El fin de semana había llegado a Hogwarts. El paisaje nevado cubría ya casi todo el territorio del castillo. Tan solo los alrededores de la cabaña de Hagrid se mantenían libres de escarcha. El bosque prohibido se cubría de niebla dando un semblante aún peor que el usual.
Harry esperaba en el Gran Comedor a que Hermione y Ron bajasen para ir a Hogsmeade. En las últimas semanas los chicos habían repartido el mensaje entre las casas afines pero en el fondo seguía dudando de que la gente confiase en un pirado. El ministerio se había vuelto más despiadado en campaña de desprestigio y el director tampoco aparecía siempre por el castillo lo que provocaba que Umbridge hubiese empezado una campaña de terror.
Acompañada del conserje Filch y un selecto grupo de serpientes, Umbridge había comenzado con castigar y luego interrogar alumnos. Malfoy en especial disfrutaba de acosar a alumnos menores y ahora bajo la supervisión de Dolores era imposible detenerlo. La necesidad de un grupo de aprendizaje de defensa se volvía cada vez más necesario aunque dudaba que resultase en algo bueno.
Los chicos se aproximaron hacia él. Ron lo agarró por los hombros dejando entre ver que era todavía algo más alto que su amigo.
—Todo estará bien. Iremos a la reunión y luego podemos ir a ver a Sirius.
Revolviéndose el cabello afirmó—Todavía me extraña que la gente crea en mí—sonriendo descaradamente.
Hermione le abrazó mientras continuaban por el sendero rodeando el bosque hasta llegar al pequeño pueblo mágico de Hogsmeade. Situado a la falda de una montaña y con el bosque prohibido cubriéndolo era un lugar ideal para esconder la magia. Los tejados eran de madera y la nieve los cubría perfectamente. Luces de colores y sonidos resonaban por todas las calles mientras caminaban. Ron fue el primero en decirles.
—Mirá—señalando a dos hombres con uniforme rojo—aurores.
Harry observó que en efecto las calles estaban custodiadas por alrededor de cinco aurores. Miró a todos pero no reconoció a ninguno de ellos. Hermione en cambio, perspicaz, notó pisadas en la nieve siguiéndolos. Alzando su varita convirtió la nieve en hielo sólido mucho más resbaladizo. Alguien chocó con el suelo disipando brevemente su forma.
Ron sonrió descaradamente—No sé cómo eres auror, Tonks. Esa forma de seguir era muy obvia.
La mujer simplemente en el suelo señaló—Solo la dama se dio cuenta. Idiota.
Harry le dio la razón a la mujer pero curioso le preguntó—¿Por qué tanto movimiento?
—Lestrange. Desde que escapó la jefa está como loca por atraparla. Así que hemos doblado nuestros esfuerzos.
Hermione miró a sus dos amigos y dijo—Deberíais decírselo.
—¿El qué?
Harry silenció a su amiga con la mano y añadió—Sirius me dijo que vendría a verme.
Tonks abrió los ojos mientras observaba a todos en la calle. Se quedo callada antes de desaparecer. Ron la observó con clara anticipación en su rostro. Hermione algo enfadada por cómo actuaban ambos chicos los reprendió verbalmente. Harry simplemente dijo.
—Intuyo que se saltó algunas reglas de Dumbledore.
—Dumbledore se preocupa por él. No quiere que lo atrapen.
Ron añadió—¡Tampoco puede andar siempre metido en esa cochambrosa casa! Tampoco sabemos la misión que hace. Recordáis el callejón Diagon o el Expreso—al ver la cara de sus amigos—simplemente desapareció, sin más…fue raro.
Los chicos caminaron e instintivamente el mago caminó hacia la taberna de Rosmerta, las tres escobas. Ron fue junto a Harry pero Hermione los detuvo diciendo—No es ahí—señaló la última calle del poblado cerca de un establo de cabras.
Ron añadió—Nadie viene a esta pocilga.
—Ese es el punto, Ronald.
Los tres caminaron hasta el lugar entrando en una humilde taberna. Allí un anciano similar al profesor Dumbledore servía copas de brandy a diferentes transeúntes nadie demasiado uniformado o distinguido. Todos parecían ladrones o cosas peores. El anciano saludó a Hermione y ambos chicos se miraron extrañados. Los condujo hacía la planta superior donde ya había un gran grupo de chicos. Hermione subió la primera y Ron ciñó sus ojos al trasero de la chica. Harry le dijo.
—Esperemos a que Hermione ponga orden—miró la barra y dijo—Te invito a algo.
El pelirrojo se sentó esperando su bebida hasta que Harry se la llevó. Ambos observaron los dos vasos con temor aunque los bebieron a la espera. Ron observó el lugar y curiosamente vio a un hombre que llevaba ya tiempo sin ver. Señalándolo le dijo.
—Mundungus.
Harry reconoció al pequeño hombre con aspecto de ladrón—¿Crees que vigila?
