Harry levantó la vista y su mano se levantó rápidamente de su entrepierna al darse cuenta de que aquella singular chica estaba más atenta de lo que en su mente pensaba. La chica estaba sentada boca abajo en el asiento del compartimento. La posición hacía que su falda cállese dejando ver sus blancas y pálidas piernas y un par de bragas amarillas con rayas. Llevaba además unos enormes calcetines que cubrían mucha pierna rematada en unos zapatos ornamentados y finos. Harry no sabía a qué mirar si a sus pechos que dejaba ver la postura, sus bragas o sus piernas. Además todo combinado con un pelo cristalino que solo había visto en personas albinas. Un tono más pálido que el de Malfoy. Tenía unos ojos enormes y azules que parecían leer la mente.

—¿Cómo te llamas?

Harry se sonrojó por su escrutinio rápido y mirando a la chica esperó a que contestase. Curiosamente la joven no llevaba zapatos, pero debido a que todo en ello era extravagante se abstuvo de decirle algo.

—Luna—lo miró mientras se posicionaba correctamente y dijo—Luna Lovegood.

Harry sonrió y dijo—Hola. Soy Harry Potter.

La chica le saludó diciendo—Hola Harry Potter—rápidamente volvió a leer una revista que llevaba. Intentando sacarle conversación preguntó curioso.

—¿Qué lees? —astuto había visto que la portada no era la familiar del Profeta por lo que seguramente aquella chica tendría algo más de consideración y no lo llamaría mentiroso.

La chica levantó sus ojos brevemente y luego volvió a leer mientras decía—El Quisquilloso. Un periódico, lo redacta mi padre.

—Nunca lo leí—dijo Harry—Me lo dejas leer.

La chica lo entregó cuidadosamente como si fuese su bien más preciado. Una vez Harry lo tuvo entre sus manos comenzó a leer solo para darse cuenta de que en su mayoría se trataba de consejos sobre criaturas y algunos chismes extravagantes que claramente no eran necesarios. Se abstuvo de dar su opinión para no entristecer a la chica. Mientras leía algo le llamó la atención.

—Luna —captó la atención de la joven—¿Qué es esto? —señalizó una noticia.

La muchacha sin siquiera prestarle atención dijo abiertamente—Padre cree que el Señor Tenebroso ha vuelto. Y lo dice siempre que puede. La postura del Ministerio ha hecho que pierda dinero por multas—dijo algo apagada—Y también dice que Sirius Black es en realidad es el conductor del Autobús Noctambulo.

Harry recordó a Stan y se rio para sus adentros. Luego miró a la chica y dijo—Gracias por creerme. Guardame una suscripción al Quisquilloso y dile a tu padre que yo le pago las multas—sabía que era demasiado pero ciertamente un par de galeones le sobraban de su cuenta.

La chica sonrió como nunca dándole una apariencia aún más soñadora. Movió su pelo dejando ver su varita en la oreja. La frase de Ojoloco se le vino a la mente pero la olvido mientras contemplaba la visión frente a él. Ciertamente no era fea y su pene parecía remontar aunque no estaba lo suficiente como para ser notado. Intentando saciar su curiosidad le dijo.

—¿Por qué no llevas zapatos, Luna?

Frunció el ceño y luego se miró los pies sorprendida—Los nargles se lo habrán llevado seguramente.

¿Nargles? No sabía que eran pero se abstuvo de preguntar dudando si esa chica estaba loca o si tenía algún trastorno antisocial. Estaba sola en un compartimento, enseñando su cuerpo y sin zapatos. Sin saber que hacer sin Hermione y Ron preguntó—¿Sabes algún hechizo para librarte de los nargles?

La chica sujetó su varita sacándola de su pelo y agitándola en un círculo pequeño, pronunció un encantamiento en voz baja. Harry fue expulsado contra el asiento y se dio un golpe fuerte en la cabeza. Mientras evaluaba los daños pensó que era un Depulso. Una maldición simple quizás de tercer año aunque peligrosa en manos inexpertas. Curiosamente a su mente vinieron imágenes de Dudley cuando le robaba sus cosas en el colegio, observó el rostro de la bruja rubia y llegó a esa conclusión. Le robaban sus cosas, por eso se defendía con una maldición. Meditando, Luna dijo.

—¿Te ha dolido? Los nargles son muy fuertes a veces—dijo la chica en silencio.

