Lobo Okajima: Parte I.
Luego de que la compañía en la que trabaja, las industrias Asahi, hiciera un negocio y realizado una asociación con otra empresa de transportes en Tailandia, Rokuro Okajima fue uno de los tantos trabajadores de las industrias Asahi que fue transferido a la ciudad de Roanapur, como parte de esta nueva asociación.
Aunque un poco descontento con su repentino traslado, él estuvo satisfecho de que se lo nombrara jefe supervisor, principalmente por capacidad para hablar el idioma local de la ciudad, tailandés.
Sin embargo, a pesar de que solo había pasado una semana desde entonces, Rokuro rápidamente descubrió que Roanapur era un lugar con alto índice de criminalidad, al ser victima de un robo a mano armada, al igual que otros trabajadores y las presiones de las mafias locales al recién instalado puesto de trabajo de las industrias Asahi.
Esto, junto con los costos de alquilar un departamento en la ciudad, que no eran nada baratos, llevó a la decisión de Rokuro a renunciar a su puesto como jefe supervisor y solicitar el traslado nuevamente a Japón.
Desafortunadamente, sus superiores en Japón le indican que, debido a las normas realizadas por la nueva asociación, él y cualquier otro trabajador deberá permanecer, como mínimo, un lapso de seis meses antes de realizar el traslado, con el fin de conseguir más personal disponible y para que no atrasen los nuevos proyectos.
Sin otra opción mas que continuar con su trabajo, a la espera de que se cumpla el tiempo requerido, Rokuro decide mantener un perfil bajo en la ciudad, evitando relacionarse con personas fuera de sus compañeros de trabajo para no involucrarse en asuntos peligrosos debido al alto nivel de criminalidad de la ciudad.
En una de sus tantas noches, como a veces era normal, Rokuro salió de su empresa luego de una larga jornada de trabajo. Era una noche clara con una luna llena brillante en el cielo.
Él estaba cansado y ansioso por llegar a su departamento y descansar.
Se dirigió al estacionamiento donde estaba estacionado su vehículo, un sedán negro proporcionado por la empresa como beneficio por ser jefe supervisor, para luego subirse al vehículo y ponerse en marcha hacia su departamento.
Mientras manejaba por la calle, notó que había muy poca gente caminando por la acera. La ciudad de Roanapur, aunque bastante activa por el día, era tranquila por la noche, lo que a Rokuro le gustaba. Eso tal vez era lo único bueno de la ciudad; la tranquilidad de la noche.
Sin embargo, su tranquilidad fue rota cuando repentinamente un animal de gran tamaño se atravesó en su camino. Aunque él pegó sus pies a los frenos del vehículo, dejando las marcas de las ruedas en el pavimento, fue demasiado tarde y no alcanzó a detenerse, impactando de lleno contra la criatura.
El auto se detuvo finalmente, y Rokuro se tomó unos segundos para recuperarse del shock, antes de salir del vehículo y ver lo que había impactado. La parte delantera del vehículo estaba aplastada, pese a que él no conducía a gran velocidad, el capo estaba hundido y vidrio parabrisas estaba agrietado, producto del golpe.
Pese a la situación, él se lamentó por los daños al vehículo, ya que era de la empresa y él tendría que pagar los costos de reparación.
Pero sus pensamientos sobre eso se vieron interrumpidos, cuando la criatura, que él confundió con un perro de gran tamaño, se puso de pie… en sus dos patas traseras.
Rokuro se quedó mirando a la criatura, paralizado. La imagen de un animal caminando sobre dos patas le resultaba completamente extraña e inquietante. Por un momento, se preguntó si estaría teniendo alguna especie de alucinación. Pero la criatura estaba ahí, sacudiéndose como para quitarse el aturdimiento del golpe.
Esa cosa lo superaba en altura, también era más corpulento, notando los poderosos músculos de sus brazos y patas traseras. Su cuerpo estaba completamente cubierto de un espeso pelaje color marrón claro… y su cabeza era similar a la de un perro o un lobo.
De pronto, la criatura emitió un gruñido, lo que hizo que Rokuro se sobresaltara y retrocediera unos pasos. La criatura se lanzó hacia él, pero Rokuro logró esquivarla por poco y correr hacia el auto, pero cuando abrió la puerta para meterse en el interior…
"Fue ahí cuando te mordió.". -Dijo Oshino, interrumpiendo su relato.
