Harry se despertó alegre por primera vez en meses. Podía escuchar los familiares ronquidos de Ron a su alrededor. Miró hacia todos lados y se dio cuenta de lo oscura y tenebrosa que era la casa. Incluso de día, poca luz pasaba por el lugar. Todo estaba iluminado con velas o alguna que otra luz mágica.

En pijama comenzó a cambiarse frente al todavía durmiente chico. En Hogwarts era común este tipo de cosas y no se sentía particularmente cohibido frente a su compañero. Ciertamente Ron era más musculoso y grueso debido a la alimentación de su madre, además había sacado la constitución más rolliza como Charlie al contrario que los gemelos.

Mientras se cambiaba escuchó la voz risueña de Tonks desde la puerta— Harry si quieres dar un espectáculo mejor primero cerrar la puerta—la broma hizo que el chico se diese la vuelta para encontrar a la auror junto a Ginny y Hermione observando su puerta. Rápidamente cerró la puerta con la mano despertando a Ron.

Harry miró al chico y le dijo—Vístete antes de que Hermione decida venir otra vez.

El chico agarró su almohada y se tapó las orejas mientras murmuraba—No deja dormir ni aquí ni en Hogwarts…ni en casa—un gran bostezo salió de su boca mientras se despertaba.

Ambos no tardaron más que unos minutos en bajar a la cocina y ser recibidos por la diatriba de Molly recriminando a ambos chicos.

—¡Ron! Espero puntualidad. ¡Así estás en Hogwarts! ¡Llegando tarde a las clases! ¡Nunca serás prefecto si te comportas así!

La señora Weasley cerró su empeño diciendo tristemente—Espero que Hermione te lleve al buen camino—la chica rio y dijo—Conmigo nunca llegará tarde a una clase, Señora Weasley.

Harry abrió los ojos ante la descarada forma de juntar a ambos chicos de Molly. Tonks sonreía descaradamente deseando meter baza en la charla mientras que Sirius estaba desayunando mientras pensaba taciturno y miraba a Harry con ilusión y pesar. El comentario de la auror no se hizo esperar.

—Ginny. ¿Te gustó lo que viste?

La chica derramó su taza y tartamudeó mientras hojeaba a Harry. Le recordó a su segundo año cuando aún era pequeña. Esta pelirroja era ya una mujer o estaba en camino de convertirse en una pero aun cometía ciertos fallos cuando estaba nerviosa.

La chica simplemente añadió—¿A quién no, Tonks? —mostrando algo de arrojo.

Nymphadora observó a una desconcertada Molly y dijo simplemente—Esta mañana las chicas y yo—matizó—hemos visto a Harry en calzoncillos. Le gusta dormir fresquito—riendo mientras su cabello se ponía azul.

La madura mujer miró al chico y soltó—Bueno. No hay nada de malo en observar la mercancía, Ginny. O en catarla—miró a la chica y a Hermione—Como bien sabéis. La varita escoge a la bruja pero si está es obstinada, puede ser al revés.

Tonks se atragantó y dijo cortada—Buena lección, Señora Weasley.

Hermione miraba a ambas mujeres con algo de temor. Comprendía bien sus palabras y veía el desarrollo de su cuerpo y de sus deseos pero no se veía preparada. Ginny en cambio sonreía al tener el apoyo de su madre. Ron cortó las esperanzas para alivio de Harry que se veía cohibido ante los comentarios.

—A Harry le gustan mayores. El año pasado estuvo a punto de salir con Cho—dijo mientras engullía. Harry vio diferentes reacciones en la cara de los cinco miembros que permanecían callados.

Sirius respondió por primera vez en la vida diciendo—Bueno…a los Potter siempre le han gustado exóticas. Ya sabes—miró a Tonks—pelirrojas. Pero ¿chinas? No recuerdo.

La auror en cambio dijo—Debería de buscar otras. Esa chica estará conmocionada por lo de Diggory—Molly miró a la auror asintiendo y dijo—Lo importante, Harry es que seas feliz y que me deis nietos.

Ginny miró hacia abajo mientras su cuerpo se puso rígido. Hermione ocultó el cabreo de la chica diciendo—No son muy compatibles. Es rara—en referencia a Cho.

