Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada. Los personajes extras así como la trama e idea original del fic sí son de mi pertenencia. Fic protegido por DMCA, INDA y SC, no robar ni republicar. Disfruten el fic.
*..*..*
Reunión anual Olímpica.
Una aguja en un pajar
¿¡KANON?! ¿¡Qué hacía Kanon ahí?!
Unos días antes….
- ¡Pero yo también quiero ir!
- Kanon, no tienes armadura.
- ¡Dame la tuya!
- Sabes que no puedo, el primero en la línea es el que debe ir, la armadura me escogió a mí en el duelo que llevamos a cabo hace tantos años. Cuando yo estuve muerto es verdad que tú la merecías, pero mientras yo viva la armadura me buscará primero a mí.
- ¿Eso quiere decir que sólo tengo que matarte?
- ¡Kanon!
- Era un chiste… es que yo sí quería ir…-dijo haciendo un puchero.
- Hermano… lo siento –dijo acercándose y tomándolo por el hombro. –Pero no tienes armadura y de momento no estás oficialmente enlistado en la elite de ningún Dios. Lo siento, pero tendrás que hacer lo que dictaminó Shion, quedarte a cuidar el santuario estos días.
- ¿Cuidar? ¿De qué? ¿De simples ladrones? Ningún mortal común llegaría hasta aquí, además los de bronce y plata pueden manejar cualquier amenaza común. En la ROA ningún Dios puede atacar el santuario de otro, es una regla que no pueden romper. ¡Me están dejando en calidad de portero!
- Lo sé…. Escucha, entiendo que quieras ir a conocer el Olimpo pero… Si aún fueras el Dragón Marino de Poseidón podrías ir pero, todo mundo sabe que Poseidón no te quiere ni ver. Lo siento hermano si pudiera ayudarte lo haría, pero no veo el modo.
Saga lo palmeó y se retiró a cumplir con sus deberes. Pero desde que Saga mencionara a Poseidón, Kanon se había quedado con los ojos muy abiertos.
Santuario submarino…
Otro soldado marina caía vapuleado por la escama de Dragón Marino. La muy quisquillosa no se iba a dejar vestir por cualquiera. Tenían apilados 40 cuerpos inconscientes de soldados marina que habían intentado impersonar al Dragón Marino pero todo había sido un fracaso.
- Ah… me rindo –dijo Isaac tumbándose en el suelo.
- Será imposible encontrar un impostor –dijo Baian desilusionado.
Y es que Poseidón les había advertido que no quería llegar con sólo seis generales, ¡qué deshonra! ¡Se perdía todo el estilo!
"Me buscan a cualquier payaso y me le ponen la escama, quiero llegar con mis siete generales enteros, todos los Dioses revivieron a sus órdenes completas, ¿y Poseidón será el único que llegue con su comitiva incompleta? ¡No señor!. Ustedes sabrán cómo le hacen pero me consiguen un Dragón Marino para la ocasión. ¡Y ahí de ustedes donde no me lo consigan!"
Esa había sido la orden y los generales se esmeraban en buscar al impostor perfecto pero las escamas al igual que las armaduras doradas no se dejaban vestir por cualquiera y cada que un imberbe intentaba vestirla, la escama misma les daba una paliza a base de garrazos y mordidas.
- Nunca encontraremos al impostor a tiempo –dijo Kazaa con la esperanza totalmente perdida.
- ¿Alguien necesita un impostor profesional? –una voz conocida llamó la atención de los seis generales quienes se pusieron en guardia.- Tranquilos, tranquilos, vengo en son de pez, digo de paz.
- ¿Qué quieres aquí Kanon?
- Que recibimiento Baian, también me da gusto verte.
- Responde.
- Sólo quiero ayudarlos.
- ¿A qué?
- Veo que –dijo mirando la pila de cuerpos vapuleados –están teniendo problemas para controlar la escama de Dragón Marino.
- ¿Y a ti qué te importa?
- ¡Mucho! Ustedes fueron mis hermanos de armas… mis camaradas, casi mi familia.
- Sí y al final nos traicionaste.
- Yo no llamo traición al hecho de reflexionar sobre nuestros actos.
- Tú siempre debiste estar con Athena, agradece que no te cortó la cabeza y te recibió de nuevo en su santuario. Vuélvete de una vez.
- ¡¿Y dejarlos solos con esto!? ¡Nunca!
- No es tu asunto Kanon –Krisaor se acercó amenazante pero Kanon no se inmutó.
- A ver muchachos, dialoguemos con sensatez. Poseidón quiere un general marino para la ROA, y saben bien lo loco que se pone cuando no se le cumplen sus caprichos, yo lo viví –a todos se les helo la sangre, Kanon tenía razón, Poseidón era demasiado irascible, el más irascible de los Dioses del Olimpo, ya ni Ares se esponjaba tanto cuando se enojaba.
- ¿Y tú cómo sabes que necesitamos un general?
- Thetis me contactó al verlos tan desesperados, sabe que jamás conseguirán aun impostor a tiempo.
- Es verdad –dijo está apareciendo tras el gemelo.
- Ay Thetis…
- No te molestes Sorrento, lo hizo por su bien, saben que ella es como la hermana mayor de todos, siempre sacándolos de líos, y sabe también lo que Poseidón les hará cuando le digan que no consiguieron su encargo.
Todo mundo se mordió el labio. Eso era verdad.
- Ninguno de estos tontos podrán usar esa escama jamás.
- ¿Y tú sí? –se burló Eo.
- Pruébame –dijo kanon con ladina sonrisa. Entonces gritó abriendo los brazos- ¡Escama del Dragón Marino, ven a mí!
En ese momento y ante el asombro de los presentes, la escama se desprendió de su forma animal y se pegó al cuerpo de kanon en absoluta armonía.
Los generales se quedaron sorprendidos, la escama no había ni dudado.
- Lo ven –dijo Kanon orgulloso vistiendo la armadura.
- Pero –dijo Baian muy preocupado –el señor Poseidón no quiere ni verte.
- Y no me verá, mira –Kanon tomó el casco que cubría parte de su rostro dejándolo en el misterio más absoluto. –Además soy experto escondiendo mi cosmos, te aseguro que no notará nada.
- Pues… da la pinta –dijo Kazaa recuperando algo de fe.
- ¿Qué pretendes ganar con esto Kanon? tú no haces caridad.
- Te seré honesto Baian. –dijo quitándose el casco. –Yo quiero ir a la ROA, y no tengo armadura para asistir, no con Athena, pero aquí… Ambos ganamos, ustedes le dan gusto a Poseidón y yo consigo mi pase para la ROA.
Todos los generales bajaron la mirada, no estaban seguros de aceptar una oferta de este grandísimo embustero, pero, si Poseidón…
- ¡Muchachos! –la voz de su Dios que se acercaba los paralizó y Kanon se puso el casco de inmediato. – Espero ya me tengan listo a mi Dragón Marino.