Harry la miró y dijo—Creo que iré a pelear contra los nargles—la miró y dijo—¿Vienes?

—Los nargles son escurridizos—dijo la chica.

El niño que sobrevivió miró el escudo de su casa, la casa del águila, del conocimiento. Ravenclaw. Le preguntó a la chica—¿De qué año eres?

—Estoy con Ginny en algunas clases—afirmó respondiendo indirectamente.

Con que iba a entrar en cuarto curso. Con suerte aprendería maldiciones para defenderse de sus abusadores. Salió del compartimento y alejándose un poco para que la perspicaz chica no dijese nada sacó su varita. Un simple conjuro funcionaría.

—Accio Zapatos de Luna—dijo con tranquilidad. Curiosamente los zapatos tardaron en venir y cuando lo hicieron, vinieron de direcciones opuestas. Tras de ellos dos grupos de muchachas. Algunas mucho mayores que la propia Luna. Avergonzado por el compartimento esperó una diatriba que por suerte no llegó. Nada más ver quien había invocado los zapatos muchas chicas se retiraron. Una de ellas más valiente que el resto dijo.

—¿Qué haces con Looney Potter? —dijo una chica que reconoció de su año escolar.

—Robar no está bien—dijo Harry rápidamente.

—¿Y mentir sí? —dijo la chica enfadada—¡Devuélveme el zapato! Lunática se lo tiene merecido. ¡Es una pirada!

Harry sacudió la varita tal y como Luna lo había hecho hace minutos diciendo la maldición en voz baja. La chica voló unos metros pero no parecía haberse hecho daño.

—Dejadla en paz.

—Looney se lo merece y pagará esto—amenazó—Potter.

Alzó de nuevo la varita y está vez la voz de Voldemort resonó en su cabeza por el enfado. Instándolo a lanzar una maldición más dolorosa de lo que pensaba. Retrocedió un poco y otra chica se unió diciendo.

—¿Te la estás follando? ¿Es acaso Lunática una furcia? —preguntó la chica.

Harry abrió los ojos levantando la varita y amenazó a la chica que retrocedió asustada. La chica retrocedió mientras Harry cogía los zapatos dispuestos a devolvérselos a su dueña legítima. Cuando iba a entrar la misma chica alzó la voz diciendo.

—Cho. Potter me iba a atacar.

Giró la cabeza y vio el rostro lloroso de la asiática mirándole con una mezcla de odio y lástima. Chang no parecía dispuesta a enfrentarle en ese momento así que simplemente dijo—Harry—el chico la miró a los ojos y la prefecta dijo—Lisa me ha dicho que la has intentado atacar.

—Había robado a Luna—señaló los zapatos—Deberías controlar a Turpin y sus compañeras—dijo retirándose a pesar de que Chang claramente iba a intervenir.

Volvió a entrar en el compartimento solo para ver qué Luna estaba de pie con la varita alzada como si esperase alguna pelea. Rápidamente le entregó sus zapatos a lo que la chica estuvo sin palabras y en un lapso por un tiempo. Harry se sentó y pudo ver como la jovencita estaba en un estado catatónico. Mientras esperaba alguna respuesta más allá que leves espasmos observó que Luna a pesar de su rareza era un aperitivo sexual tan bueno como lo había sido Ginny en Grimmauld Place. Borró eso de su cabeza, la bruja no necesitaba un novio o un compañero de juegos sino alguien que la defendiese.

—Luna la próxima vez que Turpin o sus amigas—dijo con desprecio—te hagan algo quiero que me lo digas.

Luna permaneció estática para luego sentarse junto a Harry y decir—¿Lisa Turpin? ¿Cho?

Harry asintió a duras penas diciéndole—Al parecer está vez no eran nargles sino simples ladrones.

Algo desilusionada dijo—Encontraré a los nargles y hablare con Lisa—añadió la chica aunque Harry dudaba que algo fructífero saliese de esa charla.

Curioso, le cuestionó—¿Te desaparecen mucho las cosas?

La bruja rubia miró al chico con sus ojos azules saltones y empezó a enumerar—Normalmente desaparecen a finales de año. El resto del tiempo los zapatos, alguna que otra corbata, pergamino, tinta e incluso algún collar. Por eso comencé a usar estos—enseñó algo de su escote donde había un rudimentario collar hecho de corchos de cerveza de mantequilla—la mayoría de las veces aparecen pero algunas no.

