Mientras tanto todo se volvía peor en la casa de los Dursley. Los magos que habían venido a rescatar a Harry intentaban no dañar la casa y protegerlo de las continuas explosiones que venían de fuera. Los escombros y el polvo hacían que no pudiesen ver bien y la mayoría ya tenía quemaduras o rasguños en sus miembros. Tan solo Moody, tan imperturbable como siempre mantenía la calma diciendo hacia donde atacar.
—Tonks izquierda. ¡Izquierda! —gritaba cada vez que podía. Su ojo rodeaba la casa rápidamente dando órdenes.
La mujer gritaba a toda voz enfurecido, su cabello corto danzaba entre colores negro y rojo y sus hechizos se volvían más destructivos. Harry sacó su varita, dispuesto a ayudar pero fue detenido por el bastón del auror retirado.
—No puedes. Si lo haces, el ministerio tendrá más razones para expulsarte—el mago se detuvo miró al anciano y gritó.
—¿Qué hacemos?
Sonriendo en una mueca dijo— Todavía tengo algunos trucos en la manga, Potter—sacó su varita y con un movimiento tosco, la nube de polvo que había en la habitación se materializó en una figura fantasmal y corpórea de Dumbledore. Con otro movimiento la figura salió de la casa alzándose ante sus atacantes.
Inmediatamente pararon de atacar para dirigir todo su fuego al fantasma del director de Hogwarts. Harry observó cómo los hechizos chocaban con el polvo perdiendo la forma por unos segundos antes de recomponerse. Cualquiera con un mínimo de inteligencia se habría dado cuenta de aquella artimaña. El chico miró al anciano y le dijo sonriendo.
—Deben de ser muy tontos.
Alastor sonrió mientras miraba a Tonks que parecía haber recuperado la calma y le dijo—Ya sabes qué hacer.
La mujer atravesó una ventana y fue ocultándose como pudo. Era imposible divisarla y supuso que se debía a alguna capa de invisibilidad o encantamiento extraño. Ahora les atacaba algo desconocido y los mortífagos atacaban a la nada. En poco tiempo se retiraron asustados por aquel fantasma. Harry miró extrañado como la mujer regresaba hacia la casa en perfectas condiciones. Extrañado preguntó.
—No llevabas capa de invisibilidad. ¿Cómo hiciste eso?
Cortó una conversación con Moody y mirando a Harry se concentró. En poco tiempo sus rasgos faciales fueron una copia de los de Remus, luego de los de Harry y fueron pasando por todos los integrantes de la casa. El chico impresionado dijo.
—¡Debes de ser tan poderosa como Dumbledore!
Todos rieron ante eso y la mujer negó diciendo—Soy metamorfomaga. Nací así, no se puede enseñar. Puedo cambiar de forma y color. Soy indetectable, por así decirlo.
Harry lo meditó mientras los demás iban restaurando la casa a sus condiciones originales. Mientras observaba como la magia pegaba ladrillos, juntaba muebles o pintaba paredes, preguntó a la mujer.
—¿Podrías vencer a todos?
Negando dijo—La magia deja rastros. La mayoría no puede sentirlos pero algunos—miró hacia Moody—pueden digamos...verlo. No soy tan buena.
Harry miró al ojo y supo que en efecto aquel artilugio veía a través de paredes así que los poderes de aquella muchacha no serían tan importantes contra oponentes verdaderos. Se quedo de pie hasta que la casa estuvo restaurada. Una vez todo estuvo acabado, Moody lideró la marcha hacia el patio. Su ojo daba vueltas examinando el terreno pero nada pasó. El anciano miró a todos.
Harry podía ver a la luz de la luna las verdaderas heridas que portaba el auror. Su cara estaba magullada hasta el punto de que su boca era un tajo en diagonal. Su nariz había sido diseccionada haciendo que pareciese el morro de un cerdo. Su cabello era blanco y colgaba largo, en algunos puntos aún conservaba el tinte rubio de antaño. Su ojo normal era oscuro y brillante mientras que el mágico era de un azul eléctrico y daba vueltas. El cuerpo era delgado, aún no se recuperaba del año encerrado. Se apoyaba en un bastón largo debido a que una pierna estaba cortada por la rodilla y había sido sustituida por una pata de palo.