Oshino era un hombre extraño que lo encontró cuando él estaba atravesando un momento realmente difícil con su…problema. Oshino se había presentado a si mismo como un investigador paranormal, un puente entre el mundo espiritual y el mundo físico, también dijo ser un experto en excentricidades, aunque Rokuno no tenía idea de que significaba eso….
También, él se había llamado a si mismo un vagabundo trotamundos.
"Yo no diría exactamente una mordedura…". -Contestó Rokuro, teniendo un escalofrió al recordar ese momento. "Me dio una paliza que jamás olvidaré."
Las garras y colmillo de esa bestia, que ahora ya sabia que se trataba de un hombre lobo, habían cortado y desgarrado su ropa y carne con facilidad, con heridas profundas que llegaban al hueso. La fuerza de la bestia fue suficiente como para que esta lo levantase del suelo y lo sacudiera como un trapo.
Todo el ataque duró tan solo unos segundos, y cuando él no era nada mas que un pedazo de carne, con sus brazos y piernas torcidos en ángulos extraños, el hombre lobo se marchó. Rokuro permaneció tirado en el suelo junto a su vehículo, incapaz de moverse, sintiendo como sus ojos se volvieron mas pesados, hasta que finalmente perdió el conocimiento.
"Desperté cerca del amanecer.". -Dijo Rokuro. "El sol aún no había salido, pero el cielo ya se estaba aclareando… y todas mis heridas estaban curadas. Si no hubiese sido por mi ropa destrozada, al igual que el vehículo, y el hecho de estar en medio de la calle, hubiera pensado que se trató de un sueño."
Oshino lo miró en silencio durante unos segundos, y luego suspiró. "La creencia popular es que la mordida del hombre lobo es lo que te convierte en uno, pero, en realidad, se trata de su saliva, aunque desconozco por qué es debido a esto. Tu, al ser mordido y rasguñado durante tu violento ataque, fuiste, digámoslo, bañado en saliva."
"…Eso es asqueroso."
"Puede que sí, pero eso fue lo que te salvó la vida. Si el hombre lobo hubiera optado por degollarte, o aplastar tu cabeza con sus brazos, ahora mismo serias un cadáver y no una persona viva que carga con la maldición de un hombre lobo.". -Replicó Oshino, con una sonrisa torcida. "Dime, Okajima-san, durante tu tiempo en la ciudad, ¿te has peleado con alguien, o tuviste problemas, más allá del incidente del robo que tuviste?"
Rock sacudió su cabeza en señal de negación. "No, en lo absoluto. El robo sucedió en un semáforo, y creo que solo se trataba de un drogadicto. Mis compañeros de trabajo son los mismos con los que estaba en Japón, y, aunque no soy realmente amigo de todos, no he tenido ninguna pelea o disputa con ellos antes."
"De modo que el ataque fue al azar, ¿eh?"
"Que quieres decir con eso?"
"Bueno, también desconozco si esto es cierto o solo algo de la creencia popular de la gente, pero, supuestamente, los hombres lobo aun conservan parte de su humanidad, sus recuerdos y sentimientos hacia las personas. Por lo que, si este hombre lobo hubiera sido algún compañero de trabajo con el que te llevases mal, o con alguien con quien has tenido una pelea recientemente, esto podría ser una justificación de tu ataque."
"Pues nada de eso ha ocurrido."
"Si… me parece que el hombre lobo solo se cabreó contigo por haberlo atropellado."
Rock bajó la mirada al suelo, inexplicablemente avergonzado. "No fue apropósito, fue un accidente."
"Descuida, yo no juzgo a las personas por sus actos, sino que las hago responsables por sus consecuencias. Y en este caso, no eres responsable de nada, ya que esa excentricidad fue la que se cruzó en tu camino cuando regresabas a tu casa.". -Oshino resopló. "Si eres responsable de algo, es de tu mala suerte. Quiero decir, ¿Quién atropella a un hombre lobo, en medio de una isla de Tailandia, para luego ser atacado por él? Es algo tan fuera de lo común que borda en lo absurdo."
"Lo que dices me alivia un poco, pero también me hace enojar."