—¿Algo que no hayas encontrado? —indicó Harry buscando que la chica se abriese.

Luna permaneció sentada haciendo memoria aunque visiblemente estoica. Tras un rato de pensar añadió—En mi primer año, desaparecieron unos pendientes, luego Ginny los encontró pero los zafiros en él no estaban—indicó.

Dudaba que unos zafiros pudieran ser encontrados con una simple invocación. Aun así decidió probarlo diciéndole a la chica—Piensa en ellos. Piensa exactamente en cómo eran y luego di Accio.

Así era como Hermione le había enseñado el año pasado ese conjuro y si bien no era difícil. Se necesitaba una cierta voluntad y visión específica del objeto si querías invocarlo sin llamarlo. Harry vio como la chica hacía una floritura con su varita y al poco tiempo dos piedras azules rompieron el cristal que los separaba del camino. La chica visiblemente aludida agarró las dos piedras. Harry reparó los cristales a la espera de que alguien viniese a reclamarlos pero nadie apareció.

Visiblemente apagado la chica dijo—¿Fue Lisa?

Harry miró el rostro apenado y jovialmente le indicó—Los nargles al parecer.

Luna se iluminó mientras con su varita intentaba reparar los aretes y las piedras uniéndolas. Quedo impresionado por la destreza ya que era algo que ni él podía hacer. Miró el proceso mientras intentaba copiar cada movimiento y cada detalle. Arreglar sus gafas era fácil pero algunas cosas eran más sutiles y no sabía hacerlo. Estaba observando cuando la chica por fin terminó su apaño y le dijo contenta.

—Pónmelos.

Le quitó los que llevaba que podía juzgar que eran una especie de rábano pequeño y luego comenzó a enganchárselos mientras vislumbraba sus finas orejas, su pelo y la blancura de su tez. A su mente vinieron imágenes del polvo rápido con la Señora Weasley pero esta vez con Luna en un compartimento. No era lo mejor en lo que pensar ya que su erección volvía a ganar espacio. Sin embargo la chica pronto cambió de tema ya que dijo.

—Creo que padeces de torposoplos—agregó.

Fue a preguntar que era eso pero fue contestado con las simples acciones de la joven chica. Luna se había arrodillado y estaba desabrochándole el cinturón y accediendo a su bragueta. Harry no sabía qué hacer ni decir así que simplemente preguntó.

—¿Qué es eso?

—Los torposoplos son seres minúsculos que se meten en el cerebro y rebotan causando irritación—indicó mientras observaba como el pene de Harry salía erguido. A su erección ella lo llamaba irritación— La única forma de solucionarlo es aplicando humedad y presión hasta que el cuerpo lo expulse.

Harry no quería decir nada más así que simplemente se sentó y se dejó hacer mientras la pequeña chica comenzaba a chupar hábilmente en una danza ensayada miles de veces. No sabía de donde había sacado esos dotes Luna pero claramente era bueno en lo que hacía y tenía mucha destreza. Superando a una inexperta Ginny por mucho. Harry gemía mientras se dejaba operar por la felación de la rubia. Por desgracia la puerta se abrió revelando a una alterada Ginny.

La pelirroja entró protestando—Luna. Necesito hablar estoy super cabreada con Ron y Hermione. Me han visto hechizar a dos idiotas que te estaban diciendo cosas—mientras terminaba su oración se fijó en que Harry estaba recibiendo una felación de su amiga Ravenclaw.

Ginny tembló al verlo y fue a retroceder pero tras escapar del pene de Harry, Luna añadió.

—Harry padece de torposoplos hay que eliminarlos—indicó señalando su pene que ahora húmedo palpitaba—¿Quieres ayudar?

Abrió los ojos con anticipación recibir una mamada de dos jovencitas era claramente algo superior a lo que esperaba de este viaje pero obviamente la pelirroja no se iba a dejar. Masculló diciendo—No. Luna. Solo venía a decirte eso, creo que me iré.

Luna en cambio se levantó y dijo entusiasta mientras masturbaba el pene a su alcance—Quedate. Hay sitio para más de una.

Ginny sin saber que hacer se sentó en el otro asiento y observó de reojo como la rubia lamía aquel miembro y lo engullía poco a poco. La pelirroja veía el espectáculo intentando ver sus propios fallos y logros en el acto. Ella usaba más los labios mientras que Luna en general lo humedecía con la lengua. Su garganta prácticamente no había tocado el pene ya que tan solo se había deslizado por el glande. Luna en cambio no tenía reparos en intentar tragar todo lo que podía con una ferocidad increíble.