—Muy bien. Nos marchamos al cuartel. —miró a todos y dijo—Escobas listas.
Cada uno alzó su mano y una docena de palos de escoba surgieron de la nada. Harry inmediatamente cogió la suya que la portaba Remus al hombro. El chico emocionado se subió a la escoba con su varita en el pantalón trasero. Rápidamente fue sermoneado por Ojoloco.
—La varita al frente. Conocí a un tipo que se voló su nalga.
Muchos rieron ante ese comentario y Harry agarró su varita con la mano. Tonks comentó—Sería un desperdicio que algunas personas perdieran sus nalgas—dijo la chica mirando el trasero a Harry con descaro.
El chico se sonrojo mientras la mujer dijo—Atrapame Potter—despegó del suelo y se puso en la cabeza de la formación en V. Harry la siguió deseando no quedarse atrás, los demás rodearon a ambos desde los lados.
Sobrevolaron Londres en las alturas intentando ir siempre sobre nubes oscuras y luego descendieron en una plazoleta ancha. Harry observó las casas, parecían ser casas familiares de hace un siglo que se mantenían en buenas condiciones, pero ante todo era un sitio muggle. Le extraño aquello pero se quedó parado hasta que Moody con su bastón dio unos golpes al suelo. Dos casos se separaron dejando ver un gran espacio en negro entre ellas. Moody levantó su mirada y entregó a Harry un pergamino.
—Memorizalo.
Lo hizo rápidamente y pudo ver en la oscuridad los balcones, la entrada y todo el porte de una enorme casa abandonado por fuera. Moody rápidamente dijo.
—Adentro todos, ¡Ya!
Los demás empujaron a Harry dentro donde fue recibido por una Señora Weasley que inmediatamente lo abrazó poniéndole la cabeza entre sus tetas. Harry sufrió intentando no empalmarse. Harry respondió al abrazo afectuosamente mientras por detrás de la rechoncha mujer se escuchaba la voz tenue y apagada de su padrino. Harry alzó su mirada y pudo ver al elegante Black apoyado en el marco de una puerta mientras conversaba con Lupin. A pesar de estar hablando la mirada se posaba siempre en él.
—Harry Potter— dijo a modo de saludo. El chico tuvo que reír por la formalidad con la que lo trataba aquel expresidiario.
—Sirius—dejó a Molly y fue a por él. Le abrazó y dijo—Siento todo esto… yo no quise hacerlo. Los dementores.
El hombre cortó la explicación y dijo—Esto—pensó—lo que ha pasado. No se trata de ti. Fue un ataque, de hecho varios hacia ti. No es tu culpa y seguro que mucha gente en el Wizengamot piensa lo mismo. No te preocupes, Dumbledore se encargará.
Harry rodó los ojos con desesperación. El director ni tenía poder ni quería ayudarlo. No se comunicaba con él y tampoco le había importado que hubiese recibido dos ataques en unas horas. Pensaba que su padrino que había estado en prisión injustamente conocería la bondad de Dumbledore. Suspiro de alivio y Sirius dijo.
—Bueno tenemos una reunión para tratar esto—dijo tranquilo—Eres libre de venir.
Harry asintió, era el único en enfrentarse a Voldemort. Tenía información y nombres, debía de ser de utilidad pero fue cortado por un enfadada pelirroja gritando.
—¡Ni se te ocurra, Black! ¡Harry es un niño! ¡No debería estar involucrado en todo—miró hacia los demás ocupantes del pasillo—esto! —miró al chico y dijo—Estás más delgado. Ve arriba a buscar a los chicos. Están deseando verte.
Harry miró a la mujer pero caminó por las escaleras oscuras mientras intentaba poner la oreja a lo que discutían su padrino y Molly a gritos por toda la casa. Frases como, no es James o a quien tiene, retumbaban por toda la casa. Podía incluso escuchar a Remus y Tonks mediar entre ellos pero no parecía que fuese posible.
