El director de Hogwarts entró en escena mientras miraba a todo el jurado del Wizengamot. Se acercó a Fudge y le recriminó en voz alta.

—¿Cuánto tardaras en dejar de ver las pruebas a tu alrededor? —miró al hombre—Ha regresado es un hecho. Debes de dar ejemplo o serás recordado como el ministro que le dio la guerra ganada a Lord Voldemort.

—No ha vuelto—dijo el ministro histérico dejando a Albus cortado. El anciano se atusó la barba mientras observaba todo el Wizengamot compuesto por altos cargos ministeriales, familias prominentes y algunos puestos en representación de instituciones importantes.

Fudge miró enfadado y dijo—Las pruebas son irrefutables. El Señor Potter usó el encantamiento Patronus delante de un muggle, debe de ser penalizado con la expulsión y el encarcelamiento. Ha dejado nuestro mundo al descubierto.

Muchas voces chillaron ante la idea del ministro mientras que otras lo aplaudían. Harry asustado movió sus ojos a las únicas personas en las que confiaba en aquella sala. El director rápidamente dijo.

—En realidad, ministro. Nuestro mundo no fue exhibido más de lo que debía. El chico que vio magia era su primo que ya conocía su facultad mágica—sonando tranquilo. Harry pensó para sí mismo que su primo lo llamaría rareza o enfermedad no facultad.

Fudge dijo—El Patronus es un encantamiento que emite luz, calor…Podría haber sido visto por otros muggles—intentando hacer ver su opinión.

—Por suerte ninguna noticia ha llegado a oídos del Ministerio—sonriendo descaradamente—En cambio sí han llegado noticias de ataques a familias y a muggles. Eso no puede ser olvidado.

Cornelius miró al hombre pero no dijo nada. Umbridge en cambio observó al chico con odio y señalizó.

—Señor director. Esos—intentó enfatizar—ataques como los llamas, son solo muestras de fervor de algunos exaltados—miró al Wizengamot—Cualquier ataque debe de ser reprimido. Por eso el Señor Potter debe de ser castigado.

Albus rápidamente dijo—El Señor Potter no hizo nada malo. Fue en legítima defensa—uso su última carta.

Cornelius observó al chico y dijo—¿Qué lo atacó? El patronus no es un encantamiento ofensivo.

Harry habló y dijo—Dementores. Por eso lo usé.

Fudge rio y dijo—Astuto, Dumbledore—regodeándose—Los muggles no pueden ver a los dementores. Dementores en un área muggle y que ataquen a este chico—rio—Las probabilidades son irrisorias.

El anciano sonrió y dijo—Alguien tuvo que ordenarles que atacasen, Cornelius. Y o está en esta sala—sus ojos rodearon a todos los presentes—o es Voldemort—un silencio sepulcral rodeó a todos.

El chico se retorció de sus cadenas y dijo—No miento. Había dos dementores.

Fudge apretó los puños y dijo—No hay testigos. No puede ser probado, chico. Ahora—miró a todos—Votos a favor de encarcelarlo…

Su discurso fue cortado inmediatamente por la voz clara de Dumbledore—Resulta que sí tenemos y tengo que informar que estos ya testificaron en la hora señalada en la oficina de Madame Bones.

Fudge observó a la mujer serena en su lugar. Furioso miró a la mujer pero se contuvo no queriendo armar una escena. Amelia habló poniendo orden en el lugar—Los testigos presentados por el abogado del acusado fueron claves. Podemos determinar que hubo dos dementores en el área y por tanto los miembros que puedan dar esa orden serán investigados.

El ministro observó todo y tranquilo miró a toda la sala buscando alguna salida a esto pero no parecía haber ninguna. Albus en cambio añadió—No olvide Amelia que puede haber otras causas detrás de los dementores.

La mujer asintió pero Fudge se adelantó con una nueva baza—¿Puede realizar un patronus? Así veremos si de verdad miente—sonriendo confiado en la dureza del hechizo.

Dumbledore miró a Harry y dijo—No tienes que hacerlo.

Amelia en cambio censuró al hombre curiosa. Chasqueó los dedos y las cadenas se relajaron—Enséñenos, Señor Potter.