"Y esa es la razón por la que me especializo en lo paranormal y las excentricidades. Los seres humanos son demasiado fáciles de hacer enojar, ¿les pasó algo bueno?". -Rock le dirigió una mirada inexpresiva. "De todas formas, ahora que se cómo fue tu primer contacto con esa excentricidad, cuéntame de los siguientes cuatro días desde entonces, hasta que me encontraste."
"De acuerdo…"
Mientras escuchaba atentamente la historia de su cliente, Okajima Rokuro, Oshino asentía de vez en cuando y preguntaba algunos detalles en medio del relato, tratando de no interrumpir innecesariamente.
Rokuro mantuvo oculto el hecho de ser atacado por un hombre lobo, algo perfectamente normal, ya que él temía que lo tratasen de loco y se burlasen de él, por lo que solo mencionó que tuvo un accidente de trafico para no ir a trabajar el día después del ataque.
La empresa aceptó esa excusa y le dieron el día libre…aunque mencionaron que él debería pagar la reparación del vehículo.
Una vez que Rokuro llegó a su departamento, sintiendo vergüenza la pasearse con su ropa totalmente rota y manchada de sangre, lo primero que hizo fue darse una ducha para limpiarse e inspeccionar sus heridas. Pero, una vez más, confirmó que no había ni un solo rasguño o cicatriz.
Luego de esto, él durmió durante todo el día.
El segundo día después del ataque fue normal, lo único diferente, tal vez, fue el inusual apetito que tenía. Lo mismo ocurrió durante gran parte del tercer día, es decir, completa normalidad.
Los problemas comenzaron a la noche del segundo día, cuando se despertó en plena madrugada, sintiendo fuertes calambres en sus piernas, brazos y prácticamente en todo el cuerpo, lo que lo hizo retorcerse en su cama en medio de dolorosos espasmos.
Estos calambres duraron toda la noche, a veces eran cortos, pero algunos también fueron muy largos que duraron unos minutos, lo que impidió que Rokuro pudiera descansar esa noche, y que rompiera su cama debido a sus bruscos movimientos.
El tercer día, él se despertó con su cuerpo adolorido y sin fuerzas para levantarse. Lo único que lo obligó a hacerlo, era su hambre voraz, que hizo que sus reservas de comida se agotaran rápidamente. Esto lo llevó a tener que vestirse y comprar más alimento… que también se acabó con facilidad.
La tarde fue normal, pero debido a su agotamiento y cuerpo dolorido, él tuvo que presentar otra excusa para faltar a su trabajo. Su empresa aceptó sus excusas, ya que estaba justificado por el accidente de trafico que tuvo. El resto de la tarde, Rokuro se la pasó en casa, intentado descansar y luchando para contener su nuevo y feroz apetito.
Durante la noche, los calambres regresaron, cada vez mas largos y peores. Ahora sus huesos crujían debido a sus movimientos erráticos. Una vez que los calambres pasaron por el momento, Rokuro notó como sus músculos se habían hinchado dolorosamente, dejando las venas marcadas, y que el pelo de su pecho, brazos y piernas había crecido bastante.
Aunque al día siguiente, por la mañana, todos estos efectos desaparecieron.
"Eso calambres se deben a los efectos de la maldición del hombre lobo.". -Comentó Oshino, acariciando su barbilla. "Los calambres musculares y que tus huesos hubiesen crujido, junto con el crecimiento acelerado del pelo, son el claro indicativo que la metamorfosis ha comenzado, obteniendo una transformación parcial de tu estado como hombre lobo."
"En ese momento yo pensé que se trataba algo así como la rabia que te contagian los perros.". -Admitió su cliente "A la mañana del cuarto día, fui a un hospital para que me hicieran un análisis de sangre."
"Y que te encontraron?"
"Absolutamente nada. Me dijeron que era un hombre joven y saludable, y que no volviera a molestar por estupideces."
"Oh, ese suena como un hospital agradable."
A su morbosa manera, Oshino tuvo que admitir que era fascinante ver a alguien afectado por la maldición en su proceso para convertirse en aquella excentricidad bestial. La gran mayoría de las personas afectadas no soportaban el cambio físico…supuestamente al menos, porque no había ningún registro documentado, solo pura especulación.
Piel, músculos y tendones desgarrados, así como huesos, uñas y dientes que se expandía y crecían…no era un cambio físico que el ser humano estaba diseñado para soportar, y mucho menos de una manera tan abrupta y repentina.
