Los días continuaron en la casa, solo que ahora todo era mucho más incómodo. Ginny evitaba a Harry y Hermione se mostraba mucho más tímida con Ron. El chico pelirrojo no comprendía nada y solía jugar al ajedrez o limpiar cualquier cosa antes que soportar a sus amigos. El único que lo pasaba bien era Harry.

Él ayudaba en todo lo que podía y era mucho más hábil que los demás limpiando. Por las tardes practicaba hechizos con los magos de la Orden e investigaba la propiedad. En sus ratos libres pensaba en lo ocurrido hace días. Se había corrido en la cara y boca de Ginny Weasley, la hermana menor de Ron y lo había disfrutado. No quería que parara aunque visto lo visto se arrepentía de no haber dejado que Tonks u otra lo hiciese. Sin embargo, las pajas no se sentían igual ahora.

Consternado subió las escaleras para encontrarse con una Hermione alterada en su cuarto, llorando. Harry entró para consolar a la chica.

—¿Estás bien? —recriminó Harry.

La chica lo abrazó y pudo sentir sus pechos apretándose conforme aumentaba la presión. Hermione sollozó diciendo.

—No puedo soportar esto…siento como si nuestra amistad… como si desapareciese—dijo entre lágrimas. Harry comprendía que más allá de ellos y quizás Neville, la tupida chica no tenía muchos amigos.

—¿Por?

La chica gimió y dijo—Hace unas semanas… yo aturdí a Ron para quitarme la…eso. Ya lo sabes—enfatizó sin decir la palabra—Luego le hice una paja con mis manos—se tocaba las manos con horror— No puedo ni mirarlo a la cara. Es horrible lo que hice.

Harry suspiró y dijo—Hermione no pasa nada. Comportate normal. Ron estaba inconsciente y no notó nada.

—¿Y si hice el hechizo mal? ¿O si notó algo al correrse?

Harry negó—Eres la mejor. —sacó una sonrisa y dijo—Además si lo supiera no montaría escenas de celos como con Krum el año pasado—la chica se sonrojó pero asintió.

La chica volvió a agarrar a Harry y enfatizó—Yo estaba en contra de esto. Pero Tonks dijo…

Harry lo sabía, se quedó con todo—¿Tonks? ¡Qué tiene que ver Nymphadora en esto! —algo enfadado.

La chica tragó saliva y dijo—Ella dijo que tú…estabas muy estresado y nos convenció de que te diéramos una bebida para desestresarte.

Meditándolo por un segundo dijo—¿Y a vosotros? ¿Por qué os echo a Ginny y a ti?

La tetona se estremeció y dijo—No lo se. Una broma sucia supongo. Lo que hizo es muy cruel. Deberías haber visto a Ginny. Se metió el puño para intentar saciar su furor e incluso me dijo que la lamiese allí—consternada—nada funcionó. Probe otro método y funcionó. ¿Cómo te curaste?

La imagen de Ginny metiéndose el puño entero le levantó una erección que ocultó diciendo—Esperé. Las pociones se pasan en unas pocas horas en general. Me dormí—mintió como tantas veces antes aunque con la imagen de la pelirroja tocándose en su mente.

Se despidió de su amiga y se adentró más en la casa. Entrando en cuanta habitación encontraba. A pesar de que gran parte de la casa se había limpiado todavía había zonas sucias o impregnadas de magia oscuro o en ruinas. El lugar era enorme y Harry temía que se viniese abajo ya que las condiciones no eran las mejores. La curiosidad le pudo cuando encontró un cuarto con la notación cursiva Sirius. Imaginándose que debía de ser el que su padrino habitaba se lanzó dentro.

Lo que vio lo dejó un poco en shock. La habitación estaba en desuso, cubierta de polvo y con algunas telarañas. No parecía haberse limpiado en siglos. Todo el lugar estaba pintado de rojo y dorado incluido la cama, lo que contrastaba con el resto de la casa. Las paredes estaban llenas de posters de motocicletas, grupos de música antiguos y mujeres semidesnudas. Lo que le dejó extrañado es que eran muggles no se movían las fotos. Los muebles estaban rotos e incluso la pared estaba descolchada y con humedades. Rápidamente observó los libros que había en los muebles.

