Qué. Demonios. Hice. Aquí... No sé, yo- genuinamente no lo sé. Amo a Lucas. Amo a Ness. Me estuve viendo gameplays de sus juegos para saber sus historias y fue de lo mejor. Y encontré un bonito fanart que me hizo escribir sobre Lucas y su historia. Y tuve que escribirlo con Ness porque, al demonio, desde que jugaba el modo historia del SSBB se me hizo super tierno su encuentro y siempre hubo un impulso fuerte en mi por emparejarlos, ¿vale?

De todas maneras, no estoy muy orgullosa de esto pero lo dejaré por aquí y ya.

Disclaimer: Super Smash Brothers no me pertenece.


Los ojos de Lucas se reflejan.

Tienen un tono oscuro y, a contraluz, puedes vislumbrarle una tonalidad azulada. A contraluz, reflejan el cielo despejado. A contraluz, se puede notar ese brillo de ausencia y melancolía perpetua. Distantes, así se formulan los ojos de Lucas cuando en infinita paciencia busca y rebusca, en el cielo... ¿qué busca? Una pregunta sin respuesta concreta. Ness no sabe decir, Ness tan solo puede imaginar. Tal vez solo busca respuestas, tal vez no encuentra nada más que preguntas.

A Ness le da curiosidad. Cuando ve a Lucas tan absorto, tan calmado, mirando al cielo azul claro, en un día despejado. Y este (Lucas) parece… listo. Como para, sumergirse. Dar un salto al cielo y hundirse en él sin más...

A Ness le da gran curiosidad. Puede sentir su energía psíquica y tiene la sospecha de que a Lucas le pasa igual con él; que sea fácil para ellos percibirse sin necesidad de verse es, quizá, una suerte de maldición, algo como el destino, ineludible, poco dado a evitarse y, bien...

—Tuve un hermano gemelo...

Ajá, sí. En principio tiene razón: Lucas puede sentirlo. Incluso mucho antes de llegar a verlo y primero, lo siente, no importa si Ness hace todo lo que puede para resultar lo menos posible en una inconveniencia que interrumpa su calma, su estupor.

Ness realmente no es que tenga la intención de interrumpirlo, pero sí está ese algo que lo atrae, inevitablemente, a Lucas, a quien observa; con reserva y cuidado, con atención y curiosidad grandes. Entonces se ocupa más en que lo haya notado, no tanto en sus palabras bajas, que Lucas parece preferir dejar que se las lleve el viento por el tono tan suave y bajo con el que habla. Igual, a Ness no le sorprende tanto su tono como lo hace el que le dirija la palabra por iniciativa propia. Quizá es también, que Lucas entiende que ambos están conectados en cierto sentido. Y aunque aquello pueda parecer fascinante, también es temible.

—Tuve un hermano gemelo...

Ness asiente, como por inercia. Se para a su lado sin entender del todo qué es lo que tanto buscan en el cielo los ojos de Lucas.

—Se llamaba Claus... y escribía su nombre con K aunque mamá lo hiciera con C.

Cuando Lucas se vuelve a verlo Ness prefiere pasar por alto sus palabras, más ocupado en detallar sus ojos de cielo despejado, que incluso acuosos, resultan tan claros. Ness probablemente no sea demasiado observador, pero Lucas es tan cautivador que tiene que serlo; al menos, de momento.

Parpadea con rapidez cuando Lucas deja caer de pronto la cabeza hacia un lado, en una pequeña inclinación dudosa, y con prisa, Ness se agacha a conseguir un palo. Con la suela de sus deportivas ablanda un poco la tierra del suelo, antes de comenzar a escribir en ella con el palo. Primero con K, luego con C.

Subraya Claus. Se vuelve a Lucas y hace una pequeña pausa antes de hablar. —¿En pasado...?

Pregunta al fin, con cuidado. Lucas también guarda silencio antes de contestar, volviendo la mirada al suelo en el nombre de su hermano y apenas logrando una sonrisa, débil.

—Él está... —un nudo le cierra la garganta antes de que pueda continuar y decirlo en voz alta. Incluso cuando lo tenga muy presente. Una realidad cruda presente en todos lados, como con su madre. Su madre... su hermano...

—Él está... -Él no está. No está.

Logra concluir, el fantasma de un « ya no » puntuándolo, pero Ness percibe fácilmente su tono. El dolor que hace que su voz sea un manojo de inestabilidad congruente con sus observaciones. Ness vuelve a mirar al cielo, luego al suelo. Pasa el pie por encima del nombre Klaus, y está a punto de hacer lo mismo con el segundo Claus pero se detiene. Lucas interviene justo.

—Me recuerdas a él.

Ness planta el pie al lado del nombre de Claus. E incómodo, balbucea antes de decir un « ¿d-de verdad...? » incoherente.

Lucas lo mira un poco al mismo tiempo que Ness también lo ve, se observan por un par de segundos antes de rehuirse y apropiándose del palo de Ness, Lucas pasa a escribir su nombre debajo del de su hermano.

—Es un anagrama —señala, de pronto, Ness quedándose un poco extrañado con tal término, Lucas sonríe antes de ir a explicar: —las mismas letras del nombre de mi hermano componen el mío. Lucas, Claus, con Claus puedes formar Lucas, con Lucas puedes formar a Claus...