Otras personas, debido a la agresividad natural del hombre lobo, ya que se trataba de un animal salvaje, una bestia, se volvían completamente locos y eran abatidos por la policía o terminaban en hospitales psiquiátricos… donde finalmente también morían por ser administrados, erróneamente, medicamentos para tratar algún supuesto trastorno mental.
Por supuesto, junto con el clásico cuerpo cubierto de pelo, que también estaba en la lista, eran síntomas comunes y repetidos descritos en las historias sobre los hombres lobo, incluido en libros y cines.
Él mismo pudo haber confundido a Okajima en una de esas transformaciones parciales con un drogadicto que se pasó de su dosis, con un chiflado que se escapó de un hospital psiquiátrico, o alguien que se comió un hongo que lo hizo delirar.
Este ultima caso era bastante común, especialmente en Roanapur, un nido de criminales de todo tipo.
Pero, Oshino no sabía si se trataba de buena o mala suerte, se topó con Okajima en un estado mas avanzado en su transformación, semi desnudo, con su cuerpo en una grotesca forma que estaba a medio camino entre un hombre peludo y deforme, o un perro grande, desnutrido, con poco pelo y deforme…
El proceso de transformación no era nada bonito y rápido, como sucedía en los libros y películas, era un proceso lento y muy doloroso para la persona afectada. También traumático, ya que la persona maldecida no tenía control de su propio cuerpo durante estas transformaciones, solo eran capaces de observar como su cuerpo cambiaba completamente y pasaban a ser unos monstruos.
Oshino soltó un suspiro.
"La licantropía…". -Dijo él. "Es una habilidad mitológica o poder que tiene el ser humano en transformarse en un lobo, o una fusión de este con el humano, lo que lleva a la creación de un hombre mitad bestia. Sin embargo, también es un fenómeno psiquiátrico, un trastorno alucinógeno, en donde el paciente cree que es capaz de transformarse en un animal, un lobo u otra criatura similar."
"¿Estas insinuando que estoy mal de la cabeza, deliré que fui atacado por un maldito hombre lobo, y también deliré que me medio transformé?". -Se quejó su cliente, ofendido.
"En absoluto, solo pensé que sería una buena introducción para este caso en particular, ya sabes, el prólogo para una historia.". -Oshino sonrió de manera torcida. "No hay necesidad de estar tan a la defensiva, Okajima-san, ¿te pasó algo bueno?"
Desde que inició su carrera como un puente entre lo espiritual/paranormal hace ya varios años atrás, Oshino había visto y oído de todo. Sin embargo, esta era la primera vez que tenía ante sí un caso tan curioso como el de una persona atacada por un hombre lobo.
Y siendo honesto consigo mismo, este caso estaba más allá de sus capacidades.
Su cliente no solo fue atacado por una excentricidad que existía desde hace milenios, y realmente difícil de encontrar, sino que corría el riesgo de convertirse en dicha excentricidad si no se encontraba una cura para tratarlo.
Dicho de otra manera, su cliente, Okajima Rokuro, se iba a convertir en un hombre lobo dentro de una semana… de la cual ya había pasado 4 días, y dentro de unas pocas horas serian 5 días, lo que los dejaba a ambos unas 48 horas para encontrar una cura que no existía.
En toda la historia de la humanidad, no existía ningún registro u método que asegurase que alguien afectado por la maldición de un hombre lobo se haya curado, y su humanidad devuelta.
Lo más cercano que había, era una antigua leyenda-creencia, de que la plata era un instrumento efectivo contra el hombre lobo, ya que la excentricidad era vulnerable a la plata. Lo que derivó en la creencia de que a los hombres lobo se los puede matar usando balas de plata, y, como Oshino ya había comprobado muchas veces antes, la Fe de la humanidad podía lograr cosas realmente increíbles en todo el mundo, por lo que esta creencia pasó a ser una verdad, aunque exagerada debido a la cultura del cine y la literatura.
Pero real, al fin y al cabo.
Sin embargo, la plata, las balas de plata, no servirían como una cura para Okajima… a menos que él estuviera buscando la muerte. Ese debería ser el último de los últimos recursos, del cual Oshino no quería recurrir de ser posible.
Pero tampoco podía permitir que dos hombres lobos estuviesen sueltos en la ciudad, afectando con su maldición a más personas.