La mayoría eran versiones antiguas de los suyos pero faltaban libros de los últimos años. Supuso que Sirius se había mudado a un lugar más habitable que esta casa para ese entonces. Interesado miró los papeles pero no había nada que resaltar, solo unas cuantas líneas escritas por su madre y cartas de chicas que desconocía. Nada útil salvo fotos de chicas desnudas. Se quedó con ellas por si acaso, dudaba que Sirius las quisiera. Salió del cuarto solo para encontrarse con un Sirius un tanto más afligido. Lo abrazó y dijo.

—Menos mal que has vuelto. Estaba preocupado.

El hombre notablemente ausente dijo—No hacía falta, cachorro. ¿Por qué dices eso?

Harry miró a su padrino y notó que tenía el pelo y barba más largo pero que había obtenido algo de peso adicional. —Bueno te fuiste de misión sin explicarme nada.

—Es por la Orden. Nada personal—dijo Sirius monótonamente—ahora toca volver a este—miró con odio los pasillos—Lugar—añadió con odio.

Lo comprendía a la perfección. No era un buen lugar para estar y dudaba que el hombre estuviese contento. Mirando el interior del cuarto, suspiró y dijo—Vamos hacia abajo. Debes de comprender esto—señaló su antiguo cuarto.

Juntos descendieron las escaleras y Harry sintió cierta lástima por el anciano elfo loco cuando su padrino lo hechizo sin pronunciar el maleficio. La criatura gimió de dolor y el chico rápidamente pensó que debía de ser la Cruciatus o algo similar. La expresión de la criatura le recordó eso. Juntos llegaron a una gran estancia que comunicaba con el comedor. Allí le enseñó un inmenso tapiz.

Harry lo tocó y observó los nombres en él hasta llegar al de su padrino que estaba quemado. Una gran marca que cubría una fotografía de su rostro observó que no era el único. Una media de dos miembros por rama estaba en el mismo estado. El hombre tocó la pared y dijo.

—Está es mi familia Harry. Los Black eran una antigua familia de sangre pura. Compartían una fascinación por las artes oscuras y pretendían que sus hijos siguiesen esas costumbres—señaló al árbol y dijo—Los que quemaron eran indignos. Mancillaban el tronco y acabarían pudriéndolo. Decidí huir a los 16 años e irme con James—suspiró y dijo—Tus abuelos me acogieron y me cuidaron hasta que recibí una herencia.

Harry miró y dijo—Está es la casa de tu familia. Tu casa.

El hombre asintió y dijo—Sí. Lo es o lo fue por así decirlo—Harry no comprendía—Soy un Black. El único varón por eso puedo entrar y ordenar a Kreacher pero no puedo…digamos seguir con la línea de sangre. Azkaban destruye a los hombres por dentro y por fuera—dijo sombríamente.

El chico añadió—¿Entonces quién será el dueño de esto? —si bien estaba en la ruina era un lugar enorme y las familias de sangre pura albergaban riquezas. Sirius siguió un cordel dorado y dijo.

—El hijo de Narcissa y Lucius. Sería un heredero potencial si es que muero o elijo algún otro.

Estremeciéndose—¡Eres familia de Malfoy!

El hombre simplemente miró al chico Potter y asintió diciendo—Todos los de sangre pura estamos relacionados de alguna manera. Hay pocas familias y para mantenerse hay que casarse entre ellas—meditó y dijo—Por ejemplo, Arthur y Molly son primos. James era mi primo también.

El chico asintió viéndose algo alegre por la mención de su padre aunque algo horrorizado por compartir genes con algún Malfoy. Intentando tener consideración dijo.

—Si no puedes tener hijos y no queremos—lo adjuntó al grupo—que un Malfoy se quede con todo esto—mirando la casa—Deberías dejarla a los Weasley o a Dumbledore.

El hombre miró al chico nervioso y dijo—Harry, la casa será para ti…creo—miró al chico y dijo con anticipación— Ahora creo que deberíamos centrarnos en cosas más importantes. ¿Cómo estás…por lo del juicio?