- Este… pues…
- ¡Listo mi señor! –dijo Kazaa que no estaba dispuesto a soportar más presión, palmeando la hombrera del Dragón Marino.
- ¡Qué bien! Me da gusto que sean tan eficientes. A ver –dijo rodeando como buitre al hombre enmascarado por su casco. –Pues sí, sí da la pinta, hasta me recuerda al pendejo de Kanon –dijo al verle la cabellera –Se parece bastante al de antes. Y –dijo viendo la complexión del joven –sí parece un guerrero de rango alto. ¿Cómo te llamas muchacho?
Kanon se quedó mudo y antes que Pose sospechara Thetis habló.
- Se llama Karina, es de Austria y no habla griego mi señor.
- ¿Karina? ¿No es nombre de mujer?
- No en Austria. Yo lo traje porque como ve –dijo apuntando a la pila de cuerpos –la escama no acepta a cualquiera.
- Oh y ¿cómo lo logró?, no cualquiera puede vestir una escama.
- Es que… tuvo entrenamiento.
-¿De qué tipo?
- Pues… ¡Fue aspirante a Dios Guerrero de Asgard! Pero al final no ganó su armadura.
- Pensé que los Dioses Guerreros debían ser todos noruegos. O mínimo de la región escandinava.
- Ah, ah no jajaja, no, verá, cualquier país teutónico puede participar. –dijo Tethis en medio de una risa nerviosa.
- Oh ya veo no lo sabía. Bien muchacho, tú serás mi Dragón Marino por un día. Luego de eso Thetis, encárgate de borrar su memoria –dijo creyendo que el muchacho no le entendía.
- Sí mí señor.
- Buen trabajo, como siempre Thetis se tiene que encargar de todo, pero los perdono muchachos. Ahora sólo díganle como debe comportarse, lo quiero listo, la reunión es en dos días. Me retiro, confío en ustedes.
- Sí mi señor -corearon todos.
Cuando Poseidón se hubo ido, kanon sin quitarse el casco pronunció – Y bien ¿Tenemos un trato?
Los generales suspiraron derrotados y no les quedó más que aceptar la oferta de Kanon.
Por eso hoy en la ROA…
- ¿Qué-qué-qué no te habían echado del ejercito de Poseidón? –dijo Rhadamanthys con un tic en el ojo.
- Claro que no lagartija de charco. Poseidón no es tonto, sabe de mis capacidades y cuando me necesita, me manda llamar.
- Pero Athena-
- Athena está de acuerdo Aiacos, recuerda que ya hicieron las paces. ¿Verdad chicos? –Kanon se volteó a sus pares dorados y estos asintieron más en un acto mecánico que consiente.
- Kanon –se acercó Saga –ponte el casco, ¡sin él desluce tu armadura! –dijo encestándole el casco de golpe, ¡no convenía que ni Poseidón ni Athena lo vieran!, porque Saga estaba seguro que no había venido con el permiso de Poseidón.
- La verdad Kanon –dijo Minos –tu casco está más decente que la cubeta esa que lleva puesta tu hermano.
Todo mundo soltó la carcajada y hasta los dorados, aunque luego de la mirada asesina que les dedicó Saga, los dorados sí se callaron. Menos Kanon….
Saga ignorando las burlas (cosa que no le fue fácil) puso ambas manos en los hombros de su hermano en un gesto que se vio afectuoso a la vista de los demás, pero la verdad las dejó caer con tanta fuerza que la sonrisa se le borró a su bribón hermano.
- Hermano querido… Generales Marinos –en su voz se podía escuchar una amabilidad que no auguraba nada bueno –hace tanto que no nos veíamos –"pero si nunca nos habíamos visto" pensaron los generales -que tenemos muchas cosas de que platicar. ¿Vamos? –dijo tendiendo la mano hacia el lado contrario, lejos de los otros guerreros.
Entendiendo la indirecta los Santos de Oro y los Generales Marinos se retiraron lejos donde los otros guerreros no podían escucharlos. Y una vez estuvieron suficientemente lejos…
- Bien… Escupe Kanon ¿qué rayos está pasando aquí? –Saga sí lucia irritado –porque no me trago que estés aquí con el permiso de Poseidón.
- Pero si es verdad, ¿o no muchachos? –dijo buscando el apoyo de los Generales Marinos quienes sólo asintieron un tanto inseguros con la cabeza.
Los dorados se miraron entre sí.
- ¡Isaac! –al escuchar la voz de su antiguo y adorado maestro, Isaac en automático dio un paso al frente y se puso en posición de firmes.
- Sí señor.
- Dime qué está pasando aquí –exigió Camus de forma calmada pero con esa gélida mirada que no dejaba opción a la negación.
- Pues… maestro…la verdad… bueno…
- Solías ser mucho más listo y elocuente que Hyoga, dime ¿te comió la lengua algún tiburón?
- No, lo que pasa-
- Basta Isaac, no le debes ninguna explicación a este sujeto. Te recuerdo que ahora te debes sólo a nuestro señor Poseidón. –dijo Baian parándose un paso más adelante que Isaac y enfrentando a Camus.
- Te recuerdo güerito, que "este sujeto" es nada más y nada menos que él maestro de Isaac y a quien le debe sus dotes para portar una escama y le sigue debiendo respeto –Milo intervino enfrentando a Baian cara a cara y ninguno de los dos se amilanaba ante la presencia del otro. –Y se lo deberá por el resto de su vida.
- Ah ¿sí? –Baian sonrió de lado –Bien señor… -viendo la cola de escorpión en el casco de Milo asumió su signo –escorpión, puede que Isaac le deba un respeto eterno, pero no le debe ninguna explicación.
Milo entrecerró los ojos dispuesto a darle unas cuantas trompadas y Baian lo miraba con altivez sin inmutarse.
- Caballeros -intervino Afrodita – no venimos a protagonizar una guerra santa, ni mucho menos venimos a ver quién es el macho alfa. Venimos como la compañía y guardia de nuestros respectivos Dioses que pretenden tener una reunión familiar pacifica para mantener la paz que a todos nos ha convenido bastante en los últimos tiempos, y creo que a ninguna de las partes le conviene que Athena y Poseidón se enemisten justo ahora en medio de su reunión familiar. Ya bastante mal se caen, así que sugiero que por el bien de nuestros traseros y nuestros días de ocio PAGADOS –todo mundo se la pensó en grande –es mejor cooperar, más que por el bien de nuestros Dioses, por el nuestro. No creo que ninguno aquí tengamos ganas de morir otra vez.
- El chico guapo tiene razón –todos voltearon a mirar a Thetis que había permanecido parada detrás de sus compañeros viendo la situación y ahora se abría paso hasta quedar frente a Saga. –Es verdad. ¿Señor…?