—Parece más un borracho en un bar de borrachos. Salvo por esa…—miró las peras de una mujer tapada con un velo y que bebía en silencio junto a Harry—está tremenda. Algo delgada.
Harry observó a la mujer y su cicatriz comenzó a dolerle de nuevo. Se la tocó y la mujer pareció notarlo ya que se esfumó rápidamente. Mientras observaba su espalda notó un bandeado característico debajo de la capa que llevaba. Ron añadió—¿Es eso lo que creo? Unas ligas bastante raras. Aunque—observó el movimiento de las caderas—parece desnutrida pero aun así…
Harry pensativo al ver como la mujer corría dijo—No son ligas, Ron. Subamos—premiando al tiempo. No quería meterse en una pelea en aquel antro.
Los chicos subieron las escaleras y observaron cómo Hermione estaba sentada en una silla con una lista mientras contaba todo lo que se proponía hacer en ese club de defensa. Nada más aparecer Harry por la puerta, las miradas fueron a él. Un chico de Huffelpuff con voz sucia dijo.
—¿Por qué debe de enseñarnos Potter? ¡Puede que lo del Ministerio sea mentira pero no ha hecho nada extraordinario!
Harry al menos se sintió mejor, no dudaba de las declaraciones del Ministerio sino de su poder y eso tenía arreglo. Fue a decir algo cuando Hermione habló.
—Se enfrentó al Señor Tenebroso en persona el año pasado.
Ginny levantó la voz—Y a mí de una serpiente gigante en primer año.
Todos bailaron su mirada. Luna añadió—Los fantasmas dicen que pudo derrotar a una centena de dementores.
Todos se estremecieron pero los gemelos entusiasmados dijeron—¿Puedes hacer un patronus?
Los tres amigos dijeron que sí acompañados por la voz amable de Susan. Tras eso Luna fue la que añadió.
—A mí me ayudó a recuperar mis cosas de los nargles—soñadora.
Ginny dio una mirada sucia a las Ravenclaw—A veces los nargles son muy puñeteros y hay que usar la fuerza Luna—mientras miraba a Chang directamente.
Harry aprobó todo pero cuando vio que algunas chicas lo miraban con devoción afirmó—Mirá no todo es bonito. Lo hice para ayudar a mis amigos la mayoría de las veces o para sobrevivir. Hacerlo ahí fuera no es lo mismo que hacerlo en una batalla—todos callaron—Yo…os voy a enseñar. No solo por este año sino por lo que está por venir. Quien no esté preparado para ser acosado por Umbridge o por sus esbirros que renuncie.
—¿Cómo nos comunicaremos? —indicó Luna.
Hermione repartió mágicamente monedas de galeones—Son falsas y modificadas. Se calentarán ante cualquier modificación. Indicarán fecha, hora y lugar. Ahora id firmando.
Harry y Ron evaluaron a todos los que firmaban. La mayoría eran Gryffindors aunque también había de las otras dos casas. En su mayoría solía haber algunos alumnos no tan amables como Zacharias o Turpin entre el grupo. Una vez todos firmaron el papel, Hermione añadió.
—Quiero que sepáis que con la inestimable ayuda de Luna y Ginny hemos…maldecido la lista—miró a todos—Cualquiera que nos delate sufrirá un espantoso encantamiento. Así que ya sabeís podéis iros a pasar el sábado.
Muchos protestaron mientras huían de la sala. Tan solo una perspicaz Luna añadió—No sabía que habíais encantado fuegos artificiales para celebrar la rebelión estudiantil—miró por la ventana contemplando las luces de colores.
Hermione observó y dijo en gritos—No son fuegos de colores. ¡Están atacando Hogsmeade!
La mayoría de las personas ya habían salido del pub pero ahora muchas volvían a entrar asustados. Harry y Ron observaban por la ventana buscando a su atacante pero tan solo podían ver luces volando desde diferentes puntos por la calle. Hermione miró a Harry y le dijo.
—Sal a pelear. ¡Lo estás deseando! —el chico miró a su amiga que parecía haberse vuelto loca. Ron también observó a su amiga como si hubiese perdido la cabeza pero está afirmó—No podemos quedarnos así…escondidos a la espera.
Ron vio como los gemelos y las cazadoras de Gryffindors salían a intercambiar hechizos también. Levantaban protecciones alrededor del pub donde se refugiaban y desviaban maldiciones. No entraban en combate directo dejándoselo a los aurores. Ron está vez pudo divisar pasos acercándose por la nieve a gran velocidad. Al mismo tiempo una maldición golpeó a la figura revelando a Tonks desmayada.
Harry salió del pub aunque muchos quisieron detenerlo. Una vez fuera, pudo ver que algunas tiendas estaban ardiendo mientras que otras habían conseguido poner protecciones y se mantenían en perfectas condiciones. Los aurores se situaban en las esquinas intentando golpear a una figura central que parecía bailar y responder con maleficios cada vez más fuertes. Los pocos compañeros que permanecían fuera estaban muy dispersos.