La conversación se cortó cuando todos desayunaron aunque Molly se paró un poco a hablar con Ginny. Ambas hablaron cinco minutos, Tonks vigilaba que nadie escuchase la conversación. Tras eso los cuatro chicos atravesaron la puerta de la casa. Inmediatamente Sirius se transmutó en perro y la auror se encaminó hacia el Caldero Chorreante. Tras recorrer Londres llegaron al lugar y atravesaron el muro hasta llegar al Callejón. Inmediatamente, Tonks agarró a ambas chicas y las llevó por separada hacia el extremo de la calle. Harry y Ron recorrieron el lugar y Sirius se perdió de vista entre las personas.

Ambos chicos se encaminaron hacia suministros de quidditch, olvidando todo lo demás. Harry suspiraba al ver semejantes escobas y todo el material que había dentro, Ron explicaba todo lo que el chico no comprendía. Intrigado preguntó a su amigo.

—¿No deberíamos ir a comprar libros?

El pelirrojo negó diciendo—Seguro que Hermione regresa con todo—rio por lo bajo—Parece que no la conoces, tío.

Sospechaba que su mandona amiga haría eso así que siguió la corriente al chico. Ambos caminaban por el callejón mirándolo todo, comprando dulces o cosas irrisorias mientras observaban los atributos de las brujas jóvenes que caminaban por el lugar. En ese momento una petición de Ron sacudió a Harry.

—En el Callejón Knockturn hay prostíbulos—dudando dijo— ¿Vamos a visitarlos?

Harry se estremeció y dijo—No creo que seamos bien recibidos en ese nido de serpientes. Además—lo miró y dijo—no seas impaciente seguro que lo hacemos pronto.

El pelirrojo asintió pero dijo—¿Y si la cagamos como con las Patil? Solo de imaginarme esos cuerpos indios ya se me pone—miró hacia abajo avergonzado y dijo—Harry ahí fallamos. No se puede repetir este año.

El pelinegro asintió y dijo—Tampoco hay que obsesionarse, Ron. Ya llegará la mujer perfecta—meditó y dijo—Anda, busquemos a Neville por el Callejón. No creo que las chicas tarden mucho.

Caminaron de nuevo hasta toparse con su compañero de cuarto en frente de una tienda de suministros de Pociones. Ron rápidamente dijo.

—¿No estarás comprando ingredientes para Pociones? —miró al chico y a Harry—Da igual que tengas fibras de corazón de dragón. Snape nos suspenderá a los tres.

Harry dijo—No creo que compre nada que tenga que ver con Snape.

El chico dijo—También venden semillas de plantas raras. Las cultivó en casa y la abuela las utiliza para sus pociones. Al menos en algo soy útil—dijo con desdén.

Ron miró como había cambiado el chico. Ya no era regordete sino alto y musculoso y su grasa comenzaba a desaparecer de su rostro. Ciertamente el pelirrojo sospechaba que si fuera más poderosos o hábil en magia, Neville tendría pareja. Era un chico amable y mostraba valentía de vez en cuando. Harry habló mientras Weasley pensaba.

—Gracias por las branquialgas—lo miró y dijo—te debo una, Nev.

El chico rápidamente—No es para tanto. Solo te ayude un poco—recogió unas bolsas y dijo—Deberíamos ir a la heladería, ¿No?

Los tres magos fueron hacia el lugar. Harry lo veía como de lo más normal hasta que vio extrañado a un gran perro negro siguiendo a una bruja rubia. Lo llevaba atado con una correa y parecía tener un gran cariño hacia el animal. Un sentimiento le recordó a Sirius pero pasó de eso mientras llegaba al lugar indicado. En una de las mesas estaban Ginny y Hermione con cinco bebidas pedidas. En otra mesa había una anciana vigilándolos, Ron miró a la mujer y el pelo cambió de tono rápidamente dándoles la señal de quien era.

Se sentaron y nada más pararse, una alegre Ginny dijo.

—Ya hemos pedido por vosotros. Cinco cervezas de mantequilla—dijo ansiosa. Hermione los miraba a los tres con anticipación.

