Fiebre de venganza

La mañana se estaba asomando, el baño parecía más cálido que antes y eso abrumó al asesino que yacía durmiendo en la bañera como todos los días.

- "Que calor" –exclamó al despertarse y ver a la pequeña niña que dormía en su panza- "¿Qué pasa?" –y al tocarla para que despierte su asombro despertó… estaba hirviendo- "¿Te sientes mal?" –dijo por último mientras apoyaba su mano en la frente de la niña… ella se acurrucó más a su cuerpo- "KAZUKI" –gritó-

El silencio se apoderó del lugar, desde ayer que el idiota de compañero que tenía no aparecía por la casa y tampoco contestaba sus llamadas. Tomó a Miri en brazos y como pudo la acostó en el sillón para luego buscar el termómetro.

- "38,5°C" –exclamó con preocupación, tomó el celular para hablar con Kazuki sin éxitos nuevamente- "Medicina" –simplemente dijo mientras se levantaba para buscar alguna-

Entre tanto buscar encontró algunas y su esperanza volvió por unos instantes, siendo destrozada rápidamente al leer que no eran aptas para niños menores.

- "No sé hacer nada" –exclamó frustrado, luego de un gruñido-

- "Rei papá" –se escuchó rompiendo el silencio, la voz de la niña sonaba a súplica, llamándolo para que no la deje sola en ese estado… él corrió como nunca-

- "MIRI" –su preocupación ya lo estaba superando, pero luego algo pasó por su cabeza-"El hospital…" –alzó a Miri y cuando quiso caminar solamente pensó- "Pero… ¿dónde está el hospital?"

Sin pararse a pensar solamente agarró una sábana del cuarto de Miri y la envolvió rápidamente mientras corría hacia el único lugar que le quedaba, ya que el día anterior por ir rápidamente al jardín, sin necesidad alguna, la rueda de la bicicleta se había roto, y como el idiota del rubio seguía sin contestarle fue su última opción. Encima la lluvia seguía tan intensa como el día anterior… ¿algo más podía pasarle?

Miri seguía delirando su nombre por la fiebre, logrando que el chico corra más rápido de lo que alguna vez pensó que podía correr. Hasta que llegó al lugar deseado abriendo rápidamente la puerta, sorprendiendo al hombre que estaba de espaldas a ella.

- "Kyutaro-san, ayúdame" –estaba empapado y agitado, y Miri estaba cada vez más caliente encima de toda mojada- "KYUTARO-SAN RAPIDO POR FAVOR… TE…

- "Tranquilo Rei, pas…."

- "NO HAY TIEMPO"

El rubio se acercó rápidamente a ellos, sorprendiendo al asesino y tomó a Miri de un tiró mientras le pasaba un repasador a Rei.

- "Está muy caliente" –dijo refiriéndose a la niña-

- "Si, por eso tenemos que apurarnos. APARTE QUE EL IMBESIL DE KAZUKI NO ESTA POR NINGUN LADO" –estaba desesperado-

- "Cálmate, primero te tienes que secar, porque si te enfermas ¿quién cuidará a Miri? Digo, porque Kazuki no está, tú eres su padre, es la persona que ella tiene y tienes que estar bien para cuidarla ¿o no?"

Ante esto Rei se secó, mientras Kyu cerraba el local y buscaba otro abrigo para la niña. Cuando menos acordaron ya estaba yendo en el auto.

- "¿Dónde pensaste en llevarla?" –habló el de anteojos luego de un tiempo de silencio-

- "Al hospital" –Miri estaba en sus brazos mientras ella lo agarraba con fuerza-

La niña se despertaba por momentos encontrando siempre la cara de Rei, el cual le sonreía tratando de ocultar su preocupación.

- "En el hospital tienes que dar los datos de Miri que están falsificados" –dijo con calma-

- "Los documentos de ella son los verdaderos, Kazuki pudo conseguirlos, pero nunca me dijo cómo, están en casa, ya que me decís hay que buscarlos" –acunaba a Miri mientras contaba todo esto-

- "También tienes que decir tu nombre" –recalcó nuevamente-

- "¿Y eso a qué viene?" –estaba bastante harto para problemas sin sentido-

- "Matamos al padre del dueño del hospital, y el hijo vio tu cara"

- "Eso no me importa"

- "Te van a atrapar y a la organizac…."