- Saga. Saga de Géminis. –dijo educadamente.
- Señor Saga, necesitábamos a su hermano que… ¡Vaya que son parecidos! –los generales asintieron con asombro.
- ¡No es cierto! –respingaron ambos gemelos, aunque ellos se referían a la parte interior.
- Saga son gemelos, discuten eso despues –los controló Dohko.
- Pues como les decía, necesitábamos a Kanon y fui yo quien fue en su busca.
FlashBack
Kanon tiraba piedrecillas en la playa enfurruñado porque no lo dejarían ir a la ROA y eso lo hacía sentir excluido, sentimiento que detestaba y lo sacaba de sus casillas, además él quería ir, como chiquillo que sueña con Disneyland. ¡Era el Olimpo por todos los Dioses!
No podía creer que por no tener armadura lo fueran a hacer a un lado, él también era un dorado de Athena. Sin armadura… ¡Pero un dorado!
Volvió a tirar unas piedras cuando una voz conocida lo sacó de sus pensamientos.
- No te ves muy feliz.
- ¿Thetis? –Kanon se puso de pie y en discreta guardia -¿Qué hace una sirena por los terrenos del santuario?
- Vengo a pedirte un favor.
- Jum… ¿un favor?
- Verás… Supongo que ya debes saber que viene la ROA.
- ¿Y?
- Ah… es bastante humillante tener que pedirle esto a un traidor y embustero como tú.
- ¿Me vienes a pedir un favor con insultos? Ja… Mal comienzo linda –Kanon dio la media vuelta y comenzó a caminar lejos de ella.
- ¿Quieres ir a la ROA? –le dijo lo suficientemente fuerte para que la escuchara.
En ese momento Kanon se detuvo y se devolvió a la velocidad de la luz.
- ¿Qué me estás ofreciendo? –dijo muy interesado.
- Veo que tengo tu atención –dijo triunfal –Iré al grano, nos falta un general marino, y Poseidón nos advirtió que quiere llegar con su elite completa.
- Eso le va a ser imposible. A menos claro que ya hayan encontrado al portador de la escama. –le dijo con duda.
- Nop…. Poseidón también sabe que el portador del Dragón Marino sigue perdido en este vasto universo, por eso, nos pidió que buscáramos un impostor, en sus propias palabras "Un payaso que personifique a mi general por unas horas"
- ¡Oye!
- Yo no dije que tú fueras un payaso. Sólo repito lo que dijo mi señor.
- Así que quiere un impostor. Y asumo que ya lo intentaron con otros infelices y no salió nada bien. Las Escamas son quisquillosas, y esa mucho más.
- En efecto, por eso estoy buscando uno profesional, uno al quien la escama acepte sin problemas, por eso vine a ti.
- Estoy comprendiendo.
- Ya sabes que mi señor es quisquilloso y le gustan las cosas de calidad. Y no pude pensar en un impostor más profesional que tú. Kanon sé que no tienes una armadura en la orden de Athena. Sin eso no podrás asistir a la ROA, seguro te dejaran de portero en el primer templo. ¿O me equivoco?
Kanon frunció la boca, porque la sirena tenía toda la razón- Ok tienes mi total atención.
- Mi propuesta es esta, ven aquí el día de la ROA dos horas antes del amanecer. Te estaré esperando para llevarte al Templo Submarino, te haré entrar sin que nadie más que yo y los generales lo sepamos, vestirás la escama e irás con nosotros, sólo debes esconder muy bien tu cosmos.
- Me será fácil, tengo mucha práctica con eso.
- Entonces… ¿tenemos un trato?
- Thetis acabas de contratar a un profesional –dijo tendiendo su mano a la sirena.
- Bien ahora sólo me resta asegurarme de que funcione.
Y dicho esto tomó su mano y jaló a Kanon hacia el mar, lo llevó hasta el templo submarino, donde hizo la prueba con la Escama sorprendiendo a sus camaradas, y tal como había predicho Thetis funcionó a la perfección, Poseidón lo vio pero no lo reconoció y se fue muy complacido.
Fin del flash back
- Y así pasaron las cosas.
- Kanon, no dejas de caer bajo ¿todo esto por asistir a una tonta reunión?
- Tú no estás para sermonearme Saga. Además no es cualquier reunión, es la ROA.
- Kanon, creo que la idealizaste en tu mente, esto no es tan divertido como crees –le advirtió Aioros.
- Diablos ahí viene Shion –les advirtió Dohko.
- Bien, por el bien de todos finjamos no saber nada y actuemos normal –dijo Chrysaor justo antes que Shion llegara y todos los Generales Marinos se pusieron frente a Kanon para dejarlo hasta atrás escondido de la vista de águila del patriarca.
- Buenas tardes Generales Marinos, es un placer conocerlos.
Los generales hicieron una respetuosa reverencia con la cabeza al Patriarca.
- Espero que esta reunión se deba a una plática amena, y no a una pelea de egos –dijo mirando con severidad a sus muchachos.
- Qué va maestro, nos estamos conociendo en buen plan. –le dijo Milo –De hecho Camus nos presentaba a su alumno Isaac, dice que es la versión inteligente de Hyoga. ¿Verdad Isaac?
- S-sí señor.
- Es verdad –dijo Shion con alegría –mi Camus fue maestro de uno de los Generales Marinos. Mucho gustó muchacho.
- El-el- el gusto es mío señor.
- Que alivio, cuando los vi reunidos pensé que estaban a punto de iniciar otra guerra santa. Pero veo que los Generales Marinos y los Caballeros Dorados tienen motivos para convivir con cordialidad.
- Eh… sí claro, por supuesto.
- Es un gusto.
- Quién no quiere conocer al maestro de Isaac.
Comenzaron a decir atropellada y nerviosamente los Generales.
- Me alegra mucho. Y… ¿Los espectros, los ángeles y los guerreros de Apolo y Abel? ¿Por qué están tan alejados?
- Ya los conoce maestro, son unos payasos petulantes y engreídos.
- Cuidado con tus palabras Mascara Mortal no quiero nada de impertinencias hoy.
- Sí señor.
- Bueno los dejó para que sigan conociéndose. Dohko por favor ven. Generales, Caballeros.
Todos despidieron a Shion y Dhoko con un asentimiento de cabeza y cuando ellos se marcharon, estos acordaron una alianza.
- Muy bien -Habló Baian – en vista de que en realidad los Generales Marinos nunca hemos tenido problemas con los Caballeros Dorados, creo que sería bueno aceptar esta complicidad y de paso, comenzar a conocernos.
- Sabía actitud. –dijo Shaka con su serenidad característica.
- Yo soy Baian de Caballo Marino un placer conocerlos por fin caballeros dorados.
- Yo soy Eo de Escila.
- Yo soy Kazaa de Limniades y además el más guapo de los siete generales marinos.