Intentó refugiarse subiendo la escalera mientras intentaba no escuchar los gritos. No quería tomar posición entre su padrino y la persona que lo había querido hace ya años. Mientras tanto fue subiendo la escalera de ébano, finamente ornamentada. Miró hacia arriba y pudo notar que aquella casa victoriana era bastante grande. Cuatro o cinco pasillos superiores se extendían hacia arriba. Si bien no era Hogwarts seguía siendo bastante más grande y espacioso que la Madriguera. Colgado a modo de trofeo había una decena de cabezas de elfos domésticos. Extrañado cruzó el primer pasillo dispuesto a seguir caminando hacia la siguiente planta cuando un elfo anciano se cruzó con él. Le echó una mirada sucia y empezó a recriminar.
—Mi ama. Si ella o alguna de su noble estirpe estuviese aquí. Kreacher ha sido un mal elfo, dejando entrar a la casa al traidor y a su banda de traidores a la sangre y sangre sucia—siguió quejándose solo para cambiar de tema—Ooh no. El que mató al Señor Oscuro está en la casa. El último Potter, ama—dijo mirando hacia un cuadro tapiado con gruesas cortinas.
Una voz chillona de anciana emergió desde detrás de las cortinas diciendo—Al menos algo de pureza impregnando mis paredes. Una lástima que tu padre se equivocase mocoso. Una sangre sucia. Si la tía Dorea hubiese estado viva, Potter nunca habría hecho eso.
Harry escuchó aquello pero siguió caminando mientras miraba extrañado aquella voz. No le gustaba escuchar voces siniestras en paredes desde su segundo año. Se encaminó por el pasillo examinando las habitaciones con nombres grabados. Tuvo curiosidad por buscar la de Sirius pero fue detenido por la aparición de los gemelos frente a él. Harry los miró extrañado y Fred sonriendo dijo.
—¡Viste eso! ¡Ahora podemos…
—Aparecernos—continuó George—Mama estaba cansada de soportarnos en casa, así que nos dio permiso de examinarnos.
Fred miró al chico y dijo—Superamos a Bill que se apareció en las Feroe o a Charlie que se quedó un brazo atrás las…—pensó—diez primeras veces.
Harry los miró con gran felicidad de verlos y dijo—¿Cuándo se aprende eso?
George dijo—Sexto año. Pero hay que examinarse en el Ministerio.
Fred dijo—Es cogerle el tranquillo—se quedó quieto y apareció detrás de Harry—Ves. Es fácil.
Recordando, miró a ambos gemelos y dijo—Sí. Recuerdo a Percy practicándolo por la Madriguera.
Los ojos de George bajaron al suelo y Fred abrió los ojos con sorpresa. Lo agarró del brazo y lo aparecieron a su habitación. Harry sorprendido por la opresión en el estómago que sentía dijo.
—¿Cómo se os ocurre hacer eso? ¿Y si me hubiese quedado sin brazo?
George miró al chico y bromeando dijo—¿Y si te quedaras sin cicatriz? —miró a su gemelo—Entonces serías afortunado. En realidad…
Fred continuó—Nunca lo habíamos intentado. Pero es mejor hacerlo aquí. Ese elfo es raro y espía a la gente.
Harry le dijo—¿El que habla con el cuadro?
Fred asintió y el otro pelirrojo dijo—Kreacher. Vive aquí, está loco. Mama dice que está corrompido por la pureza de la sangre. Habla con ese cuadro de su antigua ama difunta. Tiene esas ideas metidas en la cabeza. A Ginny—dijo sonriendo a su gemelo.
El otro rio y dijo—A nuestra pequeña Gin Gin le dijo el primer día, que si estaba embarazada. Era muy mayor—estiró los brazos simulando altura—y el cuadro le insinuó a Malfoy como posible marido o a Goyle.
—Ginny intentó quemar el cuadro pero al parecer es irrompible. Ni siquiera Snape puede destruirlo.
