Dumbledore dijo— Harry. Han atacado su casa. Espero que Alastor se encargue.

Ahora toda esperanza se estaba desvaneciendo de los Weasley. Sin casa, sin dinero y con un futuro desolador. Encima Harry estaba siendo atacado.