Todo mundo lo miró con ojos muy abiertos pero no dijeron nada.
- Yo –se paró al frente muy orgulloso haciendo gala de estatura –Soy Krishna de Chrysaor.
- Yo soy Isaac de Kraken.
- La versión más competente que Hyoga.
- Basta Milo.
Todo mundo rio y los generales se siguieron presentando.
- Yo soy Sorrento de Sirena, mucho gusto.
- ¡Y yo soy Kanon de-
- ¡Cállate Kanon! –le dijeron al unísono sus pares dorados.
- Jum, alzados –dijo votándoles el rostro.
- Y por aquí tenemos –dijo Eo dándole la mano con galantería a la sirena y haciéndola pasar al frente – A Thetis de Coral Marino, una sirena de verdad y una eficiente y mortal guerrera. Además de la mano derecha de nuestro señor.
- Además de preciosa… -dijo Milo embelesado.
- Cuidado escorpioncito, las sirenas no son de fiar, suelen embaucar a idiotas como tú.
- Kanon ya te habíamos dicho que cerraras la boca –dijo Milo molesto -¿Quieres que Shion o Athena te reconozcan la voz?
- No te esponjes Milo.
- Yo Soy Saga de Géminis, hermano de este impertinente, un placer. –dijo Saga comenzando así las presentaciones de los dorados.
Los generales asintieron.
- Yo soy Milo de Escorpio, fuerte guapo y soltero, a disposición de cualquier dama.
Los generales comenzaron a reír y a chiflar a Thetis.
- Tienes pegue compañera.
- Es un don mi querido Kazaa –dijo ella orgullosa.
- Y vaya que lo tienes preciosa.
- Gracias señor Milo.
- Sólo Milo, sin el señor.
- Uuuh.
- Yo soy Mu de Aries, mucho gusto –los generales asintieron con una amable sonrisa.
- Shaka de Virgo, namaste.
- Namaste -respondió Krishna con el mismo ademan y reverencia de Shaka.
*Alde se acercó con su característico buen talante y se paró frente a Krishna cruzándose de brazos –Yo soy Aldebarán de Tauro, mucho gusto.
Al parecer los dorados no eran mala gente y hasta comenzaban a agradarles a los Marinos. Despues de todo, contra los que tuvieron rencillas en el pasado era contra los de bronce, y esta era una reunión de paz. Las cosas parecían pintar bien para estás dos órdenes guerreras.
- Yo soy Mascara Mortal de Cáncer. –dijo parándose al frente con orgullo.
- A… ¿Así te puso tu mamá? –preguntó Kazaa sin mala intención.
- Así se puso él, -dijo tomando al cangrejo por un hombro antes que se le fuera encima al de Lymnades -no existe madre tan loca en este mundo. Apropósito yo soy Afrodita de Piscis, un placer conocerlos Generales Marinos–dijo con una elegante reverencia de caballero.
Los generales respondieron con igual gentileza ante el elegante porte y modales de tan hermoso caballero.
- Pero mucho gusto guapo. –Thetis dijo esto de forma sugerente y rodeando al chico para observar el ejemplar a fondo.
- Uh Thetis anda de conquista, cuidado señor Afrodita -advirtió kazaa.
- Entre los peces se atraen Kazaa -dijo kanon
- Una sirena y un piscis, no suena mal. Yo soy Aioros de Sagitario, y este de aquí es mi hermano Aioria de Leo. Mucho gusto.
- Un placer -respondieron a coro.
- Shura de capricornio, mucho gusto.
- Y supongo que Isaac les ha hablado tanto de él que ya lo conocen –dijo Milo tomando por los hombros a Camus –este es Camus de Acuario.
- Gracias Milo, pero puedo presentarme solo.
- Yo a este sí lo había visto y sabía quién era. Gracias a las memorias de Hyoga –dijo Kazaa. –Por cierto, tu alumno es muy emocional.
- Siempre le he dicho que eso será su desgracia.
- Y vaya que casi lo termina siendo.
- Para terminar –dijo Kanon –ese que se fue con nuestro Patriarca Shion, es Dohko de libra. Mejor amigo del patriarca y abuelo de la orden dorada.
- ¡Kanon! –lo reprendieron los dorados.
- ¿Pero cómo abuelo Kanon?, si se ve muy joven y apuesto.
- No te fíes Thetis lo que son ese y el Patriarca Shion tienen más de doscientos años.
- ¡Doscientos años! –los generales estaban sumamente sorprendidos.
- Espero verme así a esa edad –dijo Kazaa muy sorprendido.
- Ni a esa edad ni a ninguna otra, con ese rostro deberías desear no vivir tanto.
- Eo no seas cruel con nuestro compañero –lo reprendió Krisaor.
- Sólo dije la verdad –dijo molesto.
- ¡Puedo tener el rostro que quiera! ¡Mira! -Y al instante Kazaa se trasformó en Beyonce.
- ¡Wow! ese sí es un poder interesante.
- ¿Ya te gustó Milo?
- ¡No digas estupideces Kanon!
Todo mundo se echó a reír y la convivencia se tornó amena entre esos dos grupos.
Desde la distancia los otros guerreros que no habían platicado casi nada entre ellos, sólo con los propios, se mostraron interesados.
- ¿De qué tanto se ríen esos idiotas?
- Quién sabe, pero parece que se llevan muy bien Rada.
- Con lo pesados que son los dorados juré que tendríamos una batalla de las mil escamas en breve.
- Pues parece que congenian muy bien, al parecer, ya se conocían de antes –dijo Ícaro.
- No será que se están burlando de nosotros –dijo el paranoico de Rhadamanthys.
- No lo creo Juez de Wyvern. –habló uno de los guerreros de Apolo. –Pareciera… solo una plática entre amigos. No sabía que los Generales Marinos y los Caballeros Dorados se llevaban tan bien. ¿Qué no habían tenido una gran pelea en el templo submarino?
- No, esa la tuvieron con cinco molestos mocosos de bronce, los caballeros dorados no intervinieron en esa batalla.
- ¿Los Generales Marinos fueron derrotados por unos simples caballeros de Bronce? –Preguntó uno de los de Apolo con incredulidad y burla –No sabía que los Generales Marinos de Poseidón fueran una partida de inútiles jajajaja.
- Probablemente también ustedes habrían perdido.
- ¿Qué le hace pensar eso Ícaro?
- Que nosotros mismos, así como los Dioses Hipnos y Thanatos perdieron ante los mismos cinco "mocosos". Hay que reconocer el tremendo espíritu de pelea que tienen. Yo no los menospreciaría.
- No lo creo… ¿chiquillos de Bronce? –dijo muy sorprendido el guerrero solar.