Harry dejó de divagar sonriendo preguntó—¿Qué pasó con Percy?
Fred dijo—Percy fue ascendido a asistente junior de Fudge. Pero el ministro comenzó esta guerra contra ti y Dumbledore. Así que Percy empezó a ponerse en nuestra contra. Hasta que…—cerró los puños con ira.
George dijo— Atacó a Ginny y Hermione. Intentó violarlas pero pudieron defenderse. Luego escapó.
Fred añadió—¡El muy cobarde! No pudimos hacer nada. Papa quiso denunciarlo pero no pudo. Mama insistió en que no, que su hijo estaba equivocado. ¡Estúpida!
Harry vio el rencor que guardaban ambos chicos a su hermano mayor. Siempre supo que no se llevaban bien y a menuda Percy era el blanco de sus bromas pero los gemelos nunca llegarían a ese punto de maldad. Harry eso lo sabía, ambos chicos no eran tan crueles. Simpatizó con su idea de venganza pero ahora mismo tenía que considerar al chico Weasley como un enemigo. Suspiró y mirando a ambos dijo.
—No mencionare a Percy delante de Molly—tranquilizando a los chicos. Ambos se tiraron en sus camas jugueteando con varias pastillas y dulces. Harry los observó y dijo—¿Qué son?
George miró todo y dijo—Nuestras bromas. Para la tienda. Gracias a tu—lo miró con algo de felicidad—aportación podemos experimentar más. Mirá—señaló una pila—ahí hay pastillas vomitivas, turrones sangra narices, filtros de amor ligeros. Incluso pastillas de canario.
Harry frunció el ceño por el nombre y Fred dijo—Convierten a alguien en un canario por algunos minutos. La perfeccionamos desde lo de Neville el año pasado—recordó a su amigo cubierto de plumas amarillas—Y estás—señaló un lote pequeño.
Fred dijo—Pastillas de …. Bueno son…—claramente avergonzado por decirlo. George miró a su hermano y dijo—Ayudan a que se ponga como un bate de golpeador. ¿Entiendes, no?
Harry asintió. Era como la viagra que consumía su tío en las fiestas. Algo que agradecía que existiese en el mundo mágico. Recordando una clase de Snape dijo—¿Para eso no existen las pociones de pimienta?
Fred dijo—Esas dan más energía pero no te levantan el miembro. Estás sí. Incluso tras diez corridas.
Harry las miró con horror y dijo—Buscare a Ron y Hermione. Gracias, chicos.
Ambos lo despidieron y escuchó la voz de ambos diciendo—Planta segunda.
Harry descendió un tramo de escaleras mientras en su mente iba situando los lugares en aquella enorme mansión. El cuarto de los gemelos, tercera planta. Cocina, comedor, salón y otras salas menores en la planta baja. Primera planta, el elfo y el cuadro. Se acercó a las múltiples habitaciones que decoraban el segundo piso. Cada una de ellas con sus iniciales grabadas, las de los antiguos ocupantes de aquel lugar. Fue mirando los lugares hasta que una puerta se abrió y la melena de Hermione lo envolvió.
Harry se mantuvo estoico mientras sentía el cariño que su amiga le daba. La joven lo abrazaba mientras que Harry tan solo miraba el pelo castaño oscuro y ondulado deslizarse por su rostro envolviéndolo. El olor a canela le llenó las fosas nasales mientras sus ojos examinaban como había crecido su amiga. Era más pequeña que él pero todo su cuerpo había acentuado sus femeninas curvas. Lo que más se dejaba ver eran unos pechos bien puestos y grandes para su edad, cubiertos por un grueso jersey Weasley. Suponía que en otras zonas, la bruja estaba igual de cambiada. De nuevo, el odio lo embargó, su mejor amiga no le había escrito ni una carta.
Manteniéndose quieto, Hermione siguió imprimiendo fuerza al abrazo. Estrujando más sus pechos contra su pecho. Escuchó la voz más madura de Ron riñendo a la chica.
