Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada. Los personajes extras como Albión de Profeta sí son de mi pertenencia. Disfruten el fic.

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*..*..*

Reunión Olímpica Anual.

Trabajo en equipo

- ¡Tranquilo ya Hades! Esta es una reunión de paz, y es una grave falta agredir al invitado del año.

- ¡Él empezó! ¡¿Qué estoy pintado?! ¡Puede que tengamos nuestras diferencias pero Perséfone sigue siendo MI ESPOSA, hijo del averno!

- Pero O filous mou –dijo Lucifer fingiendo (y muy bien) una inocencia que en verdad no era tal –yo sólo hice un comentario al aire.

- ¡Le estás coqueteando en mi cara! ¡Puede que a ti te gusten los cuernos pero a mí no!

- Hades, estás haciendo el ridículo –dijo de forma petulante su suegra.

- ¡Tú cállate Deméter, soy tu hermano y tu yerno, deberías estar de mi lado!

- ¡Por esa misma razón es que espero te pudras en el infierno!

- ¡Basta los dos! –Estalló la señora del Inframundo poniéndose entre ambos –Se supone que esta sea una reunión de paz. Madre, Hades, basta, no más. Y deja en paz a Lucifer, él sólo estaba siendo amable Hades, y en cuanto a eso de ser tu esposa, no estés seguro que te durará mucho el gusto.

- ¡¿Qué?! –Hades se quedó de piedra.

- Lo has oído, y ya deja de fastidiar, no soy tu posesión, no me puedes impedir hablar con quién yo quiera. Estás peleas me tienen harta. Lucifer –dijo tomándolo del brazo –vamos, te mostraré los jardines del edén de aquí, crecen flores de mil colores, seguro te encantará.

- Pero hermosa Perséfone, Hades es mi amigo, y la verdad no quiero hacer algo que cause una horrible enemistad entre nosotros.

- ¡¿Cuándo hemos sido amigos hijo de-

- ¡Hades, por el imbécil de Zeus! -¡Oye! Se escuchó quejarse a su marido -¡Estás en mi casa respétala! Sabes lo que odio las vulgaridades y las palabrotas, ¡ya bastante vulgaridad tengo con Zeus y sus orgias sodomitas!

- ¡Momento mujer yo al sodomismo no le entro y lo sabes bien, soy muy macho!

- Macho… ¡ja! Machomenos será. Que te responda Ganimedes, o el pobre desdichado de Eufurión, ¡Era tu nieto y lo achicharraste como pollo por no dejarse co… convencer!

- E-e-e eso… eso fue… ¡patrañas mujer, puros chismes!

- Padre, ¿no se supone que esta sí sería una ROA pacífica?. –preguntó ofuscada Athena.

- Athena hermana mía, no seas ilusa, ¿Cuándo has visto una ROA tranquila?

- Esperaba verla hoy Artemisa.

- Pues eres mucho más tonta de lo que a veces llega a ser Artemisa.

- ¡Apolo!

- No te enojes gemelita, es la verdad. ¿Por qué crees que siempre tenemos que venir acompañados de nuestros mejores guerreros? ¿Para pavonearnos Athena? ¿Para coquetear Artemisa? ¿O para hacer gala de Mirreyismo tío Poseidón?. NO. Siempre acabamos peleando porque nuestros mayores no se ponen de acuerdo, en especial El tío Hades y la Tía Deméter. Y luego Hera y Padre… Además los desquiciados de Ares y Abel. Somos una familia tan disfuncional que necesitamos guaruras para simplemente tomar el té juntos… Mira nada más –dijo notando la situación y apuntando como ejemplo –si los tres Jueces del inframundo hoy vienen en calidad de enfermeros, al Tío Hades le está dando un Tamafat.

Hades era sostenido por sus tres jueces y Pandora le echaba aire con su abanico porque cuando Apolo comenzó a hablar, Perséfone simplemente aprovechó para tomar del brazo a Lucifer y se lo llevó, y el otro muy negado se dejó llevar.

- Tía el comportamiento de mi prima/hermana… vaya que somos disfuncionales…. –dijo Artemisa en un suspiro resignado porque la genética familiar era un lio -… El punto es que su comportamiento no es digno de una Diosa, parece más una mortal coqueta. El tío Hades es su marido, debería respetarlo.

- Artemisa querida sobrina, no te metas, Hades se lo merece. –aseguró Deméter.

- Pues yo opino lo mismo que Artemisa ¡Un hombre casado merece respeto! –Señaló Hefestos mirando a su exmujer quien sólo dijo un jum y volteó hacia otro lado - ¡Y el Tío Hades no merece que Perséfone se vaya así como así con ese casanova!

- Bueno –acotó Hera –es verdad que Lucifer tiene mala fama…

- Si mi hija ha de estar casada con un demonio, lo prefiero a él mil veces. No es de la familia y es tan educado que seguro él SÍ me pide su mano ¡Y con gusto se la daré!

- Tía, tú no tienes ni idea de quién es en verdad Lucifer.

- ¿Y tú sí Athena?

- ¿Olvidas que atacó mi santuario? Esa amabilidad es sólo una careta.

- Pues no me importa, pero prefiero ver a mi hija casada con cualquier otro pende-

- ¡BASTA YA! ¡A CALLAR TODOS! –La atronadora voz del rey del Olimpo que vino acompañada de un relámpago hizo a todos callar. – Esta Reunión Olímpica Anual se llevará a cabo en paz y punto. Ahora ¡Ninfas, atiendan a mi hermano que con ese color de piel comienzo a dudar de su inmortalidad!. Poseidón, ve de chaperón con Lucifer y Perséfone-¡Momento!-mejor no, siempre le quieres tirar el calzón a mis hijas.

- ¡Ya te dije que ese fue Julián Solo!

- No me importa. ¡Abel!

- ¡Pero Padre! –se quejó como adolecente.

- ¡Que vayas!

- Chi…huahua –Abel junto a sus guerreros que le siguieron a respetuosa distancia se fue tras Lucifer y Perséfone en calidad de chaperón arrastrando los pies y quejándose.

-Hasta que veo algo de diversión –susurró con mal sana complacencia un guerrero.

- Kanon cállate, si te escucha algún Dios esto se pondrá muy feo para nosotros.

- Sólo dije la verdad Baian, además ¿quién eres tú para callarme? ¿Ahora eres el jefe de los Generales Marinos?

El rubio lo encaró y le puso los puntos sobre las ies –Sí, desde que te largaste alguien tenía que guiar a los demás y hacerlo bien. Quiero que recuerdes que estás aquí en calidad de impostor, NO de un verdadero general marino, nunca volverás a ser Kanon de Dragón Marino y espero lo tengas muy en cuenta. Sé que te encanta ser el mandamás, pero hoy no, hoy te comportarás como se te dijo, estás aquí gracias a Thetis, y si pones a prueba mi determinación con tus imprudencias, no dudaré en desenmascararte delante de todos, aunque eso represente un castigo también para los míos. Pero seguro que no podrá ser peor que el que te impondrá el Patriarca Shion. Ese hombre tiene su fama y sabe hacerse obedecer, si Athena fue blanda contigo estoy seguro que él no lo será, así que acata lo que te diga o atente a las consecuencias.

Baian se dio la vuelta y se retiró de Kanon dejando al "Dragón Marino" con una expresión de molestia, no podía ser imprudente, conocía a Baian lo suficiente para saber que cumpliría su palabra.

- Caballo malnacido.

- ¿Problemas hermanito?

- Nada que te importe Saga.

- Oye no soy el enemigo –dijo poniendo sus manos al frente –pero por lo que pude ver, creo que Baian te dijo algo que no te agradó.

- Es un petulante.

- Y tú un inconsciente. Para comenzar no deberías estar aquí, en lugar de pelear con ellos, deberías agradecer que gracias a esos "petulantes" sacaste tu ansiado pase a la ROA, que como vez, no es nada del otro mundo.

- ¿De qué lado estás Saga?

- Del de la Razón.

-Uh hu hu eso sí que es novedad. La palabra "razón" y tú, no combinan.

- Mira –dijo tomándolo de forma ruda por la pechera.

- Chicos sea lo que sea que estén discutiendo se acabó –dijo Shaka parándose al lado de ambos –su forma de pelear es tan conocida para todos en el santuario que sin que los escuchemos, su lenguaje corporal los delata y creo que en breve le llamará mucho la atención a Shion que Saga de Géminis esté hablando de tan peculiar forma con el "Dragón Marino".