Oshino puso un cigarrillo en su boca, sin encenderlo, y se rascó la cabeza. 'Esto será complicado'. -Pensó él, sin dejar que su expresión delatase sus preocupaciones.
Era importante mantener la confianza en sí mismo, ya que esto también influía en el estado de ánimo del cliente en cuestión. Si dejaba que Okajima perdiera la confianza y, peor aún, la esperanza, entonces todo estaría acabado antes de comenzar.
"De acuerdo, Okajima-san, ya es tarde y no creo que te guste andar por la ciudad medio loco y medio desnudo, ¿cierto? De modo que pasa el resto de la noche aquí, creo que tengo una o dos cosas que pueden ayudarte para que los efectos de tu transformación parcial se reduzcan."
"No quiero ser una molestia…"
"No, no, en absoluto. Cuando te encontré pude haberme hecho el tonto y dejar pasar tu asunto, pero decidí involucrarme porque creo ser capaz de ayudarte, así que no hay ningún problema.". -Dijo Oshino, con una sonrisa torcida. "Yo me ocuparé de ti hasta que esto se resuelva."
Después de todo, era su responsabilidad que Okajima, o cualquier otra persona, ya que el ataque de aquella excentricidad pudo haber ácido sobre cualquiera, tuviera que cargar con la maldición del hombre lobo.
Él había llegado a Roanapur para capturar, o eliminar, a ese hombre lobo… el cual ya había atacado y asesinado a varias personas en otras ciudades. Pero debido a que no conocía muy bien la ciudad de Roanapur, y que esta fuera peligrosa por su alto índice del crimen, Oshino se había retrasado en su trabajo.
Lo que ocasionó que Okajima Rokuro fuera atacado y maldecido por aquella excentricidad.
Y como era su culpa, Oshino iba a ser todo lo que estuviese a su alcance para romper la maldición de la bestia y encontrar una cura … aunque esta no existiese.
"Tienes muchas cosas interesantes por aquí.". -Murmuró Rokuro, observando la pila de libros, pequeños cuadernos y hasta enciclopedias de… cosas extrañas.
En las portadas de cada uno de esos libros, había imágenes ilustrativas, bastante detalladas, sobre demonios, animales, seres que parecían ser sacados de una fantasía, o incluso de pesadillas. Oshino no parecía el típico erudito pese a que, por la conversación que tuvieron hace rato, él sabia bastantes cosas relacionado a lo paranormal.
Eso, o solo era un friki particularmente raro que se encontró en Roanapur.
Ahora Rokuro estaba usando unas ropas similares a las de Oshino, o más bien, las ropas que pertenecían a Oshino, porque las suyas fueron dañadas durante su última transformación. Él no era un fanático de las camisetas hawaianas, extrañaba su camisa de oficina y corbata, pero no podía quejarse dada su situación actual.
Además, era mejor que estar semi desnudo.
"La gran mayoría son solo puras mentiras.". -Dijo Oshino, ojeando distraídamente uno de esos gruesos libros, ni siquiera se molestaba en leer apropiadamente, solo cambiaba de paginas como si ya hubiese leído ese mismo libro antes, y probablemente ese era el caso. "Fantasías escritos por gente muy aburrida, o supersticiosa. Sin embargo, cuando te dedicas a este tipo de trabajos como el mío, más pronto que tarde descubres que, aunque una historia sea falsa, esta puede volverse real debido a las creencias de la gente."
"¿Quieres decir que los fantasmas y demonios, aparte del hombre lobo, en verdad existen?"
"Por supuesto, de hecho, esos seres son solo la punta del iceberg. No quiero entrar en detalles para no aburrirte, y porque hablar de ello con frecuencia atrae a ese tipo de cosas, pero hay seres sobrenaturales mucho más raros y peores que los fantasmas, los demonios y los hombres lobo.". -Oshino estaba de espaldas, centrando en consultar su libro, pero Rokuro pudo sentir la sonrisa torcida de ese tipo. "Mucho peores y peligrosas."
"…El hombre polilla.". -Dijo Rokuro.
"Real."
"Vampiros."
"Bromeas? Punta del iceberg."
"Duendes?"
Oshino chasqueó su lengua con molestia. "Esos pequeños bastardos desagradables."
"…Me estás tomando el pelo?"