- "¿PIENSAS QUE LA ORGANIZACIÓN ME IMPORTA MAS QUE MI HIJA? Pues estás muy equivocado, así que o me llevas allá o me bajo y me voy solo"

Kyutaro se rio ante esto, de alguna manera se esperaba esa reacción, realmente esos chicos estaban cambiando por una pequeña extraña, de hecho él también se sentía distinto al conocerla.

- "Rei papá" –ante esto Rei la atrajo más a su pecho-

- "Tranquila, Rei papá está contigo" –el auto aceleró-

El auto frenó y Rei bajó con Miri rápidamente. Kyu lo miró seriamente y divisó a la policía que seguía investigando el asesinato del dueño, habían pasado solo un par de día de esa trágica muerte.

Rei entró rápidamente, era la primera vez que lo hacía y comenzó a ver que todos al entrar con la amable chica que estaba en la recepción, así que simplemente él hizo lo mismo.

- "Mi hija, está con fiebre… yo, no sé…" –entre la desesperación y los nervios de no saber cómo actuar en ese lugar, simplemente habló sin poder coordinar dos frases juntas-

- "Tranquilo señor, dígame los datos de su hija y ya la atenderán. No se alarme" –por otro lado, una enfermera, la cual miraba la escena con seriedad, tomó su celular y rápidamente hizo una llamada-

Ya estaba esperando su turno, mientras intentaba comunicarse de nuevo con su rubio compañero, cuando sintió algo frío en la zona de su cien. Miró de reojo y vio algo familiar, un mechón de cabello, no cualquiera, sino un mechó rubio entre todo el pelo negro, algo que se le llama "lunar".

Kyu le habían avisado a él y a Kazuki que el hijo del traidor tenía esa cualidad, la cual no es del todo común pero sí mucho tienen, se las dijo para que cuando lo vieran no lo maten (aún tenían que sacarle información, luego sí lo matarían), pero si lo veían matando a su padre tendrían que hacer lo mismo con él. Claramente pasó lo segundo y en el instante que Rei apuntaba el hombre para matarlo, el teléfono de Kazuki sonó enterándose que Miri iba a salir más temprano ese día y que debían volver rápidamente, lo cual provocó que no terminen su trabajo. Ahora está pagando las consecuencias.

- "¿Se puede saber qué se le ofrece?" –no quería armar escándalo, Miri dormía a regañadientes y ahora estaba tranquila-

- "Vengo a ajustar cuentas, lástima que esta pequeña niña tendrá que ver cómo matan a su papit…"

Un puñetazo hizo que le hombre cayera al piso, Rei vio la escena con asombro, para luego ver al responsable agresor… Kyutaro, el cual portaba un arma y apuntaba al hombre que estaba en el piso.

- "Kyutaro-san, para por favor"- dijo desesperado-

- "Tenemos que terminar el trabajo y lo sabes Rei" –su voz sonaba fría y decidida-

- "Lo sé, pero no acá, y menos si está Miri"

El hombre se incorporó en un instante, y apuntando nuevamente a los chicos que discutían simplemente rió.

- "Ni pienses que tu hija será atendida en este lugar asesino" –apuntaba con total seguridad, cuando la escena que a continuación se sucedió pasaba-

En un hábil movimiento Rei le quitó la pistola a Kyu y se arrodilló mientras suplicaba que la dejen a Miri ser atendida.

- "Sé que me odias, sé que maté a tu padre, pero ella no tiene nada que ver, así que por favor, permita que la atiendan… no quiero perderla, después dame mi merecido, pero no a ella"

El dueño comenzó a llorar, ese hombre le hacía acordar a su padre, el mismo que ese miserable le había arrebatado.

- "Rei papá"

Esa vocecita lo hizo despertar, es cierto la niña no tenía culpa de nada, pero no iba a bajar la guardia y bien terminen de verla él iba a actuar. Bajó el arma y en eso el médico de guardia abrió la puerta.

- "Unasaka Miri…" –llamó y al ver la escena se extrañó- "¿pasó algo?"

- "Nada doctor, solamente que este señor realmente está preocupado por su hija, así que atiéndela rápido, es su turno"

Rei lo miró con asombro y luego con una inmensa gratitud. Entró rápidamente.