—Hermione, ¡Déjale en paz! —miró a su amigo y asintiendo con la cabeza dijo—Menos mal que has vuelto te echábamos de menos, tío.
Harry entró en el cuarto para ver dos camas. En una ya estaban sus cosas depositadas. Hedwig se encontraba en el alfeizar de una ventana que daba a un callejón. Nada más entrar miró a ambos y dijo.
—¿Alguna carta? ¡Solo pedía eso! —dijo enfadado— No sabéis como lo he pasado con los Dursley rememorando la muerte de Cedric cada noche. ¡Os pido consejo y ninguna respuesta! ¡Ninguna información!
Ron miró a su amigo y dijo—¡Queríamos hablarte pero…Dumbledore nos lo prohibió!
Hermione asintió diciendo—Cuando me mude intenté enviarte cartas pero ninguna te llegaba. Poco después vimos al Señor Weasley cargar con lechuzas muertas—respiró y dijo—No sabemos de qué se trata pero nuestras conexiones eran vigiladas.
—Algún secuaz de Voldemort como los que atacaron la casa—pensativo.
Ron tartamudeó y dijo—Quizás pero también podría ser un espía del Ministerio—desdeñoso. Harry sabía de qué se trataba, Percy.
Hermione preocupada dijo—¿Estás bien? Dumbledore estaba furioso cuando se enteró de todo. ¿Qué pasó?
Harry la ignoró y dijo—Nada. Atacaron con hechizos y lograron traspasar algunas protecciones. Moody los expulsó —miró el lugar y dijo—¿Qué es este lugar?
Ron dijo—El cuartel general de la Orden del Fénix. Un grupo secreto para luchar contra quien ya sabes.
La chica añadió—En realidad esta casa es el hogar de Sirius. Llegamos hace unas horas.
Harry asintió y se sentó en una cama. Luego miró a sus amigos, el pelirrojo parecía más protector con la chica y después de lo que había ocurrido sabía que era necesario que pasara eso. Lo malo era, que lo hacía sentirse más solo todavía. Intentando dar más temas de los que hablar dijo.
—¿Se sabe algo de Voldemort?
Ambos temblaron ante el nombre y Harry ignoró aquello. Ron dijo—Que va. Papa apenas nos dejaba ver las noticias. No sabemos que ha estado pasando.
Hermione añadió—Solo los padres de Ron saben que ocurre. Bueno y Bill también. Pero no parece que haya pasado nada nuevo. Ni secuestros, ni torturas, ni asesinatos. Está igual salvo que ahora tú y Dumbledore sois chiflados.
Harry gruño y dijo—Ayer dos dementores nos atacaron.
Ron abrió los ojos y dijo—Lo van a expulsar —Hermione miró al chico preocupada y dijo—Ron, ¿Por qué iban a expulsarlo?
El chico pelirrojo contestó—Patronus. Magia delante de muggles. Tendría que defenderse. Es ilegal hacer magia delante de muggles—frases inconexas que hicieron que la tetona bruja se diese cuenta de todo.
Hermione miró a su amigo y dijo—No pasará nada. Es en defensa propia y tienes al director…—Harry intervino cortándola— Dumbledore pasa de mí. Tengo que ocuparme de esto sin él.
Ron y la bruja observaron a su amigo con algo de desconfianza. El director tenía fallos pero seguía siendo un mago muy poderoso y hacer cosas a ese nivel sin su apoyo resultaba demasiado arriesgado. Harry observó cómo su mejor amiga era algo más tímida con su cuerpo algo que atribuyo a Percy y a su crecimiento sexual. Se mantuvo callado esperando que ambos le contasen lo que había ocurrido pero permanecieron en silencio. Harry hizo un amago preguntando.
—¿Y Ginny? Hace mucho que no la veo.
Hermione arrugó la nariz y abrió los ojos con alegría diciendo—No se. Debe de estar por allá. Estará contentísima de saber qué piensas en ella—dijo con clara ilusión de actuar de Celestina.