Discretamente ambos voltearon hacia Shion quien entre mantener su atención en Athena de quien estaba a su lado, echaba miradas suspicaces a esos dos de cuando en cuando.

- Diablos, Shaka tiene razón. Luego hablamos Kanon. –Saga hizo una reverencia en forma de falso saludo al "General Marino" y se retiró.

- Gracias por la oportuna advertencia Buda.

- No hay de qué compañero, pero harías bien en controlar tu carácter, eres muy obvio cuando te molestas. –dicho esto Shaka también se retiró.

- ¿Qué ocurre Kanon? –dijo el joven Sorrento acercándose.

- Que parece que todo el mundo hoy está en mi contra.

- ¿Te peleaste con Baian?

- Es un arrogante.

- Él no es arrogante Kanon.

- ¿Qué no?... Además ¿Desde cuándo tomó el mando el idiota? Pensé que tú estabas a cargo, como siempre andas con Julián para todos lados…

- Tú lo has dicho, soy el más cercano a Julián Sólo, pero no soy el general al mando. Cada quien se encarga de su pilar y nadie está por encima de nadie entre los generales marinos, pero cuando se requiere de un líder, todos estamos de acuerdo en seguir a Baian por su sensatez. Así que sí, si tuviéramos que decir que hay un general al mando ese sería él.

- Diablos…

- ¿Extrañas estar al mando tú? –preguntó con una risilla.

- No digas tonterías… es… sólo que antes todo mundo me pedía consejo a mí.

- Las cosas cambian Kanon. Mejor agradece que se te cumplió tu capricho, deberías tratar de disfrutar.

- Baian no me deja.

- Te seré honesto, por lo que sé de generaciones de generales anteriores a la nuestra, las ROAs nunca han sido reuniones agradables, venimos en calidad de soldados, no de invitados, y aunque oficialmente sí somos "invitados de honor" la verdad es que sólo somos guaruras….

- Ah… esto de la ROA apesta. Yo creí que sería una especie de fiesta.

- Y lo es, para los Dioses, pero siempre comienza con un té, luego con amenidades y juegos, y termina como un rave salvaje.

- ¿Hay golpes, alcohol, sexo y drogas? –preguntó genuinamente intrigado.

- Pues… drogas no, pero alcohol y golpes, casi siempre. Como ya sabes los olímpicos no se llevan muy bien. Y con los alcoholes de Dionisio… todo se pone muy loco.

- Ya veo…. –dijo con un poco de sorpresa. Luego de un momento de silencio palmeó el hombro de Sorrento y le dijo con cariño –Te extrañé chaparrito.

En su época de General Marino se había vuelto bastante cercano al más joven de los Generales, de cierto modo lo llegó a ver en un momento como una especie de hermano menor.

A fin de cuentas, aunque nunca lo admitía, a Kanon le había afectado bastante el rechazó y la traición de su verdadero hermano, era una daga clava en su corazón, y ese vacío filial de cierto modo lo llenaba con Sorrento.

Sorrento guardó silenció unos momentos por la sorpresa y luego sonrió –Aunque eres un dolor de cabeza, y nada fiable… yo también te extrañe. –el Joven se fue tras su Dios y luego de unos instantes, Kanon también lo siguió.

Le dio gusto saber que al menos alguien de los de ahí abajo, quienes fueron lo más cercano a una familia en sus años de exilio, lo extrañaba.

Mientras tanto con Hades…

- ¡¿Cómo puede hacerte esto Perséfone?! ¡Si yo hubiera estado ahí antes que se casaran, nunca te habría dejado hacer tal estupidez!

Pandora como buena hermana sobreprotectora odiaba a su cuñada, lo natural entre cuñadas…

Hades yacía recostado en uno de los hermosos quioscos que se esparcían por los jardines del Olimpo, en un chasie, mientras varias ninfas suministraban divinas pócimas para devolverle el color y la presión arterial adecuada.

- ¡Ese…. Ese… maldito hijo… de…

- Hades por favor no te fatigues, ¡apenas si puedes respirar!

- ¡Hacerme esto delante de todo mundo! ¡Y precisamente con él! –en ese momento comenzó a hiperventilar.

- ¡¿Qué te dije?! ¡Todavía no puedes hablar! –reprendió Pandora.

- Mi señor por favor tranquilícese, no tenemos intenciones de meterlo en esa tumba otra vez –dijo el de Grifo apuntando a donde quedaban los elíseos, al lugar donde anteriormente estuviera su mausoleo.

Minos se salvó de un buen zape sólo porque Hades estaba muy agitado para mover ni una mano.

- ¿Cómo se encuentra mi hermano? –preguntó Zeus entrando al lugar cuya entrada se cubría con una finísima cortina de punto de cristal estelar.

- Lo estamos estabilizando mi señor –respondió una ninfa.

A Zeus le dio bastante pena el estado de su hermano mayor.

- Ay mi hija… Creo que iré a hablar con ella.

Zeus se fue a buscar a Perséfone, y Poseidón entró justo tras la partida de Zeus seguido a respetuosa distancia por sus Generales Marinos.

- Pandora, bella Pandora –dijo besando su mano con galantería –¿cómo está mi hermano? –dijo sin echarle un solo ojo al pobre Dios del Inframundo.

- Mi señor Poseidón con todo respetó –habló Rhadamanthys –el señor Hades está bastante delicado, y lo que menos necesita ahora son más preocupaciones. Así que por favor le suplico se abstenga de coquetear con nuestro General.

- ¿Pero quién coquetea Juez Rhadamanthys? Sólo saludaba a la bella señorita Pandora.

- Poseidón –dijo imperativo el rey del Hades.

- Está bien hermano, no te sulfures, recuerda que a tu edad –una mirada infernal…- … a… a tu edad nada importa porque aunque eres el mayor de los hombres eres inmortal, claro, yo me refiero a que, no hay que hacer corajes.

- Pues no me provoques….

- Estás pálido como la muerte –dijo genuinamente preocupado cuando al fin se dignó a ver a su hermano con atención –no vaya a ser que regreses a tu reino con los pies por delante. ¡Vamos! ¡Hay muchos peces en el agua! Yo sé de eso. Mira, si Perséfone no quiere nada más contigo –Hades abrió los ojos con espanto -¡No, no me malinterpretes! Yo sólo quiero decir que conozco muchísimas mujeres muy bellas que estarían honradas de salir contigo.

- Ja… lo que menos… necesito… es otra relación amorosa.

- Pues no hablamos de eso…

- A… a qué te… refieres?

- A qué nuestra sobrina, bueno tu esposa, es algo caprichosa, está consentida, tanto por Deméter como por ti. Y quizá deberías darle una lección.

- Sabes…. que soy… incapaz de hacerle… daño.

- Yo sí… -murmuró Pandora.

- ¿Quién habla de daño? Yo me refiero a darle una cucharada de su propia medicina.

- ¿Eh?

- Nunca te has atrevido a darle celos, hasta el propio Lucifer te lo recomendó. Y mira quién te da celos con quién.

- Ese hijo de mil rameras… –dijo Hades desesperado…. –Un momento… ¿tú crees que sólo me quiere dar celos? –preguntó muy interesado.

- Para mí es evidente. Perséfone no es una mujer fácil, mucho menos tonta. Sabe quién es Lucifer, sabe que no es de fiar, no creo que quiera nada serio con él. Pero como tú no mueves ficha… quizá le haces sentir que no te importa y está molesta, y con Deméter metiéndole ideas en la cabeza a diario… Hades, todos sabemos que secas el mar a trapazos por ella, te tiene seguro. Quizá deberías hacerle saber que no es así.

- ¿Tú crees? –dijo esperanzado.

- Sí.

- ¿Ustedes? –preguntó a sus jueces.

Los tres se miraron entre sí y luego de sacar sus conclusiones asintieron a su señor.

- ¿Tú Pandora?

- Yo creo que el divorcio es lo mejor.

Hades bajó la mirada –Sabes que no me atrevo ni a pensar en eso…

- Mira hermano, Zeus y tú siempre se traen pleito por el Olimpo, y por qué debió ser de quién, pero yo estoy muy feliz en mi reino, el mar. Y por eso no tengo peleas con ninguno, lo que me convierte en el hermano más confiable en casos de necesidad. Y como hermano te digo, necesitas hacer algo al respecto si quieres tener a tu reina de vuelta en casa.