"Puede ser."
Rokuro puso sus ojos en blanco, pero decidió dejar de lado las provocaciones y, en cambio, tomó uno de los libros con portada extraña para luego sentarse en el suelo del viejo y sucio departamento abandonado que Oshino usaba de guardia en algún punto de Roanapur… del cual Rokuro no sabía como llegó allí.
Él se había transformado parcialmente en el interior de su departamento, pero, cuando despertó se encontró frente la guarida de Oshino y este le ofreció su ayuda.
"¿Cuál es el origen del hombre lobo?". -Preguntó Rokuro, abriendo el libro y comenzando a leerlo. "Quiero decir, ¿Quién fue la primera persona en ser maldecida para convertirse en esa bestia?"
"Como toda excentricidad y ser sobrenatural, el hombre lobo tiene una amplia historia y orígenes, tanto, que es imposible de saber cuál es el verdadero y cuál es el falso, y mucho menos cual fue el primer caso en la historia.". -Respondió Oshino, sin apartar la mirada de su libro. "Por ejemplo, en la mitología griega, el Dios Zeus maldijo a un rey y su descendencia, siendo ellos los primeros hombres lobo de la historia. En otras culturas, si matas a una docena de lobos y te haces collares, o una capa, y corres los campos durante la luna llena, aullando y desnudo, esto te convertirá en un hombre lobo."
"…Ninguno de los dos parece muy creíble."
"De verdad? Para mí la versión griega es más genial y tiene más sentido que matar a una docena de animales inocentes.". -Oshino resopló con diversión. "Además, lo único que consigues de correr desnudo en un campo durante la noche, es atrapar un resfriado."
Sin embargo, pese al divertido ejemplo, si había tantas historias y mitos sobre la criatura que lo atacó, eso significaba que encontrar una cura para su maldición, una verdadera, se reducía drásticamente. "Dime, Oshino, ¿Qué probabilidades hay de encontrar una cura en estos libros?"
"Deberías descansar.". -Aconsejó Oshino, cambiando repentinamente de tema. A diferencia de antes, ahora él usaba un tono un poco más serio. "Negarte a dormir no evitará que ocurran las transformaciones, solo te debilitará más y pondrás en riesgo tu vida. De hecho, es sorprendente que aun sigas bastante saludable después de casi 5 días, la mayoría no lo soporta tan bien."
"En qué sentido?"
"Se mueren."
"…No se si deba sentirme feliz por eso o no."
"Mientras aun quieras vivir, entonces es motivo para estar feliz.". -Replicó Oshino. "En cualquier caso, deberías descansar."
Sin embargo, aunque apreciaba la preocupación, Rokuro de todas formas continuó ojeando el libro cuidadosamente para no romperlo. "Si los dos buscamos, entonces es posible encontrar más rápido la cura a mi maldición."
Oshino cerró su libro, lo había leído en un tiempo récord, y tomó otro de igual tamaño y grosor. "Como dije, la mayoría de estos libros son puras mentiras e historias ficticias, pero si leerlos te hace sentir mejor, entonces adelante. Y en cuanto a lo que estamos buscando, se trata de cualquier tipo de información relacionado a la licantropía, o directamente a los hombres lobo."
"De acuerdo, te avisaré si encuentro algo interesante."
Oshino no respondió esta vez, solo continuó con su lectura en silencio, así que Rokuro decidió hacer lo mismo.
Afortunadamente, durante toda la noche de investigación sobre el hombre lobo, su cliente, Okajima, no había sufrido otra de sus transformaciones parciales. Esto fue debido a que Oshino gastó en él cinco de sus preciados sellos de contención, que él normalmente reservaba para los templos cargados de energía negativa, o exorcismos, que requerían una fuerte e inmediata purificación.
Pero…estos cinco sellos fueron destruidos en el proceso.
Oshino quedó impactado por este hecho, ya que eran bastante potentes y difíciles de conseguir. Aun así, él pensó que esto también era normal, teniendo en cuenta que el hombre lobo era una excentricidad, un espíritu de furia salvaje y agresividad, de milenios de antigüedad que tomó forma física, o que poseía a los humanos, para tener un cuerpo de carne y hueso.
Después de todo, incluso se mencionaba que, en algunas culturas, fue un Dios, o un castigo divino, lo que originó la maldición del hombre lobo.