Ron por el contrario insinuó—Contén tus impulsos, Harry—respiró y dijo—Es mi hermana—Harry le contestó igual dejando al pelirrojo rojo de furia y pudor mientras observaba a Hermione.
El pelinegro miró a ambos y dijo—Tan solo quería saludarla, Ron—eso hizo que Hermione se deprimiese. Ron secundó a su amigo diciendo—Haces bien tío. Mi hermana es rara. Tú—suspiró con algo de asco—debes estar con alguien de tu nivel.
Harry suspiró mientras su mano temblaba. Sabía que a su amigo le molestaba la riqueza en parte. Los Weasley eran excelentes personas pero modestos y en cambio él. Sin siquiera comprender el mundo mágico tenía suficiente dinero como para comprar Hogsmeade entero. Además tenía inversiones con los gemelos por lo que ni siquiera el excito de sus productos de bromas, podía enorgullecer al chico.
Hermione le dio una colleja a Ron diciéndole—¡No pensarás que Harry va a arrimarse a cualquier sangrona purista! ¿Verdad?
El chico negó rápidamente diciendo—¡Que asco! Solo me imagino con una Parkinson y es suficiente para vomitar—fingió retortijones que hicieron reír a sus amigos—Creo que soy joven para hablar de esas cosas, Herms.
Ron asintió pero la castaña se guardó la información. Como conocedora de la legislación mágica, sabía que tan pronto como su padrino falleciese, Harry tendría que contraer matrimonio para poder ejercer sus títulos. Se calló y empezó a contarles a sus amigos todo sobre el nuevo año escolar.
—Será increíble. Encantamientos es apasionante. Controlar los elementos y transformarlos. También más maldiciones. —Ron susurró en el oído de Harry—Habrá que probarlas con Malfoy—ganándose una reprimenda de la chica— Y no solo eso, Ronald—continuó— Neville me dijo que Herbología es apasionante. También me dijo que quería vernos algún día en el callejón Diagon. Suele pasear por allí.
Harry rápidamente dijo—Me encantaría ver a Neville. Lástima que estemos encerrados aquí—Hermione asintió pero el pelirrojo ignorando a ambos dijo.
—No estamos encerrados. Piénsalo, Voldemort no se atrevería a atacar el callejón Diagon. Demasiada gente podría verlo y eso haría que el Ministerio reculase. Podríamos decirle a Mama o a Sirius. Seguro que alguien querrá acompañarnos.
Hermione miró al chico astutamente y dijo—¡Como no se me ocurrió! Brillante, Ronald.
Harry siguió a ambos chicos escaleras abajo. Los gritos parecían haberse calmado un poco y ahora en la enorme sala había un congreso de adultos esperándolos. Ron habló delante de ellos diciendo.
—Mama. ¿Podríamos ir al Callejón? Tendremos que comprar las cosas para el año que viene.
Molly miró a los chicos y batiendo la mano dijo—Ni hablar. Somos un blanco para quien tú sabes. —Miró al chico de la cicatriz—esto no tiene nada que ver contigo, Harry. Iría a por nosotros de igual manera. Dumbledore opina—dijo en un discurso aprendido—que está pocilga es el lugar más seguro.
Harry dijo—Solo queríamos ir a ver a Neville—miró a Remus y Tonks—y a comprar cosas.
Molly miró al chico y dijo—Los miembros de la Orden pueden ir a esas cosas.
Harry y Ron vieron impasibles como los adultos estaban en su contra, especialmente Molly. La Señora Weasley era ahora más sobreprotectora que nunca. Por suerte, la bruja estudiosa encontró la solución al decir.
—En verdad—suspiró y miró al suelo nerviosa—Ellos querían acompañarme a comprar ropa. Tengo un problema con el tamaño de mis copas…—avergonzada de decirlo.
Ambos chicos observaban con nerviosismo y deseo el escote de Hermione cubierto por un sujetador que apenas podía contener semejante belleza. Molly miró astutamente el pecho de la castaña haciéndola sonrojar. Ron se tuvo que tapar la erección y Harry se concentró como nunca para no empalmarse. Molly suspiró y dijo.
