El Hechicero Supremo había cumplido hace poco cuatro meses de embarazo y su abdomen había dejado de ser firme y tonificado para ser suave, blando y con forma de un baloncito. Algo que causaba ternura en Tony y Wong, aunque este último nunca lo admitiría en voz alta. Pero para él mago empezó a ser un problema, y no es que no quisiera a su bebé, lo amaba, es solo que su ropa, sus túnicas que casi siempre estaban ajustadas por muchos cinturones ya no le quedaban y le resultaban muy incomodas.
Así que ahora, hurgaba en el guardarropa, buscando alguna prenda que le quedara, pero no había ninguna y la de su novio era un poco más pequeña y definitivamente no apta para un cuerpo gestante.
—No hay nada aquí, que pueda usar— gritó con frustración el pobre hombre arrojando algunas prendas al suelo, misma que la capa recogió y comenzó a doblar, como venía haciendo desde hace rato. Levi observó a su amo sentarse en la cama y ocultar su rostro en sus manos temblorosas. Terminando de doblar voló a su lado y se posó sobre sus hombros, envolviéndolo en la calidez y suavidad de su tela.
—Podríamos ir de compras y conseguir ropa que te quede y sea más cómoda que tus telas de mago. Dijo una voz desde la puerta. El ingeniero entró cauteloso, mirando con curiosidad el armario abierto para después dirigirse a su novio quien aún no se movía ni decía nada.
—No tengo dinero para conseguir más ropa— dijo con la voz amortiguada por sus manos.
Tony entonces se paró delante suyo, sonriendo cuando Stephen dejó de esconderse detrás de sus manos y optó por abrazar su cintura y enterrar su rostro en su estómago. Con ternura y amor Tony acarició los mechones salpimentados de su amante.
—Pero yo sí— agregó el ingeniero, continuando rápidamente ante el inicio de una protesta— y eres mi novio, y nuestro bebé y si en alguien he de gastar mi dinero será en ustedes. Así que, por favor, acéptalo, déjame consentirte y comprarte todo lo que quieras. Es algo que deseo hacer.
Strange dejó su lugar cómodo para mirar a los ojos de su novio, quien no demoró en acariciar sus mejillas.
—Está bien Tony— cedió finalmente con un suspiro resignado, ofreciendo una sonrisa tímida.
Tony sonrió, besando la frente del mago para después acariciar suavemente el bulto que era su bebé.
—Pero no tengo que ponerme ahora y las túnicas son incómodas a estas alturas— confesó con vergüenza y un tinte rosado en sus mejillas. Una mano temblorosa se unió a la de su amante.
Y antes de que el mecánico lograra responder, Wong entró, con su postura siempre correcta y rostro neutral y con lo que parecían prendas en su mano.
—Esto te servirá, al menos para hoy— ofreció la ropa, un pantalón, una playera y una sudadera que definitivamente eran suyas si el tamaño era una indicación. Y eran perfectas, Wong quizás no estaba embarazado pero si era bastante robusto.
Strange miró las prendas con un sentimiento cálido explayándose en su pecho, mismo que provocó que algunas lágrimas comenzarán a arremolinarse en sus ojos. ¡Malditas hormonas! Lo ponían demasiado emocional.
—Gracias— agradeció con voz temblorosa. Tony observó al otro mago con agradecimiento en sus ojos.
Wong simplemente puso los ojos en blanco y dio vuelta dirigiéndose a la puerta.
—Será mejor que le compres mucha ropa para los próximos meses, es molesto cuando es dramático.
Aquello le valió una risa por parte del ingeniero y una mirada asesina por parte de su colega. El bibliotecario abandonó la habitación con una sonrisa.
—Bueno será mejor darnos prisa y salir ahora mismo— agregó el ingeniero, tomando las prendas para ayudar a su novio. El mencionado asintió y con gran esfuerzo se dejó ayudar.