Rei salió mucho más aliviado, a pesar que Miri seguía con una alta fiebre. Buscó a Kyu para que se lleve a su hija y compre los remedios indicados, pero no lo encontraba por ningún lado. Fue entonces cuando lo vio aparecer con sangre en sus manos.

- "¿Qué demonios hiciste idiota?"

- "Había que terminar el trabajo, y lo sabes Rei" –y miró a la niña- "¿Qué dijeron de Miri?"

Rei le dio un puñetazo a su colega.

- "¿Cómo se te ocurre?" ¿Qué LE HICISTE A ESE POBRE HOMBRE?"

- "Él debía morir, la organi…."

- "ÉL FUE CONCIDERADO CON MIRI, Y YO QUERÍA ARREGLAR CUENTAS CON ÉL"

- ¿NO TE DAS CUENTA QUE TE IBA A MATAR? Y SI MORÍAS ¿QUIÉN CUIDARÍA A MIRI Y MORÍAS?" –miró como el asesino bajaba su intensidad- "aparte el idiota de Kazuki tiene que volver para que le des el merecido que se merece"-Rei lo miraba con enojo- "Rei ese hombre me dijo "gracias", porque quería que lo mate, no soportaba que la única familia que le quedaba ya no esté con él, y que aprecia mucho como amas a tu hija" –Rei sonrió ante esto y salieron rápidamente del lugar porque la policía estaba empezando de nuevo con las investigaciones-

Compraron los remedios y volvieron a casa. Lo primero que hizo Rei fue acostar a Miri y mojar un paño con agua fría para ponerlo en su cabeza (justo como le dijo el médico), así unas dos o tres veces hasta que Miri despertó nuevamente, pero estaba vez mucho más consiente que antes.

- "Rei papá, me duele el cuerpo" –dijo sorprendiendo al chico que estaba de espaldas a ella mojando nuevamente el paño-

- "Traquila, toma" –dándole el jarabe indicado, provocando una fea mueca en la niña y una pequeña sonrisa en él- "Descansa, así se te va a pasar el malestar" –y la arropó nuevamente mientras la castaña caía casi inmediatamente-

Pasaron unas dos horas cuando la niña volvió a subir fiebre y a quejarse, alarmando al asesino que leía un sobre de sopa instantánea para prepararle a su hija, y salió corriendo volviendo a mojar paños para ponerle hasta que la fiebre empezó a bajar nuevamente.

Ya no sabía si irse o no, cuando la vio quejarse de nuevo, tomó su mano mientras volvía a la labor de cuidarla. Cuando vio que la fiebre cedió en subir y Miri dormía sin preocupaciones, se permitió apoyar cabeza en la cama y conciliar el sueño por primera vez, todo mientras seguía sosteniendo la mano de su hija.

Sintió como algo se apoyaba en sus hombros y despertó exaltado para ver cómo seguía Miri, cuando vio al rubio que le cambiaba el paño mojado y traía un poco de la sopa que él no pudo lograr preparar. Le sonrió con cariño lo cual hizo que su sangre hierva.

Saltó de un tirón y se acercó a Kazuki para darte el golpe de su vida. El rubio cayó y riéndose lo miró.

- "No puedo dejarte solo un día y medio que vuelvo y Miri vuela de fiebre" –dijo con burla-

- "MALDITO IDI…" –pero el espía tomo su puño antes que lo toque-

- "Hiciste un gran trabajo cuidándola, no me imagino por todo lo que pasaste mientras yo vagaba por ahí. Perdón cuando llegué y los vi durmiendo miré mi celular y efectivamente mi casilla de llamadas estaba llena de llamadas tuyas. Perdón…"

Rei lo miró y levantándose para ver si Miri seguía durmiendo cerró la puerta y miró al rubio.

- "¿Qué te pasó?"

Fue una charla larga, donde Rei también se disculpó por la forma en cómo se comportó sin importarle que Kazuki necesitaba de su ayuda. Arreglaron todo y ambos siguieron cuidando a Miri hasta que se recuperó.

Al día que Miri ya estaba bien Rei fue a su cuarto a despertarla, tenían que hacer las Tostadas a la francesa para el desayuno de ese día.

Fin