- En casa estamos bien como estamos –afirmó Pandora.

- Señorita Pandora, sé que quiere a mi hermano como si fuera su hermana verdadera –miró a la hermosa mujer de arriba abajo, ¡qué belleza! –gracias al Olimpo que no lo sea.

- ¡Poseidón!

- Bueno, bueno, el punto es que, sé que no le gusta lo que hace mi sobrina porque siente que hace sufrir a mi hermano, pero yo creo que él sufre más estando lejos de ella. Por eso hermano, estás de suerte, yo voy a ayudarte.

- Pose… agradezco tu interés de verdad –dijo un poco más recuperado –pero… tu historial romántico no es… bueno… cómo decirlo sin que suene… cruel…

- ¡Sí, sigo soltero! ¡¿Y qué?! ¡Nadie puede negar que he salido con muchas mujeres muy hermosas!

- Bueno, eso es cierto –afirmó Minos.

- ¿Lo ves? Estoy en capacidad de presentarte a alguien que te ayude a devolverle el favor a mi sobrina, ¿quiere celos? Eso le vamos a dar.

- Pero Poseidón, ¿a quién me vas a presentar? No quiero que la chica termine enamorada de mí porque no podré corresponderle.

- Cuanta modestia Hades… bueno si te asusta que tu "carisma" y esa perene "sonrisa" en tu rostro fulminen de amor a alguien, no te preocupes, te presentaré a una profesional de la actuación que te aseguro no estará interesada en ti.

- Ahora acabas de terminar con mi autoestima…

- No tonto, no digo que no tengas carisma… bueno…está bien que tu cara nunca expresa nada, pero es cuestión de esforzarte. Además la dama que tengo planeada es de toda mi confianza.

- ¿De quién estamos hablando? –quiso saber.


Mientras tanto…

- Este lugar es hermoso, ni mi padre tiene algo así en el paraíso. –decía Lucifer abriendo sus alas y brazos deleitándose en la vista.

- Sí… es uno de mis lugares favoritos… Yo solía venir aquí a menudo cuando era soltera… Fue en un lugar como este donde conocí a Hades.

- Jum, interesante. –dijo sobando su mentón. Luego miró a la mujer de reojo, está tenía un claro semblante de nostalgia. –Y ¿puedo preguntar, por qué están alejados?

- Por… tonterías.

- Y la suegra –Perséfone le dedicó una mirada asesina -¡No, no! Por favor no quiero ofender a mi querida Deméter, despues de todo es gracias a su infinita amabilidad que estoy aquí, sólo decía… que los problemas maritales son de dos…

Perséfone lo pensó unos momentos –Ya… no sé… mamá dice que debería divorciarme.

- ¿Y es eso lo que tú de verdad deseas? ¡Porque yo sigo soltero! –le coqueteó a forma de broma.

- Ay Lucifer –dijo con una sonrisa –tú no cambias. Y no creas que no sé qué hiciste las cosas con toda la intención.

- ¿Yo? –dijo sorprendidísimo.

- No soy como esas mortales a las que sueles engañar -le dijo con mirada suspicaz.

- Jum… no me decepcionas. Lo admito, lo hice con toda la intención.

- ¿De qué?

- Dos cosas, fastidiar a Hades, porque me divierte, pero también, quería ver su reacción.

- Lucifer te la pasas diciendo que eres amigo de mi esposo pero siempre le fastidias la vida.

- Ya lo dije una vez, esa es mi forma de querer a mis amigos varones. Entre hombres nos llevamos pesado.

- Vaya, pero muy pesado…

- Además, tampoco soy un tonto linda, sé que me estás usando.

- Jajajaja –la Diosa soltó una cristalina risa –Esta bien, lo admito, te estoy usando, pero tú te dejas usar.

- Con una belleza como tú, sería descortés no hacerlo.

- No cabe duda que eres el diablo. –le dijo sonriendo.

- Culpable.

Mientras estos dos hablaban, tras un arbusto, Abel y Zeus quien había sido prevenido por su hijo de no dejarse ver, escuchaban con gran interés la conversación apenas asomando sus ojillos.

- Aquí entre nos ¿tú te quieres divorciar?

- Yo… no lo sé… a veces creo que sí… pero otras veces…

- Te lo preguntare de nuevo y esta vez quiero que me lo conteste Perséfone, no Deméter, ¿tú te quieres divorciar del tonto de Hades?

- Como has dicho es un tonto… frio… poco romántico… a veces creo que de verdad no le importo…

- Pero todos, en todos los cielos e infiernos, sabemos muy bien que eres su vida entera.

- Lo… lo sé… a veces siento que quiero seguir adelante… ¡y otras veces siento que no tiene caso!

- Yo se lo dije, un sonrisita de cuando en cuando no mata, pero, por lo que sé, en la era del mito, fuiste tú la que iluminó su vida, y él solía sonreír mucho.

- Pero dejó de hacerlo. Y todo se volvió… apático como la muerte. Ja… pero qué espera una cuando se casa con el Dios de los muertos… -dijo con fastidio. –Además parece que tiene todo lo que necesita con su hermanita…

- ¿Celosa de Pandora?

- ¡¿De esa mortal?! ¡Jamás! No es nada comparada conmigo, además, Hades no la ve como mujer, la ve como si fuera de su propia sangre. ¡Ni a mí me respetó tanto y yo sí soy su sobrina!... Pandora es solamente una muy molesta cuñada, y si Hades dice que mi madre intriga en su contra, yo juraría que Pandora hace lo mismo contra mí.

- Sólo quiere proteger a su hermano.

- Esto es cosa de pareja ¡No debería meterse!

- Igual que mi querida Deméter. Tú lo has dicho Perséfone, el matrimonio es cosa de dos.

La Diosa se quedó pensativa.

- Diablos, quién lo imaginaría –susurró Abel muy sorprendido –ese granuja, parece… que de verdad es amigo del tío Hades.

- Pues… despues de su última bromita, yo lo dudaba bastante pero… creo que está dando en el clavo.

En los extensos Jardines del Olimpo…

La Diosa Afrodita tan alegre como siempre había organizado un juego de rally y había invitado no sólo a los Dioses sino a sus guerreros asistentes a participar. Había escondido 100 rosas de cristal cósmico, y ganaría el grupo que más rosas lograra encontrar.

Los Jardines del Olimpo eran enormes, había palacios, ruinas, bastas edificaciones, bosques, laberintos, jardines de flores exóticas, ríos, y follaje suficiente para encontrar más de un escondite muy ingenioso para cada rosa.

Cada Dios junto a sus guerreros buscaban por el lugar.

- ¡Con Afro ya la tenemos ganada! –aseguró Mascara Mortal.

- ¿Y tú que crees que soy, un rastreador de rosas?

- Eres el maestro –replicó el otro confundido.

- Puedo encontrar mis rosas, y quizá me comunique con las flores de toda la Tierra pero esto es diferente. Esas rosas fueron hechas con el cosmos de la Diosa Afrodita, su vibración es distinta a todo lo que conocemos, no son flores de verdad, son adornos de cristal.

- De seguro están hechas de amor –se burló Milo pestañeando de forma soñadora y exagerada. –Eres piscis, dicen que son sensibles a esas cosas.

- Milo… ¿Acaso me conocen en el santuario por mi sensibilidad y dulzura?

- No, más bien te reconocen por asesino y cruel.

- Exacto, además si es cuestión de "amor" ¿no se supone que tú eres el maestro?

- Afro tiene razón –dijo Milo, de repente muy convencido.

- Afro –replicó Camus –sexo no es lo mismo que amor.

- Cierto.

- ¡Hey!

- Es un juego tonto –dijo MM poniendo sus brazos en la nuca.

- Pero lo jugarán –ordenó Shion.

- ¿Por qué?