Ness se agacha a mirar en el suelo los garabatos de las letras de Lucas y parece ir asintiendo al entender (incluso Lucas puede percibir un « ooooh, anagrama » flotando en el aire aún si Ness no ha abierto la boca). Oculta una sonrisa y una risa, al mismo tiempo que él se lleva una mano a la cara, Ness lleva una propia al suelo para comenzar a escribir: Klaus. Lucas se atraganta e intenta pasarle el palo para que mejor escriba con este antes que con sus manos solas, pero Ness no le hace caso y comienza a decir: —si tu hermano tuviera razón entonces no sería Lucas sino Lukas.

Horrorizado, Lucas vuelve a intentar hacerlo tomar el palo agachándose.

—¡No escribas así, Ness! —y pasa a borrar el nombre suyo, con una mirada disgustada que pronto pasa a ser melancólica también—. Y no, mi hermano siempre escribió mi nombre tal cual. Solo el suyo lo escribía mal.

Ness vuelve a observarlo con curiosidad. —¿Era así? Qué raro...

—... Creo que quería resaltar que él no era como yo.

Ajá. Ness se detiene a pensarlo. Atinando a recordar a su hermana pequeña siguiéndole por todas partes cuando apenas aprendió a andar. Se encoge de hombros, no se imagina una gran diferencia entre que se trate de un hermano a una hermana (aunque quizá las cosas fueran distintas entre gemelos). —Cosas típicas de hermanos.

Suelta, sin querer, en voz alta. Para inmediatamente arrepentirse. Voltea a ver a Lucas a la razón de haber sido, quizá, un poco demasiado insensible. Pero las palabras se quedan en su lengua cuando Lucas lo mira y al mismo tiempo comienza a reír.

Y Lucas asiente, dándole la razón. —¡Sí! ¡Cosas de hermanos!

Ríe un poco más, secándose las lagrimas de los bordes de los ojos. Ness se aguanta cualquier queja porque por primera vez ha llegado a escuchar esa risa tan maravillosa de Lucas, así que, se queda callado, incluso retraído. Lucas lo ve y si se le hace extraño como se comporta no hace ningún comentario al respecto y tan solo sonríe. —Sí, me recuerdas mucho a él.

Ignorando su propia vergüenza, Ness hace un breve mohín en su boca sin verlo. —¿En qué tanto se supone que me parezco a tu hermano?

Lucas ni siquiera parpadea.

—En lo valiente.

Ness se devuelve a Lucas justo cuando este tiembla y a la conciencia de sus propias palabras el calor comienza a subirle desde el cuello hasta la cara.

Es entonces que Ness siente que también se acalora y tragando saliva para ir a levantarse, el impulso que se da a sí mismo acaba con él yéndose de espaldas y dando de sentón sobre el suelo.

—Ayy-

—¡¿Estás bien?!

—Sí, sí, todo bien-

Hace una mueca, se soba el trasero y al mismo tiempo con una mano que busca quitarle importancia también evita que Lucas se acerque a revisarlo. Lucas de todas formas trata y como Ness está más que indignado, acaba tirando de él para hacerlo sentarse a su lado. El rubio se queja, mientras que el trigueño tan solo sonríe y se ríe sin irse a lamentar nada, pero buscando dejar de lado el asunto previo alza la cabeza al mismo tiempo que señala al cielo. Unas pocas nubes dispersas asomándose en los recovecos a su visión plana.

Por eso miras tanto al cielo.

Ness cree entender, esta vez. Cuando mira al cielo él parece recordar días de verano interminables y extensos, de vacaciones jugosas y ansiadas, de días de infancia robados en una serie de aventuras forzadas por una profecía. También recuerda que nunca estuvo solo, incluso cuando creía estarlo. Y Paula, Jeff y Poo saltan en su cabeza con un sentimiento cálido.

Pero principalmente, viendo un cielo azul despejado como aquel, no puede evitar pensar ahora en los ojos de Lucas.

—También me recuerdas a alguien...

Lucas parpadea y no es hasta que Lucas tuerce una mueca y frunce las cejas que Ness se da cuenta de que lo que acababa de decir, en verdad, lo acababa de decir.

—¿Quién?

Ojos curiosos, Lucas se re acomoda en una expresión más amable. Pero ni así consigue que Ness suelte la sopa tan fácilmente.

—Na-¡Nadie! ¿Quién ha dicho qué? ¡Yo no!

—Pero si acabas de-

—¡No dije nada! ¡Nadie! En serio que no es nada, Lucas.

—Pero-

—¡Lucas!

—Ness...

La mueca de disgusto con la que Lucas parece ir a dejarlo en paz no termina de agradar a Ness, que igual, entre sintiéndose culpable y sintiéndose nervioso (y avergonzado y algo más que como un tonto) prefiere dejar lo demás al aire. Porque si le dice a Lucas que por unos segundos el mismo sentimiento que su madre provocaba al hablar de Paula como "su novia" se había hecho presente en sus entrañas, Ness no estaría muy seguro de lo que significaría para ellos dos ni para su relación. Y el tiempo que compartían en aquel espacio creado entre los limites de sus propias tiempos y dimensiones gracias al torneo del Super Smash Bros parecía demasiado estrecho como para reducirlo todavía más…

De cualquier forma, y aunque con un poco de timidez impropia, Ness consigue colocar su mano sobre la de Lucas y, darle un ligero apretón, que espera ser reconfortante. Ness no llega a verlo porque se rehusa por completo a arruinar lo-que-sea que pasa entre ellos y necio, mantiene la vista en el frente, en el cielo, pero Lucas lo voltea a ver, primero con sorpresa, antes de ir agachando la barbilla para mirar el gesto entre sus manos y sonrojándose, inclina la cabeza en la dirección contraria con una ligera sonrisa haciéndose con su boca.