Los tres jueces y Pandora guardaron silencio, en el Olimpo algunos Dioses no estaban bien enterados de ciertas batallas ya que no les importaban, y en el caso de Apolo y su gente, sólo sabían que los dorados habían destruido el muro de los lamentos y que habían levantado su mano contra los Dioses razón por la que habían recibido el más cruel castigo divino, pero gracias a la intervención de su Diosa habían sido indultados. Se creía que habían sido ellos quienes derrotaran y dejaran mal herido a Hades. Y sus fieles siervos no estaban dispuestos a que se supiera la verdad, que cinco chiquillos de bronce le habían dado una paliza a su Dios.
- Bueno eso no importa. Por qué mejor no nos presentamos, ya que habremos de convivir durante todo este día, haríamos bien en tomar el ejemplo de aquellos granujas y convivir amenamente. Despues de todo está será la primera Reunión Olímpica Anual desde que los Dioses firmaron el tratado de paz. Creo que la mayoría no nos conocemos –Dijo Pandora para desviar la atención del tema.
- Me parece adecuado señorita Pandora –dijo Belenguer de Cuma.
Mientras tanto los Dioses terminaban con los saludos y cortesías y llegó el momento de pasar al salón del consejo Olímpico, donde sólo los 12 Dioses Olímpicos principales, incluido el invitado del año, en este caso Lucifer, podían entrar. La política primero, la fiesta despues.
Luego de dos horas olímpicas, todo mundo salió en aparente santa paz. Y la reunión social dio comienzo, con todos los Dioses, semidioses y demás invitados, con las órdenes reuniéndose con su respectivo Dios.
Athena ocupaba un trono dorado cerca de papi Zeus en el jardín del Olimpo, mientras tras este a respetuosa pero prudente distancia sus doce dorados permanecían tras ella rodilla al piso, sólo su patriarca permanecía de pie junto al trono de su señora. Lo mismo hacían las otras órdenes guerreras. Las únicas damas que sin ser Diosas tenían un asiento justo junto a su Dios eran Thetis y Pandora, aunque claro en una silla más modesta, pero al menos estaban sentadas.
De hecho la única que iba a tener su silla era Pandora, en calidad de pariente, mano derecha y General de Hades, pero Poseidón insistió en que su Thetis no iba a estar ni hincada ni parada, ¡era una dama! Además de su mano derecha, confidente y paño de lágrimas, así que le trajeron un banquito dorado con almohadón rojo de terciopelo que acomodaron al lado de su Dios Poseidón.
Mientras el servicio de seres feéricos servía galletas y bocadillos de ambrosia. Ganimedes el copero de los Dioses, inspirador de la constelación de Acuario también estaba presente, para molestia de Camus.
Tan hermosa constelación, tan magnifico e intelectual signo, tan inteligente, tan creativo, y lo había inspirado ¡¿un mesero secuestrado?! Camus siempre había odiado esa parte de la leyenda. Sentía que de cierto modo rebajaba el signo que tan lleno de cualidades estaba, se compadecía de Hyoga quien compartía constelación con él…
Por otro lado, la escena de la reunión recordaba a aquella tarde cuando Athena y Abel departían.
Kanon estaba comenzando a sentir que había sobreestimado la asistencia a la ROA. ¿Sólo iban a estar ahí hincados en calidad de siervos mientras los Dioses disfrutaban?... ¡Mejor se hubiera quedado en el santuario!
- ¿Qué nosotros no hacemos nada más en la ROA? –le susurró a Sorrento quien estaba a su lado.
- No Kanon. De momento nada más.
- Bah… me hubiera quedado en el santuario… al menos ahí tenía el Xbox…
- Tú fuiste quien quiso venir, ahora calla, muestra respeto.
- ¡¿Tampoco se nos permite hablar?!
- No.
- Jodida reunión…
Los Dioses conversaban entre sí como se haría en cualquier reunión social. Que sí esto, que si lo otro, temas poco relevantes pero entretenidos para ellos. Mientras sus guerreros se aburrían como ostras. Como siempre desde la era del mito…
Mientras tanto la bellísima Afrodita no le quitaba la vista de encima a su tocayo. Como la Diosa de la belleza que era, está tenía una fijación hacia todo lo hermoso, pero también era la Diosa del sexo, y claro que le interesaban mucho los hombres. Y ese caballero dorado, reunía todo lo que ella adoraba. Belleza, elegancia, porte, y además era un maestro en las flores consagradas a ella. Ese cuerpo atlético. No dudaba que como buen piscis sería magnífico en la cama, además que de seguro muy romántico. Puede que le gustaran los chicos malos como Ares, pero era la Diosa del amor despues de todo, y el romance no le era indiferente. ¿Hace cuánto que no tenía un amante romántico que la tratara con la dulzura y delicadeza que tanto le gusta a una mujer? Los piscis tenían una excelente fama en ese departamento…
Hefestos sentado a su lado, notaba el interés que causaban en Afrodita los guerreros de Athena así que conociendo a su ex esposa con la que recién se había vuelto a hablar por injerencias de Zeus, le preguntó con cierto aire de enfado.
- ¿Qué tanto le ves a esos mortales insulsos?
- Las armaduras. ¿Qué no ves?. Pensé que como herrero estarías interesado en ellas –dijo la astuta mujer en tono convincente. –Son preciosas, son las más hermosas e impresionantes de todos los guerreros aquí presentes.
Hefestos las miró detenidamente y se tragó las palabras de su ex mujer –Oye es verdad… hace un momento arreglé… bueno, unas cosas, y no noté las armaduras que tenían puestas los guerreros de Athena.
Mientras Hefestos ponía una mano en su mentón admirando ese trabajo de forjado, Afrodita sonreía con cierta travesura por haber engañado a su ex marido. Siempre lo engañaba y de distintas formas.
- Ay madre, no tienes remedio –le dijo Eros en voz baja para que Hefestos no lo escuchara.
- ¿Qué cariño? ¿No puede una admirar un buen trabajo de forjado?
- Sí claro…
- Y dime Athena, esa docena de inútiles que están detrás de ti ¿ya saben conducir? *–Preguntó Poseidón en medio de la conversación entre Dioses.
- Por supuesto. –replicó está muy orgullosa.
- Poseidón no comiences de impertinente.
- No te ofusques Zeus, era sólo una preguntita.
- Esta es una reunión de paz, cualquier ofensa a un Dios o a alguno de sus guerreros, por leve que sea, está prohibida este día y lo sabes. No te pediré que te disculpes con los mortales por ser un Dios, pero en representación de ellos, Athena recibirá tus disculpas.
- ¿Qué? ¡Pero si no dije más que la verdad!
- Poseidón –dijo Zeus de forma imperante.
- ¡Esta bien, está bien¡ Una disculpa sobrina, por llamar inútiles a tus caballeros.
Los jueces reían por lo bajo pero…
- Como bien ha dicho mi hermano Zeus, este día todos debemos comportarnos, y eso los incluye a ustedes mis tres jueces.