- Mascara… Escuchen hijos, ustedes los dorados, no son el mejor ejemplo de unión en el santuario, y aunque a últimas fechas sus relaciones han mejorado bastante, me congratula poder decirlo, creo que esta es una buena oportunidad para poner esa mejora a prueba. No sólo deben ser amigos, deben ser hermanos. Y está es una maravillosa oportunidad para practicar la hermandad y el trabajo en equipo, cosa que les falló bastante en la batalla de las doce casas y el combate contra Poseidón donde parecían no encontrar más opción que golpearse entre ustedes. –dijo mirando a Mu y a Aioria quienes de inmediato bajaron la vista -Admito que en las últimas batallas hicieron un buen equipo cuando la ocasión lo requirió pero, la ocasión de ser un excelente equipo debe ser siempre, no sólo por momentos.

- Estoy muy de acuerdo con mi Patriarca mis queridos caballeros, así que participaremos, no quiero más quejas. Además es un juego, las actividades lúdicas fomentan una sana convivencia familiar –sentenció la Diosa tomando el brazo de Shion –Vamos Shion, busquemos esas rosas, ¡habrá un premio para el equipo ganador!

Diosa y Patriarca se fueron y todos se miraron entre sí, resignados se unieron para dar con esas rosas.

- Me pregunto qué tan bueno será el premio –se preguntó MM.

- Quedarme con una de esas rosas me bastaría. –dijo Afrodita.

- Yo espero que sea una noche en brazos de la Diosa del amor. –se dijo Milo ilusionado –o mínimo con alguna de sus hijas ¡¿Vieron a esas bellezas?!

- No seas impertinente Milo. Esas bellezas te dejarán inservible para cualquier mujer –advirtió Camus.

- Este escorpión nunca se quedará sin batería.

- Es obvio que no lees lo suficiente. No sabes con quién te metes…

- Vamos Cami no seas aguafiestas.

- ¿Alguna idea de dónde comenzar? –preguntó Mu.

"¡Eureka!... ¡Chicos, miren lo que encontré!" escucharon decir a lo lejos. En el lugar, Eo de Escila festejaba con un reluciente cristal rojo en sus manos, una rosa… mientras sus compañeros se acercaban a celebrar.

- Bueno parece que eso de trabajar en equipo se les da muy bien.

- Si esa es la clave estamos jodidos…

- Vamos Mascara Mortal no seas pesimista. ¡Nosotros somos un gran equipo! –dijo con gran convicción.

- Aioros… se nota llevabas años muerto…. –le dijo MM.

- No te metas con mi hermano psicópata.

- Uy el niño león se enojó ¡Vamos dame un zarpazo! O ¿Será una manita de gato? Jajajaja

- Te voy a-

- Aioria tranquilo –Mu intervino tomando de los hombros al León –No viene al caso comenzar una pelea de mil días aquí en el Olimpo, además sería una vergüenza para nuestra señora. Ya conoces a Mascara Mortal.

- En eso estoy de acuerdo con Mu, si vas a caer en todas sus bromas estúpidas, morirás primero de un coraje antes que en una batalla. –le advirtió Afrodita.

- Hey pesce ¿de qué lado estás?

- Del mío. No es conveniente para nadie comenzar a pelear entre nosotros aquí en la ROA o nos ganaremos un buen castigo. Mejor tratemos de hacer lo que Aioros sugiere: tratar de trabajar en equipo.

- No hay que tratar, hay que hacerlo. –dijo el arquero con ánimo.

- Aioros tengo que coincidir en que tu tiempo "fuera" del santuario no te permitió enterarte muy bien de la mala relación que había entre dorados en el pasado.

- Pero tú lo has dicho Afro, es pasado, hoy las cosas están mejor.

- Mejorando, pero no se puede decir que estén al cien por ciento. Una cosa es llevar la fiesta en paz en el santuario y otra muy diferente es hacer que todos trabajen en equipo a menos que no se trate de vida o muerte. Muchos son demasiado impulsivos, como tu hermano, o Milo. Otros demasiado impertinentes como este pedazo de jaiba y Kanon que gracias a la Diosa hoy no está en este equipo o las cosas se pondrían peor, otros no estamos muy acostumbrados a tratar mucho con otros, como Camus, Shaka y Yo, hay también energúmenos que pierden muy rápido la paciencia.

- ¿Se puede saber por qué me miras a mi Afrodita?

- Por nada Saga. Otros sí están dispuestos a colaborar como tú, Aldebarán, o Mu, pero se van a dar con pared con algunas cabras tercas, y algún respetable caballero que cree que aún está en Rozan echando una siestecita.

Todo mundo volteó a mirar y se encontraron al de libra tirado en el piso con una mano en su estómago, otra en su nuca, y el escudo de Libra como sombrero cubriéndole la cara, el cual vibraba un poco cada que un fuerte ronquido salía de su interior.

- Maestro despierte –Mu se hincó para mover al chino –no es decoroso que un dorado haga esto en la Reunión Olímpica Anual.

- No… No Shunrei… cinco minutos más…

- ¡Maestro!

- Bueno, como bien dijo el maestro Shion, esta es una buena oportunidad para cambiar eso. Y tú has dado en el clavo Afro.

- ¿Yo Aioros?

- Sí, haremos equipos tal cual lo mencionaste. Comenzaremos emparejando a los que más parecidos son, para que no les sea tan difícil. Por eso Aioria y Milo ustedes buscarán por allá, en las ruinas de ese viejo y enorme Partenón, son hábiles y su impulsividad y energía les hará sortear el reto que esas ruinas representan. Shaka, Camus y Afro vayan hacia los jardines olímpicos, con Afro les será más fácil buscar entre las plantas. Aldebarán, Mu y el maestro de Libra, en cuanto lo despierten, busquen en dirección Este por los terrenos de las ninfas. Yo me llevaré al energúmeno, haremos equipo como antes, estoy acostumbrado a su carácter y lo haremos muy bien. Y en cuanto al terco y el psicópata, siempre han sabido hacer un buen duo, seguro sabrán contrarrestarse el uno al otro.

- ¡Oye! –corearon los tres aludidos muy ofendidos.

- ¡No se diga más compañeros! –dijo el arquero tan optimista como siempre - ¡A participar!

- ¿Aioros seguro que sabes lo que haces? –la duda en la expresión de Camus era más que evidente.

- ¡Claro pequeño! ¡Haremos un trabajo formidable!

- Como tú digas…. Y Aioros…

- ¿Sí?

- Ya no me llames pequeño, por si no lo notaste desde que te fuiste crecí bastante.

- Sí… ¡todos están enormes! –dijo revolviendo cariñosamente el cabello de Camus.

Al sentir un cosmos helado listo a congelarle las piernas y todo lo que seguía para arriba al Arquero, Shaka y Afrodita se apresuraron a llevarse a Camus.

El cabello de Camus era sagrado, en especial su esponjado superior muy al estilo de "Elvira la dama de la oscuridad", y tratarlo como a un niño pequeño era casi suicidio… así que Aioros tenía mucho que aprender de cómo tratar a sus adultos "hermanitos"

El que busca encuentra…

Todo mundo buscaba esas rosas, Dioses y guerreros, y Perséfone había decidido hacer equipo con Lucifer pues habían tenido una amena charla y ya lo comenzaba a ver casi como a un amigo.

Buscaban por los bastos campos elíseos ya que la Diosa Afrodita, era buenísima para esconder cosas que debían ser descubiertas poco a poco, como el amor y el sexo.

Y en la vuelta de un quiosco, a lo lejos se topó con un Hades muy sonriente que iba del brazo de una hermosa rubia que se le colgaba con demasiada coquetería.

- ¡Pero… ¿Qué diablos?!

- Wow, parece que mi amigo no pierde el tiempo.

Hasta sus oídos llegaban las palabras y risas de estos dos.

- Thetis pero que cosas dices, con razón Poseidón tiene una sonrisa en su cara de idiota todo el tiempo.

- Yo podría hacerte sonreír todo el tiempo también –le dijo muy coqueta.

- No me tientes que soy casado.

- Pero, a tu mujer, es obvio que no le interesas. ¿No se fue de inmediato con ese coqueto de Lucifer?

- ¡¿Coqueto?! –se dijo el Ángel, y luego aseguró muy seriamente –Culpable, totalmente.

- Además eres un hombre muy apuesto Hades, mis hermanas son muy quisquillosas a la hora de elegir un hombre para algo serio y créeme, estoy segura que todas, caerían a tus pies.

- Thetis me halagas.

- Es la verdad, dime ¿por qué tienes que soportar estar tan sólo? Se dice que desde el rapto Perséfone te ha odiado. Se dice que tú la amas, pero recibir odio a cambio de amor nadie lo merece, por eso… ¿por qué no la dejas libre? Ella sería feliz y tú podrías rehacer tu vida.