Con un movimiento de varita, Cornamenta salió de la punta y cargó contra Amelia Bones. La mujer conmocionada al ver al ciervo observó a todos en la sala. Muchos estaban extasiados por el encantamiento. Ciertamente el chico era poderoso, su patronus emitía suficiente luz y calor para calmar a toda la sala. Amelia observó al ciervo y sonriendo dijo en voz baja—James.

Muchos otros del Ministerio dijeron lo mismo y alzaron sus varitas en señal de respeto. Harry observó todo esto sin comprenderlo hasta que Dumbledore le dijo—Muchos conocieron a tu padre. Es una muestra de solidaridad y respeto a los difuntos. Era su mismo patronus.

Harry orgulloso hizo que su ciervo brillase más aún. Progresivamente el hechizo se desvaneció dejando a toda la sala en estupor. Fudge rompió el silencio diciendo—Votos a favor de la condena.

El chico vio como tan solo unas pocas manos se alzaban, entre ellas Percy, Umbridge y Fudge. Cabreado vio como claramente iba a salir victorioso de la vista. En pocos minutos las cadenas empezaron a repeler su cuerpo y a desaparecer. Se levantó para decirle gracias al director pero esté se había marchado rápidamente. Harry salió del lugar hasta que se topó con Madame Bones aun conmocionada por su patronus.

La mujer miró al chico y dijo—Sabía que saldrías de está. La defensa propia nunca es ilegal—sonriendo a pesar de su fachada de dureza.

Harry la siguió por los corredores hasta el DMLE, donde la mujer se fue a su despacho no sin antes esgrimir su varita y abrir la puerta que tanta intriga había despertado en Harry. Intentando no sonar demasiado triste le dijo.

—Puede que encuentres cosas cuestionables en ese lugar, Harry—suspiró para sí misma y dijo—No se te permite llevarte nada. Pero…puedes echar un ojo mientras Arthur vuelve a por ti. No olvides que tu padre a pesar de todo fue un gran hombre.

Harry se encaminó ilusionado a la sala pero dudando dijo—¿Y Sirius?

Amelia cerró los puños y su pecho se tensó aún más. Sus melones pugnaban por salir de su ropa—Black fue un buen hombre hasta que decidió arruinarle la vida a los que amaba—se marchó rápidamente mientras Harry observaba la puerta entreabierta del despacho de su padre.

Olvidándose de Madame Bones, el chico entró en la pequeña y cerró la puerta. A pesar de sospechar que estaba siendo vigilado le dio igual y ojeó todo lo que pudo en aquella pequeña sala rectangular.

Las paredes estaban repletas de posters de Gryffindors, motos y chicas semidesnudas. A Harry le llamó la atención encontrar esos últimos posters también en la de su padre. A continuación miró un gran armario cerrado con un pestillo grueso. Intentó abrirlo pero había algún encantamiento que obstaculizaba el proceso. Un simple alohomora fue suficiente y se quedó anonadado al ver en el armario una enorme colección de sujetadores y bragas de colores y diversas formas. Curioso, las toqueteó todas mientras imaginaba el cuerpo de esas mujeres.

Una emoción lo llenó por completo. No era orgullo sino asco. Su padre a pesar de estar casado y estar esperando un hijo tenía en el trabajo una colección de ropa interior femenina. Parecía que Snape había tenido razón durante años y no eran tan buenos. Aun así, Harry agarró algunas examinándolas. Tan solo había visto el sujetador de Hermione y en aquel mueble había algunos incluso más grandes. Su miembro comenzaba a ponerse duro pero no podía satisfacerse aquí. Cerró el armario mientras regresaba a examinar cajones.

Nada útil, ropa de auror, guantes y alguna varita de repuesto. Incluso envoltorios de ranas de chocolate y golosinas varias. Bombas fétidas, ciertamente eran más infantiles de lo que suponía. Humeó entre los papeles de los escritores dándose por vencido. Aquí solo había cachivaches inútiles sin valor. Los papeles eran otra cosa.

Cartas para Dumbledore, de su madre. Fotos suyas cuando bebe e incluso algunos mensajes entre los merodeadores, algo interesante pero nada más. No comprendía que podía importar tanto a ojos de Amelia para mantener cerrado este lugar todos estos años. Su padre era un desviado sexual pero no parecía lo suficientemente fuerte como para cerrarla a cal y canto. Mientras hojeaba los papeles vio varias ecografías y otras facturas. Nada que fuese importante.