Todos se sentaron y fueron bebiendo sus copas entre risas y conversaciones. Ginny empezó la conversación preguntando al chico.

—¿Tienes novia, Nev?

El chico tímidamente dijo—No. No se me da bien.

La chica arrugó la nariz y dijo con algo de enfado—¡No digas eso! Bailabas muy bien conmigo en el Torneo. ¡Seguro que eres igual en la cama!

Ron miró a su hermanita y dijo rojo de furia—No deberías hablar de esas cosas, Gin. Eres demasiado pequeña para que un hombre se aproveche de ti.

La chica dijo—¿Y si soy yo quien me aprovecho de él? ¿No puedo hacer eso?

Su hermano se calló, aunque miraba a su hermana con ira. Hermione puso paz diciendo—Creo que deberías hacer las cosas antes de decirlas, Ginny —la pelirroja asintió y mirando a Neville siguió interrogándolo.

—Yo puedo ayudarte. Neville. ¿Quién te gusta?

El chico tembló y dijo en silencio el nombre que ninguno pudo escuchar. Las conversaciones vacías siguieron hasta que Harry le contó lo que le había sucedido. Sabía que era leal y creía en él. El tímido mago simplemente añadió.

—Deberías hablarlo con Susan. Su tía es la que te envió esa sanción—suspiró mientras bebía y dijo—Igual ella puede hacer algo.

A Harry esa idea ya se le había ocurrido pero dijo en silencio—No conozco lo suficiente a Bones. Y es una Huffelpuff pensará que estoy loco o que asesine a Cedric.

Neville suspiró sabiendo que podía ser una realidad así que dijo seriamente— Pues no lo hables con Susan quizás su tía sea más directa e imparcial que ella. Además, Harry tú tienes mucho que ofrecer.

Harry lo miró interrogante mientras Ron y Ginny observaban la reacción de su compañero. Hermione interrumpió el silencio señalando que al igual que él, Susan era huérfana y quizás simpatizaría con su situación. Los pelirrojos asintieron ante eso claramente aliviados pero Neville añadió presuroso.

—No lo decía por eso, Hermione—suspiró y dijo—Eres hijo único de los Potter. Tienes mucha riqueza y aunque seas mestizo. Podrías concertar un contrato de matrimonio, es común entre los de sangre pura.

Hermione miró a su amigo y dijo—¡Eso es bárbaro! ¡De la época de Godric, mínimo! —miró a los pelirrojos y señaló—¿Vosotros que opináis?

Ron señaló—Es antiguo pero técnicamente es legal. Solo familias anticuadas y oscuras lo hacen.

Ginny apuntó—Al ser el único heredero, solo él puede firmarlo. Y Harry no es tonto—miró al chico con dulzura—un matrimonio sin amor. ¿Quién querría eso?

Neville rápidamente dijo—Solo es una baza de negociación. Además dudo que ocurra nada—observó a ambos y dijo—Dementores. Es legal la defensa.

Harry rápidamente se recompuso y agradeció la ayuda de todos. El sol comenzaba a ocultarse y los chicos se despidieron en el Caldero Chorreante. Inmediatamente Tonks se destransformó y regresó a su apariencia original. Rápidamente agarró a los cuatro chicos y con un movimiento de su varita bolsas diminutas se agrandaron. Ron y Harry las cargaron mientras caminaban hacia Grimmauld Place. Tonks andaba confiada por el lugar y los chicos hablaban de sus cosas. Rápidamente Harry interrogó a la auror.

—¿Y Sirius?

La mujer sopesó la información y añadió—De misión para la Orden. Regresará en unos días.

Inseguro dijo—Me pareció ver a Sirius acompañando a una chica rubia—dijo mirando a todos. Ron rápidamente dijo—Era un perro negro. Se parecía a Sirius pero hay millones de perros. Podría ser simplemente un animal.

La auror cortó la conversación diciendo—Está de misión. No os preocupéis sabe lo que hace. Disfrutad de estos días antes del juicio, dudo que podáis salir a menudo—regresaron al lugar de partida y cada se marchó a su habitación hasta que un sonrojo profundo golpeó a los cuatro adolescentes. Cada uno más caliente que nunca sin saber qué hacer.