- La verdad… nuca me lo había planteado así.

Al ver que Hades se lo pensaba Perséfone sintió un frio recorrerle la espalda, no lo comprendió, pero no pudo evitar sentirlo.

- Quizá tengas razón… quizá sea hora de liberarla de este desafortunado enlace y dejarla buscar otro amor. Aunque siempre se quejaba del inframundo… Es obvio que le gustan los infiernos ya que de otro modo se habría fijado en algo mejor que ese mamarracho. Pero si eso la hace feliz…

- Entonces ¿esta vez va de verdad? ¿Planeas divorciarte?

- Como lo comentábamos hace un momento, parece la decisión más sana, para los dos.

- Claro que sí, ella podrá buscar al amor de su vida en algún otro dios o demonio y tú no estarás al borde de la muerte de tanto coraje. No sabes cómo me preocupé cuando mi señor dijo que te habías puesto tan mal cuando Perséfone simplemente se fue con ese coqueto.

Perséfone sintió que se le encogía el corazón al escuchar eso. Pensó que sólo había sido una pantomima de Hades, no se dio cuenta que había sido algo serio.

- Hay muchas mujeres que cuidarían mejor de ti… Yo por ejemplo.

- Thetis… pero… tú, ¿no tienes algo con mi hermano? –preguntó haciéndose el ignorante.

- Hades claro que no, lo quiero mucho y le guardo una gran gratitud lealtad y respeto, pero no es la clase de amor que piensas, es algo más parecido a la relación que hay entre tú y Pandora.

- Oh ya veo, una disculpa.

- No te disculpes. Y la verdad, yo soy una mujer soltera –dijo soltándose del brazo del oscuro señor y caminando unos pasos lejos -… Hades… no sé si será el momento… pero… la verdad… yo… ¡Siempre he estado enamorada de ti! –dijo arrojándose dramáticamente sobre Hades quien como todo un actor del cine de oro la recibió entre sus brazos como galán de película.

- Pero Thetis…

- Sí, no puedo seguir callándolo –dijo aferrándose a su pecho -… Hades… para ser el Dios del Inframundo, tu pecho es tan cálido…

En ese momento el cosmos de Perséfone ardió y fue retenida por Lucifer antes de lanzarse como pantera sobre Thetis.

- ¡Suéltame Lucifer!... ¡Suéltame!... ¡En este momento le voy a enseñar a ese pez de charco a respetar a un hombre casado!

- ¡Tranquila mi bella dama! ¡No tiene caso!

- ¡¿Cómo que no tiene caso?! ¡Es mi Marido!

- ¡Perséfone escúchame! –Lucifer la tomó por los hombros y la giró para que lo viera de frente -¡Sólo trato de protegerte!

- ¡¿De qué?!

- Perséfone para comenzar tú eres una dama y una Diosa, y no es bueno que te líes con otra mujer a golpes, menos con un ser menor como una sirena. Además te fuiste conmigo ignorando a tu marido, delante de todos, con toda la intensión de humillarlo y hacerlo enojar, y ahora ¿le harás una escena de celos?. Disculpa amiga mía pero se podría decir que fuiste tú quien lo arrojó en brazos de otra mujer. La única que quedaría en ridículo aquí serías tú, por eso te pido, cálmate.

- … Lucifer, perdón… pero… necesito estar sola… - La Diosa, sabiendo que el ángel caído tenía razón, dejó de forcejear y luego de un momento se fue corriendo.

El Ángel la vio irse y luego sonrió. Pero no con malicia. Al parecer él también había escogido sus apalabras a propósito. Lucifer sabía que Perséfone necesitaba estar un rato sola procesando emociones que creía haber olvidado, así que a la primera ninfa coqueta que le sonrió, se fue detrás de ella.

Detrás de un matorral…

- Parece ser que ese papanatas sí quería ayudar al tío…- dijo Abel con la cara desencajada. Por la forma en la que siempre lo trataba juraba que lo odiaba.

- Al parecer Lucifer no es tan mala persona…. Pero no lo entiendo… Se hablan cosas terribles de él en la Tierra, de bueno no se sabe que tenga nada, y tiene pleito casado con sus propios hermanos. ¿Sabías que su hermano Miguel fue el responsable del chismecito que se soltó aquella ocasión en la gazeta de chismes**? Y con Jesús ni se diga, se lleva pésimo, no creí que de verdad tuviera aprecio por mi hermano.

- Ay padre, entre hermanos siempre nos llevamos pésimo, siempre nos llevamos mejor con los ajenos, sólo mírense ustedes, o a Apolo y a mí. Siempre está ahí presumiendo ser el Dios del sol y tratando de sobajarme. ¡Cuando el verdadero y más poderoso Dios sol soy yo! ¡Y tú ni siquiera me lo reconoces padre! ¡Sabes bien que soy más poderoso que Apolo!–dijo cruzándose de brazos con actitud reclamante.

- Hijo, la verdad, Apolo también es-

- ¡No Padre, soy yo! ¡El sólo es la representación de la luz solar, los puros rayos! ¡No entiendo porque te pones de su lado! ¡El único, el original Dios Sol soy yo! ¡Pero en lugar de apoyarme te aliaste con él para echarme del Olimpo!

- Lo reconozco me equivoqué. Te pedí disculpas. Y ya has vuelto, concéntrate en lo positivo.

- ¡Por qué razón me dejaste volver ni siquiera lo sé! ¡Tú y Apolo me atacaron hasta echarme de casa y estuve mucho tiempo divagando solo y perdido entre las dimensiones de mi abuelo! La verdad ni siquiera sé porque vine a esta reunión… -dijo muy ofendido habiendo hecho, de nuevo, catarsis sobre el trato que había recibido de su familia.

- Hijo, los padres no somos perfectos, cometemos errores.

- Esa es excusa de padres mortales…

- Hijo no empecemos, por favor, ya olvídalo. Además, respecto a ocupar el trono del Sol, te recuerdo que ustedes no son los únicos dioses del sol. Ahí están también Ra, Huitzilopochtli, Sué, Aditya. Hay muchos Dioses de la misma cosa. Mira nada más como se molesta Afrodita cada que nos visita Hathor. Nada menos hoy tenemos aquí a dos Señores del inframundo, Lucifer y Hades, y también están Set, Mictlantecuhtli, Enmasama y muchos más. Si todos fuéramos los Dioses únicos y verdaderos en nuestro ramo, Jesús y su Padre no me habrían bajado tanta clientela –dijo muy molesto el olímpico –Así que ya déjense de peleas tontas. Son los Dioses griegos del sol, sean felices con su puesto. En este mundo tan globalizado ya ni los Dioses nos podemos poner tan exigentes.

- Lo dices porque Thor y Odín también son señores del Rayo.

Zeus hizo una mueca de fastidio –Sí.

Abel suspiró cansado, era verdad, la globalización… con las cosas así, siempre estaría peleando con Apolo por el título y nunca llegarían a nada. ¡Pero como odiaba que los otros olímpicos, los llamaran los Dioses repetidos!. ¡Se suponía que en cada panteón sólo debía haber uno de cada uno!

Estaba haciendo un gran coraje, cuando recordó a Athena y Ares, dos Dioses de la Guerra en un mismo panteón, y cual meme, se le pasó el disgusto por eso de ser repetido. Pero lo que eran sus reclamos como hijo…

- Bueno, puede que no sea el único Dios sol, pero, sobre el trato que me dieron ustedes ¿qué?

- Hijo, ya olvídalo… ¡Recuerda que perdonar es divino! –dijo Zeus con una sonrisa servil.

- ¿Sabes qué? ¡Me voy! Pon a tu favorito Apolito de chaperón, yo me voy a jugar con los demás.

Abel se fue muy molesto seguido por sus guerreros dejando sólo a Zeus. Y Zeus agachó la cabeza cansado ¡Qué difícil era ser padre!

- Con razón mi padre prefirió comernos…

Con los espectros…

- ¡Mi señor! –dijo Minos apareciendo de repente y sobresaltando a Hades.

- ¡Minos, ya te he dicho que no me saltes así!

- Perdone… ¡Pero mire! –dijo mostrando 5 rosas de cristal –creo que vamos ganando.

- Yo creo que sí –les dijo Thetis mostrando otras dos.