La hermana de Ron no tardó demasiado en notar que la temperatura subía. Ella misma se estaba comenzando a excitar viendo eso y se hizo palpable cuando se acercó al espectáculo. Sentándose al lado de Harry decidió simular lo que ella misma había hecho hacía días. Usando su capa como manta tapó a Luna y se sentó al lado de Harry.

El chico quiso protestar ya que ahora no veía lo que ocurría entre sus piernas pero Ginny supo enmendarlo con un par de besos en su cuello. Ahora sí que se sentía en el séptimo cielo, con los labios de la pelirroja besando su cuello y boca mientras que la extraña rubia trabajaba con su garganta todo lo que podía. Harry disfrutaba como nunca y se mantuvo estoico porque sabía que cualquiera podía entrar en el compartimento. No quería dejarse llevar, un rato estaba bien pero cuando escuchó la voz de Ron a voces por el pasillo supo que esto debía acabar.

Ginny rápidamente dejó de acariciarle y morrearle y se abstuvo a medio metro. Se acicaló como pudo para que no pareciese nada raro. Extrañamente Luna no parecía querer separarse de su miembro. La pelirroja le quitó la capa que la cubría y vio asombrada que su amiga había tragado todo el miembro y ahora su nariz tocaba la pelvis del chico. Asombrados por la osadía de Luna, Harry gimió de placer como nunca. La sensación de humedad y presión era suficiente como para provocarle más de una corrida. Aun así su semen no se precipitó por la garganta de la Ravenclaw. Ginny Weasley fue la culpable de que su final no llegase.

La pelirroja miraba asombrada la voluntad de su amiga pero una señal le hizo darse cuenta de que Luna parecía no poder retroceder. La polla de Harry, bastante larga, parecía haberse atorado y una maniobra rápida podía provocarle vómitos o algún mordisco. Luna había considerado esas posibilidades y la bruja había decidido continuar con el pene dentro y soportar estoicamente. Ginny habiéndose dado cuenta fue maniobrando con cuidado la boca de su compañera rubia hasta que por fin el miembro dejó su garganta y chocó con el paladar. El toque de la campanilla y el choque duro pero húmedo hicieron que el glande se erizase más al igual que todo el espectáculo de la hermana de Ron maniobrando la cabeza de su compañera.

Sin ser capaz de correrse, Harry quitó a Luna de su pene y lo guardó, permaneciendo excitado lo suficiente como para que fuese visible desde el exterior. Intentó relajarse pero era imposible. Se tocaba el cuello y aun sentía el calor de los besos y chupetones de Ginny miraba hacia abajo y notaba como su pene hacía una verdadera tienda de campaña mojándolo todo. A su lado la bruja intentaba limpiarse la boca cómo podía mientras que Ginny la peinaba con su varita avergonzada claramente. Antes de que estuviesen listos, Ginny se deslizó al asiento al lado de Harry y esté tumbó a Luna manteniendo su cabeza dirigida hacia la entrepierna. La pelirroja ahora podía ver cómo su compañera bruja parecía realmente obcecada en intentar liberar la presión testicular de Harry. Mientras Luna usaba sus manos para sacar el glande, la puerta del compartimento se abrió revelando a Ron y Hermione.

Harry los saludó entre gemidos cortadas mientras que Ginny parecía algo atemorizada por ver cómo Luna ni siquiera se inmutaba y con sus labios empezaba a succionar directamente desde el fresón. Ron se sentó bruscamente mientras Hermione saludaba a todos.

Extrañamente Hermione fue la primera en hablar diciendo—¡Harry! ¡Ginny! ¿Qué hacéis con Lunática Lovegood?

Harry frunció el ceño dejando de lado su excitación e incluso la pelirroja se olvidó de todo para centrarse en su amiga.

—Hermione, se llama Luna—dijo tranquilamente—Y es mi amiga, creé en mí—recalcando su postura.

La tetona simplemente miró a Ginny pero la pelirroja dijo—Ella es mi amiga. Fue la única que empezó a hablarme tras lo del basilisco—dijo todavía con resquemor.

La bruja castaña miró a la chica que parecía dormida en el regazo de Harry y simplemente dijo—Bueno…Hola Luna.

