La última semana en la casa fue horrible para Harry. Si bien sus amigos habían vuelto a hablarse, las tareas de limpieza se habían intensificado y las nuevas habitaciones ataban repletas de artilugios extraños. Ahora solía haber en la casa mínimo tres adultos además de Sirius. Este último se paseaba como alma en pene con una botella de whisky de fuego.

No dormía en su habitación y solía estar borracho todo el tiempo. Los momentos de sobriedad se los pasaba discutiendo con Molly y Remus o interaccionando con la Orden. Desde su última misión, no había salido de la casa y eso lo estaba matando. Para Harry el momento más difícil fue recibir la carta de Amelia Bones.

Hedwig había regresado dos días después con una carta escrita con la misma letra cursiva que había recibido en la casa de sus tíos. Además estaba sellado con el símbolo del ministerio y eso lo asustaba. Su amigo Ron miraba el papel sin abrir interrogante.

—¿Lo has abierto?

Negó con la cabeza y el hombre simplemente dijo—No sé qué hacer. No tenía que haberle escrito—negando para sí mismo.

Ron sacudió a su amigo y dijo—Ya no hay vuelta atrás, tío—lo miró a los ojos—sino contestas o algo le caerás mal—con temor dijo—Es la jefa de los aurores, no querría ofenderla.

Harry sonrió sabiendo el miedo que le tenía su amigo al viejo Moody. Mientras meditaba escuchó la voz cantarina de Tonks hablar por detrás de la puerta.

—Harry Potter—abrió la puerta y dijo—Molly se enfadará si no te ve limpiando algún cuarto o interactuando con su hija—eso sonrojo a Harry.

La mujer sonrió y su boca adoptó forma de payaso. Ron arrugó la nariz, asqueado por la imagen de Harry y su hermana. El pelinegro preguntó.

—¿Nunca trabajas?

La auror asintió diciendo—Soy un auror junior me dedico a tareas fáciles. Patrullas en Hogwarts, Hogsmeade o el Callejón. Como nunca pasa nada—dijo hastiada—me vengo aquí a hacerle compañía al gruñón.

Ron rio pero Harry dijo—¡Mejor que no pase nada! ¡Estamos en guerra!

La auror enrojeció y dijo—No puedo hablar contigo sobre eso, así que…—fue a marcharse sin dar detalles de la orden hasta que vio el sobre del ministerio—Accio—sobre el sobre que salió volando hacia la mano—¿Otra vista? —al ver el nombre.

Ron negó y dijo—Harry quería hablar con Madame Bones sobre su vista.

Tonks abrió los ojos mirando la carta y escaneándola—¿No querrás comprometerte con Susan no? —miró al pelirrojo—Molly estará decepcionada cuando vea que prefieres otras pelirrojas.

—¡No! ¡Por dios, nada sensato puede salir de tu boca!

La mujer rio mientras abría la carta— Oh Oh. Te invita a hablar con ella a su casa—miró el sobre y dijo—Es un traslador sobre las siete de la tarde—miró al pelirrojo y dijo—Necesitas que tu madre no busque a Harry. Y tú—centró su mirada en el chico—no tardes mucho. O te buscarán y tendré que confesar. Andando a casa de la jefa.

—¿No era a las siete?

Nymphadora miró el sobre y entregándoselo dijo—Sí pero es mejor llegar antes. Podrás tener una conversación profunda con la jefa—riendo para sí misma—con un movimiento de varita la carta se activó con un resplandor azul y Harry fue engullido dejando a Ron boquiabierto.

Harry aterrizó en un despacho finamente ornamentado. Todo era de caoba pero algo más claro que el negro de Grimmauld Place. Parecía serio pero acogedor. Todo estaba decorado con relojes y uno de ellos imitaba al de la Señora Weasley. Consternado vio cómo casi todas las manecillas indicaban muerte. Luego siguió observando el lugar pero tan solo vio un imponente escudo con fémures en él. Pensó en los Black y supo que debían de ser también una familia antigua.