A Thetis en el fondo le pesaba tener que entregar esas dos al equipo de Hades en lugar de a sus amigos los Generales Marinos, pero como habían trazado un plan entre ella Hades y Poseidón, tenía que estar del lado oscuro ese día.

- ¡Siete! –dijo Aiacos emocionado -¡Muy bien señorita Thetis!

- Sumen otras dos –dijo Pandora apareciendo del brazo de Rhadamanthys quien iba con sonrisa de tonto, no había pasado nada entre los dos, pero ir de su brazo y que ella lo hubiera elegido para hacer equipo ya era algo. – Rhadamanthys y yo encontramos estás cerca de las ruinas.

- Nueve –dijo Hades complacido –creo que sí tenemos buenas expectativas. ¿Dices que las encontraron cerca de las ruinas?

- Sí hermano.

- Bien, Aiacos y Rhadamanthys vayan a las Ruinas, seguro que Afrodita escondió varias allá.

- Pero, ¿quien acompañará a la señorita Pandora? –Rhadamanthys no quería soltar su brazo.

- Lo haré yo.

- Pero mi señor el plan es que se lo vea solo con la señorita Thetis.

- Tienes razón… Entonces Minos, tú escolta a mi hermana y cuídala bien.

A Rhadamanthys se le cayó la mandíbula. Cuando Hades dijo "entonces Minos" pensó que diría "ve tú con Aiacos"

- Pero… pero…

- ¿Pero qué Rhadamanthys? Ya vayan no pierdan tiempo. –ordenó su señor.

- ¡Vamos camarada! –Aiacos lo jaló por el brazo y se lo llevó tan animado como siempre…. Como siempre que salía del inframundo.

- Pero… yo…. Ella… es que… -el inglés se fue balbuceando mientras era arrastrado por su amigo.

- Mi señor Hades, si queremos que esto funcione deberíamos ir a buscar a algún lugar romántico, algo que de la idea de que hay más intimidad entre los dos. Los jardines de flores del Olimpo serían un buen lugar.

- Concuerdo con Thetis mi señor –dijo Minos.

- Thetis, si no quieres hacer esto no estás obligada –afirmó Pandora.

- Señorita Pandora le aseguro que no me molesta.

- Pero a mí sí. Esto de darle celos a Perséfone es una tontería. Ya divórciense.

- Pandora sé que sólo lo haces por mi bien, pero te pediré que por favor no te metas, ya bastante tengo con las intrigas de mi hermana Deméter.

- Por eso mismo, ya despégate de esa familia.

- Pandora… siguen siendo mi familia. Es imposible despegarme de eso.

- Pues al menos de ellas dos.

- Pandora –Hades se acercó a la enfurruñada mujer y acarició sus cabellos con ternura –Sé que estás preocupada por mí y no te gusta verme sufrir. Pero, sabes que sufro más alejado de ella…

- Es que… no es justo… –dijo la de cabellos oscuros a punto de llorar de la rabia y la desesperación.

- Mira –dijo levantando su mentón con suavidad y haciendo que esta lo mirara mientras con la otra mano enjugaba las lágrimas que amenazaban con salir –te prometo algo, si luego de este teatro, Perséfone demuestra que no le intereso en lo más mínimo, me voy a divorciar de ella, aunque me duela en lo más profundo.

- ¿Me lo prometes?

- Sí.

- Esta bien –dijo ella más tranquila.

- Vamos, tenemos un juego que ganar –le dijo con una sonrisa cálida.

- No sabes cómo me gusta verte así –le dijo Pandora.

- ¿Cómo? –dijo el otro contrariado.

- Sonriendo.

Hades se sorprendió y le sonrió de nuevo –Gracias. Si las cosas salen bien, creo que sonreiré con más frecuencia, sea lo que sea que resulte, será para bien –se dijo en un suspiro.

Ya fuera que la perdiera o la recuperara, habría un cambio en su vida, y los cambios eran buenos.

- Thetis y yo iremos a los jardines, y tú y Minos pueden probar suerte en el palacio de mi hermano, apuesto a que escondió algunas en la sala del banquete. Todos están buscando afuera, nadie ha pensado en buscar dentro.

- Tienes razón. Vamos Minos.

- Sí mi General.

- Vamos mi señor Hades, tenemos muchos más celos que prodigar.

- Vamos señorita Thetis.

En las ruinas…

- Tu hermano tuvo razón –decía Milo saltando hacia otro muro –esto es divertido, es como hacer parkour.

- Sí, aunque no hemos encontrado nada.

- Yo creo que ya lo hicimos, mira hacía allá, en los sótanos derruidos, se ve algo rojo brillar.

Milo apuntó a los cimientos oscuros que en algún tiempo tuvieron techo y ahora sólo quedaban las paredes y cimientos.

- ¿Eh?... ¡cierto! Seguro es una rosa.

Haciendo gala de agilidad, ambos muchachos bajaron a saltos, hasta llegar al punto oscuro y de cerca descubrieron que en efecto era una rosa.

Milo se agachó para tomarla pero su mano se tomó con otra, ambas tomaron la rosa al tiempo y al levantar la mirada se topó con Aiacos. Ambos aferraron la rosa y trataron de llevársela pero quedaron atrapados en el agarre.

- ¡Suéltala!

- ¡Suéltala tú, yo la vi primero!

Tiraban de aquí para allá sin poder quitársela el uno al otro.

- ¡Aioria! ¿Qué haces que no me ayudas?!

Aioria los veía asombrado y no hacía mucho por ayudar.

- Milo… ¡nunca me dijiste que tenías un hermano! –dijo muy sorprendido viendo el parecido del de Garuda con su amigo.

- ¡¿De qué diablos hablas?! ¡Yo no tengo más hermanos que ustedes, ayúdame!

- ¡Rhadamanthys! ¡No te quedes viendo como pendejo! ¡Ayuda! –exigió el nepalí.

Rhadamanthys quien ya se acercaba para echar pleito a los dorados, alcanzó a escuchar las palabras de Aioria y viendo lado a lado a Aiacos y a Milo, no pudo evitar sorprenderse también.

Había visto a Milo en la anterior Guerra Santa pero jamás lado a lado con Aiacos y la verdad el parecido era impresionante.

- Acaso… ¿los separaron al nacer? –preguntó el de wyvern.

- ¡Dámela!

- ¡No, yo la vi primero!

Parecían chiquillos tratando de quitarse el pedazo de cristal. En la ROA estaba prohibido usar sus poderes cosmicos en el Olimpo y mucho menos para atacar al guerrero de otro Dios, así que peleaban con lo que tenían.

Mientras trataban de quedársela, una sombra pasó rauda sobre ellos y se las arrebató de las manos.

- Gracias caballeros –dijo Ícaro con ladina sonrisa, quien iba acompañado de sus dos compañeros y salieron casi volando del lugar.

- ¡Miserables! –dijo Aiacos.

- ¡Es tu culpa!

- ¿Mi culpa? ¡Yo la vi primero dorado de mier-

- Aiacos, recuerda que no podemos ofendernos, al menos no aquí ni este día. No sea que estas nenitas lloronas nos acusen y el señor Hades nos castigue.

- ¡Y tú! ¿Por qué no me ayudaste? Sólo te quedaste parado como idiota viéndonos, ¿todavía traes el efecto Pandora o qué?

Luego de darle un zape, el de wyvern habló –No digas tonterías, es sólo que el gato apestoso tiene razón, no había notado lo mucho que te pareces a este cucaracho.

- ¡Arácnido! Los escorpiones pertenecemos al grupo de los arácnidos, ¡oxigenado ignorante! –le dijo el escorpión ofendido.

- ¡¿Yo, parecido a este?! ¡Ahora sí se te zafaron todas las tuercas Rhadamanthys! ¡La belleza de nuestro general te dejó ciego! –le reclamó Aiacos a su compañero.

- La lagartija oxigenada tiene razón, odio admitirlo pero, véanse. ¿Milo, seguro que no te separaron al nacer?

- ¡¿Aioria cómo te atreves a comparar mi belleza con este lastre del inframundo?!

- ¡Óyeme Narciso, ya quisieras de verdad verte como yo!

- ¡Ni loco que estuviera!

Mientras estos dos peleaban, Rhadamanthys y Aioria pasaban sus ojos de uno a otro, así, lado a lado, era innegable su parecido.