Angustiado golpeó la mesa solo para palpar un botijo enorme ocultó por algún encantamiento. La magia lo hacía invisible y estaba oculto entre los muchos papeles acumulados. No podía desvanecer aquella magia pero sabía que era. Había visto un utensilio semejante hace unos meses en la oficina de Dumbledore. Miró el reloj sabiendo que no tenía demasiado tiempo y robarlo no era una opción. Con dudas en el pecho insertó la cabeza y pudo ver una pequeña escena frente a él.

Harry pudo ver que el despacho seguía igual solo que mucho más limpio. En él, dos chicos de alta estatura y complexión atlética hablaban. Uno de ellos era la reencarnación de Harry solo que sin ojos verdes y el pelo algo más castaño. El otro era Sirius solo que ahora tenía un buen físico y una gran sonrisa bromista. Ambos eran bastantes atractivos pero le molestaba las dos sonrisas que llevaban. Le recordaban a Malfoy.

James rápidamente dijo—¿Se sabe algo de los mortífagos?

Sirius negó diciendo—Mi abuelo se oponé a entrar en la guerra pero buena parte de mi familia son mortífagos. Ninguna noticia. Solo que Regulus ha muerto…

James abrió los ojos y abrazó a su amigo en una gran escena que llenó el corazón de Harry. La escena duró poco pues pronto cambió y un James malhumorado empezaba a protestar diciendo.

—Llevo ocho meses sin sexo—frustrado—Lily dice que hasta después de cuarenta días del parto nada—cerrando los puños y golpeando la mesa— Lleva nueve meses haciéndome solo mamadas y pajas—Miró a su amigo—Me subo por las paredes tío.

Sirius simplemente añadió—Veté de putas al callejón Knockturn.

James se sentó y dijo—Necesito descargar tensión pero no puedo engañar más a Lily—apesadumbrado.

Su compañero simplemente se encogió de hombros diciendo—Lo importante es no dejar bastardos. Siempre decías que la fortuna Potter debía de ser para un hijo fruto del amor—suspiró y dijo—amas a Lily. Solo es un encantamiento y puedes darte una canita al aire.

James simplemente asintió y cabizbajo dijo—Ya sabes lo que ocurrió hace meses. No quiero que se repita. —Sirius miró a su amigo y dijo—James son solo bebes. Siempre es bueno tener bebes, tu familia crecerá. Serás un gran padre.

El hombre dijo triste—Pero si son de diferentes madres, Canuto todo se rompe.

El hombre asintió similar a los perros y encogiéndose de hombros dijo—Mis padres quieren comprometerme. A pesar de que me fui de la familia mi contrato sigue vigente y ya he conocido a mi esposa. Está bien buena—sacó un enorme sujetador rojo chuleándose de su amigo.

El hombre abrió los ojos a través de las gafas y añadió—La suerte del perro no, Sirius. ¿Qué opina tu amante oscura de tu nuevo matrimonio?

Sirius ignoró y dijo—Es solo una formalidad. Un chocho me da placer y el otro me da bebes. Yo salgo ganando y…—James sonrió diciendo—tu familia pierde dinero y estatus por un único heredero mujeriego.

Ambos rieron y el recuerdo se apagó.

Harry salió del lugar sabiendo algo que le heló la sangre. Su padre había sido infiel varias veces a su madre solo por…por sexo. ¿Tan bien se sentía como para traicionar a la persona que más amas? ¿Varios bebes? ¿Tendría un hermano perdido o acaso Sirius había inseminado a todas las mujeres con las que se había acostado? Cada vez estaba más rojo de furia al pensar en eso. Ahora mismo tan solo quería saber la verdad, pero ese recuerdo llevaba tantos años que estaba muy deteriorado, en Sirius tampoco podía confiar. Sus años en Azkaban habían borrado sus recuerdos felices y dudaba que le contase la verdad. Tan solo quedaba la prueba empírica para justificar un poco a su padre, tenía que follar. Si era tan bueno como se suponía entonces ambos hombres podían tener algo de sentido en medio de su idiotez.