La rubia abrió la boca y Harry estuvo tentado de introducir toda su hombría pero se contuvo y la dejó hablar. Lo malo era que la voz hacía que ondas estimulasen su miembro y eso provocaba temblores. Luna añadió—Gracias Hermione. Pero debes tener cuidado con los torposoplos—Harry fijó su mirada en su miembro sabiendo cual podría ser el desencadenante—les gusta las partes estrechas y calientes.

La chica no entendió nada y afirmó—¿Torposoplos?

Luna dejó otra vez el glande—Son seres minúsculos que se meten por los orificios del cuerpo y rebotan en el cerebro causando ardores. Les gusta causar ardor en zonas estrechas, húmedas y oscuras. Causan calentamiento.

Hermione abrió los ojos porque no comprendía nada diciendo—Preguntaré a Hagrid creo que se lo inventa—le dijo a Ron. El pelirrojo se encogió de hombros diciendo.

—Harry. Los prefectos son Pansy y Malfoy—con desprecio—Espero castigarle de por vida cada vez que pueda.

Recibió un regaño de su amiga que dijo simplemente—De Ravenclaw son Padma y Anthony. De Huffelpuff son Ernie y Hannah, aunque Hannah no vino a la reunión.

Harry miró a su amiga y dijo—Vi a Hannah al entrar. Estaba siendo acosada por Crabbe y Goyle. Estaría transpuesta—recordando los sonidos de la chica con Neville—por eso no vendría a la reunión.

Ron miró a su amigo y afirmó diciendo—Bueno Goldstein es un idiota—en referencia a Anthony—pero los otros están bien.

Harry preguntó al ver a Luna lamiendo—¿Cuánto queda para Hogwarts?

Hermione miró el reloj de su muñeca pero Ron fijándose en el paisaje dijo—Sobre quince minutos—su amiga frunció el ceño—¿Cómo puedes saberlo?

—Recuerdo el puente de cuando nos estrellamos—riendo con Harry. A pesar de la risa todo eso atemorizó a Harry.

Miró a Luna que no parecía demasiado activa sino que simplemente lamía y sorbía sin dar un salto más. Decidiendo tener algo más se relajó intercambiando comentarios de vez en cuando. Ron permaneció absorto mientras que Hermione miraba a las otras dos chicas con desdén. No comprendía la timidez de Ginny o el enrojecimiento de su cuerpo ni tampoco el silencio de Luna. Harry decidió acabar con esto y simplemente comenzó a usar sus piernas para darle impulso a la mamada. Moviendo la cabeza de Luna en un vaivén, el problema fueron sus dientes. La rubia se esforzaba por no incomodarle y Harry intentaba correrse cuanto antes pero no lo conseguía. Ginny consiguió darle el pistoletazo de salida al acercarse y decirle al oído.

—Vas a darle la leche que me corresponde—Harry tragó saliva al ver que claramente la pelirroja no estaba contenta del arreglo. La chica sonrió y dijo—Hazlo. Dale lo que busca. Dale toda la leche.

Ginny se relajó en su asiento esperando el momento. Harry fue curvando su espalda preparándose para descargar cuando llegase una ventana. Está vino de Ron que se levantó diciendo—Tenemos que llevar a los de primer año a Hagrid.

Se fue rápidamente y cuando Hermione fue a abandonar el lugar, Harry descargó todo en la boca de la chica. Mientras que la lengua de Luna parecía quedarse con algunos grumos gran parte del semen manchó la cara, labios y ropa del chico. Ginny contemplaba aquello extasiada de ver el semen y contenta pero se quedó estática al ver como la tetona de Hermione observaba desde detrás de la puerta el espectáculo. Instintivamente una gran aspiración hizo que su camisa estallase revelando sus enormes mamas a todos.

A pesar de tener un cristal entre ellos, Harry fijó su mirada en esos melones y su miembro pensó lo mismo ya que lanzó una última cuerda de semen pero en vez de interceptarla la boca de Luna, cayó cerca de la puerta. Hermione al ver el miembro del chico y el semen venir a ella salió corriendo mientras que Ginny cerró los ojos e ignoró a Harry.

El chico se vistió y junto con Luna salió del tren en dirección a Hogwarts. No entendía porque se había enfadado Ginny pero sí que había notado como su mejor amiga había crecido y como parecía haber visto su miembro.