- La verdad Aiacos, creo que si te pusieras la armadura de escorpio… -dijo Rada con una mano en su mentón pensando en voz alta. –Y si él usara tu sapurí… definitivamente nos engañarían más que Kanon a Poseidón.

- ¡El peróxido ya te quemó el cerebro Rhadamanthys, ni loco dejaría que este engendro del infierno se pusiera mi sagrada armadura dorada! ¡Y ni loco me pondría esa deshonra de cacharro al que llaman sapuri! ¡Si los cinco dorados que lo llevaron puesto deberían ir a lavarse a tierra santa!

- ¡¿Cacharro?! ¡Ahora sí te la ganaste hijo de-

Aioria y Milo se pusieron en guardia, pero Rhadamanthys con su usual laconismo británico tomó a su amigo por el hombro y lo contuvo.

- Basta. Por más que quisiéramos romperles la cara este no es el lugar ni el momento.

Ambos guerreros tuvieron que aguantarse las ganas de tirarse los dientes y Aioria y Rhadamanthys se llevaron a sus compañeros para evitar una pelea.

Al este del Olimpo…

Aldebarán cargaba en el hombro al más chaparrito de la orden dorada, el viejo maestro de libra, en calidad de bulto y todavía roncaba escandalosamente.

- ¿Alde podrías hacer algo con los ronquidos del maestro? Ya me duele la cabeza.

- ¿Imagina yo? Lo traigo en mi oído.

- Pues… bájalo y déjalo…. En… ¡Esa piedra grande y lisa! Ahí estará seguro. Así podremos buscar.

Así lo hizo el toro, el maestro cabía tan bien en la piedra que hasta le quedaba de cama. Cuando hubo liberado la carga se estiró y sobó su cien. Los ronquidos del de libra que hacían vibrar su escudo cual escudo del capitán América, ya lo tenían aturdido.

- ¿De qué está hecha esa cosa Mu? ¿Usan vibranio en las armaduras?

- Claro que no. Es sólo que el maestro Dohko aunque se vea joven ronca como anciano de mil años… Y ya sabes que nuestras armaduras responden a la vibración energética, resuenan con nuestro cosmos, pero acabo de descubrir que también resuenan con los ronquidos del maestro Dohko… al menos la suya.

- ¡AH! ¡Cómo me duele mi cabeza! –dijo el Toro sentándose en el suelo.

- ¿Necesita ayuda caballero?

Una hermosa mujer de piel verde olivo y cabellos castaños muy claros, vestida con un vestido hecho de hojas que parecían hechas de éter se acercó a ellos. Era de una belleza inaudita.

- ¡Mira Mu, una ninfa! –dijo embelesado.

- Ambos parecen perturbados, ¿será por los ronquidos de aquel joven?

- Una disculpa por eso joven ninfa –dijo el educado Mu muy apenado. Un dorado haciendo semejante show….

- No se preocupe, yo puedo darles algo para el dolor de cabeza. Hagan el favor de venir.

- Sim –Aldebarán fue el primero en seguirla pero Mu lo detuvo.

- Alde, ¿crees que podemos confiar en ella?

- Mu, es la ROA, hoy es día de paz, y si ella tiene un remedio para este dolor, yo me arriesgo.

El carnero asintió y también cedió ante la idea de obtener un remedio.

La mujer los guio a un lugar donde había una bonita mesa de mármol con sus bancas del mismo material. Ahí les llevó una bandeja de cristal con una jarra y unas copas finamente trabajadas de cristal multicolor, llenó ambas copas con un líquido transparente pero de un verde brillante.

Ambos lo vieron con recelo.

- No se preocupen, no deben temer ningún tipo de engaño o traición este día. Por favor beban.

Ambos asintieron y en cuanto bebieron el primer sorbo, el dolor de cabeza, comenzó a desaparecer.

Mientras estos bebían y aliviaban su malestar en compañía de la Ninfa. Cinco ninfas traviesas rodeaban Dohko quien seguía dormido.

- Miren la ofrenda que dejaron aquí. ¡Es muy guapo!

- Sí, y fuerte, miren estos músculos.

- Esto si es calidad masculina, mucho mejor que los sátiros de Dionisio. Que fastidió de creaturas, siempre persiguiéndonos, como si nos merecieran. Pero este mortal…

- Oigan chicas… ¡¿Y si nos lo llevamos para el ritual?!

- ¡Sí! –corearon alegremente mientras entre las cinco lo cargaban sobre sus cabezas y huían con él. Que dicho sea de paso estaba tan dormido que no se enteró que estaba siendo secuestrado.

Mu y Aldebarán, conforme bebían, se sentían más relajados, sin dolores, ni preocupaciones, el elixir era vivificante. Aldebarán en el tercer trago estaba libre de esa terrible migraña que le provocara el chino, así que bebió de un solo trago lo que le quedaba en su copa.

- ¡Aaah!... ¡Nunca había probado algo tan delicioso y refrescante, me siento como nuevo! ¡Cuánto se lo agradezco señorita!

- Sírvanse un poco más señores –dijo la joven llenando las copas de nuevo.

Mu también se vio liberado de su terrible jaqueca, pero en la segunda copa se relajó tanto que hasta se olvidó de buscar las rosas.

- Mil gracias señorita. No quiero ser descortés, pero sabe, estamos en medio de un juego debemos buscar unas rosas de la Diosa Afrodita. Así que debemos retirarnos, pero de nuevo le agradezco mucho su ayuda, no hubiéramos podido continuar sin ella. ¡Mu, vámonos amigo!

El toro se levantó de la mesa y ya se encaminaba a donde habían dejado a Dohko pero vio que Mu, no daba señales de vida, estaba con la cabeza estampada en la mesa.

- ¿Mu?... ¿Amigo? ¡Ya levántate –dijo riendo – nos van a ganar si no nos damos prisa!

- Prisa…. ¿De qué? –dijo el tibetano arrastrando las palabras.

- Tenemos unas rosas que buscar.

- ¿Tenemos? Es mucha gente… que las busque Afrodita…

- ¿Mu?... estás… ¿estás bien?

- Mejor que nunca –dijo con una sonrisa perdida.

- ¿Mu?... ¿Qué te pasa? –el toro se le acercó para mirarlo a los ojos

- Pasa –dijo tumbando su mano sobre su hombro –que soy muy feeeliz… me siento muuuuy feliz… jaja… -Mu volvió a reírse tontamente y Aldebarán notó que sus pupilas estaban demasiado dilatadas.

- ¡¿Mu?!... –este sólo volvió a estampar la cabeza en la mesa -¡¿Qué le diste Ninfa?! –exigió saber el toro.

La joven se asustó ante la actitud exasperada de tremendo mastodonte.

- Yo, yo sólo… les di un remedio. –dijo temblando.

- ¿Un remedio? ¡Mira como está mi amigo! –dijo tomando a Mu por su copete y haciéndolo levantar el rostro de la mesa.

- ¡Ah! –la Ninfa dejó escapar una exclamación llevó sus manos al rostro y puso cara de circunstancias.

- ¿Qué?

- ¡Es un Lemuriano! –dijo notando los puntitos en la frente de Mu. -¡¿Por qué no me lo dijeron?!

- ¿¡Por qué!? –preguntó preocupado Aldebarán.

- El brebaje que les di es un remedio de mi señor Dionisio, pero, ¡embriaga a los lemurianos! ¡De haberlo sabido les habría dado otra cosa!

- ¡¿Los embriaga?! ¡Pero sí sólo tomó dos copas!

- ¡Los Lemurianos no deben ni tomar un sorbo de esto!

- ¡¿Por qué no lo dijo antes?!

- ¡No sabía que era un lemuriano, pensé que era humano como usted!

- ¡Pero vea –dijo el toro levantando a Mu por el copete otra vez y señalando sus puntitos –está muy claro!

- ¡Es que no los noté! –dijo muy preocupada.

Aldebarán lo soltó (y Mu se estrelló en la mesa) y miró hacia el frente con la cara desencajada. Un dorado borracho… ¡Un dorado borracho en la ROA! ¡Shion los iba a reprender!

- ¡Necesito la ayuda del maestro Dohko! –el toro salió corriendo a donde habían dejado dormido a Dohko pero al llegar no lo encontró.