Se quedo sentado hasta que una mujer apareció por la puerta. Harry notó que físicamente estaba desmejorada. Su pelo rojizo estaba sin brillo y con canas, llevaba un monóculo y tenía ojos cansados. Todo su cuerpo mostraba algo de delgadez y palidez dándole una apariencia extraña. Su mano derecha temblaba un poco. Lo más llamativo era lo acentuados que estaban sus pechos y sus muslos. Ciertamente esa dama desnuda debía de ser impresionante a pesar de su vejez.

La mujer miró al chico y un deje de alegría lleno su voz—Eres la viva imagen de James…

—Pero tengo los ojos de mi madre—respondió Harry sabiéndose la diatriba.

La mujer miró al chico con su monóculo—Iba a decir que no conocía Lily mucho pero si tú lo dices. ¿Qué haces aquí tan pronto?

Harry retrocedió a una silla y mirando sus pies armados en unos tacones dijo—Una auror me envío aquí dijo que cuanto antes mejor.

—Sabia persona. ¿Quién? —ordenó.

—Tonks. Nymphadora Tonks.

Los ojos de la mujer se abrieron y descolgó su monóculo—Supuse que Dumbledore había llenado de espías el Ministerio pero que esa jovencita risueña—era una mala definición para la metamorfomaga—estuviese metida en ese grupo me apena mucho.

Harry miró a la mujer y dijo—¿No hizo lo mismo Voldemort? Meter espías.

La madura se sentó en frente suya y Harry pudo notar su trasero tapado por una falda ancha— Sí. Muchos fueron atrapados…otros no. Y otros escaparon recientemente—mirando unos papeles, retrocedió su mirada y matizó— ¡Que haya antecedentes no quiere decir que una acción sea buena, Señor Potter!

El chico asintió y dijo rápidamente—He venido a hablar sobre mi incidente.

La mujer abrió los ojos sin sorprenderse y dijo—Lo suponía. Cornelius quiere montar un paripé pero es obvio que nada saldrá de ese juicio. No debes preocuparte la legitima defensa está permitida y más con dementores. Aunque me preguntó, ¿Quién mandaría a los dementores?

Pensando, Harry dijo—Fudge puede controlarlos….

—Como otros miembros altos del Wizengamot y del Ministerio. Eso no prueba nada.

—Quizás Voldemort haya vuelto—tanteando el terreno dejando a la mujer alterada. Su respiración se volvió agitada y sus ojos parecían empañarse. Con miedo en el rostro la mujer miró al chico y dijo.

—Entonces Azkaban corre peligro. Habrá una fuga masiva en cuanto consiga fuerzas suficientes.

Harry vio que podía ser una posibilidad convencerla de unirse a la lucha junto a la Orden así que instigó diciéndole—Deberías arrestar a su vasallo más próximo. Aquel que escapó—suspiró— del arresto—quería que atrapara a Malfoy. Lucius era un pez gordo que movía el Ministerio según su criterio.

Amelia observó al chico y mirando dijo—Black es casi imposible de localizar. Además de un sádico y un asesino—miró al chico y dijo—No quiero poner en riesgo a más gente. Por dios si hasta mató al pequeño Pettigrew.

Harry abrió los ojos y la mujer añadió—Atrapar a Black es una prioridad pero es difícil. Casi imposible y si ha vuelto lo será aún más. Tendremos que aceptar que la fuga de Azkaban es una realidad posible—agobiada dijo—no podemos hacer nada.

Quería decir que Sirius era inocente pero no le creería solo aumentaría sus ganas de capturarlo o lo tomaría por loco. Decidido a averiguar más dijo.

—¿Usted trabajó con Black? —se le hizo raro llamarlo así.