A los tres se les borró la sonrisa.
- Qué armonía, que buen gusto, Zeus me admira que sepas imponer el orden de forma tan formidable, ni siquiera mi padre lo logra de forma tan precisa –dijo Lucifer endulzándole el oído a Zeus, cosa que consiguió de inmediato.
- Gracias por reconocerlo Lucifer, ser Rey del Olimpo no es fácil. –dijo este pagado de sí mismo.
- Me lo imagino, pero lo logras de forma admirable.
- No le creas Zeus, este embustero sólo te está dorando la píldora. –advirtió Hades.
- Pero amigo mío, ¿por qué dices esas cosas? Es evidente el buen trabajo que realiza Zeus aquí, es imposible que yo estuviera mintiendo. –A Zeus se le inflaba el pecho de orgullo ante tales palabras -Además qué formas son esas de hablar del padre de tu esposa, das a entender que no crees que Zeus haga bien su trabajo.
Perséfone de inmediato le dedicó una mirada ofuscada a su marido.
- ¡Pero esa no fue mi intención!
- Pues así sonó –dijo Lucifer con fingida inocencia.
- Cómo es posible Hades, ¡soy tu hermano mayor, respétame!
- Zeus…. El mayor soy yo… –Zeus puso cara de circunstancias mientras los otros Olímpicos se reían.
- Pues… bueno… yo… me refería a que soy mayor en rango. –dijo reacomodándose con incomodidad en su trono.
- Serás él Rey del Olimpo, pero entre los tres hermanos varones, no hay rangos que anulen la edad.
- Él tiene razón mi querido Zeus, hay que mostrarle respeto al más anciano de los Olímpicos varones. Yo te comprendo mi querido Hadesin. –dijo Lucifer según él, en defensa de Hades.
- ¡No me digas Hadesin! ¡Y no soy ningún anciano!
- Ok, ok, una disculpa por mi impertinente selección de palabras. Lo que yo quería decir, es que, mires mi ejemplo. Yo soy mayor que Jesús, pero este jamás me respeta, se siente superior a mí y manda a sus achichincles a correrme de las casas donde me meto, no es justo. Creo que los hermanos mayores merecemos respeto.
- ¿Te manda correr? Te refieres a los zopilotes con sotana –preguntó Apolo -¿cómo es que se llaman?
- Les llaman Padres o Sacerdotes.
- ¿Qué tienen de sacerdotes? Sacerdotisas las mías y las de los antiguos templos griegos. Ya nada es como en la era del mito, la calidad ha decaído mucho, ahora cualquiera se hace llamar sacerdote –dijo Hestia.
- Te doy toda la razón Hestia. –respondió el ángel caído con toda amabilidad.
- Y… Hablando de sacerdotes y Papas… y patriarcas, Athena me encantaría que me presentaras a tu sequito... Porque como te dije, te visitaré pronto y me gustaría saber quién me recibirá en cada casa. –La bellísima Diosa del amor se puso de pie y se dirigió al trono de Athena tomándola de la mano y haciéndola levantar de su asiento.
- Pe-pero-
- Vamos niña. Además quiero ver de cerca esas bellísimas armaduras.
Mientras estas dos iban a ver a los dorados de Athena, Lucifer volvió a llamar la atención de los presentes y carismático como era, capturó la atención de todos con sus relatos, dejando así a Afrodita libre del escrutinio de su exmarido para ir a conocer a tan deseables hombres.
Los doce caballeros elegantemente apostados con una rodilla al piso y sus cascos en su brazo izquierdo permanecieron con la mirada al suelo en señal de respeto.
- Vamos chicos alcen esos rostros, quiero ver las caras de mis anfitriones ahora que vaya a visitar a Athena. –dijo Afrodita aplaudiendo con emoción animándoles a levantarse.
- Mis caballeros, de pie. –Ordenó Athena.
Los doce se pusieron de pie levantando los rostros. La Diosa Afrodita dio un largo suspiro. El viento del Olimpo sopló suave y fragante, llevando consigo pétalos de colores, haciendo ondear con delicadeza y refinada sensualidad las capas y las cabelleras de tan hermosos ejemplares.
Namida yorimo yasashi uta wo, kanashimi yori kono nukumori wo
Un coro y un piano que comenzaron a sonar hicieron que la escena pareciera arrancada del opening de algún anime épico.
-¡Pero mira nada más lo que se carga Athena! –Pensó Afrodita muy emocionada- ¡Hasta el altote está potable! ¡Seguro es un toro en la cama!
- ¿Afro, no habías apagado tu celular?
- Sí mi señora, ese no es mi tono.
- Disculpe mi señora, es el mío –dijo Aioros sacando su celular de oro con la insignia de Sagitario –creí que lo había apagado, seguro se me pasó, una disculpa por favor. –el caballero apagó su celular y la bonita canción se cortó.
- ¡No, no, no, esa canción me gusta déjala!. Mientras preséntamelos Athena.
- Pero-
-¡Anda, ponla en play!
Aioros miró a su Diosa y esta se encogió de hombros y asintió. El apuesto caballero eligió la canción y la puso en el reproductor de su celular.
La Diosa Afrodita quería su escena completa, con soundtrack y todo, para poder inspirarse viendo a esos gladiadores.
- Bueno. Mis caballeros, acérquense.
Los doce se formaron en una fila frontal uno al lado de otro según su signo y Athena llevó a Afrodita al principio de la hilera.
- Afrodita, con gran placer te presentaré a mis Caballeros Dorados, el orgullo de mi santuario. Él, es Mu, mi caballero de Aries, viene del Tibet, es uno de los pocos lemurianos que existen hoy en día.
- Oh pero qué maravilla un lemuriano. ¡Tenía tanto de no ver uno! Ay solían ser hombres arrebatadores, y veo que eso no cambia –dijo mirando al Patriarca y a Mu. En su mirada se advertía que sus pensamientos eran pecaminosos.
Athena prosiguió sin darse cuenta de los deseos de Afrodita y presentó al siguiente –Este enorme guerrero de aquí, es Aldebarán el caballero de Tauro, viene de Brasil y tiene un corazón tan enorme como su cuerpo.
- ¡Brasil! Me encantaría aprender a sambar –dijo traviesa haciendo sonrojar a Aldebarán. – Y en cuanto a lo otro…. me imagino que lo tiene enorme… el corazón digo –dijo tratando de sonar genuina.
Athena comenzó con las presentaciones mientras Afrodita sonreía complacida mientras escuchaba la canción y el viento del Olimpo no dejaba de soplar con suavidad trayendo pétalos y dulces fragancias con él, ondeando esas cabelleras que desearía enredar entre sus dedos.
- Él, es Saga de Géminis.