Intentando parecer menos nervioso—Estoy…bien supongo. Se que soy inocente—se concentró en ese pensamiento—Pero con esta campaña de difamación y el director ignorándome. No se… tampoco sé si Madame Bones será alguien con quien hablar.

El rostro de Sirius se enrojeció y luego volvió a su semblante oscuro y alicaído—¿Bones?

Asintió y el hombre dijo—La conocí hace años cuando aún éramos estudiantes de aurores—Harry frunció el ceño interrogante—James y yo me refiero—aclaró Sirius— No era una mala mujer. Algo estricta. Sin embargo…

—¿Sin embargo qué? —preguntó Harry temiéndose lo peor.

La voz pausada de Remus Lupin salió de la otra punta del comedor adentrándose en la sala del árbol, como Harry la había llamado en su mente.

—Amelia perdió a un gran número de seres queridos durante la guerra. Tan solo quedaron ella y su sobrina Susan. Desde ese momento se volvió una—suspiró y Black dijo—Loca despiadada.

—¿Cómo Crouch?

Sirius se mantuvo en silencio y dijo—No. No como Crouch. Bones todavía tenía suficiente bondad como para no encerrar a la gente por la cara aunque no cuestionaba demasiado las órdenes—dijo con rencor.

Remus puso su mano en el hombro de su amigo y mirando a Harry dijo—No te preocupes. Madame Bones es justa y un miembro importante del Wizengamot. No permitirá que te pase nada.

Sirius en cambio miró hacia abajo y dijo—Quizás deberías escribirle a Susan—dándole una idea.

Era la tercera vez que escuchaba aquella idea. Cansado increpó—¡Porque tanto interés en Bones! ¡Conozco a Susan pero no le he escrito nunca! No voy a decirle, oye que hice magia puedes convencer a tu tía para que no partan mi varita—con ira en la voz. Ambos adultos miraron al chico mal.

Remus dijo—No se trata de eso. Pero Susan es una buena chica seguramente pueda…ayudar.

Sirius en cambio dijo—¡No mientas Lunático! ¡Se trata de eso! Más de una vez James y yo nos libramos de un castigo haciéndole trabajitos a prefectas—sonriendo a su ahijado.

Remus abrió los ojos y Harry también. El mayor de los dos se tocó la melena canosa corta y dijo—No pensaras que va a tirársela solo para eso. ¡Debes dar mejor ejemplo Sirius!

El hombre mayor dijo—Es verdad. —se lamentó diciendo—No deberías hacer eso con nadie. Está mal jugar con los sentimientos de la gente. James solía decírmelo a veces—simulando pensamiento—Solo ofréceselo a lo mejor acepta. O sino dile a Amelia Bones donde me encuentro. ¡Igual prefiere mi cabeza en su escritorio que que esté en Azkaban!

Remus dijo—Exagera—mirando a su ahijado—Amelia nunca fue cruel.

Abriendo los ojos dijo—¡Que no lo fue! La luna llena te ha trastornado, Remus. —mirando a Harry dijo—Me quitó el puesto de auror, me capturo y encima fue a chulearse durante unos meses a Azkaban. ¡Si eso no es ser cruel, que venga Voldemort y lo vea!

Un inmenso odio inundo a Harry al ver cómo Remus no podía rebatir semejantes argumentos. Se fue dejando a ambos hombres discutiendo mientras pensaba en su juicio y en lo que Sirius le había dicho.

Suspirando se fue arriba a su cuarto. Ron no estaba por allí por lo que rápidamente agarró a Hedwig y tocándole la cabeza con delicadeza le dijo.

—Eres la única que me entiendes… necesito que localices a Amelia Bones. Tengo que hablar con ella—le adjuntó una carta finamente labrada hace unos minutos. Suspirando de agobio meditó su propuesta mientras su blanca lechuza se marchaba por el alfeizar de la ventana. Pensó en porque no le había escrito a Susan como su padrino y Lupin le habían propuesto. Ciertamente no pretendía jugar con los sentimientos de una chica. Necesitaba una charla con Amelia sobre su vista, urgentemente.