La mujer arrugó su pecho ocultando unas enormes tetas. Con una voz apagada dijo—Sí, se podría decir que sí. Él era un—pensó que decir—aprendiz de auror durante la guerra. Muy competente junto a James Potter. Ambos eran amigos…muchas veces acompañados por un chico regordete. Por desgracia durante los últimos años de la guerra Black y Potter —miró asqueada sus papeles— se volvieron demasiado duros con sus métodos. A pesar de no ser aurores calificados verdaderamente empezaron a ejercer su autoridad de maneras atroces.

Respiró con lágrimas en los ojos dijo—Cuando nos enteramos de la muerte de los Potter. Black desapareció de la noche a la mañana. Medio mundo mágico lo buscaba y el otro medio podía arroparlo. Parecía que iba a estallar una nueva guerra civil—meditando dijo—Hasta que apareció en plena calle de Londres peleando con Pettigrew, aquel chico regordete. Cuando lo encontraron solo vieron cadáveres y un dedo. Una explosión tan fuerte, magia muy oscura—agobiada por el recuerdo dijo—Fue encarcelado hasta que se fugó.

Harry meditó todo mientras obviamente lo comparaba con lo real. No sabía que habían hecho sus padres aunque en tiempos de guerra las personas cambiaban y dudaba que alguien se lo contase—¿No hubo juicio? —preguntó cortésmente.

La mujer se alisó la media melena pelirroja—No— Harry iba a protestar y dijo—Una buena razón sin duda. Posiblemente Black habría muerto en el estrado, todos querían matarlo. Además era claramente culpable no había de donde raspar.

El chico miró a la mujer y mientras escuchaba las palabras supo que había algo de verdad en aquello. Para su desgracia era una buena razón aunque no justificaba nada— ¿Y si fuese inocente? ¿Si fuese una…equivocación?

Sonriendo tenuemente dijo—Entonces el Ministerio tendría problemas. Posiblemente todos los que estuvieron implicados en el juicio seríamos arrestados o despedidos. Los Black tenían poder—mirando por encima del hombro a Harry—demasiado poder. Y después de la desaparición de Regulus, se esforzaron en salvar a Sirius. Fue inútil, cayeron en desgracia y murieron todos.

—¿Era el último Black?

Amelia movió la mano y dijo—El único que podía reclamarlo legítimamente, sigue conservando su apellido. Había otras herederas pero no eran candidatas. Una casada, otra encerrada y otra expulsada de la familia. Desde entonces la casa Black ha sido imposible de rastrear. Ninguna cooperó—se recostó en su silla y tristemente dijo.

Sonrió sin que si diese cuenta. Esto era productivo al menos. —¿Podría estar en aquella casa? —era arriesgada darle pistas pero supuso que de todos modos no colaboraría.

Bones miró abajo y dijo—Lo dudo. Odiaba ese lugar. Seguramente esté en el cuartel de su maestro esperando un nuevo ataque.

—¿Cómo lo sabe? ¿Fue a hablar con Black alguna vez?

Amelia cesó de mirar y Harry notó que el ritmo de movimiento de manos y pies paraba en seco. La mujer miró al chico y dijo—Conocí a Black, creía suponer…como pensaba. En cuanto a lo otro—miró por encima del hombro a Harry— Fui a ver a Black durante tres años. Tras eso se encargó Cornelius de visitar a los presos y Black fue reubicado a otra celda. Sabes—sincerándose con el chico— me dio pena. Que un hombre tan prometedor echase todo a perder por promesas de gloria vacías. Que fuese capaz de vender a sus amigos por nada.

Harry cesó en su empeño y dijo—Gracias por la reunión, Madame Bones. Un placer—fue a abandonar el lugar tocando el sobre cuando fue detenido por un haz de luz roja viniendo de la varita de la mujer.

Lo esquivó hábilmente mirando extrañado a la dama. Fue a levantar la mano pero otro encantamiento salió de la varita de Amelia dirigiéndose hacia él. Rápidamente Harry se alejó mientras esquivaba los hechizos. Gritó diciendo.

—¿Qué te ocurre?