Aunque no dijo nada, Saga llamó bastante su atención, y no pudo evitar tener una fantasía mental con él, Ares metido en ese cuerpo…. Qué maravilla.
- Y tiene un gemelo idéntico pero se quedó en el santuario.
- ¡¿Gemelos?! ¡Doble maravilla! Por Zeus Athena, voy a adelantar mi visita.
- ¿Por qué?
- Por el placer de verte.
Las presentaciones siguieron mientras cada caballero hacia la adecuada reverencia. Mascara Mortal con todo y su cara de psicópata en lugar de asustarla le pareció llamativo. Un chico malo, a ella se le daba muy bien esa clase de Bad Romance.
- Así que tú eres el coleccionista de rostros. Yo también colecciono rostros, pero en mi mente, los rostros de mis ama-
- ¡Él es Aioria de Leo! –dijo Athena alejándola de Mascara mortal.
- A ti te conozco jovencito, y te conozco muy bien –dijo apretando las palabras con sensualidad en la última frase.
- Disculpe mi señora, pero, no creo que nos hayamos visto antes. –dijo el León muy confundido.
- Puede que tú jamás me hayas visto, pero yo, vaya que te he visto, y muy pero muy bien. *
Athena se ruborizó de sólo recordar el video de Aioria en pelotas y siguió con las presentaciones.
- Este –dijo jalando abruptamente a Afrodita –este es Shaka, mi caballero de Virgo.
- Y de verdad… ¿eres virgo?
- Sí mi señora, ese es mi signo.
- Es tan inocente. –dijo enternecida la Diosa ante la ingenuidad del muchacho.
- Y así espero que permanezca, Afrodita… –la Diosa de la guerra lucia amenazante. Esta descastada no iba a quitarle lo virgo a su Shaka.
- No te enojes querida, mejor síguemelos presentando.
- Él es el antiguo maestro Dohko de Libra, peleó en la última guerra santa del siglo XVIII y su sabiduría de más de doscientos años ha sido un gran faro de luz para las nuevas generaciones.
- Vaya que el Misopethamenos hace milagros. Mucho gusto gran maestro, me gustaría mucho empaparme de su… experiencia.
Dohko tragó grueso del nerviosismo y respondió tan sereno como pudo. –Me-me honra, pero no creo que una Diosa pudiera aprender mucho de un simple mortal como yo.
- No crea siempre tengo mi mente abierta para nuevas… experiencias…
Dohko pasó saliva con dificultad y bajó la mirada.
- Este de aquí es Milo de Escorpio, aguerrido, justo y un gran combatiente.
- Que tal eh… ¿qué me dices Milo? ¿Un duelo cuerpo a cuerpo?
- Eh… este… yo… no-no levantaría mi mano contra una Diosa. –dijo muy nervioso ante las insinuaciones de la Diosa. TENÍA QUE mostrarse respetuoso ¡Pero Dioses, que mujer!
- Pues no es necesario que levantes tu mano, puedes levantar alguna otra cosa.
- ¡Afrodita!
- Cálmate querida, ya sabes como soy de bromista.
- ¿Sabes? creo que fue un error presentártelos.
- De todos modos los iba a conocer ahora que vaya a tu santuario. Anda síguemelos presentando.
- Él es Aioros de Sagitario, hermano mayor de Aioria por cierto.
- ¡Oh el famoso Aioros, el valeroso caballero que arriesgó su vida por la tuya! ¡Siempre tuve curiosidad en conocerlo señor Aioros!
- Es un gran honor para mí gran señora.
- Ay no me digas señora, no estoy tan vieja, me veo tan joven que hasta podría ser tu novia.
- ¡Pero no puedes! estás casada.
- Divorciada querida, repasa la historia... Mucho gusto señor Aioros, usted es toda una leyenda incluso aquí en el Olimpo.
- Mé-me honra.
- No sabes cuánto me gustaría agradecer el gran sacrificio que hiciste por Athena –dijo poniendo una mano sobre la pechera de la armadura.
- ¡No es necesario! –Athena la jaló y la puso frente a Shura –él es Shura de Capricornio, en cuyo brazo derecho vive la legendaria espada Excálibur. –dijo con gran orgullo.
- Pero mira nada más. No me caerían mal unas estocadas… digo para practicar mi esgrima. –todo lo que esta mujer decía llevaba doble intención.
- Tú ni pelear sabes.
- Por eso lo digo Athena no está de más aprender algo nuevo.
- Tú de guerra no sabes nada, sólo de amor.
- Pues entonces quizá sea yo quien pueda enseñarle algo a tu capricornio.
- ¡Es un guerrero no necesita lecciones de amor!
- ¡Todos necesitamos amor Athena! Verdad señor Shu- ¡hey!
Athena la jaloneó lejos de su caballero y la llevó frente a Camus.
- Mejor ven acá. Mira, déjame presentarte a Camus de Acuario, él viene de Francia, es él Mago de los hielos, nadie puede contra sus hielos eternos –dijo ella muy orgullosa.
- ¡Francia! Mon amour, yo amo Paris, la ciudad más romántica del mundo… ¿Sabes? dicen por ahí que el francés es el idioma del amor, y yo estoy muy interesada en todo lo que se relacione con el amor, quizá algún día podamos tener una larga, muy larga, larga, charla, en francés. Y hablando de cosas largas ¿de cuál calza tu caballero?
- ¡Afrodita!
- Es que planeaba llevarles de regalo unas sandalias doradas ahora que vaya de visita.
- No las necesitan, usan botas y armadura.
- ¿Hasta en sus días libres? ¡Athena –dijo escandalizada –todo mundo necesita una buena chancla para descansar!
- Mis dorados tienen sus pantuflas. Mejor terminemos con esto. Te presento al último de los doce, Afrodita de Piscis, el más hermoso de mis 88 combatientes, y el más fiero en batalla, que no te engañe su belleza y delicado aspecto –dijo pavoneándose –este hermoso caballero es tan hermoso como letal.
A la Diosa se le iluminaron los ojos cuando Afrodita levantó el rostro para verla a los ojos.
- Se ve, se ve… No dudo que sea letal, sobre todo para el corazón… Afrodita… conque mi tocayo. Que belleza la tuya. Es interesante, compartimos tantas cosas. El nombre, la belleza, el signo creado en mi honor, las mismas flores consagradas a mí, ah… ojala pudiéramos compartir más cosas. –La Diosa se volteó hacia Athena –se dice que en tu santuario hay un hermosísimo jardín lleno de letales rosas ¿es este caballero el responsable?
- Sí -dijo Athena con orgullo. -Ningún otro santuario posee un jardín tan hermoso y tan letal.