- ¡Maestro! –Lo llamó, quizá se había despertado y andaría por ahí -¡Maestro Dohko, necesito su ayuda!... ¡Maestro Dohko!

Lo buscó por todos lados pero no lo encontró.

- ¿Qué ocurre caballero? –la ninfa que los había ayudado se acercó al gran toro para tratar de ayudar de nuevo.

- No encuentro al maestro Dohko, lo dejé por aquí.

- ¿Dónde?

- Justo ahí –señaló a la piedra que debía estar a unos veinte metros de distancia.

- En esa piedra se suelen dejar las ofrendas para las ninfas, si encuentran algo ahí se lo llevan.

- ¡¿O qué?! –dijo en su idioma natal.

- ¿Su amigo era joven y guapo?

- Pues no es joven pero lo parece, y guapo, no sabría decirle, eso es cosa que juzga una mujer. Pero diría que no es feo.

- Pues entonces seguro se lo llevaron, siempre aprovechan la ROA para llevarse algún hombre mortal que les parezca apetecible.

- ¿¡Se lo van a comer?!

- ¡Claro que no! -dijo muy ofendida –¡¿qué clase de bestias salvajes cree que somos?!

- Ah… -Alde respiró aliviado -Disculpe no era mi intención, pero –dijo con premura -¿qué le van a hacer?

- Jugar con él, sólo eso.

- ¿Jugar? ¿Y qué tengo que interpretar por jugar?

- Depende de lo que quieran… si es guapo y joven quizá tengan en mente juegos un tanto… adultos.

Las ninfas eran impredecibles, a veces solo querían jugar y nada más, pero a veces, sus juegos se volvían algo atrevidos.

- No… -se dijo Aldebarán desencajado.

Un dorado borracho y otro en medio de una orgia. Shion los iba a matar.

- Aunque, -agregó la ninfa pensativa –si quienes se lo llevaron fueron las Ménades puede que lo usen para su ritual.

- Eh… eso me suena, lo leí en algún libro del Santuario pero… son tantos… ilumíneme por favor.

- Es una representación de la muerte de Orfeo.

- ¡Oooh! No sabía que su pelea contra Rhadamanthys era honrada con representaciones de las bellas ninfas.

- ¿Qué Rhadamanthys?. No, es el ritual mítico que rememora el día en que nuestro señor Dionisio mando a las ménades a desmembrar a Orfeo parte por parte.

- ¡¿QUEEEEE?!

- Es una tradición milenaria señor caballero. Se toma a un mortal que represente a Orfeo y se repite la acción.

- ¡No, no, no, no! ¡Maestro Shiooooon! –el Toro salió corriendo haciendo temblar la tierra bajo sus pies a cada paso en busca del Patriarca. Pero en su carrera se detuvo en seco.

¿Qué le iba a decir al patriarca? Su querido alumno y sucesor de casa estaba borracho, y su mejor amigo de toda la vida iba a ser despedazado, todo porque los había descuidado a ambos. ¿Debería buscar a Shion, o a sus amigos?

- ¡MUCHACHOOOSS!

Mientras Aldebarán corría en busca de apoyo, un Mu borracho y abandonado en la mesa ya tenía a dos ninfas de la clase Ménade rodeándolo.

- ¿Y que hace un chico tan guapo aquí tan sólo?

- Yo…. Yo… pues yo… no sé…-dijo más perdido que un burro en la niebla.

- Pobrecito, tus amigos dorados te dejaron abandonado.

- ¿Sí? –les preguntó muy interesado el carnero ¿lo habían abandonado?

- Pues no me explico qué hace un caballero dorado tan solo aquí. ¿No se supone que estaban jugando con los demás?

- ¿A… qué?

- Buscando unas rosas de Afrodita.

- ¿Sí?, pero… para qué…. ¿Para qué… buscan las rosas de Afrodita?…. Todo mundo sabe que están en su jardín… en la do… n la do… doceava casa… o… ¿era en la décima?

- Pareces confundido, mejor toma con nosotros, ¡mira! es uno de los mejores licores de nuestro señor Dionisio.

El lemuriano sonrió y dejó que le llenaran su copa, ahora con un líquido rosa fluorescente.

- ¿Cuál es su nombre caballero dorado?

- Mu –dijo sonriendo y probando la nueva copa que le ofrecían, sabía tan dulce que no se resistió y le dio fondo. –Otra por… favor…

La ninfa intentó llenarle la copa pero su jarra estaba vacía.

- Se terminó mi jarra… ¡Venga con nosotras, allá tenemos muchos más licores que seguro le gustará probar!

Ambas y guapas mujeres tomaron a Mu de las manos y lo levantaron, llevándoselo medio en vilo entre las dos.

Aldebarán recordó a Mu y regresó muy preocupado al lugar donde lo había dejado, no se lo fueran a robar también, pensaba cargárselo al hombro e ir a buscar a los demás. Tras él venía la ninfa que los había ayudado.

- ¡Mu, se llevaron al maestro Dohko!... ¿Mu?... ¡¿Dónde está?!

Cuando vio una jarra rosa vacía la ninfa que acompañaba a Aldebarán lo supo, otras ninfas se lo habían llevado.

- Me temo que también se lo han llevado las ninfas…

- ¡Nooo! – Alde tomó su cabeza y miró a los cielos. Había perdido a sus dos compañeros, ¿cómo lo iba a explicar?

*…*…*…*


Y si, así como lo leen, yo, aquí lo pongo como una simple disputa familiar, pero en el mito real, Zeus y Apolo tuvieron miedo de Efebo Abel debido al gran poder que este poseía y se unieron para atacarlo hasta dejarlo en el olvido. Es por eso que a Efebo Abel se le considera como un Dios olvidado.

Y por si no lo sabían, con su 1.70cm Dohko es el más chaparrito de la orden dorada, chino al fin y ya sabemos lo mal que se llevan los chinos con los japoneses, ya ni a Mu que es tibetano y son generalmente bastante chaparritos, le dieron la estatura más baja.

** Capitulo 4 del fic La vida en el Santuario

Laura: Hola bienvenida al fic, gracias por comentar. Sí la verdad que cuando de recién oí las leyendas de los Olímpicos, lo primero que pensé es que eso no eran Dioses sino humanos inmaduros con súper poderes. Y no sólo los griegos… Y respecto a Lucifer, pues es un personaje que me caer muy bien y poco aparece en los fanfics… de hecho creo que su aparición es nula a pesar de ser un personaje que oficialmente apareció en la franquicia. Si quieres ver más de él y la religión abrahámica en el fic de la Vida en el Santuario y Anexos sale este revoltoso galán. Qué bueno que te guste, me gusta la comedia pero creo que se puede hacer buena comedia sin distorsionar ni sacar de personalidad a los personajes, eso nos deja ver su lado humano, y en los fics de drama me enfoco más en eso que en las batallas, porque honestamente, el anime fue batalla batalla batalla y como cinco segundo de vida personal, así que… Ellos también se enojan, lloran, rien, hacen broman se tiran carrilla, se enamoran y como dice Debbie compran. Como cualquier humano y me gusta explorar su humanidad. Espero seguir leyendo tus comentarios por aquí. Gracias por leer.

Ana-nari: Sí están para agregar a tu colección de Myth Cloths, entre semana los presumimos en su vitrina y el fin de semana escogemos uno o dos para cada día de parranda. Por ejemplo viernes de meditación Shaka, sábado de cena romántica Camus, domingo de deportes extremos Kanon. Un abraso y nos leemos pronto.

Alessandradesinsajo: ¡Hola! Que gusto encontrar a una lectora antigua pero… Eh… ¿cambiaste tu nombre de usuario? Es que no te ubico de fics pasados T-T. Bueno que bueno que estás aquí de nuevo. Muchas gracias por el apoyo :). Yo también espero seguirte leyendo por aquí, me cuentas lo que te provocan las aventuras de estos descarriados (Dioses y mortales). Y respecto a ambos señores oscuros que decir, ya hemos visto lo que pasa cuando están juntos, si leíste el de la Vida en el santuario sabes a que me refiero, pero Lucifer no es malo sólo muy muy sincero (irónico XD) y algo llevado… muy llevado sí. Pero hay que elevar esto a nivel Dios pues demasiados Dioses juntos es lo que tenemos.

Bueno nos estamos leyendo cuídense mucho y sueñen con los dorados… o marinos y jueces quien les guste más.