—Sí. Tendrás que ir, estas creciendo mucho. Ginny también tendrá que ir—suspiró y mirando a la otra bruja adulta en la habitación dijo—¿Qué opinas de su tamaño?
Tonks miró a la chica e insinuó—De los más grandes de su año, seguramente. ¿Algún chico que quiera disfrutar de esos melones?
Molly miró ofendida a la chica pero luego observar a Hermione y decirle—Sin duda, está en la edad—razonando—Pronto le dará utilidad. En cuanto a vosotros—miró a los chicos que estaban sonrojados y avergonzados—Iréis con Tonks al callejón.
Sirius miró a Tonks y dijo—Yo los acompañare. Tengo un asunto en el callejón, que me mantendrá unos días ocupados.
Molly miró sombríamente al hombre mientras la auror suspiraba y decía—Conviértete en perro y no acoses a nadie. Sé un animal, normal—miró a los chicos y razonando dijo—Espero que Dumbledore sepa lo que hace contigo, Black.
El hombre se volvió a su cuarto mientras ambos chicos huían de Molly. Por la escalera se escuchaban los consejos que le daban a Hermione. Ambos se tocaron sus miembros al escuchar.
—Es mejor que les des una mamada y luego se corran en tu pecho. Disfrutan más de la boca—dijo la auror.
Molly en cambio negó y dijo—No le eches cuenta. Una buena mamada puede hacerla cualquiera. Pero esto—se escuchó un replique como de campanas—Eso solo unas pocas privilegiadas. Si el hombre es dotado, podrás hacerlo bien y si no…pues será rápido. ¡Tus manos no sufrirán!
Tonks suspiró y preguntó—¿Es dotado, Hermione?
Molly miró a la chica con interés pero está suspiró diciendo—No lo sé—avergonzada subió la escalera corriendo solo para encontrarse agazapados a los dos chicos.
La bruja observó cómo ambos reaccionaban tarde y ya tenían sus manos dentro del pantalón maltratando sus penes cuando llegó. Tras una mirada valorando el comentario de la auror, ambos chicos observaron a su amiga. Harry abrió los ojos, avergonzado mientras que Ron se ponía rojo y su pene aumentó de tamaño para luego deshincharse. La chica sonrió internamente parecía que se había corrido. Esperó a que ambos dijesen algo, Harry fue el primero en hablar.
—¿Entonces qué?
La chica supuso que estaban cambiando de tema de forma miserable y dijo—Ginny y Yo iremos con Tonks a comprar ropa. Vosotros podéis dar una vuelta por allí, buscar a Neville. Hacer cosas de chicos. A mediodía en Fortescue. Sirius dijo que iría a echar un vistazo pero estará en una misión oficial por unos días.
Harry amagó una sonrisa triste y dijo—No me lo dijo—angustiado dijo—Dumbledore ha perdida la cabeza. Si lo cogen le darán el beso.
Ron insistió diciendo—Nadie sabe que es animago.
Una colleja de la chica lo llevó a mirarla con ira. La chica dijo—Ron si lo saben. Los mortífagos lo saben obviamente. Pero tranquilo—miró a Harry—sabe lo que hace. No se arriesgará más de la cuenta.
Harry suspiró para luego escuchar a Hermione lamentándose.
—¡He mentido a Molly! Me lleváis al mal camino, chicos.
El chico pelinegro observó a su amiga y dijo—No es para tanto. Está acostumbrada—miró a Ron—vive con los gemelos y Ginny. Además lo has hecho varias veces con Snape.
Ron en cambio dijo—Ojalá te lleváramos al mal camino—miró a Harry y ambos echaron una mirada lasciva a su amiga. Mirada que fue descubierta claramente por ella y con anticipación sus enormes mamas se pusieron en punta mientras su mente iba a la conversación con la Señora Weasley y Tonks.
Mientras ambos chicos se reían entre dientes, Hermione se retiró a su cuarto para poder ser libre durante unas horas mañana.