- Afrodita, ¿sabes? dentro de poco visitaré el santuario de tu Diosa, quizá, serías tan amable de darme –conforme hablaba se acercaba más a Afrodita al punto de dejar su cuerpo totalmente pegado a su armadura –un tour por tu hermoso jardín. Me imagino disfrutando del dulce aire cargado del aroma de las rosas, pétalos acariciando mi piel… –dijo acariciando sensualmente su propia y tersa piel de leche para luego mirar de nuevo al caballero a los ojos y afirmar –mientras tú y yo cogemos-
- ¡Afrodita!
- Unas rosas del jardín para mi Templo. Pero que mal pensada eres Athena.
-Eres…. ¡Ay!. Ven, te falta conocer a mi Patriarca –dijo volteándola hacia el otro lado donde se encontraba Shion – Él es mi patriarca Shion, antiguo caballero de Aries del siglo XVIII.
- Vaya que los lemurianos se conservan muy bien. –Volteó hacia el final de la fila para echarle un ojo a Mu y luego de nuevo a Shion –seguro que ese muchachito se verá tan bien como usted cuando tenga su edad maestro Shion... Que porte, se ve que es todo una patriarca.-dijo admirando lo gallardo que se veía Shion con ese yelmo la túnica y las insignias propias de su rango. – Y dígame ¿No le hace falta una matriarca? Porque yo estaría encan-
- ¡No hay matriarcas en mi orden!
- Athena eso es sexista, machista, tú eres mujer, deberías comenzar a pensar seriamente en tener una matriarca y a más féminas en tu orden. Aunque... sin lugar a dudas Athena, tú tienes a los guerreros de Elite más guapos de todos, y tengo que admitir que al menos de esta generación, que te tocó de súper lujo, agradezco que esté conformada sólo por hombres. Por cierto chicos –dijo imperante dirigiéndose a los dorados –como ya lo dije, iré a visitar su santuario dentro de poco, espero ser recibida como merezco, con pompa, honores, amor y una buena orgi-
- ¡Ya los conociste y la ROA aún no termina! ¡Mira –dijo Athena apuntando al lugar de reunión –quién sabe qué líos se traen Hades y Lucifer, vamos a ver!
Y en una carrera Athena alejó a ese peligro de sus caballeros.
- Estuvo cerca pececito –dijo MM.
- Creo que te echó el ojo Afro.
- Pues a ti también Milo.
- Yo no me opondría a los deseos de una Diosa, ¿quién soy yo para negarme?
- Pues yo sí, no soy tan fácil como tú.
- No me dirás que eres un señorito decente Afrodita –dijo Milo con un toque de burla.
- Quizá no decente pero sí sensato, Afrodita tiene su fama y no voy a arriesgarme con ella.
- Afro tiene razón Milo. Afrodita ha sido la culpable de la desgracia de muchos de sus amantes. –dijo Mu tratando de prevenir a su compañero.
- Pues yo sí me arriesgaría.
- Harías mejor en escuchar a Mu y Afrodita. –advirtió el de acuario.
- Pero, entonces ¿tú te negarás a tener una larga, LARGA charla con ella?. Quizá quiere probar un beso francés jajaja. Por cierto ¿de cuál calzas Camus? jajajaja
- Eres imposible Milo. – Camus le dio la espalda y se retiró tan lejos como Piscis quedaba de Aries.
- No lo molestes Milo –le dijo Saga con cariño fraternal–ya sabes que a Camus no le gustan esa clase de chistecitos.
- Mojigato –dijo riendo. –Y tú Shaka, si quisieras dejar de ser Virgo, Afrodita es la mejor opción.
- ¡Milo! –lo reprendió Aldebarán –Shaka no sabe de esas cosas y la Diosa Afrodita es una experta, sería una masacre.
- Yo no hablaba de la Diosa, me refería a nuestro compañero –dijo Milo bailando las cejas y apuntando a Afro, haciendo gala de las bromas pesadas que solían hacerse entre hombres –como somos familia te tendría consideraciones jajaja ¡Ahhh!
Una estatua de hielo con la forma del caballero de Escorpión relució en el Olimpo.
- Gracias Camus… si hubiera mandado mis rosas tras él como pretendía, se hubiera arruinado el acicalamiento que le hicieron y seguro Athena me reprendería por eso.
- De nada Afro, de todos modos, ya tenía intenciones de callarlo.
- ¿A qué se refería Milo compañeros? ¿En qué me puede ayudar Afro?
Todo mundo lo miró sin saber qué decir y al final decidieron no explicar.
- No le hagas caso Shaka, ya sabes que Milo es experto en decir tonterías, por eso Camus insiste tanto en que tenga la boca cerrada –le dijo Afro dándole una palmada. –Sólo estaba jugando.
- Oh, bueno, de todos modos no comprendo porque quiere que deje de ser Virgo, eso es imposible, bajo esa constelación nací.
- Como te dijo Afro, son sólo charadas de Milo. –le dijo Saga restándole importancia al tema para que Shaka ya no preguntara.
- Oigan pervertidos ¿ya vieron la trifulca que se traen esos dos? –señaló socarrón MM apuntando a donde Hades trataba de despellejar a Lucifer mientras Zeus y Poseidón lo detenían y Lucifer era protegido por Deméter y Hera.
- Nuestra señora está demasiado cerca, mejor vayamos, Camus por favor devuélvenos a Milo –todos asintieron ante la afirmación de Aioros y al igual que ellos los demás guerreros se aproximaron a su respectivo Dios por si este necesitaba protección.
*…*…*…*
Y hasta aquí por este cap.
Glosarito
Sí, Karina, Andrea, Michelle entre otros, son nombres de varón en muchas partes de Europa, sobretodo en el norte, las highlands.
* Giño al fic "lecciones de manejo" que tiene todo que ver con este.
*Esto de Aioria también tiene todo que ver con mi fic "lecciones de manejo", lo digo por si alguno no lo ha leído.
* Para evitar roces me base esta vez en el anime y no en el manga, donde Alde sí que tiene motivos para estar molesto con Sorrento.
Ana-Nari: ¡Oh sí seguías por aquí! que gusto leerte otra vez, pensé que quizá no verías la respuesta a tu review, es que no tengo otra forma de responder como no sea en los pies de página. Pero que gusto que sí andas todavía por fanfiction, pues ya ves una aquí de distendida XD, creo que es lo mejor alegrarnos con algo de comedia a como está el mundo… aunque no creas voy a sacar otro de drama como el de Afro, de hecho es el fic que le dio origen. Y respecto a este fic pues mucha testosterona en un lugar puede ser problemática, y digo puede, quizá y se porten bien… quizá y no XD. Con estos guerreros nunca se sabe. Espero seguirte leyendo por aquí, te mando un gran abrazo y deseo que todo en tu vida esté siendo un éxito.
#Si lo leíste y te gustó comenta y vota, si te gusto y no votas, no lo leas ni lo agregues a tus listas de lectura, un click en la estrellita no te cuesta nada y ayudas mucho al escritor. Muestra educación y valores. (En especial wattpad)