Aun así, aunque le dolía haber gastado tantos recursos, Oshino estaba satisfecho. Aunque sus pergaminos, que en teoría deberían ser permanentes, fueron destruidos, fueron capaces de contener la maldición temporalmente y Okajima fue capaz de dormir durante una noche sin sufrir los efectos de su maldición.
Ahora mismo, Okajima, después de haberse rendido tras 3 horas de lectura de libros, dormía en un rincón del viejo departamento que Oshino utilizaba como guarida temporal. Oshino lo había encontrado, o Rokuro lo había encontrado a él, en medio de la noche del 4 día. Después de estar horas hablando, discutiendo sobre su caso e investigando para encontrar una posible cura, había llegado el 5 día, específicamente, mediodía.
El tiempo avanzaba rápidamente, y Oshino no había encontrado absolutamente nada sobre una cura. Solo fragmentos dispersos entre lo mitos y las leyendas del hombre lobo, que mencionaban vagamente algunos métodos para convertirse en uno, o como combatir/ahuyentar a la excentricidad, pero nada que indicase que había una manera de romper la maldición.
Aunque Oshino ya se esperaba algo como esto, fue un poco desalentador.
Sin embargo, después de descartar muchos objetos y rituales inútiles o inviables durante la larga noche y gran parte de la mañana, Oshino encontró una serie de "ingredientes" interesantes. Por separados tal vez no eran efectivos, pero si él los combinaba en un solo y único ritual para sacar al máximo el potencial de estos ingredientes… era posible fabricar una cura.
"El problema…". -Murmuró Oshino, pensando en voz alta. Aunque él estaba acostumbrado a pasar noches enteras sin dormir, había pasado un tiempo desde la última vez que dio un repaso a esos libros y enciclopedias de lo sobrenatural, por lo que estaba un poco cansado. "Es que no serán nada fáciles de obtener."
La plata, lo suficiente para formar un collar, un anillo, o cualquier cosa que se pudiera usar en el cuerpo seria costosa de conseguir, y todavía mas darle dicha forma. Pero ese era solo el menor de los males, los otros "ingredientes" se trataban de la sangre y el pelaje del hombre lobo que mordió a Okajima.
Si ellos pudieran obtener sus colmillos o sus garras, entonces se aumentaría la efectividad del ritual y la potencial cura para la maldición del hombre lobo.
Pero había demasiados problemas para implementar esta idea. Principalmente, era solo una teoría de Oshino. El ritual podía salir bien, terriblemente mal, o directamente no servir para nada. En segundo lugar… él y Okajima tendrían que dar con el hombre lobo, el cual no había vuelto a aparecer desde el ataque que sufrió su cliente.
Lo cual tenia sentido, ya que la luna llena en su máximo esplendor ya había pasado y ahora se encontraba en una etapa de reducción hasta llegar a la luna menguante, lo que reducía drásticamente las posibilidades de que el hombre lobo que atacó a Okajima volviese a aparecer. Y si lo hiciera, entonces ellos tendrían que buscarlo en toda la ciudad de Roanapur, que no era precisamente pequeña y segura de recorrer.
Pero incluso si, de la manera más optimista posible, ellos pudieran encontrar al hombre lobo… ¿Cómo diablos podrían obtener su sangre, pelaje, colmillos y garras? La excentricidad los haría pedazos en cuanto los viera.
Tal vez Okajima, siendo afectado por la maldición, fuese mas fuerte y resistente que un humano. Pero Oshino solo era un humano normal, y dudaba que tuviese la misma suerte de no morir en el ataque de aquella excentricidad.
Oshino le dio otro vistazo a su cliente, que seguía roncando con la boca abierta.
"Enfrentarme a una peligrosa excentricidad que podría matarme, para luego combinar elementos en un ritual que ni siquiera se si funcionara… o permitir que te transformes en un hombre lobo por completo y que posiblemente acabes atacando gente inocente.". -Murmuró Oshino, con una sonrisa torcida. "Que personaje más complicado eres, Rokuro Okajima, ¿te pasó algo bueno?"
Y eso es todo por ahora. Gracias por leer, ¿te ha gustado, no te ha gustado? Deja tu opinion si tienes ganas, ya que eso me llevará a mejorar en el futuro, o sentarme en un ricon para llorar.