La mujer se levantó de su silla mientras observaba al chico que parecía sudar por el esfuerzo de esquivar en una sala tan pequeña. Amelia se sacudió la manga dejando ver su varita fina y elegante en su mano. Despidiendo hechizos cada minuto salpicando el cuarto. Su varita volvió al interior de su túnica mientras lo miraba diciendo.

—A veces…es mejor dialogar que pelear una batalla joven Potter—sonrió diciendo—deberías saberlo.

El chico frunció el ceño—¿Era eso una lección, acaso?

—No soy tu profesora, solo doy consejos.

El chico asintió y recogió el sobre devolviéndolo a su cuarto en Grimmauld Place. Ron lo vio y rápidamente se acercó mirándolo y diciendo.

—¿Cómo ha ido?

Harry miró al chico y dijo—Piensa que saldré de está. Pero nada más. Hemos hablado sobre…Sirius.

El chico se acercó más a su amigo y dijo—¿Puede haber una posibilidad de que? ¿Salga libre?

Negando dijo—Cree la historia oficial aunque está claro que conoció a mi padre y a Sirius. Algo hay allí.

Ron suspiró y dijo—Habrá que investigar. ¿Ya sabes?

Harry miró a su amigo y dijo—Hermione. No quiero meterla en esto.

El pelirrojo se estremeció y rápidamente se tumbó en la cama sacando un tablero de ajedrez y mientras montaba las piezas miró a su derrotado amigo y dijo—Es la única capaz de mirar archivos de hace treinta años sin morir en el proceso—miró al chico—deberíamos decírselo. Quizás en Hogwarts haya registros de la época de los merodeadores.

Harry sostuvo sus piezas mientras jugaba al ajedrez tranquilamente. Olvidando sus piezas dijo— En Hogwarts solo hay registros de las bromas. Sino habrá que preguntarle a Snape—haciendo reír al pelirrojo—El departamento de aurores, allí quizás haya registros de esa época.

Ron dijo rápidamente—Los periódicos antiguos están en Hogwarts. Hermione puede buscar allí.

Ambos chicos siguieron tratando de encontrar soluciones a sus problemas hasta que fueron interrumpidos por la voz seria de la Señora Weasley desde debajo de la puerta.

—Harry Ron tenéis que acudir a la reunión.

Ambos chicos cruzaron miradas y se aventuraron hacia abajo por las escaleras mientras el pelirrojo decía—Es extraño que nos dejen escuchar las reuniones.

Ambos chicos se sentaron en una larga mesa donde ya estaban Hermione y Ginny. El resto estaba lleno de adultos algunos desconocidos. En una esquina de la mesa, el director Dumbledore junto al profesor Snape quien observaba a todos los invitados con una mezcla de reticencia y asco. Un susurro del hombre hizo estremecerse a todos.

—Director, no creo que sea—miró a los chicos—sensato estar en una mesa con todos los Weasley menores. No son miembros de la Orden.

Dumbledore guio sus ojos centelleantes hacia el hombre y tocando su barba dijo—Lo serán, Severus. Es mejor que escuchen esto.

Harry harto del secretismo explotó—¡Alguien puede explicarme que es la Orden del Fénix!

Todos lo miraron extrañados y Sirius habló—Una asociación creada para luchar contra Voldemort—muchos se estremecieron—Actuamos contra sus intereses.

Harry rápidamente dijo—¡Y que habéis hecho! Nada. ¡Me atacaron dementores y nadie hizo nada!

Dumbledore hizo callar a todos con su mano y mirando al chico dijo— Eso fue un error nuestro. Era imposible de prever.

Harry frunció el ceño y Ojoloco habló rápidamente—Si Mundungus no hubiese estado borracho nada de eso habría pasado—miró al hombre desgarbado que escondía su mirada.