Los gemelos atacaban directamente desde la puerta mientras que las cazadoras buscaban poner más poder a las defensas. Harry pasó junto a los gemelos para llegar a Tonks que yacía desmayada a varios metros. El frío le podía afectar en ese estado. Ron fue junto a él y juntos le pusieron un encantamiento calentador típico del invierno. Su amigo preguntó.
—Harry, manda un patronus al colegio. Dumbledore vendrá a ayudarnos.
El chico mirando el paisaje dijo—No. Es perder el tiempo. Debe de saberlo ya—mirá el estado del pueblo—¿Quién está peleando ahora?
Los aurores habían detenido al fuego al ver como una jovencita retaba a la atacante. Reconoció la figura pelirroja y tetona de Susan, alarmado corrió junto a ella esperanzado de que alguien más poderosos llegase a ayudarles. Cuando alcanzó el duelo pudieron ver que en efecto se trataba de la fugitiva Bellatrix Lestrange. Con una apariencia mucho más desequilibrada que la de los folletos de "se busca" y con parte de su belleza ajada. Seguía vistiendo la ropa de Azkaban con una capa negra y manejaba los hechizos con la misma destreza que siempre.
Parecía bailar mientras mataba aurores y se defendía burlonamente de las maldiciones de Bones. Una vez vio a Harry sonrió descaradamente y fingiendo pensar dijo—Esto me trae recuerdos…no demasiado buenos.
Harry respondió—Expelliarmus
Un simple giró de varita devolvió el hechizo impactando contra uno de loa aurores. Sonriendo descaradamente afirmó—¡Como pudiste derrotar al Señor Oscuro!
—Reducto—el tono de voz de la pelirroja era de acero y claramente se hechizo iba a dañar. Apuntó a la caja torácica con la intención de asesinarla. Una luz negra envolvió el hechizó desvaneciéndolo. Impresionada siguió atacando pero Bellatrix reía sin compasión empujándolos.
—¿Y tú Señor? ¿Por qué no viene él?
Una risotada escapó de la boca de la mujer—Está ocupado. Además esto obedece a otros intereses Potter—miró a la pelirroja y añadió—Pronto harás honor a tu apellido—un hechizo salió despedido golpeando el brazo de la chica. Harry pudo ver cómo su húmero se partía y salía hacia arriba rompiendo el brazo.
La voz de Susan salió dolorida y añadió—Mi tía…te matará…
Levantó una ceja observando el dolor y añadió—Quizás…de momento me divertiré—Harry se preparó para hechizarla pero apuntando su varita curva a la chica añadió—Hazlo y quedará como los padres de Longbottom.
Retrocedió pero no dejó de apuntarla. La mortifaga no frenó su amenaza—Crucio—el dolor hizo chillar y llorar a Susan llegando al punto de romper su ropa en un intento de clavarse las uñas. Las posturas de su cuerpo hicieron que Harry rememorara su propia experiencia y fue a atacar pero otra sacudida cubrió el cuerpo de la pelirroja. Soltó su varita y la mujer cesó en su empeñó.
Levantó la varita hacía él pero añadió—Tempus—tan solo un minuto salió a lo que entristecida dijo—no es suficiente para volverla loca. ¡Ha tenido suerte!
Tristemente miró a la chica que se retorcía en espasmos cada vez más lentos. Luego observó a Harry mirándole le lanzó un Crucio para que se igualase el sentimiento. Ambos chicos doloridos y exhaustos observaron cómo Bellatrix los elevaba y transportaba hasta la calle central de Hogsmeade.
—¡QUE SALGA LONGBOTTOM! ¡O MATO A POTTER Y BONES!
Susan miró hacia abajo diciéndole a Harry—¿Por qué? ¿Por qué fuiste a salvarme?
Harry fue a hablar pero vio como un enorme perro salía de las sombras y embestía a la mujer con la corriente eléctrica del Cruciatus todavía dentro susurró—Estamos salvados—la chica observó con horror como aquel perro los defendía de aquella bruja. Cerró los ojos cayendo desmayada con la esperanza de volver a ver a su tía.
Justo en ese momento el perro fue lanzado por los aires por un encantamiento y otro azul lo impactó. El animal se transformó en Sirius Black. Miró a su prima y sonrió descaradamente. Muchos lo miraron horrorizados al ver a ambos asesinos libres en plena calle. Sin intercambiar ningún hechizo. Uno de los aurores rápidamente se adelantó dispuesto a enfrentarlos pero fue asesinado con una luz verde.
Horrorizado dijo—¿Qué querías? ¡Loca!
Aburrida dijo—Al menos me darás un rato de diversión hasta que llegue Bones y te castre. ¡Te dejaré listo para ella sucio perro!