Todos empezaron a quejarse de aquel pequeño hombre. Los gritos de cobarde y ladrón se agolpaban en la sala hasta que el director rápidamente dijo—Habría pasado, Alastor—miró al pequeño hombre y dijo—Mundungus estuvo en prisión. Es incapaz de defenderse de dementores.

Molly abrió los ojos con horror y dijo—¡Y lo pones a vigilar! ¡Estás demente!

El director miró a todos y dijo—No era prioritario, Molly. No se suponía que esto pasaría. Volvemos a lo importante chicos—observó a un hombre alto fuerte y de tez negra—¿Algo en el Ministerio?

El hombre centró su mirada en Tonks y mientras estudiaba su expresión dijo—Igual que siempre. El juicio continuará. Fudge pretende seguir haciendo esto. El cuerpo de aurores es cada vez peor y con menos magos hábiles. Los antiguos mortífagos se han infiltrado a diferentes niveles en el Ministerio.

Harry abrió los ojos—¿Quiénes?

Kingsley miró al chico y tras un asentimiento de Dumbledore dijo—Nott en el departamento de Flu. Macnair es verdugo contra seres mágicos peligrosos—recordó al hombre del hacha con ira—Lucius Malfoy es director del consejo de gobierno de Hogwarts y consejero de Fudge. Yaxley maneja un puesto importante en el DMLE.

Atusándose la barba el director dijo—No podemos hacer nada—miró a todos y dijo—Por desgracia el Ministerio no está dispuesto a escuchar a los demás. ¿Alguna noticia de los bajos fondos?

Mundungus se estremeció por la clara alusión a su estilo de vida. Harry y Ron se miraron entre ellos ya que podían oler el hedor a alcohol que desprendía aquel hombre. Similar a Sirius pero sin la finura y elegancia de los Black. El pequeño hombre dijo.

—Hay movimientos sospechosos. Muchos mercenarios están empezando a hablar de la vuelta del Señor Oscuro. Es posible que haya ataques dentro de poco.

Lupin añadió—Los hombres lobo están igual. Greyback ha regresado y está agrupando a la antigua manada. Pronto comenzará la cacería de muggles—dijo con horror.

El anciano dijo—Eso son problemas que el Ministerio deberá afrontar cuando lleguen. Nuestra responsabilidad es otra.

Harry preguntó—¿Cuál?

Sirius miró a su ahijado y dijo—Como habrás escuchado creemos que Voldemort quiere reconstruir su ejército. Pero también busca un arma, algo que no tenía la otra vez.

Todos miraron al chico que no parecía intimidado. Pensando en sus premoniciones de verano indicó en voz alta.

—En verano soñé que…Voldemort castigaba a los Davis.

Snape rápidamente habló con Dumbledore y el anciano miró a Harry fijamente. Un fugaz dolor de cabeza le sacudió y el anciano dijo—¿Davis?

Snape añadió—Tracey Davis, Slytherin. Su padre es trabajador del Ministerio. Vigilante nocturno. Mestiza.

—Veo que sigues juzgando a la gente por su estado de sangre, Quejicus—dijo Sirius burlón.

Snape suspiró levantando la varita—Estaría encantado de mandarte a recordar buenos tiempos…

Dumbledore suspiró y dijo—La Señorita Davis es de los pocos Slytherin que no quieren matar muggles. Es un alivio ver que la casa de la serpiente no se ha corrompido por completo.

—¿Por qué querría algo con Davis? —añadió Harry a lo que Hermione dijo—Por el arma. ¿Está en el Ministerio, verdad?

Todos se callaron y Molly dijo inmediatamente—Deberían irse. Saben demasiado—a gritos mientras intentaba sacar a todos los niños de la sala.

Dumbledore aseguró con la mano despidiendo a los chicos pero mientras todos abandonaban la sala dijo—¿Están vivos, Harry? —ante el asentimiento del chico, el anciano recuperó la compostura y dijo—Intuyo que la Señorita Davis estará retraída tras esos acontecimientos. Quizás una ayuda emocional le ayude, Harry.